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La niña loba. Alvin Schwartz. Editorial Everest (Recomendado: 14-16 años)

9 Abr

historiasdemiedo

Si sales de Del Río, en Texas, y avanzas por el desierto en dirección noroeste, terminas llegando al Río del Diablo. Entre 1830 y 1840 un trampero llamado John Dent y su esposa Mollie se establecieron en el lugar donde Arroyo Seco desemboca en el Río del Diablo. Por allí había muchos castores y Dent los cazaba. Mollie y él construyeron una cabaña con ramas, y le añadieron un pequeño cobertizo para que les diera sombra.
Mollie Dent quedó embarazada. Cuando estaba a punto de dar a luz, John Dent se fue a caballo a la casa de sus vecinos más cercanos, a varios kilómetros de distancia.
-Mi mujer va a tener un hijo –les dijo al hombre y a su esposa-. ¿Pueden ayudarnos?
Ellos se ofrecieron para ir inmediatamente. Estaban a punto de ponerse en marcha, cuando se desató una gran tormenta. Un rayo cayó sobre John Dent, matándole en el acto. Los vecinos no pudieron llegar a la cabaña hasta el día siguiente. Cuando llegaron, Mollie también había muerto.
Parecía que había dado a luz a su hijo antes de morir, pero el matrimonio no pudo encontrar al bebé. Pensaron que había sido devorado por los lobos, ya que encontraron huellas de esos animales por doquier. Enterraron a Mollie y se fueron.
Unos años después, empezó a circular una extraña historia. Algunas personas juraban que no era más que la pura verdad. Otras decían que algo así no podía ocurrir de ninguna manera.
La historia comienza en un pequeño asentamiento a menos de veinte kilómetros de la tumba de Mollie Dent. Una mañana muy temprano, una manada de lobos salió del desierto a la carrera y mató unas cabras. Ataques como esos eran corrientes en aquella época, pero éste tuvo algo especial: un muchacho dijo haber visto a una niña desnuda de largo cabello rubio corriendo entre los lobos.
Un año o dos después, una mujer se encontró con un grupo de lobos devorando una cabra que acababan de matar. Afirmaba que una niña desnuda, de largo cabello rubio, estaba comiendo con ellos. Al ver a la mujer huyeron a la carrera. La mujer decía que al principio la niña iba a cuatro patas, como los lobos, pero que después se puso de pie y corrió como una persona, sólo que a la velocidad de los animales.
La gente empezó a preguntarse si esta “niña loba” no sería la hija de Mollie Dent. ¿Se la habría llevado una loba el día que nació y la habría criado con sus cachorros? Si era así, tenía que tener entre diez y once años.
Al hacerse la historia más popular, unos cuantos hombres comenzaron a buscar a la niña. Buscaron a lo largo de los márgenes de los ríos y en el desierto y sus cañones. Se dice que, un día, la encontraron caminando por un cañón con un lobo a cada lado. Cuando los animales huyeron, la niña se escondió en una hendidura de la pared del cañón.
Los hombres trataron de agarrarla, pero ella luchó mordiendo y arañando como un animal furioso. Cuando la capturaron empezó a gritar como una niña aterrada, al tiempo que aullaba de modo lastimero.
Sus captores la ataron con cuerdas, la colocaron boca abajo sobre un caballo y la llevaron a un pequeño rancho en el desierto. Decidieron entregarla al sheriff al día siguiente. Entre tanto, la metieron en una habitación vacía y la desataron; la pequeña, aterrada, se escondió en las sombras. La dejaron allí y cerraron la puerta.
Al poco rato se puso a gritar y aullar otra vez. Los hombres pensaron que iban a volverse locos si tenían que seguir escuchándola pero al cabo de un rato calló por fin.
Al anochecer se empezaron a oír aullidos de lobo en la lejanía. La gente decía que, cuando se callaban, la niña les respondía aullando.
La historia continúa diciendo que los aullidos fueron en aumento: llegaban de todas las direcciones y se acercaban cada vez más a la casa. De repente, como obedeciendo a una señal, los lobos atacaron los caballos y el resto del ganado. Los hombres salieron de la casa y, disparando sus pistolas, se internaron en la oscuridad.
En la habitación donde habían dejado a la niña, en lo alto de la pared, había una pequeña ventana con un tablón cruzado, sujeto con clavos. La niña arrancó el tablón, se deslizó por la ventana y desapareció.
Pasaron los años y no se volvió a saber nada de ella. Hasta que un día, unos jinetes en un recodo del Río Grande, cerca del Río del Diablo, divisaron a una joven de largo cabello rubio alimentando a dos lobeznos. Cuando la muchacha los vio, apretó los cachorros contra su pecho y corrió a esconderse en la espesura. La siguieron a caballo, pero no pudieron alcanzarla. Después buscaron por todas partes y no alcanzaron ni rastro de ella.
Eso es lo último que sabemos de la niña loba. Y es allí, en el desierto, cerca del Río Grande, donde este cuento termina.

Alvin Schwartz. Historias de miedo 3. Editorial Everest
Propuestas para mediadoras y mediadores
Texto
Estamos en el Río del Diablo, con John Dent, el trampero y su esposa Mollie. Estamos en un lugar donde había muchos castores. Quizá alguno de estos que vamos a ver ahora. Puede que sean de los que se salvaron de John Dent, experto cazador, en el texto de Alvin Schwartz, de su libro Historias de miedo.
Porque eso es la Literatura. La que nos permite trasladarnos a sitios tan lejanos, de Texas a Canadá, con historias tan distintas. De los lobos a los castores. Vemos a los castores, en esta página.
Y nos habla Schwartz, en Historias de miedo, de aquella niña desnuda, de largo cabello rubio, que iba corriendo entre los lobos. Todo son historias. Es decir, sucesos reales o imaginarios. En el fondo, aventuras.

Palabra magica
Nuestra palabra mágica hoy es rayo. Es el rayo, que el diccionario de la RAE define como «chispa eléctrica de gran intensidad producida por descarga entre dos nubes o entre una nube y la tierra», el que mata a John Dent.
Cualquiera como uno de los que aparecen en esta página.
Pues sí. Quienes hemos leído y releído el texto, hemos llegado a la conclusión de que es la palabra en torno a la que se desarrollan todos los acontecimientos que suceden. Es decir: la historia de este texto. ¿Estás de acuerdo con nosotros? Responde a las siguientes cuestiones:

  • Los vecinos del matrimonio Dent fueron muy deprisa y gracias a ello se salvaron la niña y la madre. (B)
  • A la niña de los Dent la vio, mucho tiempo después, un muchacho que dijo haber visto a una niña desnuda, de largo cabello rubio. (R)
  • Unos hombres, años más tarde, dijeron que esa niña tenía que ser adoptada. Y una pareja lo hizo y la llamó Loba Perdida. (N)
  • Años más tarde, unos jinetes vieron a una joven, de cabello rubio, alimentando a unos lobeznos. (A)
  • Después de que los jinetes vieran a la joven, todo el pueblo salió a recibirla para que se quedase con ellos. (P)
  • Cuando aparecieron los jinetes, la joven apretó a los cachorros contra su pecho. (Y)
  • Al final, ni los jinetes ni nadie pudo alcanzar a la muchacha. (O)

Si con tus respuestas puedes formar el nombre de una chispa eléctrica de gran intensidad, ¡enhorabuena!
Cuentame
Y ahora, si todavía te quedan fuerzas, es tu turno. Quizá no te haya pasado nunca. No hay problema. Queríamos que nos contaras la última historia que has vivido, donde pasaste miedo, de verdad. ¿Nunca se te han llenado de color rojo, las páginas del libro de crímenes que estabas leyendo? Ah, no. Quizá los gritos que has oído provenían del ordenador. De aquellas páginas que viste y que hoy recuerdas diciendo: ¿por qué les haría caso? Sólo a mí se me ocurre ver el miedo, el horror.

Autor

Alvin Schwartz

Nació el  25 de abril de 1927 en Nueva York (USA) y murió el 14 de marzo de 1992 en Nueva Jersey (USA).
Autor de más de cincuenta libros, le gustaba el folclore y los juegos de palabras. Estuvo una temporada en la marina para después interesarse por la escritura, siendo periodista en varios medios. Posteriormente se dedicó a la literatura, siendo sus libros de miedo los más conocidos.
Nuestro observatorio
Más datos biográficos de Alvin Schwart aquí

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor tomada de Canal Lector

El misterio de la risa (Segunda parte). Pilar Mateos. Editorial Anaya (Recomendado: 7-9 años)

