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Las tres plumas. Joan Manuel Gisbert. Editorial Bruño

13 Jun

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Cuando Clara cumplió los ocho años, su padre le dijo que ya tenía edad para atravesar el bosque sola. Así podría ir a llevarle a la abuela cada semana una buena cantidad de las frutas silvestres que encontraba.
Pero el bosque era tan espeso que impresionaba. Le daba miedo a Clara, y se lo dijo a su padre.
-No te preocupes. Las aves te darán lo que necesitas.
Su padre llamó al cuervo y le preguntó:
-Cuervo amable, ¿le darás una de tus plumas a Clara?
El cuervo se arrancó una pluma negra y se la dio.
-¿Qué voy a hacer con ella? –quiso saber la niña.
-Te dará valor. No tendrás miedo en el bosque –respondió su padre.
-No es bastante –dijo Clara-. Me perderé.
Entonces el buen hombre llamó a la golondrina, y la golondrina acudió.
Le dijo el padre:
-Golondrina amable, ¿le darás una de tus plumas a Clara?
-La golondrina se arrancó una pluma gris y se la dio.
-¿Qué voy a hacer con ella? –preguntó la niña.
-Te ayudará a orientarte. No te perderás en el bosque –dijo el padre.
-No es bastante –dijo Clara-. Me cansaré.
Entonces el padre llamó a la urraca, y la urraca apareció. Le dijo el nombre:
-Amable urraca, ¿le darás una de tus plumas a Clara?
El ave se quitó una pluma azul y se la dio.
-¿Qué voy a hacer con ella? –dijo la niña, aunque ya lo adivinaba.
-Te dará fuerza y vigor. No te cansarás en el bosque.
A continuación, le puso las tres plumas en el pelo y le dijo:
-Ya estás preparada. En marcha. No te toques las plumas por nada. Las llevas muy bien colocadas. No se te caerán.
Convencida de que las plumas la protegerían, Clara se puso en camino a través del bosque.
Pasado un rato, el cuervo se sintió molesto a causa de la pluma que le faltaba y decidió recuperarla.
Sin que Clara lo notara, pasó volando sobre su cabeza y se la llevó.
A la niña le pareció sentir miedo, pero se dijo:
-No puedo tenerlo. La pluma negra de cuervo que llevo en el pelo no deja acercarse al miedo.
Y el miedo se le quitó. Siguió andando.
Más tarde, la golondrina notó que volaba mal a causa de la pluma que le faltaba y decidió ponérsela otra vez.
Sin que Clara se diese cuenta, pasó volando por encima de su cabeza y se la quitó.
En aquel momento, la niña temió estarse perdiendo en el bosque, pero pensó:
-No puedo perderme. La pluma gris de la golondrina está en mi pelo. Voy bien orientada.
Tenía razón. Lo estaba. Siguió andando sin preocupación.
Más adelante, la urraca se miró en un lago y no le gustó nada a causa de la pluma que le faltaba. Sin que Clara lo advirtiera, pasó volando sobre su cabeza y la recuperó.
En aquel momento, la niña se se sintió muy cansada y temió no poder dar ni un paso más, pero se dijo:
No puede ser. La pluma azul de urraca que llevo en el pelo me da vigor y fuerza. No estoy cansada.
Y siguió andando con más ánimo que antes.
Ya era media tarde cuando un rayo de sol atravesó las copas de los árboles y alcanzó a Clara.
La niña vio su sombra proyectada y se alarmó:
¡En su pelo no estaba ninguna de las tres plumas! Se llevó las manos a la cabeza y comprobó el desastre. De pronto, todos los miedos le volvieron. El bosque la asustaba y se sentía perdida y muy cansada, incapaz de dar ni un paso más.
Casi a punto de llorar, quieta en el sitio, miró adelante. Al momento, el gran susto se le pasó.
¡Ya se veía la casa de la abuela! ¡Había cruzado el bosque! Clara se dijo en seguida:
-Seguro que las plumas se me cayeron al poco de haber echado a andar. ¡He hecho todo el camino sin ellas, ya no las volveré a necesitar!
Y echó a correr llamando a la abuela.

Joan Manuel Gisbert.  Compañeros de sueños. Ed. Bruño

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

A lo mejor, esta lectura te recuerda a una que leíste o escuchaste, cuando tenías menos años. ¿La recuerdas?
Sí, exactamente. Te acuerdas. Era Caperucita roja. Aquí puedes encontrar cuentos de los autores más conocidos
Cuentos de Perrault
Caperucita y otros cuentos de los Hermanos Grimm

En este texto, Joan Manuel Gisbert nos cuenta la historia de Clara, que también iba a ver a su abuelita. Aunque aquí no va a llevarle una tartita. Le llevaría unas cuantas frutas silvestres.

