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Los elefantes salvan el becerro. Hilary Ruben. Ed. SM (Recomendado: 11 años)

12 Jun

nubedenoviembre
Una mañana, quizá dos semanas después de su llegada a la colina, Konyek salió a reconocer la ladera por el lado Este. Era más rocosa y había cuevas en las que habitaban muchos murciélagos. Las liebres echaban a correr a su paso y vio huellas de un leopardo. Los rayos solares eran pálidos aquella mañana, y Konyek anduvo lentamente, recibiendo su calor, cerca de un rebaño de gacelas de pelaje suave y rayas negras en los costados. De repente, los dos machos se abalanzaron el uno contra el otro, entrelazando sus cuernos, delicadamente labrados, y luchando ferozmente. Las hembras permanecían cerca mirando, igual que Konyek. Después de un rato, él las espantó; los machos separaron sus cuernos y salieron huyendo, seguidos por las hembras. Entonces Konyek se volvió hacia su refugio.
Cuando llegó a la colina en la que había construido su refugio, oyó ladridos y relinchos frenéticos. Vio un rebaño de cebras corriendo en círculo, que se rompió como un torrente de cuerpos rayados que huían por la ladera. Tras ellas corrían unas hienas y la que marchaba delante tenía ya a su alcance a la última de las cebras. Otras cuatro hienas corrían tras ella a poca distancia, y si la primera consiguiese en un momento dado atrapar la cola de la cebra, las otras la rodearían, la tirarían al suelo y la descuartizarían.
Konyek apenas pensó en las cebras, porque cerca de ellas estaba Nube de Noviembre, su becerro. Por primera vez no se veía por ninguna parte a los elefantes. Echó a correr hacia el becerro. En aquel momento, la cebra más retrasada se volvió rápidamente y mordió a la hiena; ésta con un rugido de dolor, renunció al ataque. Las hienas volvieron su atención hacia el indefenso becerro y, girando en redondo, se dirigieron hacia él.
Konyek vio que el animal permanecía quieto, demasiado aturdido por el terror como para moverse. Él corrió aún más pero, como si se tratase de una pesadilla, tenía la sensación de que nunca llegaba al becerro. Escuchó entonces un fuerte trompeteo y aparecieron los dos elefantes por una curva de la ladera. Agitaban sus cabezas y sacudían con rabia sus grandes orejas al tiempo que arremetieron directamente contra las hienas; éstas estaban ahora tan aterrorizadas como el becerro, y salieron huyendo hasta perderse de vista. Konyek sintió que su cuerpo se debilitaba una vez pasado el momento de tensión.
Los dos elefantes habían salvado la vida a su becerro y se sentía feliz. La elefanta acarició al becerro con su trompa, como si se tratara de su propia cría; nunca le había visto hacerlo antes. A partir de ese día llamó al elefante Yoyo, que en masai quiere decir madre, y al macho, Leng-aina, que en masai significa “el del brazo largo” y, también, “elefante”. Ahora que los dos elefantes tenían nombre, quedaban diferenciados de los demás, y él los consideró sus amigos.

Hilary Ruben. Nube de noviembre.  Ed. SM

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
El texto que has leído consigue, gracias a la manera de escribir de la autora, situarnos en una escena que podía ser de una película de cine. Es como si acompañáramos a Konyek, el protagonista, y nos fuéramos a ver la gran África, con las gentes y todos esos animales que allí viven.

Para Konyek, lo más importante era su becerro, la cría macho de la vaca hasta que cumple uno o dos años o poco más. Aquí puedes ver a ese animal tan importante para nuestro protagonista.

Pero aprovechemos que estamos en Kenia. Allí viven los Masai.

Veremos animales salvajes como Impalas y Gacela, Cebras, Leopardos, Hienas.

Y aquí tienes a los salvadores del becerro. Elefantes y lo más preciado para ellos: sus crías:

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es Yoyo, que en masai quiere decir madre. No vamos a pensar en la lengua de los masai. Vamos a ver qué tal dominas la tuya, el español. Con un poco de magia y sabiduría, tienes que colocar cada letra en el lugar que le corresponde. Como pista, te diremos que son palabras que aparecen en la lectura.

