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La isla Brasil. Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya (Recomendado: 14-16 años)

4 Dic

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Durante el siglo XIV se habló de otra isla fabulosa, que llevaba el nombre de Brasil o Hy Brasil. Se la solía situar en el Atlántico, al oeste de Irlanda, y los mitos irlandeses contaban que siempre estaba rodeada de una niebla infranqueable, salvo un día cada siete años. Ese día podía ser vista, pero no alcanzada.
Pese a llevar un nombre idéntico, no parece tener relación con el país sudamericano descubierto por exploradores portugueses en 1500, que al principio fue bautizado como Tierra de la Santa Cruz.
Para algunos era un resto de la Atlántida. Para otros, la misma isla que la de san Brandán. Una tradición irlandesa pretende que la isla Brasil se llama así en honor de los descendientes del clan Breasal, uno de los más antiguos del noroeste de Irlanda.
La isla Brasil figura en una carta de navegación del Atlas de los Medici, de 1531. En un mapa de 1367 se convierte, como por arte de magia, en tres islas, llamadas Braçir. En cartas posteriores aparece con los nombres de Bracir, Braxil, Brazille, Brasile, Bracie, Bresily, Bersil, Brazilae, Bresilji, Braxilis, Branzilae, O’Brassil. Ninguna isla real o imaginaria se ha llamado de tantas maneras.
Ha sido vista en diferentes lugares del océano, y tiene tantos nombres como formas. En algunos mapas se muestra como circular, con un río que la recorre de este a oeste. En otros, en cambio tiene forma de pez o de tortuga.
En 1647, el capitán británico John Nisbet navegaba al oeste de Irlanda por unas aguas que él y su tripulación conocían bien. Se había retirado a descansar cuando su segundo llamó a la puerta del camarote.
-¿Qué ocurre? –preguntó Nisbet.
-Hay una niebla espesa como un muro, capitán.
-¿Por dónde?
-Por todas partes.
-¿Cree usted que yo debería estar en cubierta?
-Sí, capitán.
Nisbet abandonó el camarote con rapidez. La niebla rodeaba el barco tan estrechamente que parecía posible, con sólo extender un brazo sobre la borda, entrar en contacto con algún ser sobrenatural.
-Nunca he visto una niebla así –dijo Nisbet.
-Tampoco yo. Por eso le he llamado. Es como si no quedara una estrella en el cielo.
Estuvieron observando el mar con aprensión (1). Al cabo de unas horas, lentamente, el aire se fue aclarando. Cuando la niebla se levantó por completo, descubrieron que el barco estaba peligrosamente cerca de unas rocas y a la vista de una isla.
Echaron el ancla. Cuatro miembros de la tripulación bajaron el bote y remaron hacia la costa, que no podía pertenecer sino a la legendaria Brasil.
Pasaron un día entero en tierra, y volvieron a bordo cargados de oro y plata, en forma de joyas, monedas y lingotes. Contaron que la isla estaba infestada de conejos negros, y que en ella había un castillo de piedra, donde vivía un viejo mago.
-Es un mago muy rico –le explicaron al capitán-. Tiene un gran tesoro a su cargo, y nos ha dicho que, si volvemos, nos dará mucho más.
El capitán iba a mandarles que subieran de nuevo al bote, pero entonces la niebla se alzó, y las estrellas se fueron apagando.
A la mañana siguiente, todas las miradas se dirigían hacia el lugar donde debía estar la isla. El ancla seguía en su sitio, pero no había huella de tierra alguna.
Por suerte para el capitán y la tripulación, el tesoro permanecía a bordo del barco.

(1)  Aprensión: temor, sospecha, desconfianza.

Vicdente Muñoz Puelles. Cuentos y leyendas del mar. Editorial Anaya

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RECURSOS

Texto
Emocionante el texto de aquella que se creía isla fabulosa. Pronto nos sitúa el autor en la historia. Podemos poseer esas incógnitas del tiempo, que ha ido formando y forjando la geografía, la vida y hasta los espíritus de los seres humanos. Aquí aparecen, en ese viaje fantástico que nos brinda el autor, una Irlanda con tradiciones milenarias, aquella mítica Atlántida y otras leyendas, sabiendo que una leyenda es, según el diccionario de la RAE, la relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos.

 Palabra magica                            

Hoy la palabra mágica es fabulosa. Sí, sabemos que es una palabra que tiene varios significados. Es por tanto, polisémica. En el diccionario de la RAE encontramos estas definiciones para la palabra fabuloso o fabulosa:

  1. Quimérico, fingido, que no tiene realidad y consiste solo en la imaginación.
  2. Perteneciente o relativo a la fantasía.
  3. Presuntuoso y entonado.
  4. Magnífico, excelente.

Sabiendo que el libro a que pertenece este texto se llama Cuentos y leyendas del mar, ¿qué crees que significa que durante el siglo XIV se habló de Brasil como de una isla fabulosa? Elige la respuesta correcta.

  1. a) Brasil se consideró, durante muchos siglos, una isla fabulosa, lo cual no deja de ser una leyenda. Algo fantástico, fruto de la fantasía. Pero irreal.
  2. b) Brasil empezó a considerarse desde que existe la palabra fútbol.
  3. c) Brasil se consideró una isla donde se robaban los tesoros de los barcos.
  4. d) Nadie conocía el país que se denominaba Brasil. Nunca se había visto, por la niebla.

(Solución: la respuesta correcta es la a.)

Cuentame
No sabemos, lógicamente, cómo fue tu último viaje. Sí, aquel que conseguiste después de tanto esfuerzo por convencer a los mayores. Sabemos que algo mágico, fabuloso, se produjo en aquel viaje. ¿Eras tú quien iba al final del autobús, el que ponía, con unas letras muy grandes, dibujadas alrededor de una especie de globo terráqueo, Autobuses Atlántida? A lo mejor, conseguiste, gracias a aquel conductor experto en viajes mágicos y misteriosos, llegar a ese continente que aún nadie conoce, nadie ha visto. ¿Cómo se llamaba aquel conductor? Cuando cogió el micrófono, antes de empezar el trayecto, ya comenzó diciendo:

“-Buenos días, señoras y señores, jóvenes y menos jóvenes. Si hay alguien que se marea, es mejor pensar antes de empezar el viaje. No, no vamos a ir por carreteras con muchas curvas. No iremos por senderos difíciles, en los que se suben y bajan altas montañas. Vamos en un autocar muy seguro, donde irán tranquilas y tranquilos. Piensen que un servidor, cuyo nombre es Magdaleno, lleva, en sus manos, pies y espalda, más de seiscientos mil kilómetros conducidos. Recordarán aquello de echa el freno… Bien. He de decirles que, como favor, se ahorren el dicho, porque no será necesario. El viaje es distinto. Podemos decir que va a ser un viaje mágico, donde sólo depende de ustedes ver lo que quieran. Sólo decirles ya, que empieza nuestro fabuloso camino. Que tengan, que tengamos todos un maravilloso viaje. ¡En marcha! …”

¿Cómo fue la salida de aquel autobús de La Atlántida? ¿Y las paradas? ¿Quiénes subieron, que no esperabais? ¿Hubo algún momento difícil, de tensión extrema? ¿Se puso alguien tan nervioso o tan nerviosa que no podía más? Cuéntanoslo. Este será el fantástico artículo para La gran odisea de La Atlántida.
Autor
Vicente Muñoz Puelles
Nace en Valencia  (España) en 1948. En su infancia vivió rodeado de libros, hecho que marcó su gran interés por la literatura.  Licenciado en Ciencias Biológicas, es profesor en la Universidad de Valencia. Muchas de sus obras han sido traducidas a varios idiomas. Ha escrito para el público infantil,  juvenil y el adulto. Ha recibido numerosos premios. En muchos de sus relatos recrea pasajes de su niñez.
 Nuestro observatorio

Más datos biográficos del escritor en Canal Lector y un reportaje realizado en la Biblioteca valenciana Nicolau Primitiu

Bibliografía
Libros de Vicente Muñoz Puelles en Canal Lector

Las doce en el reloj. Jorge Guillén. Editorial Gredos. (Recomendado: 15-18 años)

27 Nov

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Dije: Todo ya pleno.
Un álamo vibró.
Las hojas plateadas
Sonaron con amor.
Los verdes eran grises,
El amor era sol.
Entonces, mediodía,
Un pájaro sumió
Su cantar en el viento
Con tal adoración
Que se sintió cantada
Bajo el viento la flor
Crecida entre las mieses,
Más altas. Era yo,
Centro en aquel instante
De tanto alrededor,
Quien lo veía todo
Completo para un dios.
Dije: Todo, completo.
¡Las doce en el reloj!

Dámaso Alonso. Poetas españoles contemporáneos. Editorial Gredos
Propuestas para mediadoras y mediadores

RECURSOS

Texto
Hemos aterrizado en esta página de “Comunidad Escolar”, que hace un certero análisis del poeta y de la poesía que hemos leído: Las doce en el reloj. No faltan aquí las citas de los estudiosos del poeta, como fue Dámaso Alonso, en su libro Poetas españoles contemporáneos. Madrid: Gredos, 1952: «Todo el que en una mañana de sol, o en el oro de una playa, o cuando el viento nos hace llama o nos hace memoria de pájaro; todo el que entonces se deja emborrachar de vida y rompe en gritos, o en cánticos, o en cabriolas; todo el que hace eso, vive esos instantes en el rapto de donde brota la poesía de Jorge Guillén».

O la del profesor Manuel Montero, que termina el artículo en esa página, diciendo:

“creemos que la rima aguda tiene mucho que ver con la emoción de todo el poema porque resulta decisiva a la hora de crear un ambiente literario rebosante de sentimiento, dulzura y frenesí. Obsérvense detenidamente, si no, las palabras agudas que ponen el punto final a los versos pares; ninguna de ellas está elegida al azar: vibró, amor, sol, sumió, adoración, flor, yo, alrededor, dios y reloj. Todas ellas son vocablos vibrantes, significativos, vigorosos y por sus cuatro costados irradian expresividad, emotividad y brillo”.

Por todo ello, recomendamos, encarecidamente, la lectura de la página de “Comunidad Escolar” que citamos, donde están, comentados y analizados, diferentes poemas también de Guillén.