Clara vio el bosque y tuvo miedo. ¿Y quién no lo tendría? Si quieres pasar miedo, pero miedo de verdad, aquí te ofrecemos algunos títulos de libros, para que los leas cuando estés cerca de alguien que te ayude:
La cala del muerte
Monstermanía. Todo lo que necesitas saber sobre fantasmas, hombres lobo, brujas y vampiros 

Cuando Clara tuvo miedo, se lo dijo a su padre y fue él quien pensó la solución. Él era amigo de las aves y estas ayudarían a su hija en el tenebroso bosque. El cuervo, la golondrina y la urraca conseguirían, si prestaban una pluma cada una, que su hija atravesase aquel bosque. Clara iba a tener así: valor, orientación, fuerza.
El cuervo, la golondrina y la urraca conseguirían, si prestaban una pluma cada una, que su hija atravesase aquel bosque. Clara iba a tener: valor, orientación y fuerza.
Lo que sí parece es que aquel padre y aquella hija, Clara, tenían una fantástica relación. Confiaban los dos.

¿Podrían lograr que algo tan simple, tan sencillo como unas plumas lograr esas cosas mágicas? No, no eran las plumas de cuervo ,golondrina y urraca. Eso pertenece a la magia que tiene la literatura. En este caso, el precioso texto de Joan Manuel Gisbesrt nos presenta el amor en una familia que se quiere y por ello confían.
Muchas veces, en la familia, en los amigos, en los vecinos y en nosotros mismos hemos escuchado esta frase:
¡Es que no me fío de él (o de ella)! Yo creo que me está engañando.
Y cuando eso sucede, es posible que la relación se acabe. Aunque esto no ocurría con Clara y su padre.

Sucedieron muchas cosas en aquel camino por el bosque. E incluso Clara perdió lo más preciado que llevaba: las plumas que su padre consiguió de las aves, por su amistad con ellas.
Cuervo
Golondrina
Urraca

Palabra magica

La palabra mágica de hoy es seguir.

El cuervo recuperó su pluma negra y Clara se quedó sin ella. Pero siguió andando. La golondrina decidió volver a ponerse su pluma, para volar mejor y Clara se quedó sin ella. Pero siguió andando. La urraca, después, también se llevó su pluma azul. Pero Clara siguió andando. Muchas fueron las complicaciones que tuvo Clara. Puede resultar terrible perderse en el bosque y lo sabía. Pero siguió andando.

Las cosas que hacemos, que pensamos, que queremos no siempre salen como nos gustaría que saliesen.
“Me he pasado todo el día haciendo esto y ¡mira! Se ha ido a la porra. ¿Por qué? ¡Se acabó! Ya no lo hago más.
¡No hay derecho! ¡Es una injusticia! Lo había preparado perfectamente y ¡mira! Lo he perdido todo.
No hay solución. Lo siento, pero estoy harta (o harto). Ya no sigo. Me da igual lo que pase”.

Esto lo has dicho o lo has oído muchas, muchísimas veces. Pero lo que recomendamos  Clara y nosotros es nuestra palabra mágica de hoy: seguir. “Y siguió andando con más ánimo que antes” –dice el autor del texto. Ya no había plumas que la guiasen. Estaba a punto de llorar por el desastre que ocurrió al perder sus guías. Su GPS que la llevaba donde quería, ese mapa de navegación que le dieron las aves con sus plumas.

Pero atención: Clara lo consiguió y allí, adelante, pasaron los miedos y el gran cansancio. ¡Ya se veía la casa de la abuela! Y fue entonces cuando se dio cuenta de que nunca más necesitaría aquellas plumas. Lo había logrado ella sola.

Cuentame

¿Cuál ha sido tu hazaña más difícil? ¿Cuándo has sentido miedo de verdad? ¿Has tenido que ir a perseguir, en la noche más oscura, a esos terribles fantasmas, que sólo existen en nuestra mente? ¿Iba con su sábana, aterrorizando a toda la casa?

Dependiendo del grado de maduración de los lectores, podemos tratar determinados temas.

De los siguientes miedos que muchos y muchas hemos sentido o sentimos, escribe, en este cuadro, cómo puntuarías los miedos, de 1 a 5. El que más miedo te da es un 5 y un 0, el que menos.