Luego, consulta el diccionario para ver, primero, si existe esa palabra que tú has formado. Después, cuando hayas ordenado las letras, ¿podrías decir cuál es el significado de cada palabra?

OLEDOPAR            (leopardo)
BERROCE               (becerro)
BRESELI                  (liebres)
LASCEGA                (gacelas)
ENASHI                   (hienas)
BRASCE                  (cebras)
TELEFANE              (elefante)
SOGALEICRUM     (murciélagos)

Cuentame
Atención señoras y señores viajeros. Empieza un viaje a lo desconocido. ¿Has pensado alguna vez ir a un lugar secreto, mágico, misterioso, terrorífico, de esos que dan miedo sólo pensarlo? Aquí tienes una página de ese estilo que te puede interesar.

Ahora te toca a ti. Dinos cómo sería ese lugar al que tendrías que ir con tus mejores amigas o amigos. Esas amistades que nunca te defraudan, que guardan los secretos sin desvelárselos a nadie. Piensa, eso sí, que vuestra visita tiene que ser segura, que no corras ningún peligro. Si acaso piensas que puede suceder algo inesperado, que ponga en peligro vuestra salud o incluso vuestra vida, lo mejor es no ir. O ir acompañados por alguien que garantice vuestra seguridad. Eso sí que es lo fundamental. Lo mejor es que luego nos lo puedas contar. Por eso este apartado se titula cuéntame.

 vNq6

Hilary Ruben

Nació en Buckinghamshire (Inglaterra). Estudió en varias universidades de Suiza, Italia y USA. Se casó con un zoólogo, cuyo padre fue uno de los primeros pobladores de Kenya, y desde entonces vive en ese país africano. Sus obras han sido traducidas a muchos idiomas.

 

El enfado. Consuelo Armijo. Editorial Anaya

5 Dic

virivi

-Miau, miau
-Guau, guau.
No sabemos por qué nuestros dos amigos se enfadaron y se fueron cada cual por su lado.
En vista de eso, Margarita y Salustiano también se enfadaron. Margarita defendía a Natillas, y Salustiano a Mamarracho.
-Algo le habrá hecho esa gata para que Mamarracho se enfade–decía Salustiano.
-Mi gata no hace nada. Será Mamarracho el que le habrá hecho algo malo.
Los dos estaban muy enfadados.
Y resultó que ese día Celestino celebró su cumpleaños e invitó a todos los habitantes de Viriviví, incluidos Natillas y Mamarracho, y, naturalmente, Margarita y Salustiano.
Natillas acudió pero, en cuanto vio a Mamarracho, se fue para un lado, y Mamarracho, en cuanto vio a Natillas, se fue para el lado contrario.
Igual hicieron Margarita y Salustiano que, además, nada más hacían que llevarse la contraria.
-Ayer llovió –dijo Salustiano.
Ayer hizo un sol espléndido –dijo Margarita. Y los dos tenían razón, hizo sol por la mañana y llovió por la tarde. Pero ellos se miraban con mucha rabia y Natillas y Mamarracho chillaban:
-Guau.
-Miau.
En esto, apareció doña Botines con una bandeja de pasteles, y Celestino trajo sándwiches, naranjadas y limonadas. Doña Botines, después, trajo para Natillas una pescadilla, y para Mamarracho, de carne un cacho. Todo lo dejaron en una mesa en medio de la habitación.
-Guau –dijo Mamarracho. Y corrió por su cacho y se lo llevó al lado izquierdo.
-Miau –dijo Natillas, y, agarrando su pescadilla, se la llevó al lado derecho.
Salustiano y Margarita también corrían de un lado para otro. Mientras, Salustiano decía:
-¡Qué bueno está el pastel de café!
Y Margarita:
-El que verdaderamente está bueno es el de chocolate.
Por fin acabó la fiesta y cada cual se fue a su casa.
Y a la mañana siguiente, a eso de las doce, todo el mundo pudo ver a Natillas y Mamarracho paseando amigablemente por la calle Real y hablando alegremente.
-Guau, guau –decía uno.
-Miau, miau –contestaba la otra.
¡Habían hecho las paces!
Margarita y Salustiano también les vieron y se quedaron muy parados.
-¡Después que nos hemos enfadado! Y ahora, ¿qué hacemos?
Fue Salustiano el primero que tuvo una idea. Se acercó a casa de Margarita y le dijo:
-Tenías razón, anteayer hizo mucho sol.
-Tú también tenías razón –contestó Margarita- anteayer llovió.
Los dos se echaron a reír y se fueron a pasear por la calle Real, donde se encontraron a Natillas y Mamarracho. Todos se saludaron muy amigos, y así acabó  este enfado, tan tontamente como había empezado.

