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Inventos. Jürg Schubiger. Editorial Anaya (Recomendado:9-11 años)

26 Nov

cuandoelmundoerajoven

Cuando el primer hombre llegó al mundo, lo encontró vacío. Fue paseando hasta que se cansó.
“Falta algo –pensó-. Una cosa de cuatro patas para sentarse.”
E inventó la silla. Se sentó y miró a la lejanía.
Wonderful. Maravilloso.
“Pero no del todo. Falta algo –pensó-. Una cosa cuadrada, para estirar las piernas debajo y apoyar los codos encima.”
E inventó la mesa. Puso las piernas debajo, apoyó los codos encima y miró a la lejanía.
Wonderful.
Pero de la lejanía iba llegando un viento, y con él se acercaban unas nubes oscuras.
Empezó a llover.
“No tan Wonderful. Falta algo, una cosa con una cosa encima que le proteja a uno del viento y del agua.”
E inventó la casa. Cogió la silla y la mesa, las llevó dentro, estiró las piernas, apoyó los codos sobre la mesa y miró la lluvia a través de la ventana.
Wonderful.
Bajo la lluvia vio entonces otro hombre. Llegó a la casa.
-¿Puedo meterme debajo? –preguntó el otro hombre.
-Please –dijo el primero-. Por favor.
Le enseñó lo que había inventado: la silla para sentarse, la mesa para las piernas y los codos, la casa con cuatro paredes y techo para protegerse del viento y del agua, la puerta para entrar, la ventana para mirar al exterior.
Cuando el otro hombre hubo visto, aprobado y elogiado todos los inventos, el primero preguntó:
-¿Y usted, querido vecino?
El otro permaneció en silencio. No se atrevía a decir que él había inventado el viento y la lluvia.

Jürg Schubiger. Cuando el mundo era joven todavía. Editorial Anaya

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto

Ya has leído lo que se encontró el primer hombre (o mujer, naturalmente), cuando llegó al mundo. Como estaba vacío, tuvo que ir inventando cosas según las iba necesitando.

Una silla. Una mesa. Era Wonderful, es decir, maravilloso, fantástico. Pero hubo algo, el viento que empezó a soplar y la lluvia que empezó a caer, cuando la situación no era “tan wonderful”. Había que inventar algo, para protegerse. Y lo consiguió. Inventó la casa. Todos eran inventos fantásticos de ese primer habitante del mundo.

Lo que sí sabemos, también, es que el otro hombre que llegó no se atrevió a decirle, al primer hombre, que él había inventado el viento y la lluvia. Justo lo que al primer hombre no le gustaba y que por eso inventó casi todo.

Bueno. Pues ahora vas a pensar que te ha tocado a ti ser el primer hombre, o la primera mujer, que va a inventar algo. Hay cosas en el mundo que te gustan mucho y, otras, que te gustan menos. Escribe las cosas que te gustaría inventar. ¿Será un libro, por ejemplo, que todavía no se ha escrito? ¿Será un ordenador especial, que hace todo lo que tú piensas? ¿Será una clase en la que, según entras, ya te sabes todo lo que te toca estudiar? ¿Será un medio de transporte particular, hecho solamente para ti, con el que puedas llegar donde quieras? ¿Será una moneda mágica, que se repite tantas veces, como la gente que la necesita? ¿Tendrá algo que ver con tu familia?

Es tu momento. Piensa en cosas que hay en el mundo y las que tú inventarías. Cuéntanoslo. A lo mejor, el mundo entero dice: ¡Wonderful! ¡Maravilloso!
Palabra magica
Hoy la palabra mágica es inventar. Seguro que conoces esta canción, de Queen and Freddy Mercury.

La canción dice: It’s kind of magic (Es una especie de magia). Y eso es lo que hacemos, como tú ya sabes, en este apartado. No utilizamos varita mágica, ni un anillo especial, ni un lápiz mágico, ni nada de eso. Sólo usamos algo que no nos va a faltar nunca: ¡la Palabra!

En la columna de la derecha, encontrarás nombres de cosas ya inventadas. En la de la izquierda, unos nombres de inventores. Únelas correctamente.  Si tienes alguna duda, utiliza la Red. Internet te lo puede resolver.

INVENTORAS O INVENTORES             INVENTOS

1. Juan de la Cierva, en 1923 A. La bombilla
2. Karl Benz, en 1886 B. El chicle
3. Thomas Adams, en 1869 C. El coche
4. Thomas Alva Edison, en 1880 D. El helicóptero

(Solución: 1-D; 2-C; 3B; 4-A)

Y como nuestra palabra mágica hoy es inventar, puedes consultar la siguiente dirección. Son inventos que, cambiaron el mundo.

http://borjatercero.blogspot.com.es/

Cuentame

Hemos visto, en esta lectura, muchas cosas sobre los inventos y sobre los inventores o inventoras que ha habido desde los orígenes del mundo. Y ahora te toca a ti. Sabemos que no es fácil decidirse por el invento que te resulta el mejor. El más práctico para tu vida. El más barato que se puede adquirir en el mercado. El que le gusta a todo el mundo que uses. El de uso más sencillo. ¿Con cuál te quedarías siempre, si parece que se va aproximando un fin del mundo? Aunque el planeta Tierra desapareciera, podrías ir a otro, que todavía no se conoce, pero te dan la oportunidad de llevar aquello de lo que no te desprenderías nunca. ¿Lo sabrías elegir? Tienes que pensar, eso sí, que en la nave espacial, que te servirá para el viaje, no cabe todo lo que te gustaría. Hay un espacio muy limitado, porque sólo caben, en este primer viaje, quince personas. ¿A quiénes elegirías, para que estuvieran contigo? ¿Por qué esas y no otras?

Sí tienes que saber, porque es la suerte del sorteo mundial que se ha celebrado, que te ha tocado a ti. No puede subir toda la Humanidad. Es una pena, pero las reglas mundiales son así.
Puedes enviar tus decisiones a un correo electrónico y, quien lo reciba, intentará ayudarte en el jurado. Creemos que por probar no pasa nada.
No podemos asegurar resultados a ningún habitante del planeta. Lo que sí es condición incuestionable es mandar el correo, con tu nombre y edad.
Nos despedimos deseándote lo mejor. ¡Mucha suerte!

Autor
Jürg Schubiger
Nació el 14 de octubre de 1936 en Zúrich (Suiza) y murió en la misma ciudad el 15 de septiembre de 2014.
Realizó numerosos trabajos en varios países antes de dedicarse a escribir. En los años sesenta del siglo pasado estudió filología germánica, psicología y filosofía en la universidad de Zúrich.  Desde esos años se dedicó a la literatura donde plasmó muy bien sus inquietudes.  Recibió el Premio Hans Christian Andersen 2008.

Nuestro observatorio
Más datos biográficos y discurso de entrega del premio Hans Cristian Andersen en Imaginaria.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor  tomada de Canal Lector.

La nueva granja (Segunda parte). Sid Fleischam. Editorial Alfaguara (Recomendado: 9-11 años)

19 Nov

maravillosagranja

(—) Pues bien, ahí estábamos plantados mirando nuestra granja de media hectárea que no servía para nada más que para zambullirnos en ella en un día de calor como aquel. Y además hacía más calor que nunca. Se batió el récord de calor, según supe más tarde. Aquel fue el día en que, tres minutos antes de las doce, los campos de maíz del estado de Iowa explotaron de palomitas. Eso es historia. Seguro que lo habéis leído ya en alguna parte. Hay fotos que lo prueban.
Me dirigí hacia nuestros niños.
-¡Willjillhesterchesterpeterpollytimtommarylarryylapequeñaclarinda! –dije-. Siempre hay un lado bueno en todas las cosas. Esta charca que hemos comprado está un poco enfangada (1), pero es agua: ¡Al agua patos!
La idea fue acogida favorablemente y en un abrir y cerrar de ojos estábamos con los trajes de baño puestos. Di la señal y cogimos carrerilla. En ese instante nos cayó encima tal ráfaga de sequía que aterrizamos sobre media hectárea de tierra seca. La charca se había evaporado. Fue muy sorprendente.
Los niños habían saltado de cabeza y no se veía de ellos más que las piernas dando patadas en el aire. Los tuve que arrancar de la tierra como a zanahorias. Algunas de las niñas estaban aún sujetándose las narices. Por supuesto que fue una amarga recepción ver desvanecerse ante nuestros ojos aquella piscina.
Pero en el momento en que apresé un terrón entre los dedos, a mi corazón de granjero se le escapó un latido. Aquel fondo de estanque era suave y rico como la seda negra.
-¡Mi querida Melissa! –grité-. Ven a ver. Esta tierra es tan buena que debería guardarse en un banco.
Me encontraba fuera de mí de excitación. Aquella tierra gloriosa parecía estar suplicando que la sembrasen. Mi querida Melissa había traído un saco de judías secas, y mandé a Will y a Chester a por él. No hacía ninguna falta que nos molestásemos en arar aquella tierra. Dirigí a Polly para que hiciera un surco recto con un palo y a Tim para que la siguiese, cavando agujeros en la tierra. Luego me acerqué yo. Dejé caer una judía en cada agujero y la aplasté con el talón.
Pues bien, apenas había avanzado un par de metros, cuando sentí rozar contra mi pie algo verde y con hojas. Miré hacia atrás. Un tallo de judía avanzaba a toda prisa buscando un palo al que trepar.
-¡Válgame Dios! –exclamé-. ¡Esta tierra sí que es rica!
Los tallos se extendían a ojos vista por todas partes. Tuve que apresurarme para que no me alcanzaran. Cuando llegué al final del surco los primeros tallos habían florecido, se habían formado las vainas y se podían ya recoger.
Podéis imaginaros nuestra excitación. Las orejas de Will se agitaban. Los ojos de Jill estaban bizcos. La nariz de Chester se retorcía. Los brazos de Hester subían y bajaban. El hueco del diente que le faltaba a Peter silbaba. Y Tom hacía el pino.
¡Willjillhesterchesterpeterpollytimtommarylarryylapequeñaclarinda! –grité. ¡A recoger las judías!
Al cabo de una hora habíamos plantado y recogido toda la cosecha de judías.

