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Los michelines. René Goscinny- Sempé. Ed. Alfaguara

12 Abr

ojo nicolas

La cosa se decidió el sábado por la noche. El señor y la señora Bledurt habían venido a casa a tomar café después de cenar. El señor Bledurt es nuestro vecino; es muy majo y le encanta chinchar a papá. La señora Bledurt es su mujer.
-¿Te das cuenta –le dijo el señor Bledurt a papá- de que estamos empezando a echar michelines?
-¿Nosotros? –gritó papá-. ¡Hablarás por ti, gordinflón!
-¿Qué es echar michelines? –pregunté yo.
-Eso, eso son michelines –dijo el señor Bledurt señalando la tripa de papá.
-Ya, y entonces eso serán ruedas de camión –dijo papá señalando la tripa del señor Bledurt.
-No, fuera de bromas –dijo el señor Bledurt-, con esta vida idiota que llevamos, nos ponemos gordos y flojos. Mi médico me ha dicho que, a partir de una cierta edad, no puede uno abandonarse.
-En eso el doctor tiene razón –dijo mamá.
-Muy cierto, amigo –dijo papá-. La verdad es que no te veo rejuvenecer.
-Mi médico también me ha dicho que debería hacer algo de deporte –explicó el señor Bledurt-. Levantarme temprano por las mañanas y salir a correr por los bosques y ese tipo de cosas. Y tú deberías venir conmigo.
-¿Pero tú estás bien de la cabeza? –le preguntó mi padre.
-No, si yo lo entiendo –dijo el señor Bledurt-. Ya sé que no todo el mundo está dotado para el deporte.
-¿Cómo? –gritó papá-. ¿Sabes tú cuál era mi marca en cien metros lisos?
-Así a ojo, unos diez minutos con viento a favor –contestó el señor Bledurt.
-¿Ah, sí? –dijo papá-. ¡Pues te lo voy a demostrar! Iré contigo, de acuerdo. ¡Ya veremos quién de los dos es el mejor deportista! Y ahora en serio, creo que tienes razón: nos estamos acartonando, nos estamos oxidando…
-Pues muy bien –dijo el señor Bledurt-. Mañana por la mañana, temprano y en ayunas, iremos al bosque a correr. Ya verás lo bien que nos va a sentar.
-¡Yo también voy a ir! –dije.
-No podrás seguirnos, querido –dijo el señor Bledurt-. Vamos a emplearnos a fondo; si no, no vale la pena. Además, no creo que tengas demasiada necesidad de hacer ejercicio los domingos. Por lo que me dicen, tengo la sensación de que en el colegio no estás precisamente muy quietecito durante la semana.
¡Quiero ir con vosotros para no tener michelines! –dije yo.
Y todo el mundo se echó a reír. Mamá dijo que se llevaran con ellos al pequeño, que al fin y al cabo no le sentaría mal tomar un poco el aire y que, de esta forma, no lo tendría ella encima toda la mañana, justo cuando quería hacer una limpieza de la casa a fondo, así que papá y el señor Bledurt dijeron que bueno, que de acuerdo, y que nunca era demasiado pronto para empezar una vida sana. Luego papá y el señor Bledurt encendieron unos grandes puros, mamá les sirvió unos licores y yo me fui a acostar porque ya era muy tarde.
Cuando me desperté por la mañana, no se oía ningún ruido en la casa y tuve miedo de que papá se hubiera marchado sin mí. Pero mamá entró en mi cuarto y me dijo que no hiciera ruido, que papá todavía estaba durmiendo y que se había acostado muy tarde por culpa de los Bledurt.
Yo estaba desayunando en la cocina cuando entró papá en pijama, todo despeinado y sin afeitar, y le pidió a mamá que por lo menos le pusiera un café con leche y algún cruasán.
-Y tú date prisa, Nicolás –me dijo papá-, ¡porque cuando esté listo no te esperaré!
Después de su segunda tostada con mantequilla y mermelada –se come dos tostadas todas las mañanas-, papá fue a arreglarse y se puso el jersey gordo y el pantalón gris que usa en casa.
El señor Bledurt estaba terminando el desayuno cuando llegamos a su casa. Estaba de lo más gracioso, con un gran traje de lana azul la mar de raro.
-Deberías comprarte un chándal tú también –le dijo el señor Bledurt a papá-. Las cosas hay que hacerlas como es debido.
-Bueno, Lazy, ¿vamos allá? –preguntó papá.
