Archivo | 8-10 años RSS feed for this section

Adivina adivinanza. Anónimo. (Recomendado: 8-9 años)

18 Dic
  • Col, col, colera;
    flor, flor, florera:
    si estamos juntas,
    ¿qué planta apuntas?
    (La coliflor)

 

  • Dentro de una vaina voy,
    ni espada ni sable soy.
    (El guisante)

 

  • Desde el día que nací,
    corro y corro sin cesar.
    Corro de noche y de día
    hasta llegar a la mar
    (El río)

 

  • Amarilla en el centro
    blanca por fuera.
    Si quieres descubrirla,
    búscala en primavera
    (La margarita)

 

  • Rompe y no tiene manos,
    corre y no tiene pies,
    sopla y no tiene boca,
    dime ya qué es.
    (El viento)

 

  • Desde el día en que nací,
    corro y corro sin cesar.
    Corro de noche y de día
    hasta llegar a la mar.
    ( El río)

 

  • ¿Qué cosa dirás que es,
    que es algo y nada a la vez?
    (El pez)

 

  • Haciendo ruido ya vienen,
    haciendo ruido se van;
    y, cuando mañana vuelvan,
    de igual manera se irán.
    (Las olas)

 

  •  No toma té
    Ni toma café,
    Y está colorado,
    dime quién es.
    (El tomate)

 

  • Lleva años en el mar
    y aún no sabe nadar.
    Si la tocas con los pies,
    Puedes correr, saltar y caminar.
    (La arena)


Propuestas para mediadoras y mediadores

RECURSOS

Autor

Hoy nos fijaremos, antes que nada, en las diferencias que se producen cuando aparecen los datos en la referencia de este texto. Empezaremos diciendo que nuestra edad recomendada, para esta lectura, son los 8 – 9 años. Es decir, alumnas y alumnos que cursan, aproximadamente (y dependiendo del grado de maduración y del centro al que asistan), los cursos de tercero o cuarto de Educación Primaria.

En todas las lecturas recomendadas, la referencia, es decir, lo que vemos justo al final del texto, nos indica: el autor o la autora que lo ha escrito, el libro a que pertenece y la editorial que lo ha publicado, en papel o en una página web.

Pero hemos llegado, en nuestro viaje por la lectura, a una referencia distinta: aquí no vemos ningún nombre, como en todo el resto. Aquí está escrita la palabra anónimo. Esa que la RAE define así:

Anónimo, anónima.
Dicho de una obra o de un escrito: Que no lleva el nombre de su autor. Dicho de un autor: Cuyo nombre se desconoce.

Al ser un texto anónimo, lo hemos podido oír a alguien que lo sabía, leer en algún mensaje escrito que nos han enviado o nos lo ha contado un familiar, una amiga o un amigo, etc. Pero sigue siendo anónimo.

Puede ser interesante, divertido y generador de comentarios, turnos de palabra, pensamientos y expresiones ingeniosas y un gran banco de pruebas de léxico, ortografía, comprensión y demás cuestiones que trabajamos, habitualmente, como competencias para los cursos de estas edades.

Aportar soluciones diferentes a estas u otras adivinanzas que, con seguridad, escucharemos o leeremos, puede ser, también, un motivo de relación cordial y respetuosa entre el alumnado. Pueden ver, en la siguiente dirección de Canal Lector, una relación de adivinanzas recomendadas, según edades.

Por el alto río. Nicolás Guillén. Editorial Lóguez. (Recomendado: 8-9 años)

11 Dic

porelmardelasantillas

Por el alto río,
por la bajamar,
Sapito y Sapón
se han ido a jugar.

En una barquita
de plata y cristal
ayer por la tarde
los vieron pasar.

¡Qué suave era el viento,
qué azul era el mar,
qué blancas las nubes
en lento vagar, (1)

qué alegres las islas
de rojo coral! (2)

Por el alto río,
por la bajamar,
Sapito y Sapón
se han ido a jugar.