(1) Enfangada: que estaba llena de lodo, barro.

Sid Fleischam. La maravillosa granja de McBroom. Editorial Alfaguara

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Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto

¡Hay que ver la ilusión con que llegaban! ¡Allí estaban todos! Willjillhesterchesterpeterpollytimtommarylarryylapequeñaclarinda.Pero lo que había hecho Mr. Heck Jones fue una estafa. ¡Una auténtica estafa!, dijera lo que dijera.

Lo más normal habría sido que el señor Mc Broom cogiera al propietario y le hubiera metido la cabeza en la arena, por haber engañado de aquella manera a toda su familia.
Empezaron a suceder una serie de acontecimientos, a cada cual más tremendo. Imagínate que te sucediera a ti, a tu padre, a tu madre y ¡a toda la familia!
Pero ya os habéis dado cuenta de que Mc Brooom y toda su familia eran gente buena y, además, siempre veían el lado positivo de la vida. Dice Mc Broom:
“Siempre hay un lado bueno en todas las cosas. Esta charca que hemos comprado está un poco enfangada, pero es agua: ¡al agua patos!”

Pues sí, Mc Broom y Melissa, su mujer, habían conseguido que sus hijos fueran fantásticos. Allí, en la granja, todo lo que sucedía era genial.

Lo que os recomendamos, para comprender muy bien este texto, es que lo leáis, en la biblioteca o, si podéis comprarlo, para ver las maravillosas ilustraciones que tiene. Son de Quentin Blake, un artista del que ya hemos visto alguno de sus trabajos, como ilustrador. Aquí tenéis su página web.

Palabra magica
La palabra mágica hoy es charca. El diccionario de la RAE la define así: Depósito algo considerable de agua, detenida en el terreno, natural o artificialmente. La tierra que hay debajo de esas charcas es tan maravillosa como dice Mc Broom. Ya sabemos que no es fácil; pero si consiguieras plantar algo en esa tierra húmeda (intenta, por ejemplo, judías, garbanzos, lentejas…), en una maceta que haya en casa, a lo mejor, regando un poquito y dejando pasar tiempo (eso es muy importante), empiezas a ver unas hojitas verdes. Eso es que tu semilla plantada, puede salir adelante. En la siguiente página web, verás un modelo de cómo germinar una planta.

Y ahora, volvemos a la magia de nuestra palabra charca, para ver cosas hermosas que existen en la Naturaleza. Que disfrutes con esta belleza.

Cuentame

Lo que sí se llevó la familia de Mc Broom fue una decepción. Un chasco. Ellos estaban tan contentos pero… Y cuando eso sucede, es mejor buscar el lado positivo de las cosas y, así, a lo mejor lo acabamos consiguiendo.

¿Te ha sucedido a ti, alguna vez, esta situación? Podías contarnos, si te apetece, cuál ha sido tu último chasco. Eso que tú esperabas que pasara, que sucediera y, al final, no se produjo, no lo conseguiste, a pesar de la ilusión que te hacía.

Si pudieras, nos vendría muy bien que nos dieras los consejos para actuar, en esas situaciones. ¿Te ocurrió con alguna amiga o amigo? ¿Te ocurrió en tu casa, con tu familia? ¿Fue en el colegio, con compañeras o compañeros? ¿Se pudo solucionar aquello que tanto te preocupó o te fastidió?

Autor
Sid Fleischam

Nació el 16 de marzo de 1920 en Brooklyn, Nueva York (Estados Unidos) y murió el 17 de marzo de 2010 en Santa Mónica, California (Estados Unidos).

Viajó por los Estados Unidos con un espectáculo de artistas y magos. Antes de escribir novelas trabajó como periodista y guionista de cine.  Está considerado un maestro de la aventura, la intriga y el humor. Recibió numerosos premios y entre ellos el Mark Twain, que se otorga al mejor escritor de humor.

Nuestro observatorio

Más datos sobre el autor en la wed dedicada al mismo.

Bibliografía

Libros publicados del autor, tomados de la página de Sid Fleischam

La nueva granja (Primera parte). Sid Fleischam. Editorial Alfaguara (Recomendado: 9-11 años)

12 Nov

maravillosagranja

Mr. Heck Jones saltó sobre el estribo y nos guió camino arriba un par de kilómetros. Mis chavales intentaron distraerle durante el camino. Will movió las orejas y Jill se puso bizco. Chester arrugó la nariz como un conejo, pero comprendí que el Sr. Jones no estaba acostumbrado a los críos. Chesteer batió los brazos como un pájaro, Peter silbó por entre los dientes delanteros que le faltaban y Tom intentó hacer el pino en el maletero del coche, pero el Sr. Heck Jones no hizo caso a ninguno de ellos.
Finalmente, levantó su enorme brazo y señaló en la distancia.
-Ahí está su propiedad, vecino –dijo.
¡Debíais habernos visto saltar del coche! Contemplamos encantados nuestra nueva granja. Era amplia y soleada, con un roble sobre una suave loma. Claro que tenía un defecto. Del lado del camino se extendía una charca de media Hectárea, de aspecto pantanoso. En un sitio así podías perder una vaca, pero aquello era una ganga, de eso no había duda alguna.
-Mamá –le dije a mi querida Melissa-. ¿Ves ese magnífico roble sobre la loma? Ahí es donde construiremos nuestra casa.
-Ni hablar de eso –dijo Mr. Heck Jones-. Ese roble no está en su propiedad. Lo suyo es todo lo que ven bajo agua. Ni rastro de roca ni de cepa de árbol, tal como les dije.
Pensé que nos estaría gastando una pequeña broma, aunque no había ni la más mínima sonrisa en su cara.
-Pero, ¡señor! –dije-. ¡Usted afirmó muy claramente que la granja tenía cuarenta hectáreas!
-Exactamente.
-¡Pues esa charca pantanosa apenas si cubre media hectárea!
-Se equivoca usted –dijo-. Hay exactamente cuarenta hectáreas, una encima de la otra, como un pastel de hojaldre. Yo nunca dije que su granja estuviera toda sobre la superficie. Tiene cuarenta hectáreas en profundidad, Mr. McBroom. Lea el contrato.
Leí el contrato. Era verdad.
-Jii-ii, jii-jii –resopló-. ¡Se la he hecho buena, McBroom! Buenos días, vecino.
Se largó a hurtadillas, riéndose para sus adentros, hasta llegar a su casa. Pronto me enteré de que Mr. Heck siempre se reía para sus adentros. La gente me dijo que cuando colgaba su abrigo y se metía en la cama, toda esa risa de dentro le salía hacia fuera y le tenía en vela toda la noche. Pero eso no es verdad.

Sid Fleischam. La maravillosa granja de McBroom. Editorial Alfaguara

Horacio. Gloria Cecilia Díaz. Editorial Anaya (Recomendado: 9-11 años)