26 Mar

pequenodaviron

¡La risa! Los dos hermanos se miraron con asombro. Jamás habían oído esa palabra. Los davirones no se ríen nunca, y eso es lo único que les falta para ser enteramente felices. Por lo demás, reúnen todas las condiciones de la gente feliz. Son muy generosos y no dejan de jugar aunque se hagan viejos. Son emprendedores (1) y activos a ratos, y muy perezosones (2) en otros momentos. Están convencidos de que todo el mundo dice la verdad y tiene buenas intenciones.
-¿Y qué es la risa?
La pobre abuela no sabía explicárselo.
-No sé cómo deciros.
-¿Es como el sonido de una campana?
-Casi, pero no.
-¿Es como el sol cuando hace culebrillas en el agua?
-Casi, pero no.
-¿Como la rosaleda en verano?
-Casi, pero no.
Los pequeños davirones se quedaron pensando un buen rato.
-¿Como si tuvieras una caja de música en el corazón?
-Casi, casi –dijo la abuela-, pero no.
Debía ser algo tan fantástico que no había manera de expresarlo con palabras; algo mucho más difícil que decir que zangandungo o que prestidigitador. ¿De qué podrían reírse los niños si era tan complicado?
-Los más simples se ríen de los demás. Los que están alegres se ríen con los demás. Los que son inteligentes se ríen de ellos mismos.
-¿Y nosotros por qué no nos reímos?
-Porque no sabemos –dijo la abuela-. Siempre ha sido así.
De pronto los pequeños davirones se volvieron transparentes, de una transparencia absoluta, que es el no color de la tristeza. Era porque acababan de darse cuenta de que les faltaba algo fundamental en la vida y que sin ello no valía la pena deslizarse por un tobogán, ni contar chistes, ni pegarle a un compañero un monigote en la cola. Por eso los chistes que contaban los davirones resultaban tan sosos y nadie les encontraba la gracia.
-¿Nunca podremos reírnos?
-Siempre ha sido así –insistió la abuela-, y ningún davirón se ha quejado por eso. Después de todo, somos bastante felices.
-Pero yo quiero reírme –dijo Davi davirón.
-¿Y cómo? –replicó su hermano-. Para eso hay que saber.
-Pues que te enseñen.
-¿Quién va a enseñarte? –intervino la abuela-. En Davirondalia no hay nadie que sepa reírse. Ni siquiera Davironorio, el sabio, ha conseguido aprender a sonreír. Y eso que conoce cincuenta y dos maneras distintas de tropezar con una piedra.
-Entonces no será tan sabio –refunfuñó Davi-davirón.
Estaba tan transparente, de pura pena, que a través de él se veían las florecitas de las sábanas, y las puntillas blancas de los almohadones manchadas de helado de menta. Pero enseguida empezó a teñirse de azul cielo, cada vez más intenso. Y era que estaba pensando.
-Iré a la ciudad –dijo en voz alta-. Y buscaré un niño para que me enseñe.
-¡Buena idea! –exclamó su hermano.
Y se había puesto rojo de contento. La abuela, en cambio, iba cobrando, poco a poco, un ligero matiz (3) amarillo, porque estaba un tanto asustada.
-No sé, no sé –musitaba- (4). A ver si te va a pasar algo.
-Pero no dijo:
-De ninguna manera.
Que es lo que hubieran dicho los padres.
-¿Qué me va a pasar?
-Qué sé yo. Que te atropelle un semáforo, o que te pierdas dentro de un buzón de correos. Hay muchas cartas que se pierden.
La abuela davirona jamás había estado en la ciudad, por eso tenía las ideas algo confusas. Pero sabía dónde estaba situada porque había estudiado geografía. Y era capaz de señalar en el mapa todos los pueblos de los alrededores, y el lugar exacto donde se fabricaban las figuras de azúcar.
-¿Está muy lejos la ciudad?
-Muy lejos. Atravesando los bosques de castaños y los siete puentes sobre las autopistas. Dejando atrás la fábrica de figuritas de azúcar. Más allá todavía de la estación del tren.
-¿Cuánto se tarda en llegar?
-Bastante. No llegarías antes de la primavera.
Eso que los davirones, ya sabéis, son muy veloces corriendo; más veloces que las ardillas. Gracias a esa cualidad son los primeros en alcanzar el nogueral, sacándoles bastante ventaja, tan pronto como maduran las nueces.
-Mañana, nada más levantarme, me pondré en camino –dijo Davi-davirón-. Conseguiré llegar antes que la primavera.

(1) Emprendedor: quien comienza algo alguna dificultad o peligro.
(2) Perezosones: muy perezosos. Que les cuesta trabajo hacer algo.
(3) Matiz: rasgo poco perceptible.
(4) Musitar: susurrar, hablar en voz muy baja.

El pequeño Davirón. Pilar Mateos. Editorial Anaya.

Propuestas para mediadoras y para mediadores.
Esta vez, con el texto de Pilar Mateos que hemos seleccionado, introducimos una nueva manera de leer. Son dos lecturas (esta y la primera parte, pero un solo texto, aunque dividido en dos partes. Las edades en las que pensamos que el texto (y el libro completo: El pequeño davirón, editado por Anaya) pueden hacer disfrutar a lectoras y a lectores son los siete a nueve años. No son fijas esas edades, por supuesto, como siempre comentamos. Es el conocimiento de la mediadora o del mediador quien va a adjudicar las edades de lectura. Temas, personajes, situaciones, sensaciones, actitudes, juegos, relaciones familiares, etc., se dan cita en una lectura muy apropiada a las edades comprendidas a partir de 7 años.

Si disponemos del libro (en la biblioteca o porque alguien lo tenga en casa, por ejemplo), podemos hacernos una idea de quiénes eran los davirones, por las ilustraciones de Javier Serrano, gran ilustrador de la literatura infantil y juvenil. Si no es así, podemos plantear una actividad relajante, ingeniosa y que dé rienda suelta a la creatividad de los integrantes del grupo.
Texto
Las posibilidades que este texto ofrece son sumamente interesantes y, sobre todo, muy variadas. Podemos elegir, si nos centramos en la edad intermedia de las recomendadas (7-9), es decir, los ocho años, aspectos y cuestiones como las siguientes:

¿En qué se parecen los davirones a gente como nosotros? ¿Podríamos llamarnos davirones? Qué te parece ese nombre: ¿crees que sería posible que a nuestro grupo de amigos y amigas nos llamaran así? ¿Y a gente de nuestra familia?

Vamos a ver, primero, cómo son los davirones y cómo somos nosotros. A lo mejor, de esta manera, llegaríamos a alguna conclusión. Vete pensando, mientras, qué nombre pondrías a ese tipo de gente a la que tú perteneces. Piensa, por ejemplo, dónde viven los davirones. ¿Se parece al lugar donde vives tú? Y cómo es la casa de los davirones: ¿se parece a la tuya? ¿En qué se diferencian?

Cuéntanos cómo es tu familia. Esa con la que vives. ¿Tienes hermanos o hermanas más pequeños? ¿Y mayores? Cuéntanos un secreto. Prometemos que sólo lo vamos a saber tú y nosotros. ¿Eres tú, acaso, el benjamín o la benjamina de la familia? ¿Qué número haces en la familia, después de los mayores?

Y ahora vemos estos dibujos animados:

¿Os parecéis en algo a Jelly y Jamm, amigos para siempre, en la pandilla de tus amigas y amigos? Cuéntanos a quién elegirías como amiga o amigo para siempre. ¿Por qué? ¿Es porque te llevas muy bien o porque haces un deporte en el que ganáis, cuando vais juntos o juntas? ¿O es porque vivís cerca y podéis salir cuando queráis? O porque…
Palabra magica
Hoy la palabra mágica es buhardilla. Ya sabes: ese lugar al que Davi-davirón no quería subir aquella noche. Él quería dormir con la abuela. Normalmente estaban allí, arriba, porque era más fácil jugar a muchas cosas. Pero aquella noche, no. Ese día tenía miedo y lo que quería era dormir con la abuela. ¿Tienes buhardilla en tu casa? Podías contarnos un poco cómo es tu casa y decirnos dónde prefieres estar.
Y después de ver estas casas con buhardillas, una pregunta secreta: ¿crees que si vivieras en una buhardilla te pasaría lo mismo que a Davi-davirón, que tenía miedo?
Cuentame
Antes de que tú nos cuentes cosas de tus amigas y amigos, te proponemos ir a esta página. A ver si conoces el juego que se propone. Es, para que te vayas haciendo una idea, el juego del amigo invisible o amigo secreto. A lo mejor, te pasas un buen rato, divertido y, como el pequeño davirón, consigues reírte un montón.

Nuestra pregunta es muy fácil para ti. ¿Has jugado, alguna vez al amigo invisible? ¿Has sido tú quien ha recibido algún regalo de alguien? ¿Te imaginabas quién podía ser o te pilló completamente de sorpresa? ¿Conocías mucho a tu amiga o amigo invisible? ¿Te gustó el regalo? ¿Cuándo hicisteis la entrega de regalos? ¿Dónde se hizo?

Ahora, podías hacer memoria y recordar el día en que más te has reído. ¿Por qué fue? ¿Te gustaría pasar un día como aquél, el que te tronchaste de risa? Dínoslo, a ver si conseguimos reírnos nosotros. Y gracias, por hacernos pasar un rato fantástico. ¡Hasta las próximas carcajadas!
vNq6
Pilar Mateos
Nace en Valladolid (España) en 1942.
Estudia en las universidades de Valladolid, Salamanca y Madrid.
Ha realizado guiones para cine, radio y televisión. Desde 1980 se dedica exclusivamente a escribir obras para un público infantil y juvenil.