(1) Vagar: ir sin rumbo fijo, sin saber adónde se va ni qué dirección seguir.
(2) Coral: animales submarinos de color rojo, que parecen piedras y que viven, todos juntos, en colonias.

Nicolás Guillén. Por el mar de las Antillas. Editorial Lóguez.

Se puede escuchar cómo recitan el poema aquí.

Propuestas para mediadoras y mediadores

RECURSOS

Texto
Vamos a escuchar el poema de Guillén, recitado por dos profesionales.

Son (que significa sonido, melodía, canción) para niños antillanos.

No tenemos un barco de papel tan fantástico que nos deje subirnos en él y empezar a navegar. Además, íbamos a ser mucha gente. Imagina que vienen todos esos niños antillanos, de los que habla el poeta. Una pregunta: ¿sabes dónde están Las Antillas? Porque, lógicamente, los niños de los que habla Nicolás Guillén, el poeta autor de esta poesía, tienen que ser de allí. Nicolás nació en la que es la gran isla de las Antillas: Cuba. Ahora puedes ver, en la siguiente dirección que te damos, algunos de esos lugares maravillosos que son Las Antillas.

El poeta, Nicolás Guillén, nació en 1902 y murió en 1989. ¿Sabes cuándo nacieron tus abuelos? Es algo bastante fácil de conseguir, si hablas con los mayores de tu familia y se lo preguntas. ¿Te imaginas que hubieran conocido a nuestro poeta que hemos leído hoy, a Nicolás Guillén, cuando eran jóvenes? A lo mejor leyeron algún libro escrito por él, por Guillén, que así se le conocía. Vamos a hacernos, nosotras y nosotros, unas cuantas preguntas sobre este texto. A ver si compruebas tu capacidad de detective de lectura:

Pregunta 1: ¿Cuántos animales aparecen en la poesía?

1: Aparecen tres animales.
2: Aparecen dos animales.
3: No aparece ningún animal.

Pregunta 2: Alguien vio pasar a Sapito y a Sapón. Pero ¿dónde iban?

1: Iban volando en una cometa.
2: Iban nadando, porque eran sapos.
3: Iban en una barquita de plata y cristal.

Pregunta 3: ¿De qué color era el coral de aquellas islas?

1: Eran del color de la plata.
2: Eran de color azul.
3: Eran de color rojo.

(Solución: pregunta 1: respuesta 2. Pregunta 2: respuesta 3. Pregunta 3: respuesta 3.)

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es jugar. Sapito y Sapón eran muy buenos amigos y se divertían mucho jugando. ¿Te sucede a ti lo mismo? ¿Cuándo sueles jugar? ¿Con quién juegas? A ver si eres capaz de darnos el nombre de tres o cuatro juegos que conozcas. Y sus reglas.

JUEGO Nº1

Se llama:
Las reglas de juego son:

JUEGO Nº2

Se llama:
Las reglas de juego son:

JUEGO Nº3

Se llama:
Las reglas de juego son:

Cuentame

Sapito y Sapón son dos estupendos y divertidos animales, que aparecen en esta poesía de Nicolás Guillén. ¿Conoces a algún otro animal que aparezca en un libro que hayas leído o que conozcas? ¿Es alguno tu animal preferido? A lo mejor, no has leído todavía un libro sobre tu animal favorito. Pero puede que lo hayas visto en una película. ¿Es así? ¡Ah, no! A lo mejor lo has visto en internet y seguro que has anotado la dirección donde lo viste. ¿Podrías contestar a estas preguntas? Seguro que si lo haces sabremos mucho más sobre ti y sobre tus gustos.