5 Nov

oyenmeconlosojos

Al cabo de un rato, ya limpio y abrigado, se sentó junto a su madre en una silla de la cocina. Ella le dio una taza de leche caliente con azúcar y canela.
-Mamá… ¿alguna vez te dio miedo mi sordera? –le preguntó Horacio con sus manos.
-No, hijo. Al principio, tristeza, mucha tristeza. A lo mejor la tristeza también es miedo… -le contestó ella también con las manos.
-¿Y ahora?
-¿Ahora? ¿Por qué habría de estar triste ahora si vas por la vida como cualquier niño? Digamos que en algunas cosas les llevas ventaja a algunos niños, porque ves cosas que ellos no ven. ¿Sabes? Siempre que a uno le falta algo, tiene que luchar más para alcanzar lo que quiere. En el pueblo donde viví cuando era niña había una mujer que lavaba la ropa de la gente rica, de eso vivía. Era muy pobre; recuerdo que iba descalza. Aquella mujer tuvo dos hijos; el menor nació sin brazos. Los crió sola a los dos, porque su marido se fue un día sin despedirse siquiera.
-¿Le…da…ba…mie…do…del…ni…ño…sin…bra…zos? –preguntó Horacio.
-Tal vez, hijo; no lo había pensado. Los niños crecieron. El mayor empezó a ir a la escuela y, cuando el pequeño debía empezar sus estudios, la pobre madre se presentó con él ante el director, pero este no quiso admitirlo.
Horacio miró a su madre espantado.
-¿Sabes qué hizo el niño, Horacio? Se quitó los zapatos, tomó con la boca una hoja de papel y un lápiz del escritorio del director, los tiró al suelo y, mientras con un pie tenía la hoja, con el otro escribía su nombre y apellidos con una letra clara y uniforme.
El director se puso rojo como un tomate, y su secretaria y la profesora de ciencias naturales, que estaban allí presentes, lo miraron como diciéndole: “Debería darle vergüenza, señor director”.
-¿Lo…ad…mi…tió…en…ton…ces?
-No tuvo más remedio. La madre contó lo sucedido a medio pueblo. Ya puedes imaginar cómo se sentía de orgullosa. El niño sin brazos aprendió rapidísimo a leer y a escribir. Pero había algo que aún hacía mejor: dibujar. Había comenzado desde muy pequeño. La lavandera contó que una vez, al volver ella y su hijo mayor de lavar la ropa en el río, se encontró las paredes de la casa, que habían pintado recientemente con cal, llena de dibujos al carbón. Había caballos galopando por el cielo, una flor gigantesca en cuyo centro había un pueblo y un árbol que hacía del sol. Se puso furiosa y llamó a gritos a su hijo pequeño. Ella lo había visto utilizar trozos de carbón de la cocina para dibujar en el suelo todo lo que se le ocurría.
Sin embargo, le parecía increíble que los dibujos tan hermosos que había en las paredes los hubiera hecho él. A la vez, estaba furiosa al ver que las paredes blancas de su casa, de las que se sentía tan orgullosa, ya no eran blancas. El niño llegó del patio, la lavandera miró los pies y vio que estaban negros de carbón.
-Mamá, las paredes eran como una inmensa hoja de papel…-le dijo el niño.
La madre no supo qué decir y se echó a llorar.
-¿Lloraba por lo de las paredes? –preguntó Horacio con sus manos.
-No, hijo, lloraba de emoción. Ella, que no sabía ni leer ni escribir, sabía que esos dibujos que su hijo había hecho eran el comienzo de algo. Sólo los caballos de verdad eran tan hermosos como los que su hijo había pintado. Y la flor, ¿no era el mundo como una flor que albergaba los pueblos? Y el sol, ¿no era acaso la fuente de vida de la que nacían los árboles?
-Qué…pa…só…des…pués? –preguntó Horacio.
-El niño creció y siguió pintando. Muchos años después, mi madre me contó que había ido a estudiar a la universidad. Más tarde, los perdimos de vista.
-Para ese niño los pies eran también sus brazos… -dijo Horacio con sus manos-. Como mis ojos son mis oídos, y mis manos, mi voz…
-Así es, hijo.
-Pero… ¿sabes, mamá? A veces me da rabia ser sordo. Me da rabia no oír tu voz ni la de papá, ni la de Claudio, ni la de Banu, ni los maullidos de Raimundo, ni los gritos de la gente en el estadio cuando voy a ver los partidos de fútbol…
-Mi voz, la de tu padre y la de tus hermanos están aquí –dijo la madre señalando el corazón de Horacio.

Gloria Cecilia Díaz. Óyeme con los ojos. Editorial Anaya

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores
Texto

Horacio es sordo. Por eso, el libro de donde está sacado este texto se llama: Óyeme con los ojos. Las personas que no pueden oír necesitan comunicarse. Por eso existe una lengua especial, una lengua de signos, que deben conocer quienes hablen con ellos o ellas. Las personas con sordera.

Aquí tienes, en la dirección que te damos, cómo es la lengua de signos que emplean los sordos y también los sordomudos. Hay muchas personas que tienen esas dos carencias o ausencias. No pueden oír y tampoco hablar.

Gracias a esos signos, que se pueden aprender, llegan a tener la posibilidad de comunicarse con otras personas. Son estos signos (aparecen más en la página, por si quieres conocerlos o incluso aprenderlos).

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es la palabra voz. Esa maravilla de la naturaleza que tenemos para hablar, cantar, sentir, ayudar, reír, comprender y todas esas cosas que puedes añadir, hasta hacer un fabuloso diccionario. Protege tu voz. Cuídala. Es un don que nos hace ser tan felices como esos niños que has visto. Suponemos que puede que te suceda lo mismo que a nosotros, cuando vemos la risa de esos niños que oyen, por primera vez, a su madre o a su padre.

Son lágrimas de alegría, porque se ha producido la magia de la voz.

Cuentame

¿Conoces a alguien que, como Horacio, tenga alguna discapacidad? ¿Crees que la sociedad, el mundo que nos rodea, valora y considera a esas personas con discapacidad? ¿Crees que podríamos hacer más cosas por ellas o por ellos? Seguro que te has fijado en algo que te llamó la atención. Piensa un rato y dinos cómo podríamos considerar mejor a las personas ciegas, sordas, mudas o con alguna de las muchas discapacidades que el ser humano puede tener. En la página que te mostramos a continuación, nos hablan de la importancia que tiene la información a la sociedad. Conocer la realidad es algo imprescindible. Puede ayudar a los enfermos y, por supuesto, a nosotras o a nosotros, también.

Has visto a personas discapacitadas y a las que viven con ellas o con ellos. ¿Crees que podríamos trabajar, para que la sociedad admita y colabore con esas personas?

Esperamos, con muchas ganas, las posibles respuestas. Tu colaboración también es muy importante.
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Gloria Cecilia Díaz
Nació el 21 de septiembre de 1951 en Carlacá (Colombia).
Estudió Lenguas Modernas en la Universidad del Quindío, Armeni (Colombia) y se doctoró en Letras por la Universidad de la Sorbona (Francia). Fue Profesora de Literatura en su país hasta 1982. Ha trabajado como redactora en editoriales,  ha sido corresponsal, traductora y correctora de textos para la Unesco. Es autora de textos de Lengua Española para enseñanza primaria y secundaria, y su obra literaria comprende novela, cuento y poesía. Ha recibido numerosos premios.

Nuestro observatorio
Más datos biográficos y curiosidades sobre la autora en Imaginaria.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de Gloria Cecilia Díaz tomada de Canal Lector.

Reunión de ratones. Popular. Editorial Imaginarium (Recomendado: 9-11 años)

22 Oct

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Un día, una comunidad de ratones estaba más que harta, porque había un gato enorme y tragaldabas, que los perseguía sin piedad hasta donde fueran. No había manera de escapar de aquel terrible enemigo. Cualquier lugar donde pudieran esconderse esos animales tan pequeños y escurridizos, lo conocía el terrible gato. Y a por ellos iba. Su crueldad y ganas de zampar ratones eran ya conocidas en todo el país ratonero. Sí, todos lo sabían.
Pero había que encontrar una solución para poder vivir. Por eso, el anciano ratón “Mil Años”, que así lo llamaban, pensó que lo que mejor podían hacer era reunirse en asamblea ratonera, a la que era muy importante acudir. Todos podrían, allí, expresar lo que les sucedía y lo que pensaban que podrían hacer.
Y así se hizo. En la cueva más profunda, que sólo “Mil Años” conocía, se reunieron más de quinientos ratones, para expresar sus opiniones.
“Mil Años” se subió a una piedra muy alta, que había en aquel lugar, dio dos palmadas lo más fuerte que pudo y empezó a hablar:
-¡Silencio!, ¡silencio! Quiero que todos los que aquí estáis, en orden, expliquéis qué os está pasando con ese gato canalla, que nos hace la vida imposible.
Todos los ratones empezaron a decirse, unos a otros, ¡sí, sí! Tiene razón “Mil Años”.
-Mientras no sepamos cuándo va a llegar el gato asesino a acabar con nosotros, no tenemos nada que hacer. Somos débiles y pequeños y él es fuerte y grande. Nunca podremos luchar contra él –dijo Ratonín, un ratón listo que pensaba mucho.
En la asamblea de los ratones, todos se pusieron tristes y se oyó un ¡oooohhhh! Parecía que no iban a encontrar una buena solución, para librarse del horrible gato.
Él llegaba sigiloso, sin hacer ningún ruido y, entonces, de un salto, daba un zarpazo al primer ratón que estaba allí, despistado. Luego, se lo zampaba y a buscar otro.
-Bueno –dijo “Mil Años”. He pensado y pensado, mucho, muchísimo. Creo que lo más importante es enterarnos de cuándo llega el odioso gato, para poder escapar al rincón más oculto que conozcamos. Ese al que nunca podrá llegar el terrible animal.
-¡Bieeeennn! -Gritaron todos los ratones.
Entonces, cuando acabaron de gritar, levantó la mano un ratón que estaba en la fila doce de los ratones. O sea, muy atrás. Casi no podía ver ni oír a “Mil Años”.
-A ver –dijo “Mil Años”. Allí veo una mano que pide la palabra. Escuchemos todos, en silencio, al compañero de la fila doce.
-Es que yo pienso, compañeros, que el secreto para nosotros está en saber cuándo viene el maldito gato.
-¡Perfecto! –dijo “ Mil Años”. Sí señor ratón de la fila doce. Fíjense ahora, todos los que están aquí, lo que tengo en la mano.
-¡A veeer! –dijeron todos.
-¿Qué es eso? –dijo un ratón de la reunión.
-Pues sí –dijo “Mil Años”-. Esto que veis aquí es un cascabel. Eso que llevan los humanos cuando son pequeñitos. Se lo ponen al niño o a la niña y así saben los mayores dónde está.
-¡Hala, qué guay! –dijo un ratón-. Ya lo entiendo. Si le ponemos un cascabel al gato, sabremos si viene o no a zamparse alguno.
-¡Exactamente! -dijo “Mil Años”.
-¡Bien, bien! –gritaron todos, entusiasmados.
Pero una ratoncita vieja y muy delgada alzó la mano y preguntó:
-Y decidme, compañeros, ¿quién le pone el cascabel al gato?

Popular. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Editorial Imaginarium

Texto

Todos los ratones se reunieron en una cueva para decidir qué iban a poder hacer, para librarse del gato que se los comía. Allí estaba Mil Años, un sabio anciano, que iba a ayudar a toda la asamblea de ratones, para encontrar una solución. La cosa iba muy bien y todos parecía que estaban contentos, porque se iba a saber cuándo venía el gato y así, ellos se podrían esconder. Mil Años dijo que había que ponerle un cascabel al gato y así lo oirían. La cosa no terminó del todo, porque una viejecita, que sabía mucho, hizo una pregunta, para ver quién la respondía: “¿Quién le pone el cascabel al gato?”

