Search results for 'potilla y el ladrón'

Potilla y el ladrón de gorros. Cornelia Funke. Editorial Siruela

12 Sep

potilla

Arthur entró en su habitación dando traspiés, encendió la luz y colocó una silla debajo del picaporte. En realidad era el cuarto de costura de su tía Elsbeth, pero, cuando venía de visita, siempre dormía allí. Al lado de la ventana había un maniquí y por todas las paredes colgaban fotos de sus primos: B&B con raquetas de tenis, con cucuruchos de golosinas en su primer día de clase o con un tren eléctrico. La verdad es que todo aquello le resultaba inaguantable, pero, con todo y con eso, era preferible a compartir la habitación con los mellizos.
Mojado como estaba, Arthur se sentó en la cama y sacó el calcetín, que rebullía (1), de debajo del jersey. La criatura empujaba y se revolvía con tal fiereza que a Arthur le costaba sujetarla. Pero cuando la dejó caer sobre la colcha, se quedó quieta de repente.
Como un muerto.
Durante un tiempo interminable.
Sin perder de vista el calcetín, Arthur se despojó se sus ropas empapadas y se puso un chándal. Acto seguido volvió a sentarse en la cama y aguardó (2).
De pronto, una bota roja asomó –despacio, muy despacio- por el calcetín. Luego, otra. Y de repente surgió aquel cuerpo diminuto.
Arthur ase apartó amedrentado (3).
La muñeca se arrodilló en la cama. Levantó las manos de dedos delgados, se retiró el pelo de la cara… y Arthur la miró a los ojos.
Eran rasgados y verdes. Verde oscuro.
Desde el piso de abajo llegaron a sus oídos los berridos de los mellizos.
Los ojos verdes lo miraban de hito en hito (4). Arthur deseaba apartar la vista. Pero no podía.
-¿Quién sois? –preguntó de improviso la pequeña figura; su voz era grave y un poco ronca-. ¿Sois un humano?
Arthur era incapaz de articular palabra.
La figura se irguió (5), cruzándose de brazos.
-¡Ajá! –exclamó mientras su piececito se balanceaba arriba y abajo con gesto de impaciencia-. Es evidente que no sois muy listo. Bueno, mi nombre es Potilla. ¿Cuál es el vuestro?
-Arthur –balbuceó (6) su libertador.
-Arthur -Potilla enarcó las cejas y examinó al chico de la cabeza a los pies-. Un gran nombre para un humano tan pequeño. Sea. ¿Me habéis liberado vos de este calcetín humano?
Arthur asintió.
-Estaba atado con un zarcillo (7) de verónica, ¿verdad?
-¿Con qué?
Potilla levantó la nariz, irritada.
-¿No retirasteis un zarcillo de hojas redondas para liberarme?
-Sí, sí –contestó Arthur de inmediato.
-Hmm… -el hada adoptó una expresión sombría-. ¿Cómo es que ese monstruo sabe tanto de hadas? –murmuró.
Arthur seguía contemplándola boquiabierto.
-Así pues, estoy en deuda con vos, maese Arthur –carraspeó desconcertada-. Sin vuestra ayuda, me habría pasado toda la eternidad en esa prisión apestosa.
-No tiene importancia –repuso Arthur con las orejas rojas como la grana.
-Veamos –Potilla, tras una inclinación de cabeza, escudriñó (8) a su alrededor con expresión de disgusto-. Un lugar humano –constató frunciendo el ceño-. ¿Cómo es que me habéis traído aquí?
-Creía que eras una muñeca –le explicó el chico.
El hada le lanzó una mirada devastadora y se irguió (9) cuan alta era, aunque seguía teniendo el tamaño de una botella de refresco.