-De acuerdo –dijo el señor Bledurt-. ¿Vamos en mi coche?
Salimos de su casa y papá le ayudó a abrir la puerta del garaje.
-¿Sigues contento con él? –preguntó papá.
-Pues sí –contestó el señor Bledurt-. Aunque el otro día le costó arrancar. Y no es la batería, de eso estoy seguro.
-¿Has mirado la bomba de la gasolina? –preguntó papá.
-¿La bomba de la gasolina? No. ¿Por qué? –dijo el señor Bledurt.
-Yo he tenido el mismo problema –dijo papá- y era la bomba de la gasolina. Hay un chisme que se atasca. Ya verás. Abre el capó.
El señor Bledurt abrió el capó de su coche y él y papá se inclinaron sobre el motor. Llevaban un rato mirando cuando la señora Bledurt entró en el garaje.
-¿Pero cómo? –dijo-. ¿Estáis aquí todavía?
-Ya nos vamos –dijo el señor Bledurt-. ¡Y tampoco hay que exagerar, caramba, que no hay ninguna prisa! ¡Vamos a hacer deporte, no a batir récords!
Con que subimos al coche, papá y el señor Bledurt delante y yo detrás. El coche arrancó la mar de bien.
-¡Cierra esa ventanilla, Nicolás! –me dijo papá-. ¡Hace un frío polar!
-Una cosa muy buena que tiene este coche es la calefacción –dijo el señor Bledurt-. ¡Ya verás!
Y fuimos estupendamente hacia el bosque. En el coche se estaba de lo más cómodo, y papá dijo que había que reconocer lo bien que sentaba salir así, por la mañana, y respirar aire fresco en lugar de zanganear tontamente en la cama.
-¡Pues claro, hombre! –dijo el señor Bledurt.
En el bosque había bastantes coches, y el señor Bledurt dijo que íbamos a buscar un rincón tranquilo para aparcar y hacer deporte sin que nos molestara nadie.
-Podemos dejar el coche en cualquier sitio y adentrarnos en el bosque por los senderos –dijo papá.
El señor Bledurt dijo que era una buena idea y paró el coche justo detrás del carrito de un castañero.
-Os invito a castañas –dijo el señor Bledurt.
-¡Tú estás loco! –dijo papá-.¡El que invita aquí soy yo!
Y se pelearon en broma y luego entramos en el bosque, cada uno con su gran cucurucho de castañas calentitas. ¡No os podéis imaginar lo buenas que estaban! La verdad es que me encanta salir con papá porque me invita a cosas todo el tiempo.
Y andando, andando, llegamos a una especie de cabaña donde ponía BAR.
-¿Sabes que esas castañas me han dado sed? –dijo el señor Bledurt.
-Pues la ocasión la pintan calva –dijo papá-. ¡Es casi la hora del aperitivo!
Fue estupendo. Papá y el señor Bledurt tomaron sus vermús y a mí me dieron una granadina –me encanta la granadina porque es roja-, y el señor Bledurt me dio dinero para que me comprara cacahuetes en la máquina.
Como papá y el señor Bledurt estaban hablando de sus coches, yo salí a jugar un poco, y fue una pena no haberme acordado de traer mi balón de fútbol.
Cuando papá y el señor Bledurt salieron del bar, papá me llamó:
-¡Nicolás! ¡Es tarde! ¡Volvamos a casa!
-¡Vamos, Nicolás! ¡Una carrera hasta el coche! –gritó el señor Bledurt-. Preparados, ¿Listos? ¡Ya!
Y salí a todo correr. Correr se me da muy bien y en el recreo no me gana nadie, menos Majencio, claro, pero no vale porque tiene unas piernas muy largas. Me sentí la mar de orgulloso porque llegué al coche el primero de todos.
Como las puertas estaban cerradas con llave, no pude entrar, y ya iba a volver a por papá y el señor Bledurt cuando los vi venir, discutiendo sobre sus bombas de la gasolina.
-Vaya –dijo mamá cuando volvimos a casa-. Empezaba a estar preocupada. ¡Es tardísimo! Para ser la primera vez, a lo mejor os habéis pasado un poco…
-¿Sabes una cosa? –dijo papá-. Bledurt tiene razón. Si quieres luchar contra los michelines y el apoltronamiento, no debes abandonarte. Te cansas un poco, es cierto, pero el beneficio que te produce es enorme. Vamos a intentar animarnos a repetir todos los domingos.
Y tuvimos una comida de lo más genial, con pollo y montones de patatas. Luego, papá subió a dormir la siesta hasta la hora de la merienda.