Nuestros miedos

Animales

Daño físico a tu cuerpo

Tormentas

Tu aspecto físico

La muerte

No tengo miedo a nada

Los niños de 9 a 12 años
-Miedos que disminuyen: separación de los padres, oscuridad, seres imaginarios y soledad.
-Miedos que se mantienen: animales, daño físico y tormentas.
-Miedos que aumentan: escuela (exámenes, suspensos), aspecto físico, relaciones sociales y muerte
.
Los miedos

Autor

Joan Mnuel Gisbert

Nace en Barcelona el 16 de abril de 1949. Estudió Ingeniería Técnica Eléctrica. Se da cuenta que su vocación es la de escritor después de varios trabajos. Residió en París y estudió técnicas teatrales. Vuelve a Barcelona como director de un grupo de teatro alternativo. Realiza encuentros con lectores.  Escribe guiones para la televiisón e imparte cursos a profesores.
Ha recibidos varios premios.

El autor dice de sí mismo: “Soy y quiero ser un transformador de historias, alguien que mezcla hechos reales e imaginarios, y los cuenta al oído de las gentes, cuando el atardecer viene más oscuro que otras veces y el viento toma voz entre las ramas de los árboles.

Nuestro observatorio

En la siguiente página web del autor se pueden ampliar datos biográficos y curiosidades.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de Joan Manuel Gisbert  tomada de  Canal Lector.

La caja de cerillas. Erich Kästner. Editorial Salvat-Alfaguara (Recomendado: 11-14 años)