Palabra magica
La palabra mágica de hoy es completo. La definición de este adjetivo la encontramos en el diccionario de la RAE con los siguientes significados: acabado, perfecto. Y en ese mismo sentido se encuentran, en el poema, las palabras pleno, centro, tanto, todo. El poeta observa el mundo que lo rodea. Y no falta nada. Por eso es todo, ese adjetivo que nos dice todas las cosas. Y nuestra palabra mágica de hoy, completo, nos va a permitir realizar una disección, un examen pormenorizado de lo que vemos (leemos). El examen consiste en situar las palabras que elegimos con su significado correcto. (No necesitamos decir que la “puntería” en este juego se consigue con un buen diccionario).

Palabras: 1) Álamo;   2) Mediodía;  3) Mieses;  4) Vibró;   5) Sumió

Definiciones: A) Metió, hundió.  B) Árbol de madera blanca, que alcanza bastante altura y resiste al agua.  C)  Momento en que el Sol está en el punto más alto.  D) Conjunto de sembrados de un campo.  E)  Se movió.

(Solución: 1-B; 2-C; 3-D;  4-E; 5-A)

Cuentame

Vamos a escuchar el sonido de los álamos.

Elegimos también esta otra página, con esa imagen sonora que conseguiremos, simplemente, llevando una grabadora a ese lugar maravilloso que podemos conocer, donde parece que “hablan los árboles”.

Y como la poesía nos cuenta tantas cosas, aprovechemos nosotros para, cuando te apetezca o te interese, cuentes tus descubrimientos, tus tesoros vegetales guardados, tu museo y lo que consideres oportuno. Por si te vale de ayuda, te presentamos esta página.

Autor

Jorge Guillén
Nació el 18 de enero de 1893 en Valladolid (España) y murió el 6 de febrero de 1984 en Málaga (España). Integrante de la Generación del 27.
Estudia en Madrid  y Granada la carrera de Filosofía y Letras, graduándose en 1913. Fue lector de español en La Sorbona (París, Francia) y Oxford (Reino Unido). Catedrático de Literatura española en la Universidad de Murcia y Sevilla.  Acabada la guerra civil española, se exilia a los Estados Unidos, donde imparte Literatura y Letras, hasta el final de su carrera. Años más tarde regresa a España. Recibió el premio Cervantes en 1976.

Nuestro observatorio

En las siguientes páginas se puede ampliar su biografíaotros datos y un documental sobre la Generación del 27.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de poemas del autor y el último que escribió.

El ambiente se caldea. Thomas Byrne y Tom Cassidy. Editorial Alianza (Recomendado: 14-16 años)

30 Oct

comosalvaralmundo
Después de recorrer varios kilómetros notas un poco de frío y decides poner la calefacción. Orientas el ventilador del salpicadero (1) que tienes frente a ti de manera que una agradable columna de aire caliente te dé directamente en la cara. Te sientes tan a gusto que, como es natural, te desesperas cuando, al dar un giro, desaparece ese chorro de aire caliente. En cambio, cuando enderezas el vehículo, reaparece al instante y restas importancia a todo el asunto al interpretarlo como una mera extravagancia (2) mecánica. Pero entonces, cuando tuerces otra esquina, ¡el chorro vuelve a desaparecer! Aquí está pasando algo muy raro y tú estás decidido a llegar al fondo del asunto.
Compruebas todos los equipos y todo parece funcionar bien, pero cada vez que giras sigue pasando lo mismo. Tras una inspección más detenida, reparas (3) en que no es que el chorro deje de fluir, sino que se desvía de tu cara; se desplaza hacia un lado u otro cuando giras y también parece depender del sentido de cada giro.
¿Cómo se mueve la columna de aire? Imagina que giras a la derecha, ¿hacia qué lado de la cara se desvía el aire caliente? ¿Hacia la derecha o hacia la izquierda? ¿Por qué?
Datos clave

  • Conduces por una carretera.
  • Un ventilador de la calefacción situado en el salpicadero del vehículo te lanza una columna de aire directamente a la cara.
  • Cuando giras hacia la derecha, la columna de aire se desvía de tu cara y después regresa cuando el coche endereza la marcha.

Desafío
Determina en qué dirección se desplaza la columna de aire cuando giras hacia la derecha.
Las superlectoras y los superlectores quizá no quieran mirar las soluciones que plantean los autores de este libro. Son muy libres de hacer lo que consideren oportuno. En cualquier caso, aquí las incluimos por si a alguien le interesan.

Solución:

El chorro de aire sigue al dar el giro, así que te recorre la cara en la dirección del giro. Por tanto, cuando giras hacia la izquierda, el aire te cruza la cara de derecha a izquierda y después regresa cuando enderezas la marcha. Quizá no sea lo que esperabas…
Olvídate de los ventiladores de aire por un momento y piensa en pelotas de tenis. Si dejaras rodar una pelota de tenis por el suelo del vagón de un tren en la dirección de la marcha, cuando el tren girara, la pelota siempre tendería a conservar la línea recta siguiendo su trayectoria original. Esto significa que se desplazaría en la dirección opuesta a la del giro: si el tren girara a la derecha, la pelota se desplazaría hacia la izquierda del vagón.
Pero sitúate ahora en el otro extremo del vagón y pon a rodar otra pelota de tenis por el vagón en el sentido contrario a la marcha. En este caso, cuando el tren toma una curva, la pelota hace lo opuesto: se mueve en la misma dirección que el giro porque igualmente tiende a conservar su trayectoria inicial.
El chorro de aire se comporta de manera idéntica a esta segunda pelota de tenis.

  1. Salpicadero: tablero situado delante del asiento de la conductora o del conductor.
  2. Extravagante: raro, extraño.
  3. Reparar: notar, advertir algo.

Thomas Byrne y Tom Cassidy. Cómo salvar al mundo con el aliño de ensalada y otros problemas científicos insólitos.  Editorial Alianza

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Pues sí. El título del texto es muy interesante. El ambiente se caldea. Fíjate en las definiciones que da el Diccionario de la Real Academia Española del verbo caldear:

  1. tr. Hacer que algo que antes estaba frío aumente perceptiblemente de temperatura.
  2. tr. Excitar, apasionar el ánimo de quien estaba tranquilo e indiferente.
  3. tr. Animar, estimular el ánimo de un auditorio, de un ambiente, de una reunión, etc.

La primera acepción vale perfectamente para lo que el texto nos cuenta. Pero ya con la segunda y la tercera acepción, nos introducimos en la aventura. Pensamos, planeamos, nos informamos, como verás en las próximas direcciones y decidimos. Eres tú misma o tú mismo quienes os ponéis las pruebas, para ver si las sabéis resolver. Elige el lugar al que quieres ir. Vas a ir en automóvil. Alguien conducirá para poder llegar. Ya luego, cuando llegues, podrás elegir si te apetece andar, montar en bicicleta o en otro medio de transporte, en ese lugar al que has llegado. Sólo una cuestión anterior a tu viaje: apunta, en algún cuadernito o papel que lleves, cuántas veces ha cambiado el ventilador del salpicadero. ¿Lo has notado, como dice el texto?


Palabra magica
Hoy la palabra mágica es recorrer. Este verbo, recorrer, significa efectuar un trayecto. Vamos a leer algunas palabras, entre las que hay sinónimos (ya sabes: palabras que tienen la misma o muy parecida significación) de recorrer y otras que no lo son. El reto de esta prueba es ordenar, alfabéticamente, los sinónimos de recorrer. Siempre está el diccionario para conseguir el cien por cien de “aciertos”. Y como es muy fácil, indica a qué conjugación pertenece cada verbo sinónimo de recorrer.

Ordenar             Viajar                 Circular              Investigar

Visitar                Ir                       Contar                 Correr

Navegar             Trotar                Sentir                 Deambular
La solución es:

Viajar (1ª), circular (1ª), visitar (1ª), ir (3ª), correr (2ª), navegar (1ª), trotar (1ª), deambular (1ª).

Cuentame
Hoy nos pierde nuestra curiosidad. Estamos deseando que nos cuentes tu último viaje en coche. Pero la cosa no se queda ahí. Eso es muy fácil y lo recordarás estupendamente. ¿Y la siguiente proposición que nos plantean los autores del libro? ¿Has viajado, últimamente en tren? ¿Habías leído ya el libro Thomas Byrne y Tom Cassidy de Cómo salvar al mundo con el aliño de ensalada y otros problemas científicos insólitos? ¿Conseguiste ser capaz de dejar rodar una pelota de tenis por el vagón donde ibas? Quizá fuera imposible, porque en los trenes hay reglamentos que no permiten a los viajeros que hagan lo que quieran. Y eso es lógico, porque si cada una o cada uno hiciéramos lo que quisiéramos, los viajes se harían insoportables. Pero si ibas con alguien que te pudo ayudar, a lo mejor conseguiste hacer los experimentos que cuenta el libro. Si fue así, nos lo podías contar, porque estamos muy intrigados. ¿Crees que lo podríamos hacer nosotros? ¿Crees que hay algo especial, muy especial que hay que tener para conseguirlo? Las curiosas y los curiosos te lo agradeceríamos mucho. Muchas gracias y que disfrutes de tu próximo viaje.

Autor

Los autores, Thomas Byrne y Tom Cassidy proponen en Cómo salvar al mundo con el aliño de ensalada y otros problemas científicos insólitos un planteamiento entretenido y original para acceder al funcionamiento elemental de la física y las matemáticas para los aficionados, que deben enfrentarse a varios problemas que tienen diferentes grados de dificultad. Las soluciones se ofrecen al final de forma razonada y clara.

Cuentos como pulgas. Beatriz Osés. Kalandraka Ediciones Andalucía (Recomendado: 8-10 años)

16 Oct

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Las lágrimas de la Jirafa
Cuando la jirafa lloraba, las lágrimas resbalaban por su largo cuello. Resbalaban, resbalaban, resbalaban y no llegaban a tocar nunca el suelo.

Esperando la lluvia
Uno a uno los niños se tumbaron sobre las hierbas azules del bosque de cometas. Ya se habían ajustado las gafas de natación y estaban impacientes… Desde aquel lugar podían ver cómo se acercaban lentamente unas gigantescas nubes de color naranja. A la señal de Juan Luna, todos abrieron la boca. Poco después, comenzó a llover un zumo dulce que sabía a verano. Y el aire olía a azahar (1).