Nuestro observatorio
Se pueden consultar más datos biográficos en su página web

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de la autora tomada de Canal Lector y de su web

El misterio de la risa (Primera parte). Pilar Mateos. Editorial Anaya (Recomendado: 7-9 años)

18 Mar

pequenodaviron

Los davironlenses duermen en el interior de los troncos de los árboles. Los escogen de buen tamaño y los tienen muy bien acondicionados, con dos o tres pisos, para que los benjamines no entorpezcan el sueño ligero de los más viejos. Los benjamines suelen dormir en la buhardilla, que es su sitio preferido. Allí pueden organizar guerras de almohadas y jugar al escondite sin que nadie los moleste, y asomarse por arriba, a ver lo que están haciendo los pájaros, si comen o no, y si ya ha nacido la cría rezagada del último huevo.
Esa noche, sin embargo, Davi-davirón no quiso subir a la buhardilla. Dijo que tenía miedo y que quería dormir con la abuela. Y su hermano mayor, que le llevaba un año, puso la misma disculpa.
-Yo tengo miedo –dijo-. Quiero dormir con la abuela.
Y la abuela se apresuró a hacerles un sitio en la cama, porque los tenía muy consentidos y siempre los estaba malcriando. Por si fuera poco, les llevó a escondidas una buena ración de helado de menta que había guardado para el domingo, con lo que se pusieron los dos perdidos de churretes y dejaron las sábanas pringosas. Pero eso no les importó. Los davirones, todo hay que decirlo, son un poco cochinos y no les molesta nada mancharse de barro o de tinta de bolígrafo; mucho menos de helado de menta.
Lo de que tuvieran miedo esa noche era una simple disculpa. Más cierto era que estaban muriéndose de curiosidad y querían preguntarle una cosa a la abuela; a sus padres, no, porque sus padres enseguida les mandaban a buscar la respuesta en el diccionario. Por eso se lo preguntaron a ella.
-¿Es verdad que existen los niños?
Esta abuela davirona era de las más listas del territorio y nunca en su vida había dicho una mentira. Eso que había cumplido ciento setenta años y no le habían faltado oportunidades.
-Es verdad –afirmó-. Los niños existen.
Los dos hermanos se sentaron en la cama, completamente verdes, desde el pelo hasta la cola; porque el color de la curiosidad es verde. Gracias a esa feliz coincidencia no se les notaban los churretes de helado de menta.
-¿Y cómo son?
Las abuelas casi siempre conservan el color original de los davirones, que es canela claro, como ya he dicho, debido a que todo se lo toman con mucha calma, y sólo se alteran cuando alguien les pierde las tijeras de las uñas. Entonces se ponen moradas furiosas.
-Yo los vi un día –dijo tranquilamente- cuando era así, poco mayor que vosotros. Vi tres niños bajando por el río, metidos en una barca.
-¿Tenían ruedas?
-Los que yo vi, no –dijo la abuela.
Se quedó callada un momento y añadió en un susurro.
-Se reían.
-¿Se reían?
Se hizo un silencio tan grande que se oyó rebullir a los pájaros en sus nidos, y el rumor de las hojas creció como una tormenta.
-Y eso qué es?
-Eso es cuando les da la risa-dijo la abuela. (Continuará).

El pequeño Davirón. Pilar Mateos. Editorial Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.
Esta vez, con el texto de Pilar Mateos que hemos seleccionado, introducimos una nueva manera de leer. Son dos lecturas (esta y la segunda parte), pero un solo texto, aunque dividido en dos partes. Las edades en las que pensamos que el texto (y el libro completo: El pequeño davirón, editado por Anaya) pueden hacer disfrutar a lectoras y a lectores son los siete a nueve años. No son fijas esas edades, por supuesto, como siempre comentamos. Es el conocimiento de la mediadora o del mediador quien va a adjudicar las edades de lectura. Temas, personajes, situaciones, sensaciones, actitudes, juegos, relaciones familiares, etc., se dan cita en una lectura muy apropiada a las edades a partir de 7 años.

Si disponemos del libro (en la biblioteca o porque alguien lo tenga en casa, por ejemplo), podemos hacernos una idea de quiénes eran los davirones, por las ilustraciones de Javier Serrano, gran ilustrador de la literatura infantil y juvenil. Si no es así, podemos plantear una actividad relajante, ingeniosa y que dé rienda suelta a la creatividad de los integrantes del grupo.

Invierno. Blas de Otero. Ediciones de la Torre (Recomendado: 16-18 años)

12 Mar

blasdeotero

Ahora desciende el sol al sótano,
con cuidado, suavemente.
Ahora van oscureciéndose las escaleras
del cielo. Encenderemos la lámpara
de la luna.
Ahora un sol amarillo resbala sobre el papel
con un cuidado infinito
de no romperlo ni mancharlo.
Ahora son las cinco y veinticinco de la tarde,
una tarde de invierno
en Madrid.

Blas de Otero. Blas de Otero para niños y niñas… y otros seres curiosos. Ediciones de la Torre

Propuesta para mediadoras y mediadores

Texto
Asistimos a un atardecer. Es el momento en que el poeta mueve la cabeza, atiende con sus ojos a lo que hay alrededor. Ese momento del día en que todo parece que se está yendo. Va descendiendo el sol. Va pasando con cuidado, de forma suave, hasta el sótano. No se percibe ningún sonido en la bajada de la escalera. Al tiempo, arriba, en el cielo, cambia el paisaje. El sol se despide, mientras alguien ocupa el lugar del astro rey. Está el poeta “dentro” de ese paso del tiempo. Dice adiós al que era “jefe” todavía, el sol, mientras se iba resbalando “sobre el papel con un cuidado infinito”.
La luz se apaga y se acaba. Hay que encender una luz. Son las cinco y veinticinco de la tarde. ¿Qué luz enciende el poeta? Elige entre estas respuestas:

  1. Es una luz que alumbra la escalera de su casa, a esa hora.
  2. Cuando se van oscureciendo las escaleras del cielo, es cuando vemos esa lámpara, que es la luna.
  3. En invierno, se produce un fenómeno natural: todo el cielo se ilumina a las cinco de la tarde.

(Solución: respuesta número 2).

Palabra magica
Si echas una ojeada, de nuevo, a la poesía de Blas de Otero, te diremos una intuición de lector. Puede que percibas, como nosotros, en los versos que él nos va diciendo, una palabra. Quizá mejor un concepto. Es la luz. Esa del sol, luego de la luna, por la hora que va llegando: las cinco y veinticinco de la tarde.
Y ahora, intenta conectarte a esta página, pero lee lo que en ella pone, con un aviso anterior. Vamos a comprobar que esa intuición inicial no es un absoluto error. Y serás tú quien nos lo diga.  Podrás decirnos si estás o no de acuerdo en que la luz es, en las palabras de Blas de Otero, algo sobre lo que giran sus líneas. Tanto en el poema que hemos leído, como en las páginas de Fidelidad.

Así pues, consideramos hoy luz, como palabra mágica en lo que hemos leído y visto de lo que escribió el poeta.
Cuentame

Hemos dicho que nuestra palabra mágica de hoy es luz. Pero fíjate también en la importancia de algunas palabras. Por ejemplo, los adverbios. Dice la RAE que son palabras invariables, cuya función consiste en complementar la significación del verbo, de un adjetivo, de otro adverbio y de ciertas secuencias. Hay adverbios de lugar, como aquí, delante, lejos; de tiempo, como hoy, mientras, nunca; de modo, etc. Pero vamos a fijarnos en uno concreto, que el poeta usa para que la lectora o el lector se sitúen perfectamente en el pensamiento del poeta. Es un adverbio de tiempo. ¿Sabrías decirnos cuál utiliza Blas de Otero para situarnos correctamente, en el momento que él recuerda cuando escribe? Como pista, te diremos que te fijes en los versos 1, 3, 6 y 9. Y este último, el noveno verso, hay, además del adverbio de tiempo ahora, una mayor precisión del poeta. Ahora son las cinco y veinticinco de la tarde. ¿Te das cuenta de la importancia que el poeta concede al momento presente, el que está viviendo en ese preciso momento? Por eso emplea el adverbio de tiempo: ahora.

Podías, ayudándote de la poesía del maestro Blas de Otero, decirnos algo tan “simple”, tan “sencillo”, como lo que él nos cuenta, poéticamente. Inténtalo. A lo mejor descubres que te encanta escribir. Y más, poesía. Si no lo intentamos alguna vez, nunca lo sabremos. Aquí tienes algunas ideas.

Empezamos. ¿Que está sucediendo a tu lado? ¿Qué hora es? ¿Qué estás viendo? Miras al cielo y descubres cómo está. ¿Está nublado? ¿Tiene pinta de ir a llover? ¿Hay todavía un poquito de sol? ¿Cuánto crees que te queda, antes de que caiga la noche? La hora exacta, como hace el poeta, nos dará una pista definitiva.
Autor
Blas de Otero

Nació el 15 de marzo de 1916 en Bilbao (España) y murió el 30 de junio de 1979 en Majadahonda, Madrid (España).
Sus primeros estudios fueron en su ciudad natal,  los acaba en Madrid pues la familia tuvo que trasladarse por problemas económicos. Comenzó a estudiar Derecho aunque le costó acabar la carrera porque tenía que trabajar para mantener a su familia, al morir el padre. Siente la vocación de escritor desde muy joven. Colaboró con varios medios. Un viaje a París provoca su transformación, y se convierte en un paladín de la libertad. Viajará por toda España para conocer sus gentes y posteriormente también al extranjero, principalmente a los países de la órbita socialista. Fue uno de los representantes de la poesía social de los años 50.

Nuestro observatorio

Más datos biográficos sobre el autor en la página web de su Fundación.

Bibliografía
Libros y otras publicaciones sobre  Blas de Otero recogidos en la página web de la Fundación que lleva su nombre.