René Goscinny-Sempé ¡Ojo! con el pequeño Nicolás.  Ed. Alfaguara

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

La obra

Los michelines, el título del texto que leemos hoy, nos sitúa en la vida absolutamente prototípica de una familia francesa. Un día cualquiera. Son vecinos que charlan, tomando un café después de cenar.

Nicolás, un niño de siete años, es un actor más en las escenas que se plantean en los libros de Goscinny. Suele ser él quien dice esas verdades que caracterizan a los niños y que, en muchas ocasiones, “sacan de quicio” a los mayores, por eso: porque son las verdades que nadie se atreve a decir de forma clara.

Todas las contradicciones, ocultaciones, realidades, verdades, etc., se enuncian desde esa perspectiva sincera de un niño de siete años, que cuenta lo que ve. Así es Nicolás. Un retrato de una realidad que se analiza con su óptica de siete años, pero con la inteligencia de quien la interpreta.

De vez en cando, faltaría más, aparece esa expresión, ese comentario, esa circunstancia, esa palabra (nuestra Palabra mágica de hoy) que sitúa a los mayores en su lugar. En este caso, como en muchas ocasiones, de boca de alguien externo a la familia de Nicolás. Hoy es el señor Bledurt (curiosamente, en una traducción macarrónica: trigo duro), dado que, aunque vecinos, existen las lógicas rivalidades.

-Yo también voy a ir –dije
-No podrás seguirnos, querido –dijo el señor Bledurt-.
(…) Por lo que me dicen, tengo la sensación de que en el colegio no estás precisamente muy quietecito durante la semana.
-¡Quiero ir con vosotros para no tener michelines! –dije yo

 Palabra magica

La palabra mágica hoy es:  Quietecito.

Podemos comentar el valor de los diminutivos, en nuestra lengua y cómo se forman.

La palabra quietecito no indica, como sucede con muchos diminutivos, tamaño menor. Sabemos del valor afectivo. Cierto que estamos hablando de una traducción del francés, pero perfectamente trasladable al español.

Por otra parte, el diminutivo es una buena ocasión para el comentario léxico, el vocabulario, al fin y al cabo:

¿Cuándo se utilizan o los utilizamos? ¿Recordamos algo de cuando éramos más pequeños? ¿Cómo llamamos hoy a determinadas cosas? ¿Con quién los empleamos? En el lugar donde vivimos, ¿quién los usa? ¿Cuándo se usan determinados diminutivos?

Cuentame

Hemos hablado de los diminutivos. Es buena ocasión también para contar experiencias familiares con la gente que nos rodea. Hablar de los vecinos, cómo es nuestro barrio, cómo nos relacionamos, lo mejor y lo peor. Qué problemas tenemos, ¿cómo está dividido el barrio, según las diferentes condiciones de la gente que en él está? ¿Qué personas tienen una gran importancia en la vida de todos los que allí están? Las mujeres, los extranjeros, los grupos sociales con problemas, la sanidad, la escuela, el parque, la diversión, la naturaleza.

Autor

René Goscinny

Nació y murió en París (1926-1977). Era hijo de Stanisław Gościnny, un ingeniero químico de Varsovia, y de Anna Bereśniak-Gościnna, nacida en  Khodorkow, una aldea de Ucrania. Sus padres se conocieron en París y se casaron en 1919. Cuando René tenía dos años, su padre consiguió trabajo como ingeniero químico en Buenos Aires (Argentina), y la familia se traslado allí. Esta mudanza los salvaría de correr la misma suerte que sus familiares que permanecieron en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Su infancia fue tranquila. Estudió en el Liceo Francés de la ciudad bonaerense, pasando cortas temporadas en Uruguay, Venezuela y Brasil, y las vacaciones de verano en Francia. Era un chico alegre al que le gustaban mucho los cómics.

Trabajo en varias cosas antes de dedicarse por completo a escribir. Fue un escritor incansable. En toda su obra hay una constante, que marca cualquier texto que seleccionemos: el humor. Ya pueden ser los propios nombres o las situaciones más hilarantes, disparatadas, nunca en el humor negro, pero sí en esa acidez contenida, que hace que pervivan y sean vigentes en la actualidad, por la que no pasa el tiempo.

La trayectoria de Gosciny está indisolublemente unida a la de excelentes ilustradores: Uderzo, en Asterix y Sempé, en El pequeño Nicolás. Si Asterix es un repaso por la Historia de galos y romanos, Nicolás es un paseo por la vida, la de un pequeño sagaz, imaginativo, preguntón y travieso.

Muchos de sus trabajos fueron llevados al cine.

Desde 1986, Francia otorga anualmente el Premio René Goscinny al guionista de historietas más destacado del año.