Autor

Nicolás Guillén
Nació el 10 de julio de 1902 en Camagüey (Cuba). Muere el 15 de julio de 1989 en La Habana (Cuba). Estudia Primaria y a los 16 años aprende el oficio de tipógrafo, consigue trabajo en un periódico, ocupación que simultánea con los estudios de bachillerato. Empieza a escribir sus primeros versos y los publica a los 18 años. Participó intensamente en la vida cultural y política cubana. Crítico con la injusticia. Trabajó como periodista. Viajará intensamente por muchos países de Iberoamérica, Europa oriental y España. Recibió varios premios.

Nuestro observatorio

En las siguientes páginas se puede ampliar su biografía, y consultar en la página web de su Fundación.

Bibliografía

Libros de Nicolás Guillén Canal Lector.

Cuentos como pulgas. Beatriz Osés. Kalandraka Ediciones Andalucía (Recomendado: 8-10 años)

16 Oct

cuentoscomopulgas

Las lágrimas de la Jirafa
Cuando la jirafa lloraba, las lágrimas resbalaban por su largo cuello. Resbalaban, resbalaban, resbalaban y no llegaban a tocar nunca el suelo.

Esperando la lluvia
Uno a uno los niños se tumbaron sobre las hierbas azules del bosque de cometas. Ya se habían ajustado las gafas de natación y estaban impacientes… Desde aquel lugar podían ver cómo se acercaban lentamente unas gigantescas nubes de color naranja. A la señal de Juan Luna, todos abrieron la boca. Poco después, comenzó a llover un zumo dulce que sabía a verano. Y el aire olía a azahar (1).

Quiero volar
Todas las mañanas el pájaro del reloj de cuco se sienta en su ventana y piensa: “quiero volar”. Pero las agujas del reloj le señalan el cielo y hablan de los otros pájaros y le hacen entender que nunca volará. Entonces el reloj de cuco vuelve a su cama. Convencido. Pasan las horas sin tiempo y la noche le trae una suerte de olvido (2). Al amanecer, regresa a su ventana y se dice bajito, para que no lo escuchen: “quiero volar”.

Tobogán

Uno a uno los niños se fueron arremolinando en torno al tobogán del parque al tiempo que miraban hacia arriba. Luego inventaron toda clase de gritos de ánimo y agitaron los brazos para que se tirase. Pero él no se movía. Al verle allí sentado, una pequeña se acercó a la escalera y decidió subir los peldaños hasta llegar a su altura. “¿Puedes bajar ya?”, le preguntó conmovida. Él negó con la cabeza lanzando al aire un pequeño suspiro azul. “ ¡¡Nosotros también queremos subir!!”, exclamaron los niños a coro desde la arena. Pero él se limitó a encoger los hombros con resignación (3). Fue entonces cuando comprendieron que se había quedado atascado otra vez y decidieron subir en tropel para darle un último empujón… El elefante pudo sentir, como cada tarde, la brisa en las orejas mientras descendía por la rampa del tobogán.

(1) Azahar: flor del naranjo con perfume intenso.
(2) Una suerte de olvido: una especie de olvido.
(3) Resignación: resignarse, conformarse.

Beatriz Osés. Cuentos como pulgas.  Kalandraka Ediciones Andalucía

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Lecturas breves, niñas y niños protagonistas, situaciones sensibles, casi poéticas, donde la realidad y la fantasía se dan la mano, en las palabras de la autora. Materias y temas que aparecen en los libros que ha leído o está leyendo. Aquí están La historia Interminable, Alfanhuí, o autoras y autores: Poe, Wilde, Christie, Delibes, García Márquez… Se autodefine nuestra autora como lectora anárquica y compulsiva. Lejos de esas listas preconcebidas, con métodos y procedimiento de leer que, sin duda, pueden resultar útiles. Aunque, recomendamos vivamente, en este sentido, las páginas que escribió la gran bibliotecaria Geneviève Patte: ¿Qué los hace leer así? Los niños, la lectura y las bibliotecas. Fondo de Cultura Económica, 2011, 270 págs. ISBN: 978-607-16-0792-8.

