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Mischa. La montaña de las tres cuevas. Per Olov Enquist. Editorial Siruela (Recomendado: 11-14 años)

26 Jun

montanatres

Mischa salió disparada. De vez en cuando se detenía, impaciente, para esperar a los otros tres y cuando la alcanzaban volvía a salir disparada otra vez sin decir ni pío.
Algo apremiaba. Era difícil caminar porque aquella noche había llovido y el suelo estaba mojado, y cuando rozaban alguna rama les caía una ducha que los dejaba completamente empapados. Al cabo de una hora, de repente oyeron a Mischa emitiendo ladridos de posición.
-Ladridos de posición –dijo el abuelo- Mischa ha encontrado algo.
-¿Qué son los ladridos de posición? –preguntó Marcus, pero inmediatamente se le iluminó la cara y señaló con el dedo diciendo:
-¡Mira eso, veo una llamada de posición!
-Marcus –dijo el abuelo-, “llamada de posición” es cuando Mischa, que es un perro de caza, ha encontrado, por ejemplo, un alce. Entonces ladra para que se sepa. El ladrido de posición no se ve. Se oye.
-De cualquier manera estoy viendo un ladrido de posición –dijo Marcus y señaló.
Y allí, a cien metros de distancia, estaba Mischa. Había encontrado el camino. Y quería enseñarles algo.
Se acercaron con cuidado.
Mischa señalaba algo con el hocico, algo que estaba tumbado en lo que era la grieta de una roca a un par de metros de distancia. Era un lobo. El lobo estaba completamente quieto y, cuando se acercaron, vieron que estaba muerto. Había sangrado, vieron que le habían disparado, la bala se le había metido en el pecho. El lobo no había muerto de golpe, porque podían ver rastros de sangre en el suelo. Lo más probable es que intentara arrastrarse y esconderse y no tuviera fuerzas, y murió en la grieta de la roca.
Pero debía de haber andado un trozo porque los cazadores que le dispararon no lo habían encontrado.
-¿Han sido los cazadores furtivos de los que nos habló el oso? –preguntó Mina y se echó a llorar.
-Malditos asesinos –dijo el abuelo. Pero nadie le dijo que no debía decir palabrotas porque todos opinaban lo mismo, aunque no dijesen palabrotas.
-Yo opino lo mismo –dijo Marcus, con el labio inferior temblando visiblemente.
Era un lobo grande, les parecía casi gigantesco. Era hermoso y yacía con los ojos cerrados. Era horrible mirarlo porque seguramente habría sufrido mucho. Pero Mischa parecía impaciente porque no era sólo el lobo muerto lo que les quería mostrar. Saltó sobre la boca, tras la cual crecía un pino cuyas ramas llegaban hasta el suelo.
Allí. Allí había algo.
Marcus fue el primero en entenderlo. Subió arrastrándose hacia el mismo camino, levantó las ramas y lo vio.
-¡Abuelo! –gritó-. ¡Ven a ver esto!
El abuelo y Mina se subieron a la roca y apartaron las ramas.
Vieron asomar un hocico, un par de ojos que los miraba y una criatura pequeñita pequeñita, a la que le temblaba todo el cuerpo.
Era un cachorro de lobo, un lobezno.
Era pequeño como un gato y, al parecer, había seguido a su padre que había sido disparado, pero sin que los cazadores lo viesen. No se había atrevido a abandonar a su padre. No había comprendido que el papá lobo estaba muerto. Y se había escondido junto al papá lobo muerto. Debió de ser una noche horrible, fría y húmeda, porque el lobezno estaba empapado y le temblaba todo el cuerpo. Estaba completamente agotado y casi no se movía.
El abuelo se agachó y levantó al cachorro. Le dio la vuelta y lo examinó con atención, pero el cachorro estaba tan asustado y tan cansado que ni agitaba las piernas ni oponía resistencia, se alejaba sin decir nada.
-Al menos no está herido. Los cazadores no se enteraron de que había también un cachorro. Iban por el lobo grande, pero no se dieron cuenta de la cría.
Miró el lobo muerto un rato y luego negó con la cabeza.
-Qué raro –dijo-. Han matado al padre. Seguramente la madre se habrá salvado. Debe de estar en algún sitio, pero se esconde.
-¿Dónde? –preguntó Mina-. Tenemos que encontrarla.
No lo sé –dijo el abuelo-. Pero seguro que está en alguna guarida esperando a que aparezcan los cazadores. Seguro que no sabe que este peque se ha salvado. Tiene que cuidar del resto de crías.
-Tal vez no tuviera más hijos –dijo Marcus.
Pensaron un rato en lo que había dicho Marcus. Luego pensaron en lo que mamá loba estaría pensando. Y resultó un poco terrible. El lobezno se apretaba junto al abuelo. Mina se quitó la bufanda verde que le había regalado mamá por su cumpleaños y empezó a secar al cachorro.
-Hemos llegado en el momento preciso –dijo el abuelo.. No habría soportado la noche.
-Voy a llamarlo Rubert –dijo Marcus.
-Es una chica –dijo el abuelo.
-Entonces la llamará Maja-Rubert –dijo Marcus.
Y como Ia no estaba allí para decirle que una chica lobo no se podía llamar Maja-Rubert, nadie protestó.
-¿Qué hacemos? –preguntó Mina.
-Tenemos que ir a casa –dijo el abuelo-. Maja-Rubert necesita secarse y entrar en calor. Y sobre todo necesita volver con su mamá.
El cachorro de lobo los miraba con los ojos asustados e intranquilos, y todavía le temblaba todo el cuerpecito. Pero Mina continuó frotándolo con su bufanda. En seguida el lobezno estuvo casi seco.
-Tendremos que llamar a la policía –dijo el abuelo-. Es un delito disparar a los lobos. Tendremos que dejar aquí a papá lobo. Está muerto, pero habrá que investigar el crimen. Los cazadores deben ser castigados. Pero el cachorro nos lo llevamos.
De repente Mina se acordó de algo.
-¡Mischa! ¡Hemos olvidado darle las gracias a Mischa!
Entonces saltó abajo junto a Mischa que estaba tranquilamente sentada junto al pie de la roca y le dio un abrazo enorme. Pudieron ver como Mischa se alegraba, aunque estaba un poco avergonzada porque era un poco tímida, pero contenta sí se puso. Y todos sabían que si no llega a ser por Mischa, que los había obligado a salir a buscar en el bosque, a estas alturas el cachorro de lobo estaría muerto.
Y juntos regresaron a casa.

Per Olov Enquist. La montaña de las tres cuevas. Ed. Siruela

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Según empieza la lectura de nuestro texto, comenzamos a saber algunas cosas. Leemos como si fuéramos Detectives de lectura. Todavía no sabemos quién es Mischa. Sólo sabemos que salía disparada y se detenía. Sabemos también que Mischa iba con otros tres.

Ayúdate de un súper detective, de los que aparecen en esta página. O en esta otra, también muy interesante.

¿Cuál de ellos te gusta más? Elige un libro de lectura de estas dos páginas. Cualquiera que leas de estos recomendados te servirá para seguir a los mejores investigadores del mundo.

Como ahora te toca a ti, tienes que ir respondiendo a las siguientes preguntas. Si consigues XX , entrarás, por derecho propio, en el famoso club de DELEC, Detectives de Lectura. Por ahora, y para hacerte más fácil tu ingreso en el DELEC, sólo tienes que responder Verdadero o falso a las siguientes cuestiones:

Mischa es un perro   V    F
Mischa emitió unos ladridos. El abuelo los llamaba ladridos de posición    V    F
Mischa encontró un lobo inmenso y todos se murieron de miedo    V    F
Cuando el abuelo cogió al cachorro, vio que estaba herido    V    F
Todos sabían que, de no ser por Mischa, el cachorro estaría muerto   V    F

Si tus respuestas son 3 V y 2 F, ¡enhorabuena! Has conseguido el primer rango del DELEC. Apúntalo bien para ir sumando pruebas que aparecerán en las próximas lecturas y, sobre todo, en el Cuaderno de preguntas.

Y ahora, si te apetece, te ofrecemos esta película, que se llama El último cazador. Eso pondría muy contento al abuelo. Mira antes el tiempo que dura, a ver si puedes dedicárselo, para ver el final. Esperamos que te guste mucho.

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es Posición. Fue Marcus el que preguntó al abuelo: ¿qué son los ladridos de posición? Y el abuelo explicó que Mischa, cuando encontraba algo, hacía ladridos de posición. Como si fuera un código de la circulación para perros, perras y humanos. Lo que no tenemos son las señales correspondientes, para ver lo que Mischa encontraba. Pero a lo mejor, viendo estas del código de la circulación, podías tú dibujar las señales de Mischa, con las formas y los colores como éstas, que son las que puedes encontrar en bici, en moto, paseando, etc.                                          

curvaCurva a la izquierda
circulacion_exclusiva2Circulación exclusiva para bicicletas
direccionprohjpgDirección prohibida                                                         
peatones_por_izqPeatones deben circular por su izquierda
pro_circular_peatonProhibido circular peatones
animales_sueltos1Animales en libertad

En la siguiente página, que puedes ver en internet, hay señales de prevención (te avisan de lo que va a suceder en la vía pública). De reglamentación (avisan sobre lo que va a pasar en la vía pública). De información (nos dicen lo que va a aparecer en la vía pública: un hospital, primeros auxilios, un restaurante, etc.).

Con la información que te ha dado la lectura, esta actividad consiste en hacer tres señales, que nos indiquen lo que, con sus movimientos, ladridos, y la distancia a la que se encuentra el camino a seguir, nos indicarían las llamadas de posición de Mischa.

Cuentame
Es probable que no hayas tenido una aventura como la de La montaña de las tres cuevas. Pero nos podías contar aquella aventura tan emocionante que tuviste. ¿Cómo se llaman los amigos o amigas con los que fuiste? ¿O fue más una aventura familiar, donde pasó de todo? ¿Qué tal acabó la aventura misteriosa? ¿Tienes abuelos? ¿Te cuentan algunas cosas graciosas, de cuando ellos eran jóvenes? ¿Les cuentas tú a ellos cosas divertidas? A lo mejor, conocen algunos juegos que a ti te gustan. ¿Has aprendido con ellos algún juego?

Cuéntanos cosas que a ti te parezcan interesantes.

 Autor

Per Olov Enquist

Nació el 23 de septiembre de 1934 en Hjoggböle (Suecia).
Estudió Historia de la Literatura y trabajó como colaborador en un periódico además de ser moderador televisivo durante 9 años. Ha vivido en Berlín y California. Además de escritor de novelas es guionista de televisión y cine. Ha recibido varios premios literarios.

 Nuestro observatorio

s datos biográficos del escritor.