Un indio ciego. Ricardo Gómez Gil. Editorial SM (Recomendado: 11-14 años)

5 Mar

ojo de nube

Un crow ciego era un obstáculo para la tribu, cuando tenía que viajar desde las montañas hacia las praderas, o al revés.                            Tampoco era útil para el poblado un ciego crow cuando la supervivencia diaria dependía de la caza, de la pesca y de la recolección. Ni cuando había que escapar de las amenazas de animales que corrían o se arrastraban por la tierra. O cuando tenían que defenderse de los ataques de otras tribus…
Por eso, entre los crow nadie censuraba al padre o al hijo que abandonaba a un ciego, si este representaba un obstáculo para la vida de la comunidad. Y la persona ciega, cuando era mayor, aceptaba con resignación volver con el Gran Espíritu, porque sabía que ya era un estorbo para la vida de los demás.
Pero la madre de Cazador Silencioso, que había vivido con su hijo durante esas dos semanas y que había sentido cómo su alma se alojaba en su pequeño cuerpo, no quería abandonar a su hijo, a pesar de las advertencias de la abuela Luz Dorada.
Al repetirle que ese niño era un problema para la familia y el resto de la tribu, Abeto Floreciente respondió con energía a su madre:
-Madre, no insistas. ¡Yo seré sus ojos!
Al regresar Arco Certero a la noche siguiente y enterarse de que su hijo era ciego y que no podría cazar con él ni en las praderas ni en las montañas, sintió una tristeza tal que no dijo una sola palabra y se encerró en su tipi.
Pero su mujer envió a sus hijas y a su hijo al cuidado de la abuela y pasó la noche con su marido, consolándole y susurrándole al oído mientras le acariciaba:
-No te preocupes, querido, porque yo seré sus ojos.
A la mañana siguiente, Abeto Floreciente comunicó a su madre, a sus hijas y al resto de las mujeres de la tribu que su hijo se quedaría con ella y que a partir de ese momento el niño se llamaría Ojo de Nube.
Pasaron las semanas y, a excepción de su ceguera, Ojo de Nube creció como un niño sano.
Cuando lloraba, lo hacía con energía. Cuando dormía, lo hacía con placidez. Y las horas en que estaba despierto, producía un ronroneo que parecía una canción: gau-gaugau-gau
Mientras Abeto Floreciente realizaba la recolección en el bosque con otras mujeres, hablaba a su hijo y le contaba cómo era el mundo que esos ojos nunca podrían contemplar:
-Hemos venido a buscar piñas maduras, de las que caen del árbol al suelo antes de que broten las nuevas. Debemos llegar antes de que lo hagan las ardillas. Las mejores son las piñas que comienzan a cuartearse y que mantienen la capa de resina. Acabarán de abrirse los próximos días al lado de nuestros fuegos y luego podremos romper la cáscara y guardar los piñones.
Por las noches, cuando su marido y sus hijas dormían, la madre se acurrucaba junto al niño y le susurraba al oído:
-Al llegar la próxima luna llena tendremos que abandonar las montañas e ir hacia las praderas porque llegará el invierno, la nieve lo cubrirá todo y los grandes animales del bosque bajarán al arroyo para buscar el alimento que les corresponde.
O le contaba alguna antigua leyenda:
-Eso que oyes es el Viento del Norte, que dentro de poco se hará más y más gordo y que vendrá cargado con sacos llenos de nieve. Hace muchos, muchos años, el Viento del Norte llevaba la nieve solo de la cima de una montaña a la cima de otra montaña, viajando con su saco cargado entre barrancos y ríos, sin dejar caer un solo copo, pero una vez se encontró con el Gran Espíritu, que le preguntó si podría darle un poco de esa nieve…
Abeto Floreciente no se separaba de su hijo en ningún momento. Lo llevaba al pecho o a la espalda, se acurrucaba en el lecho contra él para contarle los sucesos del día, o cuidaba del fuego con él en el regazo. Cierva blanca y Montaña Plateada lo comprendían, porque la madre debía ser los ojos del pequeño.
Arco Certero, cuando estaba a solas, movía la cabeza y se lamentaba pensando que su hijo sería muy infeliz. Y se entristecía pensando que nunca podría cazar con él en las montañas ni en las grandes praderas.
Ojo de Nube escuchaba a veces a su madre en silencio. También en silencio dejaba que ella posase sobre su pequeño pecho una hoja de tejo, una cinta de cuero o una pluma de pájaro, para que conociera en su piel las cosas que sus ojos no podrían ver. Pero otras veces parecía responder con maullidos que semejaban canciones: Mau-gau-maugau-gaugau
Llegó la quinta luna llena y, con ella, los primeros vientos fríos. Repletos los sacos de frutos y semillas y secadas las carnes de los animales cazados, los crow recogieron sus pieles, sus tipis y los palos que sostenían las tiendas, preparándose para el viaje.
Antes de partir, cada familia dejó en el centro de donde había plantado su tipi un puñado de frutos y semillas y una ofrenda de carne y de pescado, como agradecimiento a la Madre Tierra por haberles dejado utilizar su suelo y tomar su agua.
También agradecieron al Gran Espíritu del Bosque que les hubiera permitido recolectar frutos, recoger resinas o quemar leña.
Y dieron las gracias al Gran Espíritu porque los peces se hubieran dejado pescar y los ciervos se hubieran dejado cazar.
Por último, en una danza en la que participaron de ancianos a niños, se alegraron por haber pasado en las montañas cinco lunas más, deseando estar de regreso cuando las nieves se hubiesen retirado y los grandes animales del bosque se hubieran saciado de la comida que les correspondía.
Después de todo eso, el pequeño grupo de indios crow emprendió su viaje anual hacia las grandes praderas.

Ricardo Gómez Gil. Ojo de Nube. Editorial SM

Propuestas para mediadoras y para mediadores
Texto
Unos lectores nos presentan el libro del que hemos tomado el texto que acabas de leer.

Además, nos vamos a situar, de maravilla, viendo cosas de ese mundo en que vivía el protagonista de la historia: Ojo de nube. Estas son las casas de los indios crow.

Esta es una página informativa que ofrece desde el número de personas que caben en un tipi, el lugar donde se encuentran, el dinero que cuesta pasar una noche allí, los paisajes que puedes contemplar, las ciudades más próximas al asentamiento de los tipis, las actividades en la Naturaleza que recomiendan, la comida que puedes tomar y todo un completo servicio para visitar y vivir en un lugar mágico. Cuéntalo a tus mayores y a ver si se animan y hay dinero para conseguir ir allí. ¿Te imaginas? Bueno, por probar, no se pierde nada.

Palabra magica

Hoy la palabra mágica es tribu. Lo primero que haremos es saber qué dice el diccionario como definición de esta palabra. Así, podremos acercarnos a las diferentes tribus que vamos a conocer, gracias a internet.

Una tribu es un grupo humano, de diferente número de personas. Integran la tribu personas que tienen unas características comunes, que suelen formar pandillas, con los mismos gustos y aficiones. Vemos en la página siguiente, algunas tribus de indios norteamericanos, en el pasado siglo XX.

Y en las próximas páginas, verás que aparecen nuevas tribus. Las que ya en el siglo pasado se denominaban tribus urbanas. Son grupos de gente, casi siempre jóvenes y adolescentes, que se visten de forma parecida, viven en ciudades, normalmente muy pobladas, donde pretenden encontrar nuevas vías de expresión, porque las que ven no les parecen adecuadas.

Cuentame
Solo una pregunta antes: ¿conoces algún Ojo de nube? Es decir: ¿tienes, en tu familia, amigas o amigos, vecinos, algún niño que esté o haya estado ciego? ¿Y con alguna otra discapacidad? ¿Qué le dices a ese niño o a esa niña, a quien le falta el sentido de la vista o algún otro? ¿Sabes que en nuestro mundo actual existen organizaciones que se dedican a la ayuda de gente que tiene alguna discapacidad? Cuéntanos qué se hace en tu centro escolar, en tu barrio o pueblo, para ayudar a la gente que tiene algún problema físico o psíquico, mental. ¿Conoces estas asociaciones,  grupos de trabajo, personas, que se dedican a ayudar a la gente? Aquí tienes unas cuantas.

Si puedes y te interesa, no lo dudes. Contacta con personas que ayudan a la gente que lo necesita. Es probable que te haga falta hablar con los mayores que tienen la responsabilidad de tu vida. Habla con ellos y plantéales tus reflexiones. Hay mucha gente que nos necesita y podemos echar una mano. Mejoremos su vida, en la medida en que podamos. Que tengas y tengan suerte. Ese es nuestro deseo.
Autor
Ricardo Gómez Gil
Nace en Segovia en 1954. Estudia Matemáticas y fue profesor de esta asignatura durante más de veinte años. Su incursión en el mundo de la literatura se produce a mediados de los años noventa  del siglo pasado. Desde entonces ha cultivado distintos géneros: poesía, novela y relato corto, y ha recibido numerosos premios y menciones.
Nuestro observatorio
Se pueden consultar más datos biográficos sobre Ricardo Gómez en su página web.


Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor tomada de Canal Lector.

Yo tenía diez perritos. Popular. Editorial Edebé (Recomendado: 6 años)

19 Feb

zoovivo

Yo tenía diez perritos,
uno se perdió en la nieve:
solo me quedaron 9.

De los nueve que tenía,
uno se tragó un bizcocho:
no me quedan más que 8.

De los ocho que tenía,
uno se llenó de fiebre:
solo me quedaron 7.

De los siete que tenía,
a uno se lo llevó el rey:
no me quedan más que 6.

De los seis que me quedaban,
a uno le pilló un triciclo:
solo me quedaron 5.

De los cinco que tenía,
uno se cayó en un charco:
no me quedan más que 4

De los cuatro que tenía,
uno se volvió al revés:
solo me quedaron 3.

De los tres que me quedaban,
a uno le atacó la tos:
ya solo me quedan 2.

De los dos que yo tenía,
uno se murió de un susto:
¡ay, que solo queda 1!

El perro que me quedaba
se perdió detrás de un cerro.
Ya no tengo ningún perro.