El presente trabajo es el último ensayo de Geneviève Patte (1936-), bibliotecaria francesa excepcional que cuenta entre otras distinciones la Orden Nacional de Mérito o la condecoración de Chevelier des Arts et Lettres por la consagración de toda una vida al fomento de la lectura infantil en todos los dominios geográficos. El libro, traducido al español por Lirio Garduño Buono, se estructura en doce capítulos, cada uno de los cuales puede leerse de forma autónoma, si bien tomados en su conjunto refuerzan el objetivo que se propone la autora, que es el de transmitir mediante argumentos de experiencia propia la clave humana en la que se asienta la labor del bibliotecario, y en particular la del bibliotecario infantil de hoy”.

 Palabra magica
De los muy atractivos títulos en los apartados del capítulo (Las lágrimas de la jirafa, Esperando la lluvia, Quiero volar y Tobogán), hemos seleccionado, para hoy, la palabra mágica volar.

¿Se puede pedir más belleza, exactitud, mejor manera de pasar el tiempo? A muchos relojes les encantaría ser una joya como estos que hemos visto. Un delicioso sonido que va acompañando a quienes viven con ellos. Son los relojes de cuco. Seguro que conoces muchos tipos de relojes. De torre, de pared, de sobremesa, de bolsillo, de muñeca, etc. ¿Y estos?

Reloj de agua. Máquina, aparato para medir el tiempo por medio del agua que va cayendo de un vaso a otro.
Reloj de arena. Máquina o aparato que se compone de dos ampollas unidas por el cuello, y sirve para medir el tiempo por medio de la arena que va cayendo de una a otra.
Reloj de cuco (el que tiene un pajarito mecánico que sale por una abertura y da las horas con su canto).
Reloj de pulsera (el que se lleva en la muñeca formando parte de una pulsera).
Reloj de sol (aparato ideado para señalar las diversas horas del día, según variamos con respecto al sol).
Reloj despertador (el que oímos todas las mañanas, para levantarnos)…

Y también usamos la palabra reloj, cuando decimos que alguien está como un reloj (está sano y ágil). Ser alguien un reloj, o como un reloj (muy puntual), etc.

Cuentame
Hemos visto cantidad de relojes. Algunos maravillosos. Pero ahora vamos a imaginar. ¿Te gustaría ser el cuco, en un reloj de cuco, que saliera de su casa cantando, cada vez que pasa el tiempo? Piensa que tienes que ver con pájaros con los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años… ¿Crees que sería una buena profesión, para realizar ese trabajo? A lo mejor te resulta pesadísimo, estar pendiente siempre del tiempo que pasa y avisar a quienes viven contigo.

Si descartamos la profesión del cuco de la casa, ¿qué otra preferirías? ¿Podrías ser paragüero o paragüera, que tiene que ir con alguien del brazo, cada vez que llueve, para protegerlos? ¿Quizá preferirías ser una sombrilla, para que alguien no tome nunca el sol, en su vida? ¿Y si lo mejor para ti es ser un juguete, pero de los que se juega en el ordenador, donde estarías siempre? Nos queda una posibilidad. ¿Piensas que a ti te gusta ser como eres, porque en la vida lo pasas fantásticamente? Puede que tu frase preferida sea: yo quiero ser yo.

Pues te deseamos que tengas suerte y lo consigas.

 vNq6

Beatriz Osés Garcia

Nace en Madrid el 24 de noviembre de 1972. Licenciada en  Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Profesora de Lengua y Literatura en un Instituto en Hornachos (Badajoz, España). Colabora en diferentes iniciativas de promoción de la lectura en Extremadura (España). Ha recibido varios premios, entre ellos, el Premio Lazarillo de Creación Literaria, año 2006, por el libro Cuentos como pulgas.