2 Jul

elhombrepequenito

Me parece que ya os he contado que Mäxchen dormía por la noche en una caja de cerillas. En lugar de sesenta cerillas que normalmente contenía, dentro había un colchoncito de algodón, un pedacito de manta de pelo de camello y una almohada, que era tan pequeña como la uña de mi dedo medio. La caja se quedaba a medio cerrar, porque si no el niño se hubiera quedado sin aire.
La caja de cerillas estaba encima de la mesilla de noche que había junto a la cama del mago. Y todas las noches, cuando el profesor Jokus von Pokus se volvía hacia la pared y empezaba a roncar suavemente, Mäxchen apagaba la lamparita de la mesilla de noche y no tardaba en dormirse él también.
Aparte de ellos dos, en la habitación del hotel dormían también las dos palomas Mina y Emma, y el conejo blanco Alba, en su cesto de mimbre. Las palomas se acurrucaban arriba, encima del armario. Escondían la cabeza entre las plumas del pecho y arrullaban en sueños.
Los tres animales eran del profesor y le ayudaban cuando actuaba en el circo: las palomas salían de frente aleteando de las mangas de un frac, y al conejo lo sacaba, por arte de magia, del sombrero de copa, que estaba vacío. Minna, Emma y Alba tenían mucho cariño al mago, y estaban también encantadas con el niño. Cuando por las mañanas habían desayunado juntos los cinco, Mäxchen podía incluso algunas veces sentarse encima de Emma, y entonces ella se echaba a volar con él por la habitación.
Una caja de cerillas mide seis centímetros de largo, cuatro centímetros de ancho y dos centímetros de alto. Para Mäxchen era perfecto. Ya que medía, incluso cuando ya tenía diez o doce años, cinco centímetros escasos y cabía dentro perfectamente. Pesaba sesenta gramos en la balanza del portero del hotel, siempre tenía apetito y nunca había estado enfermo. Desde luego había tenido el sarampión. Pero el sarampión no cuenta. Casi todos los niños lo tienen.
Cuando tenía siete años quiso ir a la escuela, como es natural. Pero hubo demasiadas dificultades. En primer lugar tendría que haber tenido que cambiar de colegio cada vez que el circo se mudaba. ¡Y muchas veces incluso de idioma! Pues en Alemania se enseñaba en alemán, en Inglaterra en inglés, en Francia en francés, en Italia en italiano y en Noruega en noruego. Quizá el Hombrecillo hubiera podido arreglárselas, ya que era más listo que la mayoría de los niños de su edad. Pero para colmo todos sus compañeros eran muchísimo más grandes que él y se creían que el ser grande era algo especial. Por eso, el pobrecillo tenía que aguantar de todo.
Por ejemplo, una vez en Atenas, en el recreo, tres niñas griegas le metieron en un tintero. Y en Bruselas, cuando los zoquetes belgas le pusieron encima de la barra de la cortina. Claro, se bajó inmediatamente. Pues en aquellos tiempos trepaba mejor que nadie. Pero esas bromas no le habían gustado nada. Así que un día dijo el mago:
-¿Sabes lo que pienso? Lo mejor será que te dé clases particulares.
-¡Estupendo! –exclamó Mäxchen-. ¡Es una idea fenomenal! ¿Cuándo empezamos?
-Pasado mañana a las nueve –dijo el profesor von Pokus-. ¡Pero no te hagas ilusiones demasiado pronto!
Pasó algún tiempo hasta que descubrieron cómo podría arreglárselas mejor. Poco a poco averiguaron el secreto, y entonces la clase les gustaba cada día más. Lo más importante, a parte del libro de texto y del cuaderno, era una escalera doble con cinco escalones y una potente lupa.
Cuando Mäxchen estaba aprendiendo a leer se subía al peldaño más alto de la escalera, ya que, cuando se sentaba con la nariz delante del libro, las letras eran demasiado grandes para él. Solamente cuando se ponía en cuclillas encima de la escalera podía ver cómodamente las letras impresas.
Para escribir utilizaban otro sistema. Entonces Mäxchen se sentaba en un atril minúsculo. El minúsculo atril lo ponía arriba, encima de la mesa grande. Y el profesor se sentaba junto a la mesa y examinaba con la lupa los garabatos de Mäxchen. Aumentaba siete veces el tamaño de la escritura, y solamente así podía reconocer las letras y las palabras. Sin la lupa él, el camarero y las doncellas, hubieran confundido los garabatos con salpicones de tinta o cagaditas de mosca. Sin embargo se trataba, como se podía ver claramente con la lupa, de unos trazos bonitos y elegantes.
En clases de aritmética ocurría lo mismo. Para los números necesitaban también la escalera y la lupa. Así que Mäxchen siempre andaba de un lado para otro, lo que le iba a servir de mucho. Tan pronto estaba sentado en lo alto de la escalera, como en un atril encima de la mesa.
Una hermosa mañana dijo el camarero, que iba a llevarse la vajilla del desayuno:
-Si no supiera que el niño está aprendiendo a leer y escribir, hubiera creído con toda seguridad que tenía clase de gimnasia–todos se rieron. Incluso Minna y Emma, que estaban sentadas encima del armario, también se rieron. Pues eran palomas reidoras.
Mäxhen no tardó mucho en aprender las letras. Al cabo de poco tiempo leía con tanta facilidad, que parecía que siempre había sabido leer. Y en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en un apasionado lector. El primer libro que Jokus von Pokus le regaló fue los cuentos de Grimm. ¡Y seguramente no hubiera tardado ni una semana en leerlos, de no haber sido por la condenada escalera!
Cada vez que tenía que dar la vuelta a la hoja, lo único que podía hacer era bajarse de la escalera, ponerse de un salto encima de la mesa, volver la hoja y encaramarse otra vez encima de la escalera. Solamente así podía enterarse de cómo continuaba el cuento. ¡Y cuando había leído dos páginas tenía que bajar otra vez para alcanzar el libro! Y así todo el rato: dar la vuelta a la hoja, subir la escalera, leer dos páginas, bajar la escalera, saltar encima de la mesa, volver rápidamente la hoja, subir la escalera, leer las dos páginas siguientes, bajar la escalera, volver la hoja, arriba, ¡era como para volver loco a cualquiera!
Una tarde llegó el profesor justamente en el momento en que el niño se encaramaba en la escalera por vigésimo tercera vez, se tiraba de los pelos furioso y gritaba:
-¡Esto es horroroso! ¿Por qué narices no habrá libros pequeños con letras minúsculas?
En primer lugar, el profesor se rió del enfado de Mäxchen. Después se quedó pensativo y dijo:
-En realidad llevas toda la razón. Y si esos libros todavía no existen, los imprimiremos para ti.
-¿Pero hay alguien que pueda hacerlo? –preguntó el niño.
-No tengo ni idea –dijo el mago-, pero en marzo el circo actuará en Munich. Allí vive el relojero Unruh. El nos informará.
-¿Y por qué lo sabe el relojero Unruh?
-No sé si lo sabe. Pero es posible que lo sepa, porque a veces se ocupa de esas cosas. Por ejemplo, hace dos años escribió por detrás de un sello la “Canción de la Campana”, de Schiller. Y eso que el poema tiene 425 líneas.
-¡Qué maravilla! –exclamó Mäxchen, asombrado- libros del tamaño de un sello, ¡me vendrían como anillo al dedo!
Para decirlo en pocas palabras: el relojero Unruh conocía en efecto una imprenta, donde era posible imprimir libros tan pequeños. Desde luego la broma resultaba cara. Pero el profesor ganaba mucho dinero con su trabajo de mago, y los padres de Mäxchen habían dejado algunos ahorros. Así que al cabo de poco tiempo, el niño tenía ya una preciosa biblioteca en miniatura.
Ahora ya no necesitaba hacer malabarismos en la escalera, sino que podía leer cómodamente. Cuando más le gustaba leer era por las noches, cuando estaba acostado en la caja de cerillas y el profesor dormía roncando suavemente. ¡Qué acogedor era! Allá arriba, encima del armario, las dos palomas arrullaban. Y Mäxchen estaba embebido en uno de sus libros preferidos, “La nariz de enano”, “El pequeño Pulgarcito”, “Nils Hofgersson” o, el favorito entre todos, “Gulliver”.
A veces el profesor gruñía medio dormido:
-¡Apaga la luz, granuja!
Entonces Mäxchen susurraba:
-¡En seguida, Jokus!
A veces ese en seguida duraba media hora. Pero al final siempre apagaba la luz, se dormía y soñaba con Gulliver en el país de Liliput, donde los habitantes le habían confundido con un gigante.