José Mª Plaza (Recopilador). Zoo vivo. Poemas con animales. Editorial Edebé

Propuestas para mediadoras y mediadores

RECURSOS
Texto
Disponemos, con esta canción, de la posibilidad de acercarnos al vocabulario. ¿Consideramos que es una cosa normal, habitual, corriente, tener diez perritos? Eso sucede en la literatura popular. Podemos jugar, con los versos; no es una locura pensar en las sílabas, por ejemplo, contando nosotros con las manos y marcando con los dedos, en voz alta (también es muy frecuente, marcar con palmadas. Eso es a gusto de la usuaria o del usuario). Yo/te/ní/a/diez/pe/rri/tos. Sí, vamos diciendo, después, señalando claramente con los dedos, y contando, en alto, toda la clase: uno/dos/tres/cuatro/cinco/seis/siete y… ¡Ocho! Nos acercamos, sin ninguna dificultad y sin siquiera mencionar el concepto de sílaba, al verso octosílabo. Como realizamos diferentes sinalefas (y naturalmente ni siquiera lo comentaremos), si los niños consiguen saber que en algunos versos hay siete, en lugar de ocho sílabas, ¡estupendo! Conseguirán un reconfortante hallazgo, que los situará en el descubrimiento de sus posibilidades léxicas y matemáticas.

Y seguimos jugando. Vamos a pensar en algo que sea más fácil que tener diez perritos. Volvemos a sacar nuestra mano en alto, porque vamos a contar. Pe/rri/tos. ¡Sí! ¡Hemos sacado tres dedos!

Ahora, vamos a buscar casi un secreto. Tenemos que encontrar una palabra de animal, que tenga también tres dedos, cuando la decimos.

(Puede haber una cantidad importante de nombres de animales, por lo que tendremos que estar muy pendientes de que sean animales y, también, de que al pronunciarlos nos salgan los tres dedos –tres sílabas-. Por ejemplo, pa/ti/tos. Contamos y “son tres dedos”. Nos valdrían: gatitos, monitos, toritos, cabritos, etc. Lo que hay que hacer, les diremos a la clase, es que terminen igual que perritos. ¿Cuántos animalitos seremos capaces de encontrar?
Palabra magica
Hoy la palabra mágica es perder. Palabra muy dramática en las edades tempranas, y que tan recordada es por los adultos que acompañan a niñas y a niños. La hemos leído dos veces en la poesía. En el verso dos: ¿dónde se pierde el primer perrito?

Respuesta: se perdió en la nieve.

Y al final, en el verso veintinueve, ¿dónde se perdió el último perrito?

Respuesta: se perdió detrás de un cerro.
Cuentame
Una cosa. ¿Tienes en casa una mascota? Si la tienes, cuéntanos qué es. ¿Se te ha perdido alguna vez? Si no la tienes, podías contarnos si te gustaría tener una, que viviera contigo. ¿Cuál te gustaría más? ¿Sabes los cuidados que tendrías que tener con tu mascota?

Teo y también Juan y Tolola tienen animales que conviven en su casa con ellos.

Puedes ver, en esta página,  lo importante que puede ser, para los animales (y más los abandonados) que alguien los adopte. Seguro que en tu ciudad, en el pueblo donde vives o donde pasas días de descanso, hay alguna sociedad, alguna veterinaria o algún veterinario de profesión, que protege a estos animales desvalidos: perdidos, abandonados, maltratados… No permitas que ningún animal pase una horrible vida. Coméntalo con los mayores y ayúdalos. Te lo agradecerán siempre.
Autor

Absurdo, casi imposible, según creemos, es introducirnos en el concepto de autoría de esta (o de otras) poesías del acervo popular. Quizá podamos, eso sí, adentrarnos en: “¿quién canta esta canción u otras? ¿La o las has oído alguna vez: padres, abuelos, tíos, primos, amigos…? ¿Cuándo se cantan esas canciones? ¿Te gustan a ti?

Si consideramos que la actividad pudiera ser participativa y de relaciones interpersonales, podríamos ir avanzando en que niñas y niños consigan otras canciones, poesías o, incluso, en combinación con quien detenta la responsabilidad de la educación física, una actividad como la de la página siguiente, muy adaptable a las canciones o versos infantiles.

Bibliografía:

Libros sobre canciones en Canal Lector

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 16-18 años (Época 2)

29 Ene

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 textos publicados de la época segunda, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

1 De puro distraídoMario Benedetti.
En la siguiente página, encontrarás las cosas, las acciones, la vida, la gente que me gusta, como titula esta página el autor.

En las imágenes, va apareciendo, poco a poco, página a página, la forma de vida con la que está de acuerdo Benedetti. Rescatamos algunas palabras clave, es decir: las más significativas o informativas sobre su contenido. Haremos, así, un “diccionario” de palabras usadas por Mario Benedetti. El paso que tienes que dar ahora es unir la palabra usada por el autor a su significado correcto. De más está decir que puedes consultar tu diccionario, para conseguirlo. Otorgaremos 15 puntos a quien consiga ese “diccionario”. Sólo te faltará poner esas palabras en una clasificación propia, donde vayas otorgando el número de importancia que les concedes en tu vida personal.

1 Vibrar
2 Respeto
3 Justicia
4 Tener sensibilidad
5 Coraje
6 Esperanza

a) Dar a cada uno lo que le corresponde
b) Estado de animo donde es posible lo que esperamos
c) Atención, consideración
d) Valor, decisión, esfuerzo
e) Conmoverse con algo, afectar
f) Dejarse llevar de la compasión, la humanidad, la ternura

2 Arroyuelo sin nombre. Miguel de Unamuno.
Ofrecemos esta página que sigue, asumiendo la dificultad conceptual para lectoras y lectores de 16 a 18 años.

Puede esta poesía, quizá, ser un motivo de reflexión sobre las cosas, personas, situaciones, acontecimientos de los que partimos y ahora nos rodean.  Aquí, el último testimonio de Don Miguel de Unamuno, insistiendo en aquella famosa frase del escritor: “vencer no es convencer”, referida a la contienda española.

Como temas interesantes, podemos organizar un coloquio sobre la Literatura hoy. Escritoras y escritores que conocemos. Libros de poesía que hemos leído, libros o páginas que tenemos o hemos visitado. ¿Eres aficionada o aficionado a la poesía? ¿Con qué genero nos sentimos más identificados? ¿Es quizá la novela lo que prefieres para leer? ¿Qué lugar te gusta como sala de lectura: tu casa, la biblioteca, el lugar donde vayas de vacaciones…?

Si tuvieras que recomendar algo que te parezca muy interesante, ¿qué recomendarías como lectura? Y si no fuera la lectura, ¿qué tipo de actividades prefieres en una vida como la tuya?

Si te tomas el trabajo de escribir tus respuestas a estas preguntas,  tienes 10 puntos garantizados. ¡10 Puntos! Que tengas mucha suerte.

3 El menino Ricardo Lísias.
Texto tomado del libro libro Manta de estrellas, publicado por OQO Editora.

Sabes que la acción se desarrolla en Brasil y también que allí se habla portugués. Menino es una palabra portuguesa que significa niño. Si había algo importantísimo para aquel menino, eso era primero comer. Vivir. Luego, aprender a leer y escribir. Una aventura maravillosa que le permitiría escribir a mamá. Sólo imaginamos las clases que le podrías dar tú, con lo que ya sabes. Hay, en las primeras líneas de este gran texto, un adverbio que se repite constantemente. Sabes que el adverbio es una palabra invariable cuya función consiste en complementar la significación del verbo, sea un adjetivo o de otro adverbio. Pero ¿qué clase de adverbio es? Si tu repuesta es correcta ganarás unos estupendos 7 puntos. Sí, 7 puntos.

Elige entre los siguientes tipos:

1) Es un adverbio de lugar (aquí, allí, debajo, lejos, etc.)
2) Es un adverbio de tiempo (hoy, pronto, ayer, todavía, etc.)
3) Es un adverbio de negación (jamás, nunca, no, etc.)

Y ahora es cuando vas a demostrar tus capacidades de profesora o de profesor. Te hace falta una cosa, eso sí. Tienes que tener suficiente capacidad de imaginar para dar forma (cara, cuerpo, altura, color del pelo, esas manos que querían aprender a escribir, sus ojos, que te están mirando como a lo más importante que ha visto nunca) y ese mensaje que tanto desea. No puedes fallar. El menino ha conseguido, con mucho esfuerzo, cosas difíciles. Tu pregunta, la misma que él te hará, casi seguro es: ¿cómo puedo escribir a mamá?

Ahora, por 10 hermosos puntos, quizá los 10 puntos más bonitos de estos momentos, dile al menino lo que hay que poner en una carta. ¿Cómo empezar? ¿Cómo se puede tratar a mamá? ¿Qué cosas le gustará leer de ti? ¿Cuánto la quieres? ¿Cuándo va a venir? Y tantas otras cosas que, con todo el cariño y la ilusión recibirá alguien que, a pesar de la distancia, te sigue queriendo como a nadie.

4 Apunte de paisaje. José Hierro
El libro a que pertenece este texto es: Antología poética, de la editorial Cátedra.

¿Te atreverías a realizar tú un apunte de paisaje? Sí. ¿Por qué no? Es hoy un día bueno para demostrarte a ti misma o a ti mismo que llevas dentro la poesía, las imágenes, el momento del día, de ese mes que corre en el calendario del año. De ese año en el que han pasado tantas cosas que te han llamado, te han dicho que han llegado. De esas palabras que recuerdas. De esa gente que te ha hablado, que ha reído contigo… Son tantas, tantas que es posible que sólo el silencio y la soledad te permitan volver a ellas. A ese recuerdo vivo que oíste en el principio de una noche que se preveía larga. Muy larga. Con aquella música que te envolvía. Quizá te resulte difícil acortar esas líneas que comienzan a aparecer en el papel o en tu ordenador. Ese del que no te puedes separar, porque sólo él te permite escribir tu mente, tu corazón, tus recuerdos e ilusiones. No importa. La poesía, la gran poesía, como la de José Hierro, es algo que necesita de un tiempo del que, a lo mejor, no has podido disponer. Quizá te resulte necesario recurrir a algo en lo que te mueves fantásticamente. La prosa. Fíjate en la definición de prosa que da la RAE: Estructura o forma que toma naturalmente el lenguaje para expresar los conceptos, y no está sujeta, como el verso, a medida y cadencia determinadas. Y para ese texto que nos enviarás y por el que obtendrás 15 puntos, te sugerimos que sobrevueles un territorio que conoces. El de los adverbios. En cuanto repases las clases de adverbios que hay, empezarán a aparecer respuestas para escribir tu texto: el lugar, el tiempo, el modo, la cantidad, la afirmación, la negación, la duda.