Nuestro observatorio

Más datos de la autora en su página web y su blog

Bibliografía

Libros de Beatriz Osés en Canal Lector y en su página web

Memorias de una gallina. Concha López Narváez. Editorial Anaya

31 May

memorias

Antes de nacer yo estaba formándome, muy poquito a poco, metida en un huevo.
Muy poquito a poco se hicieron mis patas, mis ojos, mi pico y todo mi cuerpo.
Pero de aquel tiempo no recuerdo nada. Mi madre me lo explicó luego. También me explicó que mientras me hacía, yo estaba dormida. Ella se sentaba encima del huevo. Con mucho cuidado para no romperlo. Así me abrigaba.
Un día desperté. Tenía calor y estaba encogida. (…)
Busqué una salida. No encontré ventanas ni tampoco puertas. Me puse nerviosa.
Grité que me abrieran, y nadie me oyó, me moví hacia un lado, me moví hacia otro, no sabía qué hacer. Pero tuve suerte, porque descubrí que tenía pico. Era fuerte y duro. Me podía servir para abrir boquetes.
Pica que te pica, abrí uno pequeño, y se metió el aire dentro de mi huevo. Se me fue el calor, y seguí picando.
Se agrandó el boquete. Saqué la cabeza, y vi que unas plumas, suaves y negras, rozaban mi cara. Eran de mi madre. Y vi sus dos alas, que estaban tapándome (…)
Quería salir pronto, y seguí picando.
Hice un gran esfuerzo, y de pronto ¡crac!: se había roto el huevo y yo había nacido. ¡Qué emoción sentí!
Comencé enseguida a andar por el mundo: salté entre los huevos. Pisé sobre pajas. Revolví las plumas suaves y negras que eran de mi madre.
Terminé muy pronto. No me gustó mucho. El mundo era chico y estaba cerrado. Había dos puertas con la llave echada: eran las dos alas con las que mi madre me tenía tapada. Y otra vez me puse nerviosa, porque me aburría.
Y entonces mi madre ahuecó las alas. El mundo se abrió y yo salí fuera.
Mi madre era guapa. Me estaba mirando con cara contenta y ojos de cariño.
Me acercó a su pecho. A mí me gustaba estar junto a ella. Pero soy inquieta por naturaleza y me cansé pronto:
-¿Por qué no nos vamos? –pregunté.
-Tengo que cuidarlos –dijo, y señaló los nueve huevos que tenía debajo.
-¿Por qué?
-Porque dentro están todos tus hermanos.
-Y ¿qué es un hermano?
-Un hermano es alguien que re quiere mucho. Y vive en tu casa, te lo presta todo, y juega contigo.
Parecía estupendo tener nueve hermanos.
-¿Y por qué no nacen? –pregunté impaciente.
-Porque están dormidos.
-Pues los despertamos. Le voy a ayudar a romper los huevos.
Mi madre movió su cabezo diciendo que no y luego añadió:
-Hay cosas que las debe hacer cada uno solo. Siéntate y espera.
Me senté a esperar. ¡Uf! Como tardaban.
De pronto vi asomar un pico en un cascarón. Di un salto de gozo: ¡mi primer hermano estaba naciendo!
Miré atentamente.
Con mucho trabajo fue abriendo un boquete. Quería ayudarle, pero recordé que hay cosas que las debe hacer uno por sí mismo.
-¡Ánimo! –le dije.
Mi hermano hizo un gran esfuerzo. El huevo crujió. Se abrió por la mitad. Y ¡allí estaba él!, nacido y contento. Y lo consiguió trabajando solo.
Así, más o menos, nacieron mis otros hermanos. Todos con esfuerzo, por sí mismos.

Concha López Narváez.  Memorias de una gallina.  Ed. Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

 Lo que nos cuenta Concha López Narváez es el nacimiento de un ser vivo: una gallina. Con mucho detalle, muy “poquito a poco”, dice esta gallina. Pero la verdad es que está descrito casi como si fuera un vídeo científico de ese nacimiento:

Eso es lo que tiene la literatura. La buena literatura. Puede transportarnos, hacernos ver, sentir ese calor que tenía la gallina allí dentro. Leer nos permite casi ayudar a aquella gallina a salir pronto, en una incluso asfixiante sensación.