Quiero volar
Todas las mañanas el pájaro del reloj de cuco se sienta en su ventana y piensa: “quiero volar”. Pero las agujas del reloj le señalan el cielo y hablan de los otros pájaros y le hacen entender que nunca volará. Entonces el reloj de cuco vuelve a su cama. Convencido. Pasan las horas sin tiempo y la noche le trae una suerte de olvido (2). Al amanecer, regresa a su ventana y se dice bajito, para que no lo escuchen: “quiero volar”.

Tobogán

Uno a uno los niños se fueron arremolinando en torno al tobogán del parque al tiempo que miraban hacia arriba. Luego inventaron toda clase de gritos de ánimo y agitaron los brazos para que se tirase. Pero él no se movía. Al verle allí sentado, una pequeña se acercó a la escalera y decidió subir los peldaños hasta llegar a su altura. “¿Puedes bajar ya?”, le preguntó conmovida. Él negó con la cabeza lanzando al aire un pequeño suspiro azul. “ ¡¡Nosotros también queremos subir!!”, exclamaron los niños a coro desde la arena. Pero él se limitó a encoger los hombros con resignación (3). Fue entonces cuando comprendieron que se había quedado atascado otra vez y decidieron subir en tropel para darle un último empujón… El elefante pudo sentir, como cada tarde, la brisa en las orejas mientras descendía por la rampa del tobogán.

(1) Azahar: flor del naranjo con perfume intenso.
(2) Una suerte de olvido: una especie de olvido.
(3) Resignación: resignarse, conformarse.

Beatriz Osés. Cuentos como pulgas.  Kalandraka Ediciones Andalucía

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Lecturas breves, niñas y niños protagonistas, situaciones sensibles, casi poéticas, donde la realidad y la fantasía se dan la mano, en las palabras de la autora. Materias y temas que aparecen en los libros que ha leído o está leyendo. Aquí están La historia Interminable, Alfanhuí, o autoras y autores: Poe, Wilde, Christie, Delibes, García Márquez… Se autodefine nuestra autora como lectora anárquica y compulsiva. Lejos de esas listas preconcebidas, con métodos y procedimiento de leer que, sin duda, pueden resultar útiles. Aunque, recomendamos vivamente, en este sentido, las páginas que escribió la gran bibliotecaria Geneviève Patte: ¿Qué los hace leer así? Los niños, la lectura y las bibliotecas. Fondo de Cultura Económica, 2011, 270 págs. ISBN: 978-607-16-0792-8.

El presente trabajo es el último ensayo de Geneviève Patte (1936-), bibliotecaria francesa excepcional que cuenta entre otras distinciones la Orden Nacional de Mérito o la condecoración de Chevelier des Arts et Lettres por la consagración de toda una vida al fomento de la lectura infantil en todos los dominios geográficos. El libro, traducido al español por Lirio Garduño Buono, se estructura en doce capítulos, cada uno de los cuales puede leerse de forma autónoma, si bien tomados en su conjunto refuerzan el objetivo que se propone la autora, que es el de transmitir mediante argumentos de experiencia propia la clave humana en la que se asienta la labor del bibliotecario, y en particular la del bibliotecario infantil de hoy”.

 Palabra magica
De los muy atractivos títulos en los apartados del capítulo (Las lágrimas de la jirafa, Esperando la lluvia, Quiero volar y Tobogán), hemos seleccionado, para hoy, la palabra mágica volar.

¿Se puede pedir más belleza, exactitud, mejor manera de pasar el tiempo? A muchos relojes les encantaría ser una joya como estos que hemos visto. Un delicioso sonido que va acompañando a quienes viven con ellos. Son los relojes de cuco. Seguro que conoces muchos tipos de relojes. De torre, de pared, de sobremesa, de bolsillo, de muñeca, etc. ¿Y estos?

Reloj de agua. Máquina, aparato para medir el tiempo por medio del agua que va cayendo de un vaso a otro.
Reloj de arena. Máquina o aparato que se compone de dos ampollas unidas por el cuello, y sirve para medir el tiempo por medio de la arena que va cayendo de una a otra.
Reloj de cuco (el que tiene un pajarito mecánico que sale por una abertura y da las horas con su canto).
Reloj de pulsera (el que se lleva en la muñeca formando parte de una pulsera).
Reloj de sol (aparato ideado para señalar las diversas horas del día, según variamos con respecto al sol).
Reloj despertador (el que oímos todas las mañanas, para levantarnos)…

Y también usamos la palabra reloj, cuando decimos que alguien está como un reloj (está sano y ágil). Ser alguien un reloj, o como un reloj (muy puntual), etc.

Cuentame
Hemos visto cantidad de relojes. Algunos maravillosos. Pero ahora vamos a imaginar. ¿Te gustaría ser el cuco, en un reloj de cuco, que saliera de su casa cantando, cada vez que pasa el tiempo? Piensa que tienes que ver con pájaros con los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años… ¿Crees que sería una buena profesión, para realizar ese trabajo? A lo mejor te resulta pesadísimo, estar pendiente siempre del tiempo que pasa y avisar a quienes viven contigo.

Si descartamos la profesión del cuco de la casa, ¿qué otra preferirías? ¿Podrías ser paragüero o paragüera, que tiene que ir con alguien del brazo, cada vez que llueve, para protegerlos? ¿Quizá preferirías ser una sombrilla, para que alguien no tome nunca el sol, en su vida? ¿Y si lo mejor para ti es ser un juguete, pero de los que se juega en el ordenador, donde estarías siempre? Nos queda una posibilidad. ¿Piensas que a ti te gusta ser como eres, porque en la vida lo pasas fantásticamente? Puede que tu frase preferida sea: yo quiero ser yo.

Pues te deseamos que tengas suerte y lo consigas.

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Beatriz Osés Garcia

Nace en Madrid el 24 de noviembre de 1972. Licenciada en  Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Profesora de Lengua y Literatura en un Instituto en Hornachos (Badajoz, España). Colabora en diferentes iniciativas de promoción de la lectura en Extremadura (España). Ha recibido varios premios, entre ellos, el Premio Lazarillo de Creación Literaria, año 2006, por el libro Cuentos como pulgas.

Nuestro observatorio

Más datos de la autora en su página web y su blog

Bibliografía

Libros de Beatriz Osés en Canal Lector y en su página web

Un niño en el mar. Gianni Rodari. Editorial SM (Recomendado: 7-9 años)

9 Oct

rodari retahilasSM;

Conozco a un niño que es tan pobre
que nunca ha podido ver el mar.
El puente de agosto voy a ir a buscarlo
y en tren a la playa lo voy a llevar.
“¡Ahí está, mira!”, le diré.
“¡Este es el mar, te lo puedes quedar!”
Entre tanta gente, con su cubito,
podrá robar solo un poquito,
pero en los ojazos que abrirá
el mar entero se llevará.

Gianni Rodari. Retahílas de cielo y tierra. Editorial SM

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
La literatura de Rodari llega a todas las edades que podemos abarcar: desde esos primeros cursos de la escolaridad, 6-8 años, hasta los últimos que recogen, en la ESO y en el Bachillerato, a las edades de 15 a 18 años. Un niño en el mar, el poema infantil que hoy proponemos es, siguiendo su trayectoria, un texto sencillo. Es la sencillez de la palabra con contenido, con ilusión, esa que llega al lector, que de forma inmediata se reconoce.

Muchos son los poemas, las canciones, las obras musicales que desarrollan este tema del mar. Pero Rodari no quiere abandonar la realidad. Esa que es triste y pobre y de los pobres, por quienes él luchó permanentemente. Actuar de forma inmediata, resolviendo las cuestiones más perentorias.

Siempre queda, para el autor, ese hálito de esperanza. Ese mundo mejor para unos niños que han sufrido y padecido demasiado para su edad.

Historia de los por qué

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es cubito. La utilización del diminutivo confiere a todo el poema esa cercanía al lector de 7 – 8 años, que es la edad en que más aprovechará el texto. La sorpresa la provoca Rodari en los dos primeros versos:

Conozco a un niño que es tan pobre
que nunca ha podido ver el mar.

Rodari utiliza, para ese niño que no ha visto el mar, las “palabras e ideas – fascinación”. Todo un pensamiento complejo, conociendo lo que al niño le puede gustar, genera la ilusión. Es la que él tiene y quiere transmitir al niño. Y en versos más abajo, esa capacidad afectiva del diminutivo, de la que hablaba Amado Alonso, vuelve a estar presente, utilizando el verbo robar (verbo casi prohibido), pero de una eficacia sin límite en la relación de cariño adulto – niño.

Cuentame
¿Has leído, alguna vez, en el periódico, en internet o en otros medios de comunicación, las estadísticas del trabajo infantil en el mundo? Pues el día 23 de septiembre de 2013, tuvimos una buena noticia. La OIT (Organización Internacional del Trabajo) comprobaba que, en los últimos cuatro años, ha bajado el número de niñas y de niños que trabajan.

En el mundo hay 168 millones de niños y niñas que trabajan o, lo que es lo mismo, el 11% de la población infantil. Son cifras que suenan alarmantes, pero que han disminuido en los últimos años: desde el año 2000, hay 78 millones de niños trabajadores menos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) constata en un informe la disminución de trabajo infantil en los últimos años, algo que atribuye a varios factores, fundamentalmente al compromiso político y a las inversiones hechas en educación y protección social

No somos políticos, ni gobernantes ni tenemos el poder necesario para que esta situación mejore. Pero es muy necesario que seamos conscientes de que la situación existe. Y, a lo mejor, mucho más cerca de nosotros de lo que imaginamos. Puede ser muy importante que todas y todos los que sabemos qué pasa y dónde pasa, nos organicemos. Hablemos con nuestros mayores, educadores, amigos, familiares etc., porque casi seguro que a ellas y a ellos se les ocurren formas de combatir este problema. No olvides, por ejemplo, que existen formas de protesta: los periódicos, los blogs, el correo electrónico y más cosas. Trabajemos en ello y, a ver si dentro de un tiempo, conseguimos algún buen resultado.

