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Solidaridad. Amado Nervo. Ed. Andrés Bello

19 Sep

 pajaroflor

Alondra, ¡vamos a cantar!
Cascada, ¡vamos a saltar!
Riachuelo, ¡vamos a correr!
Diamante, ¡vamos a brillar!
Águila, ¡vamos a volar!
Aurora, ¡vamos a nacer!

¡A cantar!
¡A saltar!
¡A correr!
¡A brillar!
¡A volar!
¡A nacer!

Amado Nervo.  Pájaroflor. Antología. Editorial Andrés Bello

 Propuestas para mediadoras y mediadores

RECURSOS

Texto

El poeta nos acompaña por un maravilloso viaje. Vamos escuchando a la alondra, cantamos con ella y con la poesía. Saltamos con el agua que cae, casi nos salpica la cascada. Antes de llegar a ser un gran río, el riachuelo corre. Nos queda un rato para ir con él. En nuestra visita, brilla el diamante, subimos a volar con el águila y nace el nuevo día, porque sale el sol en la aurora.

Palabra magica

Hoy la palabra mágica es el mismo título de esta poesía de Amado Nervo: Solidaridad.

El poeta pide a la naturaleza que se una, que demuestre su amistad, su unión, porque ha nacido un nuevo día. La aurora nace y deja ver el sol y toda la naturaleza la acompaña, se siente hermana, amiga, la ayuda y, todos juntos, hacen brillar el nuevo día: la alondra, la cascada, el riachuelo, el diamante, el águila. Todo para que por fin llegue la aurora.

Aquí tienes unas cuantas palabras que son amigas de la palabra solidaridad. Podrían haber ocupado su lugar, porque todas quieren con un mundo mejor. Son amigas.

También se han colado palabras que no podían ocupar su lugar, porque no tienen las mismas intenciones. Son palabras cuyo significado no se relaciona con la palabra solidaridad o incluso son opuestas, es decir, antónimas.

En un archivo o en una hoja de tu cuaderno, pon dos columnas. Elige las palabras y sitúalas donde corresponda. Puedes utilizar el diccionario para comprobar tus aciertos.

Palabras amigas                                                                                                             Palabras que se han colado

Lealtad, nobleza, fidelidad, franqueza, amistad, adhesión, cumplimiento, devoción, honradez, observancia
adhesión, unión, conexión, enlace, amor, guerra, paz, luchar

Cuentame

Hoy vamos a recordar tu memoria. Seguro que en muchísimas ocasiones te has sentido solidaria o solidario con gente que te necesitaba. Te damos algunas ideas, una especie de zumo fantástico para rellenar olvidos. No son cosas muy espectaculares: ni has ido a un país donde los niños te necesitaban, ni has socorrido a heridos o enfermos después de un conflicto bélico, ni has ido a transportar agua en un país necesitado por algo imprescindible para vivir, que es ese líquido que a veces desaprovechamos, el agua, ni muchas otras cosas que habrían demostrado tu solidaridad.

Pero vamos a pensar en positivo. Lo que sí que seguro que has podido hacer. Como una alondra, un águila o un riachuelo, que dice la poesía. Puntúate tú misma o tú mismo, según estas acciones solidarias que te recordamos. Si crees que las has realizado, vete poniendo puntos y suma luego los que has conseguido. Si superas los  20 puntos, ¡enhorabuena! Ya puedes hacerte un pin y llevarlo con todo derecho. Será tu pin de SOLIDARIDAD.

Regalo de una sonrisa verdadera: 5 puntos.
Regalo de tres libros que te sobraban a alguien que los necesitaba: 4 puntos.
Regalo de tres juguetes que ya no usas a niños hospitalizados: 3 puntos.
Charla con tres personas mayores que conozcas y que les encanta hablar con alguien que les quiere: 6 puntos.
Lectura de tres cuentos a niños que están en un hospital o en su casa, pero no pueden ir a la biblioteca: 7 puntos.