Nuestro observatorio

Libros de humor, con diferentes temáticas son siempre recomendables para los lectores de estas edades.  En Canal Lector encontramos varios.

Y si nos interesan los libros de travesuras, aquí podemos ver unas cuantas direcciones.

En las siguiente páginas se puede ampliar datos sobre René Goscinny. La primera es una web sobre el autor, la segunda se trata de  Wikipedia y la tercera es un especial sobre el cómic en El Mundo.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de René Goscinny,  tomada de Canal Lector.

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 9-11 años (Época 1)

6 Feb

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 primeros textos publicados, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

El Cuaderno de Preguntas. Textos 9-11 años

1.- Los michelines. René Goscinny

Este texto tiene como protagonista a alguien que, a lo mejor, conoces. Se llama Nicolás. Te recomendamos, porque te va a encantar y te vas a reír mucho, el libro al que pertenece este texto. Ya sabes que los autores son Sempé y Goscinny. El capítulo se llama Los michelines y el libro está editado por Alfaguara. Pero ¿cómo se llama el libro?

1) El libro se llama: Ya sé quién es el pequeño Nicolás.
2) El libro se llama: ¡Ojo con el pequeño Nicolás!
3) El libro se llama: Nicolás, su padre y los Bledur.

2.-  Los sueños del sapo.  Javier Villafañe

Hoy vamos a jugar al ¿Qué será? Como pista diremos que el sapo, en la noche, lo soñará. El sapo soñaba y soñaba. Unas veces iba hacia arriba. Otras veces, soñaba que se quedaba al nivel del suelo. Otras, que iba hacia abajo. Otras, que volaba. Otras, que daba luz, como una luciérnaga. Otras, que iba por arriba, como una nube… Pero una vez, soñó algo que no se le había ocurrido y resultó que era lo más fácil. ¿Qué soñó el sapo, cuando estaba tan feliz, después de su sueño?

1) Soñó que era un animal raro, como uno de estos. Sabía que así daría miedo a todos los demás animales y podría ser lo que quisiera.
2) Tuvo el sueño maravilloso de que realmente era sapo.
3) Estaba feliz, porque aquella noche no soñó nada.

3.- Canción del viejo canguro Rudyard Kipling

El canguro tuvo siempre la intención de ser diferente a todos y a todo. Fue a ver al pequeño dios Nga, a Nquing, a Nqong y nada. Hasta tuvo que correr delante del perro amarillo Dingo. Y bien. Es verdad que un poco raro sí que es. Pero quizá no tanto como él creía. Vamos a ver sus letras. Sí, es cierto que su nombre tiene tres vocales distintas: can-gu-ro. Pero los humanos, pensándolo un poco, también tenemos nombres con tres vocales distintas. Vamos a poner uno, como ejemplo: Ra-mi-ro.

Pues bien. Ahora te toca a ti. Escribe el mayor número de nombres que recuerdes, con tres vocales distintas.
Como ejemplo, citamos: Ramiro, Victoria, Paulino, Elisa, Violeta, Julián, Romina, Julia, Florencia…

Pueden ser amigos del colegio, de casa, de la familia, etc. Es un buen momento para charlar sobre las amistades: qué nos dan, qué les damos, cómo son las relaciones y tantas otras cosas para la expresión oral y el comentario.

4.-  Janosch cuenta los cuentos de Grimm.  Janosch

El protagonista de este cuento que acabas de leer es un joven muchacho. No necesitaba ganar dinero, porque todo el mundo le ofrecía lo que quisiera. El dinero y la riqueza le daban exactamente igual a nuestro personaje. Pero sí tenía una afición que estaba por encima de todo. ¿Cuál era esa afición?

1) Como era muy mañoso, con unos troncos se hizo la carrocería de un coche, que era su auténtica afición, de madera. Encontró unas gomas y se hizo cuatro ruedas y ató, delante a un caballo. Ya no tendría que caminar, para poder tocar música.
2) Para él, dice el texto, sólo existía la música y sabía tocarla de maravilla.
3) Su afición era ir por la arena de la playa, para encontrar muchas monedas de oro, de hace cientos de años.

5.- La llegada del cometa. Tove Jansson

Probablemente, has visto o conoces la llegada de un autobús, de un tren, de un coche, incluso de un avión, de un barco o de otros medios de transporte. Pero ¿la llegada de un cometa? Casi seguro que no. Es una pena que no conocieras a los Mumin. Allí, en su valle, sucedió todo. Fue algo terrible, pero la vida siguió. Se oyeron ruidos tremendos. Broummm, crasssh, plaaas, y muchos otros. ¿Sabes cómo se llaman esas palabras, que imitan ruidos o cosas de la realidad? Seguro que las conoces por los comics, tebeos, historietas, etc.