Autor

Gianni Rodari

Nació en 1920, en Omegna (Italia) y falleció en Roma, en 1981. Su padre era panadero y murió cuando Gianni tenía 9 años. De pequeño soñaba con ser músico y recibió clases de violín. Rodari fue maestro de escuela, periodista y divulgador de la nueva pedagogía en Italia. Muy curioso intelectualmente. Mientras trabajaba de periodista comenzó a escribir libros para niños.  En 1953 se casa con Mª Teresa Feretti y cuatro años más tarde nació su hija Paola.
Muchas de sus creaciones fueron difundidas inicialmente en páginas de periódicos y suplementos infantiles. Posteriormente se publicaron en forma de libros. Escribió más de veinte libros en los que combinaba magistralmente el humor, la imaginación y la desbordante fantasía con una visión crítica, no exenta de ironía, del mundo.  Le gustaba viajar e ir a los colegios, charlar con los niños y contestar a sus preguntas. Sus amigos decían que era amable,  generoso y algo tímido. En 1970 se le concedió, por el conjunto de su obra, el Premio Hans Christian Andersen.

Nuestro observatorio

En la siguiente página se puede ampliar biografía, oír y ver testimonios sobre Gianni Rodari, además de ver al autor en una clase con niños

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de Gianni Rodari, agrupados por edades, tomada del Canal Lector.

Mostaza, mi amigo de toda la vida. Elvira Lindo. Editorial Seix Barral (Recomendado: 11-14 años)

25 Sep

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Todos los finales de curso Mostaza canta una canción. Canta mejor que Joselito y que Tutto Pavarotti. Yo, la verdad, es que había hablado con él muy poco; sólo le había escuchado cantar. Mostaza casi nunca habla con los de mi banda. Siempre habla bajito y nada más que con el que se siente a su lado. Hace eso porque la sita dice que es tímido, como casi todos los hombres ilustres de niños. Eso quiere decir que yo nunca seré un hombre ilustre, porque yo no soy tímido. Lo intento; hay veces que me lo propongo por las mañanas. Pienso: “Hoy voy a empezar a ser un tímido, seré un tío callado, interesante, de esos que guardan dos o tres grandes secretos”, pero por más que me pongo, no me sale. En cuanto la sita hace una pregunta, ya estoy yo con la mano levantada me sepa o no me sepa la respuesta. Hablo con todo el mundo, soy un niño sin vida interior.
Pero ahora, en mitad del verano, con Carabanchel desierto, Mostaza es el único niño con el que yo puedo jugar.
-¿Por qué nunca vienes al Parque del Ahorcado con nosotros?
-No me acerco porque tú eres de la panda de Yihad y Yihad se chulea de mí continuamente y vosotros le reís la gracia.
Le tuve que decir que Yihad también se chuleaba de mí y que no era vedad que yo le riera las gracias. Mentía. Seguramente Mostaza tenía razón. Como Yihad siempre se está metiendo conmigo, la verdad es que me alegra que de repente se ponga chulito con otro. Es humano. Y también es horrible. Me puse colorado por dentro, que es una modalidad que yo tengo para que no se note.
-Bueno, ahora que no está Yihad podemos hacer una panda –le dije yo, para romper la tensión ambiental-. Somos tres contando al Imbécil.
-No, somos cuatro.
En su diminuta habitación estaba su hermana pequeña, Melani, que sería de la edad del Imbécil.
-Mola –le dije yo.
Dejamos a los pequeños jugando a los Legos, y Mostaza preparó para nosotros dos supercolacaos y nos hartamos de comer chocopripis. Molaba un pegote su casa diminuta.
-No tienes que hacerle caso al chulo de Yihad –le estaba cogiendo gusto a eso de dar consejos-, mi abuelo dice que llegará un día en que yo le daré capones con la barbilla. Tú lo tendrás más fácil; como serás un cantante famoso, ni el más macarra se podrá meter contigo. A lo mejor Yihad se arrodilla un día y te dice: “Mostaza, Mostaza, perdóname por todo lo que hice y déjame llevarte la guitarra, que estoy en el paro.”
Mostaza se partió de risa con la idea.
-Antes de ser famoso cantando, me voy a hacer dentista.
Nunca se me hubiera ocurrido elegir esa profesión. A mí los dientes de la gente a veces me dan mucho asco; pero Mostaza tenía sus razones:
-Así podré pagarme el aparato que me hace falta y tener dinero para que mi madre se arregle las muelas que tiene picadas.
Mostaza abrió la boca para que le viera los dientes de delante un poco salidos.
-Yo de mayor –le dije- me quitaré las gafas y me pondré unas lentillas azules.
-Mola –dijo Mostaza-. También te puedes hacer oculista, y te arreglas lo de las lentillas.
-Ya, pero es que desde hace un mes quiero ser un actor bastante famoso internacionalmente.
-Bueno, te puedes hacer primero oculista y cuando ya tengas tus lentillas graduadas azules, te buscas trabajo como actor. Es mucho más fácil que te den trabajo como actor internacional si te presentas con los ojos azules que con los marrones que tenemos nosotros, que son unos ojos que no van a ninguna parte.
-Chachi. –Me gusta la idea.
Mostaza tenía soluciones prácticas para todo y no había nada en que no estuviéramos de acuerdo. Me di cuenta de que nos estábamos haciendo amigos de toda la vida. De repente oímos unos gritos estremecedores. Venían de la habitación. Fuimos corriendo. El Imbécil y la hermana de Mostaza se tenían el uno al otro cogidos de los pelos. Los dos estaban rojos y los dos gritaban. Mostaza agarró a su hermana por la espalda y yo al Imbécil. Nos costó mucho separarlos. Por fin pudimos. Cuando al fin lo logramos, cada uno de los dos enanos tenía un manojo de pelos del otro en la mano. Se quedaron mirando con mucho odio y jadeando.
-Al nene le ha hecho mucho daño ésa –dijo el Imbécil, y se echó a llorar en mis brazos.
-Me estaba matando –dijo Melani, y también se echó a llorar en los brazos de su hermano.
Nos costó mucho que volvieran a jugar juntos. Tuvimos que quedarnos a vigilar, porque de vez en cuando se les escapaba un tortazo mortal y volvían a la carga.
-La mía tiene una mano muy larga –dijo entonces Mostaza.
-El mío es muy caprichitos. Es que está muy malcriado –dije yo.
Cuando nos despedimos, les obligamos a que se dieran un beso. Los dos sabíamos que nuestros terribles alumnos tendrían que llevarse bien quisieran o no quisieran porque iban a pasar muchísimas tardes juntos.
Antes de irnos le dije a Mostaza:
-¿Le harás una dentadura nueva a mi abuelo para que no se le descoloque?
-Fijo que sí.
-Mañana en el Ahorcado a las cuatro. Mi abuelo os puede comprar un helado. Como cobra una pensión tan pequeña, se la gasta toda en helados y cosas así.
-Qué Morrazo –dijo Mostaza.
Luego se asomó a la ventana de su piso bajo diminuto para decirnos adiós.
-Tendré que llevarme a la Melani, porque mi madre no vuelve hasta las seis.
-Y yo al Imbécil, porque mi madre no puede vivir sin echarse la siesta.
¿Cómo podía haber estado yo tres años en la misma clase sin haberme hecho amigo íntimo de Mostaza? Seguramente porque Yihad no le había dejado nunca acercarse. Carabanchel sin Yihad molaba muchísimo más. El Orejones era mi mejor amigo, claro, pero no le importaba traicionarme a la primera de cambio. Además, me había dejado solo y tirado todo el verano; ni tan siquiera me había invitado a ir a Carcagente, sabiendo como sabía que mis padres no tenían dinero este verano para llevarnos a ningún sitio de veraneo.
Por mí se podían quedar todos mis amigos por ahí de vacaciones para siempre. Sin moverme de mi barrio me había echado un amigo de toda la vida.

Elvira Lindo. ¡Cómo molo! Ed. Seix Barral

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Hoy vamos a ver y a escuchar a dos personas que, sobre todo, son amigos. Buenos amigos. En la primera página tienes a la autora de Manolito Gafotas, Elvira Lindo. En la segunda, tienes a Emilio Urberuaga, el ilustrador que ha dado una imagen, esa que todos tenemos en nuestra mente, de Manolito y de todos los personajes de los libros de Elvira.

Y aquí, el nacimiento de un personaje.

Los personajes en las obras de Manolito Gafotas:

Madre de Manolito. Orejones (Ore) López. Yihad. El abuelo Nicolás Moreno. Manolo García: Es el padre de Manolito, uno de los protagonistas de «Manolito on the road». Susana Bragas-Sucias. Paquito Medina. Jessica la ex-gorda. Arturo Román. Mostaza. Melani. La Luisa. Bernabé. Sita Asunción. Melody Martínez (MM). Señor Solís.

Puedes leer cómo es cada uno, en esta página.

En el texto de hoy, nos encontramos, en las primeras líneas que hemos seleccionado del libro ¡Cómo molo!, una situación escolar especial: es el final de un curso. Momento perfecto para hacer una recopilación del quiénes somos, cómo somos y dónde estamos. Surgen ahora esos amigos que antes ni existían. Hoy, por ejemplo, nos enteramos de quién era Mostaza. Dice Manolito: “¿Cómo podía haber estado yo tres años en la misma clase sin haberme hecho amigo íntimo de Mostaza?”

Este es un maravilloso encuentro para Manolito. Nos permite conocer su intimidad, lo que de verdad siente por la amistad, la importancia que da a la “traición” del amigo Orejones, a quien tanto consideraba. Pero todo se desmoronó. Porque Orejones, que sabía de él mucho más que Mostaza, que hasta le contó que sus padres no tenían dinero, para ir a ningún sitio de veraneo, ni siquiera lo invitó a ir a Carcagente. Pero aquí surge el gran Manolito, ese que es capaz de hacer de la necesidad virtud. ¿Se puede pedir más a un lugar de vida, a ese barrio de Madrid, que es Carabanchel Alto, donde hay de todo y hasta se puede echar uno un amigo de toda la vida?

También en las primeras líneas del texto, Manolito nos dice algo importante: sabe cómo cantan el tenor Pavarotti y el antiguo cantante Joselito, que quizá no conozcas, porque hace muchos, muchísimos años de eso. Quizá su madre o su padre o su abuelo lo conocieran. Y los tuyos. Todos los finales de curso Mostaza canta una canción. Canta mejor que Joselito y que Tutto Pavarotti. Lo que parece que no gusta mucho a Manolo. A ver qué te parecen a ti. ¿Estás de acuerdo con él? De todas formas, dinos cuál te gusta más de los dos y qué cantante crees que era de más calidad?