Como sugerencia, fíjate en las palabras y momentos que ha elegido el poeta: nubes, sol, ciruelos, primavera, abril, atardecer, viento, lago, ciudad, cemento, navega, olvido, noche, sueño, nunca. Lo más importante es tener una idea. Ese pensamiento sobre el que quieres escribir. Fue, es o será algo importante y que te interesa. Suerte y ojalá te guste lo que has escrito. Nadie mejor que tú lo sabe.

5 Las doce en el reloj. Jorge Guillén.
El poema está tomado del libro de Dámaso Alonso Poetas españoles contemporáneos. Editorial Gredos.

Hacemos una relectura rápida del poema de Guillén. Nos vamos fijando, con espíritu buscador, en el concepto (es decir: un pensamiento expresado con palabras) que Jorge Guillén emplea del tiempo. No el tiempo meteorológico, ese que todos los días observamos en los medios de comunicación, para saber cómo va a estar el día de mañana. Nos referimos a ese tiempo que la Academia define como “Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo”. Y ahora, vamos a brujulear por las palabras. Lo fundamental es conocer sus significados, de forma precisa. Ellas nos van a dar la posibilidad de decir correctamente lo que pensamos.

Te presentamos, ahora, un listado de palabras y una relación de significados. La prueba, valorada en 15 puntos, sí, 15 espléndidos puntos, consiste en relacionar, de forma correcta, la palabra con su significado. Como ayuda, puedes utilizar un buen diccionario.

1) Mediodía
2) Quinquenal
3) Año bisiesto
4) Tris
5) Cuarentena
6) En un santiamén
7) Lapso
8) Cronometrado

a) Cada quince años
b) Porción muy pequeña de tiempo
c) Como un cronómetro. Con puntualidad absoluta
d) Tiempo que transcurre entre el principio y el fin de una acción
e) Momento en que está el sol en el punto más alto de su elevación
f) En un instante
g) Tiempo de cuarenta días, meses o años

6  El faraón Tutankamón. Phlippe Nessmann.
El libro donde está recogido es Bajo la arena de Egipto, publicado por la editorial Bambú.

Hoy nos adentraremos en un interesante trabajo, con el que pretendemos conseguir que empieces (o quizá continúes, porque ya lo has hecho o lo haces), a ser una lectora o un lector competente, que recomiende buenas lecturas. Hemos incluido el siguiente enlace , con la advertencia del error que se comete en la palabra SINOPSIS, que no tiene por qué llevar tilde en la letra O.

Lo que sí nos puede resultar muy útil, porque es el sistema universal que se emplea en las recomendaciones de libros, tanto las profesionales como las personales, es fijarnos en los apartados que lleva esa recomendación:

Sinopsis: Exposición general de la materia o asunto de que trata el libro que has leído o la página que has visitado. Presentamos esto de forma no pormenorizada, con excesivo detalle, sino en sus líneas esenciales.

Deberemos incluir, también, una serie de campos o centros de interés. Los fundamentales son:

Autor o autora.
Editorial que lo ha publicado o dirección de la página web de donde lo hemos tomado o que hemos leído. Si el libro o página está ilustrado, nombre de la ilustradora o del ilustrador.

Y ahora, la redacción del asunto más importante. Si quieres convertirte en alguien que recomienda, tendrás que escribir tu OPINIÓN PERSONAL.

Realiza ahora una ficha con todos estos campos del último libro que has leído o página que has visitado recibirás la gran suma de 25 puntos. Sí, 25, por tu trabajo bien hecho. ¡Suerte y que lo consigas!

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 16-18 años
1 Las respuestas  correctas son: 1-e; 2-c; 3-a; 4-f; 5-d; 6-b
3 La respuesta correcta para los 7 puntos: El adverbio de negación no.
5 Las respuestas correctas son: 1-e; 2-a; 3-h; 4-b; 5-g; 6-f; 7-d; 8-c

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 9-11 años (Época 2)

29 Ene

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 textos publicados de la época segunda, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

1 CuraciónMario Lodi.
Es un texto precioso y muy sencillo. No aparecen muchos personajes. ¿Sabes qué es un personaje?
Elige, entre estas propuestas, la verdadera (hay un premio de 3 puntos, si lo consigues).

  1. Personaje es alguien muy famoso dedicado a la política.
  2. Personaje es cada uno de los seres humanos, animales, cosas, etc., que intervienen en una obra literaria, teatral o cinematográfica.
  3. Personaje es el nombre que se le pone a los pájaros o a cualquier otro animal, para llamarlo en casa o en el campo.

La siguiente pregunta es todavía más fácil. ¿Cuántos personajes hay en la lectura?  Si eliges la respuesta correcta, ganarás 5 puntos.

  1. En la lectura hay un personaje, un gorrión.
  2. En la lectura hay cinco personajes: Cipi, la gorrioncilla, el color plata, el color amarillo y los ojos violetas de una planta.
  3. En la lectura hay dos personajes: Cipi, que es el gorrión y la gorrioncilla, que no podía salir todavía.

2 Pippi Calzaslargas. Astrid Lindgreen.
¿Recuerdas por qué la protagonista se llama Pippi? ¿Y qué es Pippi? ¿Y Calzaslargas? Elige las respuestas correctas, para conseguir 5 puntos. Te proponemos que veas el video que sigue, porque puede que te ayude.

  1. Pippi es un nombre que le gustaba a la protagonista y por eso se lo puso.
  2. Pippi es la abreviatura de Pippilotta, que según su padre, era demasiado largo. Calzaslargas es porque así se apellidaba el padre de Pippi.
  3. El nombre de Pippi se lo puso porque era muy cortito.

3  Patricia con PCarlos Murciano.
Hoy le vamos a pedir un favor a Carlos Murciano, que seguro que nos lo concede. Y los protagonistas vais a ser vosotros. Os convertiréis en escritoras y escritores, ayudados por Carlos, un gran poeta. Podéis conseguir, si realizáis bien este trabajo de poesía, una fantástica cantidad. Nada menos que 15 puntos. Si en la poesía del autor hay muchas pes (Patricia, pinta, palomo, pillo, panzudo, pequeño…), ahora tienes que elegir otra letra. Por ejemplo la d o la r, o la s y hacer, con la ayuda de la poesía de Carlos Murciano, otro poema. Tienes total libertad para elegir tú la letra que quieras. Ponemos sólo un ejemplo, con la letra d:

Diana dibuja un dado
verde, azul y morado.
Darío no se decide
a dibujar un tejado.

Él prefiere estar callado
y Diana se ha enfadado.
Si no pintas el tejado,
no jugarás con mi dado.

Ahora vas a hacer algo que tú ya sabes hacer. Cuenta las sílabas de cada verso. ¿Cuántas tiene cada uno? Elige la repuesta correcta y conseguirás otros 5 puntos.

  1. Cada verso tiene un total de 9 sílabas.
  2. Cada verso tiene un total de 8 sílabas.
  3. Cada verso tiene un total de 12 sílabas.

4  Los elefantes salvan al becerro. Hilary Ruben.
Konyek, el protagonista, tenía que estar muy atento a su paso. Murciélagos, liebres que echaban a correr y hasta un leopardo, un peligroso leopardo que había pasado, porque Konyek vio sus huellas. Pero lo más tremendo fue cuando observó a aquellos animales rayados, las cebras, que huían de las sanguinarias hienas. La verdad es que hubo mucha suerte. La llegada de aquellos majestuosos elefantes salvó la vida del becerro. Y Koniek estaba feliz. Lo había conseguido.

Hoy nos vamos a convertir en exploradoras y exploradores de nuestro objetivo: las palabras. Aunque el mundo animal y el del hombre que vive en África sean muy distintos a lo que investigaremos ahora, hay algo que nos une. La importancia de la atención y el conocimiento de nuestro entorno.

Nuestro mundo, ahora, son las palabras. Encontrarás varias y tu misión consiste en colocarlas donde les corresponda. Ponemos un ejemplo, para que te sirva de orientación. La palabra para investigar es lentamente. La casilla que le corresponde es la de adverbio.

Las palabras que hay que situar en su sitio son: la / reconocer / a/ ferozmente / rocosa / colina /

1 Nombre
2 Adjetivo
3 Verbo
4 Preposición
5 Adverbio
6 Artículo

La prueba, completada correctamente, tiene un valor de 9 puntos.

5 Pobre Socky. John Newman
La muerte de mamá fue lo más triste que les había sucedido. Papá no sabía ni que estaba en el mundo. Bastante hacía con preparar las pizzas para cenar. Pero ¿les gustaban esas pizzas a Sally, a Mimi y a Conor? La verdad es que como modelo de alimentación no es muy recomendable. A propósito. ¿Qué tal te alimentas tú? Ahora tienes la oportunidad de ver una página, donde algunos profesionales nos cuentan qué cosas son sanas para nuestra dieta. Hoy no vamos a puntuar nosotros tu trabajo. Te vas a puntuar tú. Sí, puedes elegir una valoración del 5 al 10, dependiendo de lo que dicen que es sano para ti y lo que tú comes. Puedes considerarte como una de las personas mayores que intervienen en el programa. No te preocupes. Lo importante es que seas sincera o sincero contigo y compruebes, de verdad, si tu alimentación es saludable o no. Si escribes sin faltas de ortografía y bien puntuados, obtendrás la cantidad de 10 puntos. Sí, 10 puntos. Creemos que merece la pena.