-¡Es evidente que no estáis en vuestros cabales! –dijo en voz baja pero amenazadora-. Soy una reina. ¿Es que no tenéis ojos en vuestra cabeza hueca? Aquí –se llevó la mano al pelo y, colorada como un tomate, se tanteó con premura la cabeza y resopló-. ¿Dónde está? –su voz se volvió estridente por la ira-. ¿Qué habéis hecho con ella?
De repente, su vestido irisado se tornó negro como la pez. Alzó las manos trémulas. Arthur temió que lo convirtiera en rana en el acto.
-¿Qué? ¿Cómo? –balbució horrorizado-. Pero ¿de qué me hablas?
-¡Dejaos ya de haceros el tonto, maese Arthur! –el hada cerró sus puños diminutos-.¿Dónde está mi gorro rojo?
-¿Gorro? ¿Qué gorro?
Durante un segundo interminable, Potilla lo miró apretando los labios. Acto seguido dio media vuelta, corrió hacia el calcetín y se metió dentro hasta que sólo asomaron sus pies.
Cuando salió de nuevo, se dejó caer de rodillas sollozando y se cubrió el rostro con las manos. Perlas plateadas botaron entre sus dedos y cayeron sobre la colcha.
Arthur se sentía fatal. Con mucho cuidado, le acarició el pelo con un dedo.
-¿Qué tenía tu gorro de particular? –preguntó preocupado.
-Sin él nunca podré regresar a mi colina –sollozó Potilla-. ¡Está cerrada a cal y canto! ¡Para siempre jamás!
-¡Madre mía –murmuró Arthur, que no entendía una palabra.
-¿De verdad eres una auténtica reina? –quiso saber el chico-. ¿No eres una muñeca? No sé, eléctrica o algo por el estilo…
El hada apartó las manos de su rostro y miró enfurecida al muchacho.
-Y vos ¿estáis seguro de que no sois una oveja? ¡Soy un hada, como podéis comprobar sin dificultad!
-¿Un hada? –Arthur la miró incrédulo-. Pues yo pensaba que las hadas tenían un aspecto completamente distinto.
-¡Vaya! ¿Y cual?
-Bueno, pues con alas. Creía que las hadas tenían alas. Como las mariposas o las libélulas.
-Como las mariposas. Vaya, vaya…
-Sí. Y además las hadas son invisibles.
-¡Invisibles! –Potilla se levantó de un salto y pateó el suelo con sus piececitos, aunque sobre la blanda colcha de la cama su gesto no causó demasiada impresión.
-¡La verdad es que sois tonto de remate! ¡Más que tonto, tontísimo! Sin embargo, he de reconocer que a veces somos invisibles, en efecto. Pero eso es sumamente esforzado, ¿comprendéis? ¡Qué va, vos no comprendéis nada! ¡Nada en absoluto! ¿Por qué tuvisteis que librarme precisamente vos? No me refiero sólo a que seáis pequeño y flaco como un ratón de campo, qué va. Es que además sois tonto como una perdiz. De vos no cabe esperar ayuda alguna. No.
Y volvió a estallar en sollozos.
En ese momento llamaron a la puerta.
Arthur tapó la boca al hada a toda prisa.
-¿Arthur? –era tía Elsbeth.
-¿Sí? ¿Qué pasa? ¡Aaay! –unos dientecitos agudos mordían su dedo, pero Arthur no la soltó.
-¿Te ocurre algo? –quiso saber tía Elsbeth.
-No, no, todo va bien.
-Bueno, entonces baja, por favor. Vamos a cenar. Ha llegado tu tío.
“Lo que me faltaba”, pensó el muchacho.
-Enseguida voy –gritó mientras oía a su tía bajar la escalera.
Inmediatamente soltó al hada y observó con más atención su dedo, que sangraba.
-¿Quién era esa? –preguntó Potilla impasible.
-Mi tía.