 Palabra magica

Hoy la palabra mágica es Gafotas. Sí, la palabra que va unida a Manolito, el protagonista de la historia. Pero ¿sabes qué tipo de palabra es Gafotas? De las siguientes definiciones, elige la que tú creas que corresponde a estas dos palabras: Gafotas y Orejones.

1.- Son dos nombres que nos indican el país de donde vienen esos dos personajes.
2.- Gafotas y Orejones son los apellidos de esas dos personas.
3.- Son dos motes. Mote es el sobrenombre que se da a una persona, que lo caracteriza y hace distinto a otros.
4.-Son los sobrenombres que se ponía a los hermanos gemelos, en esa ciudad.
5.- 5)   Son dos personajes de la película Blancanieves y los siete enanitos.

(La respuesta correcta es la 3. Son dos motes.)

Cuentame
Para esta lectura, antes de empezar a contarnos cosas, te vamos a hacer unas preguntas muy importantes, que deberás responder como en los juicios: diciendo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

¿Estás dispuesta o dispuesto a contarnos tus cosas muy personales: lo que más te gusta, lo que menos, tus personas más queridas y lo contrario, las menos queridas, los sitios donde más te gusta ir y los que menos, cómo son tu amiga o amigo más queridos? ¿Tienes secretos terribles, que nunca contarás a nadie? ¿Utilizas internet para comunicarte mejor con la gente? ¿Te fías de lo que consigues ver o prefieres otras maneras de informarte? ¿Cuál ha sido el chasco más grande que te has llevado? ¿Y la mayor alegría al saber que esa amiga o ese amigo eran de verdad amigos íntimos, como Manolito y el Orejones? ¿A quién recurrirías si tienes un problema muy importante?

En cualquier caso, gracias por tu colaboración y tu trabajo. Sólo deseamos que seas feliz y que tengas muchísima suerte en eso que tanto te interesa.

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Elvira Lindo

Elvira Lindo nació en Cádiz (España) el 23 de enero de 1962 y se trasladó con su familia a Madrid a los doce años.
Comenzó trabajando como periodista en Radio 3 en 1981 y posteriormente estuvo en la cadena SER y en Radio 1. También ha realizado guiones para TVE y Tele 5. En su paso por la radio participó en programas muy variados, desde informativos hasta programas musicales.
Su personaje literario más importante, “Manolito Gafotas”, cobró vida en la radio a través de guiones escritos e interpretados por la propia autora. Posteriormente pasó a ser literatura escrita y también ha sido llevado al cine.

Nuestro observatorio

Más información sobre la autora en Canal Lector y en su web

Bibliografía

Libros en Canal Lector sobre Elvira Lindo y en su página web

Tistú. Maurice Druon. Editorial Juventud (Recomendado: 13-14 años)

5 Sep

tistueldelospulgares

Donde se confía a Tistú al señor Tronadizo, que le da una lección de orden

No cabía duda de que el temperamento explosivo del señor Tronadizo tenía por causa su prolongado trato con los cañones.
El señor Tronadizo era el hombre de confianza de Señor Padre. El Señor Tronadizo vigilaba a los numerosos empleados de la fábrica y los contaba cada mañana para asegurarse de que no faltaba ninguno; miraba el interior de los cañones para saber si estaban bien derechos; comprobaba por la tarde el cierre de las puertas, y con mucha frecuencia se quedaba a trabajar hasta de las cifras muy avanzada la noche para convencerse de la alineación perfecta en los gruesos libros de cuentas. El señor Tronadizo era un hombre ordenado.
No es de extrañar, pues, que el Señor Padre pensara en él para proseguir al día siguiente la educación de Tistú.
-¡Hoy lección de ciudad y lección de orden! –gritó el Señor Tronadizo de pie en el vestíbulo, como si se dirigiera a un regimiento.
Es conveniente precisar que el Señor Tronadizo había pertenecido al ejército antes de pertenecer a los cañones; y si no fue él quien inventó la pólvora, por lo menos sabía emplearla.
Tistú se dejó resbalar por el pasamanos.
-Sírvase subir, y bajar por las escaleras –le dijo el Señor Tronadizo.
Tistú obedeció aunque le pareciese una inutilidad eso de volver a subir para volver a bajar, puesto que ya estaba abajo.
-¿Qué lleva usted en la cabeza? –preguntó el Señor Tronadizo.
-Una gorra a cuadros…
-Pues entonces póngasela usted derecha.
No vayáis a creer que el Señor Tronadizo era un hombre malo; es solamente que tenía las orejas muy coloradas y que le gustaba enfadarse por un quítame allá esas pajas.
“Hubiese preferido seguir aprendiendo con Mostacho”, se decía Tistú.
Y se puso en camino al lado del Señor Tronadizo.
-Una ciudad –empezó el Señor Tronadizo, que había preparado cuidadosamente la lección- se compone, como usted puede ver, de calles, de monumentos, de casas y de gente que vive en esas casas. A su juicio, ¿qué es lo más importante de una ciudad?
-El Jardín Botánico –repuso Tistú.
-No –replicó el Señor Tronadizo-; lo más importante de una ciudad es el orden. Sin orden, una ciudad, un país, una sociedad, no son más que viento y no pueden perdurar. El orden es una cosa indispensable y para conservar el orden hay que castigar el desorden.
“Sí, claro, el Señor Tronadizo debe de tener razón –pensó Tistú-, pero ¿por qué gritará tan fuerte? Es una persona mayor con voz de trompeta. ¿Tanto ruido hay que hacer a causa del orden?”
Por las calles de Mirapelo, las gentes se volvían a mirarlo y a Tistú le daba vergüenza.
-¡Tistú, no se distraiga! ¿Qué es el orden? –preguntó el Señor Tronadizo con expresión severa.
-¿El orden? Es cuando uno está contento –respondió Tisú.
El Señor Tronadizo dio un gruñido y las orejas se le pusieron más coloradas que de costumbre.
-Me he fijado –prosiguió Tistú sin dejarse intimidar- que mi poni Gimnasia, por ejemplo, cuando está bien almohazado, bien peinado, y tiene las crines trenzadas con papel de plata, parece mucho más contento que cuando todo anda lleno de porquería. Y también sé que el jardinero, Mostacho, sonríe a los árboles cuando están bien podados. ¿Verdad que eso es el orden?
Aquella contestación no pareció satisfacer demasiado al Señor Tronadizo cuyas orejas se pusieron aún más coloradas.
-¿Y qué se hace con la gente que extiende el desorden?–preguntó.
-Pues tienen que ser castigados; seguro… -repuso Tistú, pensando que “extender el desorden” era un poco como “extiendes los juguetes por todas partes”, “extiendes las migas por toda la mesa”.
-Se les encierra ahí –declaró el Señor Tronadizo señalando con un ampuloso gesto una inmensa pared gris, sin una ventana, una pared que no era corriente.
-¿Esto es la cárcel? –dijo Tistú.
-Aquí es –contestó el Señor Tronadizo-. Es el monumento que sirve para mantener el orden.
Anduvieron a lo largo de la pared y llegaron ante una alta reja negra, erizada de afiladas puntas. Y detrás de la verja negra había otras verjas negras, y detrás de la pared triste, otras paredes tristes. Y todas las paredes y todas las verjas estaban igualmente rematadas por pinchos.
-¿Por qué ha puesto el albañil estos pinchos tan feos por todos lados? –preguntó Tistú-. ¿Para qué sirven?
-Para impedir que los presos se escapen.
Si esta cárcel fuera más bonita –dijo Tistú- quizá tendrían menos ganas de marcharse…
Las mejillas del Señor Tronadizo se pusieron tan rojas como sus orejas.
-“Qué niño más extraño –pensó-. Habrá que enseñárselo todo.” Y añadió en voz alta:
-Deberías saber que los presos son hombres malos.
-¿Y los meten ahí para curarles la maldad?
-Se les mete aquí para impedir que hagan daño a los demás.
-Pues aprenderían mucho más deprisa si esto fuera más bonito…-insistió Tistú.
“Ah, es testarudo”, pensó el Señor Tronadizo.
Detrás de las rejas, Tistú vio a unos hombres que caminaban formando corro; iban con la cabeza baja, sin pronunciar palabra. Parecían terriblemente desgraciados con aquel cráneo afeitado, aquellos trajes a rayas y aquellos zapatones.
-¿Qué hacen ahí?
-Están en el recreo –contestó el Señor Tronadizo.
“¡Pues vaya! –pensó Tistú-. ¡Si ese es el recreo, lo que serán las clases! Esta cárcel es demasiado triste.”
Tenía ganas de llorar y no pronunció palabra en todo el camino de regreso. El Señor Tronadizo interpretó aquel silencio como un buen síntoma y pensó que la lección de orden había dado sus frutos.
Sin embargo, escribió en la libreta de notas de Tistú: “A este niño hay que vigilarlo de cerca; se hace demasiadas preguntas».

Maurice Druon. Tistú el de los pulgares verdes. Ed. Juventud

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
En el texto que acabamos de leer, hay dos personajes. Dos formas distintas de ser, de pensar lo que es la vida. De estar en el mundo y observar a la gente, lo que piensa, lo que hace y cómo es. El señor Tronadizo, uno de los personajes, tenía un trabajo que no era el más animado y creativo, especialmente. Trabajaba en una ¡fábrica de cañones! ¡Sí, de cañones!

Pero antes, creemos que te vendría bien saber un poco de este estupendo libro. Casi seguro que luego lo leerás completo y te garantizamos que no te defraudará.

Tistú era el hijo del Señor Padre, que quería que su hijo aprendiera todo lo referente a sus negocios. En este caso, le había tocado ir a la fábrica de cañones, uno de esos negocios del Señor Padre. Al mando de la fábrica estaba el Señor Tronadizo, que era un hombre de confianza del Señor Padre. Comprobaba que los empleados trabajaban bien y que los cañones estaban en perfectas condiciones. Un difícil trabajo que el Señor Tronadizo realizaba a la perfección y, por eso, el Señor Padre pensó que él podría dar unas buenas lecciones a Tistú.