1) Se llaman palabras ruidosas, porque hacen ruido al escribirlas.
2) Se llaman palabras extrañas, porque no las conocemos.
3) Se llaman onomatopeyas. Son las que imitan los sonidos de la realidad.

6.- El secuestro de la bibliotecaria. Margaret Mahy

Vamos con preguntas que te van a resultar muy fáciles de responder. Diríamos que casi todas. O mejor todas. ¿Hay alguna biblioteca cerca de tu casa? ¿Cómo se llama esa biblioteca? Y ahora, a ver si te sabes esta: ¿quién está a cargo de la biblioteca? ¿Es un bibliotecario o una bibliotecaria? ¿Cómo se llama? Ahora, más fácil todavía. Sólo tienes que mirar los datos que hay al principio del texto:

1) ¿Cómo se llama el libro al que pertenece el texto que has leído?
a) La bibliotecaria secuestra a unos bandidos
b) La bibliotecaria tiene sarampión
c) El secuestro de la bibliotecaria

2) ¿Cómo se llama la autora de este libro?
a) La autora de este libro se llama Ernestina Laburnum
b) La autora de este libro se llama Margaret Mahy
c) El autor de este libro es el bandido jefe.

3) ¿Qué enfermedad sufrían los bandidos que secuestraron a Ernestina Laburnum, la bibliotecaria?
a) Los bandidos sufrían tosferina
b) Los bandidos sufrían sarampión
c) Los bandidos sufrían gripe asiática

7.- El lagarto está llorando. Federico García Lorca

Hemos leído unos versos de Federico García Lorca, tristes. Los dos últimos versos de esta poesía dicen:
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!

Es la palabra, el verbo llorar el que nos da la tristeza. Pero ahora no vamos a llorar, como los lagartos. La pregunta es muy fácil. Tienes que escribir la letra ll ó y que falta en las siguientes palabras. No olvides que las dos suenan igual. Comprueba tu diccionario para saber cómo se escribe y su significado. Ánimo y suerte.

-amar         co-ado          a-er               ta-er              ma-o            -ano          ca-ada          -over              -ema               -eso

8.-  Sol de invierno. Antonio Machado

¿Qué tiempo hace hoy? ¿Estuviste, por fin, en el parque? ¿Notaste el sol en tu paseo o, sin embargo, llovía? Es probable que puedas hacer una foto del lugar que más te gusta del parque que recorres muchos días. ¿Se parece a alguno que hayas visto en las imágenes que te ofrecíamos? Por si acaso no te dio tiempo a verlas todas, esta es la dirección que puedes consultar.

¿Entre qué dos fotografías situarías la tuya? ¿A cuál se parece más?

Te ofrecemos ahora, un cuadro que deberás rellenar tú, para comprobar qué tal está el parque por el que tú caminas, juegas, charlas, lees, usas tu ordenador o tu teléfono y muchas otras cosas. Sólo tienes que poner la nota que le concederías a cada una de las siguientes cosas de tu parque. La nota va del 1 al 10. Puntuación más baja (el 1) y más alta (el 10).

Cómo está mi parque
Nombre del parque y dirección
Lugares de juego
Limpieza
¿Está bien cuidado?
Tiene ruido
Distancia del tráfico rodado
Lugares para personas de diferentes edades

A ver si puedes leer esta poesía de Don Antonio Machado, en tu maravilloso parque. A él le encantaría. Cuida lo que te rodea y lo tendrás, para disfrutarlo, más tiempo.

¡Ah! Y si tu parque está limpio, nuestros saludos a la iguana, que a lo mejor la ves. Es que también puedes escuchar música. A ver si te gusta.

9.- Fin de invierno.  Juan Ramón Jiménez

Seguimos jugando con las palabras. Nuestra palabra mágica ha sido cantan. Vamos a jugar con el verbo cantar y los diferentes tiempos verbales. Juan Ramón elige el presente. El momento actual, el hoy y ahora. Pero ¿qué hubiera dicho si la poesía nos hablara de lo que ayer sucedió? Sabemos que habría utilizado el pretérito de indicativo: Cantaron, cantaron
¿Y si pensamos en lo que diría que harán los pájaros mañana? Utilizaría el futuro de indicativo: Cantarán, cantarán

Podemos trabajar todos los tiempos verbales en español, en los verbos regulares, como el que hemos utilizado: el verbo cantar.