-Ajé. ¿Hay más humanos en esta mansión? –Iba y venía por la colcha con paso firme.
-Sí, mis dos primos y mi tío –respondió Arthur confundido-. Pero ¿qué haces?
-Reflexionar, maese Arthur –repuso el hada con desdén. Vos también deberíais intentarlo alguna vez.
Su vestido seguía siendo negro como la noche. Al fin se detuvo y lanzó al chico una mirada sombría.
-He tomado una decisión –anunció-. Preciso tiempo para reflexionar sobre mi desdichada situación. En consecuencia, os ruego que me concedáis asilo hasta la próxima luna llena. Es vergonzoso para una reina de las hadas pedir ayuda a un humano, pero… -se miró los pies, turbada, y prosiguió en voz baja-: Todavía no me atrevo a regresar al bosque. ¿Estáis dispuesto a satisfacer mi demanda (10)?
-Sí, por supuesto- contestó Arthur estupefacto-
-Bien –Potilla le hizo una reverencia-. Os doy de nuevo las gracias.
-Aunque lo mejor será que permanezcas aquí arriba, en la habitación –añadió el chico.
-¿Y eso por qué? Paparruchas.
El hada se subió el vestido y se descolgó por la colcha de la cama hasta el suelo. Las perlas de plata de sus lágrimas rodaron por la moqueta. Luego se encaminó hacia la puerta con paso decidido.
-¡Vamos, aceptaremos la invitación de vuestra tía!
-¡Pero tú no puedes salir de aquí tan campante! Exclamó Arthur estupefacto-
-¿De veras? ¿Y por qué no? –Potilla chasqueó dos veces los dedos y el picaporte de la puerta se onclinó como impulsado por una mano invisible.
-¡No hagas eso! –gritó Arthur alejando al hada de la puerta-. ¡Te lo ruego!
Potilla se cruzó de brazos. El picaporte volvió a proyectarse hacia arriba.
-De acuerdo –replicó arrogante-. Escucho. ¿Hay ahí abajo algún dragón que eche fuego por la boca? ¿Un fanfarrón devorador de hadas? ¿Cuál es si no la causa de vuestro comportamiento, a todas luces ridículo?
-Mis primos –contestó Arthur-. A juzgar por lo que los conozco, te venderían en el acto al zoo más cercano a cambio de unos cuantos videojuegos. Y es muy probable que mi tío te entregara a cualquier institución científica.
-No acierto a seguir del todo el curso de vuestras palabras, pero lo cierto es que parece peligroso –admitió Potilla frunciendo el ceño.
Arthur observó, aliviado, que se alejaba de la puerta.
-¿Qué tal si te haces invisible? Sólo durante una hora más o menos.
El hada negó con la cabeza.
-Ya os he dicho que eso me costaría toda mi fuerza. Las hadas nos tornamos invisibles a lo sumo durante un instante… Hasta que ha pasado algún idiota, como vos por ejemplo.
-Hmm… -gruñó Arthur-. Entonces se me ocurre otra idea. Actuaremos como si fueras una muñeca.
-¿Os referís a uno de esos objetos sin vida y de sonrisa estúpida?
-Exacto. Tú limítate a mantenerte muy tiesa, yo te sentaré encima de mi brazo y podrás contemplar todo con absoluta tranquilidad. Y si después sigues deseando corretear por aquí tal como eres, allá tú. Pero hasta entonces, fingirás ser mi muñeca. ¿De acuerdo?
Potilla lo miró meditabunda. Después asintió.
-Que así sea, maese Arthur. Ofrecedme vuestro brazo. No parecéis tan estúpido como creía.
Y de golpe se quedó sentada hierática (11), como si el hada Potilla hubiera sido producto de su imaginación.