Pero Tistú pensaba cosas muy distintas. Lo sabemos desde el principio del texto. Cuando los dos, el Señor Tronadizo y Tistú dicen lo que es importante en una ciudad. El Señor Tronadizo dice: lo más importante es el orden. Tistú dice: el Jardín Botánico.

Con lo que ya llevamos leído, pensemos sólo una cosa: ¿tendrá que ver el título del libro, Tistú el de los pulgares verdes, con esta afición por el Botánico?

No te queremos desvelar el libro entero, por si te apetece leerlo. Pero sí te avanzamos que en Tistú hay una magia, en esos pulgares verdes. ¿Cuál de estas razones crees que tiene más posibilidad de ser la verdad de esta historia? No olvides que hay una magia en esos pulgares (es la pista que te damos).

1)Tistú escribía siempre con un rotulador de color verde y se le manchaban los dedos.
2)Todo lo que tocaba Tistú con aquellos pulgares verdes se convertía, mágicamente, en una planta.
3)Tistú padecía una rara enfermedad. A los que les gustaba el Jardín Botánico, se les volvían verdes tres partes del cuerpo: los dedos, las orejas y las uñas de las manos y de los pies.

(La verdadera es la 2)

 Palabra magica                            

Hoy la palabra mágica es orden. ¿Piensas que el Señor Tronadizo tenía razón? La verdad es que si reflexionamos, llegamos a diferentes conclusiones. Por lo que parece en la lectura, da la impresión de que para el Señor Tronadizo es muy, pero que muy importante esa palabra. Casi imprescindible para vivir. Y, sin embargo, creemos que para Tistú no lo es tanto. Como no estamos totalmente seguros o seguras, vamos a hacer una cosa: de las siguientes situaciones, ¿dónde crees que es muy positivo llevar un orden? ¿Y dónde depende de las aficiones, de los acuerdos a que hayamos llegado, de la suerte que hemos tenido, de la capacidad que tengamos, de la preparación y el entrenamiento que hayamos realizado, de cosas que a ti se te ocurran? Valora, en las acciones siguientes, del 1 al 10, la importancia que concedes al orden. Escribe luego, tres acciones en las que el orden es importantísimo y tres en las que el orden no se necesita para nada, porque depende de otras cosas.

1)   En la cola de un cine
2)   En la elección de tu juego favorito
3)   En la resolución de problemas de matemáticas  
4)   En quién acaba primero la comida
5)   En la cola de un transporte público

Cuentame
Hoy te vamos a pedir un favor. ¿Nos puedes decir, como si fueras Tistú, lo que a ti te parece más bonito, más interesante, más misterioso, más divertido, de la localidad donde vives? Necesitamos fotos, palabras, dibujos y todo lo que consideres que nos puede ayudar a hacer una visita o una excursión a ese precioso lugar donde vives. Imagina, para tu información, que somos cinco personas de un instituto y que estamos en 3º de ESO. ¿Hay algún transporte en el que podamos viajar? Dinos qué cosas, qué lugares, qué edificios nos van a encantar en la visita.

 Autor

Maurice Druon

Nació en París (Francia) el 23 de abril de 1918 y murió en la misma ciudad el 14 de abril de 2009.
Pasó su infancia en Normandía y realizó sus estudios secundarios en el Liceo Michelet. Comienza a publicar en revistas y periódicos literarios a los dieciocho años, mientras cursaba la carrera de Ciencias políticas (1937-1939). Se unió al movimiento de la Resistencia  y compusó junto a un tío suyo la canción Chant des Partisans. Al acabar la Segunda Guerra Mundial se dedica al periodismo y a la literatura. Participó también en la política a partir de 1973.
 Nuestro observatorio

Más datos biográficos del escritor.

 

El menino. Ricardo Lísias. Editorial OQO (Recomendado: 17 años)

10 Jul

mantadeestrellas

El menino había despertado al abrir el día, pero no se había movido para no despertar a los otros. Se levantó, con cuidado de no apoyarse en nadie, y salió del túnel, andando hacia la plaza, donde podría encontrar algo de comer. Quería llegar a la iglesia preparado para las clases, así no perdería tiempo. Tras un bidón de basura encontró un trozo de bocadillo, aún blando y, ¡qué bien!, sin parte verde.
Buscó más, pero como no encontró, decidió ir a la iglesia. Si había alguna mujer en la cocina, podría comer mientras el padre estaba en misa. Esperó sentado tras la ventana mayor, ansioso por empezar.
No quiere perder tiempo; cuanto más rápido aprenda, antes podrá mandar la carta a mamá y comprar casa.
No sabe cómo será, pero seguro que diferente a la que tenían. No era buena, de madera vieja y con el colchón en el suelo de tierra. Cuando llovía, era penoso; todo se llenaba de barro y se ensuciaba.
Su papá se alteraba, empezaba a gritar y les pegaba.
Después salía a la lluvia y mamá detrás. Eran días horrorosos; el menino se quedaba solo y, a veces, aparecían luces y ruidos del cielo.
Su casa va a ser distinta, con ladrillos y todo; tendrá una puerta para que no entren los bichos, muchos grifos y una bañera grande. Como va a aprender a leer y escribir, tendrá una cama para dormir; debe de ser genial. Sobre todo, será una casa con un suelo de verdad, porque si no, todo se convierte en lodo.
El padre tardó. Cuando apareció, el menino, feliz, fue a comer algo a la cocina con él. Se sentaron en la mesa grande, la que tiene el niño Jesús en medio, y el padre dijo que era importante la manera de coger el lápiz. El menino pensaba que sabía, pero estaba equivocado; era más difícil de lo que parecía.
El lápiz tiene que estar afilado y no puede ser pequeño para no machacar los dedos. Debe cogerse con el dedo gordo y con el de al lado, apoyando en un tercero. Esa parte fue difícil y tuvo que inventarlo varias veces; pero el lápiz resbalaba al apretar sobre el papel.
Como no conseguía cogerlo bien, el padre inventó algunos ejercicios para que se acostumbrara. Así pasaron la mañana: el padre intentando enseñarle a cogerlo y el menino practicando, haciendo ceros y ondas en el cuaderno.
A la hora de comer, el padre le dijo que tenía que marcharse porque iba a salir, pero que no se desanimara, que todo marchaba bien.
El menino estaba fastidiado y, mientras buscaba a los otros, pensaba que haciendo ondas y rayas nunca iba a aprender a leer y escribir. Como no los encontró, excepto al que un día se cayó de la estatua, decidió ir a jugar a la laza. Pero cuando estaba llegando, tuvo una idea mejor: buscó un palito parecido a un lápiz y practicó en la arena, para volver a la iglesia mejor preparado.
De noche, la furgoneta trajo mucha sopa. El menino comió dos platos: si por la mañana no encontrara nada de comer, ya tendría la barriga llena. Algunos mendigos también tomaron sopa, pero anduvieron peleando con los niños; por eso no les gustan, siempre acaban quitándoles la sopa. Esa noche durmió delante de la tienda. No soñó; ¡a ver si es que el suelo estaba duro y frío! Se puso nervioso antes de acostarse: alguien le había robado la manta roja. Por la mañana, para despertar, estiró los brazos e hizo ruido con la boca. Antes de ir a la iglesia, los niños le preguntaron adónde iba, pero no quiso hablar porque, si ellos también fueran a aprender, armarían jaleo.
Los niños le pidieron que se quedara, pero no quiso; les dijo que iba a la avenida. Cuando llegó a la iglesia, el padre había acabado la misa y estaba sentado a la mesa, leyendo el libro de tapa negra.
El padre encontró el cuaderno entre montañas de papeles, lo llamó para que se sentara y le preguntó si ya estaba acostumbrado al lápiz; y también qué quería escribir. El menino le respondió que el nombre, para poder mandar una carta a mamá. Al padre le pareció bien y decidió enseñarle letra a letra.
En cuanto hiciera bien la primera, pasaría a la segunda y a las otras.
En la parte de arriba de la hoja, el padre escribió el modelo.
Al principio fue difícil porque la letra era muy redonda y había que hacer tres curvas hacia arriba, hasta la mitad de la línea.
Una manera de aprender, dijo el padre, era practicando, hasta cansar la mano; así no se olvidaría.
A la hora de irse, el menino le pidió el papel con las letras escritas, para practicar en el suelo de la plaza.
El padre arrancó la hoja y se la dio; lástima que le dijo que no volviera en dos días, que no iba a estar.
Cuando salió de la iglesia, corrió hacia la plaza, pero no encontró el palito que había usado el día anterior y buscó otro. Alguien había pisado en el rincón que hacía de cuaderno y tuvo que volver a preparar la tierra. Más tarde recordó que no le había preguntado al padre el nombre de la letra; no sabía cómo sonaba, y de nada le serviría aprender a escribir sin aprender a leer. Entonces corrió junto al hombre del puesto de naranjas y le enseñó el papel para que le dijera el nombre de la letra. Tampoco sabía, y lo mandó junto al vendedor de periódicos; siempre lee revistas y debe de ser inteligente, y tan bueno es que da periódicos a los niños para que se tapen cuando hace frío.
El hombre cogió el papel y dijo que era la eme. De vuelta a la plaza, el menino repitió muchas veces el nombre para no olvidarlo.
Con el palito, hizo las tres curvas hacia arriba; en la siguiente clase, le saldría mejor.

Ricardo Lísias. Manta de estrellas.  Ed. OQO

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
El autor no nos dice en qué ciudad de Brasil despierta nuestro protagonista, el menino, al abrir el día. Lo que nos cuenta es la historia real de un niño en Brasil. Puede que fuera en alguna de estas ciudades, que son de las más grandes de ese país: Sao Paulo, con más de 11 millones de habitantes;  Río de Janeiro, con poco más de seis millones de habitantes son las dos ciudades más pobladas de Brasil. Además de estas, hay otras ciudades importantes y muy pobladas, como por ejemplo Belo Horizonte, con casi tres millones de habitantes; Fortaleza, con dos millones y medio; Salvador y Brasilia, con poco más de dos millones de habitantes.

No sabemos la ciudad exactamente, pero sí leemos lo primero que hace en el día. Andar con cuidado para no despertar a los otros. Salir, porque quería comer algo. Tenía hambre. Hubo un poco de suerte y consiguió un trozo de bocadillo, detrás del cubo de basura.