Erich Kästner. El hombre pequeñito (Vol.3) Editorial Salvat- Alfaguara.

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto

Lo que sí parece, después de la lectura, es que a nuestro autor le gustaban las cosas pequeñas. Y lo que más raro nos resulta, casi increíble, es que pudieran entrar el profesor, Mäxchen y todo lo que iba con ellos: dos palomas y el conejo, en el hotel. Pero claro, llegaba el circo y todos y todas con ellos. Había, además del tamaño, algunos problemas que se deberían solucionar.

Pero no podemos olvidar que estamos en el mundo de los cuentos. Sabemos, eso sí, cuál era el preferido de Maschen. Leía muchos aunque había uno sobre todos: Gulliver. En homenaje a él, te ofrecemos este video. Puede que lo conozcas, porque tiene muchos, muchos años o que te resulte algo infantil. Pero consideramos que tiene la calidad suficiente para que lo disfruten las y los amantes de la buena literatura, como puedes ser tú. Está basada en la novela de aventuras de Jonathan Swift, dirigida por Dave Fleis. ¡Fíjate en el año en que se creó!, porque puedes considerarla como una reliquia histórica. Es lo que también piensan usuarias y usuarios, como podrás leer.

Palabra magica
La palabra mágica hoy es circo. Los profesionales que trabajan en el circo, suelen decir, cuando salen a escena: “Señoras y señores. Bienvenidos al circo. Ese lugar mágico, donde todo es posible.”

Lo que sí podemos contemplar ahora, en las ciudades y en los pueblos de nuestra península y de muchos lugares de Europa, es uno de los circos más famosos en el mundo entero. Es el Circo del Sol. Verás ahora unas imágenes que han cautivado a miles y miles de personas. A ver si te gustan a ti.

Viendo todas estas imágenes del famosísimo Circo del Sol, nos damos cuenta de lo que significa montar un espectáculo circense en cualquier ciudad. Y si, además, había que montar todo lo que necesitaba el hombre pequeñito, para algo tan normal como poder leer, las cosas se complicaban terriblemente. Pero, ¿consiguió el profesor Jokus von Pokus que el relojero Unruh imprimiera libros en miniatura? ¿Podría leer Maxchen sin hacer malabarismos, subiéndose a la escalera? Elige, entre las siguientes opciones, la que creas que se acerca más a la realidad de la lectura de hoy.

1) El relojero dijo que él no podía perder el tiempo. Lo primero que tenía que hacer era arreglar relojes. Ese era su oficio.
2) Al cabo de poco tiempo, entre el dinero que ganaba el profesor y los ahorros que habían dejado sus padres, Maxchen disponía de una fantástica biblioteca en miniatura.
3) Decidieron que lo mejor era llevar a Maxchen a una óptica especial. Ponían gafas que servían para leer letras hasta una distancia de cincuenta kilómetros.

(Solución: la respuesta correcta es la número 2.)

Cuentame
Mäxchen tenía una serie de libros preferidos. Pero entre todos ellos, el que más le gustaba, quizá por su tamaño, era Gulliver. ¿Nos dejas, por favor, dar un paseo por tu biblioteca? Suponemos que tienes, en tu habitación, algo más cómodo que la caja de cerillas de Mäxchen, para leer. Antes de hacer tu lista, recuerda cómo se pone la referencia bibliográfica de un libro:

Nombre de la autora o autor.
Nombre del libro.
Nombre de la editorial que lo ha publicado.
Seguro que tienes una buena colección de libros leídos en papel y en documento informático. ¿Hay alguno, en especial, que te interese leer? A lo mejor, podemos indicarte dónde se puede conseguir.

Autor
Erich Kästner
Nació el 23 de febrero de 1899 en Dresde (Alemania) y murió el 29 de julio de 1974 en Múnich (Alemania).
Fue llamado a filas en la primera guerra mundial. La experiencia fue traumática para él y marcó su antimilitarismo. Estudió en varias universidades alemanas Historia, Literatura, Filosofía y lengua alemanas.  Trabajó como periodista y crítico teatral para pagarse los estudios. En el periodo nazi sus libros fueron prohibidos y algunos quemados. Escribió poesía y libros infantiles. Su libro Emilio y los detectives (1928) popularizo el tema de los detectives en la literatura infantil. Recibió varios premios.
En el año 2001 se inauguró un Museo dedicado a Kästner en la casa de un tío suyo. El museo se autocalifica “micromuseo”, debido al poco espacio que ocupa. Los visitantes pueden tocar, leer y probar casi todo.
Nuestro observatorio
En las siguientes páginas se pueden ampliar algunos datos sobre Erich Kästner, además de conocer su museo.