Vocabulario: (1) Rebullía: se movía. (2) Aguardó: esperó. (3) Amedrentado: atemorizado. (4) De hito en hito: con la vista fija, sin distraerse. (5) Se irguió: se levantó. (6) Balbuceó: habló con dificultad. (7) Zarcillo: arete, aro. (8) Escudriñó: examinó. (9) Se irguió: se levantó. (10) Demanda: petición. (11) Hierática: muy quieta, seria

Cornelia Funke. Potilla y el ladrón de gorros.  Ed. Siruela

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

 Hay cosas difíciles de imaginar. Casi increíbles. Seguro que has ido alguna vez a casa de una abuela, de un tío, de unos primos o de una amiga que vive muy cerca de tu casa. O de un amigo. Eso es más que posible. Hasta ahí, normal. Es algo que sucede muy a menudo.

Pero todo se le empieza a complicar a Arthur. El calcetín que llevaba debajo del jersey, empezó a rebullir, sí, a moverse, como si estuviera vivo. ¿Qué estaba pasando ahí? Sólo tienes que hacer una cosa, al leer este texto de Cornelia Funke: imaginar que te sucede a ti. La situación de que un calcetín que llevabas empieza a moverse, te deja escalofriado. ¿Qué pasa? ¿Qué llevo dentro? ¿Será un bicho horrible? ¿Será que hay una mano invisible, que me está recorriendo por dentro sin yo saberlo? En la literatura, puede pasar de todo. Pero ¿y en la realidad? Aquí tienes unos libros donde hay misterio, fantasía, fantasmas y otras cosas que quizá te gusten. Este es de la autora del texto que has leído. Se llama El caballero fantasma y también lo ha publicado la editorial Siruela.

Y es que a Arthur le pasó de todo. Esperemos que en tus imaginaciones no entre nadie que te dé un mordisco como el que le dio Potilla. Sí con sus “dientecitos”, sólo que agudos. ¡Y sangraba! Pero quedaba lo peor. Potilla quería bajar a ver a tía Elsbeth y eso no podía ser. A Arthur le hubieran dado los siete males. ¡No le faltaba más que eso! La proposición de que se hiciera invisible, no estaba mal pensada, pero no pudo ser. Potilla ni se hacía invisible, ni quería actuar como si fuese una muñeca ni nada. Pero al fin, después de muchas palabras, Potilla admitió ser la muñeca de Arthur y se quedó sentada y muy quieta. A lo mejor, Arthur se imaginaba a las hadas como éstas.

Bastante lejos estas hadas de Potilla. ¿Verdad?

Palabra magica

Hoy la palabra mágica es imaginación. A pesar de ver a Potilla, de hablar con ella, de observarla sentada, de decirle que su tío podría entregarla a una institución científica, si bajaba con él, o sus primos llevarla al zoo, para cambiarla por unos videojuegos, Arthur pensaba, al verla sentada quieta, que Potilla podía haber sido producto de su imaginación.

Con la imaginación podemos pensar, representar cosas reales o fantásticas, las podemos escribir, leer, dibujar, fotografiar… Y tantas cosas. Aquí tienes un ejemplo de ilustración

Cuentame

Pues ahora te toca a ti disfrutar con tu imaginación. ¿Recuerdas qué imaginaste la última vez? ¿Quién eras? ¿En qué pensaste? ¿Por qué crees que se te ocurrió eso que imaginaste? ¿Piensas que se relacionaba con alguna cosa que te llamó mucho la atención? ¿Soñaste mientras dormías, antes o después, algo relacionado con lo que imaginaste? ¿Jugabas a algo? ¿Fue algo bueno, agradable, divertido o fue muy tenebroso? ¿Era real o era solamente una idea?

Si te gustan los libros de imaginación, aquí te proponemos unos cuantos. Seguro que en la biblioteca los puedes encontrar. A propósito: ¿cuándo fuiste por última vez? ¿Qué buscabas? ¿Con quién estuviste? A ver si recuerdas cómo se llamaba la bibliotecaria o el bibliotecario.

En este libro, conocerás a Héctor y Bijou, que continúan atrapados en el mundo fantástico del Agujero. Un mundo imaginario, gobernado por un despiadado rey se encuentran atrapados dos niños, Héctor y su compañera de curso Bijou. El libro se llama La princesa y el traidor. Es de Andreu Martín y Jaume Ribera y está editado por Anaya.

O este otro, de Roberto Pavanello, en editorial Montena, Bat Pat. El secreto del alquimista.