Consuelo Armijo. En Viriví.  Ed. Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
¿A que nos parecemos un montón a Natillas y a Mamarracho? ¿Y a Margarita y a Salustiano? Lo que parece es que los dueños de los animales, inmediatamente toman partido por ellos. Y ahí, precisamente ahí, es donde se monta el cisco. El título que le da la autora es perfecto: el enfado. Si te acuerdas de algunos enfados, apúntalos y luego, en el apartado cuéntame, nos dices los más gordos que hayas tenido últimamente.

En los “cumples” pasan casi siempre las cosas que suceden en este texto: te encuentras con alguien a quien quieres mucho y te lo pasas fantásticamente; procuras estar lo más cerca de ella o de él y charlar para reíros lo más posible; y también pasa lo contrario, como a Natillas y a Mamarracho: se van lo más lejos posible, porque estaban enfadadísimos. Igual que Margarita y Salustiano.

Y si se piensa un poco, lo normal es que te lleves las manos a la cabeza y digas: ¡pero cómo es posible que hayamos discutido, por esa tontería! Menos mal que, por lo menos, lo que llevó Doña Botines estaba riquísimo.  Para los del cumple y, ¡cómo no!, para Natillas y Mamarracho. No queremos ni pensar qué  hubiera pasado sin la pescadilla de Natillas y el trozo de carne para Mamarracho.

   Palabra magica
Hoy la palabra mágica es reír. Margarita y Salustiano llegan a la conclusión de que no merece la pena enfadarse. Los dos se echaron a reír y, naturalmente, Natillas y Mamarracho hicieron lo mismo. El paseo final fue fantástico, allí, por la Calle Real. Vamos a ver ahora unas cuantas imágenes que dan risa. Esa cosa tan maravillosa que tanto nos gusta, porque nos deja el cuerpo fantástico. Reír, reír y reír.

Y si hay algo genial es la convivencia entre humanos y también entre animales, ¡como no! Fíjate lo lejos que queda esa frase de “se llevan como el perro y el gato”, después de ver esto que viene. Disfruta y ríete.
Cuentame
¿Te acuerdas de la última discusión que has tenido? ¿Con quién fue? ¿Por qué fue? A lo mejor, con tu buena memoria, puedes recordar cómo acabó aquella discusión.

Y una pregunta, que te dirigen Natillas y Mamarracho: ¿tienes algún animal en casa? ¿Es muy comilón o comilona? ¿Se lleva bien contigo? Dinos cómo es tu mascota. Y si no la tienes, ¿te gustaría tenerla? ¿Qué animal sería tu preferido para que viviera contigo? ¿Crees que tendrías algún problema con ella o con él? ¿Qué crees que le gustaría más a tu mascota?

Pensemos que te han concedido el permiso para tener una mascota en casa. ¿Cómo se llamaría? ¿A dónde la llevarías a pasear? Natillas y Mamarracho iban a la Calle Real. ¿Cómo se llama la calle por donde pasearías? ¿Tienes algún parque cerca para ir con tu mascota?

Aquí tienes una página con un montón de mascotas. Elige la que más te gustaría y a ver si logras tener una. Prepara ya el nombre que le vas a dar. ¡Mucha suerte y que lo consigas!

 vNq6
Consuelo Armijo 

Nace en Madrid el 14 de diciembre de 1940 y fallece en esa misma ciudad el 22 de junio de 2011.
Sus primeros cuentos aparecen en unas revistas infantiles. A veces ha ilustrado alguno de sus libros.
Realizó adaptaciones de cuentos clásicos y colaboró en la creación de algunos libros de texto.
Sus libros se caracterizan por el humor, más bien cercano al absurdo y al “nonsense”.