6 Cuentos como pulgas. Beatriz Osés
Vamos a releer algunas frases que ha escrito la autora, Beatriz Osés, como títulos de esos Cuentos como pulgas: Las lágrimas de la jirafa, Esperando la lluvia, Quiero volar y Tobogán. Hay, en las páginas de estos títulos, una serie de letras que, como buenas investigadoras y buenos investigadores, podéis completar.

Las siguientes páginas que ahora verás, pueden parecerte algo infantiles, en su presentación y realización. Pero quizá os resulten interesantes, para recordar ideas. Estas dos primeras, para la distinción b/v
La tercera, para la distinción  g/j
Y esta cuarta y última, para la distinción ll/y 
No olvidemos la visita al diccionario, que es fundamental, para conseguir lo que necesitas, si se trata de palabras.

Ahora, después ver estas páginas y hacer un entrenamiento con los ejercicios que plantean, nos queda lo más importante para tu contador de puntos. Demuestra que eres capaz de escribir las letras que faltan. Lo puedes hacer en el ordenador,  (como pista, te diremos que son palabras que aparecen en el texto).

Si consigues ponerlas todas, habrás ganado 6 puntos.

Llu-ia
cue-o
hier-as
-igantescas
a-itaron
enco-er
-egar
llo-er
-entana
to-ogán
a-itaron
-irafa

 7 El olmo del paseo. Ignacio Sanz martín

Hoy vamos a recorrer los caminos del vocabulario. Leeremos una serie de Frases hechas, partiendo de “contra viento y marea”, que ya hemos comentado. Dijimos en el apartado cuéntame lo que significa contra viento y marea. ¿Sabes lo que significan las siguientes expresiones? Si consigues unir la frase hecha (en números) a su significado correcto (en letras), lograrás 7 puntos.

  1. Va como una tortuga.
  2. Darse un castañazo.
  3. Vas a criar ranas en la tripa.
  4. Es como una mula.
  5. Duerme como una marmota.

a) Es muy terco o terca. No hay manera de convencerlo o convencerla. b) Va muy despacio. c) Darse un golpe fuerte. d) Duerme muchísimo. e) Bebe muchísimo de todo: agua, refrescos, zumos, etc.

8 Querida abuela. Christine Nöstlinger

¿Qué tal tienes tu memoria? Seguro que estupendamente. Ya lo verás. Vamos a hacer unos ejercicios, como si estuviéramos en un gimnasio, o en un campo de baloncesto, o echando una carrera con amigas y amigos, o lo que más te guste. Pero nuestros ejercicios de hoy son diferentes. A lo mejor, hace tiempo que no practicas uno. Consiste en recordar, durante el tiempo que necesites, una carta. Por ejemplo, la última que escribiste. Responde primero a las siguientes preguntas:

1 ¿A quién le dirigías la carta? ¿Qué pones antes que nada, en tu carta?
2 ¿Cuándo la escribiste? ¿Por qué la escribiste? ¿Era una noticia nueva? ¿Te sucedió algo bueno o, por el contrario, fue una mala noticia?
3 ¿Qué relación tienes con el receptor o receptora de esa carta? ¿Esa un familiar tuyo?
4 ¿Qué sistema utilizaste para escribir la carta? ¿Fuiste a la papelería a comprar papel y sobre, para enviarla? ¿Te acordaste de poner el sello? O, como te lo sabes de memoria, ¿decidiste enviar un correo electrónico?
5 ¿Esperabas la contestación a tu carta?

Y ahora, el gran momento de tu carta. Esta vez va a ser por correo electrónico.
Tú puedes poner: Queridos amigos… Y ahí tu nombre.

9 Un cesto lleno de palabras.  Juan Farias
Nieve. Es una palabra que, cuando cae, pesa poco. Pero ¿y cuando se juntan cientos, miles, millones de copos de nieve? Puede que alguna vez, hayas visto una gran nevada y pudiste hacer unas buenas bolas. Vamos a jugar ahora con palabras que pesen y se escriban con b. Por ejemplo bola. Escribe ahora, tres palabras más que pesen y se escriban con b. Es fácil, porque sólo tienes que rellenar las letras que faltan. ¡Cuidado, porque hay algunas que pesan poco y otra pesa más, pero se escribe con v!

-arco
-aile
o-eja
-icicleta
-i-lioteca

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 9-11 años

1 La respuesta correcta es la número 3
2 La respuesta correcta es la número 2
3 La respuesta correcta es la número 2
4 Las respuestas correctas son: la (artículo), reconocer (verbo), a (preposiicón), ferozmente (adverbio), rocosa (adjetivo), colina (nombre).
6 Las respuestas correctas son. lluvia, cuello, hierbas, gigantescas, agitaron, encoger, llegar, llover, ventana, tobogán, agitaron, jirafa.
7 Las respuestas correctas son: 4-a, 1-b, 2-c, 5-d, 3-e
9 Las respuestas correctas son: barco, baile, oveja, bicicleta, biblioteca

¿Lo conseguirás? Carlos Borrego Iglesias. Editorial Montena (Recomendado: 11-14 años)

15 Ene

114enigmas

Este es el libro del que hemos extraído la lectura número 35. La de Carlos Borrego Iglesias. Es un libro enigmático, oculto, secreto, misterioso… Y todas esas palabras sinónimas. Esas que significan cosas muy parecidas. Para disfrutar con esta lectura que te recomendamos, necesitamos una mente ágil, rápida, con muchos ejercicios de comprensión lectora realizados. Hay, como nuestro autor de hoy, auténticos profesionales; de esos o esas que te dejan boquiabierto. De los que incluso después de darte la solución del enigma, dices: ¿cómo? ¿De verdad me estás contando eso?

Pues atención, porque tú puedes. A lo mejor, no eres consciente de las veces que has practicado, como profesional, la solución a muchos enigmas. Quizá tengas en un archivo o en un cuaderno ese enorme grupo de preguntas solucionadas por ti.

114 enigmas para el 2014. Carlos Borrego Iglesias. Editorial Montena

1. La palabra escondida

Hoy no vamos a llamar a esta sección, como hemos hecho en todas las lecturas anteriores, La palabra mágica. Esa que te ayuda a resolver cosas del texto que has leído. Ahora mismo, en cuanto leas la pregunta, te darás cuenta de lo que buscamos. Por eso la hemos llamado La palabra escondida.

Con las siguientes letras, encuentra una de las palabras más largas de la lengua española. Esa que está escondida
R D O M C L I S E T O E E D T A S N D E I O

Pista: Es un músculo la mar de famoso.

2. De loros y jaulas

En su tienda de animales, Luis tiene loros y jaulas para loros. Si Luis mete un loro por jaula le sobra un loro. Si pone cuatro loros por jaula, le sobran once jaulas. ¿Cuántos loros y jaulas tiene Luis?

Pista: ¿Seguro que necesitas una pista? Este enigma es muy fácil.

3.  La misteriosa aparición

Aparezco una vez en un minuto, dos veces en un momento, pero nunca en cien años. ¿Quién soy?

Pista: Quizá tu hermano pequeño que está aprendiendo a leer te puede ayudar.

4.  Besos el día de Pasquetta

En Italia, la gente –tanto los hombres como las mujeres- se saluda con dos besos empezando por la mejilla izquierda. En Semana Santa, el día de Pasquetta se juntan siete personas de la familia de Valeria. ¿Cuántos besos se van a dar cuando se encuentren todos?

Pista: Valeria no se besa a sí misma, pero sí a 6 familiares dos veces.

5. El conductor del camión en dirección prohibida

Un conductor de un camión entra en una calle de dirección prohibida. Inmediatamente después se encuentra con un policía. El policía saluda sonriente y no le pone ninguna multa. ¿Cómo puede ser?

Pista: El policía y el conductor del camión no se conocen de nada.

Soluciones:

1. La palabra escondida.
El músculo se llama: esternocleidomastoideo.

2. De  loros y jaulas.
15 jaulas y 16 loros.

3. La misteriosa aparición
La letra M

Para que compruebes esta información, ¿sabías que cada vez que pronuncias la letra M juntas los labios? Prueba a pronunciar “momento” sin juntar los labios.