Autor

Cornelia Funke

Nació el 10 de diciembre de 1958 en Dorsten, una pequeña ciudad de Westfalia (Alemania).
Desde el año 2005 vive en Los Ángeles (USA) en una casa blanca de madera con sus dos hijos y una perra.
Le gusta mucho leer, ir al cine, dibujar y dar largos paseos con su familia y su perra. De pequeña le gustó leer a Tom Sawyer, los hermanos Corazón de León, Narnia…De pequeña quería ser astronauta, también piloto de aviones e incluso quiso irse con los indios.
Los nombres de los personajes de sus libros se le ocurren consultando las guías de teléfonos, diccionarios de nombres y en otros casos se los inventa. Su ordenador tiene también nombre, el actual que es de 2011 se llama Jack

Nuestro observatorio

Más datos sobre Cornelia Funke en su página web y en la entrevista realizada por Canal Lector

BIbliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de la autora  tomada de  Canal Lector

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 9-11 años (Época 1)

6 Feb

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 primeros textos publicados, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

El Cuaderno de Preguntas. Textos 9-11 años

1.- Los michelines. René Goscinny

Este texto tiene como protagonista a alguien que, a lo mejor, conoces. Se llama Nicolás. Te recomendamos, porque te va a encantar y te vas a reír mucho, el libro al que pertenece este texto. Ya sabes que los autores son Sempé y Goscinny. El capítulo se llama Los michelines y el libro está editado por Alfaguara. Pero ¿cómo se llama el libro?

1) El libro se llama: Ya sé quién es el pequeño Nicolás.
2) El libro se llama: ¡Ojo con el pequeño Nicolás!
3) El libro se llama: Nicolás, su padre y los Bledur.

2.-  Los sueños del sapo.  Javier Villafañe

Hoy vamos a jugar al ¿Qué será? Como pista diremos que el sapo, en la noche, lo soñará. El sapo soñaba y soñaba. Unas veces iba hacia arriba. Otras veces, soñaba que se quedaba al nivel del suelo. Otras, que iba hacia abajo. Otras, que volaba. Otras, que daba luz, como una luciérnaga. Otras, que iba por arriba, como una nube… Pero una vez, soñó algo que no se le había ocurrido y resultó que era lo más fácil. ¿Qué soñó el sapo, cuando estaba tan feliz, después de su sueño?

1) Soñó que era un animal raro, como uno de estos. Sabía que así daría miedo a todos los demás animales y podría ser lo que quisiera.
2) Tuvo el sueño maravilloso de que realmente era sapo.
3) Estaba feliz, porque aquella noche no soñó nada.

3.- Canción del viejo canguro Rudyard Kipling

El canguro tuvo siempre la intención de ser diferente a todos y a todo. Fue a ver al pequeño dios Nga, a Nquing, a Nqong y nada. Hasta tuvo que correr delante del perro amarillo Dingo. Y bien. Es verdad que un poco raro sí que es. Pero quizá no tanto como él creía. Vamos a ver sus letras. Sí, es cierto que su nombre tiene tres vocales distintas: can-gu-ro. Pero los humanos, pensándolo un poco, también tenemos nombres con tres vocales distintas. Vamos a poner uno, como ejemplo: Ra-mi-ro.

Pues bien. Ahora te toca a ti. Escribe el mayor número de nombres que recuerdes, con tres vocales distintas.
Como ejemplo, citamos: Ramiro, Victoria, Paulino, Elisa, Violeta, Julián, Romina, Julia, Florencia…

Pueden ser amigos del colegio, de casa, de la familia, etc. Es un buen momento para charlar sobre las amistades: qué nos dan, qué les damos, cómo son las relaciones y tantas otras cosas para la expresión oral y el comentario.

4.-  Janosch cuenta los cuentos de Grimm.  Janosch

El protagonista de este cuento que acabas de leer es un joven muchacho. No necesitaba ganar dinero, porque todo el mundo le ofrecía lo que quisiera. El dinero y la riqueza le daban exactamente igual a nuestro personaje. Pero sí tenía una afición que estaba por encima de todo. ¿Cuál era esa afición?

1) Como era muy mañoso, con unos troncos se hizo la carrocería de un coche, que era su auténtica afición, de madera. Encontró unas gomas y se hizo cuatro ruedas y ató, delante a un caballo. Ya no tendría que caminar, para poder tocar música.
2) Para él, dice el texto, sólo existía la música y sabía tocarla de maravilla.
3) Su afición era ir por la arena de la playa, para encontrar muchas monedas de oro, de hace cientos de años.