10.- Las tres plumasJoan Manuel Gisbert

Entramos en la magia, lo fantástico, lo misterioso, lo secreto… Si lees sus libros, entrarás en todos esos mundos que seguro te apasionarán. Aquí tienes unos cuantos de Joan Manuel, en Canal Lector. Esos que no fallan nunca.

Y para estar juntos, leyendo, nos agarramos a la palabra mágica de hoy: seguir. Como hizo Clara. No tengas miedo, lectora o lector. Es una aventura apasionante la que hoy te proponemos.

Este es el principio del libro Magos del atardecer, editado por Edelvives:

“Un coche azul llegó hacia las tres de la tarde a Medina del Alba. Iba despacio, casi sin hacer ningún ruido, como si ocultara algo. El hombre que lo conducía era su único ocupante. Cuando estuvo cerca de las primeras casas del pueblo, apagó todas las luces del coche y se llevó el vehículo hasta una arboleda que estaba a poca distancia de la carretera. Lo dejó allí, disimulado en la oscuridad, y él continuó a pie hasta el pueblo. Caminaba de manera cautelosa”.

Quienes leemos un principio así, queremos saber más. Nos ha picado la curiosidad. ¿Quién era el hombre que conducía? ¿Por qué deja el coche disimulado, en la oscuridad? ¿Por qué caminaba de manera cautelosa? … Son muchas las preguntas que nos conducen a una necesidad: leer este fantástico libro de un mago de la palabra: Joan Manuel Gisbert. Pero a él no le importaría saber cómo crees tú que puede acabar esta historia. ¿Te atreves? Escríbela en dos o tres páginas .

11.-  Won-a-Nee Scott O’ Dell

Además de ser un precioso texto, éste que has leído, no queremos perder la oportunidad de aconsejaros que leáis el libro a que pertenece: La isla de los delfines azules, de Scott O’Dell, en editorial Noguer. Vamos a fijarnos ahora en las palabras que dice nuestra protagonista: “Los animales terrestres, los pájaros, son como la gente para mí ahora, aunque no hablen ni hagan otras cosas que nosotros podemos realizar. Sin ellos este mundo sería un lugar muy triste”.

Sí. Seguro que sus palabras y sus pensamientos en lo que se refiere al cuidado y conservación de todos y cada uno de los animales de este Planeta, que llamamos Tierra, las compartes totalmente.

Es muy difícil que pudiéramos ir a aquel arrecife, que nos cuenta la protagonista. Para hacernos una idea, aquí puedes ver diferentes arrecifes. Pero lo que es importantísimo es conocer muchos animales, para poder cuidarlos y protegerlos.
Comprueba ahora, en tu enciclopedia o en tu ordenador, cómo son estos. Para ello, escribe la letra que les falta.

Animales que empiezan por v y animales que empiezan por b

-acalao     -allena       -enado      -íbora       -esugo     -isonte

12.- El inviernoLuis García Montero

Has leído el texto y hemos hablado de sus versos. Hemos dicho que es una poesía íntima. Muy personal.

Y ahora, queremos leer el tuyo. Haz un poema parecido.

Estación del año en que estés. El día en que escribes y la hora. Dónde estás y con quién. ¿Qué hacéis? ¿Qué tal se está en casa? ¿Tienes frío, calor, llueve…? Si tuvieras un animal como mascota, la cosa sería fácil. Lee lo que dice el autor de su gato y el San Bernardo ¡Vaya perrazo! ¿Verdad? Pero debe de ser buenísimo. Si no, fíjate lo que hemos encontrado en esta página

13.- Noticias para Pablo Topo. Grègoire Solotareff

La verdad es que no apetece mucho contar a alguien las noticias de la prensa, de la manera que lo hicieron Sofía y Josefina. Ni a Pablo Topo ni a nadie.  Vamos a ver que dice la prensa de hoy, en estos cinco periódicos: El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Vanguardia

¿Cuál crees que es la noticia más importante? ¿Aparece en todos los diarios? ¿En cuál aparece con letras más grandes? ¿En cuál ocupa más espacio en la primera página del diario?

Busca algún periódico ya usado. Elige el que dé las noticias que tengan el mayor interés para ti. En un folio (si es en papel) o en el ordenador (si sabes hacerlo) a ver si logras confeccionar la primera página de tu periódico. Ponle un nombre que te guste, a ese periódico que hoy, gracias a ti, va a nacer. Coloca tus noticias y coméntalas después con tus compañeros.