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector.

 

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 9-11 años (Época 1)

6 Feb

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 primeros textos publicados, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

El Cuaderno de Preguntas. Textos 9-11 años

1.- Los michelines. René Goscinny

Este texto tiene como protagonista a alguien que, a lo mejor, conoces. Se llama Nicolás. Te recomendamos, porque te va a encantar y te vas a reír mucho, el libro al que pertenece este texto. Ya sabes que los autores son Sempé y Goscinny. El capítulo se llama Los michelines y el libro está editado por Alfaguara. Pero ¿cómo se llama el libro?

1) El libro se llama: Ya sé quién es el pequeño Nicolás.
2) El libro se llama: ¡Ojo con el pequeño Nicolás!
3) El libro se llama: Nicolás, su padre y los Bledur.

2.-  Los sueños del sapo.  Javier Villafañe

Hoy vamos a jugar al ¿Qué será? Como pista diremos que el sapo, en la noche, lo soñará. El sapo soñaba y soñaba. Unas veces iba hacia arriba. Otras veces, soñaba que se quedaba al nivel del suelo. Otras, que iba hacia abajo. Otras, que volaba. Otras, que daba luz, como una luciérnaga. Otras, que iba por arriba, como una nube… Pero una vez, soñó algo que no se le había ocurrido y resultó que era lo más fácil. ¿Qué soñó el sapo, cuando estaba tan feliz, después de su sueño?

1) Soñó que era un animal raro, como uno de estos. Sabía que así daría miedo a todos los demás animales y podría ser lo que quisiera.
2) Tuvo el sueño maravilloso de que realmente era sapo.
3) Estaba feliz, porque aquella noche no soñó nada.

3.- Canción del viejo canguro Rudyard Kipling

El canguro tuvo siempre la intención de ser diferente a todos y a todo. Fue a ver al pequeño dios Nga, a Nquing, a Nqong y nada. Hasta tuvo que correr delante del perro amarillo Dingo. Y bien. Es verdad que un poco raro sí que es. Pero quizá no tanto como él creía. Vamos a ver sus letras. Sí, es cierto que su nombre tiene tres vocales distintas: can-gu-ro. Pero los humanos, pensándolo un poco, también tenemos nombres con tres vocales distintas. Vamos a poner uno, como ejemplo: Ra-mi-ro.

Pues bien. Ahora te toca a ti. Escribe el mayor número de nombres que recuerdes, con tres vocales distintas.
Como ejemplo, citamos: Ramiro, Victoria, Paulino, Elisa, Violeta, Julián, Romina, Julia, Florencia…

Pueden ser amigos del colegio, de casa, de la familia, etc. Es un buen momento para charlar sobre las amistades: qué nos dan, qué les damos, cómo son las relaciones y tantas otras cosas para la expresión oral y el comentario.

4.-  Janosch cuenta los cuentos de Grimm.  Janosch

El protagonista de este cuento que acabas de leer es un joven muchacho. No necesitaba ganar dinero, porque todo el mundo le ofrecía lo que quisiera. El dinero y la riqueza le daban exactamente igual a nuestro personaje. Pero sí tenía una afición que estaba por encima de todo. ¿Cuál era esa afición?

1) Como era muy mañoso, con unos troncos se hizo la carrocería de un coche, que era su auténtica afición, de madera. Encontró unas gomas y se hizo cuatro ruedas y ató, delante a un caballo. Ya no tendría que caminar, para poder tocar música.
2) Para él, dice el texto, sólo existía la música y sabía tocarla de maravilla.
3) Su afición era ir por la arena de la playa, para encontrar muchas monedas de oro, de hace cientos de años.

5.- La llegada del cometa. Tove Jansson

Probablemente, has visto o conoces la llegada de un autobús, de un tren, de un coche, incluso de un avión, de un barco o de otros medios de transporte. Pero ¿la llegada de un cometa? Casi seguro que no. Es una pena que no conocieras a los Mumin. Allí, en su valle, sucedió todo. Fue algo terrible, pero la vida siguió. Se oyeron ruidos tremendos. Broummm, crasssh, plaaas, y muchos otros. ¿Sabes cómo se llaman esas palabras, que imitan ruidos o cosas de la realidad? Seguro que las conoces por los comics, tebeos, historietas, etc.