Autor

Amado Nervo

Nació el 27 de agosto de 1870 en Tepic (México) y murió el 24 de mayo de 1919 en Montevideo (Uruguay).
Su nombre era Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz. Su padre, simplificó su nombre al nacer y por ese motivo es conocido como Amado Nervo.
Estudió en escuelas de su ciudad y posteriormente comenzó Derecho. Escribió y dirigió algún periódico.  Viajó por Europa como corresponsal. Conoció a numerosos escritores.
Ganó la plaza de profesor en Lengua castellana en México. Posteriormente fue secretario en la embajada de México en Madrid. Escribió  libros de poesía, cuentos,  novelas.

Nuestro observatorio

En las siguientes páginas se puede ampliar la biografía sobre Amado Nervo.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una Antología en Canal Lector.

El menino. Ricardo Lísias. Editorial OQO (Recomendado: 17 años)

10 Jul

mantadeestrellas

El menino había despertado al abrir el día, pero no se había movido para no despertar a los otros. Se levantó, con cuidado de no apoyarse en nadie, y salió del túnel, andando hacia la plaza, donde podría encontrar algo de comer. Quería llegar a la iglesia preparado para las clases, así no perdería tiempo. Tras un bidón de basura encontró un trozo de bocadillo, aún blando y, ¡qué bien!, sin parte verde.
Buscó más, pero como no encontró, decidió ir a la iglesia. Si había alguna mujer en la cocina, podría comer mientras el padre estaba en misa. Esperó sentado tras la ventana mayor, ansioso por empezar.
No quiere perder tiempo; cuanto más rápido aprenda, antes podrá mandar la carta a mamá y comprar casa.
No sabe cómo será, pero seguro que diferente a la que tenían. No era buena, de madera vieja y con el colchón en el suelo de tierra. Cuando llovía, era penoso; todo se llenaba de barro y se ensuciaba.
Su papá se alteraba, empezaba a gritar y les pegaba.
Después salía a la lluvia y mamá detrás. Eran días horrorosos; el menino se quedaba solo y, a veces, aparecían luces y ruidos del cielo.
Su casa va a ser distinta, con ladrillos y todo; tendrá una puerta para que no entren los bichos, muchos grifos y una bañera grande. Como va a aprender a leer y escribir, tendrá una cama para dormir; debe de ser genial. Sobre todo, será una casa con un suelo de verdad, porque si no, todo se convierte en lodo.
El padre tardó. Cuando apareció, el menino, feliz, fue a comer algo a la cocina con él. Se sentaron en la mesa grande, la que tiene el niño Jesús en medio, y el padre dijo que era importante la manera de coger el lápiz. El menino pensaba que sabía, pero estaba equivocado; era más difícil de lo que parecía.
El lápiz tiene que estar afilado y no puede ser pequeño para no machacar los dedos. Debe cogerse con el dedo gordo y con el de al lado, apoyando en un tercero. Esa parte fue difícil y tuvo que inventarlo varias veces; pero el lápiz resbalaba al apretar sobre el papel.
Como no conseguía cogerlo bien, el padre inventó algunos ejercicios para que se acostumbrara. Así pasaron la mañana: el padre intentando enseñarle a cogerlo y el menino practicando, haciendo ceros y ondas en el cuaderno.