No sabemos si salió algún valiente o alguna valiente ratona, que se arriesgaría a poner el cascabel al gato. La cosa no era nada fácil. Pero ¿tú crees que alguien le pondría el cascabel al gato? Si crees que sí, porque era algo muy importante, dinos tu opinión. Marca con una X lo que decidas:

NO. No le pondrán el cascabel al gato, porque era muy peligroso.
. Sí le pondrán el cascabel al gato, porque les iba la vida en hacerlo, para salvarse. Oirían el cascabel y se esconderían.
Ni SÍ ni NO, porque era una decisión demasiado difícil para ellos.

Aquí tienes, unas líneas más abajo,una dirección, con dibujos y audio relacionados con la fábula que has leído. Son para gente de menos edad que tú, pero resumen muy bien el pensamiento del texto. Si conoces a niñas o niños de menor edad que tú, puede que le guste esta págins. Seguro que te lo agradecerán.

Y como los ratones son animales que aparecen mucho en los cuentos, en la siguiente página tienes otra historia. Y también encontrarás la moraleja. O sea, la enseñanza que nos da esa historia.

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es solución. Ahora verás una serie de definiciones de palabras. Pero sólo una es la definición de la palabra solución. Delante hay unos números. Une los números con las definiciones:

1. No encontrar lo que buscamos. A. Solución
2. Final de algo en que teníamos dudas. B. Perder
3. Distintas opiniones sobre algo. C. Sigilo
4. Silencio que se hace con cuidado. D. Discusión

(Solución: 1 – b;  2 – a; 3 – d;  4 – c).

Cuentame

Una de las cosas que nos enseña este texto que has leído es la importancia que tiene la comunicación. Esta era entre ratones, pero vale, igualmente, para las personas. Si los ratones hubieran actuado, cada uno por su lado, sin ponerse de acuerdo en cómo actuar, probablemente el terrible gato grande y come-ratones habría ganado la partida. Por eso son tan importantes las asambleas. Sabes que una asamblea es una reunión numerosa de personas (en este caso eran ratones), para discutir determinadas cuestiones y tomar decisiones sobre ellas. En muchos casos, en vez de asamblea se llama reunión. Por ejemplo: reunión de vecinos, reunión de alumnas y alumnos, reunión de profesoras y profesores, reunión de directores de cine, etc.

Y tú, ¿has tenido alguna vez una reunión? ¿Con quién te reuniste? ¿Tomasteis alguna decisión importante, para vosotras y para vosotros? ¿Crees que las reuniones son buenas para hablar y decidir cosas que os afectan?

Puedes contarnos tu opinión sobre esa forma de actuar. ¿Crees que siempre es bueno hablar, aunque no todo el mundo esté de acuerdo? De lo contrario, puedes contarnos cómo crees que es mejor actuar, para tomar las decisiones importantes.

Autor

Ya sabes que, en los textos que proponemos, siempre viene, al principio, después del título de la lectura, un nombre. Es el de la autora o autor que lo han escrito. Pero hoy es diferente. No hay un nombre, sino una palabra: popular. ¿Te acuerdas de lo que significa esa palabra? Vamos a hacer un poco de memoria. Ya verás cómo la recuerdas. Hubo un texto en Los Fundamentales donde pusimos popular, en vez de un nombre de autora o autor fue: Yo tenía diez perritos. Te ponemos ahora, unos versos de esa poesía y ya verás cómo te los sabes:

Yo tenía diez perritos.
Uno se perdió en la nieve:
Solo me quedaron nueve.

De los nueve que tenía,
Uno se tragó un bizcocho:
No me quedan más que ocho.

Y así, con más versos, llegamos al último perro que tenía.

El perro que me quedaba
Se perdió detrás de un cerro.
Ya no tengo ningún perro.

Y hoy has leído la fábula que se llama Reunión de ratones. Te recordamos que una fábula es relato ficticio, es decir, que no ha sucedido en realidad, en prosa o verso, con intención de enseñar. Al final de las fábulas hay una moraleja, o sea, una enseñanza de cómo hacer bien las cosas. En una fábula pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados. Reunión de ratones es, también, un texto popular. Lo que quiere decir que es un texto que conoce el pueblo, la gente, durante años, muchísimos años. Eso es lo que significa que un texto es popular.

Bibliografía
Libros sobre ratones en Canal Lector

Pudin de mar. Tove Jansson. Editorial Siruela (Recomendado: 9-11 años)

15 Oct

lagraninundacion

El barco atracó junto a un prado cubierto de flores silvestres y el Mumintroll bajó a tierra con un cabo (1) de amarre.
-Saludad a los hatifnat y dadles gracias por el viaje –dijo Mamá Mumin. Y el Mumintroll hizo una reverencia solemne y el animalito agitó la cola.
-Muchas gracias –dijeron mamá Mumin y Tulipa antes de bajar a tierra firme. Pero cuando todos volvieron a alzar la cabeza comprobaron que los hatifnat ya se habían marchado.
-Deben de haberse hecho invisibles –dijo el animalito-. Una gente extraña.
Luego los cuatro se adentraron entre las flores. Ahora el sol estaba subiendo y sus rayos se reflejaban y titilaban (2) en el rocío.
-Me gustaría vivir aquí –dijo Tulipa-. Estas flores son aún más bonitas que mi tulipán. Además, mi pelo no terminaba de hacer juego con él.
-¡Mirad, una casa de oro puro! –gritó de repente el animalito y señaló con el dedo. En medio del prado se erguía (3) una torre que reflejaba el sol en una larga fila de ventanas. El último piso estaba hecho entero de cristal y allí el sol rojizo brillaba como oro rojizo incandescente.
-Me pregunto quién vivirá allí –dijo Mamá Mumin-. A lo mejor es demasiado temprano para despertarlos.
-Pero es que tengo un hambre voraz –dijo el Mumintroll.
-Yo también –dijeron el animalito y Tulipa, y todos se quedaron mirando a Mamá Mumin.
-Bueno, en ese caso… -dijo ella dirigiéndose a la torre y llamando a la puerta.
Al cabo de un momento se abrió una trampilla en la puerta y un niño con el pelo rojo asomó la cabeza.
-¿Sois náufragos? –preguntó.
-Casi –dijo Mamá Mumin-. Pero estamos hambrientos, de eso no cabe duda.
Entonces el niño abrió la puerta de par en par y los dejó pasar. Y cuando vio a Tulipa hizo una reverencia, porque nunca había visto un pelo azul tan hermoso. Y Tulipa le hizo también una reverencia, porque su pelo rojo le parecía fascinante. Después todos siguieron al anfitrión por unas escaleras de caracol hasta el último piso, de cristal, desde donde podían ver el mar en todas direcciones. En el centro de la sala había una mesa con una fuente enorme llena de pudin (4) de mar humeante.
-¿De verdad es para nosotros? –preguntó Mamá Mumin.
-Sí, por supuesto –dijo el niño-. Cuando hay tormenta, yo vigilo el mar y todos los que entran en mi puerto para salvarse son invitados a pudin de mar. Así es como siempre ha sido. –Entonces se sentaron a la mesa y pocos instantes después la fuente ya estaba vacía. (El animalito, que a veces no tenía los mejores modales, cogió la fuente y se escondió con ella debajo de la mesa para pasarle la lengua.)
-Muchísimas gracias –dijo Mamá Mumin-. Me parece que ya has invitado a unos cuantos a pudin de mar aquí arriba.
-Vaya que sí –dijo el niño-. A gente de todas las partes del mundo. A snusmumriks, a fantasmas marinos, a bichitos y a gigantes, a snorks y hemules. También a algún que otro marulk.
-¿No habrás visto por casualidad a algún mumintroll? –preguntó Mamá Mumin, y estaba tan expectante que le tembló la voz.
-Sí, a uno –dijo el niño-. Después del ciclón del lunes pasado.
-¿¡Y si era papá!? –gritó el Mumintroll-. ¿Se metía la cola en el bolsillo a menudo?
-Sí, de verdad que sí que lo hacía –dijo el niño-. Lo recuerdo muy bien porque me parecía muy curioso.
Entonces el Mumintroll y su madre se pusieron tan contentos que se fundieron en un abrazo, y el animalito empezó a dar saltos de alegría y a dar vítores (5).
-¿Adónde fue? –preguntó Mamá Mumin-. ¿Dijo algo en especial? ¿Dónde está? ¿Cómo estaba?
-Muy bien –dijo el niño-. Cogió el camino al sur.
-Pues tenemos que partir enseguida –dijo Mamá Mumin-. A lo mejor podemos alcanzarlo. Daos prisa, niños. ¿Dónde está mi zurrón? –Y luego bajó corriendo las escaleras de caracol tan deprisa que los demás apenas pudieron seguirla.
-¡Esperad! –gritó el niño-. ¡Esperad un segundo! –Los alcanzó en la puerta.
-Disculpa que no nos hayamos despedido como es debido –se excusó Mamá Mumin, que estaba dando saltitos de impaciencia-. Pero entenderás que…
-No es eso –dijo el niño, que estaba igual de rojo que su pelo-. Solo estaba pensando… quiero decir, no sé si cabe la posibilidad…
-Venga, suéltalo –le apuró Mamá Mumin.
-Tulipa –dijo el niño-. Bella Tulipa, ¿no te apetecería quedarte aquí conmigo?
-Me encantaría –respondió Tulipa al instante, y se le iluminó la cara-. Allí arriba he estado pensando todo el rato en cómo brillaría mi pelo para los marinos en tu torre de cristal. Y soy una experta preparando pudin de mar. Pero también estaba un poco angustiada. –Y miró a Mamá Mumin-. Por supuesto, también me encantaría ayudaros a buscar… -dijo.
-Ah, seguro que nos las apañamos –le respondió Mamá Mumin-. Os enviaremos una carta para contaros cómo ha ido todo.
Luego se abrazaron todos a modo de despedida y el Mumintroll continuó con su madre y el animalito hacia el sur.