5.- La llegada del cometa. Tove Jansson

Probablemente, has visto o conoces la llegada de un autobús, de un tren, de un coche, incluso de un avión, de un barco o de otros medios de transporte. Pero ¿la llegada de un cometa? Casi seguro que no. Es una pena que no conocieras a los Mumin. Allí, en su valle, sucedió todo. Fue algo terrible, pero la vida siguió. Se oyeron ruidos tremendos. Broummm, crasssh, plaaas, y muchos otros. ¿Sabes cómo se llaman esas palabras, que imitan ruidos o cosas de la realidad? Seguro que las conoces por los comics, tebeos, historietas, etc.

1) Se llaman palabras ruidosas, porque hacen ruido al escribirlas.
2) Se llaman palabras extrañas, porque no las conocemos.
3) Se llaman onomatopeyas. Son las que imitan los sonidos de la realidad.

6.- El secuestro de la bibliotecaria. Margaret Mahy

Vamos con preguntas que te van a resultar muy fáciles de responder. Diríamos que casi todas. O mejor todas. ¿Hay alguna biblioteca cerca de tu casa? ¿Cómo se llama esa biblioteca? Y ahora, a ver si te sabes esta: ¿quién está a cargo de la biblioteca? ¿Es un bibliotecario o una bibliotecaria? ¿Cómo se llama? Ahora, más fácil todavía. Sólo tienes que mirar los datos que hay al principio del texto:

1) ¿Cómo se llama el libro al que pertenece el texto que has leído?
a) La bibliotecaria secuestra a unos bandidos
b) La bibliotecaria tiene sarampión
c) El secuestro de la bibliotecaria

2) ¿Cómo se llama la autora de este libro?
a) La autora de este libro se llama Ernestina Laburnum
b) La autora de este libro se llama Margaret Mahy
c) El autor de este libro es el bandido jefe.

3) ¿Qué enfermedad sufrían los bandidos que secuestraron a Ernestina Laburnum, la bibliotecaria?
a) Los bandidos sufrían tosferina
b) Los bandidos sufrían sarampión
c) Los bandidos sufrían gripe asiática

7.- El lagarto está llorando. Federico García Lorca

Hemos leído unos versos de Federico García Lorca, tristes. Los dos últimos versos de esta poesía dicen:
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!

Es la palabra, el verbo llorar el que nos da la tristeza. Pero ahora no vamos a llorar, como los lagartos. La pregunta es muy fácil. Tienes que escribir la letra ll ó y que falta en las siguientes palabras. No olvides que las dos suenan igual. Comprueba tu diccionario para saber cómo se escribe y su significado. Ánimo y suerte.

-amar         co-ado          a-er               ta-er              ma-o            -ano          ca-ada          -over              -ema               -eso

8.-  Sol de invierno. Antonio Machado

¿Qué tiempo hace hoy? ¿Estuviste, por fin, en el parque? ¿Notaste el sol en tu paseo o, sin embargo, llovía? Es probable que puedas hacer una foto del lugar que más te gusta del parque que recorres muchos días. ¿Se parece a alguno que hayas visto en las imágenes que te ofrecíamos? Por si acaso no te dio tiempo a verlas todas, esta es la dirección que puedes consultar.

¿Entre qué dos fotografías situarías la tuya? ¿A cuál se parece más?

Te ofrecemos ahora, un cuadro que deberás rellenar tú, para comprobar qué tal está el parque por el que tú caminas, juegas, charlas, lees, usas tu ordenador o tu teléfono y muchas otras cosas. Sólo tienes que poner la nota que le concederías a cada una de las siguientes cosas de tu parque. La nota va del 1 al 10. Puntuación más baja (el 1) y más alta (el 10).

Cómo está mi parque
Nombre del parque y dirección
Lugares de juego
Limpieza
¿Está bien cuidado?
Tiene ruido
Distancia del tráfico rodado
Lugares para personas de diferentes edades

A ver si puedes leer esta poesía de Don Antonio Machado, en tu maravilloso parque. A él le encantaría. Cuida lo que te rodea y lo tendrás, para disfrutarlo, más tiempo.