14.- El hombrecito vestido de gris.  Fernando Alonso

Fíjate bien en la última palabra que escribió Fernando Alonso, en este texto de su libro El hombrecito vestido de gris: ¿FIN? Pues tenía razón Fernando. ¿FIN? Eres tú quien lo decide. Imagínate que, por ejemplo, puedes hacer un dibujo del hombrecito: antes y después de mandar a la porra todo lo que era gris, y dar preciosos colores a su vida. Te ofrecemos, para ello, esta página, con la que puedes convertirte en ilustradora o ilustrador de Fernando Alonso. Prueba suerte. A lo mejor, lo que pensaba Fernando. Que eres tú quien pone fin o no a esta fantástica historia. ¿Conseguirás hacerlo con esta página ? Inténtalo.  A ver qué te sale. ¡No te olvides de los colores!

15.- Potilla y el ladrón de gorros. Cornelia Funke

Potilla, la reina de las hadas, vivía con su pueblo en un bosque. Un bosque grande, oscuro y antiquísimo.
Así empieza el libro de Potilla y el ladrón de gorros, que está editado por Siruela. Pero ¡ay del pobre Arthur!, que se encuentra con ella y no volverá a tener un segundo de tranquilidad. Un libro que nada tiene que ver con esas hadas que en la literatura y el cine hemos leído y visto. Esas que el diccionario de la RAE define como: “Ser fantástico que se representaba bajo la forma de mujer, a quien se atribuía poder mágico y el don de adivinar el futuro”.

Parece que ese diminutivo en su nombre, la acerca a un ser frágil, delicado, amigable, simpático, cariñoso. Y no. Potilla es todo lo contrario.
Juguemos ahora con los sufijos, tan utilizados en nuestra lengua. Coloca los sufijos diminutivos, aumentativos y despectivos a las siguientes palabras: papel, barca, perro.

Los sufijos diminutivos son: -ito, -ita, -ico, -ica, -illo, -illa, -ete, -eta, -in, ina.
Los sufijos aumentativos son: -on, -ona, -ote, -ota, -azo, -aza.
Los sufijos despectivos son: -orro, -orra, -azo, -aza, -uza, -ucho, -ucha.

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 9-11 años
1: La respuesta correcta es la número 2
2: La respuesta correcta es la número 2
3: Respuesta libre
4: La respuesta correcta es la número 2
5: La respuesta correcta es la número 3
6: Las respuestas correctas son:  1-c,   2-b,   3-b
7: Las palabras completas son las siguientes:  llamar;  collado; ayer; taller; mayo; llano; cayada; yema; yeso
8: Respuesta libre
9. Respuesta libre
10. Respuesta libre
11. Las respuestas correctas son las siguientes: bacalao;  ballena;  venado;  víbora;  besugo;  bisonte
12. Respuesta libre
13. Respuesta libre
14. Respuesta libre
15. Respuesta libre

El lagarto está llorando. Federico García Lorca. Ediciones de la Torre

19 Abr

lagarto llora garcia lorca
El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.
Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!
Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.
El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.
¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ ay!, cómo están llorando!

Federico García Lorca. Federico García Lorca para niños y niñas… y otros seres curiosos. Ediciones de la Torre

Propuestas para mediadoras y mediadores

RECURSOS

Texto

Canción de Paco Ibáñez sobre el poema.
Ver, leer y oír el poema en Canal Lector.

¡Qué poesía tan triste! Cómo, con dos animalitos (quizá lo que antes leíamos de los sentimientos de la niñez, que recordaba Federico) se dan cita en este poema. La tristeza de esos lagartos, bichos en cierto modo fascinantes para los niños, nos acercan a la vida de amor, sencilla hasta en esos “delantalitos blancos”, con los que podemos verlos, con palabras, como si fuera una imagen, una fotografía. Pero ¿por qué lloran? Porque perdieron el símbolo: perdieron su anillo de desposados.

Lejos quedan los oros, las riquezas, las constantes tópicas del momento. Son anillos de plomo, del metal barato pero igualmente válido porque dice lo mismo. La boda se celebró. Fue un gran día. El gran día. Los lagartos se siguen amando y todo gira en la importancia del momento. No lo olvidan y nunca lo olvidarán.

Es una historia de vida, de una larga vida. Son ya viejos los lagartos y quizá el anillo se haya perdido por eso. Pero lo recuerdan. En aquel maravilloso día, nada ni nadie faltó. Allí fue le gala y el lujo. Los pájaros, bajo aquel cielo grande y sin gente; ese patriarca que está sobre todos: el Sol. Su querido Sol, jefe del mundo, capitán redondo, va engalanado con sus mejores ropas. Su chaleco de raso.