Recibió varios Premios entre ellos el Lazarillo y CCEI

Nuestro observatorio

Más datos biográficos sobre Consuelo Armijo en Canal Lector.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de la autora tomada de  Canal Lector.

Won-a-Nee. Scott O´Dell. Editorial Noguer

11 Jul

isladelfines

Un día, cuando me hallaba en el arrecife llenando de mariscos la canoa, vi una manada de nutrias marinas jugando en un banco de algas inmediato. Se perseguían unas a otras, hundiéndose por debajo del banco repentinamente para aparecer de pronto unos metros más allá. Era algo parecido al juego que solíamos emprender los chicos y chicas de mi tribu metiéndonos entre los matorrales de la isla. Busqué a “Mon-a-nee”, pero todos aquellos animales parecían iguales.
Llené, pues, mi canoa de abalones, y empecé a remar hacia la orilla con una de las nutrias siguiéndome. Cuando me paré repentinamente, ella se puso frente a mí. Estaba aún alejada de la embarcación, pero ya sabía quién era. Nunca pensé llegar a distinguirla de sus compañeras, aunque ahora estaba tan convencida de que se trataba de “Mon-a-nee”, que puse en alto, un poco separado de la canoa, uno de los peces que acababa de capturar.
Las nutrias marinas son animales de movimientos rapidísimos dentro del agua, y antes de que pudiera darme cuenta ya me lo había quitado de la mano.
Durante un par de lunas no volví a ver el bicho, y luego una mañana, mientras estaba pescando, emergió de repente en el banco de algas. Llevaba detrás a dos crías. Eran del tamaño de unos perritos de pocos días, y se desplazaban con tal lentitud que “Mon-a-nee” tenía que darles prisa para acelerar sus movimientos. Las nutrias de mar no saben nadar cuando nacen, y su madre tiene que enseñarles en seguida. Poco a poco logra mostrarles lo que tienen que hacer, dándoles golpecitos con sus aletas, y después nadando en círculo alrededor de las crías, hasta que éstas han aprendido a imitar su forma de proceder.
“Mon-a-nee” llegó muy cerca del arrecife, momento que aproveché para arrojar un pez vivo dentro del agua, de los que ya tenía en mi cesto. No lo atrapó instantáneamente, según era su costumbre, sino que estuvo esperando a ver qué harían sus crías. Cuando éstas demostraron interesarse más por mí que por su comida, y el pez empezaba a deslizarse veloz hacia la libertad, lo cogió con sus agudos dientes lanzándolo justo delante de las pequeñas nutrias.
Volví a echar otro pez delante de “Mon-a-nee”, y de nuevo hizo lo mismo. Pese a ello las nutrias pequeñas no supieron lanzarse a por el pez, y al fin, cansada de los juegos de pérdidas de tiempo, nadó hasta ponerse junto a ambas crías y empezó a darles empujones con el hocico. Entonces fue cuando comprendí que “Mon-a-nee” era su madre. Las nutrias escogen compañera para toda la vida, y si muere la madre, el padre se encarga de alimentar y cuidar a las crías. Eso es lo que debía haber ocurrido a “Mon-a-nee”. Miré a la familia de nutrias que nadaba feliz junto al arrecife.
-“Mon-a-nee” –le dije-. Voy a darte un nuevo nombre. El que te corresponde es “Won-a-nee”, porque significa “La chica de los Ojos Grandes”.
Las crías de nutria son animales de un crecimiento muy rápido, y pronto estuvieron aquellas tomando directamente el pescado de mi mano, aunque el abalone por mí lanzado alcanzase el fondo del arrecife, se zambullía, emergiendo con un marisco sujeto al cuerpo con una aleta, y llevando en la boca un pedazo de roca. A continuación se ponía a flotar de espaldas y, colocando el abalone sobre su ancho pecho, lo golpeaba una y otra vez con la roca hasta romper la concha.
Enseño a sus crías a hacer otro tanto. A veces estaba yo sentada en el arrecife la mañana entera, viéndolas a las tres golpear la dura concha contra el pecho. Si no hubiese sabido que todas las nutrias del contorno hacían lo mismo para poderse comer los abalones, me habría parecido que “Won-a-nee” era la inventora de un nuevo juego, sólo por su afán de complacerme. Pero lo cierto es que sus camaradas lo hacían igual. Algo que me maravillaba entonces, y que sigue dejándome perpleja hoy.
Después de aquel verano, una vez que me hice amiga de “Won-a-nee” y sus crías, nunca he vuelto a matar una nutria marina. Tenía a la sazón una capa de piel de ese animal, y la seguí llevando hasta su completo desgaste, pero jamás quise hacerme otra.
Tampoco volví a matar un cormorán para hacerme con sus plumas magníficas, aun siendo pájaros con un cuello largo y delgado, que están siempre emitiendo desagradables sonidos cuando hablan entre sí. Ni siquiera maté ya focas para aprovechar sus tendones; a partir de entonces me serví de algas para ligar o coger lo que necesitaba.
Incluso dejé en paz a los perros salvajes, a los elefantes marinos, a todos.
Ulape se hubiera reído de mí, y lo mismo el resto de la tribu. Pero el que más se hubiese divertido con mi proceder, a buen seguro, habría sido mi padre. Y, sin embargo, así es cómo había llegado a sentir en mis relaciones con los animales que se convirtieron en mis amigos, y también con los que aún no lo eran, pero con el tiempo podían llegar a serlo.
Si Ulape y mi padre hubiesen aparecido riéndose, y todos los demás de la tribu otro tanto, aun entonces hubiera continuado procediendo del mismo modo. Porque lo animales terrestres, los pájaros, son como la gente para mí ahora, aunque no hablen ni hagan otras cosas que nosotros podemos realizar. Sin ellos este mundo sería un lugar muy triste.

