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Los elefantes salvan el becerro. Hilary Ruben. Ed. SM (Recomendado: 11 años)

12 Jun

nubedenoviembre
Una mañana, quizá dos semanas después de su llegada a la colina, Konyek salió a reconocer la ladera por el lado Este. Era más rocosa y había cuevas en las que habitaban muchos murciélagos. Las liebres echaban a correr a su paso y vio huellas de un leopardo. Los rayos solares eran pálidos aquella mañana, y Konyek anduvo lentamente, recibiendo su calor, cerca de un rebaño de gacelas de pelaje suave y rayas negras en los costados. De repente, los dos machos se abalanzaron el uno contra el otro, entrelazando sus cuernos, delicadamente labrados, y luchando ferozmente. Las hembras permanecían cerca mirando, igual que Konyek. Después de un rato, él las espantó; los machos separaron sus cuernos y salieron huyendo, seguidos por las hembras. Entonces Konyek se volvió hacia su refugio.
Cuando llegó a la colina en la que había construido su refugio, oyó ladridos y relinchos frenéticos. Vio un rebaño de cebras corriendo en círculo, que se rompió como un torrente de cuerpos rayados que huían por la ladera. Tras ellas corrían unas hienas y la que marchaba delante tenía ya a su alcance a la última de las cebras. Otras cuatro hienas corrían tras ella a poca distancia, y si la primera consiguiese en un momento dado atrapar la cola de la cebra, las otras la rodearían, la tirarían al suelo y la descuartizarían.
Konyek apenas pensó en las cebras, porque cerca de ellas estaba Nube de Noviembre, su becerro. Por primera vez no se veía por ninguna parte a los elefantes. Echó a correr hacia el becerro. En aquel momento, la cebra más retrasada se volvió rápidamente y mordió a la hiena; ésta con un rugido de dolor, renunció al ataque. Las hienas volvieron su atención hacia el indefenso becerro y, girando en redondo, se dirigieron hacia él.
Konyek vio que el animal permanecía quieto, demasiado aturdido por el terror como para moverse. Él corrió aún más pero, como si se tratase de una pesadilla, tenía la sensación de que nunca llegaba al becerro. Escuchó entonces un fuerte trompeteo y aparecieron los dos elefantes por una curva de la ladera. Agitaban sus cabezas y sacudían con rabia sus grandes orejas al tiempo que arremetieron directamente contra las hienas; éstas estaban ahora tan aterrorizadas como el becerro, y salieron huyendo hasta perderse de vista. Konyek sintió que su cuerpo se debilitaba una vez pasado el momento de tensión.
Los dos elefantes habían salvado la vida a su becerro y se sentía feliz. La elefanta acarició al becerro con su trompa, como si se tratara de su propia cría; nunca le había visto hacerlo antes. A partir de ese día llamó al elefante Yoyo, que en masai quiere decir madre, y al macho, Leng-aina, que en masai significa “el del brazo largo” y, también, “elefante”. Ahora que los dos elefantes tenían nombre, quedaban diferenciados de los demás, y él los consideró sus amigos.

Hilary Ruben. Nube de noviembre.  Ed. SM

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
El texto que has leído consigue, gracias a la manera de escribir de la autora, situarnos en una escena que podía ser de una película de cine. Es como si acompañáramos a Konyek, el protagonista, y nos fuéramos a ver la gran África, con las gentes y todos esos animales que allí viven.

Para Konyek, lo más importante era su becerro, la cría macho de la vaca hasta que cumple uno o dos años o poco más. Aquí puedes ver a ese animal tan importante para nuestro protagonista.

Pero aprovechemos que estamos en Kenia. Allí viven los Masai.

Veremos animales salvajes como Impalas y Gacela, Cebras, Leopardos, Hienas.

Y aquí tienes a los salvadores del becerro. Elefantes y lo más preciado para ellos: sus crías:

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es Yoyo, que en masai quiere decir madre. No vamos a pensar en la lengua de los masai. Vamos a ver qué tal dominas la tuya, el español. Con un poco de magia y sabiduría, tienes que colocar cada letra en el lugar que le corresponde. Como pista, te diremos que son palabras que aparecen en la lectura.

Luego, consulta el diccionario para ver, primero, si existe esa palabra que tú has formado. Después, cuando hayas ordenado las letras, ¿podrías decir cuál es el significado de cada palabra?

OLEDOPAR            (leopardo)
BERROCE               (becerro)
BRESELI                  (liebres)
LASCEGA                (gacelas)
ENASHI                   (hienas)
BRASCE                  (cebras)
TELEFANE              (elefante)
SOGALEICRUM     (murciélagos)

Cuentame
Atención señoras y señores viajeros. Empieza un viaje a lo desconocido. ¿Has pensado alguna vez ir a un lugar secreto, mágico, misterioso, terrorífico, de esos que dan miedo sólo pensarlo? Aquí tienes una página de ese estilo que te puede interesar.

Ahora te toca a ti. Dinos cómo sería ese lugar al que tendrías que ir con tus mejores amigas o amigos. Esas amistades que nunca te defraudan, que guardan los secretos sin desvelárselos a nadie. Piensa, eso sí, que vuestra visita tiene que ser segura, que no corras ningún peligro. Si acaso piensas que puede suceder algo inesperado, que ponga en peligro vuestra salud o incluso vuestra vida, lo mejor es no ir. O ir acompañados por alguien que garantice vuestra seguridad. Eso sí que es lo fundamental. Lo mejor es que luego nos lo puedas contar. Por eso este apartado se titula cuéntame.

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Hilary Ruben

Nació en Buckinghamshire (Inglaterra). Estudió en varias universidades de Suiza, Italia y USA. Se casó con un zoólogo, cuyo padre fue uno de los primeros pobladores de Kenya, y desde entonces vive en ese país africano. Sus obras han sido traducidas a muchos idiomas.