Pero hubo mucha suerte. La gallina disponía de un excelente utensilio, para salir de esa situación. Tenía un pico para ver el mundo. Y eso fue lo que utilizó.

Para quienes estén interesados por el comportamiento, la supervivencia o el aspecto físico de todos los grupos principales de animales: mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces, etc., este es un libro muy interesante y práctico

Se establece, desde el comienzo de la vida, una relación de cariño hija-madre y una enorme sensación de contento por la llegada. Alegría, bienestar, cuidado, acercamiento, disfrute…Todo perfecto, aunque la realidad se impone. Con una verdad, por encima de todo, incontestable:  “pero soy inquieta por naturaleza y me cansé pronto“.

La primera relación familiar la establece la madre, con esos otros nueve huevos que tenía que cuidar. La gallina protagonista era, pues, la primera de los diez hermanos que vendrían al mundo. Como características infantiles de esa gallina, la situación habitual: la ilusión por tener nueve hermanos; el nerviosismo y la pregunta ante la duda; la impaciencia.

Ante trodo ello, las respuestas sabias de una madre y la sentencia final, que deja perfectamente claro el carácter que defiende:   “Hay cosas que las debe hacer cada uno solo”.

Si quieres leer otra historia de hermanos, muy distinta de la que has leído ahora, y que no tiene que ver con gallinas sino con hermanos humanos, te recomendamos la lectura de este libro. Seguro que descubrirás muchas cosas que quizá no conozcas.  Una fábula que nos inspira el amor por la naturaleza y la idea de que todo en ella está conectado.

Palabra magica

La palabra mágica de hoy es: ¡Ánimo!

Todo en la vida cuesta trabajo. Pero es necesario, hasta en el nacimiento, como en el caso de esta gallina, el esfuerzo por conseguir algo. Sí. el esfuerzo es necesario, pero como método de vida para los que enseñan a los jóvenes. El significado que da la RAE a la palabra ánimo es: valor, esfuerzo, energía, intención, voluntad.

En el diccionario de sinónimos (palabras que tienen un significado igual o parecido,  encontramos:

energía, fuerza, ímpetu, atrevimiento, coraje, decisión, entre otros.

Después de la charla con su madre, nuestra gallina protagonista le sugiere al hermano que está haciendo un gran esfuerzo, que tenga ánimo. Ella ya había pasado por el trance y la recomendación es hacia alguien que quiere. Ese hermano que está intentando nacer también.

Cuentame

Seguro que tú también has escuchado esa palabra: ¡animo!, cuando tenías que conseguir algo. ¿Recuerdas la última vez que te lo dijeron? Como no sería una “mamá gallina”, cuéntanos quién te lo recomendó. ¿Fue en el deporte? ¿Fue algo que había que hacer en casa, pero que era difícil? ¿Fue alguna compañera o algún compañero? ¿Conseguiste realizar eso tan difícil, gracias a que alguien te dijo esta palabra mágica: ánimo?

A lo mejor, también te han contado cosas que otras u otros han logrado, gracias a que tú les dijiste: ¡animo! Por eso es una palabra mágica.

Autor

Concha López Narváez

Nació en Sevilla (España), el 27 de agosto de 1939.
Recuerda su niñez como “alegre y libre, plena de sol, de campo y de juegos”.
Estudio Filosofía y Letras (especialidad: Historia de América). Fue profesora durante varios años de Historia y Literatura.  Tiene cuatro hijos. Desde 1983 se dedica a escribir literatura para niños y jóvenes. En sus libros habla del campo, de los animales, de cómo vivían las personas en otros tiempos ya pasados, y algunas veces, de misterio y terror. Obtuvo el premio Lazarillo en 1984.

Nuestro observatorio

En las siguientes páginas se pueden ampliar algunos datos sobre la autora, además de consultar material muy variado

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de Concha López Narváez   tomada de  Canal Lector.