Scott O´Dell.  Won-a-Nee.  Ed. Noguer

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

Las primeras palabras de la protagonista, cuando está en su canoa, allí, en el arrecife, nos dan una pista de cómo es este animal marino. Sí, la nutria. Hay una palabra clave que nos define el comportamiento de estos animales: jugando. Son comportamientos que nos parecen casi increíbles, porque desconocemos mucho del mundo animal.

¿Sabes cómo son las nutrias? El diccionario de la RAE nos dice que es un mamífero carnicero, de tres a cuatro decímetros de altura y unos nueve desde el hocico hasta el arranque de la cola. Que tiene pelaje espeso, muy suave y de color pardo rojizo. Vive a orillas de los ríos y arroyos, se alimenta de peces, y se la busca por su piel, muy apreciada en peletería.

Aquí tienes a las nutrias nadando de la mano y jugando, gracias a las imágenes que hemos visto en Youtube.

Y ¿dónde tienen un problema las nutrias? Como dice el diccionario, se la busca por su piel, muy apreciada en peletería. No olvidemos que el ser humano busca también, por la calidad y lo que cuesta su piel, a animales como tigres, leopardos, jaguares, visones, martas, armiños, linces, osos, serpientes, lagartos, iguanas, cocodrilos y, por desgracia, un largo etcétera.

Sí, esto es real y quizá hayas oído hablar de ello. Procura ayudar a esos animales y conservarlos, mientras podamos. Podríais elaborar un cartel, con imágenes que obtengáis de internet o, mejor, dibujándolas, con un mensaje que elaboréis de protección a los animales. Aquí tienes a varios que están en peligro de extinción.

Lo que sí hemos aprendido con este texto de Scott O´Dell, de ese precioso libro que es La isla de los delfines azules, es que las nutrias escogen compañera para toda la vida y si muere la madre, el padre se encarga de alimentar y cuidar a las crías.

Palabra magica

Nos dice la protagonista:

“Ulape se hubiera reído de mí, y lo mismo el resto de la tribu. Pero el que más se hubiese divertido con mi proceder, a buen seguro, habría sido mi padre. Y, sin embargo, así es cómo había llegado a sentir en mis relaciones con los animales que se convirtieron en mis amigos, y también con los que aún no lo eran, pero con el tiempo podían llegar a serlo”.

Nuestra palabra mágica de hoy es amigos. Lo dice, como leemos en la contracubierta del libro de la editorial Noguer, Karana, “que así se llamaba la muchacha india que pasó dieciocho largos años viviendo en completa soledad”.