A la hora de comer, el padre le dijo que tenía que marcharse porque iba a salir, pero que no se desanimara, que todo marchaba bien.
El menino estaba fastidiado y, mientras buscaba a los otros, pensaba que haciendo ondas y rayas nunca iba a aprender a leer y escribir. Como no los encontró, excepto al que un día se cayó de la estatua, decidió ir a jugar a la laza. Pero cuando estaba llegando, tuvo una idea mejor: buscó un palito parecido a un lápiz y practicó en la arena, para volver a la iglesia mejor preparado.
De noche, la furgoneta trajo mucha sopa. El menino comió dos platos: si por la mañana no encontrara nada de comer, ya tendría la barriga llena. Algunos mendigos también tomaron sopa, pero anduvieron peleando con los niños; por eso no les gustan, siempre acaban quitándoles la sopa. Esa noche durmió delante de la tienda. No soñó; ¡a ver si es que el suelo estaba duro y frío! Se puso nervioso antes de acostarse: alguien le había robado la manta roja. Por la mañana, para despertar, estiró los brazos e hizo ruido con la boca. Antes de ir a la iglesia, los niños le preguntaron adónde iba, pero no quiso hablar porque, si ellos también fueran a aprender, armarían jaleo.
Los niños le pidieron que se quedara, pero no quiso; les dijo que iba a la avenida. Cuando llegó a la iglesia, el padre había acabado la misa y estaba sentado a la mesa, leyendo el libro de tapa negra.
El padre encontró el cuaderno entre montañas de papeles, lo llamó para que se sentara y le preguntó si ya estaba acostumbrado al lápiz; y también qué quería escribir. El menino le respondió que el nombre, para poder mandar una carta a mamá. Al padre le pareció bien y decidió enseñarle letra a letra.
En cuanto hiciera bien la primera, pasaría a la segunda y a las otras.
En la parte de arriba de la hoja, el padre escribió el modelo.
Al principio fue difícil porque la letra era muy redonda y había que hacer tres curvas hacia arriba, hasta la mitad de la línea.
Una manera de aprender, dijo el padre, era practicando, hasta cansar la mano; así no se olvidaría.
A la hora de irse, el menino le pidió el papel con las letras escritas, para practicar en el suelo de la plaza.
El padre arrancó la hoja y se la dio; lástima que le dijo que no volviera en dos días, que no iba a estar.
Cuando salió de la iglesia, corrió hacia la plaza, pero no encontró el palito que había usado el día anterior y buscó otro. Alguien había pisado en el rincón que hacía de cuaderno y tuvo que volver a preparar la tierra. Más tarde recordó que no le había preguntado al padre el nombre de la letra; no sabía cómo sonaba, y de nada le serviría aprender a escribir sin aprender a leer. Entonces corrió junto al hombre del puesto de naranjas y le enseñó el papel para que le dijera el nombre de la letra. Tampoco sabía, y lo mandó junto al vendedor de periódicos; siempre lee revistas y debe de ser inteligente, y tan bueno es que da periódicos a los niños para que se tapen cuando hace frío.
El hombre cogió el papel y dijo que era la eme. De vuelta a la plaza, el menino repitió muchas veces el nombre para no olvidarlo.
Con el palito, hizo las tres curvas hacia arriba; en la siguiente clase, le saldría mejor.