A partir de aquí, sólo hay una idea clave para el menino: lo más importante en su vida es aprender. Todo se solucionará si él aprende: podrá escribir a mamá, tener una casa nueva con una cama para dormir, un suelo de verdad…, y tantas cosas.

Vemos ahora una información sobre los niños en este país: Brasil. Son enlaces donde aparece una realidad que existe. No es una ficción, una historia:

Alguno, como el próximo (del Proyecto Humanidad), están en portugués, pero fácilmente comprensible.

Y dejamos para el final, ilusionados y para salir con espíritu de esperanza en un futuro mejor, un reportaje titulado Cambiar las pistolas por guitarras. Eso es lo que pretende un taller de música en Brasil que vimos en La Sexta Televisión.

Y has oído ahora, cómo los petardos avisan de que la policía va a entrar en la favela. Aunque los niños siguen tocando la guitarra. Aquí tienes un reportaje de cómo es una favela y de lo que hace la gente para reciclar las basuras. Al final, han conseguido que la basura se ¡convierta en luz!, para miles de personas.

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es sopa. ¿Te gusta la sopa? A los meninos de Brasil les gusta y mucho. Pueden llevarse algo a la boca para combatir el hambre. Pero hay una niña, con un nombre que seguro conoces, que odia la sopa. Es Mafalda. Un personaje creado hace ya muchos años, por un maravilloso autor: Quino. Este es su sitio oficial.

Mafalda es símbolo de libertad y de los derechos del niño. Además de no gustarle la sopa, tampoco soporta la injusticia, la guerra, la violencia y el racismo. Cuando Quino la creó, a Mafalda le gustaría trabajar en la ONU de mayor, para ayudar al mundo. ¿Sabes cuáles son los derechos del niño? Busca en internet y dinos qué página te resulta más informativa sobre este tema.

Las reflexiones que plantea Mafalda y los valores que enseña son buenas razones para leer sus tiras cómicas tú sola o solo, con gente amiga o en familia. Que las disfrutes.

Cuentame
La historia de Mafalda es una tira cómica. Se llaman tiras cómicas las historietas que tienen dibujos y textos a los que hacen referencia. En esta página de Google verás diferentes tiras cómicas.

Cuéntanos si has leído alguna o varias. ¿Cuál te gusta más? ¿De qué tema prefieres que traten las historietas? ¿Conoces a algún autor o autora de historietas? Y qué me dices de los dibujos: ¿te gustan los de Mafalda,  los de Garfield…?

Por si te apetece, aquí encontrarás información sobre este tipo de publicaciones.

Autor

Ricardo Lísias

Nació en Sao Paulo (Brasil) en 1975.  Su abuelo era un inmigrante libanés. En su casa disfrutó de una buena biblioteca.  Leyó temprano influenciado por su madre. Licenciado en Letras por la Unicamp (Universidad Estal de Campinas), realizó un Máster en Teoría de la Literatura. Ha recibido varios premios.

 
Nuestro observatorio

Más datos biográficos del autor y un cuento.

 

Mischa. La montaña de las tres cuevas. Per Olov Enquist. Editorial Siruela (Recomendado: 11-14 años)

26 Jun

montanatres

Mischa salió disparada. De vez en cuando se detenía, impaciente, para esperar a los otros tres y cuando la alcanzaban volvía a salir disparada otra vez sin decir ni pío.
Algo apremiaba. Era difícil caminar porque aquella noche había llovido y el suelo estaba mojado, y cuando rozaban alguna rama les caía una ducha que los dejaba completamente empapados. Al cabo de una hora, de repente oyeron a Mischa emitiendo ladridos de posición.
-Ladridos de posición –dijo el abuelo- Mischa ha encontrado algo.
-¿Qué son los ladridos de posición? –preguntó Marcus, pero inmediatamente se le iluminó la cara y señaló con el dedo diciendo:
-¡Mira eso, veo una llamada de posición!
-Marcus –dijo el abuelo-, “llamada de posición” es cuando Mischa, que es un perro de caza, ha encontrado, por ejemplo, un alce. Entonces ladra para que se sepa. El ladrido de posición no se ve. Se oye.
-De cualquier manera estoy viendo un ladrido de posición –dijo Marcus y señaló.
Y allí, a cien metros de distancia, estaba Mischa. Había encontrado el camino. Y quería enseñarles algo.
Se acercaron con cuidado.
Mischa señalaba algo con el hocico, algo que estaba tumbado en lo que era la grieta de una roca a un par de metros de distancia. Era un lobo. El lobo estaba completamente quieto y, cuando se acercaron, vieron que estaba muerto. Había sangrado, vieron que le habían disparado, la bala se le había metido en el pecho. El lobo no había muerto de golpe, porque podían ver rastros de sangre en el suelo. Lo más probable es que intentara arrastrarse y esconderse y no tuviera fuerzas, y murió en la grieta de la roca.
Pero debía de haber andado un trozo porque los cazadores que le dispararon no lo habían encontrado.
-¿Han sido los cazadores furtivos de los que nos habló el oso? –preguntó Mina y se echó a llorar.
-Malditos asesinos –dijo el abuelo. Pero nadie le dijo que no debía decir palabrotas porque todos opinaban lo mismo, aunque no dijesen palabrotas.
-Yo opino lo mismo –dijo Marcus, con el labio inferior temblando visiblemente.
Era un lobo grande, les parecía casi gigantesco. Era hermoso y yacía con los ojos cerrados. Era horrible mirarlo porque seguramente habría sufrido mucho. Pero Mischa parecía impaciente porque no era sólo el lobo muerto lo que les quería mostrar. Saltó sobre la boca, tras la cual crecía un pino cuyas ramas llegaban hasta el suelo.
Allí. Allí había algo.
Marcus fue el primero en entenderlo. Subió arrastrándose hacia el mismo camino, levantó las ramas y lo vio.
-¡Abuelo! –gritó-. ¡Ven a ver esto!
El abuelo y Mina se subieron a la roca y apartaron las ramas.
Vieron asomar un hocico, un par de ojos que los miraba y una criatura pequeñita pequeñita, a la que le temblaba todo el cuerpo.
Era un cachorro de lobo, un lobezno.
Era pequeño como un gato y, al parecer, había seguido a su padre que había sido disparado, pero sin que los cazadores lo viesen. No se había atrevido a abandonar a su padre. No había comprendido que el papá lobo estaba muerto. Y se había escondido junto al papá lobo muerto. Debió de ser una noche horrible, fría y húmeda, porque el lobezno estaba empapado y le temblaba todo el cuerpo. Estaba completamente agotado y casi no se movía.
El abuelo se agachó y levantó al cachorro. Le dio la vuelta y lo examinó con atención, pero el cachorro estaba tan asustado y tan cansado que ni agitaba las piernas ni oponía resistencia, se alejaba sin decir nada.
-Al menos no está herido. Los cazadores no se enteraron de que había también un cachorro. Iban por el lobo grande, pero no se dieron cuenta de la cría.
Miró el lobo muerto un rato y luego negó con la cabeza.
-Qué raro –dijo-. Han matado al padre. Seguramente la madre se habrá salvado. Debe de estar en algún sitio, pero se esconde.
-¿Dónde? –preguntó Mina-. Tenemos que encontrarla.
No lo sé –dijo el abuelo-. Pero seguro que está en alguna guarida esperando a que aparezcan los cazadores. Seguro que no sabe que este peque se ha salvado. Tiene que cuidar del resto de crías.
-Tal vez no tuviera más hijos –dijo Marcus.
Pensaron un rato en lo que había dicho Marcus. Luego pensaron en lo que mamá loba estaría pensando. Y resultó un poco terrible. El lobezno se apretaba junto al abuelo. Mina se quitó la bufanda verde que le había regalado mamá por su cumpleaños y empezó a secar al cachorro.
-Hemos llegado en el momento preciso –dijo el abuelo.. No habría soportado la noche.
-Voy a llamarlo Rubert –dijo Marcus.
-Es una chica –dijo el abuelo.
-Entonces la llamará Maja-Rubert –dijo Marcus.
Y como Ia no estaba allí para decirle que una chica lobo no se podía llamar Maja-Rubert, nadie protestó.
-¿Qué hacemos? –preguntó Mina.
-Tenemos que ir a casa –dijo el abuelo-. Maja-Rubert necesita secarse y entrar en calor. Y sobre todo necesita volver con su mamá.
El cachorro de lobo los miraba con los ojos asustados e intranquilos, y todavía le temblaba todo el cuerpecito. Pero Mina continuó frotándolo con su bufanda. En seguida el lobezno estuvo casi seco.
-Tendremos que llamar a la policía –dijo el abuelo-. Es un delito disparar a los lobos. Tendremos que dejar aquí a papá lobo. Está muerto, pero habrá que investigar el crimen. Los cazadores deben ser castigados. Pero el cachorro nos lo llevamos.
De repente Mina se acordó de algo.
-¡Mischa! ¡Hemos olvidado darle las gracias a Mischa!
Entonces saltó abajo junto a Mischa que estaba tranquilamente sentada junto al pie de la roca y le dio un abrazo enorme. Pudieron ver como Mischa se alegraba, aunque estaba un poco avergonzada porque era un poco tímida, pero contenta sí se puso. Y todos sabían que si no llega a ser por Mischa, que los había obligado a salir a buscar en el bosque, a estas alturas el cachorro de lobo estaría muerto.
Y juntos regresaron a casa.

Per Olov Enquist. La montaña de las tres cuevas. Ed. Siruela

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Según empieza la lectura de nuestro texto, comenzamos a saber algunas cosas. Leemos como si fuéramos Detectives de lectura. Todavía no sabemos quién es Mischa. Sólo sabemos que salía disparada y se detenía. Sabemos también que Mischa iba con otros tres.

Ayúdate de un súper detective, de los que aparecen en esta página. O en esta otra, también muy interesante.

¿Cuál de ellos te gusta más? Elige un libro de lectura de estas dos páginas. Cualquiera que leas de estos recomendados te servirá para seguir a los mejores investigadores del mundo.