 

  1. Cabo: Cualquiera de las cuerdas que se utilizan a bordo de un barco, en este caso para sujetar, agarrar.
  2. Titilaban: centelleaban, resplandecían con un pequeño temblor.
  3. Se erguía: se levantaba.
  4. Pudin: especie de dulce, postre.
  5. Vítores: aplausos.

Tove Jansson. La gran inundación. Editorial Siruela

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto

El barco es el que los lleva. Se detiene, al llegar a tierra. La vista de la naturaleza, cuando llegan es algo maravilloso. Pero al llegar a tierra firme, después de viajar en barco, por el mar, hay una pieza muy importante. No podemos permitirnos que el barco se mueva, sin nosotros y se dirija al mar. Por eso, se pone una cuerda gorda y fuerte, para amarrar. Es decir: para asegurar que el barco no se mueva. Pero, además de esas flores extraordinarias, las que decía Tulipa que eran más bonitas que su tulipán, vieron algo maravilloso. Aquella llegada a tierra fue distinta, diferente, casi mágica. ¿Cuáles de las siguientes cosas sucedieron? Contesta, Verdadero o Falso (V/F) a lo que ahora vas a leer:

1.Cuando bajaron, vieron una casa de oro puro.   V/F    
2.La Mamá Mumin dijo que tenían mucha hambre.  V/F
3.
Tulipa tenía el pelo azul.  V/F
4.Tulipa dijo que era una experta preparando pudin de mar.   V/F

(Solución: 1V; 2V; 3V; 4V)

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es gracias. ¿Te has dado cuenta de la cantidad de veces que los personajes de esta historia dicen gracias? Es que la palabra gracias es fantástica, es mágica. ¿Has hecho tú magia, alguna vez, con las palabras? Ahora sólo tienes que recordar. En los recuerdos encontramos cosas maravillosas. A veces se olvidan, porque no somos capaces de acordarnos de todo. Pero seguro que si lo intentas, lo puedes conseguir. ¿Cuándo fue la última vez que dijiste gracias? ¿Por qué diste las gracias? ¿Sería porque te ayudaron o porque te regalaron algo? Pues explora ahora en tu cabeza y cuéntanos las últimas tres veces que dijiste gracias. Es muy sencillo y lo vas a lograr de un modo rápido. Rellena con tus recuerdos los tres números que aparecen.

1
2
3

¿Cuál de las tres veces que diste gracias fue la más importante para ti? ¿A quién le diste gracias? ¿Le diste también un abrazo? ¿Es una amiga o un amigo? ¿Es un familiar? ¿Es alguien del colegio? ¿Es algún o alguna deportista, que te ayudó a ganar un trofeo?
Cuentame

Los personajes creados por Tove Jansson, la escritora finlandesa, ganadora del premio Andersen de Literatura infantil,  son los Mumin. Y ahora, como si fuera en un concurso para la televisión, vamos a jugar a un “quién es quién”.
Sólo tienes que relacionar el nombre o los nombres de los personajes con el título del libro o de la página web que puedas conseguir. Une números y letras.

1.La madrastra y las hermanastras la trataban muy mal.
2. La mujer que se casó con el leñador quería convencerlo para que abandonara a sus hijos en el bosque.
3. Geppeto era un viejo carpintero. Un día creó un muñeco de madera. Un hada convirtió al muñeco en un niño de verdad.
4. Su amo era el marqués de Carabás. El animal llevaba un calzado mágico y era tan listo, que consiguió hasta que el marqués se casase con la hija del rey.

A. El gato con botas.
B. Hansel y Gretel.
C. Pinocho.
D. La Cenicienta.

(Solución: 1- d; 2-b; 3-c;  4-a)

autora
Tove Jansson
La autora nació el 9 de agosto de 1914 y murió el 27 de junio de 2001 en Helsinki (Finlandia).
Se formó en la Facultad Universitaria de Arte, Artesanía y Diseño de Estocolmo (Suecia) , en la Escuela de Artes Gráficas de la Academia Finlandesa de Bellas Artes y, finalmente, en varias escuelas de París (Francia).
La fama de Jansson se debe principalmente a sus libros sobre los Mumin, una familia de trolls blancos, cubiertos de pelo y de apariencia redondeada, con grandes hocicos, que nos recuerdan a los hipopótamos. Son historias para niños. El primer libro de la saga fue escrito e ilustrado por Jansson en 1945 durante la Segunda Guerra Mundial. Confesó más tarde que la guerra la deprimía y que buscaba algo inocente.
Escribió también novelas para adultos y teatro además de seguir su carrera como pintora.
Ha recibido varios premios, entre ellos destaca el Premio Hans Christian Andersen por su contribución a la literatura infantil.

Nuestro observatorio

Más datos biográficos y curiosidades en Imaginaria  y en la web de la autora.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros  sobre los Mumin tomada de Canal Lector

La llegada del erizo. Pablo Albo. Editorial Everest (Recomendado: 9-11 años)

24 Sep

rinoceronte

Antes de conocer a Flipi, nos parecía que un erizo de tierra era un animal poco adecuado para vivir en un domicilio.
“¿Quién será capaz de tener un bicho de esos en una casa?”, pensábamos cuando lo veíamos en las tiendas de animales. Pero a Flipi no pudimos cerrarle la puerta de nuestra humilde morada (1) por la manera en que llegó a ella. Nos lo trajo un vecino compungido (2) en una noche de luna llena.
-Le he dado un golpe con el coche, pobre –nos dijo-. En vez de salir corriendo y apartarse, cuando me ha visto venir se ha erizado y se ha quedado parado en medio de la carretera. Se le ve aturdido. Espero que no tenga nada grave. Yo salgo de viaje y no puedo atenderle, pero he pensado que a vosotros os deben gustar los animales y podríais haceros cargo de él –todo esto lo dijo en menos de medio minuto. Ese hombre hablaba a la velocidad del rayo.
Su coche estaba parado en medio de la calle y delante de él había una bola de pinchos. Mi hermana fue a casa y volvió con el bolso negro de mi madre, el nuevo. Con ayuda de un palo y mucho cuidado lo metimos en él y nos lo llevamos a casa. El vecino reemprendió la marcha dándonos las gracias a través de la ventanilla.
Los problemas empezaron cuando el erizo se negó a salir del bolso negro de mi madre, el nuevo. No había manera de hacerle entrar en razón. Permanecía como una pelota redonda con la que nunca jugarías descalzo al fútbol. Si te atrevías a acercar la mano, él pegaba unos saltitos que hacían más amenazadoras sus púas.
-Mira, pega espertugás –dijo mi hermana refiriéndose a los saltitos. Entonces, la tortuga, que era bastante cotilla y algo sorda, acudió a su ritmo. Lo hacía siempre que alguien decía una palabra que terminara en “uga” porque pensaba que hablaban de ella. Se llamaba Huga. Aunque, claro, a su velocidad, rara vez llegaba al lugar de los acontecimientos a tiempo de enterarse de algo. Eso le daba rabia, pero como era de gran corazón y buen carácter no tardaba en olvidar el incidente. Además, las tortugas, como todo el mundo sabe, son bastante olvidadizas. Pero tiempo habrá de hablar de la tortuga.
El caso es que el erizo permaneció erizado durante tres días con sus noches. Llegamos a pensar que ese era su estado natural. Pero al cuarto día, la bola empezó a abrirse y de ella asomó una trompita que olisqueaba el aire, unos ojitos saltones que miraban con curiosidad el mundo nuevo que se abría ante ellos y aquellas manitas… Conquistó nuestro corazón y se quedó a vivir con nosotros. Siempre tuvo la puerta abierta a pesar del peligro que seguía representando para él la carretera. “La libertad siempre tiene sus riesgos”, decía mi abuelo. Pero nunca quiso irse, prefería meterse en el bolso negro de mi madre, el nuevo, durante el día y pasar las noches buscando caracoles en el salón de casa. Mientras vivió con nosotros no hubo ni un caracol en el salón (“antes tampoco”, decía mi hermana).
Pensé en llamarle Felipe. Me parecía un nombre muy apropiado para un erizo. Pero mi padre dijo que no estaba bien que se llamara igual que un tío suyo y se quedó con Flipi.
Con el tiempo nos enteramos de que en realidad no era un erizo sino una eriza. Pero esa es ya otra historia.

(1) Humilde morada: casa más bien pobre, sin lujos de ningún tipo.
(2) Compungido: triste, apenado.

Pablo Albo. ¿Rinoceronte? ¿Qué rinoceronte? Editorial Everest

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto
Por si acaso no conoces muy bien a los erizos, a lo mejor, después de esta lectura y de lo que ahora vas a ver, resulta que te conviertes en una o un gran especialista en estos animalitos.