Ricardo Lísias. Manta de estrellas.  Ed. OQO

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
El autor no nos dice en qué ciudad de Brasil despierta nuestro protagonista, el menino, al abrir el día. Lo que nos cuenta es la historia real de un niño en Brasil. Puede que fuera en alguna de estas ciudades, que son de las más grandes de ese país: Sao Paulo, con más de 11 millones de habitantes;  Río de Janeiro, con poco más de seis millones de habitantes son las dos ciudades más pobladas de Brasil. Además de estas, hay otras ciudades importantes y muy pobladas, como por ejemplo Belo Horizonte, con casi tres millones de habitantes; Fortaleza, con dos millones y medio; Salvador y Brasilia, con poco más de dos millones de habitantes.

No sabemos la ciudad exactamente, pero sí leemos lo primero que hace en el día. Andar con cuidado para no despertar a los otros. Salir, porque quería comer algo. Tenía hambre. Hubo un poco de suerte y consiguió un trozo de bocadillo, detrás del cubo de basura.

A partir de aquí, sólo hay una idea clave para el menino: lo más importante en su vida es aprender. Todo se solucionará si él aprende: podrá escribir a mamá, tener una casa nueva con una cama para dormir, un suelo de verdad…, y tantas cosas.

Vemos ahora una información sobre los niños en este país: Brasil. Son enlaces donde aparece una realidad que existe. No es una ficción, una historia:

Alguno, como el próximo (del Proyecto Humanidad), están en portugués, pero fácilmente comprensible.

Y dejamos para el final, ilusionados y para salir con espíritu de esperanza en un futuro mejor, un reportaje titulado Cambiar las pistolas por guitarras. Eso es lo que pretende un taller de música en Brasil que vimos en La Sexta Televisión.

Y has oído ahora, cómo los petardos avisan de que la policía va a entrar en la favela. Aunque los niños siguen tocando la guitarra. Aquí tienes un reportaje de cómo es una favela y de lo que hace la gente para reciclar las basuras. Al final, han conseguido que la basura se ¡convierta en luz!, para miles de personas.

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es sopa. ¿Te gusta la sopa? A los meninos de Brasil les gusta y mucho. Pueden llevarse algo a la boca para combatir el hambre. Pero hay una niña, con un nombre que seguro conoces, que odia la sopa. Es Mafalda. Un personaje creado hace ya muchos años, por un maravilloso autor: Quino. Este es su sitio oficial.

Mafalda es símbolo de libertad y de los derechos del niño. Además de no gustarle la sopa, tampoco soporta la injusticia, la guerra, la violencia y el racismo. Cuando Quino la creó, a Mafalda le gustaría trabajar en la ONU de mayor, para ayudar al mundo. ¿Sabes cuáles son los derechos del niño? Busca en internet y dinos qué página te resulta más informativa sobre este tema.

Las reflexiones que plantea Mafalda y los valores que enseña son buenas razones para leer sus tiras cómicas tú sola o solo, con gente amiga o en familia. Que las disfrutes.

Cuentame
La historia de Mafalda es una tira cómica. Se llaman tiras cómicas las historietas que tienen dibujos y textos a los que hacen referencia. En esta página de Google verás diferentes tiras cómicas.

Cuéntanos si has leído alguna o varias. ¿Cuál te gusta más? ¿De qué tema prefieres que traten las historietas? ¿Conoces a algún autor o autora de historietas? Y qué me dices de los dibujos: ¿te gustan los de Mafalda,  los de Garfield…?

Por si te apetece, aquí encontrarás información sobre este tipo de publicaciones.

Autor

Ricardo Lísias

Nació en Sao Paulo (Brasil) en 1975.  Su abuelo era un inmigrante libanés. En su casa disfrutó de una buena biblioteca.  Leyó temprano influenciado por su madre. Licenciado en Letras por la Unicamp (Universidad Estal de Campinas), realizó un Máster en Teoría de la Literatura. Ha recibido varios premios.

 
Nuestro observatorio

Más datos biográficos del autor y un cuento.

 

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 7-9 años (Época 1)

6 Feb

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 primeros textos publicados, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas.  Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

El Cuaderno de Preguntas. Textos 7-9 años

1.- Has leído un texto, el número 1, que se llama El jardín. Los personajes son Sapo y Sepo. Pero ¿sabes quién lo escribió?
(Como pista, te diremos que el nombre del autor está justo al final del texto)

1)   Gumersindo Nobel
2)   Arnold Lobel
3)   María Analía

2.- La poesía que se titula ¡A volar! la escribió un autor que se llamaba Rafael Alberti. En esa poesía, Rafael le pide al leñador que no tale el pino. Que no lo corte. ¿Por qué le hace esa petición?

1)   Porque está prohibido cortar los pinos
2)   Porque en verano daba una sombra muy fresquita
3)   Porque en la copa, en lo más alto del pino, había un hogar, lleno de pajaritos durmiendo

3.- Los traspiés de Alicia Paf.  Gianni Rodari

Hace muchos años, las chicas y los chicos que iban al colegio, no escribían con bolígrafo, ni con rotulador. Escribían con una pluma. Sí. Una pluma que había que mojar en un tintero, para que escribiera. Pero Alicia tuvo un traspié y se cayó al tintero. ¿Qué estaba buscando Alicia, cuando le ocurrió esto?