 

Cinco. Erik Orsenna. Ed. Salamandra (Recomendado: 13-14 años)

15 May

laisladelaspalabras

El sol se pavoneaba (1) ya en lo alto del cielo. En la placita, un perro bostezaba, tres cabras mordisqueaban un neumático y una mariposa pasaba y repasaba bajo el hocico de un rollizo gato negro.
Después de tanta agitación, aquella calma daba vértigo.
Sentado en un tronco de árbol, el señor Enrique acariciaba su guitarra. De vez en cuando, sus dedos se paseaban por las cuerdas y volvía a oírse la canción de la víspera, la misma que había acunado nuestro sueño. ¿Nos habría acompañado toda la noche para ahuyentar las pesadillas, las horribles pesadillas que sin duda persiguen a los supervivientes de una tragedia? ¿Quién era aquella gente que tan bien sabía cuidar a los náufragos? ¿Y cuáles eran sus poderes mágicos? Me moría de ganas de saber más. Cuando me entra la impaciencia, no puedo estarme quieta. Reprimí tres pasos de baile.
El señor Enrique sonrió.
– Parece que ya estamos mejor. Es tarde. Os llevo al mercado. Así comprenderéis lo que pasa en nuestra isla.
Guirnaldas de pimientos, trozos de pez espada, atún y barracuda (2), cabras descuartizadas, pedazos de otros animales, ojos, lenguas, hígados y gruesas bolas negras (criadillas de toro), amarillentas montañas de boniatos, botellas blancas (ron casero), ensaladeras, cascanueces, desatascadores de color rosa para el lavabo, patas de conejo (para atraer la buena suerte), murciélagos disecados (para ahuyentar la del prójimo), palitos que se chupan llamados “palos tiesos” (para curar la pereza de los maridos)…
Y una abigarrada muchedumbre que parloteaba, discutía, chismorreaba, se insultaba, se desternillaba… Sin contar, a ras de tierra, el doble ejército de los niños, que berreaban de lo lindo y chillaban “mamá”, y de los perros, que, boquiabiertos y babeantes, como auténticos cubos de la basura vivientes, engullían todo lo que caía al suelo e iban a tumbarse al sol para masticarlo pensativamente.
Al final de la calle, cambio de atmósfera: cuatro tiendecitas alrededor de una rotonda. Parecía la plaza de un pueblo en miniatura…Todos los clientes se acercaban hablando entre dientes y lanzando miradas inquietas a diestro y siniestro, como quien tiene secretos que proteger.
-Éste es nuestro mercado de palabras –dijo el señor Enrique-. Aquí es donde hago mis compras. Aquí encontraréis o recuperaréis todo lo que necesitáis.
Y se acercó a la primera tienda, que un trozo de percal (3) colgado sobre la entrada anunciaba así:
EL AMIGO DE LOS POETAS  Y DE LA CANCIÓN

Curioso amigo aquel tendero, un gigante escuálido con cara de sueño que no ofrecía nada. Nada salvo un viejo libro con las hojas arrugadas. El resto del mostrador estaba vacío. Tras los saludos y abrazos de rigor, el señor Enrique hizo su pedido:
-Mi último estribillo me trae por la calle de la amargura. ¿No tendrás alguna palabra que rime con “dulce” y otra que rime con “mamá”?
Mientras lo atendían me acerqué a la tienda de la izquierda.
VOCABULARIO DEL AMOR.  TARIFA REDUCIDA PARA  LAS RUPTURAS

En ese preciso instante, una mujer deshecha en lágrimas suplicaba:
-Mi marido me ha dejado sin piedad. Querría una palabra para que comprenda mi dolor, una palabra terrible, para que lo avergüence.
El vendedor, un jovencito, sin duda principiante, empezó por ruborizarse (4) –enseguida, enseguida-, abrió un libro viejo y se puso a pasar hojas como un poseso (5).
-Tengo lo que necesita, un segundito. Aquí está. Tiene usted donde elegir: aflicción…
-Eso suena mal.
-Neurastenia…
-Parece un medicamento.
-Desesperación.
-¡Ésa, ésa me gusta! ¡Desesperación, estoy en plena desesperación!
La mujer deslizó una moneda en la mano del vendedor y se marchó reconfortada. Llevaba su nueva palabra en brazos, desesperación, desesperación… Ya no estaba sola, había encontrado a alguien a quien hablar.
El siguiente comprador era un viejo de al menos cuarenta años; yo no sabía que a la gente de esa edad le importara el amor.
-Verá, mi mujer ya no soporta los “te quiero”. “Después de veinte años, podrías variar; inventa otra cosa o me voy”, me dice.
-Eso es fácil. Podría decirle: “Tengo la mosca detrás de la oreja”
-¿Para que se crea que no me lavo?
-Pues entonces: “Me muero por tus pedazos.”
-¿Y eso qué significa?
-Mi amor por ti es tan completo que sufro hasta cuando te cortas las uñas. Me gustan todos y cada uno de tus pedazos. Te quiero desde la punta del pelo hasta los dedos gordos de los pies.
-Bueno, voy a probar. Si esa frase no funciona, se la devuelvo.
Nos habríamos quedado hasta que anocheciera. La cola de clientes era cada vez más larga. Tomás aguzaba el oído tanto como yo: “Voy a hacerte un traje de besos”, “Dime cómo te llamas y te pido para Reyes”… Le brillaban los ojos, ponía cara de inteligencia. Se estaba aprovisionando. Cuando volviéramos, sabría hablar con las chicas, las dejaría de una pieza. Con lo que hacía que buscaba una fórmula para ligar con las mayores, con las demasiado mayores para él…
Las otras tiendas estaban igual de concurridas. Me habría gustado pasar un rato con
DIOSDADO. NOMBRADOR DIPLOMADO DE PLANTAS Y PECES

o con la misteriosa
MARÍA LUISA. ETIMÓLOGA EN CUATRO LENGUAS

Ante mi expresión de desconcierto, el señor Enrique me aclaró:
-La etimología explica el origen de las palabras. “Infierno”, por ejemplo, procede del latín infernus, inferior, lo que está debajo. Pero venid, hay muchos otros sitios de la isla que me gustaría enseñaros.

Notas

(1) Se pavoneaba: presumía.
(2) Barracuda: pez de los mares tropicales y templados, con el cuerpo alargado y provisto de fuertes dientes. La carne es comestible, pero al llegar a cierta edad se vuelve venenosa.
(3) Percal: tipo de tela.
(4) Ruborizarse: ponerse colorado.
(5) Poseso: poseído, alucinado, loco.

Erik Orsenna. La isla de las palabras. Editorial Salamandra
Texto
Juana y Tomás inician sus vacaciones viajando en un crucero rumbo a América. Una tempestad inesperada provoca el naufragio del barco.
Cuando Juana recobra la conciencia está en una playa junto a Tomás. Los dos están mudos, porque la tempestad les había arrebatado las palabras.
Lo bueno es que están en la Isla de las palabras, donde el señor Enrique les ayudará a recobrar el lenguaje que les quitó aquel terrible huracán. Porque allí hay tiendas de todo tipo de palabras, aunque busques la más difícil. También está en aquella isla, algo muy importante: la fábrica, donde Juana y Tomás recuperan definitivamente su capacidad para manejar esas palabras. Es decir, la gramática.
Y en una novela como ésta, no podía faltar un malvado, que quiere que todo vaya mal. Aquí se llama Necrolo. Este malvado quería que sólo existieran las palabras que él dijera que son útiles, porque son las suyas, las que sólo él utiliza.

No sé si te habrá parecido interesante, atractivo y rico todo lo que el señor Enrique (aquí decimos Don Enrique) les enseña a nuestros protagonistas. A propósito, como suponemos que has leído las notas que hay en la lectura, ¿sabrías calcular la edad de una barracuda, como la que ofrecían? Yo, desde luego, no me la comería. Ya sabes que a cierta edad se vuelve venenosa.

Lo que sí es cierto es que el mercado, los mercadillos, el rastro y otros lugares de venta de alimentos y más cosas son divertidos. Algunos, estupendos. Pero eso de cabras descuartizadas, pedazos de animales, ojos, lenguas, hígados y todo lo demás da bastante asco. No pierdas tu posibilidad y, en tu cuaderno de preguntas, escribe un menú apetecible y que te encantaría si lo ofreciera un restaurante. ¿Qué pondrías de primeros platos? ¿Y de segundos? ¿Y de postre? No olvides tu bebida favorita. Calcula, eso sí, que el menú no sea muy caro y que puedas, con ayuda de algunos mayores de tu casa, poder pagarlo y pasar un maravilloso rato en compañía. Aquí tienes uno, por si te sirve como ejemplo.

Suerte y ¡que aproveche!
Palabra magica
Hoy la palabra mágica es rimar. ¿Recuerdas lo que buscaba el señor Enrique, Don Enrique, en aquella tienda donde había un gigante muy delgado, escuálido? Pues sí. Buscaba una palabra que rime con “dulce” y otra que rime con “mamá”. Desde luego, es lógico que al señor Enrique le trajera por la calle de la amargura encontrar palabras que rimen con la palabra dulce. Pero seguro que tú encuentras palabras que rimen (o sea, que acaben igual) que la palabra mamá.

La prueba consiste en encontrar, en ese enlace, diez palabras que rimen con la palabra mamá. Hazlo con atención, porque luego tienes que poner el significado de, por lo menos, tres palabras que riman con mamá.

Cuentame
Es probable que tú, con las palabras y frases que manejas y dominas, no necesites ir a ninguna de las tiendas donde venden eso, palabras y expresiones de amor y cariño. Pero quizá te habría gustado entrar, como a los protagonistas de este texto, en Diosdado, ese nombrador diplomado de plantas y peces. ¿Y si resulta que tú sabes un montón de nombres de eso: plantas y peces? Anímate y escribe todos los que conozcas. Si ves que está muy bien tu lista, ¡enhorabuena! Puede que, algún día, te llame Diosdado, para que se la pases.

PLANTAS                                                           PECES

Autor
Erik Orsenna

Nació el 22 de marzo de1947 en París (Francia). Su verdadero nombre es Eric Arnoult. Estudió Filosofía, Ciencias Políticas y Economía. Ha dado clases hasta 1981, que es cuando comenzó a colaborar en el Ministerio de Cooperación francés. Experto en Economía Internacional, ha promovido las relaciones entre Francia y los países del Tercer Mundo
Escribe todos los días. Le gusta mucho el universo, también viajar, el mar y la música.

Nuestro observatorio

Otros muchos más datos sobre sus gustos y vida en su página web.

Bibliografía

Libros en Canal Lector de Erik Orsenna

De puro distraído. Mario Benedetti. Editorial Libros del Zorro Rojo (Recomendado: 18 años)