También puede ser que no te gusten mucho. Eso depende sólo de ti y de las posibilidades que tengas para vivir con ellos. Lo que pueden costar, cómo es tu casa, qué opinan los mayores y toda la familia y todas esas cosas que debemos tener en cuenta, para tomar decisiones importantes. Y la de tener un animal es muy, pero que muy importante. Que tengas suerte.

En la lectura, ya ha llegado a casa ese nuevo habitante.
Todo comienza con un golpe que un vecino le da al erizo, con el coche. A partir de ahí, el vecino, que sabe que a los otros vecinos les gustan los animales, no duda en llevar al erizo a esa casa. Lo que pasó a partir de ahí, sólo lo saben los hermanos. Lo que sí sabemos es que lo llamaron Flipi, porque iban a llamarlo Felipe y a su padre no le gustó. Un tío suyo se llamaba Felipe y no estaba dispuesto a que un erizo se llamara igual. Lo que sí sabemos es que el erizo acabó en casa, porque lo pusieron en un bolso de su madre, nuevo. Pasó un tiempo en su casa y parece que no quería irse. Tenía la puerta abierta, pero nada. Que de allí no se iba. De hecho, el abuelo dijo una cosa importante, para explicar a los hermanos que lo estaban haciendo bien: “La libertad siempre tiene sus riesgos”. Es decir: ellos ya no podían haber hecho más. Lo llevaron en el bolso nuevo de su madre, lo subieron y le ofrecieron la casa entera, para lo que él quisiera. Era sólo que Flipi quisiera quedarse allí o que se fuera. Lo que también sabemos es que la tortuga iba a su ritmo. O sea, muy despacio. Aquí tienes a una.

Seguro que conoces una expresión que se dice en español.
“Vas más lento que una tortuga”. Y este texto de Pablo Albo que hemos leído, nos permite, también, jugar con las palabras. Puedes ahora, uniendo las expresiones y sus significados, pasar un buen rato con las palabras y demostrar que dominas tu lengua: el español.

1)Habla a la velocidad del rayo a) Duerme mucho tiempo
2)Duerme como una marmota b) No dice nada
3)Hace mucho el ganso c) Me está ya enfadando
4)Me está tocando las narices d) Hace mucho el tonto
5)No dice ni mu e) Habla muy deprisa

(La solución es combinar los siguientes números con las letras, de esta forma: 1- e ;  2 – a ;  3 – d ;  4 – c ;  5 – b).

Palabra magica
La palabra mágica hoy es conquistó. Conquistar, como puedes leer en tu diccionario es ganar, conseguir algo. En este caso, el erizo “conquistó nuestro corazón”. Es decir, se ganó el cariño de los protagonistas. La palabra es tan mágica que consiguió que los dos hermanos se quedaran, por fin, con el erizo en casa. Y ahora, si vas al apartado de cuéntame, lo único que queremos saber es cómo habrías reaccionado tú, si te sucede lo mismo que a los protagonistas de la historia. ¿Crees que también, si te pasa a ti la llegada del erizo, habrías hecho lo mismo?

Cuentame

Ya te hemos anticipado lo que te íbamos a pedir: que nos cuentes tú cuál habría sido tu reacción, si el vecino llega a tu casa con un erizo. Oye. Y una cosa más, para que nos la cuentes: ¿y si en vez de ser un erizo, hubiera sido un perro, que estaba en la calle y casi lo atropella un coche? ¿Y si hubiera sido un gato? ¿Y si hubiera sido un caballo, que se escapó y estaba perdido en tu ciudad? Cuéntanos a qué animal podrías alojar en tu casa, con tu familia, con tus vecinos, con tus amigas y amigos. ¿Dónde crees que habría problemas? ¿Cómo crees que podrías ayudar a algún animal que lo necesitara?

Y otra cosa más fácil. Vamos a pensar ahora en las personas, no en los animales. Seguro que conoces a gente que necesita ayuda. ¿Por qué crees que la necesita? ¿Conoces a alguna organización que ayuda a la gente que lo necesita? ¿Y a alguna persona que haga eso alguna vez?

Autor
Pablo Albo

Nació en  1971 en Alicante (España).
Se diplomó en Trabajo social por la Universidad de Alicante, aunque no ejerció. Simultaneó los estudios con la Animación sociocultural. Es narrador además de escritor y ha participado en numerosos festivales. Ha colaborado también en la radio contando historias y recomendando libros.

Nuestro observatorio

Podemos leer más información sobre el autor en su página web.

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector.

 

Pregón. Rafael Alberti. Editorial Labor (Recomendado: 9-11 años)

10 Sep

Albertiaire

¡Vendo nubes de colores:
las redondas, coloradas,
para endulzar los calores!

¡Vendo los cirros (1) morados,
y rosas, las alboradas (2),
los crepúsculos (3) dorados!

¡El amarillo lucero,
cogido a la verde rama
del celeste duraznero (4)!

Vendo la nube, la llama
y el canto del pregonero.

 

1. Cirro: nube suave, alargada.
2. Alborada: tiempo de amanecer, empezar el día.
3. Crepúsculo: final de la tarde, al caer el sol.
4. Duraznero: árbol. Se parece al melocotonero. Su fruto es algo más pequeño que el melocotón.

Rafael Alberti. ¡Aire, que me lleva el aire! Editorial Labor

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto
Seguro que hemos leído muchas poesías. Pero hay algo que, a lo mejor, hemos hecho menos. Escucharla despacio, oírla para disfrutarla. Vamos a oír, con ese silencio que oímos la música en casa, en un concierto,  la poesía de Rafael Alberti.

Y la que hace Sheila, con menos años de los que hemos recomendado para esta poesía.

Sugerimos una futura grabación a los alumnos por parte del mediador, pues puede ser interesante que observen cómo leen y recitan el poema. Incluso podrían hacer un concurso y votar la lectura que más les haya gustado.

Palabra magica
La palabra mágica en la poesía de Rafael Alberti es vendo. Para los más pequeños, dentro de ese gran abanico con que planteamos esta poesía de Alberti, de los 9 a los 18 años, conviene, antes que nada, leerla y, sobre todo, dar el significado correcto de todas las palabras. No está de más, después de decir lo que significa la palabra pregonero, “dramatizar” esa lectura, al modo que lo harían pregoneros o pregoneras. Esas personas que van diciendo algo al público, para informar de lo que sucede.

¿Hemos escuchado, alguna vez, a ese pregonero que va diciendo cosas que él conoce y otros no? ¿Lo hemos escuchado vender algo? Quizá en mercados o plazas (según la denominación que se utilice en ese lugar), hemos oído a esa figura del pregonero.

Y como la palabra con que hacemos magia es vendo, podemos invitar a los oyentes a hacer de pregoneros vendiéndonos algo que nos interese. ¿Será algo material, que interese a los oyentes? ¿Será una ilusión compartida por oyentes? ¿Será un libro que queremos leer, porque nos han dicho que es fantástico? ¿Será una canción que hemos escuchado y nos encanta? ¿Será que deseamos que se cumpla una promesa que nos han hecho? ¿Será ese regalo que nos han prometido? ¿Será ese programa de ordenador, que nos ofrece, si ganamos el concurso, un fabuloso regalo? ¿Será algo que nosotros hemos comprado para regalar? ¿A quién iría ese regalo?

Cuentame

Vamos a ir de la mano del poeta. Qué pena que no esté vivo. Era tan amante de la juventud y de la poesía, que con seguridad nos habría permitido una charla con él, para contarnos cosas, muchas de su poesía y otras de su vida. Pero si hay algo maravilloso de lo que puede disfrutar el ser humano es de la imaginación. Y a ella vamos.

Primero, contamos el número de sílabas que tienen los siguientes versos:

Vendo nubes de colores

Ven(1) do(1) nu(1) bes(1) de(1) co(1)lo(1)res(1)

Total: 8 sílabas

Y efectivamente. Tiene 8 sílabas. Comprueba tú ahora, cuántas tienen los siguientes versos. ¿Tienen ocho sílabas todos los versos?

Bien. Pues ya has encontrado el ritmo de la poesía. Ahora, después del ritmo, vienen las letras. Como en las canciones. A ver qué tal te sale esta poesía. ¿Qué crees que puedes vender en esa increíble tienda que tienes? La prueba te permite dos cosas: hacer una poesía entera nueva o, también, cambiar sólo algunas palabras; por ejemplo, los colores, la forma de las nubes, la temperatura que rodea a esas nubes, la época del año en que las ves, el momento del día en que te parecen más hermosas y todo lo que te sugieran esas preciosas nubes.
Autor
Rafael Alberti

Nació el 16 de diciembre de 1902, en el Puerto de Santa María (Cádiz, España). A los quince años, se traslada a vivir a Madrid con su familia. A él lo que le gustaba era la pintura  y en esos años hubiera querido ser pintor.
Fue amigo de Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén…Comienza, en esa época, a escribir su primer libro de poesía Marinero en tierra, en el que habla de su nostalgia por el mar.  Con él obtuvo el Premio Nacional de Literatura, en 1924. Desde entonces se dedicó sobre todo a la poesía, aunque nunca abandonó la pintura. Le gustaba trabajar desde el alba. Formó parte de la generación del 27.  Se casó en 1930 con la escritora Mª Teresa León.  Tuvieron una hija, Aitana.
Viajó por  muchos países, dando conferencias y recitales.

Después de la Guerra Civil  se exilió fuera de España.  Vivió muchos años en Argentina y en Italia. En 1977 regresa a España. En 1983 recibe el premio Cervantes. Muere en el Puerto de Santa María (Cádiz) en 1999.