1) Se llaman palabras ruidosas, porque hacen ruido al escribirlas.
2) Se llaman palabras extrañas, porque no las conocemos.
3) Se llaman onomatopeyas. Son las que imitan los sonidos de la realidad.

6.- El secuestro de la bibliotecaria. Margaret Mahy

Vamos con preguntas que te van a resultar muy fáciles de responder. Diríamos que casi todas. O mejor todas. ¿Hay alguna biblioteca cerca de tu casa? ¿Cómo se llama esa biblioteca? Y ahora, a ver si te sabes esta: ¿quién está a cargo de la biblioteca? ¿Es un bibliotecario o una bibliotecaria? ¿Cómo se llama? Ahora, más fácil todavía. Sólo tienes que mirar los datos que hay al principio del texto:

1) ¿Cómo se llama el libro al que pertenece el texto que has leído?
a) La bibliotecaria secuestra a unos bandidos
b) La bibliotecaria tiene sarampión
c) El secuestro de la bibliotecaria

2) ¿Cómo se llama la autora de este libro?
a) La autora de este libro se llama Ernestina Laburnum
b) La autora de este libro se llama Margaret Mahy
c) El autor de este libro es el bandido jefe.

3) ¿Qué enfermedad sufrían los bandidos que secuestraron a Ernestina Laburnum, la bibliotecaria?
a) Los bandidos sufrían tosferina
b) Los bandidos sufrían sarampión
c) Los bandidos sufrían gripe asiática

7.- El lagarto está llorando. Federico García Lorca

Hemos leído unos versos de Federico García Lorca, tristes. Los dos últimos versos de esta poesía dicen:
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ay!, cómo están llorando!

Es la palabra, el verbo llorar el que nos da la tristeza. Pero ahora no vamos a llorar, como los lagartos. La pregunta es muy fácil. Tienes que escribir la letra ll ó y que falta en las siguientes palabras. No olvides que las dos suenan igual. Comprueba tu diccionario para saber cómo se escribe y su significado. Ánimo y suerte.

-amar         co-ado          a-er               ta-er              ma-o            -ano          ca-ada          -over              -ema               -eso

8.-  Sol de invierno. Antonio Machado

¿Qué tiempo hace hoy? ¿Estuviste, por fin, en el parque? ¿Notaste el sol en tu paseo o, sin embargo, llovía? Es probable que puedas hacer una foto del lugar que más te gusta del parque que recorres muchos días. ¿Se parece a alguno que hayas visto en las imágenes que te ofrecíamos? Por si acaso no te dio tiempo a verlas todas, esta es la dirección que puedes consultar.

¿Entre qué dos fotografías situarías la tuya? ¿A cuál se parece más?

Te ofrecemos ahora, un cuadro que deberás rellenar tú, para comprobar qué tal está el parque por el que tú caminas, juegas, charlas, lees, usas tu ordenador o tu teléfono y muchas otras cosas. Sólo tienes que poner la nota que le concederías a cada una de las siguientes cosas de tu parque. La nota va del 1 al 10. Puntuación más baja (el 1) y más alta (el 10).

Cómo está mi parque
Nombre del parque y dirección
Lugares de juego
Limpieza
¿Está bien cuidado?
Tiene ruido
Distancia del tráfico rodado
Lugares para personas de diferentes edades

A ver si puedes leer esta poesía de Don Antonio Machado, en tu maravilloso parque. A él le encantaría. Cuida lo que te rodea y lo tendrás, para disfrutarlo, más tiempo.

¡Ah! Y si tu parque está limpio, nuestros saludos a la iguana, que a lo mejor la ves. Es que también puedes escuchar música. A ver si te gusta.

9.- Fin de invierno.  Juan Ramón Jiménez

Seguimos jugando con las palabras. Nuestra palabra mágica ha sido cantan. Vamos a jugar con el verbo cantar y los diferentes tiempos verbales. Juan Ramón elige el presente. El momento actual, el hoy y ahora. Pero ¿qué hubiera dicho si la poesía nos hablara de lo que ayer sucedió? Sabemos que habría utilizado el pretérito de indicativo: Cantaron, cantaron
¿Y si pensamos en lo que diría que harán los pájaros mañana? Utilizaría el futuro de indicativo: Cantarán, cantarán

Podemos trabajar todos los tiempos verbales en español, en los verbos regulares, como el que hemos utilizado: el verbo cantar.

10.- Las tres plumasJoan Manuel Gisbert

Entramos en la magia, lo fantástico, lo misterioso, lo secreto… Si lees sus libros, entrarás en todos esos mundos que seguro te apasionarán. Aquí tienes unos cuantos de Joan Manuel, en Canal Lector. Esos que no fallan nunca.