Si piensas un poco, seguro que en la literatura, en el cine o en la televisión, recordarás un montón de personajes que fueron o son amigos muy famosos. Ahí están Epi y Blas, Batman y Robin, Tom y Jerry, Mortadelo y Filemón…

Cuentame

Seguro que para ti, también la amistad es algo fundamental. Podrías contarnos qué esperas de las amigas y de los amigos. ¿Qué es lo que más valoras en la amistad? ¿Cuándo y con quién empezaste a sentir que había nacido la amistad? ¿Cuáles han sido los momentos más felices en tu relación de amistad? ¿Lo recuerdas?

Si tuvieras que empezar ahora una amistad verdadera con alguien, qué es lo que buscarías, entre toda la gente que conoces. ¿Crees que es lo mismo la familia que los amigos o amigas o son cosas totalmente diferentes? ¿Qué ha sido lo más importante que ha hecho por ti un amigo o una miga? ¿Y tú por ella o por él?

Autor

Scott O’Dell nació en Los Ángeles, California (USA) , el  23 de mayo de 1898 y falleció en Mount Kisco, Nueva York (USA),  el 15 de octubre de 1989. Estudió en varias universidades. Realizó diversos trabajos, especialmente en el mundo del cine y periodismo. Como escritor, destacó con sus libros de aventuras  destinados a los jóvenes.

Recibió numerosos premios entre ellos  el Premio Hans Christian Andersen.
Nuestro observatorio

En la siguiente página se puede ampliar algunos datos sobre Scott O’Dell.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor  tomada de  Canal Lector.

Fin de invierno. Juan Ramón Jiménez. Ediciones de la Torre

22 May

 Juan ramon

Cantan, cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Llueve y llueve. Aún las casas
están sin ramas verdes. Cantan, cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?

No tengo pájaros en jaula.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada…

Nada. Yo no sé dónde cantan
los pájaros (y cantan, cantan)
los pájaros que cantan.

Juan Ramón Jiménez.   Juan Ramón Jiménez para niños y niñas… y otros seres curiosos   . Ediciones de la Torre
VV.AA. Antología poética del paisaje. Ediciones de la Torre.

1 simétrico: dos partes iguales.  2 esquelética: muy delgada, sin hojas. 3 verdinosa: de color verde.

 Propuestas para mediadoras y mediadores

RECURSOS

Texto

La poesía y la vida. Los poetas saben ver, mirar, oír, escuchar y luego, decir, escribir. Ese es el secreto de los grandes poetas. Al fin y al cabo, y a pesar de cómo la vida y su ritmo avanzan vertiginosamente, la naturaleza, los seres humanos seguimos transitando, pasando por ella. Pero el poeta observa cuidadosamente y, papel u ordenador cerca, lo va transformando todo. Mira, piensa y escribe.

¿Los escuchas? ¿Los oyes cantar? ¿De dónde viene ese canto? ¿Te gusta? ¿Te ha recordado esta poesía a algunos pájaros? ¿Cuándo los oíste piar?

 (Encontramos muchas páginas con el piar de diferentes pájaros. Puede ser una buena ambientación antes de la lectura de la poesía de Juan Ramón. También se pueden buscar otras, como actividad interesante para buscar, ver, escuchar y respetar las indicaciones de propiedad intelectual).

Si la situación lo permite, podemos sugerir la grabación de algunos pájaros que escuchemos en casa, en alguna salida familiar o escolar, con algún grabador que permita el paso al ordenador, hasta llegar a confeccionar un “álbum” de grabaciones de nuestros pájaros. En las páginas de Youtube que siguen podemos enlazar dos maravillosos sonidos, que tan perfectamente se combinan, como son el piar de los pájaros y la música. Una elección de música al gusto de los oyentes puede resultar una opción interesante y multidisciplinar.

Palabra magica

La palabra mágica hoy es cantan. Jugamos con las palabras. El poeta eligió la palabra cantan. Podía haber dicho, pían, trinan, gorjean, etc. Pero elige la palabra cantan.