Nuestro observatorio
En las siguientes páginas se puede ampliar la biografía y consultar diferente material de documentación: Fundación Rafael AlbertiBiblioteca virtual Miguel de Cervantes. Además de ver la última entrevista realizada en 1993, con motivo de su noventa y cuatro cumpleaños, al equipo del programa “Al sur” de CSTV

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de Rafael Alberti en Canal Lector.

La zorra y el tambor. Popular. Editorial Combel (Recomendado: 9-11 años)

18 Jun

elibrodelasfabulas

Una vez, una zorra que hacía no sé cuántas horas que no hincaba el diente a nada, porque corrían malos tiempos y había mucha escasez, merodeaba por una alameda umbría (1) cuando vio un tambor colgado de una rama. No se sabe de quién era, pero seguro que lo habían dejado allí para ir a buscarlo más tarde.
Era la hora del viento marero (2), que llega puntualmente todos los días y alborota las cañas de los cañaverales y las copas de los álamos, los sauces, los chopos y los alisos (3) que crecen a la orilla de los ríos y rieras (4). Al soplar, agitó las ramas del álamo en el que estaba el tambor, y éstas percutieron como baquetas (5) sobre el instrumento y le arrancaron una serie de sonidos alargados y profundos.
El sonido llamó la atención a la zorra y la hizo detenerse. Miró el instrumento y, como le pareció un odre o un pellejo de los que se llenan de cosas de comer, pensó que, seguramente, dentro habría algo aprovechable, quizá carne en conserva o, tal vez, fruta confitada, y que, por tanto, valía la pena intentar atraparlo.
Con ese propósito, dio un salto, golpeó el tambor con el hocico y lo hizo caer al suelo. A continuación, rasgó el tenso parche de piel con los dientes, para ver lo que había dentro, pero…, ¡qué amarga desilusión! ¡No había nada más que aire! Ni carne en conserva, ni fruta confitada, el tambor estaba completamente vacío.
-Ahora que lo pienso, no me extraña –reflexionó-. Bien lo dice el dicho: mucho ruido y pocas nueces, o sea, que quien mucho habla, poco piensa. Y por no pensar, volvemos a tropezar con la misma piedra. Sin más tiempo que perder, se marchó de allí a paso ligero, a ver si encontraba algo menos ruidoso y más sustancioso.

NOTAS

(1) Alameda: conjunto o bosque de árboles que se llaman álamos. Umbría que no le da el sol.
(2) Viento marero: viento que viene del mar.
(3) Aliso: árbol muy alto.
(4) Rieras: lugares por donde pasan las aguas de las lluvias.
(5) Percutieron como baquetas: sonaron como una batería de música.

Albert Jané i Riera (Recopilador). El libro de las fábulas. Editorial Combel

Propuestas para mediadoras y para mediadores
RECURSOS
Texto

Lo que leemos, en las primeras líneas es que la protagonista de la lectura es una zorra. A la que no le resultaba fácil comer, porque hacía bastantes horas que no hincaba un diente a nada. Hincar el diente, como tú ya sabes, significa lo mismo que comer. Es el movimiento que hacemos al comer: hincar el diente o los dientes a los alimentos. Y aquí tienes dos páginas, de un maravilloso programa que tenía Félix Rodríguez de la Fuente, naturalista y protector de los animales. Fueron muchos años los que él trabajó para darnos imágenes, sonidos y la historia real de la fauna en este planeta. Todos los que veíamos sus programas, en televisión española, lloramos su desaparición, en el año 1980. Aún quedan eso sí, maravillosos documentos de lo que fue, con sus compañeros, el trabajo a favor de la vida animal.

La siguiente página, también dedicada al zorro, está realizada por la Fundación amigos del Planeta. La imagen final es muy fuerte, terrible. Si eres muy sensible al dolor de los animales, te recomendamos que no la veas.

Palabra magica

La palabra mágica hoy es un verbo en modo indicativo, tiempo perfecto simple o indefinido (que se llama de las dos maneras), tercera persona en femenino singular del verbo reflexionar. ¡Sí! Lo has conseguido. La palabra mágica es reflexionó. Es lo que hace la zorra, animal listo, muy listo. En la página de BioEnciclopedia.com tienes el resumen de las características del zorro: peso, tamaño, sentidos (vista y oído), lugares de vida, tipos de zorros y alimentación y otras muchas cosas, que te interesarán sobre este animal.

Y como conoces el verbo a que hace referencia la palabra mágica, di cuáles de estas frases son posibles y cuáles imposibles. No olvides el significado que da el diccionario de la palabra reflexionar.

a) Mi reloj reflexiona a cada minuto.
b) Antes de un problema, procuro reflexionar.
c) El banco donde me siento, siempre está reflexionando.
d) Hay que reflexionar mucho para tomar esa decisión.
e) La montaña se pasa la visa reflexionando.

(Solución: las respuestas posibles correctas son la b y la d.)
Cuentame

Hemos visto, después de la lectura de La zorra y el tambor, algunas de las características más sobresalientes del zorro. ¿Te consideras conocedora o conocedor de los animales? ¿Serías capaz de establecer, en una lista, cuáles son los diez animales que los profesionales consideran más inteligentes? La lista de animales es esta:

Pulpo. Elefante. León. Perro. Cuervo. Tigre. Chimpancé. Cerdo. Loro. Rata. Oveja. Delfín.

Selecciona los diez más inteligentes. En la próxima página, puedes ver cuáles son y cómo actúan.

Pero, ¡atención! Es probable que te suceda lo mismo que a nosotros. Sí, hasta aquí, creemos que podríamos llegar a la lista de los animales más inteligentes. Pero nos falta uno. Puede que tú hayas oído o visto a esta ave que nos falta. Para nosotros es una novedad. Es un ave que se llama kea. Y es capaz de hacer cosas más que inteligentes, alucinantes. Echa un vistazo y a ver si estás de acuerdo con el adjetivo alucinante.

Autor

Vamos a ver qué nos dice el texto que has leído hoy, el de La zorra y el tambor. Una pregunta muy fácil, facilísima para ti: ¿qué nombre tiene el autor o la autora de este texto que acabas de leer? Si no lo sabes mira, al principio, lo que pone cuando dice autor. Pone popular. ¿Y a quién corresponde ese nombre? Di cuál de estas respuestas es la correcta:

1.- Es una autora que sabe mucho de animales (2 puntos).
2.- Es un autor que sabe muchísimo de instrumentos, como el tambor. (6 puntos)
3.- Popular quiere decir que es del pueblo. Es una historia que conoce mucha gente y que se va contando de padres a hijos, a nietas y a nietos…, durante años y años. (5 puntos)

Después de decir cuál es la respuesta verdadera, haz una operación matemática, muy sencilla, para comprobar si has dicho lo correcto. Sumamos los puntos de las tres respuestas: 2 + 6 + 5. Si al resultado le restamos 8 puntos, hemos ganado los puntos que da la respuesta correcta. ¡Bravo! ¡Enhorabuena! Sabes muy bien qué es un texto que se denomina popular. Son tus mágicos 5 puntos.

 Bibliografía
Más libros sobre fábulas en Canal Lector

Moni pinta una obra de arte. Michael Ende. Editorial Everest (Recomendado 9-11 años)