30 Abr

benedetti

Nunca se consideró un exiliado político. Había abandonado su tierra por un extraño impulso que se fraguó (1) en tres etapas. La primera, cuando lo abordaron sucesivamente cuatro mendigos en la Avenida. La segunda, cuando un ministro usó la palabra Paz en la televisión e inmediatamente comenzó a temblarle el párpado derecho. La tercera, cuando entró en la iglesia de su barrio y vio que un Cristo (no el más rezado y colmado de cirios sino otro alicaído, de una nave lateral) lloraba como un bendito.
Quizá pensó que si se quedaba en su país se iba a desesperar a corto plazo y él bien sabía que no estaba hecho para la desesperación sino para el vagabundeo, la independencia, el modestísimo disfrute. Le gustaba la gente pero no se encadenaba. Se entretenía con el paisaje pero al final se empalagaba de tanto verde y añoraba el hollín de las ciudades. Saboreaba las tensiones metropolitanas pero llegaba un día en que se sentía cercado por los imponentes bloques de cemento.
Así como había vagado por las calles y los caminos de su tierra, empezó a vagar por los países, las fronteras y los mares. Era terriblemente distraído. A menudo no sabía en qué ciudad se encontraba, pero no por eso se decidía a preguntar. Simplemente seguía caminando, y, en todo caso, si se equivocaba, no le importaba salir del error. Si precisaba algo, ya fuera para comer o para dormir, disponía de cuatro idiomas para buscarlo y siempre había alguien que lo comprendía. En el peor de los casos, le quedaba el esperanto (2) de los gestos.
Viajaba en ferrocarril o en autobús, pero normalmente lograba que lo recogiera algún auto o camión. Inspiraba confianza. La gente le creía las cosas más absurdas, y no se equivocaba, porque todo en él era un poco absurdo. Por lo común andaba solo, y era lógico, ya que ningún hombre ni, menos aún, ninguna mujer, habría sido capaz de soportar tanta incuria (3) y tanto desorden.
Cuando pasaba por una frontera, mostraba el pasaporte con un gesto displicente (4) o mecánico, pero inmediatamente se olvidaba de qué frontera se trataba. Permanecía poco tiempo en el centro de las ciudades. Prefería los barrios marginales, donde se llevaba bien con los niños y los perros.
A veces surgía algún detalle que le servía de orientación. Pero no siempre. Una mañana se halló junto a un canal y creyó que estaba en Venecia, pero era Brujas. Confundir el Sena con el Rin, y viceversa, le ocurrió por lo menos en tres ocasiones. No llevaba brújula sino que se orientaba por el sol, pero cuando le tocaban días tormentosos, de cielo oscuro, no tenía la menor idea de dónde quedaba el norte. Y eso tampoco lo afectaba, ya que no tenía preferencia por ninguno de los puntos cardinales.
Cierto mediodía se enteró de que caminaba por Helsinki porque vio una cabina telefónica que decía Puhelin. Era uno de sus escasos datos sobre Finlandia. Otro día sintió un alarmante tirón de hambre en el estómago y extrajo de su morral un poco de queso; cuando masticaba con fruición advirtió que se había recostado a una columna que le trajo el recuerdo de las de mármol pentélico (5) que había visto en alguna foto del Partenón, y claro, a partir de esa asociación se dio cuenta de que estaba en la Acrópolis (6). Sí, era terriblemente distraído. En otra ocasión nevaba y para protegerse del frío se metió en las galerías comerciales del moderno subsuelo de Les Halles (7). Cuando, un semestre después, emergió de otras galerías subterráneas en pleno centro de Estocolmo, se alegró sinceramente de que ya no nevara.
De vez en cuando iba a los aeropuertos, pero casi nunca viajaba en avión, entre otras cosas porque, después de presentarse en el mostrador correspondiente y despachar su liviano (8) equipaje, se iba a la terraza a ver cómo despegaban y aterrizaban las grandes aeronaves y no prestaba la menor atención a los altavoces, que repetían su nombre con insistencia.
En cierta ocasión, sin embargo, y vaya a saber por qué extraño mecanismo, permaneció junto a la puerta de embarque y subió confiadamente al avión con los demás pasajeros. Cuando llegó a destino y mostró su pasaporte, tan displicentemente como de costumbre, un funcionario de emigración lo miró con atención y le dijo: “Venga conmigo”. Él lo siguió mansamente por un corredor desierto. Cuando llegaron a una puerta con un letrero Prohibido el paso, el funcionario la abrió y lo conminó (9) a entrar. Así lo hizo, desprevenido. Pensó acercarse a una mesa que había en el centro de la habitación, pero de improviso no vio nada. Alguien, desde atrás, le había colocado una capucha. Sólo entonces comprendió que, de puro distraído, se encontraba de nuevo en su patria.

Notas

(1) Fraguó: ideó, pensó.
(2) Esperanto: lengua artificial creada en 1887 por Lázaro Zamenhof, como resultado de una década de trabajo. Esperaba que se convirtiera en la lengua auxiliar internacional.
(3) Incuria: poco cuidado.
(4) Displicente: de mal humor.
(5) Pentélico: relativo al nombre de un monte de Grecia.
(6) Acrópolis: sitio más alto y fortificado de las ciudades griegas. En este caso, se refiere a la de Atenas.
(7) Les Halles: lugar muy conocido de París.
(8) Liviano: ligero, de poco peso.
(9) Conminó: Obligó con una orden.

Mario Benedetti. Historias de París.  Ed. Libros del Zorro Rojo

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

Hola, amiga o amigo de la lectura. Vamos a darnos una vuelta por algunos de los lugares que nuestro despistado protagonista fue recorriendo, sin saber bien dónde estaba. Nos vamos a Helsinki, capital de Finlandia.

Luego, iremos a ver la ciudad de Brujas, una de las más bonitas de Bélgica.

Y no podemos perdernos la visita a la Acrópolis, en Grecia. Sin dejar de ver el Partenón, cuya reproducción puedes contemplar.

Y nuestro despistado viajero, sin tampoco saber cómo, pasea por un barrio de París, Francia, en uno de los más famosos mercados de Europa: Les Halles. Podrás ver, en estas páginas, muchas de las cosas que allí se pueden encontrar.

¿Estás cansada o cansado de tanto viaje? Pues descansa un rato, en unos de los bancos de nuestra próxima ciudad: Estocolmo, capital de Suecia, de la que veremos ahora unas imágenes.

 Palabra magica
Hoy es preguntar.

Para eso, utilizamos las oraciones interrogativas, que son las que tienen signos de interrogación (¿?) y su cometido principal es el de consultar, interrogar o preguntar; o sea, cuando queremos conocer algo. Casi siempre, si la pregunta no es muy difícil, obtenemos esa información que necesitamos. Tenemos que procurar hacer preguntas claras y muy concretas, si esperamos obtener una buena respuesta. Que no nos pase como al viajero del video que hemos seleccionado. Él sólo quería saber. Los que responden, con la mejor voluntad, lo único que consiguen es crear todavía más confusión. El viajero se fió de ese dicho de “preguntando se va a Roma”.
Y para que te rías un rato, a ver si consigues saber por dónde dicen estos señores que hay que ir.

 

Cuentame
La historia de cantidad de personas es muy parecida a la de nuestro protagonista de la lectura. Muchos y muchas están obligados a ese vagabundear; no porque les gusten los viajes ni por ver lugares nuevos maravillosos. Tienen que encontrar trabajo, buscar un lugar donde dormir y que alguien les dé algo, para poder comer. ¿Conoces a alguna persona que tenga, por seguir en la vida, en el mundo, que recibir ayuda de los demás? A lo mejor no sabes su nombre. O quizá sí. ¿No has hablado nunca con nadie que te necesite? Si sabes alguna historia de una o unas personas necesitadas, te pediríamos que, por favor, nos la cuentes. Pensemos que, uno tras otro, con sentido de hacer el bien, podemos crear una estupenda cadena. Una cadena o una red, como lo prefieras, para una vida mejor de alguien que nos necesita.

Ahora, con este instrumento que estás usando, internet, son posibles muchas cosas. Pero necesitamos saber, conocer, nombres, personas, lugares, instituciones que pueden ayudar, etc. No desperdiciemos ninguna oportunidad de que alguien se sienta al lado de otras, de otros, dispuestos a luchar por una vida mejor. Las páginas que tienes son algo complicadas, para entenderlas. De todas formas, sólo sirven para que sepas que hay bastante gente, en nuestro país y en otros muchos, dispuesta a ayudar a los que menos tienen. Ojalá que todo esto funcione bien, para conseguir una vida más fácil a quienes lo necesitan.

Vas a ver ahora un video de la emigración española. Lugares, formas de trabajo, situación de unos españoles que tú no has vivido, por suerte. Se dirigían a cualquier parte donde pudieran encontrar trabajo. Por eso, es tan importante que ahora, que nosotros podemos, ayudemos a quienes lo necesitan. Sean como sean y vengan de donde vengan. Es de justicia echar esa mano, dar esa ayuda, como hicieron con los españoles, cuando la necesitamos.

 Autor

Mario Benedetti
Nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros (Uruguay) y murió el 17 de mayo de 2009 en Montevideo (Uruguay). Trabajó desde los 14 años, primero fue taquígrafo y después vendedor, funcionario, contable, locutor de radio, traductor y periodista. Estuvo 12 años exiliado. Ha publicado más de 80 libros y ha sido traducido a 25 idiomas. Escribió letras de canciones y también fue humorista, publicando bajo el seudónimo de Damocles. Recibió numerosos premios literarios tanto en su país como fuera de él.
Nuestro observatorio

Se pueden consultar más datos biográficos sobre Benedetti en la Fundación del autor.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor tomada de Canal Lector.
Más libros en la página de la Fundación Mario Benedetti

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 9-11 años (Época 1)

6 Feb

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 primeros textos publicados, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

El Cuaderno de Preguntas. Textos 9-11 años

1.- Los michelines. René Goscinny

Este texto tiene como protagonista a alguien que, a lo mejor, conoces. Se llama Nicolás. Te recomendamos, porque te va a encantar y te vas a reír mucho, el libro al que pertenece este texto. Ya sabes que los autores son Sempé y Goscinny. El capítulo se llama Los michelines y el libro está editado por Alfaguara. Pero ¿cómo se llama el libro?

1) El libro se llama: Ya sé quién es el pequeño Nicolás.
2) El libro se llama: ¡Ojo con el pequeño Nicolás!
3) El libro se llama: Nicolás, su padre y los Bledur.

2.-  Los sueños del sapo.  Javier Villafañe

Hoy vamos a jugar al ¿Qué será? Como pista diremos que el sapo, en la noche, lo soñará. El sapo soñaba y soñaba. Unas veces iba hacia arriba. Otras veces, soñaba que se quedaba al nivel del suelo. Otras, que iba hacia abajo. Otras, que volaba. Otras, que daba luz, como una luciérnaga. Otras, que iba por arriba, como una nube… Pero una vez, soñó algo que no se le había ocurrido y resultó que era lo más fácil. ¿Qué soñó el sapo, cuando estaba tan feliz, después de su sueño?

1) Soñó que era un animal raro, como uno de estos. Sabía que así daría miedo a todos los demás animales y podría ser lo que quisiera.
2) Tuvo el sueño maravilloso de que realmente era sapo.
3) Estaba feliz, porque aquella noche no soñó nada.

3.- Canción del viejo canguro Rudyard Kipling

El canguro tuvo siempre la intención de ser diferente a todos y a todo. Fue a ver al pequeño dios Nga, a Nquing, a Nqong y nada. Hasta tuvo que correr delante del perro amarillo Dingo. Y bien. Es verdad que un poco raro sí que es. Pero quizá no tanto como él creía. Vamos a ver sus letras. Sí, es cierto que su nombre tiene tres vocales distintas: can-gu-ro. Pero los humanos, pensándolo un poco, también tenemos nombres con tres vocales distintas. Vamos a poner uno, como ejemplo: Ra-mi-ro.

Pues bien. Ahora te toca a ti. Escribe el mayor número de nombres que recuerdes, con tres vocales distintas.
Como ejemplo, citamos: Ramiro, Victoria, Paulino, Elisa, Violeta, Julián, Romina, Julia, Florencia…

Pueden ser amigos del colegio, de casa, de la familia, etc. Es un buen momento para charlar sobre las amistades: qué nos dan, qué les damos, cómo son las relaciones y tantas otras cosas para la expresión oral y el comentario.

4.-  Janosch cuenta los cuentos de Grimm.  Janosch

El protagonista de este cuento que acabas de leer es un joven muchacho. No necesitaba ganar dinero, porque todo el mundo le ofrecía lo que quisiera. El dinero y la riqueza le daban exactamente igual a nuestro personaje. Pero sí tenía una afición que estaba por encima de todo. ¿Cuál era esa afición?

1) Como era muy mañoso, con unos troncos se hizo la carrocería de un coche, que era su auténtica afición, de madera. Encontró unas gomas y se hizo cuatro ruedas y ató, delante a un caballo. Ya no tendría que caminar, para poder tocar música.
2) Para él, dice el texto, sólo existía la música y sabía tocarla de maravilla.
3) Su afición era ir por la arena de la playa, para encontrar muchas monedas de oro, de hace cientos de años.