1)   Estaba buscando a una amiga, que ya se había caído al tintero.
2)   Estaba buscando palabras para hacer una redacción.
3)   Buscaba unas gafas con luz, para ver en la tinta negra.

4.- Canción de cuna de los elefantes. Adriano del Valle

Has leído una poesía, que nos cuenta la vida, durante un día, de una familia de tres miembros. Al padre se le oye, en un terreno lleno de agua: el manglar. No está muy lejos. Quedan juntos la madre y el hijo. Pero ¿qué hacía el hijo, el elefantito?

1)   Estaba muy nervioso, porque la luna lo regañaba mucho.
2)   Lloraba, porque no quería dormir.
3)   Pensaba ir al manglar, con su padre.

5.- Nido. Fernán Silva Valdés

El autor de esta poesía, sin decirlo, nos está dando un consejo muy sabio: mirad bien a los árboles que veis al pasar, cerca de vosotras y de vosotros. ¿Qué época del año es ahora? ¿Es primavera, verano, otoño, invierno? ¿Hay flores en los árboles? Depende de la época del año en que estés. A lo mejor, ahora, los árboles no tienen flores. Pero ¿tienen algún nido de pájaros? Si miras bien, algún nido puede parecer una flor, como dice el autor. Fíjate en estas páginas. Hay muchísimos.
Si no hay flores, no hay olores de flor. Pero ¿por dónde entra el perfume de los nidos, si no entra por la nariz?

1)   Los nidos no huelen, pero oímos a los pajaritos. Por eso, el sonido entra por los oídos.
2)   Los árboles nunca huelen.
3)   Oímos a los pájaros, que siempre cantan esta canción: Debajo de un botón…

6.- El enfado. Consuelo Armijo

Vamos a entrar en un juego nuevo. Es el juego del ¿Quién es quién? El juego se realiza con un material que conoces muy bien. Es la lectura que has leído y que se llama El enfado, de la autora Consuelo Armijo. Tienes que unir los nombres con el personaje que interpretan en el texto. Te diremos que Doña Botines y Celestino son habitantes de Viriviví.  ¡Suerte!, y comprueba que lo has hecho correctamente.

1 Natillas                              a) El dueño de Mamarracho
2 Salustiano                         b) La dueña de Natillas
3 Margarita                          c) El perro de Salustiano
4 Mamarracho                     d) La gata de Margarita

7.- Solidaridad. Amado Nervo

Solidaridad  ha sido hoy nuestra palabra mágica. Sí, es el título de esta poesía, donde toda la naturaleza se une para dar la bienvenida a un nuevo día. La alondra, la cascada, el riachuelo, el diamante, el águila y la aurora trabajan para conseguir un mismo objetivo. Son solidarios. Tienen solidaridad.

A ver si consigues ver cómo el poeta dice palabras que terminan, en algunos versos, con las mismas letras. Pasa como en las canciones. Todo para que suene bien.
Ahora, dinos qué versos terminan en las letras –ar  y cuáles en las letras –er.

1)   En –ar terminan: 1º, 2º, 4º, 5º, 7º, 8º, 10º, 11º.  Y en –er terminan: 3º, 6º, 9º, 12º. Lo que hace un total de 12 versos.
2)   Doce versos acaban en –ar y los otros doce, en –er.
3)   Todos los versos acaban igual.