30 Abr

mejorescuentosdemende

Moni y yo somos los mejores amigos que uno se pueda imaginar. Aunque ella solo tiene seis años y yo soy, aproximadamente, diez veces mayor, esa diferencia no nos importa lo más mínimo.
Cuando viene a visitarme, jugamos juntos y jamás nos peleamos. O simplemente charlamos y exponemos nuestra visión del mundo y de la vida, algo sobre lo que siempre tenemos la misma opinión. O nos leemos el uno al otro nuestros libros favoritos, sin importarnos para nada que Moni aún no sepa leer, pues su libro favorito se lo sabe de memoria y yo también. Sentimos un gran respeto mutuo: yo por ella, por las ocurrencias tan extraordinarias que tiene, y ella por mí, porque sé apreciar sus ocurrencias.
A veces nos hacemos pequeños regalos sin que haya ningún motivo especial para ello, como un cumpleaños, las Navidades o algo parecido. Ya se sabe que los pequeños regalos hacen perdurar una amistad, y nosotros a eso le damos mucha importancia.
Hace poco, por ejemplo, le regalé a Moni una caja de acuarelas con muchos y muy bonitos colores, papel y un pincel.
-En agradecimiento –me dijo-, yo también te voy a regalar algo. Voy a pintarte ahora mismo un bonito cuadro.
-¡Oh! –contesté-, ¿de verdad? ¡Eso es muy amable por tu parte!
-¿Qué clase de cuadro te gustaría? –quiso saber.
Lo estuve pensando y al final le dije:
-Lo que más me gustaría sería que fuera una sorpresa, algo que a ti misma se te ocurriera.
-Vale –dijo, e inmediatamente puso manos a la obra.
De tanto empeño como estaba poniendo, la punta de la lengua le llegaba hasta los agujeros de la nariz, y yo la miraba intrigado. Sentía muchísima curiosidad por ver qué era lo que se le había ocurrido esta vez.
Al cabo de un ratito, parecía que la obra ya estaba acabada. Moni ladeó la cabeza, dio con el pincel unos pequeños retoques aquí y allá para mejorarla y, finalmente, pasó el cuadro hasta mi lado de la mesa.
-¿Qué? –preguntó expectante- (1). ¿Qué te parece?
-¡Extraordinario! –contesté-. ¡Muchas gracias!
-¿Sabes qué es, no?
-Naturalmente –me apresuré a asegurar-. ¡Es un conejo de pascua!
-¡Qué tontería! –exclamó Moni un pelín indignada-. ¿Cómo va a ser un conejo de pascua si estamos en pleno verano?
-Yo creía –murmuré tímidamente- que esas dos puntas que sobresalen a lo mejor podían ser las orejas…
Moni sacudió la cabeza.
-¡Pues no, son mis coletas! Es un autorretrato mío- ¿Es que no lo ves?
-Debe de ser por mis gafas –me disculpé limpiando los cristales con un pañuelo.
Me las volví a poner y observé la pintura con más detenimiento.
-¡Naturalmente! ¡Ahora sí que lo veo bien! –dije-. ¡Un autorretrato, por cierto, con un parecido extraordinario! Ahora sí que te reconozco inmediatamente. Perdóname, por favor.
-He pensado –opinó Moni- que quizá fuera mejor que una foto…
-Mucho mejor –corroboré.
-Al fin y al cabo, una foto la tiene cualquiera –siguió diciendo.
-En efecto, no es nada extraordinario –admití-. Sin embargo, el autorretrato de un artista no lo tiene casi nadie… Quizá solo una persona entre un millón. Es algo verdaderamente singular. Muchísimas gracias otra vez.
Estuvimos observando juntos el cuadro durante un rato.
-Si tienes algo que objetar –dijo generosamente-, no tienes más que decírmelo.
-¡En absoluto! –aseguré-. ¿Cómo iba a tenerlo? Aunque ya que tú misma lo dices…, me preocupa un poquito que en el cuadro estás como flotando en el aire. ¿No podrías pintar debajo una cama en la que acostarte para que estuvieras más cómoda? Es simplemente una idea.
Sin decir una palabra se volvió a poner delante del cuadro, cogió de nuevo el pincel y, con pintura marrón, pintó alrededor de su autorretrato una enorme cama de madera. En cada una de sus esquinas tenía una columna y encima de ellas, un baldaquino…(2) Era una cama con dosel (3) tan bonita que ni una reina hubiera podido desear otra más bonita que aquella. Y era tan grande que llenaba toda la hoja.
-¡Caramba! –dije halagador- (4). ¡A eso sí que le llamo yo un mueble noble! (5).
Pero ahora la figura que estaba acostada en la cama resultaba, sin duda, un poco pequeña, raquítica, casi mezquina (6). No lo dije, pero como Moni y yo pensamos a menudo lo mismo, también ella tuvo la misma idea.
-¿No te parece –opinó dubitativa (7)- que ahora quizá debería llevar puesto algo más elegante para que pegue con la cama?
-Para serte sincero, sí –contesté-; una cama tan regia (8) requiere también un regio camisón.
Así que Moni pintó sobre la figura un camisón muy largo y muy amplio, que si mal no interpreté, parecía estar repleto de estrellas doradas. De ella ya solamente asomaba la cabeza con las coletas.
-¿Qué te parece ahora? –preguntó.
-¡Majestuoso! (9) –tuve que admitir-. ¡Verdaderamente magnífico! Aunque sigo algo preocupado por tu salud…
-¿Por mi salud?
-Bueno…, entiéndeme bien… Ahora en verano hace calor suficiente para dormir así, pero ¿qué harás en invierno? Sin ninguna manta, me temo que acabarás cogiendo un terrible resfriado. Deberías pensar en ello ahora que estás a tiempo.
No había cosa que Moni más odiara que estar enferma y tener que tragarse medicinas. Así que cogió enseguida la pintura blanca y pintó sobre su autorretrato, y su lujoso camisón, un grueso y gigantesco edredón de plumas. Ahora ya solo asomaban las puntas de sus coletas.
-Parece suficientemente arropado –dije-. Creo que ahora ya podemos estar tranquilos.
Pero Moni aún no estaba satisfecha; se le había ocurrido otra idea. Con pintura azul oscura, pintó unas pesadas cortinas de terciopelo que colgaban del baldaquino. Tanto ella como el camisón y el edredón había desaparecido detrás.
-¡Pero bueno! –exclamé estupefacto-. ¿Qué pasa ahora?
-Solo he echado las cortinas –explicó Moni-; para eso están, ¿no?
-Es verdad –admití-, ¿de qué sirven unas cortinas si no están echadas? ¡Para eso no necesita uno una cama con dosel!
-Y ahora –prosiguió Moni entusiasmadísima- voy a apagar la luz.
Y pintó todo el cuadro de negro.
-Buenas noches –murmuré instintivamente.
lla me pasó el cuadro terminado, en el que ahora ya solo reinaba la más absoluta oscuridad.
-¿Estás satisfecho por fin? –preguntó.
Miré fijamente, y durante un buen rato, aquella negrura y asentí con la cabeza.
-Es una obra maestra –dije-, sobre todo para el que sepa todo lo que realmente contiene.

(1) Expectante: esperando, mientras observa, con mucho interés.
(2) Baldaquino: Especie de dosel o palio hecho se tela de seda.
(3) Dosel: Colgadura que cubre la cama.
(4) Halagador: muy afectuoso, agradecido.
(5) Noble: muy bello, importante.
(6) Mezquina: sin la importancia que merecía.
(7) Dubitativa: con muchas dudas.
(8) Regia: magnífica, muy importante, excepcional.
(9) Majestuoso: con mucha importancia, fantástico.

Michael Ende. Los mejores cuentos de Michael Ende. Editorial Everest.

Propuestas para mediadoras y para mediadores.
Texto

Este texto de Michael Ende empieza con un canto, una alabanza a la amistad, a esa verdadera relación que es independiente de las edades de los amigos. Aquí tienes unos cuantos amigos verdaderos.

(Estos son los errores que aparecen y que no podemos corregir, porque no nos pertenecen ni el programa ni la página: los que sueñan –no sueñas– nuestros sueños //álbumes y no albunes)

Pregúntate ahora lo siguiente: ¿tengo amigos o amigas de verdad? ¿Podrías escribir, a continuación, los nombres de esas amigas o de esos amigos de verdad?
De las siguientes palabras, señala cuáles tienen que ver con la amistad auténtica:
Ayudar (6 puntos)
Comprender (5 puntos)
Aprovecharse (11 puntos)
Ignorar (13 puntos)
Engañar (15 puntos)
Burlarse (20 puntos)
Compartir (4 puntos)
Participar (2 puntos)

Y ahora, cuenta los puntos que has obtenido, sumando las palabras que tienen relación con la amistad auténtica, la de verdad. Si tu suma de puntos es igual o menor a 17, ¡enhorabuena! Tienes amigas o amigos de verdad. Un consejo que te damos, porque nosotros también los tenemos: cuídalas y cuídalos mucho. No creas que es tan fácil tener esa maravilla que es la amistad de verdad.

Palabra magica
Seguro que hoy no tienes ningún problema para encontrar la palabra mágica. Esa palabra fundamental que tiene una grandísima importancia en el texto. Y es: regalo. ¿Te gusta la palabra regalo? ¿Cuándo usas más esa palabra? ¿Tienes algunas fechas donde dices mucho la palabra regalo? Te pedimos ahora, por favor, una ayuda. Tenemos que regalar algo a una amiga, que tiene once años. Somos mi hermano y yo, que la conocemos hace mucho tiempo. Pero es que ahora, como ya le hemos regalado cosas en años anteriores, no se nos ocurre qué hacer. Sólo te decimos que, cuando pienses en el regalo, no puede ser de mucho dinero, porque mi hermano y yo no tenemos casi nada. ¿Tú crees que es posible regalar algo a Marina, que es como se llama nuestra amiga? Hacemos una cosa, si te parece. Te ponemos la lista que mi hermano y yo hemos hecho y tú nos dices qué te gustaría que te regalaran a ti. Pones primero si eres chica o chico y luego, tu edad exacta. Gracias y esperamos tus sugerencias.
Cuentame
Seguro que a ti, como a Moni, de vez en cuando, te gusta pintar. ¿Qué tipo de cosas te gusta pintar? Quizá pintes la realidad de tu pueblo o de tu ciudad. Quizá esperas a llegar un día a la naturaleza y, allí, te inspires: árboles, montañas, el río que pasa cerca, o las plantas que crecen allí. ¿O tienes una cámara de fotos, con la que consigues fotografiar imágenes maravillosas? Si ves las páginas que te presentamos, encontrarás modelos para pintar, de formas diferentes. 

¡Suerte y te contaremos lo que nos parece tu trabajo! Seguro que eres gran artista.
Mostramos, ahora, una interesante página para mediadoras y para mediadores, referida a los juguetes para niñas y niños de 9 a 12 años. Muy cerca, en la edad, del texto que hemos ofrecido.
Autor
Michael Ende
Nació el 12 de noviembre de 1929 en Garmisch-Partenkirchen, Baviera (Alemania) y murió en Stuttgart (Alemania) el 28 de agosto de 1995.
Su infancia estuvo marcada por el ambiente artístico y bohemio en que se movía su padre, que fue pintor surrealista. Estudió interpretación en la escuela de Otto Falckenburg, en Múnich.
Comenzó a escribir relatos para niños y jóvenes a principios de los años 50. Trabajó en varias cosas: actor, guionista de espectáculos de cabaret y como crítico de cine. Sus libros obtuvieron varios premios en Alemania y también internacionales. Algunos han sido llevados al cine: La historia interminable y Momo.  Su obra se enmarca dentro del género fantástico y creó un universo donde estaba presente su deseo de belleza, humanidad y armonía.

Nuestro observatorio
Más datos biográficos de Michael Ende en su web (alemán) y en Imaginaria

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor tomada de Canal Lector