5.- La llegada del cometa. Tove Jansson

Probablemente, has visto o conoces la llegada de un autobús, de un tren, de un coche, incluso de un avión, de un barco o de otros medios de transporte. Pero ¿la llegada de un cometa? Casi seguro que no. Es una pena que no conocieras a los Mumin. Allí, en su valle, sucedió todo. Fue algo terrible, pero la vida siguió. Se oyeron ruidos tremendos. Broummm, crasssh, plaaas, y muchos otros. ¿Sabes cómo se llaman esas palabras, que imitan ruidos o cosas de la realidad? Seguro que las conoces por los comics, tebeos, historietas, etc.

1) Se llaman palabras ruidosas, porque hacen ruido al escribirlas.
2) Se llaman palabras extrañas, porque no las conocemos.
3) Se llaman onomatopeyas. Son las que imitan los sonidos de la realidad.

6.- El secuestro de la bibliotecaria. Margaret Mahy

Vamos con preguntas que te van a resultar muy fáciles de responder. Diríamos que casi todas. O mejor todas. ¿Hay alguna biblioteca cerca de tu casa? ¿Cómo se llama esa biblioteca? Y ahora, a ver si te sabes esta: ¿quién está a cargo de la biblioteca? ¿Es un bibliotecario o una bibliotecaria? ¿Cómo se llama? Ahora, más fácil todavía. Sólo tienes que mirar los datos que hay al principio del texto:

1) ¿Cómo se llama el libro al que pertenece el texto que has leído?
a) La bibliotecaria secuestra a unos bandidos
b) La bibliotecaria tiene sarampión
c) El secuestro de la bibliotecaria

2) ¿Cómo se llama la autora de este libro?
a) La autora de este libro se llama Ernestina Laburnum
b) La autora de este libro se llama Margaret Mahy
c) El autor de este libro es el bandido jefe.

3) ¿Qué enfermedad sufrían los bandidos que secuestraron a Ernestina Laburnum, la bibliotecaria?
a) Los bandidos sufrían tosferina
b) Los bandidos sufrían sarampión
c) Los bandidos sufrían gripe asiática

7.- El lagarto está llorando. Federico García Lorca

Hemos leído unos versos de Federico García Lorca, tristes. Los dos últimos versos de esta poesía dicen:
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!

Es la palabra, el verbo llorar el que nos da la tristeza. Pero ahora no vamos a llorar, como los lagartos. La pregunta es muy fácil. Tienes que escribir la letra ll ó y que falta en las siguientes palabras. No olvides que las dos suenan igual. Comprueba tu diccionario para saber cómo se escribe y su significado. Ánimo y suerte.

-amar         co-ado          a-er               ta-er              ma-o            -ano          ca-ada          -over              -ema               -eso

8.-  Sol de invierno. Antonio Machado

¿Qué tiempo hace hoy? ¿Estuviste, por fin, en el parque? ¿Notaste el sol en tu paseo o, sin embargo, llovía? Es probable que puedas hacer una foto del lugar que más te gusta del parque que recorres muchos días. ¿Se parece a alguno que hayas visto en las imágenes que te ofrecíamos? Por si acaso no te dio tiempo a verlas todas, esta es la dirección que puedes consultar.

¿Entre qué dos fotografías situarías la tuya? ¿A cuál se parece más?

Te ofrecemos ahora, un cuadro que deberás rellenar tú, para comprobar qué tal está el parque por el que tú caminas, juegas, charlas, lees, usas tu ordenador o tu teléfono y muchas otras cosas. Sólo tienes que poner la nota que le concederías a cada una de las siguientes cosas de tu parque. La nota va del 1 al 10. Puntuación más baja (el 1) y más alta (el 10).

Cómo está mi parque
Nombre del parque y dirección
Lugares de juego
Limpieza
¿Está bien cuidado?
Tiene ruido
Distancia del tráfico rodado
Lugares para personas de diferentes edades

A ver si puedes leer esta poesía de Don Antonio Machado, en tu maravilloso parque. A él le encantaría. Cuida lo que te rodea y lo tendrás, para disfrutarlo, más tiempo.

¡Ah! Y si tu parque está limpio, nuestros saludos a la iguana, que a lo mejor la ves. Es que también puedes escuchar música. A ver si te gusta.

9.- Fin de invierno.  Juan Ramón Jiménez

Seguimos jugando con las palabras. Nuestra palabra mágica ha sido cantan. Vamos a jugar con el verbo cantar y los diferentes tiempos verbales. Juan Ramón elige el presente. El momento actual, el hoy y ahora. Pero ¿qué hubiera dicho si la poesía nos hablara de lo que ayer sucedió? Sabemos que habría utilizado el pretérito de indicativo: Cantaron, cantaron
¿Y si pensamos en lo que diría que harán los pájaros mañana? Utilizaría el futuro de indicativo: Cantarán, cantarán

Podemos trabajar todos los tiempos verbales en español, en los verbos regulares, como el que hemos utilizado: el verbo cantar.

10.- Las tres plumasJoan Manuel Gisbert

Entramos en la magia, lo fantástico, lo misterioso, lo secreto… Si lees sus libros, entrarás en todos esos mundos que seguro te apasionarán. Aquí tienes unos cuantos de Joan Manuel, en Canal Lector. Esos que no fallan nunca.

Y para estar juntos, leyendo, nos agarramos a la palabra mágica de hoy: seguir. Como hizo Clara. No tengas miedo, lectora o lector. Es una aventura apasionante la que hoy te proponemos.

Este es el principio del libro Magos del atardecer, editado por Edelvives:

“Un coche azul llegó hacia las tres de la tarde a Medina del Alba. Iba despacio, casi sin hacer ningún ruido, como si ocultara algo. El hombre que lo conducía era su único ocupante. Cuando estuvo cerca de las primeras casas del pueblo, apagó todas las luces del coche y se llevó el vehículo hasta una arboleda que estaba a poca distancia de la carretera. Lo dejó allí, disimulado en la oscuridad, y él continuó a pie hasta el pueblo. Caminaba de manera cautelosa”.

Quienes leemos un principio así, queremos saber más. Nos ha picado la curiosidad. ¿Quién era el hombre que conducía? ¿Por qué deja el coche disimulado, en la oscuridad? ¿Por qué caminaba de manera cautelosa? … Son muchas las preguntas que nos conducen a una necesidad: leer este fantástico libro de un mago de la palabra: Joan Manuel Gisbert. Pero a él no le importaría saber cómo crees tú que puede acabar esta historia. ¿Te atreves? Escríbela en dos o tres páginas .

11.-  Won-a-Nee Scott O’ Dell

Además de ser un precioso texto, éste que has leído, no queremos perder la oportunidad de aconsejaros que leáis el libro a que pertenece: La isla de los delfines azules, de Scott O’Dell, en editorial Noguer. Vamos a fijarnos ahora en las palabras que dice nuestra protagonista: “Los animales terrestres, los pájaros, son como la gente para mí ahora, aunque no hablen ni hagan otras cosas que nosotros podemos realizar. Sin ellos este mundo sería un lugar muy triste”.

Sí. Seguro que sus palabras y sus pensamientos en lo que se refiere al cuidado y conservación de todos y cada uno de los animales de este Planeta, que llamamos Tierra, las compartes totalmente.

Es muy difícil que pudiéramos ir a aquel arrecife, que nos cuenta la protagonista. Para hacernos una idea, aquí puedes ver diferentes arrecifes. Pero lo que es importantísimo es conocer muchos animales, para poder cuidarlos y protegerlos.
Comprueba ahora, en tu enciclopedia o en tu ordenador, cómo son estos. Para ello, escribe la letra que les falta.

Animales que empiezan por v y animales que empiezan por b

-acalao     -allena       -enado      -íbora       -esugo     -isonte

12.- El inviernoLuis García Montero

Has leído el texto y hemos hablado de sus versos. Hemos dicho que es una poesía íntima. Muy personal.

Y ahora, queremos leer el tuyo. Haz un poema parecido.

Estación del año en que estés. El día en que escribes y la hora. Dónde estás y con quién. ¿Qué hacéis? ¿Qué tal se está en casa? ¿Tienes frío, calor, llueve…? Si tuvieras un animal como mascota, la cosa sería fácil. Lee lo que dice el autor de su gato y el San Bernardo ¡Vaya perrazo! ¿Verdad? Pero debe de ser buenísimo. Si no, fíjate lo que hemos encontrado en esta página

13.- Noticias para Pablo Topo. Grègoire Solotareff

La verdad es que no apetece mucho contar a alguien las noticias de la prensa, de la manera que lo hicieron Sofía y Josefina. Ni a Pablo Topo ni a nadie.  Vamos a ver que dice la prensa de hoy, en estos cinco periódicos: El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Vanguardia

¿Cuál crees que es la noticia más importante? ¿Aparece en todos los diarios? ¿En cuál aparece con letras más grandes? ¿En cuál ocupa más espacio en la primera página del diario?

Busca algún periódico ya usado. Elige el que dé las noticias que tengan el mayor interés para ti. En un folio (si es en papel) o en el ordenador (si sabes hacerlo) a ver si logras confeccionar la primera página de tu periódico. Ponle un nombre que te guste, a ese periódico que hoy, gracias a ti, va a nacer. Coloca tus noticias y coméntalas después con tus compañeros.

14.- El hombrecito vestido de gris.  Fernando Alonso

Fíjate bien en la última palabra que escribió Fernando Alonso, en este texto de su libro El hombrecito vestido de gris: ¿FIN? Pues tenía razón Fernando. ¿FIN? Eres tú quien lo decide. Imagínate que, por ejemplo, puedes hacer un dibujo del hombrecito: antes y después de mandar a la porra todo lo que era gris, y dar preciosos colores a su vida. Te ofrecemos, para ello, esta página, con la que puedes convertirte en ilustradora o ilustrador de Fernando Alonso. Prueba suerte. A lo mejor, lo que pensaba Fernando. Que eres tú quien pone fin o no a esta fantástica historia. ¿Conseguirás hacerlo con esta página ? Inténtalo.  A ver qué te sale. ¡No te olvides de los colores!

15.- Potilla y el ladrón de gorros. Cornelia Funke

Potilla, la reina de las hadas, vivía con su pueblo en un bosque. Un bosque grande, oscuro y antiquísimo.
Así empieza el libro de Potilla y el ladrón de gorros, que está editado por Siruela. Pero ¡ay del pobre Arthur!, que se encuentra con ella y no volverá a tener un segundo de tranquilidad. Un libro que nada tiene que ver con esas hadas que en la literatura y el cine hemos leído y visto. Esas que el diccionario de la RAE define como: “Ser fantástico que se representaba bajo la forma de mujer, a quien se atribuía poder mágico y el don de adivinar el futuro”.

Parece que ese diminutivo en su nombre, la acerca a un ser frágil, delicado, amigable, simpático, cariñoso. Y no. Potilla es todo lo contrario.
Juguemos ahora con los sufijos, tan utilizados en nuestra lengua. Coloca los sufijos diminutivos, aumentativos y despectivos a las siguientes palabras: papel, barca, perro.

Los sufijos diminutivos son: -ito, -ita, -ico, -ica, -illo, -illa, -ete, -eta, -in, ina.
Los sufijos aumentativos son: -on, -ona, -ote, -ota, -azo, -aza.
Los sufijos despectivos son: -orro, -orra, -azo, -aza, -uza, -ucho, -ucha.

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 9-11 años
1: La respuesta correcta es la número 2
2: La respuesta correcta es la número 2
3: Respuesta libre
4: La respuesta correcta es la número 2
5: La respuesta correcta es la número 3
6: Las respuestas correctas son:  1-c,   2-b,   3-b
7: Las palabras completas son las siguientes:  llamar;  collado; ayer; taller; mayo; llano; cayada; yema; yeso
8: Respuesta libre
9. Respuesta libre
10. Respuesta libre
11. Las respuestas correctas son las siguientes: bacalao;  ballena;  venado;  víbora;  besugo;  bisonte
12. Respuesta libre
13. Respuesta libre
14. Respuesta libre
15. Respuesta libre

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 7-9 años (Época 1)

6 Feb

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 primeros textos publicados, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas.  Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

El Cuaderno de Preguntas. Textos 7-9 años

1.- Has leído un texto, el número 1, que se llama El jardín. Los personajes son Sapo y Sepo. Pero ¿sabes quién lo escribió?
(Como pista, te diremos que el nombre del autor está justo al final del texto)

1)   Gumersindo Nobel
2)   Arnold Lobel
3)   María Analía

2.- La poesía que se titula ¡A volar! la escribió un autor que se llamaba Rafael Alberti. En esa poesía, Rafael le pide al leñador que no tale el pino. Que no lo corte. ¿Por qué le hace esa petición?

1)   Porque está prohibido cortar los pinos
2)   Porque en verano daba una sombra muy fresquita
3)   Porque en la copa, en lo más alto del pino, había un hogar, lleno de pajaritos durmiendo

3.- Los traspiés de Alicia Paf.  Gianni Rodari

Hace muchos años, las chicas y los chicos que iban al colegio, no escribían con bolígrafo, ni con rotulador. Escribían con una pluma. Sí. Una pluma que había que mojar en un tintero, para que escribiera. Pero Alicia tuvo un traspié y se cayó al tintero. ¿Qué estaba buscando Alicia, cuando le ocurrió esto?

1)   Estaba buscando a una amiga, que ya se había caído al tintero.
2)   Estaba buscando palabras para hacer una redacción.
3)   Buscaba unas gafas con luz, para ver en la tinta negra.

4.- Canción de cuna de los elefantes. Adriano del Valle

Has leído una poesía, que nos cuenta la vida, durante un día, de una familia de tres miembros. Al padre se le oye, en un terreno lleno de agua: el manglar. No está muy lejos. Quedan juntos la madre y el hijo. Pero ¿qué hacía el hijo, el elefantito?

1)   Estaba muy nervioso, porque la luna lo regañaba mucho.
2)   Lloraba, porque no quería dormir.
3)   Pensaba ir al manglar, con su padre.

5.- Nido. Fernán Silva Valdés

El autor de esta poesía, sin decirlo, nos está dando un consejo muy sabio: mirad bien a los árboles que veis al pasar, cerca de vosotras y de vosotros. ¿Qué época del año es ahora? ¿Es primavera, verano, otoño, invierno? ¿Hay flores en los árboles? Depende de la época del año en que estés. A lo mejor, ahora, los árboles no tienen flores. Pero ¿tienen algún nido de pájaros? Si miras bien, algún nido puede parecer una flor, como dice el autor. Fíjate en estas páginas. Hay muchísimos.
Si no hay flores, no hay olores de flor. Pero ¿por dónde entra el perfume de los nidos, si no entra por la nariz?

1)   Los nidos no huelen, pero oímos a los pajaritos. Por eso, el sonido entra por los oídos.
2)   Los árboles nunca huelen.
3)   Oímos a los pájaros, que siempre cantan esta canción: Debajo de un botón…

6.- El enfado. Consuelo Armijo

Vamos a entrar en un juego nuevo. Es el juego del ¿Quién es quién? El juego se realiza con un material que conoces muy bien. Es la lectura que has leído y que se llama El enfado, de la autora Consuelo Armijo. Tienes que unir los nombres con el personaje que interpretan en el texto. Te diremos que Doña Botines y Celestino son habitantes de Viriviví.  ¡Suerte!, y comprueba que lo has hecho correctamente.

1 Natillas                              a) El dueño de Mamarracho
2 Salustiano                         b) La dueña de Natillas
3 Margarita                          c) El perro de Salustiano
4 Mamarracho                     d) La gata de Margarita

7.- Solidaridad. Amado Nervo

Solidaridad  ha sido hoy nuestra palabra mágica. Sí, es el título de esta poesía, donde toda la naturaleza se une para dar la bienvenida a un nuevo día. La alondra, la cascada, el riachuelo, el diamante, el águila y la aurora trabajan para conseguir un mismo objetivo. Son solidarios. Tienen solidaridad.

A ver si consigues ver cómo el poeta dice palabras que terminan, en algunos versos, con las mismas letras. Pasa como en las canciones. Todo para que suene bien.
Ahora, dinos qué versos terminan en las letras –ar  y cuáles en las letras –er.

1)   En –ar terminan: 1º, 2º, 4º, 5º, 7º, 8º, 10º, 11º.  Y en –er terminan: 3º, 6º, 9º, 12º. Lo que hace un total de 12 versos.
2)   Doce versos acaban en –ar y los otros doce, en –er.
3)   Todos los versos acaban igual.

8.- Cómo Pompón y Tritus encontraron a Mally Pop. René Escudié

El juego es: ¿Dónde está? Es un juego de detectives de lectura. En el título de este texto dice que los dos perros que conoces, Pompón y Tritus, encuentran a otro perro. Aparece casi al final de la lectura. No pone todavía su nombre, pero te lo decimos nosotros. Se llama Mally Pop. Responde si es verdadero o falso:

1) Pompón es un perro con más años que Tritus, que era cachorro.
Verdadero              Falso
2) Tritus no sabía que Pompón era perro y por eso quería mamar de Pompón. Tenía mucha hambre.
Verdadero              Falso
3) Pompón y Tritus, caminando,  se encuentran a otro perro, rebuscando en cubos de basura. Era un cocker marrón de pelo largo. Seguro que este perro será Mally Pop, que es el que nos falta.
Verdadero              Falso
4) Cuando acabaron de comer, se oyó el ruido de una puerta. Salió una mujer encantadora que dijo que entraran en su casa.
Verdadero              Falso

9.- Nada más.  María Elena Walsh

Prueba para sabuesos: lectoras y lectores. Seguro que eres un o una sabueso. Es decir: sabes indagar, olfateas, descubres, sigues o averiguas de lo que se trata. Para no perderte nunca con los libros (en la biblioteca, en clase, en casa…), recuerda que todos tienen como un carné de identidad. Se llama ficha bibliográfica. En ella aparece: El título del libro, la autora o el autor que lo ha escrito y la editorial o la página web que lo ha publicado. Ahora, como diría nuestra autora de hoy, en su último verso: y nada más. Escribe, sabiendo todo esto, la ficha del libro de María Elena Walsh.

10.- El cordero negro. Ursula Wölfel

Hemos visto, en el desarrollo de esta unidad, una página sumamente recomendable, para dejar constancia de un sentimiento no ajeno a la realidad en que nos movemos. Independientemente del lugar donde vivamos.

Consideramos de importancia capital la comunicación que se produzca, con el fin de concienciar a lectoras y a lectores de la diferencia étnica de los pueblos. Son muchas interrogantes y, por ello, tenemos la posibilidad de hablar de algo que, en el texto de Ursula Wölfel, abunda generosamente. Son los signos de admiración e interrogación.

1.- ¿Dónde se colocan los signos de interrogación?

A) Los signos de interrogación (¿?) se escriben al principio y al final de las oraciones en las que se formula una pregunta de modo directo.
B) Se colocan donde se puedan poner. Donde quepan.

2.- ¿Dónde se colocan los signos de admiración (¡!)?

A) Los signos de admiración (¡!) se escriben al principio y al final de las oraciones que expresan sorpresa, alegría, tristeza, indignación, pesar…
B) Los signos de admiración se colocan donde sabemos la respuesta.

 11.- Memorias de una gallina. Concha López Narváez

Seguro que te acuerdas de la palabra mágica de este texto. Sí, fue la palabra ánimo. Pero ¿por qué tenía que tener ánimo alguien como un pollito? Pues podemos releer el texto completo de Concha López Narváez, la autora, o quizá es suficiente con leer algunas líneas o párrafos, para recordarlo. Te haremos una pregunta fácil, para ver si recuerdas el texto. La pregunta es: ¿de qué trata este texto? Es decir: ¿qué tema tiene? Empieza, por algo diferente y seguro que lo haces fantásticamente:

1)   ¿Cuál es la última película que has visto? ¿Cómo se llamaba?
2)   ¿Cuál es el último libro que has leído? ¿De qué trataba?
3)   ¿Cuál es el último deporte que has practicado? ¿En qué consiste ese deporte?
4)   ¿Has necesitado que alguien te diera ánimos en ese deporte para ganar?
5)   Dinos ahora de qué trata el texto de Concha López Narváez.

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 7-9 años:

1: La respuesta correcta es la número 2
2: La respuesta correcta es la número 3
3: La respuesta correcta es la número 2
4: La respuesta correcta es la número 2
5: La respuesta correcta es la número 1
6: Las correspondencias son:     1 – d,      2 – a,       3 – b,       4 – c
7: La respuesta correcta es la número 1
8: Las respuestas correctas son:  Verdadero / Verdadero / Verdadero / Falso
9: Antología de poesía infantil. Varios autores. Editorial Arrayán
10: Las respuestas correctas son: 1A / 2A
11: El texto trata del nacimiento de un pollito

El muro. Gerald Durrell. Editorial Alianza

19 Dic

mifamilia
Un día encontré sobre el muro una obesa (1) hembra de escorpión, vestida con lo que a primera vista parecía un abrigo de piel color crema. Examinada con atención, la extraña vestimenta resultó estar formada por una masa de bebés diminutos agarrados al dorso de su madre. Embelesado (2) ante aquella familia, decidí llevarla a casa de tapadillo para conservarlos en mi cuarto y verlos crecer. Con infinito esmero (3) pasé madre y prole al interior de una caja de fósforos y corrí a la villa. Fue una desdichada coincidencia que en el momento de traspasar yo el umbral se sirviera el almuerzo; por lo cual coloqué con cuidado la caja sobre la repisa del cuarto de estar, para que los escorpiones tuvieran aire en abundancia, y luego me reuní en el comedor con los demás. Jugueteando con la comida, alimentando a Roger subrepticiamente (4) por debajo de la mesa y escuchando las discusiones familiares me olvidé por completo de la emocionante captura del día. Por fin Larry, acabado el almuerzo, fue al cuarto de estar por tabaco, y reclinándose de nuevo en su silla se llevó un cigarrillo a sus labios y echó mano a la caja de fósforos que había traído consigo. Inconsciente de la catástrofe que se venía sobre mí, yo le observaba con interés mientras, charlando aún por los codos, abrió la caja.
Hasta el día de hoy sigo en mis trece de que la hembra de escorpión no llevaba malas intenciones. Lo que pasa es que estaba agitada y un poco molesta por el largo encierro, y aprovechó la primera oportunidad para escapar. En una fracción de segundo se irguió sobre la caja, con los bebés aferrándose desesperadamente, y trepó al dorso de la mano de Larry. Allí, no muy segura de qué partido tomar, se detuvo con el aguijón curvado en estado de alerta. Larry, sintiendo el roce de sus garras, bajó la vista a ver qué era, y a partir de ese instante los acontecimientos se sucedieron de manera cada vez más confusa. 
Larry exhaló (5) un rugido de pavor que hizo que Lugaretzia dejara caer un plato y que Roger saliera como un rayo de debajo de la mesa, ladrando ferozmente. De un manotazo envió al desdichado animal de cabeza a la mesa, donde aterrizó entre Margo y Leslie, esparciendo bebés cual confeti al estrellarse contra el mantel. Ciega de ira ante semejante trato, la criatura se lanzó hacia Leslie, con el aguijón temblando de furia. Leslie se puso en pie de un salto, volcó la silla y empezó a descargar servilletazos a diestro y siniestro, uno de los cuales mandó al escorpión rodando por el mantel en dirección a Margo, quien prestamente (6) dio un alarido que cualquier locomotora se habría sentido orgullosa de producir. Mamá, completamente aturdida por tan repentino e instantáneo paso de la paz al caos, se puso las gafas y oteó buscando la causa del bochinche, y en ese momento Margo, en un esfuerzo vano por detener el avance del escorpión, le arrojó un vaso de agua. La ducha erró (7) su objetivo totalmente, pero empapó con éxito a Mamá, que siendo incapaz de aguantar el agua fría se quedó al punto sin respiración, boqueando (8) inmóvil al otro extremo de la mesa, sin poder protestar siquiera. Para entonces el escorpión había caído al suelo bajo el plato de Leslie, en tanto que sus bebés pululaban desatados por la mesa. Roger, alucinado por el pánico pero resuelto a cumplir con su deber, corría dando vueltas y vueltas a su habitación, ladrando histérico.
          -¡Otra vez ese maldito niño… -vociferó Larry.
          -¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Que vienen! –chillaba Margo.
          -Lo único que necesitamos es un libro –rugía Leslie-; no perdáis la calma, pegadles con un libro.
          -¿Qué demonios os pasa a todos? –seguía implorando Mamá, secándose las gafas.
          -Es ese maldito niño… un día nos va a matar… Fíjate cómo está por debajo de la mesa… hasta la rodilla de escorpiones…
          -Deprisa… deprisa… haz algo… ¡Cuidado, cuidado!
          -Deja de aullar y trae un libro, por lo que más quieras… Eres peor que el perro… ¡Cállate, Roger!
          -Por un milagro de Dios no me ha mordido…
          -Cuidado… ahí hay otro… de prisa, de prisa…
          -Oh, cállate y tráeme un libro o algo…
          -Pero ¿cómo llegaron ahí esos escorpiones, hijo?
          -Ese maldito niño… No hay en toda la casa una caja de fósforos que no sea una trampa mortal…
          -Ay, que me tira… de prisa, haz algo…
          -Dale con el cuchillo… el cuchillo… Venga, dale…
Como nadie se había molestado en explicarle el asunto, Roger sacó la errónea impresión de que la familia estaba siendo atacada, y de que era su deber defenderla. Dado que lo único extraño allí presente era Lugaretzia, lógicamente era ella la responsable, y en consecuencia le mordió en un tobillo. Lo cual no arregló mucho las cosas.
Cuando por fin se pudo restablecer un poco de orden, todos los escorpiones se habían refugiado ya bajo diversos platos y cubiertos. Tras ardientes apologías por mi parte, fecundadas por Mamá, se desestimó la sugerencia de Larry de asesinar a todo el rebaño. Mientras la familia, todavía trémula (9) de ira y espanto, se retiraba al cuarto de estar, yo estuve media hora recolectando los bebés con ayuda de una cucharilla y reintegrándolos al lomo de su madre. Luego los saqué al jardín con un plato y los deposité en el muro con gran pesar. Roger y yo nos fuimos a pasar la tarde al monte, pues me pareció más prudente dejar que la familia durmiese la siesta antes de volver a verme.

(1)  Obesa: muy gorda
(2)  Embelesado: cautivado, asombrado
(3)  Esmero: cuidado
(4)  Subrepticiamente: de manera oculta, a escondidas
(5)  Exhaló: emitió, dio
(6)  Prestamente: de forma rápida
(7)  Erró: equivocó
(8)  Boqueando: abriendo la boca
(9)  Apologías: discurso en favor de algo o alguien
(10) Trémula: temblorosa

Gerald Durrell. Mi familia y otros animales.  Ed. Alianza

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Aunque sea con un naturalista que sabía tanto como Gerald Durrell, el texto nos habla de un animal peligroso. ¡Muy peligroso! Esto es algo en lo que insisten los que saben mucho: cuidado con determinados animales, si no conocemos bien cómo son y lo que nos pueden hacer. Y uno de ellos es, precisamente, ¡el escorpión!

Te puedes imaginar lo que sucedió en aquella casa, cuando Larry echó mano a la caja de fósforos, donde estaba el escorpión con su prole al hombro. Margo, Leslie, Roger, Lugaretzia y, por supuesto, Mamá, que no hacía más que preguntar qué les pasaba a todos. Se montó un cisco tremendo, ante la aparición de tan terrorífico animal allí, en el comedor, con tanta gente. Un verdadero caos.

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es caos.
En el texto de Durrell, encontramos lo siguiente:
“Mamá, completamente aturdida por tan repentino e instantáneo paso de la paz al caos, se puso las gafas y oteó buscando la causa del bochinche, y en ese momento Margo, en un esfuerzo vano por detener el avance del escorpión, le arrojó un vaso de agua”.

Pues bien. Ya hemos hablado de algunos animales muy peligrosos, como el escorpión, la araña y otros. También hemos dicho el cuidado que hay que tener con ellos.
De las palabras siguientes, elige las que también podría haber utilizado el autor, porque son sinónimas de caos. Tienen el mismo o parecido significado. Ten en cuenta que, algo como el caos es lo que se va a producir cuando, después de la siguiente actividad, consigas crear la araña más espantosa y terrible que se ha podido ver.

Barullo     Escándalo     Desorden     Alegría     Desbarajuste

Y ahora, es tu turno. Ten cuidado cuando la enseñes, después de construirla, porque el caos que se producirá será espantoso. Suerte y que no tengas que llamar a una ambulancia, por los desmayos.

Cuentame
¿Has leído algún otro libro de Gerald Durrell? Si te ha gustado este texto, te recomendamos: La excursión y La selva borracha

Pero lo más probable es que hayas leído algún otro libro o visitado alguna página que te haya gustado, sobre animales, lugares donde viven, costumbres que tienen, relación con los humanos, etc. Es ahora el momento de convertirte en alumna o alumno predilecto de quienes siguen al gran naturalista que fue Durrell. A lo mejor no tienes posibilidad de visitar el zoológico que creó pero seguro que nos puedes contar cuál has visitado y cuál te ha gustado más. ¿Qué animales te resultaron los más interesantes? ¿Cuáles te parecieron muy difíciles de cuidar? ¿Había animales peligrosos a los que tenías que ver de lejos? ¿Desde dónde habían traído animales a ese zoológico que viste?

 Autor

Gerald Durrell

Durrell nació en Jamshedpur (India) el 7 de enero de 1925 y murió el 3 de enero de 1995.  De su vida en el país natal, Durrell recuerda principalmente su primera visita a un zoo, a la que atribuye su posterior pasión por los animales. La familia se trasladó a Inglaterra y después marchó a la isla de Corfú. En esa época Durrell no asistió a la escuela, sino que recibió sus enseñanzas de varios amigos de la familia y tutores privados. La familiaregresa a Londres en 1939 porque se produce la segunda guerra mundial. Trabajó como ayudante en un acuario y en una tienda de mascotas. Después de la guerra entró como becario en un zoo.
Comenzó a organizar expediciones para la captura de animales, con destino a zoológicos, museos e instituciones dedicadas a la protección de las especies salvajes.  Fue su hermano mayor, Lawrence, el que le animó a escribir las experiencias con los animales y publicó un montón de libros. Su estilo es ameno, anecdótico. Fundó un zoológico y colaboró en programas de televisión.

Nuestro observatorio

Se pueden consultar más datos biográficos sobre Durrell en varias páginas dedicadas al autor.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor tomada de Canal Lector.

Noticias para Pablo Topo. Grégoire Solotareff. Editorial Anaya

12 Dic

cuentosdeverano

-Cógeme, cógeme –gritaba Josefina, cuando de repente desapareció por un hoyo en medio del campo.
Sofía había oído a su amiga Josefina, pero, cuando levantó la cabeza y aguzó el oído, ya no pudo verla ni oírla. Allí estaban esos enormes caballos alazanes, tumbados, como focas, y también Jerónimo Ligero, que perseguía a las moscas gritando como un imbécil; pero ¡Josefina ya no estaba!
“¿Cómo ha podido desaparecer así, en unos segundos? –se preguntó Sofía-. ¡Para mí que esto es magia!”.
Buscó detenidamente, y al cabo de un momento vio un hoyo en el suelo entre las hierbas altas.
“Aquí está”, pensó. Se acercó al hoyo, y, ¡zas!, desapareció ella también.
En realidad, no había desaparecido. Se deslizó por el agujero y encontró a Josefina, un poco más abajo, en compañía de Pablo Topo.
Pablo era gordo y bastante mayor. Hacía hoyos en el campo a derecha e izquierda, y esperaba a que alguien cayese dentro de ellos y le diese noticias del mundo. No veía nada desde hacía mucho tiempo y quería seguir informado de todo lo que pasaba fuera sin arriesgarse a ser atrapado por las garras de Lucas Gavilán o de José Cernícalo. Había encontrado este sistema para tener noticias al menos una vez al día. Era algo así como si recibiese el periódico a domicilio.
-¡Y bien, adorables muchachas! Sois muy amables al venir a saludar al viejo Pablo. ¿Qué hay de nuevo por ahí arriba? Contádmelo todo.
Sofía y Josefina, aún bajo el impacto de su caída, se miraron la una a la otra y, sin duda por los nervios, se echaron a reír. Molesto, creyendo que se reían de él a causa de su ceguera, cosa que no era para nada cierta, Pablo Topo se encerró en el fondo de la galería.
Sofía y Josefina aprovecharon para subir a la superficie y se dirigieron rápidamente a sus casas.
Y Pablo Topo se quedó ese día sin noticias.

Grégoire Solotareff. Cuentos de verano.  Ed. Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Nos hemos encontrado con alguien “necesitado” de saber lo que sucede en el mundo. Casi un perturbado por informarse. Menos mal que hoy podemos conseguir información de muchísimas maneras. ¿Os imagináis tener que organizar lo que hizo Pablo Topo, para saber qué pasa ahí fuera, en el mundo?
Vamos a echar un vistazo por la historia, en España, de cómo han evolucionado los periódicos.

Lo que sí sabemos es que este cuento de Grègoire Solotareff nos presenta la cosa más extraña del mundo. Un individuo que sólo quería informarse. ¿Te imaginas que, en vez de Sofía y Josefina, eres tú el que cae al hoyo que había hecho Pablo Topo? Piensa un poco y dinos: ¿qué noticia le habrías contado tú a Pablo Topo? ¿De qué manera, en tu casa, en el colegio os informáis? ¿Cuál es el medio de información que usáis: la prensa escrita, la televisión, la radio, internet…? ¿Qué noticia te habría gustado darle a Pablo Topo, después del tiempo que llevaba allí abajo?

 Palabra magica
Hoy nuestra palabra es más mágica que nunca, porque es la palabra magia

Pero ahora, en el apartado siguiente, nos cuentas si tú crees que Sofía tenía razón y lo que pasó allí es que se produjo un truco de magia y por eso desaparecieron Sofía y Josefina.


Cuentame
¿De verdad crees que Pablo Topo era un mago? ¿Has visto alguna película o leído algún libro donde aparece la magia? Lo que seguro que sabes es un montón de trucos de magia. ¿Qué truco has realizado la última vez? ¿Es un truco con cartas, como este que vas a ver ahora?

Cuéntanos ahora cómo es tu truco favorito y dónde lo realizas.

Por si te interesa la magia, agárrate bien, no vayas a salir a dar un paseo y notes que no estás pisando el suelo. Estás levitando y la gente se espanta, porque no saben que es pura magia. Aquí tienes algunos libros donde la reina de todo es la magia. Desde Perro de cristal, que protege gracias a los encantamientos del hechicero, hasta la chica que, con El dedo mágico consigue transformaciones increíbles en lo que no le gusta. Sin olvidarnos de Harry Potter, desde El cáliz de fuego a La piedra filosofal y tantas otras.

En Canal Lector, encontrarás bastantes libros que te recomendamos.

 Autor

Grégoire Solotareff

Nació en Alejandría (Egipto) en 1953. Pasó su infancia en Egipto, Líbano y Francia. A este último país llego cuando tenía 7 años y desde entonces se ha quedado a vivir allí. Estudió medicina y la ejerció durante cinco años pero ha preferido dedicarse a dibujar y a escribir. Empezó a ilustrar libros porque cuando contaba cuentos a su hijo, este le pedía que se los dibujase, fue en el año 1985. Ha preferido ponerse el apellido de su madre, Solotareff.

Nuestro observatorio

Otros datos biográficos sobre Grégoire Solotareff en la página dedicada al autor.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor  tomada de  Canal Lector.

El enfado. Consuelo Armijo. Editorial Anaya

5 Dic

virivi

-Miau, miau
-Guau, guau.
No sabemos por qué nuestros dos amigos se enfadaron y se fueron cada cual por su lado.
En vista de eso, Margarita y Salustiano también se enfadaron. Margarita defendía a Natillas, y Salustiano a Mamarracho.
-Algo le habrá hecho esa gata para que Mamarracho se enfade–decía Salustiano.
-Mi gata no hace nada. Será Mamarracho el que le habrá hecho algo malo.
Los dos estaban muy enfadados.
Y resultó que ese día Celestino celebró su cumpleaños e invitó a todos los habitantes de Viriviví, incluidos Natillas y Mamarracho, y, naturalmente, Margarita y Salustiano.
Natillas acudió pero, en cuanto vio a Mamarracho, se fue para un lado, y Mamarracho, en cuanto vio a Natillas, se fue para el lado contrario.
Igual hicieron Margarita y Salustiano que, además, nada más hacían que llevarse la contraria.
-Ayer llovió –dijo Salustiano.
Ayer hizo un sol espléndido –dijo Margarita. Y los dos tenían razón, hizo sol por la mañana y llovió por la tarde. Pero ellos se miraban con mucha rabia y Natillas y Mamarracho chillaban:
-Guau.
-Miau.
En esto, apareció doña Botines con una bandeja de pasteles, y Celestino trajo sándwiches, naranjadas y limonadas. Doña Botines, después, trajo para Natillas una pescadilla, y para Mamarracho, de carne un cacho. Todo lo dejaron en una mesa en medio de la habitación.
-Guau –dijo Mamarracho. Y corrió por su cacho y se lo llevó al lado izquierdo.
-Miau –dijo Natillas, y, agarrando su pescadilla, se la llevó al lado derecho.
Salustiano y Margarita también corrían de un lado para otro. Mientras, Salustiano decía:
-¡Qué bueno está el pastel de café!
Y Margarita:
-El que verdaderamente está bueno es el de chocolate.
Por fin acabó la fiesta y cada cual se fue a su casa.
Y a la mañana siguiente, a eso de las doce, todo el mundo pudo ver a Natillas y Mamarracho paseando amigablemente por la calle Real y hablando alegremente.
-Guau, guau –decía uno.
-Miau, miau –contestaba la otra.
¡Habían hecho las paces!
Margarita y Salustiano también les vieron y se quedaron muy parados.
-¡Después que nos hemos enfadado! Y ahora, ¿qué hacemos?
Fue Salustiano el primero que tuvo una idea. Se acercó a casa de Margarita y le dijo:
-Tenías razón, anteayer hizo mucho sol.
-Tú también tenías razón –contestó Margarita- anteayer llovió.
Los dos se echaron a reír y se fueron a pasear por la calle Real, donde se encontraron a Natillas y Mamarracho. Todos se saludaron muy amigos, y así acabó  este enfado, tan tontamente como había empezado.

Consuelo Armijo. En Viriví.  Ed. Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
¿A que nos parecemos un montón a Natillas y a Mamarracho? ¿Y a Margarita y a Salustiano? Lo que parece es que los dueños de los animales, inmediatamente toman partido por ellos. Y ahí, precisamente ahí, es donde se monta el cisco. El título que le da la autora es perfecto: el enfado. Si te acuerdas de algunos enfados, apúntalos y luego, en el apartado cuéntame, nos dices los más gordos que hayas tenido últimamente.

En los “cumples” pasan casi siempre las cosas que suceden en este texto: te encuentras con alguien a quien quieres mucho y te lo pasas fantásticamente; procuras estar lo más cerca de ella o de él y charlar para reíros lo más posible; y también pasa lo contrario, como a Natillas y a Mamarracho: se van lo más lejos posible, porque estaban enfadadísimos. Igual que Margarita y Salustiano.

Y si se piensa un poco, lo normal es que te lleves las manos a la cabeza y digas: ¡pero cómo es posible que hayamos discutido, por esa tontería! Menos mal que, por lo menos, lo que llevó Doña Botines estaba riquísimo.  Para los del cumple y, ¡cómo no!, para Natillas y Mamarracho. No queremos ni pensar qué  hubiera pasado sin la pescadilla de Natillas y el trozo de carne para Mamarracho.

   Palabra magica
Hoy la palabra mágica es reír. Margarita y Salustiano llegan a la conclusión de que no merece la pena enfadarse. Los dos se echaron a reír y, naturalmente, Natillas y Mamarracho hicieron lo mismo. El paseo final fue fantástico, allí, por la Calle Real. Vamos a ver ahora unas cuantas imágenes que dan risa. Esa cosa tan maravillosa que tanto nos gusta, porque nos deja el cuerpo fantástico. Reír, reír y reír.

Y si hay algo genial es la convivencia entre humanos y también entre animales, ¡como no! Fíjate lo lejos que queda esa frase de “se llevan como el perro y el gato”, después de ver esto que viene. Disfruta y ríete.
Cuentame
¿Te acuerdas de la última discusión que has tenido? ¿Con quién fue? ¿Por qué fue? A lo mejor, con tu buena memoria, puedes recordar cómo acabó aquella discusión.

Y una pregunta, que te dirigen Natillas y Mamarracho: ¿tienes algún animal en casa? ¿Es muy comilón o comilona? ¿Se lleva bien contigo? Dinos cómo es tu mascota. Y si no la tienes, ¿te gustaría tenerla? ¿Qué animal sería tu preferido para que viviera contigo? ¿Crees que tendrías algún problema con ella o con él? ¿Qué crees que le gustaría más a tu mascota?

Pensemos que te han concedido el permiso para tener una mascota en casa. ¿Cómo se llamaría? ¿A dónde la llevarías a pasear? Natillas y Mamarracho iban a la Calle Real. ¿Cómo se llama la calle por donde pasearías? ¿Tienes algún parque cerca para ir con tu mascota?

Aquí tienes una página con un montón de mascotas. Elige la que más te gustaría y a ver si logras tener una. Prepara ya el nombre que le vas a dar. ¡Mucha suerte y que lo consigas!

 vNq6
Consuelo Armijo 

Nace en Madrid el 14 de diciembre de 1940 y fallece en esa misma ciudad el 22 de junio de 2011.
Sus primeros cuentos aparecen en unas revistas infantiles. A veces ha ilustrado alguno de sus libros.
Realizó adaptaciones de cuentos clásicos y colaboró en la creación de algunos libros de texto.
Sus libros se caracterizan por el humor, más bien cercano al absurdo y al “nonsense”.

Recibió varios Premios entre ellos el Lazarillo y CCEI

Nuestro observatorio

Más datos biográficos sobre Consuelo Armijo en Canal Lector.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de la autora tomada de  Canal Lector.

La llegada del cometa. Tove Jansson. Editorial Siruela

28 Nov

llegadadelcometa

Cuando se encontraron, no perdieron el tiempo en saludarse. Se pusieron a correr. Detrás de ellos venía saltando el gatito. Y encima de ellos el cometa seguía su alocada trayectoria, acercándose cada vez más al aterrorizado e indefenso Valle Mumin.
Faltaban seis minutos… Era difícil correr en la arena, y avanzaban lentamente como en una pesadilla. El aire tórrido les quemaba los ojos y les secaba la garganta… Por fin vieron la roca que también era roja, y allí estaba Mamá Mumin gritando algo y saludando con las manos, y ellos treparon y treparon… ¡Ahora sólo quedaban tres minutos! Y de pronto el aire era más fresco, estaban dentro de la cueva y ardía la lámpara de petróleo como si nada hubiera pasado.
Os presento a mi gato, dijo Snif con voz temblorosa.
La madre del Mumintroll dijo a toda prisa:
¡Qué gatito más lindo! Tengo un regalo para ti…Hubiéramos querido darte las esmeraldas de la abuela como regalo de bienvenida, pero se me pasó con todo este lío… Tal vez puedas hacer un collar para el gato con ellas…
¡Las esmeraldas!, gritó Snif. ¡La herencia! ¡Para el gato! ¡Qué maravilla! ¡Soy tan feliz!
En el mismo instante llegó el cometa a la Tierra, candente y envuelto en llamas. La lámpara de petróleo volcó en la arena y se apagó. Eran exactamente las ocho y cuarenta y dos minutos y cuatro segundos.
Debajo de la manta impregnada con aceite solar subterráneo había una luz roja cegadora, pero la cueva estaba en la más absoluta oscuridad.
Se agarraron con fuerza en el fondo de la cueva y oyeron cómo una lluvia de meteoritos golpeaba la bañera del tejado. El Desmán se había quedado empotrado en el barreño. El Hemul estaba tumbado panza abajo sobre su álbum de sellos para que no se le volara otra vez.
Toda la roca temblaba y se estremecía a su alrededor y el cometa aullaba como si tuviera miedo, o tal vez era la tierra la que chillaba.
Durante largo tiempo estuvieron tumbados abrazándose y sin decir nada. Fuera se oía el ruido de las rocas que caían destrozadas y de la tierra arrancada. El tiempo se hacía tremendamente largo y cada uno de ellos se sentía solo y abandonado.
Después de pasar una eternidad, el Mundo se quedó completamente quieto. Por más que intentaban escuchar, no oían nada.
Mamá, susurró el Mumintroll. ¿Ha perecido el Mundo?
Ya pasó, contestó Mamá Mumin. Puede que hayamos perecido, pero por lo menos ya pasó.
¡Un milagro extraordinario!, dijo Papá Mumin intentando ser gracioso.
El Snork rió, y se quedaron quietos de nuevo. Mamá Mumin buscó la lámpara de petróleo y logró volverla a encender. Entonces vieron al gatito que estaba lavándose sentado en la arena.
¡Ha sido espantoso!, dijo la señorita Snork. ¡Nunca volveré a mirar el reloj!
Y ahora todo el mundo a la cama, dijo Mamá Mumin. Y no hablemos más del cometa y tampoco pensemos en él. No quiero que nadie mire lo que ha pasado fuera. Ya habrá tiempo para ello mañana.
Una vez acostados y con la nariz cubierta por la manta, el Snusmumrik sacó su armónica. Cuando se dio cuenta de que había recuperado todas las notas, tanto las pequeñas como las grandes, tocó una nana. Mamá Mumin conocía la canción y se puso a cantar muy dulcemente:

Duérmete niño que ya es de noche,
Los cometas caminan sin saber adónde.
Duerme soñando,
Despierta olvidando.
La noche está cerca, el espacio es de hielo,
Cientos de corderitos pasan en el cielo.

Poco después, la cueva quedó en silencio. Durante la noche Snif se despertó y sintió algo suave contra su nariz. Era el gatito. Puso su brazo alrededor de él y ambos se quedaron dormidos muy juntitos.

Tove Jansson. La llegada del cometa.  Ed. Siruela

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
¿Qué nos encontramos en este texto? Un mundo distinto, personajes diferentes, nombres desconocidos, situaciones impensables, puede que algunas terribles… Pero también, en momentos tan difíciles, quedan tiempo y huecos para el cariño, los abrazos, la dulzura. 

Pasa el tiempo antes de que se produzca el gran cataclismo: seis minutos, tres minutos y el cometa iba a llegar. No sabemos qué pasaría, en realidad. Vamos a ver ahora algunos cometas y así quizá podamos imaginar qué se estaba sintiendo entre los Mumin, en aquel valle.

¡Y llega a la Tierra! ¿No crees que es perfectamente comprensible la situación de miedo a lo desconocido? Sólo plantéatelo tú. Sí, has escuchado y visto la noticia en la televisión, en la radio, en internet, en los periódicos, que han anunciado, desde hace ya varios días, que un cometa se aproxima a la Tierra a gran velocidad. Tienes ahora, en un apartado que se llama Cuéntame, la oportunidad de explicar lo que hayas pensado, después de esta impresionante noticia de que ¡llega un cometa a la Tierra!

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es aullaba. No se trata de un lobo, ni de un perro ni de ningún otro animal, que pasaba por el valle de los Mumin.

Se trata del ruido que hacía ese cometa, que se iba a estrellar en la Tierra. Fue lo suficiente para que aparecieran todos los sentimientos de quienes lo oyeron. Se agarraron con fuerza, Se abrazaban sin decir nada. El silencio se apoderó de todo: “por más que intentaban escuchar, no oían nada”.

Sólo hizo falta ese sonido desconocido y un pensamiento, para que los Mumin fueran un pueblo unido. Quizá a nosotras y a nosotros, los humanos, nos pase algo parecido. Estamos siempre al lado de gente que nos quiere. Pero hace falta que algo extraordinario suceda, para echarnos una mano; para hacer que se pueda ser más feliz, con un poco de ayuda. ¿Y si lo intentamos?
Cuentame
Es posible que no hayas tenido todavía le oportunidad de ver ni oír el paso de un cometa. Así que vamos a imaginar.   

Hoy nos vamos a subir, con esa maravillosa imaginación que tenemos, en un cometa muy especial. Has tenido la oportunidad de ver algunas imágenes de lo que se ha podido filmar en Marte. Pero todavía están los científicos discutiendo si habrá vida o no en un lugar tan lejano como el planeta Marte, a unos cien millones de kilómetros.

Ahora te toca a ti. ¿Tú crees que puede haber vida en el Universo? ¿Dónde crees que sería más posible que la hubiera? ¿Sería una vida parecida a la que tenemos en el planeta Tierra o sería completamente diferente? Sigue aprovechando tu imaginación: utiliza tu ordenador o un papel y unos lápices, bolígrafos, rotuladores o cualquier cosa con la que puedas dibujar. ¿Cómo serían esos nuevos habitantes que habría por allí? ¿Se parecerían en algo a los seres humanos o tendrían formas totalmente distintas? ¿Cómo se comunicarían entre ellos? ¿Y con nosotros, los humanos? Podrías darles un nombre a esos habitantes y uno, muy especial, al primero que hablara contigo.

Si alguna vez ves a alguien de más allá de la Tierra, te pedimos un favor muy especial: cuéntanoslo, para cuando los veamos. Gracias y feliz viaje.

 autora

Tove Jansson

La autora nació el 9 de agosto de 1914 y murió el 27 de junio de 2001 en Helsinki, Finlandia.
Se formó en la Facultad Universitaria de Arte, Artesanía y Diseño de Estocolmo (Suecia) , en la Escuela de Artes Gráficas de la Academia Finlandesa de Bellas Artes y, finalmente, en  varias escuelas de París (Francia).
La fama de Jansson se debe principalmente a sus libros sobre los Mumin, una familia de trolls blancos, cubiertos de pelo y de apariencia redondeada, con grandes hocicos, que nos recuerdan a los hipopótamos. Son historias para niños. El primer libro de la saga fue escrito e ilustrado por Jansson en 1945 durante la Segunda Guerra Mundial. Confesó más tarde que la guerra la deprimía y que buscaba algo inocente.
Escribió también novelas para adultos y teatro además de seguir su carrera como pintora. 

Ha recibido varios premios, entre ellos destaca el Premio Hans Christian Andersen por su contribución a la literatura infantil. 

Nuestro observatorio

Más datos biográficos y curiosidades sobre Tove Jansson en una página dedicada a la autora.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de la autora  tomada de  Canal Lector.

Nada más. María Elena Walsh. Arrayán Editores

14 Nov

antologiapoesiainfantilarrayan

Con esta moneda
me voy a comprar
un ramo de cielo
y un metro de mar
un pico de estrella
un sol de verdad
un kilo de viento
y nada más.

VV.AA. Compilación de Dorys Zeballos. Antología de poesía infantil. Arrayán Editores

 Propuestas para mediadoras y mediadores

RECURSOS

Texto
¡Cuántas cosas se pueden hacer con una moneda! Gracias a María Elena Walsh, la autora de esta poesía, sabemos que la lectura nos da casi lo que pidamos. Sólo hace falta imaginar, soñar, ilusionarnos, ver sitios  maravillosos y conseguir lo que pensamos. Tampoco quiere la autora cosas carísimas: no dice ese coche fantástico, ni esa casa de lujo, ni una consola de supervideojuegos, ni la televisión más grande de la ciudad… No. Lo que sí podemos hacer, cuando leemos textos como esta poesía es, gracias a nuestro ordenador, ver cosas preciosas. Algunas de las que habla la poesía. 

¿Quieres venir de viaje y lo vemos? Dicen dos versos:

me voy a comprar
un ramo de cielo

¿Cómo será ese ramo? ¿Cómo podremos hacerlo? ¿Qué cosas maravillosas de lo que vemos en el cielo habrá? No te lo pierdas. Mira al cielo un ratito, cuando haya una luz preciosa. ¡Y también esta noche! No dejes de mirar el cielo esta noche. Vamos a hacer una pequeña trampa y nos escapamos un poco antes. Fíjate qué suerte poder ver el cielo aquí, en el ordenador. A lo mejor consigues reconocer algo que hayas visto en la realidad, allí arriba, en el cielo que tú conoces.

Y seguimos leyendo otro verso. Y viajando con la poesía. Dice la autora que con esa moneda del principio también se va a comprar

y un metro de mar

¿A que sabes lo que mide un metro? Pues esa medida es la que dice la autora que se va a comprar con una moneda. Porque, si lo conoces, si conoces el mar, también puedes soñar, imaginar. Vamos a verlo un poquito aquí, en tu pantalla. Ya verás cómo, si lo intentas, a lo mejor hasta recuerdas el olor a mar.

Vamos, vamos. No te quedes atrás, que seguimos viajando por los versos:

Un pico de estrellas

Es como entrar en el firmamento. ¿Qué estrella eliges? ¿Dónde está? ¿La verás esta noche? ¿Te acordarás de cómo era? A veces, las estrellas las vemos de otra manera. Cuando nos damos un trastazo, por despiste y luego nos sale un chichón, también vemos las estrellas. Pero son otra muy distintas, ¿verdad? Pues nada, fíjate sólo en estas y las del cielo que ves.

Y en marcha. Si hace calor, cómprate una buena gorra, que vamos a ver al astro con el que podemos vivir: el sol. Nos lleva la autora, con un verso, a comprar, con esa moneda, un sol de verdad

Qué calor en verano, pero qué solecito tan rico en el frío invierno.

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es comprar. Sí, nos vamos de compras. Pero es un día especial y son unas tiendas y unos almacenes muy particulares. No necesitas llevar monedero ni cartera, ni bolsillos, ni nada, porque no llevaremos dinero. Ya has visto lo que María Elena Walsh, la autora de la poesía que has leído, compra con una sola moneda.

 Ahora te toca a ti. Ya no nos queda lo siguiente: ni un ramo de cielo, ni un metro de mar, ni un pico de estrella, ni un sol de verdad, ni un kilo de viento. Pero seguro que tú puedes encontrar cosas, muchas cosas, que podrás comprar con esa moneda mágica y maravillosa. A nosotros, por ejemplo, se nos ha ocurrido que compraremos alimentos, muchos alimentos, para que los niños y las niñas no pasen hambre. También pensamos que podemos comprar todas las armas que hay en los países que están en guerra, para que desaparezcan. Y todavía nos queda, con esa moneda, comprar abrazos para que la gente en guerra se los dé sin parar. Y como la palabra y la moneda son mágicas, nos ha dado para que la gente cuidemos nuestro medio ambiente, o sea, de nuestro planeta. Hemos comprado árboles, muy pequeños todavía, para que crezcan. Y esperaremos a verlos grandes, porque para eso sólo hay que cuidarlos un poco y eso es gratis. Así que nos queda mucho para comprar con esta moneda mágica.

 Escribe tú ahora lo que creas que sería maravilloso tener, con esa moneda mágica. Pon los textos con letra clara, como si lo tuvieras que presentar en una sala al público. Puedes dibujar imágenes y, si pudieras, hasta algo de la música que elijas.

Cuentame
La autora nos ha llevado de compras, hoy, con esa moneda mágica. No podíamos ni imaginar qué íbamos a tener.

Pero ahora vamos a salir de la poesía y nos trasladamos, como si la magia actuara con una varita, a nuestra realidad. Podías contarnos, y si pudieras ilustrar tu cuento sería fantástico, cómo fue tu última salida de compras. ¿Dónde fuiste? ¿Con quién ibas? ¿Qué ibas a comprar? ¿Cuánto dinero llevabas? ¿Crees que todo el mundo: tus amigas, amigos, compañeras y compañeros de tu centro escolar, vecinos, la gente con que te rodeas y conoces, puede hacer lo mismo que tú? ¿Crees que los problemas económicos, los que hay en nuestro país y en el mundo entero, están afectando a nuestra vida diaria? ¿Quiénes crees que son las personas más afectadas por esta crisis mundial?

 Podías llamarlo El cuento de mi compra, o ¿Quién me compra mi cuento?, o ¿Cuánto cuesta un kilo de viento? O lo que a ti se te ocurra como título.

Aquí te ofrecemos una dirección, porque este libro quizá te pueda interesar.

En este otro libro, nada es lo que parece

Autor
María Elena Walsh

Nació el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía (Buenos Aires, Argentina) y murió el 10 de enero de 2011 en Buenos Aires (Argentina).
Su padre era contador del tren, tocaba el piano y cantaba rimas inglesas tradicionales. Su infancia fue feliz en una casa que tenía patios, plantas por donde podía trepar, perros y gatos con los que jugaba y muchos libros y revistas para leer. Le fascino mucho Las mil y una noches. Su familia escuchaba música. Estudió Bellas Artes. Viajo a Estados Unidos y Francia. Grabó varios discos. Se ha dedicado a escribir tanto para niños como para adultos.

Nuestro observatorio

En las siguientes páginas se pueden ampliar la biografía y conocer algunos datos curiosos.

Bibliografía
Se puede consultar bibliografía en Canal Lector  y en Todo Argentina