8.- Cómo Pompón y Tritus encontraron a Mally Pop. René Escudié

El juego es: ¿Dónde está? Es un juego de detectives de lectura. En el título de este texto dice que los dos perros que conoces, Pompón y Tritus, encuentran a otro perro. Aparece casi al final de la lectura. No pone todavía su nombre, pero te lo decimos nosotros. Se llama Mally Pop. Responde si es verdadero o falso:

1) Pompón es un perro con más años que Tritus, que era cachorro.
Verdadero              Falso
2) Tritus no sabía que Pompón era perro y por eso quería mamar de Pompón. Tenía mucha hambre.
Verdadero              Falso
3) Pompón y Tritus, caminando,  se encuentran a otro perro, rebuscando en cubos de basura. Era un cocker marrón de pelo largo. Seguro que este perro será Mally Pop, que es el que nos falta.
Verdadero              Falso
4) Cuando acabaron de comer, se oyó el ruido de una puerta. Salió una mujer encantadora que dijo que entraran en su casa.
Verdadero              Falso

9.- Nada más.  María Elena Walsh

Prueba para sabuesos: lectoras y lectores. Seguro que eres un o una sabueso. Es decir: sabes indagar, olfateas, descubres, sigues o averiguas de lo que se trata. Para no perderte nunca con los libros (en la biblioteca, en clase, en casa…), recuerda que todos tienen como un carné de identidad. Se llama ficha bibliográfica. En ella aparece: El título del libro, la autora o el autor que lo ha escrito y la editorial o la página web que lo ha publicado. Ahora, como diría nuestra autora de hoy, en su último verso: y nada más. Escribe, sabiendo todo esto, la ficha del libro de María Elena Walsh.

10.- El cordero negro. Ursula Wölfel

Hemos visto, en el desarrollo de esta unidad, una página sumamente recomendable, para dejar constancia de un sentimiento no ajeno a la realidad en que nos movemos. Independientemente del lugar donde vivamos.

Consideramos de importancia capital la comunicación que se produzca, con el fin de concienciar a lectoras y a lectores de la diferencia étnica de los pueblos. Son muchas interrogantes y, por ello, tenemos la posibilidad de hablar de algo que, en el texto de Ursula Wölfel, abunda generosamente. Son los signos de admiración e interrogación.

1.- ¿Dónde se colocan los signos de interrogación?

A) Los signos de interrogación (¿?) se escriben al principio y al final de las oraciones en las que se formula una pregunta de modo directo.
B) Se colocan donde se puedan poner. Donde quepan.

2.- ¿Dónde se colocan los signos de admiración (¡!)?

A) Los signos de admiración (¡!) se escriben al principio y al final de las oraciones que expresan sorpresa, alegría, tristeza, indignación, pesar…
B) Los signos de admiración se colocan donde sabemos la respuesta.

 11.- Memorias de una gallina. Concha López Narváez

Seguro que te acuerdas de la palabra mágica de este texto. Sí, fue la palabra ánimo. Pero ¿por qué tenía que tener ánimo alguien como un pollito? Pues podemos releer el texto completo de Concha López Narváez, la autora, o quizá es suficiente con leer algunas líneas o párrafos, para recordarlo. Te haremos una pregunta fácil, para ver si recuerdas el texto. La pregunta es: ¿de qué trata este texto? Es decir: ¿qué tema tiene? Empieza, por algo diferente y seguro que lo haces fantásticamente:

1)   ¿Cuál es la última película que has visto? ¿Cómo se llamaba?
2)   ¿Cuál es el último libro que has leído? ¿De qué trataba?
3)   ¿Cuál es el último deporte que has practicado? ¿En qué consiste ese deporte?
4)   ¿Has necesitado que alguien te diera ánimos en ese deporte para ganar?
5)   Dinos ahora de qué trata el texto de Concha López Narváez.

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 7-9 años:

1: La respuesta correcta es la número 2
2: La respuesta correcta es la número 3
3: La respuesta correcta es la número 2
4: La respuesta correcta es la número 2
5: La respuesta correcta es la número 1
6: Las correspondencias son:     1 – d,      2 – a,       3 – b,       4 – c
7: La respuesta correcta es la número 1
8: Las respuestas correctas son:  Verdadero / Verdadero / Verdadero / Falso
9: Antología de poesía infantil. Varios autores. Editorial Arrayán
10: Las respuestas correctas son: 1A / 2A
11: El texto trata del nacimiento de un pollito