¡Ah! Y si tu parque está limpio, nuestros saludos a la iguana, que a lo mejor la ves. Es que también puedes escuchar música. A ver si te gusta.

9.- Fin de invierno.  Juan Ramón Jiménez

Seguimos jugando con las palabras. Nuestra palabra mágica ha sido cantan. Vamos a jugar con el verbo cantar y los diferentes tiempos verbales. Juan Ramón elige el presente. El momento actual, el hoy y ahora. Pero ¿qué hubiera dicho si la poesía nos hablara de lo que ayer sucedió? Sabemos que habría utilizado el pretérito de indicativo: Cantaron, cantaron
¿Y si pensamos en lo que diría que harán los pájaros mañana? Utilizaría el futuro de indicativo: Cantarán, cantarán

Podemos trabajar todos los tiempos verbales en español, en los verbos regulares, como el que hemos utilizado: el verbo cantar.

10.- Las tres plumasJoan Manuel Gisbert

Entramos en la magia, lo fantástico, lo misterioso, lo secreto… Si lees sus libros, entrarás en todos esos mundos que seguro te apasionarán. Aquí tienes unos cuantos de Joan Manuel, en Canal Lector. Esos que no fallan nunca.

Y para estar juntos, leyendo, nos agarramos a la palabra mágica de hoy: seguir. Como hizo Clara. No tengas miedo, lectora o lector. Es una aventura apasionante la que hoy te proponemos.

Este es el principio del libro Magos del atardecer, editado por Edelvives:

“Un coche azul llegó hacia las tres de la tarde a Medina del Alba. Iba despacio, casi sin hacer ningún ruido, como si ocultara algo. El hombre que lo conducía era su único ocupante. Cuando estuvo cerca de las primeras casas del pueblo, apagó todas las luces del coche y se llevó el vehículo hasta una arboleda que estaba a poca distancia de la carretera. Lo dejó allí, disimulado en la oscuridad, y él continuó a pie hasta el pueblo. Caminaba de manera cautelosa”.

Quienes leemos un principio así, queremos saber más. Nos ha picado la curiosidad. ¿Quién era el hombre que conducía? ¿Por qué deja el coche disimulado, en la oscuridad? ¿Por qué caminaba de manera cautelosa? … Son muchas las preguntas que nos conducen a una necesidad: leer este fantástico libro de un mago de la palabra: Joan Manuel Gisbert. Pero a él no le importaría saber cómo crees tú que puede acabar esta historia. ¿Te atreves? Escríbela en dos o tres páginas .

11.-  Won-a-Nee Scott O’ Dell

Además de ser un precioso texto, éste que has leído, no queremos perder la oportunidad de aconsejaros que leáis el libro a que pertenece: La isla de los delfines azules, de Scott O’Dell, en editorial Noguer. Vamos a fijarnos ahora en las palabras que dice nuestra protagonista: “Los animales terrestres, los pájaros, son como la gente para mí ahora, aunque no hablen ni hagan otras cosas que nosotros podemos realizar. Sin ellos este mundo sería un lugar muy triste”.

Sí. Seguro que sus palabras y sus pensamientos en lo que se refiere al cuidado y conservación de todos y cada uno de los animales de este Planeta, que llamamos Tierra, las compartes totalmente.

Es muy difícil que pudiéramos ir a aquel arrecife, que nos cuenta la protagonista. Para hacernos una idea, aquí puedes ver diferentes arrecifes. Pero lo que es importantísimo es conocer muchos animales, para poder cuidarlos y protegerlos.
Comprueba ahora, en tu enciclopedia o en tu ordenador, cómo son estos. Para ello, escribe la letra que les falta.

Animales que empiezan por v y animales que empiezan por b

-acalao     -allena       -enado      -íbora       -esugo     -isonte

12.- El inviernoLuis García Montero

Has leído el texto y hemos hablado de sus versos. Hemos dicho que es una poesía íntima. Muy personal.

Y ahora, queremos leer el tuyo. Haz un poema parecido.