Como ahora te toca a ti, tienes que ir respondiendo a las siguientes preguntas. Si consigues XX , entrarás, por derecho propio, en el famoso club de DELEC, Detectives de Lectura. Por ahora, y para hacerte más fácil tu ingreso en el DELEC, sólo tienes que responder Verdadero o falso a las siguientes cuestiones:

Mischa es un perro   V    F
Mischa emitió unos ladridos. El abuelo los llamaba ladridos de posición    V    F
Mischa encontró un lobo inmenso y todos se murieron de miedo    V    F
Cuando el abuelo cogió al cachorro, vio que estaba herido    V    F
Todos sabían que, de no ser por Mischa, el cachorro estaría muerto   V    F

Si tus respuestas son 3 V y 2 F, ¡enhorabuena! Has conseguido el primer rango del DELEC. Apúntalo bien para ir sumando pruebas que aparecerán en las próximas lecturas y, sobre todo, en el Cuaderno de preguntas.

Y ahora, si te apetece, te ofrecemos esta película, que se llama El último cazador. Eso pondría muy contento al abuelo. Mira antes el tiempo que dura, a ver si puedes dedicárselo, para ver el final. Esperamos que te guste mucho.

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es Posición. Fue Marcus el que preguntó al abuelo: ¿qué son los ladridos de posición? Y el abuelo explicó que Mischa, cuando encontraba algo, hacía ladridos de posición. Como si fuera un código de la circulación para perros, perras y humanos. Lo que no tenemos son las señales correspondientes, para ver lo que Mischa encontraba. Pero a lo mejor, viendo estas del código de la circulación, podías tú dibujar las señales de Mischa, con las formas y los colores como éstas, que son las que puedes encontrar en bici, en moto, paseando, etc.                                          

curvaCurva a la izquierda
circulacion_exclusiva2Circulación exclusiva para bicicletas
direccionprohjpgDirección prohibida                                                         
peatones_por_izqPeatones deben circular por su izquierda
pro_circular_peatonProhibido circular peatones
animales_sueltos1Animales en libertad

En la siguiente página, que puedes ver en internet, hay señales de prevención (te avisan de lo que va a suceder en la vía pública). De reglamentación (avisan sobre lo que va a pasar en la vía pública). De información (nos dicen lo que va a aparecer en la vía pública: un hospital, primeros auxilios, un restaurante, etc.).

Con la información que te ha dado la lectura, esta actividad consiste en hacer tres señales, que nos indiquen lo que, con sus movimientos, ladridos, y la distancia a la que se encuentra el camino a seguir, nos indicarían las llamadas de posición de Mischa.

Cuentame
Es probable que no hayas tenido una aventura como la de La montaña de las tres cuevas. Pero nos podías contar aquella aventura tan emocionante que tuviste. ¿Cómo se llaman los amigos o amigas con los que fuiste? ¿O fue más una aventura familiar, donde pasó de todo? ¿Qué tal acabó la aventura misteriosa? ¿Tienes abuelos? ¿Te cuentan algunas cosas graciosas, de cuando ellos eran jóvenes? ¿Les cuentas tú a ellos cosas divertidas? A lo mejor, conocen algunos juegos que a ti te gustan. ¿Has aprendido con ellos algún juego?

Cuéntanos cosas que a ti te parezcan interesantes.

 Autor

Per Olov Enquist

Nació el 23 de septiembre de 1934 en Hjoggböle (Suecia).
Estudió Historia de la Literatura y trabajó como colaborador en un periódico además de ser moderador televisivo durante 9 años. Ha vivido en Berlín y California. Además de escritor de novelas es guionista de televisión y cine. Ha recibido varios premios literarios.

 Nuestro observatorio

s datos biográficos del escritor.

 

El cero Rey. Juan José Millás. Editorial SM (Recomendado: 14 años)

18 Jun

numerospares

El cero, harto de no ser nada, decidió buscarse la vida fuera del sistema métrico decimal.
-Al otro lado del Sistema Métrico Decimal no hay nada –le dijeron los números pares y los impares y también los idiotas, pues sabían que sin el cero todo el sistema se vendría abajo.
-Pues ese es mi sitio –respondió él-, ya que no soy nada.
-Sí eres, sí eres –le dijeron.
-No soy, no soy –respondió él.
Dos días son dos días, y siete semanas son siete semanas, pero cero meses no es ningún mes.
-Ponte a mi lado y seremos un 40 –le dijo el 4.
-Quiero ser algo por mí mismo, sin ayuda de nadie.
Atravesó, pues, el Sistema Métrico Decimal y llegó a un lugar raro, donde las cosas no eran nada. Ni las calles eran calles, ni los semáforos semáforos, ni los árboles árboles. “Este es mi sitio, puesto que soy un número que no es un número”.
Entró sigilosamente en una casa y vio a un padre que no era un padre, una madre que no era una madre, unos hijos que no eran unos hijos, y un canario que no era un canario.
Estuvo todo el día observando, escondido tras un sofá que no era un sofá, a aquella familia que no era una familia. Al atardecer salió a la calle que no era una calle, feliz de haber encontrado para vivir un lugar que no era lugar.
Pero apenas había recorrido dos manzanas, cuando fue detenido por dos policías que no eran policías.
-Usted no puede permanecer aquí –le dijeron. Para estar aquí es preciso no ser nada.
-Es que yo soy un cero –dijo el cero.
-Un cero es un cero –le contestaron.
-Un cero –repuso él- es un número que no es número. ¿Cuántos días son cero días? ¿Cuántas semanas son cero semanas? ¿Cuántos meses son cero meses?
Los policías que no eran policías se miraron sin saber qué contestar.
-¿Qué diferencia hay entre un cero y nada? –insistió el cero.
El asunto fue llevado ante unos licenciados en nada, que era la profesión más extendida en aquel sitio. Tras darle muchas vueltas al asunto, estos expertos decidieron que no era lo mismo nada que cero.
El cero fue devuelto violentamente al Sistema Métrico Decimal, donde fue recibido con todos los honores por el resto de los números, que no podían vivir sin él.
Y para que no volviera a irse, lo nombraron el Rey del Sistema, y él aceptó, y desde entonces reina sin comprender por qué es preciso ser nada para serlo todo.

Juan José  Millás. Números pares, impares e idiotas.  Editorial SM

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
En muchas ocasiones, pensamos que quienes nos rodean no tienen sentido. Es decir, no valen para nada o casi nada. Nos sucede también a nosotras mismas o a nosotros mismos. Pero ¿quién soy yo? ¿Para qué valgo? Eso es lo que le pasaba al cero. Claro que él estaba en el Sistema Métrico Decimal. Con ese Sistema, la Humanidad ha conseguido entenderse: nos hemos puesto de acuerdo en las medidas, en los pesos, en las distancias, en las temperaturas, en las velocidades, en los tiempos y en muchas cosas.

Y por eso, el cero y todos los números existen y son importantísimos, para que las medidas sean exactas y nos entendamos bien entre todos. ¿Acaso nos parece poco importante ponernos de acuerdo en algo? Si eso pasara siempre en la Humanidad, a lo mejor las guerras no existirían, mucha gente no se moriría de hambre, atenderíamos a los enfermos que lo necesitan…

Podría ser, incluso, que el dinero estuviera mejor repartido. Ahora, algunos, unos pocos, tienen muchísimo. Otros, muchos más, tienen muy poco. No tienen ni para vivir… La verdad es que la Humanidad viviría mejor de lo que vive. Y para eso, lo que sí sabemos es que todas y todos somos necesarios. Es algo muy parecido a lo que sucedió con el cero. Porque lo que pasaba es que el cero estaba deprimido. Hasta que tomó una gran decisión: aceptó que lo nombraran Rey del Sistema. Y desde entonces reina. Aunque siguió haciéndose aquella pregunta, que no lograba responder: ¿por qué es preciso ser nada para serlo todo?

Lo que no poseemos, por desgracia, es la gran respuesta a esa pregunta. Pero si luchamos y nos unimos todos, podemos probar lo que sucede. A lo mejor nos llevamos una gran alegría y conseguimos que el cero se sienta mejor. Y nosotras y nosotros también.
 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es observar. El pobre cero se consideraba nada, que no era nada, fuera del Sistema Métrico Decimal. Observó a aquella familia, que no era familia, aquella calle, que no era calle, un lugar que no era lugar… Todo lo que observaba era ¡nada! ¿Serían invisibles?

Pues no. No eran invisibles, porque el cero va recorriendo todos esos lugares que menciona. Una cosa es ser nada y otra, muy distinta, ser invisible.

El actor y director de cine español, Javier Bardem, nos explica, en la película  Invisibles, cuántos invisibles están ahí, en el mundo; ese mundo al que no queremos mirar, porque no nos gusta. Y, sin embargo, está ahí. Dice una de las participantes en la película: “Somos totalmente olvidados por todos. No es que no nos vean; es que no quieren vernos”. Observa, mira y, si puedes, ayuda a los invisibles, a los que nadie quiere ver.

Cuentame
Hoy puedes revisar tu memoria. Seguro que tienes una “memoria de elefante”. Y eso que no está demostrado científicamente que esa frase tenga fundamento. Lo que sabemos del elefante está en que es el mayor de los animales terrestres que viven ahora, pues llega a tres metros de alto y cinco de largo, dice el diccionario de la Academia (escribe la palabra arriba, en el lugar que corresponde y haz clic en buscar). Ahí encontrarás su definición).

Lo que puedes, con un paseo mental, es recordar si en los itinerarios que haces hay invisibles. Gente, como decía la película de Javier Bardem, que nadie quiere ver. ¿Has hablado alguna vez con un o una invisible? ¿Te ha dicho de dónde viene? ¿Por qué está ahí? ¿Cuál es el principal problema que hay en su lugar de origen? ¿Has comentado alguna vez este asunto en tu casa? ¿Con amigas o amigos?

Este puede ser un momento estupendo para que busques información y actúes, con las personas que te pueden ayudar, a proponer acciones a favor de esos miles y miles de invisibles.

 Autor

Juan José Millás
Nace el 31 de enero de 1946 en Valencia (España).
Se traslada la familia a Madrid cuando Millás tenía 6 años. Estudió Filosofía y Letras, abandonando al tercer curso. Antes de poder dedicarse a escribir trabajó en Caja Postal e Iberia. Desde los años 90 del siglo pasado escribe en el periódico El País. Ha recibido varios premios.

Nuestro observatorio

Se pueden consultar más datos biográficos sobre Juan José Millás en su página oficial.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros tomada de Canal Lector.