Nos daremos una vuelta por nuestros animales preferidos, esos que nos gusta ver en la calle, en el zoo, en las películas, en los libros que hemos leído y que nos han gustado… Y hablemos de ellos. De los animales y seguro que sabemos qué hacen. Si un pájaro canta, pía, trina… ¿Qué hace un tigre? ¿Y un elefante? ¿Y un gato? ¿Y una rana? ¿Y un toro?

Podemos elegir la palabra correspondiente al sonido de cada animal, entre estos verbos. La actividad consiste en unir el nombre al verbo correspondiente.

Rugir                  Barritar               Maullar                     Croar                 Mugir

La palabra mágica del poeta, cantan, nos ha llevado al léxico, al diccionario y, ahora, al mundo animal. Nueva oportunidad para comentar la necesidad de su protección y cuidado. Ofrecemos una página de interés, en este sentido.

Cuentame

Es el final de una estación. El título nos lo dice. La “cámara” del poeta va recorriendo los espacios. ¿Qué nos aporta la llegada de la primavera? Todavía no ha llegado. Llueve y llueve, porque aún es invierno y no se ven las ramas verdes que nos anunciarían el paso del frío. No están los símbolos del paso del tiempo. Pero Juan Ramón escucha. Y aparece el leitmotiv del poema: los pájaros que cantan. El poeta no tenía pájaros en jaula.

¿Somos partidarios de tener jaula con pájaros? ¿Qué pensamos de la libertad de los animales? ¿Sabemos que algunos sólo pueden vivir si están en jaula, porque no son capaces de vivir en libertad?

La opinión de personas cualificadas en este tipo de cría de animales puede llegar a ser sumamente interesante para un grupo de niños o jóvenes, que les permita expresar sus opiniones y gustos.

Lejos quedan, no obstante, situaciones derivadas de la edad del poeta, donde, por ejemplo, en Madrid, era frecuente ver a niños que vendían pájaros, para criarlos en jaulas. “No hay niños que los vendan”, dice un verso.

Transportarnos a situaciones de abuso de la infancia en la actualidad, laborales, familiares, sociales, en general, es algo que los medios de comunicación nos transmiten constantemente. ¿Dónde sucede? ¿Qué ocurre? ¿Cuál es nuestra actitud ante tales sucesos o acontecimientos?

Autor

Juan Ramón Jiménez

Nació el 23 de diciembre de 1881 en Moguer (Huelva, España) y murió el 29 de mayo de 1958 en (Puerto Rico.  Dice el escritor sobre su nacimiento e infancia: “Nací en Moguer, la noche de Navidad de 1881. Mi padre era castellano y tenía los ojos azules; y mi madre, andaluza, con los ojos negros. La blanca maravilla de mi pueblo guardó mi infancia en una casa vieja de grandes salones y verdes patios. De estos dulces años recuerdo que jugaba muy poco, y que era gran amigo de la soledad…”

En sus primeros años fue a un colegio de Moguer. Después con 11 años fue internado en un colegio jesuita en El Puerto de Santa María (Cádiz, España). Marchó más tarde a Sevilla donde intentó estudiar Derecho pero no fue así aunque sí se inició en la pintura. Se dedica poco a poco a escribir. Marcha a Madrid en 1900 donde le esperan varios amigos.

Con 20 años tiene una pequeña depresión y le ingresan en un hospital en Francia, después estuvo en un sanatorio de Madrid. Su familia se arruina. Conoce a Zenobia y se casará con ella en 1916 en Nueva York. Continúa escribiendo y viajará por toda España.

Abandonan España en 1936 al ser nombrado agregado cultural de la Embajada española en Washington. Vivirán en varios países de América y Juan Ramón seguirá escribiendo y dando conferencias. En 1951 se instalan definitivamente en Puerto Rico. Le conceden el Premio Nobel de Literatura en 1956. Se muere su mujer a los pocos días. Ambos están enterrados en el cementerio de Moguer (Huelva, España).

Juan Ramón dijo sobre la poesía: “Mi vida es todo poesía. No soy un literato, soy un poeta que realizó el sueño de su vida…”

Nuestro observatorio

En las siguientes páginas se puede ampliar la biografía y consultar diferente material de documentación sobre Juan Ramón Jiménez.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de Juan Ramón Jiménez en Canal Lector.