 Palabra magica

Hoy son varias las palabras mágicas: Llorar y delantalitos. Las que nos van a permitir acercarnos a ese mundo mágico del léxico. Buscar, descubrir, definir, jugar con las palabras, transformarlas…

Podríamos pensar: ¿por qué el poeta no utiliza el nombre y el verbo en plural: “los lagartos están llorando”, en lugar de ese sujeto en femenino y en masculino? Leemos cómo quedan resaltados los dos personajes, repitiendo la acción de la pena. Llorar.

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

Llevan ambos, eso sí, ese diminutivo (del que ya hablamos en el texto del Pequeño Nicolás, de Goscinny, tan lejano a éste de Lorca) y que sin embargo nos acerca la poesía al tono infantil de las palabras: con delantalitos blancos. Es como si el poeta sintiera ese tono afectivo que acerca las palabras al cariño.

Recordamos, por ejemplo, otro uso del diminutivo, en las primeras líneas de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez:

(…) Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: ¿Platero? y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal…
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel…

Sin olvidar títulos tan antológicos como El Principito, de Saint-Exupéry.

La palabra mágica llorar y su antónima (reír) nos permiten charlar, conversar, recordar, imaginar…, cosas que proponemos en el apartado siguiente.

Cuentame

¿Cuándo hemos llorado por última vez? ¿Qué ocurrió que nos causó tanta pena que lloramos? Pero, por cambiar diametralmente de lo que las palabras dicen, cuando las empleamos, no creemos que hablar, trabajar, charlar y sentir la risa desvirtúe, en absoluto, el espíritu de Federico.

En el caso de la risa, la palabra puede llevarnos, casi indefectiblemente, al chiste, donde procuraremos evitar las palabrotas, las palabras malsonantes, las que “hieren” a alguien (colectivos, personas, discapacidades, etc.).

En la web encontramos muchas páginas de chistes, pero es importante un repaso anterior, dada la procacidad de algunas.

Puesto que hemos hablado de dos sentimientos contrarios, sugerimos esta página de Canal Lector,  donde se recoge una amplia selección de buenos libros con el tema de los sentimientos.

Autor

Federico García Lorca

Nació en Fuente Vaqueros (Granada, España) el 5 de junio de 1898. Su madre, maestra de escuela, le enseñóa leer.   Leían mucho en su casa. En 1909,  la familia se traslada a Granada.

Empezó a estudiar Derecho y Filosofía y Letras. Después se trasladó  a Madrid para seguir sus estudios  en la Residencia de Estudiantes. Allí conoció a varios artistas como Dalí, Alberti, Buñuel… y frecuentó varias tertulias.

En una carta a su padre dice que quiere dedicarse a escribir:

“…Yo he nacido poeta y artista como el que nace cojo, como el que nace ciego, como el que nace guapo. Dejadme las alas en su sitio, que yo os respondo que volaré bien. Así es, papá, que no insistas en que me vaya porque semejante idea me llena de angustia…” (primavera de 1920).

Viajó por pueblos y ciudades de España. También por  EEUU y América del Sur haciendo representaciones teatrales, dando conferencias. Publicó libros de teatro y poesía. También disfrutaba dibujando. Fue detenido y asesinado el 18 de agosto de 1936 en Víznar (Granada, España).

Su hermana, Isabel García Lorca,  comenta sobre su poesía:  “Lo de Federico no era el secreto; su mundo, hasta jugando fue el misterio. Nos dejo dicho: “El mundo del misterio no está fuera de nosotros, lo llevamos en el corazón” o: “Yo no escribo poesía como el misterio de las cosas que nos rodean”. Y también “Yo no escribo poesía como una abstracción, sino como algo que ha pasado junto a mí.” Es decir: vida”

Vicente Aleixandre dijo: “Su corazón no era ciertamente alegre. Era capaz de toda la alegría del universo; pero su sima profunda, como la de todo gran poeta, no era la de la alegría…”

Rafael Alberti señalo. “Había magia, duende, algo irresistible en todo Federico. ¿Cómo olvidarlo después de haberlo visto o escuchado una vez? Era en verdad, fascinante: cantando, solo o en el piano, recitando, haciendo bromas e incluso diciendo tonterías…”

Nuestro observatorio

En las siguiente páginas se puede ampliar biografía y consultar material muy variado del autor, desde fotos de Federico y su familia, su casa, amigos, etc. También se puede visitar la  web de la Fundación.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de Federico García Lorca en Canal Lector.