4. Besos el día de Pasquetta
Valeria besa 12 veces a 6 familiares. El padre de Valeria besa 12 veces a 6 familiares, pero los besos a Valeria ya los hemos contado. La madre de Valeria besa 12 veces pero los besos al padre de Valeria y a Valeria ya se han contado. Así sucesivamente para los otros 4 familiares de Valeria. El último familiar besará doce veces, pero ya se habrán contado todos sus besos. Por tanto el número total de besos será:

2 + 10 + 8 + 6 + 4 + 2 + 0 = 42 besos

5. El conductor del camión en dirección prohibida
El conductor del camión va a pie.

El faraón Tutankamón . Philippe Nessmann. Editorial Bambú (Recomendado: 16-18 años)

8 Ene

bajolarenadeegipto

“¿Cómo es la vida de un faraón?
Sólo tengo diecisiete años, de modo que no lo sé todo, pero puedo contar la infancia de un faraón.
Unos días después de mi coronación, el divino padre vino a mi encuentro y anunció: “La ciudad de Atón es la capital del doble país. Debemos regresar y vivir allí.”
Al comienzo, me aliviaba que él tomara las decisiones en mi lugar. ¿Cómo habría podido, tan joven, gestionar a solas el más poderoso país del mundo?
Regresé pues a la ciudad de Atón, luego a la escuela donde como por arte de magia, Nakhti nunca más me riñó. Por otra parte, yo no le daba ocasión de hacerlo: procuré no pronunciar las palabras que ensucian la boca –en público al menos-.
El escriba de los dedos ágiles me enseñó la geografía de mi reino, país de arena atravesado por el Nilo, fuente de toda vida. Me enseñó a calcular la cantidad de trigo producida por un campo en función de la altura de las crecidas, y la cantidad que se tomaba en forma de impuesto. Me enseñó el funcionamiento del Estado, “Estado con tres cabezas” decía rascándose la suya: el ejército, que mantiene el orden; los sacerdotes, que se cuidan de las relaciones con los dioses y yo, el faraón, que lo dirige todo.
En el año 4 de mi reinado, el divino padre me confió un problema que le preocupaba: “Majestad, me dijo, debo hablaros de los antiguos dioses. Akenatón quiso suprimirlos pero fracasó. Sus sacerdotes siguen siendo poderosos y el pueblo no deja de venerarlos. Para levantar el país, necesitamos el sostén de todo el mundo. He aquí lo que os propongo…”
Le escuché largo rato y acepté su proposición. Así fue cómo, a los trece años, para mostrar mi afecto por todos los dioses y, sobre todo, por el mayor de todos ellos, Amón, cambié de nombre: de Tutankatón, que significa “imagen viva del dios Atón”, me convertí en Tutankamón, “la imagen viva del dios Amón”. Abandoné igualmente la ciudad de Atón para instalarme en Tebas, donde hice que se abrieran de nuevo los antiguos templos, invadidos ya por las malas hierbas.
En esa ciudad acabé de aprender mi oficio de faraón.
Actualmente, cada mañana, después del aseo real, el divino padre me lee los despachos del día. El rey del Karaduniash me testimonia su fidelidad: pensar en responderle rápidamente. El arquitecto del templo de Faras me pregunta si iré a inaugurarlo: decirle que sí (tomo, cada vez más, solo mis decisiones). El general Horemheb anuncia que ha puesto de nuevo en orden la administración real. Excelente noticia, aunque su método dé que pensar: a los funcionarios corruptos se les corta la nariz…
Por la tarde, para relajarme, voy a veces a cazar patos en compañía de Ankhsenpaatón, la princesa con la que antaño iba a la escuela. Rebautizada como Ankhsentamón, se ha convertido en una hermosísima joven. Mi mujer.”
El otro día, unos servidores bajaron mi trono hasta el gran patio de palacio. A pesar del asfixiante calor, sería más práctico así.
Me senté en él vestido de gala: la túnica de lino plisado con la cola de jirafa, unas sandalias cubiertas de cuentas y la corona azul con la cabeza de cobra. En una mano llevaba el cetro y el látigo real; en la otra, la cruz ankh, símbolo de vida eterna.
Con un imperceptible movimiento de cabeza, di la orden de partida.
Al son de las trompetas, el virrey de Nubia entró en el patio acompañado por numerosos príncipes vestidos de leopardo y plumas de avestruz. Se arrodillaron a mis pies, con la cabeza gacha y los brazos al aire, en señal de respeto.
-¡Levantaos! –les ordené.
Obedecieron.
Unos servidores entraron entonces en el patio, depositando ante mí escudos cubiertos de pieles de felino, un magnífico taburete plegable de ébano con almohadones de pieles, un carro chapado en oro, copas llenas de piedras preciosas, bolsas, bolsas y bolsas de polvo de oro…
Mientras aquellos maravillosos regalos iban amontonándose, sentí que nacía en mí una gran alegría. Los artesanos de Nubia habían realizado un trabajo fabuloso y el virrey Huy, que había recogido los objetos y me los había traído, también.
Un segundo carro tirado por caballos entró en el patio. En él iba una hermosa princesa negra. La seguía un esclavo, con una palma en la mano para protegerla del sol. Tras la ceremonia, la princesa se quedaría en Tebas: formaba parte de los regalos.
Eché una ojeada a la tribuna donde se encontraban los más eminentes miembros de la corte. Encontré la mirada de Ankhsentamón, mi amada esposa, y le dirigí un pequeño guiño que significaba: “No te preocupes, amor mío, esta princesa se alojará en mi harén, pues es la tradición, pero no en mi corazón porque te amo a ti”. Ella me respondió con otro guiño cómplice.
De pronto, unos gritos roncos. En la entrada del patio, un rebaño de bueyes bien cebados, con inmensos cuernos curvos. ¡Monstruosamente impresionante! Pero no tanto como la interminable bestezuela que cerraba el cortejo: con un cuello largo que estuvo a punto de no cruzar el porche, torpe y atemorizada, avanzaba una jirafa.
Me levanté y di un paso hacia el virrey, que se arrodilló.
-Virrey Huy –declaré con voz firme y solemne-, para agradecerte tu fidelidad, he aquí algunos regalos en justa compensación.
Un servidor egipcio me acercó una bandeja llena de collares de oro. Mientras los ponía, uno a uno, en el cuello del virrey, yo buscaba con la mirada a un hombre en la tribuna oficial. ¿Dónde estaba? ¡Ah!, allí. El divino padre Ay inclinó la cabeza, como diciéndome: “Lo estáis haciendo muy bien, Majestad. ¡Estoy orgulloso de vos!” Aquello me caldeó aún más el corazón.
Sé que estoy ahora a la altura de mi función. Durante ocho años, he escuchado mucho, mirado mucho, aprendido mucho. Con la ayuda del divino padre y del conjunto de los dioses, he enderezado la situación del reino. Las fronteras están ya consolidadas, los países aliados tranquilos, los campos verdean, los campesinos son felices y los sacerdotes se han tranquilizado. El Doble País ha recuperado su grandeza de antaño y esto sólo está empezando.
Soy un buen rey y me convertiré en un grandísimo rey, de los que reinan por mucho tiempo, de los que aniquilan a sus enemigos, de los que bautizan templos y dan confianza a su pueblo. Lo haré tan bien que seré recordado eternamente.
Mi imagen aparecerá en los monumentos y jamás, jamás de los jamases, mi nombre desaparecerá.

Bajo la arena de Egipto. Philippe Nessmann. Editorial Bambú.

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Con la lectura de este texto, antes de empezar lo que realmente se convierte en una gran novela, entramos en la vida y el mundo de aquel faraón, base de la historia del pueblo egipcio: Tutankamón. Conocemos la vida de su infancia, como nos dice el autor, poniendo las palabras del faraón, con sólo diecisiete años. Quizá puede ser un buen aporte, por lo que conllevan las imágenes comentadas, la visión de este documental sobre Egipto, una de las grandes civilizaciones.

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es Nombre. El final del texto reproduce (no sabemos si es literatura o realmente las grabó en la piedra) las palabras de Tutankamón:
“Mi imagen aparecerá en los monumentos y jamás, jamás de los jamases, mi nombre desaparecerá”.

Hoy vamos a trabajar con palabras. Como si fuéramos dignos descendientes de los constructores de grandes monumentos, pensaremos en palabras, nombres enigmáticos, difíciles de comprender su significado. Sabemos lo que el diccionario de la RAE define como enigmático: Dicho o cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse.

Empezaremos por lo conocido y, luego, nos adentraremos en la magia de lo desconocido, en lo enigmático, en lo que tú consigas.

El entrenamiento con palabras consiste en que descubras, con el plano que ofrecemos, qué forma verbal son cinco palabras. No es difícil. A lo mejor, no necesitas ni el plano del tesoro, porque te sabes a qué forma del verbo ser corresponden las cinco palabras. Hay que indicar: persona (yo, tú, él/ella, nosotros/nosotras, vosotros/vosotras, ellos/ellas); forma (simple o compuesta); el tiempo (presente, pretérito, futuro) y el modo (indicativo o subjuntivo).

Por ejemplo: yo fuere es la primera persona del futuro de subjuntivo del verbo ser. Más adelante, tienes el plano del secreto. Seguro que te resultará más fácil que el trabajo que tuvieron que realizar los egiptólogos, para descubrir todo lo que en Egipto existía. Esta página nos lo muestra.

Y ahora sí que te toca a ti. Estas son las cinco palabras:

Siendo  Fueseis  Éramos   Serías    Sois

Y este es el plano del secreto
Cuentame

Bueno. Pues ya sabemos algo más de aquel hombre que fue Tutankamón. Hemos supuesto que el personaje es tan atractivo y el libro que hemos comentado tan interesante, que nos hemos centrado en hablar de él lo más que hemos podido. Pero pensamos que, a lo mejor, no te atraen demasiado la vida, los personajes o las obras del antiguo Egipto.

A esta otra página que te presentamos no le pondrás ningún pero, porque te proporciona una importante cantidad de libros que nos ofrecen personajes importantes y de fama mundial. Van desde Tintín hasta Bruce Springsteen, Federico García Lorca, el grupo ACDC, Bob Dylan, y un extenso surtido, hasta 78 libros de personajes o grupos importantes.

A propósito. Si te dijeran, imagínatelo, que has sido tú la nominada o el nominado para elegir los tres libros con el tema que más te apetezca, con los autores o autoras que más te gusten, ¿cuáles elegirías? Pero atención. ¡Sólo tienes unos días para pensarlo! Ponemos una fecha final imaginaria. Por ejemplo, el 23 de abril del presente año. Ya sabes que es el día mundial del libro. Seguro que esa fecha no se te olvida.

 

Autor

Philippe Nessmann

Nació en 1967 en Francia. Estudió ingeniería e historia del arte. Le gustan mucho las ciencias, la historia y la escritura. Trabajó como periodista y la mayoría de sus libros tienen como telón de fondo las ciencias y la historia.

Nuestro observatorio

Más datos biográficos del escritor en Ricochet

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector