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Los Cuadernos de Preguntas. Textos 14-16 años (Época 2)

29 Ene

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 textos publicados de la época segunda, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

1 El cero reyJuan José Millás.
El libro del que hemos tomado este texto es Números pares, impares e idiotas, editado por SM.
Vamos a ver un poco los problemas del cero, en el texto que nos cuenta Millás.
En el Sistema Métrico Decimal, adonde lo enviaron esos licenciados que no eran nada ni sabían nada, el cero fue recibido con todos los honores. No olvidemos que el Sistema Métrico Decimal lo define la Real Academia Española de la siguiente manera:
«El de pesas y medidas que tiene por base el metro y en el cual las unidades de una misma naturaleza son 10, 100, 1000, 10000 veces mayores o menores que la unidad principal de cada clase».

Lo que sí conocemos es una expresión que se usa en español: Es un cero a la izquierda. Es decir, no vale nada, no sirve para nada. Tampoco el cero sale muy bien parado de esta expresión. Ahora leerás una serie de expresiones en nuestra lengua. Tienes que unirlas con el significado de cada una.

1 Ahogarse en un vaso de agua
2 Mucho ruido y pocas nueces
3 No dar un palo al agua
4 Salvarse por los pelos
5 Ser un aguafiestas
6 Tomar el pelo a alguien

a) Burlarse de alguien
b) Fastidiar cualquier cosa
c) No trabajar nada
d) Ver difícil algo, aunque sea sencillo
e) Salvarse en el último instante
f) Parecía algo importante y no lo era

Conseguir las combinaciones perfectas vale 15 puntos. En efecto: 15 puntos. Demuestra ahora tu conocimiento del español.

2 Mostaza, mi amigo de toda la vida. Elvira Lindo.
El libro del que hemos tomado este texto es Cómo molo, editado por Seix Barral.

Manolito tiene una banda. Pero como Manolito habla muy cheli, hay que comprobar que entendemos bien lo que nos cuenta. Si no, no conseguimos del todo lo fantásticos que son los textos de Elvira Lindo, la autora. A ver si, por casualidad, te encuentras con él o con Mostaza y resulta que no los entiendes. Empecemos por saber quién era la sita. ¿Cuál de estos significados crees que es bueno para saber quién es la sita? Te juegas 10 puntos. 10 Puntos.

1 Sita es una canción, que cantaba un chico que imitaba a Tutto Pavarotti.
2 Sita es una chica, amiga, que se llamaba Elisita.
3 Sita es una apócope, es decir, una palabra a la que se ha suprimido algún sonido, de la palabra señorita, que es la profesora.

Manolito estaba muy contento. De hecho, el título del libro de Elvira, lo demuestra. ¿Lo recuerdas? Sí, claro que te acuerdas. Es Cómo molo. ¿Te juegas ahora 5 puntos si señalas correctamente la definición de molar?

1 Molar es algo relativo a las muelas.
2 Molar es gustar; algo que resulta bien, estupendo.
3 Molar es hablar idiomas.

Y ahora, para recordar cosas que ya sabes:
Apócope: supresión de algún sonido al fin de un vocablo. Ej. Primer por primero
Sinónimas: dicho de una palabra o de una expresión: Que tiene una misma o muy parecida significación.

3 El ambiente se caldea . Thomas Byrne y Tom Cassidy.
El libro del que hemos tomado este texto es Cómo salvar al mundo con el aliño de ensalada y otros problemas científicos insólitos, de la editorial Alianza.

Pero ¿y si pensamos en otros platos de cocina que no sea el aliño de ensalada, como nos plantean los autores en el título de este libro?
Pues bien; por si acaso no se te ocurren así, de pronto, qué otros platos de cocina conoces, aquí vas a leer unos cuantos. Demostrarás tus dotes de chef de cocina uniendo los nombres de los platos, con los ingredientes que llevan. Es decir, los alimentos de que se compone ese exquisito plato. Cuando lo hagas, añadirás en qué momento de la comida se come esa exquisitez: ¿es un primer plato? ¿Un segundo plato? ¿Un delicioso postre?

Adelante chef. Si lo consigues, ganarás 17 puntos en tu casillero. ¡Que tengas suerte y que aproveche!

Platos de cocina

1 Gazpacho
2 Paella
3 Ensalada
4 Albóndigas
5 Macedonia de frutas

Ingredientes      
¡Atención, chef! Algunos ingredientes pueden entrar en varios platos.
a) Manzanas
b) Aceite de oliva
c) Carne picada
d) Tomates
e) Arroz
f) Escarola
g) Pimientos
h) Pepinos
i) Ajo
j) Plátano
k) Cebollas
l) Pollo
m) Gambas
n) Naranjas
ñ) Sal
o) Huevos

4 La isla Brasil. Vicente Muñoz Puelles.
El libro del que hemos tomado este texto es Cuentos y leyendas del mar, de la editorial Anaya.

Pues bien. Aunque tengas muchas ganas de leer este libro, que tiene un título tan fantástico, haremos una cosa, que luego te vendrá bien. Va a ser poco tiempo, el que empleemos. Di cuál de las siguientes definiciones corresponde a la palabra cuento y cuál a la palabra leyenda. Puedes luego empezar tu lectura, con unos estupendos 9 puntos. Sí 9 puntos. Utiliza el diccionario y tendrás resuelta esta pregunta.

Marca cada definición con un L, si es leyenda. Con una C, si es cuento y con X manifestarás que no es ni leyenda ni cuento.

1 Relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos.
2 Acontecimientos que se cuentan utilizando la poesía.
3 Obra de teatro que presenta situaciones de mucho humor.
4 Composición literaria breve en la que casi siempre los personajes son animales.
5 Relación, de palabra o por escrito, de un suceso falso o de pura invención.

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 14-16 años
1 Las respuestas correctas son: 1-d; 2-f; 3-c; 4-e; 5-b; 6-a
2 Las respuestas correctas son. Para los diez puntos, la número 3. Para los cinco puntos, la número 2.
3 Las respuestas correctas son:
1 Gazpacho: d) tomates; g) pimientos; h) pepinos; i) ajo; b) aceite de oliva; ñ) sal.
2 Paella: e) arroz; b) aceite de oliva; k) cebollas; l) pollo; m) gambas; d) tomate; g) pimiento; ñ) sal.
3 Ensalada: f) escarola; d) tomate; k) cebolla; b) aceite de oliva; h) pepino; ñ) sal, o) huevos
4 Albóndigas: c) carne picada; i) ajo; k) cebolla; b) aceite de oliva; d) tomate; ñ) sal; o) huevos
5 Macedonia de frutas: a) manzanas; j) plátanos; n) naranjas.
4 Las respuestas correctas son: 1-L; 2-X; 3-X; 4-X; 5-C

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 11-14 años (Época 2)

29 Ene

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 textos publicados de la época segunda, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

1 El cuarto planetaAntoine de Saint Exupéry
El libro del que hemos tomado este texto es El principito, editado por Alianza. Aprovechamos el título de este libro y echamos una ojeada a los diminutivos, como principito. Sabes que indican tamaño pequeño, cariño, juventud, etc. Si ves la página siguiente, la de esas figuras que nos van indicando de forma muy gráfica y ordenada lo que sabemos, verás lo que dice de los diminutivos y, también, de los aumentativos. Algunas palabras, que a lo mejor no conoces, pertenecen al español que se habla en América. Pero verás que lo entiendes inmediatamente.

Ahora te toca a ti conseguir un buen número de puntos, si haces algo muy fácil. Escribe los diminutivos y los aumentativos de las siguientes palabras. Si tienes alguna duda de su escritura, ya sabes que un gran diccionario es el de la Real Academia Española

Te diremos, como truco de la lengua española, que algunas palabras que tienen sólo una sílaba (monosílabas) hacen el diminutivo con la terminación –ecito / –ecita; –ecico / -ecica; -ecillo /-ecilla. Y ahora, tu turno:

Palabra                     Diminutivo

Pueblo                       ————

Pan                            ————

Pie                             ————

Flor                           ————

Mes                           ————

Si consigues los diminutivos de las cinco palabras, ¡enhorabuena! Sumas 10 puntos. Cada palabra tiene un valor de 2 puntos.

2  CincoErik Orsenna.
El libro del que hemos tomado este texto es La isla de las palabras, editado por Salamandra. ¿Vas alguna vez al mercado? ¿Te gusta ver cosas ricas para comer? Pues hoy no te hace falta ir al mercado, porque lo tienes aquí, en el ordenador. Ya imaginamos que te gusta más ir allí, al mercado, porque así sales, caminas, charlas, te encuentras con gente conocida y, a lo mejor, hasta consigues que esté barato lo que te apetece muchísimo. En las siguientes páginas, encontrarás lugares y mercados de España. Si echas un vistazo, a lo mejor ni te hace falta ir al señor Enrique, ni a Diosdado, ni a María Luisa, porque lo resuelves tú.

La cuestión es que tienes que montar varios puestos en el mercado. Sí. Los llevarás tú, con la ayuda de compañeras o compañeros, para que te echen una mano. Alguien que se entienda muy bien contigo y así logréis todo lo necesario para poner los puestos. Pon los alimentos, los nombres de cada uno, el precio por un kilo y lo que consideréis importante. El mercado se puede llamar Mercado de los colores. Tenéis que nombrar una serie de alimentos y sacarlos a exponer. ¡Atención!, porque esta fase es la más importante de la prueba. Los colores son: amarillo, azul, plata, verde, rosado, anaranjado, morado, tierra.

Escribe ocho alimentos de distintos colores. Si lo consigues, obtendrás una buena puntuación. Nada menos que ¡15 puntos!

Mischa. Per Olov Enquist.
El libro del que hemos tomado este texto es La montaña de las tres cuevas, editado por Siruela. Empezaremos, haciéndote unas primeras preguntas, para poder situarnos: ¿has ido, alguna vez, a un lugar parecido al que encontramos en el texto? ¿Y a algún lugar, como una cueva, un sitio que te pareció mágico y que casi nadie conoce? ¿Con quién podrías ir a algún lugar desconocido en tu localidad, en tu Comunidad, en tu lugar de vacaciones? Y ahora: ¿tienes algún animal de compañía: un perro, un gato, un lagarto, un hámster o algún otro? Te proponemos una visita a algún lugar de España, como los que puedes ver en estas páginas. Imagina que llevas, para protegerte, sobre todo, a un animal contigo. Dinos cuál elegirías y cómo lo llamarías. Antes de tomar una decisión, analiza esta página.

Y ahora, la emoción. Vamos a ver adónde podemos ir. No olvides el título del libro donde está este texto que has leído: La montaña de las tres cuevas. Así que tenemos tres lugares donde podemos ir, con la imaginación, en esta página que vas a ver.

Mucha suerte. Hay un premio de 9 puntos. ¡9 fantásticos puntos!

La del once “jota . Elsa Bornemann
Pertenece al libro ¡Socorro! y está editado por Alfaguara.
Hoy vamos a realizar un proyecto de investigación. A ver qué tal estás de detective. Es un entrenamiento para conseguir, luego, asuntos más complicados, como el que vas a ver, si dispones de un utensilio muy importante: las gafas especiales. Para conseguir un buen resultado, empieza ahora por algo fácil. Has visto que aparecen guiones en –la más pequeña de los hermanos-. ¿Para qué crees que sirven? Elige la respuesta correcta:

  • Para llenar la línea con más palabras.
  • Para explicar a la lectora o al lector quién era Lilibeth.
  • Para saber qué era el once J.

Y también sabes que hay un signo más grande que el guión. Es el que llamamos raya (). Se usa en los diálogos de los personajes que intervienen en una narración. Cada vez que habla un personaje, se coloca la raya.

Y ahora, lo prometido. Si sabes de alguien que te preste unas Gafas en 3D (o a lo mejor las tienes tú), conseguirás ver lo inimaginable. ¡Suerte y disfruta!

¿Sabes el nombre de dos animales prehistóricos? En la red puedes encontrarlos, seguro.

Hay en juego 5 puntos  que pueden ser para ti.

5 TistúMaurice Druon.
El libro del que hemos tomado este texto es Tistú el de los pulgares verdes, publicado por la editorial Juventud.
En todo este texto, aparecen, en distintos lugares, unas letras que tienen un mayor tamaño que las demás. Son las letras que denominamos Mayúsculas. Vamos a dar, contigo, un repaso al uso de las letras mayúsculas. El trabajo de hoy es bastante fácil, porque sólo tienes que contestar verdadero o falso. Si consigues más de siete aciertos, ¡enhorabuena! Ganarás 8 puntos, que subirán a tu marcador.

1 Se escribe mayúscula la primera letra de los nombres propios de persona.  V  F
2 Se escriben con mayúscula la primera letra de los apellidos de las personas. V  F
3 Se escriben con mayúscula la primera letra de los nombres de los cuatro puntos cardinales. V  F
4 Se escriben con mayúscula los nombres de cosas muy pequeñas. V  F
5 Se escriben con mayúsculas todas las letras de los carteles de aviso: PROHIBIDO FUMAR. V  F
6 Se escribe con mayúscula la primera letra después de un signo de admiración (¡!) o de interrogación (¿?) V F
7 Se escribe con mayúscula la primera letra de los signos del Zodiaco. V  F
8 Todas las mayúsculas llevan tilde (acento gráfico), cuando se usan obligatoriamente: África, Álvaro, Úrsula, Ángel, etc. V  F

6 Era un niño que soñaba. Antonio Machado.
El poema está tomado de las Obras completas, publicado por la editorial Aguilar. Puedes oírlo cantado por Paco Ibañez en la siguiente página.
El gran poeta, que nos cuenta aquel sueño que tuvo, lo hace en una poesía. Cada uno de los versos de la poesía tiene ocho sílabas. Cuéntalas, para comprobarlo. A lo mejor, en algunos te salen más. Te damos un truco para contarlas: cuando una palabra termina en vocal y la siguiente también empieza por vocal, se cuenta una sola sílaba. Ponemos el ejemplo del primer verso:

Era un niño que soñaba.
Si las contamos, sin saber que es un verso, nos salen 9 sílabas. Pero como es un verso, contamos así:
E-raun-ni-ño-que-so-ña-ba  (1     2   3   4   5   6   7   8)
Ves que la sílaba 2 resulta de unir la sílaba ra con la sílaba un. Y entonces es raun. Prueba a decirlo en alto.

Vamos a probar con otro verso, a ver si nos salen también 8 sílabas:
¡Ahora no te escaparás!
Así son 9 sílabas. Pero si hacemos el truco de antes, uniendo dos vocales en una sílaba, nos salen:
A-ho-ra-no-tes-ca-pa-rás (1   2   3   4   5   6   7   8)
Hemos unido la sílaba te con la siguiente, es, porque acaban y empiezan por la misma vocal. Y por eso suena una sola sílaba: tes. Como has visto, el verso también tiene 8 sílabas.

Y ahora, el más difícil todavía. Pero está en juego, eso sí, el mayor premio que se puede obtener en los fundamentales: 25 puntos. Sí, 25. Podemos contar con que el maravilloso profesor que fue Don Antonio Machado nos permitiría, si queremos usarlos, algún verso de su poesía. Hay veintiocho versos. Elegimos estos dos:

Con un caballito blanco el niño volvió a soñar

Y los transformamos en estos dos versos:
Con una nieve muy fría
la niña salió a jugar.

O en estos otros dos:

Con unas olas muy grandes
el niño se puso a nadar.

(Lógicamente, no entraremos en la explicación de que los versos con palabra aguda, métricamente hacen una sílaba más. Al igual que conceptos como sinalefa u otros de la métrica española. Es sólo un juego de vocabulario y acercamiento a los versos de un poema. Creemos que esta preciosa poesía puede dar mucho de sí, comentando lo que interese más (por la clase, por acontecimientos cercanos a la sociedad, por ilusiones comentadas, por tantas cosas).

Escribe ahora dos versos creados por ti. ¡Mucha suerte!

7 Tor-4. José Antonio del Cañizo.
Pertenece este texto al libro Las cosas del abuelo publicado en la editorial Noguer.
¿Estás preparada o preparado para hacer un viaje? Espera. No tomes todavía la decisión. Vamos a ir a un lugar extraño, para nosotros. Es un lugar donde viven unas máquinas. Que provocan algo terrible, a quien vive con ellos: Aburrimiento. Todo era uniforme, invariable, igual. No se podía contar con algo que les distrajera, que les divirtiera. ¿Crees que te encontrarías bien, a gusto con todos esos vecinos tan perfectos? ¿O estás más de acuerdo con la postura de Torcuato y de su hijo Pepe?

Hoy tienes tres posibilidades. Las vemos ahora, en tu ordenador. Con las opciones primera y segunda, lo único que tienes que hacer es escoger los nombres de las plantas que más te han gustado o que has elegido porque quieres, porque las conoces o porque te recuerdan algo.

La tercera posibilidad la dejamos para amantes de la robótica, que es según el diccionario de la RAE: “Técnica que aplica la informática al diseño y empleo de aparatos que, en sustitución de personas, realizan operaciones o trabajos, por lo general en instalaciones industriales”.

Pues bien. Tuya es la palabra.

Ya te garantizamos que la prueba vale la fabulosa cantidad de 20 puntos. Hasta pronto.

8 El sol y el viento. León Tolstoi
El texto está publicado en Fábulas de la editorial Gadir.
Viento y sol, son dos fuerzas de la naturaleza que, cuando alcanzan todo su poder, difícilmente pueden los seres humanos controlarlas. Por eso, en la fábula del escritor ruso Tolstoi, los dos protagonistas que aparecen en el título comienzan una durísima batalla.

Aquí tenemos el sol abrasador del desierto.
En la siguiente página, el otro protagonista que discutía: el viento terrible con su fuerza:

Para llegar al final de esta fábula vamos a ver una página que nos presenta una historia con moraleja. Ya sabes: la enseñanza que encontramos al final de las fábulas.

Y ahora te toca a ti, después de todas estas informaciones, decir cuál de estas tres definiciones es la de fábula.

1 Una fábula es un libro que no tiene nunca final. Es el que queramos las lectoras y los lectores.
2 Fábula es un relato ficticio, en prosa o en verso, que tiene una intención de enseñar. Esa enseñanza es lo que leemos en la moraleja final.
3 Fábula es una poesía que tiene unos versos larguísimos, de más de cincuenta sílabas cada uno.

Como es casi seguro que aciertes, vas a conseguir 11 puntos. Suerte con el 11. ¡Hasta pronto!

9 Por qué las caracolas se parecen a los sueños.Victoria Pérez Escrivá
Es una lectura que pertenece al libro ¿Por qué nos preguntamos cosas?, editado por Thule.
Vamos a seguir preguntando cosas. Esta vez no es una pregunta a nosotros mismos o a nosotras mismas. Son preguntas que hacemos otros, para que tú las respondas.
Vas a leer ahora una serie de frases que tienen, al final, dos letras. Una V y una F. Significan verdadero (V) y falso (F). Si consigues tres respuestas correctas, obtendrás la estupenda cantidad de 12 puntos. Podrás agregarlos a tu cuenta personal, que ya contiene, casi seguro, los puntos necesarios para que logres un premio.

1 Los signos de interrogación son dos: al principio de la frase (¿) y al final de la frase (?). Por ejemplo: ¿vas a venir con nosotras? La colocación es correcta: V  F
2 Detrás de los signos de interrogación ? y de admiración !, nunca se coloca un punto. V  F
3 Si escribimos varias preguntas que llevan interrogación, como por ejemplo: ¿Por dónde vamos? ¿Estáis seguros? ¿No os parece que es muy difícil? Cada interrogación se iniciará con mayúscula. V F
4 Cuando se escriben sólo dos líneas, no se hacen preguntas ni exclamaciones. V F

Que tengas mucha suerte y ¡hasta pronto!

10 ¿Lo conseguirás? Carlos Borrego Iglesias
El texto pertenece al libro 114 Enigmas para el 2014 y está editado por Montena.
Has conseguido, seguro, encontrar la palabra escondida, saber la cantidad de loros que hay y las jaulas que se necesitan. Y descubrir, también, cómo es posible que al conductor de un camión se le ocurra circular por dirección prohibida. Correcto. Todo eso ya lo has logrado. Una gran interrogante que puedes llegar a descubrir. Mucha gente se ha formulado una pregunta muy fácil de responder, si se tienen los datos oportunos. Grandes estudiosas y estudiosos del tema han llegado a una conclusión: el español es, con el japonés, el idioma más rápido del mundo. Aquí puedes ver los resultados de un estudio que se ha elaborado en Francia. Esta es la presentación.

Y ahora, para conseguir ¡14 puntos!, sí 14, solo tienes que señalar cuál es la definición correcta de la palabra enigma.

  1. Persona que está en un lugar llamado igma.
  2. Dicho o cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse.
  3. Palabra que se dice temblando, con mucho miedo.

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 11-14 años
1 Las respuestas correctas son: Pueblito/Panecillo/Piececito/Florecita/Mesecito
5 Las respuestas correctas son: 1-V/2-V/3-V/4-F/5V/6-V/7-V/8-V
8 La respuesta correcta es la número 2
9 Las respuestas correctas son: 1-V/2-V/3-V/4-F
10 La respuesta correcta es la número 2

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 9-11 años (Época 2)

29 Ene

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 textos publicados de la época segunda, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

1 CuraciónMario Lodi.
Es un texto precioso y muy sencillo. No aparecen muchos personajes. ¿Sabes qué es un personaje?
Elige, entre estas propuestas, la verdadera (hay un premio de 3 puntos, si lo consigues).

  1. Personaje es alguien muy famoso dedicado a la política.
  2. Personaje es cada uno de los seres humanos, animales, cosas, etc., que intervienen en una obra literaria, teatral o cinematográfica.
  3. Personaje es el nombre que se le pone a los pájaros o a cualquier otro animal, para llamarlo en casa o en el campo.

La siguiente pregunta es todavía más fácil. ¿Cuántos personajes hay en la lectura?  Si eliges la respuesta correcta, ganarás 5 puntos.

  1. En la lectura hay un personaje, un gorrión.
  2. En la lectura hay cinco personajes: Cipi, la gorrioncilla, el color plata, el color amarillo y los ojos violetas de una planta.
  3. En la lectura hay dos personajes: Cipi, que es el gorrión y la gorrioncilla, que no podía salir todavía.

2 Pippi Calzaslargas. Astrid Lindgreen.
¿Recuerdas por qué la protagonista se llama Pippi? ¿Y qué es Pippi? ¿Y Calzaslargas? Elige las respuestas correctas, para conseguir 5 puntos. Te proponemos que veas el video que sigue, porque puede que te ayude.

  1. Pippi es un nombre que le gustaba a la protagonista y por eso se lo puso.
  2. Pippi es la abreviatura de Pippilotta, que según su padre, era demasiado largo. Calzaslargas es porque así se apellidaba el padre de Pippi.
  3. El nombre de Pippi se lo puso porque era muy cortito.

3  Patricia con PCarlos Murciano.
Hoy le vamos a pedir un favor a Carlos Murciano, que seguro que nos lo concede. Y los protagonistas vais a ser vosotros. Os convertiréis en escritoras y escritores, ayudados por Carlos, un gran poeta. Podéis conseguir, si realizáis bien este trabajo de poesía, una fantástica cantidad. Nada menos que 15 puntos. Si en la poesía del autor hay muchas pes (Patricia, pinta, palomo, pillo, panzudo, pequeño…), ahora tienes que elegir otra letra. Por ejemplo la d o la r, o la s y hacer, con la ayuda de la poesía de Carlos Murciano, otro poema. Tienes total libertad para elegir tú la letra que quieras. Ponemos sólo un ejemplo, con la letra d:

Diana dibuja un dado
verde, azul y morado.
Darío no se decide
a dibujar un tejado.

Él prefiere estar callado
y Diana se ha enfadado.
Si no pintas el tejado,
no jugarás con mi dado.

Ahora vas a hacer algo que tú ya sabes hacer. Cuenta las sílabas de cada verso. ¿Cuántas tiene cada uno? Elige la repuesta correcta y conseguirás otros 5 puntos.

  1. Cada verso tiene un total de 9 sílabas.
  2. Cada verso tiene un total de 8 sílabas.
  3. Cada verso tiene un total de 12 sílabas.

4  Los elefantes salvan al becerro. Hilary Ruben.
Konyek, el protagonista, tenía que estar muy atento a su paso. Murciélagos, liebres que echaban a correr y hasta un leopardo, un peligroso leopardo que había pasado, porque Konyek vio sus huellas. Pero lo más tremendo fue cuando observó a aquellos animales rayados, las cebras, que huían de las sanguinarias hienas. La verdad es que hubo mucha suerte. La llegada de aquellos majestuosos elefantes salvó la vida del becerro. Y Koniek estaba feliz. Lo había conseguido.

Hoy nos vamos a convertir en exploradoras y exploradores de nuestro objetivo: las palabras. Aunque el mundo animal y el del hombre que vive en África sean muy distintos a lo que investigaremos ahora, hay algo que nos une. La importancia de la atención y el conocimiento de nuestro entorno.

Nuestro mundo, ahora, son las palabras. Encontrarás varias y tu misión consiste en colocarlas donde les corresponda. Ponemos un ejemplo, para que te sirva de orientación. La palabra para investigar es lentamente. La casilla que le corresponde es la de adverbio.

Las palabras que hay que situar en su sitio son: la / reconocer / a/ ferozmente / rocosa / colina /

1 Nombre
2 Adjetivo
3 Verbo
4 Preposición
5 Adverbio
6 Artículo

La prueba, completada correctamente, tiene un valor de 9 puntos.

5 Pobre Socky. John Newman
La muerte de mamá fue lo más triste que les había sucedido. Papá no sabía ni que estaba en el mundo. Bastante hacía con preparar las pizzas para cenar. Pero ¿les gustaban esas pizzas a Sally, a Mimi y a Conor? La verdad es que como modelo de alimentación no es muy recomendable. A propósito. ¿Qué tal te alimentas tú? Ahora tienes la oportunidad de ver una página, donde algunos profesionales nos cuentan qué cosas son sanas para nuestra dieta. Hoy no vamos a puntuar nosotros tu trabajo. Te vas a puntuar tú. Sí, puedes elegir una valoración del 5 al 10, dependiendo de lo que dicen que es sano para ti y lo que tú comes. Puedes considerarte como una de las personas mayores que intervienen en el programa. No te preocupes. Lo importante es que seas sincera o sincero contigo y compruebes, de verdad, si tu alimentación es saludable o no. Si escribes sin faltas de ortografía y bien puntuados, obtendrás la cantidad de 10 puntos. Sí, 10 puntos. Creemos que merece la pena.

6 Cuentos como pulgas. Beatriz Osés
Vamos a releer algunas frases que ha escrito la autora, Beatriz Osés, como títulos de esos Cuentos como pulgas: Las lágrimas de la jirafa, Esperando la lluvia, Quiero volar y Tobogán. Hay, en las páginas de estos títulos, una serie de letras que, como buenas investigadoras y buenos investigadores, podéis completar.

Las siguientes páginas que ahora verás, pueden parecerte algo infantiles, en su presentación y realización. Pero quizá os resulten interesantes, para recordar ideas. Estas dos primeras, para la distinción b/v
La tercera, para la distinción  g/j
Y esta cuarta y última, para la distinción ll/y 
No olvidemos la visita al diccionario, que es fundamental, para conseguir lo que necesitas, si se trata de palabras.

Ahora, después ver estas páginas y hacer un entrenamiento con los ejercicios que plantean, nos queda lo más importante para tu contador de puntos. Demuestra que eres capaz de escribir las letras que faltan. Lo puedes hacer en el ordenador,  (como pista, te diremos que son palabras que aparecen en el texto).

Si consigues ponerlas todas, habrás ganado 6 puntos.

Llu-ia
cue-o
hier-as
-igantescas
a-itaron
enco-er
-egar
llo-er
-entana
to-ogán
a-itaron
-irafa

 7 El olmo del paseo. Ignacio Sanz martín

Hoy vamos a recorrer los caminos del vocabulario. Leeremos una serie de Frases hechas, partiendo de “contra viento y marea”, que ya hemos comentado. Dijimos en el apartado cuéntame lo que significa contra viento y marea. ¿Sabes lo que significan las siguientes expresiones? Si consigues unir la frase hecha (en números) a su significado correcto (en letras), lograrás 7 puntos.

  1. Va como una tortuga.
  2. Darse un castañazo.
  3. Vas a criar ranas en la tripa.
  4. Es como una mula.
  5. Duerme como una marmota.

a) Es muy terco o terca. No hay manera de convencerlo o convencerla. b) Va muy despacio. c) Darse un golpe fuerte. d) Duerme muchísimo. e) Bebe muchísimo de todo: agua, refrescos, zumos, etc.

8 Querida abuela. Christine Nöstlinger

¿Qué tal tienes tu memoria? Seguro que estupendamente. Ya lo verás. Vamos a hacer unos ejercicios, como si estuviéramos en un gimnasio, o en un campo de baloncesto, o echando una carrera con amigas y amigos, o lo que más te guste. Pero nuestros ejercicios de hoy son diferentes. A lo mejor, hace tiempo que no practicas uno. Consiste en recordar, durante el tiempo que necesites, una carta. Por ejemplo, la última que escribiste. Responde primero a las siguientes preguntas:

1 ¿A quién le dirigías la carta? ¿Qué pones antes que nada, en tu carta?
2 ¿Cuándo la escribiste? ¿Por qué la escribiste? ¿Era una noticia nueva? ¿Te sucedió algo bueno o, por el contrario, fue una mala noticia?
3 ¿Qué relación tienes con el receptor o receptora de esa carta? ¿Esa un familiar tuyo?
4 ¿Qué sistema utilizaste para escribir la carta? ¿Fuiste a la papelería a comprar papel y sobre, para enviarla? ¿Te acordaste de poner el sello? O, como te lo sabes de memoria, ¿decidiste enviar un correo electrónico?
5 ¿Esperabas la contestación a tu carta?

Y ahora, el gran momento de tu carta. Esta vez va a ser por correo electrónico.
Tú puedes poner: Queridos amigos… Y ahí tu nombre.

9 Un cesto lleno de palabras.  Juan Farias
Nieve. Es una palabra que, cuando cae, pesa poco. Pero ¿y cuando se juntan cientos, miles, millones de copos de nieve? Puede que alguna vez, hayas visto una gran nevada y pudiste hacer unas buenas bolas. Vamos a jugar ahora con palabras que pesen y se escriban con b. Por ejemplo bola. Escribe ahora, tres palabras más que pesen y se escriban con b. Es fácil, porque sólo tienes que rellenar las letras que faltan. ¡Cuidado, porque hay algunas que pesan poco y otra pesa más, pero se escribe con v!

-arco
-aile
o-eja
-icicleta
-i-lioteca

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 9-11 años

1 La respuesta correcta es la número 3
2 La respuesta correcta es la número 2
3 La respuesta correcta es la número 2
4 Las respuestas correctas son: la (artículo), reconocer (verbo), a (preposiicón), ferozmente (adverbio), rocosa (adjetivo), colina (nombre).
6 Las respuestas correctas son. lluvia, cuello, hierbas, gigantescas, agitaron, encoger, llegar, llover, ventana, tobogán, agitaron, jirafa.
7 Las respuestas correctas son: 4-a, 1-b, 2-c, 5-d, 3-e
9 Las respuestas correctas son: barco, baile, oveja, bicicleta, biblioteca

El faraón Tutankamón . Philippe Nessmann. Editorial Bambú (Recomendado: 16-18 años)

8 Ene

bajolarenadeegipto

“¿Cómo es la vida de un faraón?
Sólo tengo diecisiete años, de modo que no lo sé todo, pero puedo contar la infancia de un faraón.
Unos días después de mi coronación, el divino padre vino a mi encuentro y anunció: “La ciudad de Atón es la capital del doble país. Debemos regresar y vivir allí.”
Al comienzo, me aliviaba que él tomara las decisiones en mi lugar. ¿Cómo habría podido, tan joven, gestionar a solas el más poderoso país del mundo?
Regresé pues a la ciudad de Atón, luego a la escuela donde como por arte de magia, Nakhti nunca más me riñó. Por otra parte, yo no le daba ocasión de hacerlo: procuré no pronunciar las palabras que ensucian la boca –en público al menos-.
El escriba de los dedos ágiles me enseñó la geografía de mi reino, país de arena atravesado por el Nilo, fuente de toda vida. Me enseñó a calcular la cantidad de trigo producida por un campo en función de la altura de las crecidas, y la cantidad que se tomaba en forma de impuesto. Me enseñó el funcionamiento del Estado, “Estado con tres cabezas” decía rascándose la suya: el ejército, que mantiene el orden; los sacerdotes, que se cuidan de las relaciones con los dioses y yo, el faraón, que lo dirige todo.
En el año 4 de mi reinado, el divino padre me confió un problema que le preocupaba: “Majestad, me dijo, debo hablaros de los antiguos dioses. Akenatón quiso suprimirlos pero fracasó. Sus sacerdotes siguen siendo poderosos y el pueblo no deja de venerarlos. Para levantar el país, necesitamos el sostén de todo el mundo. He aquí lo que os propongo…”
Le escuché largo rato y acepté su proposición. Así fue cómo, a los trece años, para mostrar mi afecto por todos los dioses y, sobre todo, por el mayor de todos ellos, Amón, cambié de nombre: de Tutankatón, que significa “imagen viva del dios Atón”, me convertí en Tutankamón, “la imagen viva del dios Amón”. Abandoné igualmente la ciudad de Atón para instalarme en Tebas, donde hice que se abrieran de nuevo los antiguos templos, invadidos ya por las malas hierbas.
En esa ciudad acabé de aprender mi oficio de faraón.
Actualmente, cada mañana, después del aseo real, el divino padre me lee los despachos del día. El rey del Karaduniash me testimonia su fidelidad: pensar en responderle rápidamente. El arquitecto del templo de Faras me pregunta si iré a inaugurarlo: decirle que sí (tomo, cada vez más, solo mis decisiones). El general Horemheb anuncia que ha puesto de nuevo en orden la administración real. Excelente noticia, aunque su método dé que pensar: a los funcionarios corruptos se les corta la nariz…
Por la tarde, para relajarme, voy a veces a cazar patos en compañía de Ankhsenpaatón, la princesa con la que antaño iba a la escuela. Rebautizada como Ankhsentamón, se ha convertido en una hermosísima joven. Mi mujer.”
El otro día, unos servidores bajaron mi trono hasta el gran patio de palacio. A pesar del asfixiante calor, sería más práctico así.
Me senté en él vestido de gala: la túnica de lino plisado con la cola de jirafa, unas sandalias cubiertas de cuentas y la corona azul con la cabeza de cobra. En una mano llevaba el cetro y el látigo real; en la otra, la cruz ankh, símbolo de vida eterna.
Con un imperceptible movimiento de cabeza, di la orden de partida.
Al son de las trompetas, el virrey de Nubia entró en el patio acompañado por numerosos príncipes vestidos de leopardo y plumas de avestruz. Se arrodillaron a mis pies, con la cabeza gacha y los brazos al aire, en señal de respeto.
-¡Levantaos! –les ordené.
Obedecieron.
Unos servidores entraron entonces en el patio, depositando ante mí escudos cubiertos de pieles de felino, un magnífico taburete plegable de ébano con almohadones de pieles, un carro chapado en oro, copas llenas de piedras preciosas, bolsas, bolsas y bolsas de polvo de oro…
Mientras aquellos maravillosos regalos iban amontonándose, sentí que nacía en mí una gran alegría. Los artesanos de Nubia habían realizado un trabajo fabuloso y el virrey Huy, que había recogido los objetos y me los había traído, también.
Un segundo carro tirado por caballos entró en el patio. En él iba una hermosa princesa negra. La seguía un esclavo, con una palma en la mano para protegerla del sol. Tras la ceremonia, la princesa se quedaría en Tebas: formaba parte de los regalos.
Eché una ojeada a la tribuna donde se encontraban los más eminentes miembros de la corte. Encontré la mirada de Ankhsentamón, mi amada esposa, y le dirigí un pequeño guiño que significaba: “No te preocupes, amor mío, esta princesa se alojará en mi harén, pues es la tradición, pero no en mi corazón porque te amo a ti”. Ella me respondió con otro guiño cómplice.
De pronto, unos gritos roncos. En la entrada del patio, un rebaño de bueyes bien cebados, con inmensos cuernos curvos. ¡Monstruosamente impresionante! Pero no tanto como la interminable bestezuela que cerraba el cortejo: con un cuello largo que estuvo a punto de no cruzar el porche, torpe y atemorizada, avanzaba una jirafa.
Me levanté y di un paso hacia el virrey, que se arrodilló.
-Virrey Huy –declaré con voz firme y solemne-, para agradecerte tu fidelidad, he aquí algunos regalos en justa compensación.
Un servidor egipcio me acercó una bandeja llena de collares de oro. Mientras los ponía, uno a uno, en el cuello del virrey, yo buscaba con la mirada a un hombre en la tribuna oficial. ¿Dónde estaba? ¡Ah!, allí. El divino padre Ay inclinó la cabeza, como diciéndome: “Lo estáis haciendo muy bien, Majestad. ¡Estoy orgulloso de vos!” Aquello me caldeó aún más el corazón.
Sé que estoy ahora a la altura de mi función. Durante ocho años, he escuchado mucho, mirado mucho, aprendido mucho. Con la ayuda del divino padre y del conjunto de los dioses, he enderezado la situación del reino. Las fronteras están ya consolidadas, los países aliados tranquilos, los campos verdean, los campesinos son felices y los sacerdotes se han tranquilizado. El Doble País ha recuperado su grandeza de antaño y esto sólo está empezando.
Soy un buen rey y me convertiré en un grandísimo rey, de los que reinan por mucho tiempo, de los que aniquilan a sus enemigos, de los que bautizan templos y dan confianza a su pueblo. Lo haré tan bien que seré recordado eternamente.
Mi imagen aparecerá en los monumentos y jamás, jamás de los jamases, mi nombre desaparecerá.

Bajo la arena de Egipto. Philippe Nessmann. Editorial Bambú.

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Con la lectura de este texto, antes de empezar lo que realmente se convierte en una gran novela, entramos en la vida y el mundo de aquel faraón, base de la historia del pueblo egipcio: Tutankamón. Conocemos la vida de su infancia, como nos dice el autor, poniendo las palabras del faraón, con sólo diecisiete años. Quizá puede ser un buen aporte, por lo que conllevan las imágenes comentadas, la visión de este documental sobre Egipto, una de las grandes civilizaciones.

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es Nombre. El final del texto reproduce (no sabemos si es literatura o realmente las grabó en la piedra) las palabras de Tutankamón:
“Mi imagen aparecerá en los monumentos y jamás, jamás de los jamases, mi nombre desaparecerá”.

Hoy vamos a trabajar con palabras. Como si fuéramos dignos descendientes de los constructores de grandes monumentos, pensaremos en palabras, nombres enigmáticos, difíciles de comprender su significado. Sabemos lo que el diccionario de la RAE define como enigmático: Dicho o cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse.

Empezaremos por lo conocido y, luego, nos adentraremos en la magia de lo desconocido, en lo enigmático, en lo que tú consigas.

El entrenamiento con palabras consiste en que descubras, con el plano que ofrecemos, qué forma verbal son cinco palabras. No es difícil. A lo mejor, no necesitas ni el plano del tesoro, porque te sabes a qué forma del verbo ser corresponden las cinco palabras. Hay que indicar: persona (yo, tú, él/ella, nosotros/nosotras, vosotros/vosotras, ellos/ellas); forma (simple o compuesta); el tiempo (presente, pretérito, futuro) y el modo (indicativo o subjuntivo).

Por ejemplo: yo fuere es la primera persona del futuro de subjuntivo del verbo ser. Más adelante, tienes el plano del secreto. Seguro que te resultará más fácil que el trabajo que tuvieron que realizar los egiptólogos, para descubrir todo lo que en Egipto existía. Esta página nos lo muestra.

Y ahora sí que te toca a ti. Estas son las cinco palabras:

Siendo  Fueseis  Éramos   Serías    Sois

Y este es el plano del secreto
Cuentame

Bueno. Pues ya sabemos algo más de aquel hombre que fue Tutankamón. Hemos supuesto que el personaje es tan atractivo y el libro que hemos comentado tan interesante, que nos hemos centrado en hablar de él lo más que hemos podido. Pero pensamos que, a lo mejor, no te atraen demasiado la vida, los personajes o las obras del antiguo Egipto.

A esta otra página que te presentamos no le pondrás ningún pero, porque te proporciona una importante cantidad de libros que nos ofrecen personajes importantes y de fama mundial. Van desde Tintín hasta Bruce Springsteen, Federico García Lorca, el grupo ACDC, Bob Dylan, y un extenso surtido, hasta 78 libros de personajes o grupos importantes.

A propósito. Si te dijeran, imagínatelo, que has sido tú la nominada o el nominado para elegir los tres libros con el tema que más te apetezca, con los autores o autoras que más te gusten, ¿cuáles elegirías? Pero atención. ¡Sólo tienes unos días para pensarlo! Ponemos una fecha final imaginaria. Por ejemplo, el 23 de abril del presente año. Ya sabes que es el día mundial del libro. Seguro que esa fecha no se te olvida.

 

Autor

Philippe Nessmann

Nació en 1967 en Francia. Estudió ingeniería e historia del arte. Le gustan mucho las ciencias, la historia y la escritura. Trabajó como periodista y la mayoría de sus libros tienen como telón de fondo las ciencias y la historia.

Nuestro observatorio

Más datos biográficos del escritor en Ricochet

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector

Tistú. Maurice Druon. Editorial Juventud (Recomendado: 13-14 años)

5 Sep

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Donde se confía a Tistú al señor Tronadizo, que le da una lección de orden

No cabía duda de que el temperamento explosivo del señor Tronadizo tenía por causa su prolongado trato con los cañones.
El señor Tronadizo era el hombre de confianza de Señor Padre. El Señor Tronadizo vigilaba a los numerosos empleados de la fábrica y los contaba cada mañana para asegurarse de que no faltaba ninguno; miraba el interior de los cañones para saber si estaban bien derechos; comprobaba por la tarde el cierre de las puertas, y con mucha frecuencia se quedaba a trabajar hasta de las cifras muy avanzada la noche para convencerse de la alineación perfecta en los gruesos libros de cuentas. El señor Tronadizo era un hombre ordenado.
No es de extrañar, pues, que el Señor Padre pensara en él para proseguir al día siguiente la educación de Tistú.
-¡Hoy lección de ciudad y lección de orden! –gritó el Señor Tronadizo de pie en el vestíbulo, como si se dirigiera a un regimiento.
Es conveniente precisar que el Señor Tronadizo había pertenecido al ejército antes de pertenecer a los cañones; y si no fue él quien inventó la pólvora, por lo menos sabía emplearla.
Tistú se dejó resbalar por el pasamanos.
-Sírvase subir, y bajar por las escaleras –le dijo el Señor Tronadizo.
Tistú obedeció aunque le pareciese una inutilidad eso de volver a subir para volver a bajar, puesto que ya estaba abajo.
-¿Qué lleva usted en la cabeza? –preguntó el Señor Tronadizo.
-Una gorra a cuadros…
-Pues entonces póngasela usted derecha.
No vayáis a creer que el Señor Tronadizo era un hombre malo; es solamente que tenía las orejas muy coloradas y que le gustaba enfadarse por un quítame allá esas pajas.
“Hubiese preferido seguir aprendiendo con Mostacho”, se decía Tistú.
Y se puso en camino al lado del Señor Tronadizo.
-Una ciudad –empezó el Señor Tronadizo, que había preparado cuidadosamente la lección- se compone, como usted puede ver, de calles, de monumentos, de casas y de gente que vive en esas casas. A su juicio, ¿qué es lo más importante de una ciudad?
-El Jardín Botánico –repuso Tistú.
-No –replicó el Señor Tronadizo-; lo más importante de una ciudad es el orden. Sin orden, una ciudad, un país, una sociedad, no son más que viento y no pueden perdurar. El orden es una cosa indispensable y para conservar el orden hay que castigar el desorden.
“Sí, claro, el Señor Tronadizo debe de tener razón –pensó Tistú-, pero ¿por qué gritará tan fuerte? Es una persona mayor con voz de trompeta. ¿Tanto ruido hay que hacer a causa del orden?”
Por las calles de Mirapelo, las gentes se volvían a mirarlo y a Tistú le daba vergüenza.
-¡Tistú, no se distraiga! ¿Qué es el orden? –preguntó el Señor Tronadizo con expresión severa.
-¿El orden? Es cuando uno está contento –respondió Tisú.
El Señor Tronadizo dio un gruñido y las orejas se le pusieron más coloradas que de costumbre.
-Me he fijado –prosiguió Tistú sin dejarse intimidar- que mi poni Gimnasia, por ejemplo, cuando está bien almohazado, bien peinado, y tiene las crines trenzadas con papel de plata, parece mucho más contento que cuando todo anda lleno de porquería. Y también sé que el jardinero, Mostacho, sonríe a los árboles cuando están bien podados. ¿Verdad que eso es el orden?
Aquella contestación no pareció satisfacer demasiado al Señor Tronadizo cuyas orejas se pusieron aún más coloradas.
-¿Y qué se hace con la gente que extiende el desorden?–preguntó.
-Pues tienen que ser castigados; seguro… -repuso Tistú, pensando que “extender el desorden” era un poco como “extiendes los juguetes por todas partes”, “extiendes las migas por toda la mesa”.
-Se les encierra ahí –declaró el Señor Tronadizo señalando con un ampuloso gesto una inmensa pared gris, sin una ventana, una pared que no era corriente.
-¿Esto es la cárcel? –dijo Tistú.
-Aquí es –contestó el Señor Tronadizo-. Es el monumento que sirve para mantener el orden.
Anduvieron a lo largo de la pared y llegaron ante una alta reja negra, erizada de afiladas puntas. Y detrás de la verja negra había otras verjas negras, y detrás de la pared triste, otras paredes tristes. Y todas las paredes y todas las verjas estaban igualmente rematadas por pinchos.
-¿Por qué ha puesto el albañil estos pinchos tan feos por todos lados? –preguntó Tistú-. ¿Para qué sirven?
-Para impedir que los presos se escapen.
Si esta cárcel fuera más bonita –dijo Tistú- quizá tendrían menos ganas de marcharse…
Las mejillas del Señor Tronadizo se pusieron tan rojas como sus orejas.
-“Qué niño más extraño –pensó-. Habrá que enseñárselo todo.” Y añadió en voz alta:
-Deberías saber que los presos son hombres malos.
-¿Y los meten ahí para curarles la maldad?
-Se les mete aquí para impedir que hagan daño a los demás.
-Pues aprenderían mucho más deprisa si esto fuera más bonito…-insistió Tistú.
“Ah, es testarudo”, pensó el Señor Tronadizo.
Detrás de las rejas, Tistú vio a unos hombres que caminaban formando corro; iban con la cabeza baja, sin pronunciar palabra. Parecían terriblemente desgraciados con aquel cráneo afeitado, aquellos trajes a rayas y aquellos zapatones.
-¿Qué hacen ahí?
-Están en el recreo –contestó el Señor Tronadizo.
“¡Pues vaya! –pensó Tistú-. ¡Si ese es el recreo, lo que serán las clases! Esta cárcel es demasiado triste.”
Tenía ganas de llorar y no pronunció palabra en todo el camino de regreso. El Señor Tronadizo interpretó aquel silencio como un buen síntoma y pensó que la lección de orden había dado sus frutos.
Sin embargo, escribió en la libreta de notas de Tistú: “A este niño hay que vigilarlo de cerca; se hace demasiadas preguntas».

Maurice Druon. Tistú el de los pulgares verdes. Ed. Juventud

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
En el texto que acabamos de leer, hay dos personajes. Dos formas distintas de ser, de pensar lo que es la vida. De estar en el mundo y observar a la gente, lo que piensa, lo que hace y cómo es. El señor Tronadizo, uno de los personajes, tenía un trabajo que no era el más animado y creativo, especialmente. Trabajaba en una ¡fábrica de cañones! ¡Sí, de cañones!

Pero antes, creemos que te vendría bien saber un poco de este estupendo libro. Casi seguro que luego lo leerás completo y te garantizamos que no te defraudará.

Tistú era el hijo del Señor Padre, que quería que su hijo aprendiera todo lo referente a sus negocios. En este caso, le había tocado ir a la fábrica de cañones, uno de esos negocios del Señor Padre. Al mando de la fábrica estaba el Señor Tronadizo, que era un hombre de confianza del Señor Padre. Comprobaba que los empleados trabajaban bien y que los cañones estaban en perfectas condiciones. Un difícil trabajo que el Señor Tronadizo realizaba a la perfección y, por eso, el Señor Padre pensó que él podría dar unas buenas lecciones a Tistú.

Pero Tistú pensaba cosas muy distintas. Lo sabemos desde el principio del texto. Cuando los dos, el Señor Tronadizo y Tistú dicen lo que es importante en una ciudad. El Señor Tronadizo dice: lo más importante es el orden. Tistú dice: el Jardín Botánico.

Con lo que ya llevamos leído, pensemos sólo una cosa: ¿tendrá que ver el título del libro, Tistú el de los pulgares verdes, con esta afición por el Botánico?

No te queremos desvelar el libro entero, por si te apetece leerlo. Pero sí te avanzamos que en Tistú hay una magia, en esos pulgares verdes. ¿Cuál de estas razones crees que tiene más posibilidad de ser la verdad de esta historia? No olvides que hay una magia en esos pulgares (es la pista que te damos).

1)Tistú escribía siempre con un rotulador de color verde y se le manchaban los dedos.
2)Todo lo que tocaba Tistú con aquellos pulgares verdes se convertía, mágicamente, en una planta.
3)Tistú padecía una rara enfermedad. A los que les gustaba el Jardín Botánico, se les volvían verdes tres partes del cuerpo: los dedos, las orejas y las uñas de las manos y de los pies.

(La verdadera es la 2)

 Palabra magica                            

Hoy la palabra mágica es orden. ¿Piensas que el Señor Tronadizo tenía razón? La verdad es que si reflexionamos, llegamos a diferentes conclusiones. Por lo que parece en la lectura, da la impresión de que para el Señor Tronadizo es muy, pero que muy importante esa palabra. Casi imprescindible para vivir. Y, sin embargo, creemos que para Tistú no lo es tanto. Como no estamos totalmente seguros o seguras, vamos a hacer una cosa: de las siguientes situaciones, ¿dónde crees que es muy positivo llevar un orden? ¿Y dónde depende de las aficiones, de los acuerdos a que hayamos llegado, de la suerte que hemos tenido, de la capacidad que tengamos, de la preparación y el entrenamiento que hayamos realizado, de cosas que a ti se te ocurran? Valora, en las acciones siguientes, del 1 al 10, la importancia que concedes al orden. Escribe luego, tres acciones en las que el orden es importantísimo y tres en las que el orden no se necesita para nada, porque depende de otras cosas.

1)   En la cola de un cine
2)   En la elección de tu juego favorito
3)   En la resolución de problemas de matemáticas  
4)   En quién acaba primero la comida
5)   En la cola de un transporte público

Cuentame
Hoy te vamos a pedir un favor. ¿Nos puedes decir, como si fueras Tistú, lo que a ti te parece más bonito, más interesante, más misterioso, más divertido, de la localidad donde vives? Necesitamos fotos, palabras, dibujos y todo lo que consideres que nos puede ayudar a hacer una visita o una excursión a ese precioso lugar donde vives. Imagina, para tu información, que somos cinco personas de un instituto y que estamos en 3º de ESO. ¿Hay algún transporte en el que podamos viajar? Dinos qué cosas, qué lugares, qué edificios nos van a encantar en la visita.

 Autor

Maurice Druon

Nació en París (Francia) el 23 de abril de 1918 y murió en la misma ciudad el 14 de abril de 2009.
Pasó su infancia en Normandía y realizó sus estudios secundarios en el Liceo Michelet. Comienza a publicar en revistas y periódicos literarios a los dieciocho años, mientras cursaba la carrera de Ciencias políticas (1937-1939). Se unió al movimiento de la Resistencia  y compusó junto a un tío suyo la canción Chant des Partisans. Al acabar la Segunda Guerra Mundial se dedica al periodismo y a la literatura. Participó también en la política a partir de 1973.
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Más datos biográficos del escritor.

 

El geniecillo del agua. Otfried Preussler. Editorial Noguer (Recomendado: 8 años)

31 Jul

Elgeniecillodelagua

Un día, cuando el genio del agua llegó a casa, su mujer le dijo:
-Por favor, hoy no hagas ruido, porque hemos tenido un chico.
-¡Qué dices! –exclamó lleno de alegría el genio del agua-. ¡Un chico de carne y hueso!
-Sí, un verdadero geniecillo del agua. Pero haz el favor de quitarte las botas y de no hacer ruido cuando vayas a verlo. Creo que duerme.
Entonces el genio del agua se quitó las botas de color amarillo y entró de puntillas en la casa. La casa estaba hecha de juncos y se levantaba en la parte más profunda de la presa del molino. No la construyeron con argamasa, sino con barro, pues se trataba de la casa de un genio del agua. Por lo demás, era igual que las otras casas, aunque mucho más pequeña. Tenía cocina y despensa, sala de estar, dormitorio y vestíbulo. El limpio suelo estaba cubierto de arena blanca. Ante la ventana colgaban unas alegres cortinas, hechas con algas y plantas trepadoras. Y, como es natural, todas las habitaciones, el vestíbulo y la cocina, además de la despensa, estaban llenas de agua. ¿Cómo podía ser de otra manera, si la casa estaba situada en el fondo de la presa del molino?
Así pues, el genio del agua se deslizó de puntillas desde el vestíbulo hasta la cocina. De la cocina a la sala de estar. De la sala de estar al dormitorio. Allí, silenciosamente, sin hacer nada de ruido, se acercó a la cama y, junto a ella, vio al pequeño echadito en un cestillo de juncos. Tenía los ojos cerrados. Dormía. Sus puñitos descansaban sobre la almohada, a derecha e izquierda de su redonda y sonrosada cara. Parecía como si el geniecillo del agua quisiera taparse los oídos.
-¿Te gusta? –preguntó la mujer del genio del agua a su marido.
Había entrado también en la habitación y miraba al pequeño por encima del hombro del genio del agua padre.
-Un poco pequeño resulta el chico –dijo el genio del agua-. Pero, a pesar de ello, me gusta.
Se inclinó sobre el cesto de juncos y se puso a contar:
-Uno, dos, tres, cuatro, cinco…
-¿Qué estás contando? –le preguntó su mujer al oírle.
-¡Ah! Pues, simplemente, contaba si tenía todos los dedos-respondió el genio del agua en voz baja-. ¡Mira qué piernecitas! Cuando sea un poco mayor le calzaremos con un par de botas amarillas y una chaqueta de color verde junco, unos pantalones marrones y una caperuza puntiaguda de color rojo vivo… Pero lo que más me gustan son los cabellos. ¿Sabes que desde siempre había deseado tener un hijo con el pelo verde?
-¡Ten cuidado! –recomendó la mujer del genio del agua-. Pero, ¿qué haces ahora?
-Déjame un momento –dijo el genio del agua-; quiero ver con mis propios ojos si tiene también entre los deditos las membranas que necesitamos para nadar. Es algo realmente muy importante para un genio del agua.
Y el genio del agua padre quiso abrir los puñitos al chico. Pero entonces el geniecillo del agua se despertó y comenzó a restregarse los ojos.
-¡Mira! –exclamó el genio del agua padre-. ¿Ves eso? ¿Lo ves tú también?
-¿Que él también tiene membranas entre los deditos?-preguntó, riéndose, la madre.
-¡Claro! ¡También las tiene, también! –gritó alegremente el genio del agua-. Pero, además, sé el color de sus ojos. Los tiene verdes. ¡Verdes como los de un auténtico bebé de genio del agua!
Y el genio del agua padre levantó a su pequeño del cestillo, lo aupó por encima de su cabeza y se puso a bailar con él por toda la habitación hasta que las paredes comenzaron a moverse y la blanca arena del suelo a levantarse en remolinos. Pese a todo, continuaba cantando:
-¡Tenemos un geniecillo del agua! ¡Tenemos un geniecillo del agua!
Entonces, por todas partes, empezaron a llegar nadando peces de las más diversas clases, que miraban a través de las ventanas con sus ojos saltones. Y el geniecillo del agua movía, divertido, los brazos y las piernecitas. Todos podían comprobar que, efectivamente, era un geniecillo del agua.

Otfried Preussler. El geniecillo del agua. Ed. Noguer

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
¡Qué gran noticia!

En la casa del genio del agua hubo, como si fuera un villancico de Navidad, una buena nueva. La mujer del genio del agua había tenido un hijo. Un geniecillo del agua.

El genio estaba feliz. Contaba los deditos del geniecillo, miraba las piernecitas, tenía esas membranas para nadar entre los deditos y… ¡Sí! También tenía lo que más le gustaba: ¡el pelo verde!

El padre quería verlo todo en su bebé. Intentó abrir sus puñitos y el geniecillo se despertó.

¡Sí! ¡Qué alegría! El padre y la madre vieron las membranas entre los deditos. Todo era maravilloso.

Y lo mismo que sucede en una casa como la nuestra, cuando nace un niño, llegan los vecinos a ver cómo es. Elige, entre los siguientes, quiénes podían ser los vecinos del geniecillo del agua.

Un barbo
Una carpa
Un mono
Una nutria
Una urraca
Un león

No olvides dónde vivía y, en cuanto tengas una duda, utiliza tu diccionario. Si tienes un libro, estupendo. Si no, puedes consultar estas direcciones: Diccionario de la RAE, Educar, Diccionario Digital.

(Solución: un barbo, una carpa y una nutria)

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica tiene que ver con esa mano tan pequeñita de ese bebé del genio del agua. La tenía cerrada y tuvo que abrirla papá, para comprobar que tenía las membranas entre los deditos y así podría nadar.

Por eso la palabra mágica hoy es puñitos. Como todo era pequeño, porque era un bebé, los puños, cuando cerraba su mano eran puñitos.

Ahora te toca a ti hacer magia con las palabras. Entramos en el país de Liliput. Nos guiará Gulliver, un joven aventurero, que se sube a bordo de un barco en busca de fortuna. Una noche, bajo una terrible tormenta, su barco naufraga, y a la mañana siguiente aparece atado de pies y manos en una extraña isla llamada Liliput, habitada por unos pequeños hombrecillos. A partir de aquí se verá envuelto en distintas aventuras con la dificultad de no aplastar a estos diminutos liliputienses. Aquí tienes unas páginas que puedes ver, porque todo es pequeño, muy pequeño. Entra ya en el país de Liliput. (1, 2, 3, 4, 5)

Y aquí, mucha información sobre Gulliver.

Cuentame
Historias de casa

 Decía Otfried Preussler, el autor del Geniecillo de agua, como ya has leído: “el libro de cuentos de la abuela, que en realidad no existía, fue el más importante de mi vida”. Se refería a las narraciones orales que la madre de su padre, llamada Dora, le contaba de niño.

La ventaja es que se acordaba todavía.

Podemos hacer una prueba. Si tienes la suerte de que vivan tus abuelos, siéntate una tarde con ellos. Pregunta a la abuela o al abuelo si recuerdan algún cuento de cuando eran pequeños. ¿Cómo se lo contaban a ellos? ¿Les narraban los cuentos de palabra, porque se acordaban sus padres o los abuelos de tus abuelos o se lo leían de algún libro, que guardaban siempre? ¿Cuál era el cuento que más les gustaba? ¿Tenían una hora dedicada para los cuentos en casa de tus abuelos?

¿Han contado alguno de risa? ¿Y de miedo?

 Autor

Otfried Preussler
Nace en Liberec (actual República Checa) el 20 de octubre de 1923 y muere el 18 de febrero de 2013 en Prien am Chiemsee (Alemania). Sus padres fueron maestros. Estudió Pedagogía y trabajó como maestro, llegando a ser director de una escuela. Le gustaba contar cuentos e ilustrarlos. Tradujo varios libros infantiles del checo y del inglés. Además, fue escritor y sus libros han sido traducidos a varios idiomas. Le gustaba mantener contacto con sus lectores. Recibió varios premios literarios.

Nuestro observatorio

Más datos biográficos del escritor en su web 

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector

La del once “jota”. Elsa Bonermann. Editorial Alfaguara (Recomendado: 13 años)

17 Jul

socorro elsa boner
Cuesta creer que la abuela no ame a sus nietos, pero existió la viuda de R., mujer perversa, bruja siglo veinte que sólo se alegraba cuando hacía daño. La viuda de R. nunca había querido a ninguno de los tres hijos de su única hija. Y mucho menos los quiso cuando a los pobrecitos les tocó en desgracia ir a vivir con ella, después del accidente que los dejó huérfanos y sin ningún otro pariente en océanos a la redonda.
Durante los años que vivieron con ella, la viuda de R. trató a los chicos como si no lo hubieran sido. ¡Ah… si los había mortificado! Castigos y humillaciones a granel. Sobre todo a Lilibeth –la más pequeña de los hermanos-, acaso porque era tan dulce y bonita, idéntica a la mamá muerta, a quien la viuda de R. tampoco había querido –por supuesto- porque por algo era perversa.
Luis y Leandro no lo habían pasado mejor con su abuela, pero –al menos- sus caritas los habían salvado de padecer una que otra crueldad: no se parecían a la de Lilibeth y –por tanto- a la vieja no se le habían transformado en odiados retratos de carne y hueso.
El caso fue que tanto sufrimiento soportaron los tres hermanos por culpa de la abuela que –no bien crecieron y pudieron trabajar- alquilaron un apartamento chiquito y allí se fueron a vivir juntos.
Pasaron algunos años más.
Luis y Leandro se casaron y así fue como Lilibeth se quedó solita en aquel once ”J”, dos ambientes, teléfono, cocina y baño completos, más balconcito enfrentado al jardín trasero del edificio.
Lili era vendedora en una tienda y –a partir del atardecer- estudiaba en una escuela nocturna.
Un viernes a la medianoche -no bien acababa de caer rendida en su cama- se despertó sobresaltada. Una pesadilla que no lograba recordar, acaso. Lo cierto fue que la muchacha empezó a sentir que algo le aspiraba las fuerzas, el aire, la vida.
Esa sensación le duró alrededor de cinco minutos inacabables.
Cuando concluyó, Lilibeth oyó –fugazmente- la voz de la abuela. Y la voz aullaba desde lejos.
-Lilibeeeeeth… Pronto nos veremos… Liiiiilibeeeth… Liliii… Liiiiii… Ag.
La jovencita encendió el velador, la radio y abandonó el lecho. Indudablemente, una ducha tibia y un tazón de leche iban a hacerle muy bien, después de esos momentos de angustia.
Y así fue.
Pero –a la mañana siguiente- lo que ella había supuesto una pesadilla más comenzó a prolongarse, aunque ni la misma Lili pudiera sospecharlo todavía. Las voces de Luis y Leandro –a través del teléfono- le anunciaron:
-Esta madrugada falleció la abuela… Nos avisó el encargado del edificio… sí… te entendemos… Nosotros tampoco, Lili…pero…claro… alguien tiene que hacerse cargo de… Quédate tranquila, nena… Después te vamos a ver… Sí…Bien…Besos, querida.
Luis y Leandro visitaron el once “J” la noche del domingo. Lilibeth los aguardaba ansiosa.
Si bien ninguno de los tres podía sentir dolor por la muerte de la malvada abuela, una emoción rara –mezcla de pena e inquietud a la par- unía a los hermanos con la misma potencia del amor que se profesaban.
-Si estás de acuerdo, nena, Leandro y yo nos vamos a ocupar de vender los muebles y las demás cosas, ¿eh? Ah, pensamos que no te vendrían mal algunos artefactos. Esta semana te los vamos a traer. La abuela se había comprado televisión en color, licuadora, nevera, aspiradora y lavadora ultra modernos, ¿qué te parece? Lilibeth los escuchaba como atontada. Y como atontada recibió –el sábado siguiente- los cinco aparatos domésticos que habían pertenecido a la viuda de R., que en paz descanse. Su herencia visible y tangible. (La otra Lili acababa de recibirla también, aunque… ¿cómo podía darse cuenta?… ¿Quién hubiera sido capaz de darse cuenta?)
Más de dos meses transcurrieron en los almanaques hasta que la jovencita se decidió a usar esos artefactos que promocionaban en múltiples propagandas, tan novedosos y sofisticados eran. Un día superó la desagradable impresión que le causaban al recordarle a la desalmada abuela y –finalmente- empezó con la licuadora. Aquella mañana de domingo, tanto Lilibeth como su gato se hartaron de bananas con leche.
A partir de entonces comenzó a usar –también- la aspiradora…enchufó la lujosa nevera con congelador…hizo instalar el televisor con control remoto y puso en marcha la enorme lavadora. Este aparato era verdaderamente enorme: la chica tuvo que acumular varios quilos de ropa sucia para poder utilizarlo. ¿Para qué habría comprado la abuela semejante armatoste, solitaria como habitaba en su casa?
A lo largo de algunos días, Llibeth se fue acostumbrando a manejar todos los electrodomésticos heredados, tal como si hubieran sido suyos desde siempre. El que más le atraía era el televisor en color, claro. Apenas regresaba al apartamento –después de su jornada de trabajo y estudio- lo encendía y miraba programas nocturnos. Habitualmente, se quedaba dormida sin ver los finales. Era entonces el molesto zumbido de las horas sin transmisión el que hacía las veces de despertador a destiempo. En más de una ocasión, Lili se despertaba antes del amanecer a causa del “schschsch” que emitía el televisor, encendido inútilmente.
Una de esas veces –cerca de la madrugada de un sábado como otros- la jovencita tanteó el cubrecama, medio dormida, tratando de ubicar la cajita del mando a distancia que le permitía apagar la televisión sin tener que levantarse.
Al no encontrarlo se despabiló a medias. La luz platinosa que proyectaba el aparato más su chirriante sonido terminaron por despertarla totalmente. Entonces la vio y un estremecimiento le recorrió el cuerpo: la imagen del rostro de la abuela le sonreía –sin sus dientes- desde la pantalla. Aparecía y desaparecía en una serie de flashes que se apagaron –de pronto- tal como el televisor, sin que Lilibeth hubiera –siquiera- rozado el control remoto. A partir de aquel sábado, el espanto se instaló en el once “J” como un huésped favorito.
La pobre chica no se atrevía a contarle a nadie lo que estaba ocurriendo.
-¿Me estaré volviendo loca? –se preguntaba, aterrorizada. Le costaba convencerse de que todos y cada uno de los sucesos que le tocaba padecer estaban formando parte de su realidad cotidiana.
Para aliviar un poquito su callado pánico, Lilibeth decidió anotar en un cuaderno esos hechos que solamente ella conocía, tal como se habían desarrollado desde un principio.
Y anotó, entonces, entre otras muchas cosas que…
“La aspiradora no me obedece; es inútil que intente guiarla sobre los pisos en la dirección que deseo… (…) El aparato pone en acción ‘sus propios planes’, moviéndose donde se le antoja… (…) Antes de ayer, la licuadora se puso en marcha ‘por su cuenta’, mientras que yo colocaba en el vaso unos trozos de zanahoria. Resultado: dos dedos heridos. (…) La nevera me depara horrendas sorpresas. (…) Encuentro largos pelos canosos enrollados en los alimentos, aunque lo peor fue abrir la congeladora y hallar una dentadura postiza. La arrojé a la basura…(…) La desdentada imagen de la abuela continúa apareciendo y desapareciendo –de pronto- en la pantalla del televisor durante los programas nocturnos…(…) Mi gato Zambri parece percibir todo (…) se desplaza por el apartamento casi siempre erizado(…) Fija su mirada redondita aquí y allá, como si logara ver algo que yo no. (…) El único artefacto que funciona normalmente es la lavadora… (…) Voy a deshacerme de todos los demás malditos aparatos, a venderlos, a regalarlos mañana mismo… (…) Durante esta siesta dominguera, mientras me dispongo a lavar una montaña de ropa…”
(AQUÍ CONCLUYEN LAS ANOTACIONES DE LILIBETH. ABRUPTAMENTE, Y UN TRAZO DE BOLÍGRAFO AZUL SALE COMO UNA SERPENTINA DESDE EL FINAL DE ESA “A” HASTA LLEGAR AL EXTREMO INFERIOR DE LA HOJA.)
Tras un día y medio sin noticias de Lili, los hermanos se preocuparon mucho y se dirigieron a su apartamento.
Era el mediodía del martes siguiente a esa “siesta dominguera”.
Apenas arribados, Luis y Leandro se sobresaltaron: algunas vecinas cuchicheaban en el descansillo de la escalera, otra golpeaba la puerta del once “J”, mientras que el portero pasaba la mopa una y otra vez.
-No sabemos qué está pasando adentro. La señorita no atiende al teléfono, no responde al timbre ni a los gritos de llamada… Desde ayer que…
Agua jabonosa seguía fluyendo por debajo de la puerta hacia el corredor general, como un río casero.
Dieron parte a la policía. Forzaron la puerta, que estaba bien cerrada desde adentro. Luis y Leandro llamaron a Lili con desesperación. La buscaron con desesperación. Y –con desesperación- comprobaron que la muchacha no estaba allí.
El televisor en funcionamiento –pero extrañamente sin transmisión a pesar de la hora- enervaba con su zumbido.
En la cocina, “la montaña” de ropa sucia junto a la lavadora, en marcha y con la tapa levantada.
Medio enroscado a la paleta del tambor giratorio y medio colgando hacia afuera, un camisón de Lilibeth; única prenda que encontraron allí, además de una pantufla casi deshecha en el fondo del tambor.
El agua jabonosa seguía derramándose y empapando los pisos.
Más tarde, Luis ubicó a Zambri, detrás de un cajón de soda y semi-oculto por una pila de diarios viejos. El animal estaba como petrificado y con la mirada fija en un invisible punto de horror del que nadie logró despegarlo todavía. (Se lo llevó Leandro.)
El gato, único testigo.
Pero los gatos no hablan. Y la policía, las anotaciones del cuaderno de Lilibeth la parecieron las memorias de una loca que “vaya a saberse cómo se las ingenió para desaparecer sin dejar rastro”… “una loca suelta más”… “La loca del once J”… como la apodaron sus vecinos, cuando la revista para la que yo trabajo me envió a hacer esta nota.

Elsa Bonermann. ¡Socorro! (12 cuentos para caerse de miedo).  Ed. Alfaguara

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

Vamos a imitar, ahora, el trabajo que hizo Lilibeth en un cuaderno. Allí había algunas de las sensaciones que se vivieron en el once “J”. Tenía que ordenar lo que había pasado y eso es lo que hoy puedes hacer tú. Vas a leer momentos, situaciones, personajes que estaban allí, como el gato Zambri, extraños acontecimientos… Y un largo etcétera. Lilibeth se decidió a anotarlo en un cuaderno. Ahora te toca a ti. Puedes utilizar un cuaderno, como ella, unos folios, un archivo o lo que uses habitualmente. Numera los acontecimientos, según van sucediendo en la lectura. Escribe luego Verdadero (V) o Falso (F), como corresponda.

a)   Luis y Leandro se casaron y la hermana Lilibeth se quedó sola    V / F
b)   La más pequeña de los hermanos fue la que más sufrió        V / F
c)   Ninguno de los tres hermanos sintió la muerte de la abuela    V / F
d)   Una noche, Lilibeth vio la imagen de la abuela muerta. Una imagen sin dientes de su cara apareció en el televisor    V / F
e)   Lilibeth encuentra una dentadura postiza en la congeladora   V / F
f)   La historia la escribe alguien que trabaja en una revista           V / F
g)   El único testigo de las cosas que pasaron fue el gato       V / F

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es pesadilla.

Puedes ver, en internet, este video que nos transmite imágenes de lo que suponen las pesadillas, en los seres humanos que las padecen. También te diremos que hay profesionales que interpretan las pesadillas, si se las contamos. Es decir, que se pueden interpretar los sueños. En la siguiente página, encontrarás varias explicaciones que dan los profesionales a los sueños o a las pesadillas que tenemos. Porque todas y todos tenemos, alguna vez, ese tipo de sueños. A ver si encuentras lo que buscas y, sobre todo, que esta noche, cuando te acuestes, tengas ¡felices sueños!

Cuentame
Creemos que ha llegado el momento (para ti y para nosotros). Como lo que te hemos deseado es que, esta noche, pases felices sueños, una de las mejores maneras es recordar. A lo mejor, si recuerdas antiguas noches en que has tenido pesadillas, podrás escribirlo. Es una cuestión de memoria y, diciéndolo, puede que te liberes de esa horrible pesadilla que se te ha repetido. Así pues, haz ese ejercicio del recuerdo y cuéntanos aquella o aquellas terribles noches.

De todas las maneras, también es bueno contar los malos momentos a las personas que te quieren: familia, amigas o amigos, médicos que conozcas y gente que te puede ayudar. No te olvides de ellos o de ellas y todo en tus días y en tus noches ira por muy buen camino. ¡Mucha suerte!

 vNq6

Elsa Bonermann
Nació el 20 de febrero de 1952, en el barrio de Parque de los Patricios, en Buenos Aires (Argentina) y murió el 24 de mayo de 2013 en la misma ciudad.
Escritora vocacional pues ya desde pequeña tenía claro que quería serlo. Licenciada en Letras. Su literatura aunó inteligencia y audacia, aportando una fantasía sin límites, en historias de amor, de miedo o de terror. Escribió cuentos irreverentes, políticamente incorrectos para la época.
Ha recibido varios premios.

Nuestro observatorio

Se pueden consultar más datos biográficos sobre la autora en Imaginaria.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una relación  de libros tomada también de la página web de Imaginaria.

 

El cero Rey. Juan José Millás. Editorial SM (Recomendado: 14 años)

18 Jun

numerospares

El cero, harto de no ser nada, decidió buscarse la vida fuera del sistema métrico decimal.
-Al otro lado del Sistema Métrico Decimal no hay nada –le dijeron los números pares y los impares y también los idiotas, pues sabían que sin el cero todo el sistema se vendría abajo.
-Pues ese es mi sitio –respondió él-, ya que no soy nada.
-Sí eres, sí eres –le dijeron.
-No soy, no soy –respondió él.
Dos días son dos días, y siete semanas son siete semanas, pero cero meses no es ningún mes.
-Ponte a mi lado y seremos un 40 –le dijo el 4.
-Quiero ser algo por mí mismo, sin ayuda de nadie.
Atravesó, pues, el Sistema Métrico Decimal y llegó a un lugar raro, donde las cosas no eran nada. Ni las calles eran calles, ni los semáforos semáforos, ni los árboles árboles. “Este es mi sitio, puesto que soy un número que no es un número”.
Entró sigilosamente en una casa y vio a un padre que no era un padre, una madre que no era una madre, unos hijos que no eran unos hijos, y un canario que no era un canario.
Estuvo todo el día observando, escondido tras un sofá que no era un sofá, a aquella familia que no era una familia. Al atardecer salió a la calle que no era una calle, feliz de haber encontrado para vivir un lugar que no era lugar.
Pero apenas había recorrido dos manzanas, cuando fue detenido por dos policías que no eran policías.
-Usted no puede permanecer aquí –le dijeron. Para estar aquí es preciso no ser nada.
-Es que yo soy un cero –dijo el cero.
-Un cero es un cero –le contestaron.
-Un cero –repuso él- es un número que no es número. ¿Cuántos días son cero días? ¿Cuántas semanas son cero semanas? ¿Cuántos meses son cero meses?
Los policías que no eran policías se miraron sin saber qué contestar.
-¿Qué diferencia hay entre un cero y nada? –insistió el cero.
El asunto fue llevado ante unos licenciados en nada, que era la profesión más extendida en aquel sitio. Tras darle muchas vueltas al asunto, estos expertos decidieron que no era lo mismo nada que cero.
El cero fue devuelto violentamente al Sistema Métrico Decimal, donde fue recibido con todos los honores por el resto de los números, que no podían vivir sin él.
Y para que no volviera a irse, lo nombraron el Rey del Sistema, y él aceptó, y desde entonces reina sin comprender por qué es preciso ser nada para serlo todo.

Juan José  Millás. Números pares, impares e idiotas.  Editorial SM

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
En muchas ocasiones, pensamos que quienes nos rodean no tienen sentido. Es decir, no valen para nada o casi nada. Nos sucede también a nosotras mismas o a nosotros mismos. Pero ¿quién soy yo? ¿Para qué valgo? Eso es lo que le pasaba al cero. Claro que él estaba en el Sistema Métrico Decimal. Con ese Sistema, la Humanidad ha conseguido entenderse: nos hemos puesto de acuerdo en las medidas, en los pesos, en las distancias, en las temperaturas, en las velocidades, en los tiempos y en muchas cosas.

Y por eso, el cero y todos los números existen y son importantísimos, para que las medidas sean exactas y nos entendamos bien entre todos. ¿Acaso nos parece poco importante ponernos de acuerdo en algo? Si eso pasara siempre en la Humanidad, a lo mejor las guerras no existirían, mucha gente no se moriría de hambre, atenderíamos a los enfermos que lo necesitan…

Podría ser, incluso, que el dinero estuviera mejor repartido. Ahora, algunos, unos pocos, tienen muchísimo. Otros, muchos más, tienen muy poco. No tienen ni para vivir… La verdad es que la Humanidad viviría mejor de lo que vive. Y para eso, lo que sí sabemos es que todas y todos somos necesarios. Es algo muy parecido a lo que sucedió con el cero. Porque lo que pasaba es que el cero estaba deprimido. Hasta que tomó una gran decisión: aceptó que lo nombraran Rey del Sistema. Y desde entonces reina. Aunque siguió haciéndose aquella pregunta, que no lograba responder: ¿por qué es preciso ser nada para serlo todo?

Lo que no poseemos, por desgracia, es la gran respuesta a esa pregunta. Pero si luchamos y nos unimos todos, podemos probar lo que sucede. A lo mejor nos llevamos una gran alegría y conseguimos que el cero se sienta mejor. Y nosotras y nosotros también.
 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es observar. El pobre cero se consideraba nada, que no era nada, fuera del Sistema Métrico Decimal. Observó a aquella familia, que no era familia, aquella calle, que no era calle, un lugar que no era lugar… Todo lo que observaba era ¡nada! ¿Serían invisibles?

Pues no. No eran invisibles, porque el cero va recorriendo todos esos lugares que menciona. Una cosa es ser nada y otra, muy distinta, ser invisible.

El actor y director de cine español, Javier Bardem, nos explica, en la película  Invisibles, cuántos invisibles están ahí, en el mundo; ese mundo al que no queremos mirar, porque no nos gusta. Y, sin embargo, está ahí. Dice una de las participantes en la película: “Somos totalmente olvidados por todos. No es que no nos vean; es que no quieren vernos”. Observa, mira y, si puedes, ayuda a los invisibles, a los que nadie quiere ver.

Cuentame
Hoy puedes revisar tu memoria. Seguro que tienes una “memoria de elefante”. Y eso que no está demostrado científicamente que esa frase tenga fundamento. Lo que sabemos del elefante está en que es el mayor de los animales terrestres que viven ahora, pues llega a tres metros de alto y cinco de largo, dice el diccionario de la Academia (escribe la palabra arriba, en el lugar que corresponde y haz clic en buscar). Ahí encontrarás su definición).

Lo que puedes, con un paseo mental, es recordar si en los itinerarios que haces hay invisibles. Gente, como decía la película de Javier Bardem, que nadie quiere ver. ¿Has hablado alguna vez con un o una invisible? ¿Te ha dicho de dónde viene? ¿Por qué está ahí? ¿Cuál es el principal problema que hay en su lugar de origen? ¿Has comentado alguna vez este asunto en tu casa? ¿Con amigas o amigos?

Este puede ser un momento estupendo para que busques información y actúes, con las personas que te pueden ayudar, a proponer acciones a favor de esos miles y miles de invisibles.

 Autor

Juan José Millás
Nace el 31 de enero de 1946 en Valencia (España).
Se traslada la familia a Madrid cuando Millás tenía 6 años. Estudió Filosofía y Letras, abandonando al tercer curso. Antes de poder dedicarse a escribir trabajó en Caja Postal e Iberia. Desde los años 90 del siglo pasado escribe en el periódico El País. Ha recibido varios premios.

Nuestro observatorio

Se pueden consultar más datos biográficos sobre Juan José Millás en su página oficial.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros tomada de Canal Lector.

Pippi Calzaslargas. Astrid Lindgren. Editorial Blackie Books (Recomendado: 9-11 años)

29 May

pippi
Tommy y Annika habían anunciado a la profesora que iba a llegar una nueva alumna llamada Pippi Calzaslargas. La profesora había oído hablar de Pippi a la gente del pueblo, y, como era muy amable y simpática, decidió hacer cuanto fuera necesario para que Pippi se sintiera en el colegio como en su propia casa.
Pippi se dejó caer en el primer asiento que encontró libre, sin que nadie la hubiera invitado a sentarse; pero la profesora no hizo caso de sus toscos modales y le dijo cariñosamente:
-Bienvenida a la escuela, Pippi. Deseo que estés a gusto aquí y que aprendas mucho.
-Estoy segura de que aprenderé. Y supongo que tendré vacaciones por Navidad, pues he venido por eso. ¡La justicia ante todo!
-Si quieres darme tu nombre y apellidos, te matricularé –dijo la profesora.
-Me llamo Pippilotta Delicatessa Windowshade Mackrelmint y soy hija del capitán de barco Efraín Calzaslargas, que fue el rey de los mares y hoy es el rey de los caníbales. Pippi es la abreviatura de Pippilota, nombre que, según mi padre, resultaba demasiado largo.
-Tu padre tenía razón –dijo la profesora-. Bien, pues también nosotros te llamaremos Pippi… Ahora conviene que te haga un pequeño examen para ver qué es lo que sabes. Supongo que sabrás bastante, pues ya eres una niña mayor. Empecemos por la aritmética. ¿Puedes decirme cuántos son siete y cinco?
Pippi se quedó sorprendida y contrariada a la vez. Al fin contestó:
-Si tú no lo sabes, no esperes que te lo diga yo.
Todos los alumnos miraron a Pippi con una expresión de horror. La profesora le dijo que en la escuela no se contestaba así, y que a la profesora no se le hablaba de tú, sino de usted.
-Lo siento mucho –se excusó Pippi-. No lo sabía. No lo volveré a hacer.
-Eso espero –dijo la profesora-. Y ahora te diré que siete y cinco son doce.
-¡Ah! –exclamó Pippi-. ¿Con que lo sabías? Entonces, ¿por qué me lo has preguntado? ¡Oh! ¡Qué cabezota soy! ¡Ya he vuelto a tutearla! Perdóneme.
Y Pippi se dio un fuerte pellizco en una oreja.
La profesora decidió no dar ninguna importancia a la cosa.
-Ahora dime: ¿cuántos te parece que son ocho y cuatro?
-Pues… alrededor de sesenta y siete.
-No –rectificó la profesora-; ocho y cuatro son doce.
-¡Eh, eh, buena mujer! ¡Esto ya es demasiado! Usted misma ha dicho hace un momento que doce eran siete y cinco, y no ocho y cuatro. Hay que tener un poco de formalidad, y más aún en la escuela. Si sabes tanto de esas cosas, ¿por qué no te vas a un rincón a contar y nos dejas tranquilos a nosotros, para que podamos jugar al escondite? ¡Oh, perdone! ¡Otra vez la he tuteado!
Pippi estaba sinceramente consternada. Continuó:
-Le suplico que me vuelva a perdonar. Ya verá como es la última vez.
La profesora le dijo que la perdonaba; pero juzgó que no era conveniente seguir enseñando aritmética a Pippi y empezó a preguntar a los demás niños.
-Tommy, a ver si contestas a esta pregunta: si Lisa tiene siete manzanas y Axel nueve, ¿cuántas manzanas tendrán entre los dos?
-¡Anda, Tommy, contesta! –intervino Pippi-. Y, al mismo tiempo, responde a esta otra pregunta: si a Lisa le duele el estómago una vez y a Axel le duele varias veces, ¿quién es el culpable y de dónde han cogido las manzanas?
La profesora fingió no haberla oído y se volvió hacia Annika.
-Y ahora, Annika, este problema para ti: Gustavo fue de excursión con todos los alumnos de su colegio; al salir tenía once monedas de diez céntimos, y al regresar, siete. ¿Cuántas monedas había gastado?
-También a mí me gustaría saberlo –dijo Pippi-. Además, quisiera saber por qué era tan despilfarrador, y si se había lavado las orejas por detrás antes de salir de casa.
La profesora decidió dar por terminada la clase de aritmética. Se dijo que a Pippi quizá le interesaría más aprender a leer. Y sacó un cuadro en el que veía una islita preciosa, de color verde y rodeada de un mar azul. Suspendida sobre la isla había una “i”.
-¡Qué cosa tan rara! –exclamó Pippi-. Esa letra es una rayita sobre la que ha soltado algo una mosca. Me gustaría saber qué tienen que ver las islas con lo que sueltan las moscas.
La profesora sacó otro cuadro que representaba una serpiente enroscada. Explicó a Pippi que la letra que había sobre la serpiente era la “s”.
-¡A propósito! –exclamó Pippi-. Nunca podré olvidar una lucha que sostuve con una serpiente gigante en la India. ¿De modo que esa letra es la “s”? ¡Qué interesante!
La profesora que ya empezaba a considerarla como una niña escandalosa y molesta, decidió dedicar un rato al dibujo. Pippi estaría sentada y quieta mientras dibujaba. Creyéndolo así, la profesora repartió hojas de papel y lápices entre los alumnos.
-Podéis dibujar lo que queráis –les dijo.
Y sentándose a su mesa, empezó a corregir cuadernos. Un momento después levantó la cabeza para echar una ojeada a los alumnos. Todos, desde sus asientos, miraban a Pippi, que estaba echada sobre el pupitre y dibujaba con gran alegría.
-¡Pero, Pippi! –exclamó la profesora, empezando a perder la paciencia-. ¿Por qué no dibujas en el papel?
-Hace tiempo que no dibujo en papeles. No hay espacio para mi caballo en esa mísera hoja. Ahora estoy dibujando las patas delanteras; cuando dibuje la cola seguramente llegaré al pasillo.
La profesora reflexionó un momento, visiblemente preocupada.
-¿Preferiríais cantar? –preguntó.
Todos los niños se pusieron en pie ante sus pupitres; todos menos Pippi, que seguía echada sobre el suyo.
-Ya podéis empezar a cantar –dijo la niña-. Yo voy a descansar un poco. El exceso de estudio puede acabar con la salud de la persona más robusta.
La paciencia de la profesora llegó con esto a su fin, y envió a los niños al patio; a Pippi le dijo que no saliera, que quería hablar con ella.
Cuando en la sala quedaron únicamente la profesora y Pippi, esta se puso en pie y se acercó a la mesa.
-¿Sabes… -empezó a decir, pero enseguida rectificó-, sabe usted que he pasado un buen rato viendo todo esto? Pero me parece que no volveré, a pesar de las vacaciones de Navidad. Hay demasiadas manzanas, islas y serpientes y todas esas cosas. La cabeza me da vueltas. No está disgustada conmigo, ¿verdad?
Pero la profesora dijo que sí estaba disgustada; que Pippi no quería portarse bien, y que a ninguna niña que se portase tan mal como ella se le permitiría entrar en la escuela, por mucho que lo deseara.
-¿Me he portado mal? –dijo Pippi, extrañada-. Pues no me he dado cuenta –añadió tristemente.
Nadie podía ponerse tan trágico como se ponía Pippi cuando tenía algún pesar. Permaneció en silencio unos instantes y luego dijo con voz trémula:
-Comprenda usted que cuando una tiene por madre un ángel y por padre un rey de caníbales, y se ha pasado la vida navegando, no puede saber cómo debe portarse en el colegio, entre tantas manzanas y serpientes.
La profesora le contestó entonces que lo comprendía muy bien, que ya no estaba disgustada con ella y que quizá le permitiría volver a la escuela cuando fuese mayor. Y Pippi exclamó radiante de alegría:
-¡Es usted la mar de simpática! ¡Mire lo que le traigo!
Pippi sacó del bolsillo una cadena de oro fino y la depositó en la mesa. La profesora dijo que no podía aceptar un regalo tan valioso, pero Pippi la amenazó:
-Tiene usted que aceptarlo. Si no, volveré mañana, y ya verá la que armo.
Dicho esto, salió al patio corriendo y montó de un salto en su caballo.

Astrid Lindgren. Pippi Calzaslargas. Todas las historias. Editorial Blackie Books

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

Quienes hemos estado, durante años, dando clase a un mismo curso escolar, sabemos lo que significa la llegada de alguien nuevo. De una u otra manera, docentes, compañeras y compañeros se hacen un perfil especial de quien llega. Todo el mundo en el centro sabe cómo es, de dónde viene, cómo son sus padres, incluso dónde vive, qué aptitudes tiene para el deporte, para la relación, sus gustos y preferencias, con quién se relaciona y todo eso que Tommy y Annika anunciaron a la profesora de la alumna que iba a llegar: Pippi Calzaslargas. Y cuando se lean estas líneas, puede que haga ya unos meses que eso pasó. Esto significará que, en otros pocos, empezará un nuevo curso y volverán a aparecer, con personajes diferentes, las situaciones habituales. Es un tren, con distintos viajeros, que recorrerá las estaciones de la ilusión, de la innovación de la relación, de la vida, al fin y al cabo.

Palabra magica
La palabra mágica hoy es tutear. Pippi tuvo muchos problemas el primer día, porque ella estaba acostumbrada a tratar a la gente de . Eso es tutear. Pero en el caso de personas que conocemos menos y tenemos que dirigirnos a ellas, por respeto utilizamos usted. En el texto que has leído, a la profesora no se le hablaba de tú, sino de usted. Eso son normas, reglas, obligaciones que hay en diferentes lugares. De los siguientes casos, di cuándo utilizas el tú y cuándo el usted.

Te encuentras, en la escalera, a una amiga que vive en el primer piso:

La trato de usted                                 La trato de tú

Te encuentras, por la calle, a un señor. Es compañero de tu madre:

Lo trato de usted                                 Lo trato de tú

Vas al médico, para explicarle que te duele el estómago:

Lo trato de usted                                 Lo trato de tú

Ves a un agente de policía y le preguntas dónde está una calle:

Lo trato de usted                                 Lo trato de tú

Si hacemos clic en el dibujo que hay arriba, a la derecha, encontraremos una amplísima relación de lo que los expertos llaman Actos de palabra o Actos de habla.

Sólo a título informativo para la mediadora o el mediador, según Austin (filósofo británico que falleció en 1960), al producir un acto de habla, se activan simultáneamente tres dimensiones:
Acto fónico (emitimos sonidos)
Acto fático (emitimos palabras con una secuencia gramatical determinada)
Acto rético o del significado (emitimos las secuencias gramaticales con un sentido determinado).

Cuentame
¿Ha llegado alguien nuevo, últimamente, a tu clase? ¿Compañeras, compañeros, profesoras, profesores?    ¿Qué le ha parecido la clase a la nueva o al nuevo? ¿Has hecho ya amistad? ¿Hay alguien que se parezca a Pippi Calzaslargas? Fíjate, sobre todo, en su pelo, con ese precioso color de zanahoria.

Y por si no conoces a este personaje, aquí tienes algunos fragmentos de la película que, hace bastantes años, tuvo un éxito enorme. En el mundo entero, casi no había niñas o niños que se perdieran las cosas que hacía Pippi. Era muy, muy divertida.

vNq6

Astrid Lindgren

Nació en Vimmerby, el 14 de noviembre de 1907 y murió en Estocolmo el 28 de enero de 2002 (Suecia).
Hija de campesinos, tuvo una infancia feliz. Le gustaba bailar la danza popular y le volvía loca el jazz. Trabajó en una oficina.  Relataba cuentos de Pippi a su hijo, después los escribió y los mandó a una editorial, esta los rechazó al principio pero los publicó años más tarde.
Fue una defensora de los animales. Escribió más de 100 obras pero la que le dio la fama fue la de Pippi Calzaslargas.
En 1958 recibió el premio Hans Christian Andersen.

 

Nuestro observatorio

Se pueden consultar más datos biográficos sobre la autora en varias páginas dedicadas a Astrid Lindgren.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de la autora tomada de Canal Lector.

 

El cuarto planeta. Antoine de Saint-Exupéry . Editorial Alianza (Recomendado: 13-14 años)

10 Abr

principito

El cuarto planeta era el del hombre de negocios. El hombre estaba tan ocupado que ni siquiera levantó la cabeza cuando llegó el principito.
-Buenos días –le dijo éste.
-Tres y dos son cinco. Cinco y siete, doce. Doce y tres, quince. Buenos días. Quince y siete, veintidós. Veintidós y seis, veintiocho. No tengo tiempo para volver a encenderlo. Veintiséis y cinco, treinta y uno. ¡Uf! Da un total, pues, de quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno.
-¿Quinientos millones de qué?
-¡Eh! ¿Estás siempre ahí? Quinientos millones de… Ya no sé… ¡Tengo tanto trabajo! Yo soy serio, no me divierto con tonterías. Dos y cinco, siete…
-¿Quinientos millones de qué? –repitió el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta, una vez que la había formulado.
El hombre de negocios levantó la cabeza:
-En los cincuenta y cuatro años que habito este planeta, sólo he sido molestado tres veces. La primera fue hace veintidós años por un abejorro que cayó Dios sabe de dónde. Produjo un ruido espantoso y cometí cuatro errores en una suma. La segunda fue hace once años por un ataque de reumatismo. Me hace falta ejercicio. No tengo tiempo para moverme. Yo soy serio. La tercera vez… ¡Hela (1) aquí! Decía, pues, quinientos un millones…
-¿Millones de qué?
El hombre de negocios comprendió que no había esperanza de paz.
-Millones de esas cositas que se ven a veces en el cielo.
-¿Moscas?
-No, cositas que brillan.
-¿Abejas?
-¡No! Cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. ¡Pero yo soy serio! No tengo tiempo para desvariar.
-¡Ah! ¿Estrellas?
-Eso es. Estrellas.
-¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas?
-Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy serio, soy preciso.
-¿Y qué haces con esas estrellas?
-¿Qué hago?
-Sí.
-Nada. Las poseo.
-¿Posees las estrellas?
-Sí.
-Pero he visto un rey que…
-Los reyes no poseen; “reinan”. Es muy diferente.
-¿Y para qué te sirve poseer estrellas?
-Me sirve para ser rico.
-¿Y para qué te sirve ser rico?
-Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.
Éste, se dijo el principito, razona un poco como el ebrio (2)
Sin embargo, siguió preguntando:
-¿Cómo se pueden poseer estrellas?
-¿De quién son? –replicó, hosco (3), el hombre de negocios.
-No sé. De nadie.
-Entonces son mías, pues soy el primero en haberlo pensado.
-¿Es suficiente?
-Seguramente. Cuando encuentras un diamante que no es de nadie, es tuyo. Cuando encuentras una isla que no es de nadie, es tuya. Cuando eres el primero en tener una idea, la haces patentar: es tuya. Yo poseo las estrellas porque jamás, nadie antes que yo, soñó con poseerlas.
-Es verdad –dijo el principito-. ¿Y qué haces tú con las estrellas?
-Las administro. Las cuento y las recuento –dijo el hombre de negocios-. Es difícil. ¡Pero soy un hombre serio!
El principito no estaba satisfecho.
-Yo, si poseo un pañuelo, puedo ponerlo alrededor de mi cuello y llevármelo. Yo, si poseo una flor, puedo cortarla y llevármela. ¡Pero tú no puedes cortar las estrellas!
-No, pero puedo depositarlas en el banco.
-¿Qué quiere decir eso?
-Quiere decir que escribo en un papelito la cantidad de mis estrellas. Y después cierro el papelito, bajo llave, en un cajón.
-¿Es todo?
-Es suficiente.
Es divertido, pensó el principito. Es bastante poético. Pero no es muy serio.
El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las personas mayores.
-Yo -dijo aún- poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino (4) todas las semanas. Pues deshollino también el que está extinguido. No se sabe nunca. Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú no eres útil a las estrellas…
El hombre de negocios abrió la boca pero no encontró respuesta y el principito se fue.
Decididamente las personas mayores son enteramente extraordinarias, se dijo simplemente a sí mismo durante el viaje.

Notas

(1) Hela aquí: aquí está.
(2) Ebrio: borracho, que ha bebido demasiado alcohol.
(3) Hosco: antipático.
(4) Deshollino: limpio, les quito las sustancias negras como alquitrán.

Antoine de Saint-Exupéry . El Principito.  Ed. Alianza

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
El principito narra las aventuras de un niño, que viene de un lejano planeta, muy pequeño. Parece increíble, pero es así. ¿Cómo no le iba a gustar un planeta tan maravilloso como éste, en el que vivimos?

Recomendamos, encarecidamente, la lectura de una de las obras maestras de la Literatura. Creemos que, en esta edad que proponemos (13-14 años), es donde mayor disfrute se puede obtener de su lectura. En cualquier caso, si la lectura del soporte libro tuviera algún problema (imaginemos una discapacidad de vista, por ejemplo), existe también esta versión. Un audio-libro, que facilitará su lectura oída.

En su llegada al planeta Tierra, va contando las aventuras que tuvo en los otros seis planetas que fue visitando. El texto de hoy corresponde a su visita al cuarto planeta. No se trata de describir cómo eran físicamente esos planetas que visitaba. El libro no tiene que ver con la geografía. La pregunta es ¿quiénes los habitaban? ¿Cómo eran las personas que en ellos había?

El que hoy has leído es el cuarto planeta. ¿Recuerdas quién dice que lo habitaba?

1)   Lo habitaba un extraterrestre, que se había construido una lujosa mansión, para que fueran los demás habitantes.
2)   Lo habitaba el hombre de negocios, que quería que todo, absolutamente todo fuera para él.
3)   Lo habitaba un visitante que llamaban “el planetario”.

(La respuesta correcta es la número 2)

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es poseer. Cuando el verbo poseer se aplica a una persona, como es el caso, significa tener algo en poder de esa persona. Es lo que pensaba el hombre de negocios. Que poseía las estrellas. Pero el principito pensaba en la realidad. Es imposible poseer las estrellas. Por eso piensa que, cuando decía que posee las estrellas, parecía que estaba ebrio, que había tomado más alcohol del que debía tomar.

Pues ahora, vamos a pensar un rato en qué cosas puedes poseer. Es decir, tener en tu propiedad. El diálogo entre el hombre de negocios y el principito es:

        (Hombre de negocios): -Yo poseo las estrellas porque jamás, nadie antes que yo, soñó con poseerlas.
        -Es verdad –dijo el principito-. ¿Y qué haces tú con las estrellas?
        -Las administro. Las cuento y las recuento –dijo el hombre de negocios-. Es difícil. ¡Pero soy un hombre serio!
        El principito no estaba satisfecho.
Yo, si poseo un pañuelo, puedo ponerlo alrededor de mi cuello y llevármelo. Yo, si poseo una flor, puedo cortarla y llevármela. ¡Pero tú no puedes cortar las estrellas!
        -No, pero puedo depositarlas en el banco.

¿Cuáles de estas palabras son sinónimas de poseer, es decir, significan algo igual o parecido?

Compartir          Tener           Ofrecer          Usar

¿Qué cosas podrías decir, después de esto, que posees, explicando por qué las posees o no las posees?

La libertad         La economía         El mar
El país               La sabiduría          La ilusión

Cuentame
Hoy te proponemos una aventura galáctica.

Estos son los planetas del sistema solar. Falta Plutón  porque muchos geógrafos no lo consideran como planeta del sistema solar. Es el planeta enano.

A lo mejor te encantaría ir en una nave, a visitar alguno de estos planetas. Pero hoy nos vamos a conformar con ser príncipe pequeño, principito o princesa pequeña, princesita. Y tampoco tiene nada que ver con los cuentos de hadas. No, esos los leímos cuando éramos más pequeños. Eran fantásticos, pero muchos ya te los sabes.

Como los planetas están habitados por diferentes tipos de gente, podemos imaginar qué nos gustaría. Aprovecha ahora, cuando todo es posible, e inventa el nombre de un planeta. ¿Hacia dónde cae, aproximadamente? ¿Está en el sistema solar, al lado de los que conoces: Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón o está en un lugar todavía no explorado por los geógrafos o geógrafas, con sus grandes telescopios? ¿Quién habita ese planeta, el más lejano del universo, que se descubrirá el año 4500? Lo que seguro que sí sabes, con tu imaginación portentosa, es quién o quiénes te gustaría que lo habitaran. Numera, del uno al cinco, según tus gustos, los tipos de gente que querrías encontrar, cuando viajes, en tu planeta imaginario.

Mucha suerte y que tengas el más maravilloso viaje jamás contado.

9e7o

Antoine de Saint-Exupéry

Nació en Lyon (Francia) el 29 de junio de 1900 y murió cerca de la costa de Marsella el 31 de julio de 1944, en un accidente aéreo. Pasó una infancia feliz a pesar de la muerte de su padre, cuando él tenía 4 años. Estudiará en Suiza. Obtiene el título de piloto de aviación. Descubre que le gusta escribir y dedicará su vida a la aviación y a la escritura. Sufrió más de un accidente por realizar misiones peligrosas, en una de ellas su avión desapareció y ya no se supo más de él.

Nuestro observatorio
Más datos biográficos e imágenes de Antoine de Saint-Exupéry

Bibliografía 

Otros libros de Antoine de Saint-Exupéry:

Vuelo nocturno. Ed. Anaya
Carta a un rehén. Ed. Salamandra
Tierrra de hombres. Ed. Salamandra