Estación del año en que estés. El día en que escribes y la hora. Dónde estás y con quién. ¿Qué hacéis? ¿Qué tal se está en casa? ¿Tienes frío, calor, llueve…? Si tuvieras un animal como mascota, la cosa sería fácil. Lee lo que dice el autor de su gato y el San Bernardo ¡Vaya perrazo! ¿Verdad? Pero debe de ser buenísimo. Si no, fíjate lo que hemos encontrado en esta página

13.- Noticias para Pablo Topo. Grègoire Solotareff

La verdad es que no apetece mucho contar a alguien las noticias de la prensa, de la manera que lo hicieron Sofía y Josefina. Ni a Pablo Topo ni a nadie.  Vamos a ver que dice la prensa de hoy, en estos cinco periódicos: El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Vanguardia

¿Cuál crees que es la noticia más importante? ¿Aparece en todos los diarios? ¿En cuál aparece con letras más grandes? ¿En cuál ocupa más espacio en la primera página del diario?

Busca algún periódico ya usado. Elige el que dé las noticias que tengan el mayor interés para ti. En un folio (si es en papel) o en el ordenador (si sabes hacerlo) a ver si logras confeccionar la primera página de tu periódico. Ponle un nombre que te guste, a ese periódico que hoy, gracias a ti, va a nacer. Coloca tus noticias y coméntalas después con tus compañeros.

14.- El hombrecito vestido de gris.  Fernando Alonso

Fíjate bien en la última palabra que escribió Fernando Alonso, en este texto de su libro El hombrecito vestido de gris: ¿FIN? Pues tenía razón Fernando. ¿FIN? Eres tú quien lo decide. Imagínate que, por ejemplo, puedes hacer un dibujo del hombrecito: antes y después de mandar a la porra todo lo que era gris, y dar preciosos colores a su vida. Te ofrecemos, para ello, esta página, con la que puedes convertirte en ilustradora o ilustrador de Fernando Alonso. Prueba suerte. A lo mejor, lo que pensaba Fernando. Que eres tú quien pone fin o no a esta fantástica historia. ¿Conseguirás hacerlo con esta página ? Inténtalo.  A ver qué te sale. ¡No te olvides de los colores!

15.- Potilla y el ladrón de gorros. Cornelia Funke

Potilla, la reina de las hadas, vivía con su pueblo en un bosque. Un bosque grande, oscuro y antiquísimo.
Así empieza el libro de Potilla y el ladrón de gorros, que está editado por Siruela. Pero ¡ay del pobre Arthur!, que se encuentra con ella y no volverá a tener un segundo de tranquilidad. Un libro que nada tiene que ver con esas hadas que en la literatura y el cine hemos leído y visto. Esas que el diccionario de la RAE define como: “Ser fantástico que se representaba bajo la forma de mujer, a quien se atribuía poder mágico y el don de adivinar el futuro”.

Parece que ese diminutivo en su nombre, la acerca a un ser frágil, delicado, amigable, simpático, cariñoso. Y no. Potilla es todo lo contrario.
Juguemos ahora con los sufijos, tan utilizados en nuestra lengua. Coloca los sufijos diminutivos, aumentativos y despectivos a las siguientes palabras: papel, barca, perro.

Los sufijos diminutivos son: -ito, -ita, -ico, -ica, -illo, -illa, -ete, -eta, -in, ina.
Los sufijos aumentativos son: -on, -ona, -ote, -ota, -azo, -aza.
Los sufijos despectivos son: -orro, -orra, -azo, -aza, -uza, -ucho, -ucha.

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 9-11 años
1: La respuesta correcta es la número 2
2: La respuesta correcta es la número 2
3: Respuesta libre
4: La respuesta correcta es la número 2
5: La respuesta correcta es la número 3
6: Las respuestas correctas son:  1-c,   2-b,   3-b
7: Las palabras completas son las siguientes:  llamar;  collado; ayer; taller; mayo; llano; cayada; yema; yeso
8: Respuesta libre
9. Respuesta libre
10. Respuesta libre
11. Las respuestas correctas son las siguientes: bacalao;  ballena;  venado;  víbora;  besugo;  bisonte
12. Respuesta libre
13. Respuesta libre
14. Respuesta libre
15. Respuesta libre