Y para estar juntos, leyendo, nos agarramos a la palabra mágica de hoy: seguir. Como hizo Clara. No tengas miedo, lectora o lector. Es una aventura apasionante la que hoy te proponemos.

Este es el principio del libro Magos del atardecer, editado por Edelvives:

“Un coche azul llegó hacia las tres de la tarde a Medina del Alba. Iba despacio, casi sin hacer ningún ruido, como si ocultara algo. El hombre que lo conducía era su único ocupante. Cuando estuvo cerca de las primeras casas del pueblo, apagó todas las luces del coche y se llevó el vehículo hasta una arboleda que estaba a poca distancia de la carretera. Lo dejó allí, disimulado en la oscuridad, y él continuó a pie hasta el pueblo. Caminaba de manera cautelosa”.

Quienes leemos un principio así, queremos saber más. Nos ha picado la curiosidad. ¿Quién era el hombre que conducía? ¿Por qué deja el coche disimulado, en la oscuridad? ¿Por qué caminaba de manera cautelosa? … Son muchas las preguntas que nos conducen a una necesidad: leer este fantástico libro de un mago de la palabra: Joan Manuel Gisbert. Pero a él no le importaría saber cómo crees tú que puede acabar esta historia. ¿Te atreves? Escríbela en dos o tres páginas .

11.-  Won-a-Nee Scott O’ Dell

Además de ser un precioso texto, éste que has leído, no queremos perder la oportunidad de aconsejaros que leáis el libro a que pertenece: La isla de los delfines azules, de Scott O’Dell, en editorial Noguer. Vamos a fijarnos ahora en las palabras que dice nuestra protagonista: “Los animales terrestres, los pájaros, son como la gente para mí ahora, aunque no hablen ni hagan otras cosas que nosotros podemos realizar. Sin ellos este mundo sería un lugar muy triste”.

Sí. Seguro que sus palabras y sus pensamientos en lo que se refiere al cuidado y conservación de todos y cada uno de los animales de este Planeta, que llamamos Tierra, las compartes totalmente.

Es muy difícil que pudiéramos ir a aquel arrecife, que nos cuenta la protagonista. Para hacernos una idea, aquí puedes ver diferentes arrecifes. Pero lo que es importantísimo es conocer muchos animales, para poder cuidarlos y protegerlos.
Comprueba ahora, en tu enciclopedia o en tu ordenador, cómo son estos. Para ello, escribe la letra que les falta.

Animales que empiezan por v y animales que empiezan por b

-acalao     -allena       -enado      -íbora       -esugo     -isonte

12.- El inviernoLuis García Montero

Has leído el texto y hemos hablado de sus versos. Hemos dicho que es una poesía íntima. Muy personal.

Y ahora, queremos leer el tuyo. Haz un poema parecido.

Estación del año en que estés. El día en que escribes y la hora. Dónde estás y con quién. ¿Qué hacéis? ¿Qué tal se está en casa? ¿Tienes frío, calor, llueve…? Si tuvieras un animal como mascota, la cosa sería fácil. Lee lo que dice el autor de su gato y el San Bernardo ¡Vaya perrazo! ¿Verdad? Pero debe de ser buenísimo. Si no, fíjate lo que hemos encontrado en esta página

13.- Noticias para Pablo Topo. Grègoire Solotareff

La verdad es que no apetece mucho contar a alguien las noticias de la prensa, de la manera que lo hicieron Sofía y Josefina. Ni a Pablo Topo ni a nadie.  Vamos a ver que dice la prensa de hoy, en estos cinco periódicos: El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Vanguardia

¿Cuál crees que es la noticia más importante? ¿Aparece en todos los diarios? ¿En cuál aparece con letras más grandes? ¿En cuál ocupa más espacio en la primera página del diario?

Busca algún periódico ya usado. Elige el que dé las noticias que tengan el mayor interés para ti. En un folio (si es en papel) o en el ordenador (si sabes hacerlo) a ver si logras confeccionar la primera página de tu periódico. Ponle un nombre que te guste, a ese periódico que hoy, gracias a ti, va a nacer. Coloca tus noticias y coméntalas después con tus compañeros.

14.- El hombrecito vestido de gris.  Fernando Alonso

Fíjate bien en la última palabra que escribió Fernando Alonso, en este texto de su libro El hombrecito vestido de gris: ¿FIN? Pues tenía razón Fernando. ¿FIN? Eres tú quien lo decide. Imagínate que, por ejemplo, puedes hacer un dibujo del hombrecito: antes y después de mandar a la porra todo lo que era gris, y dar preciosos colores a su vida. Te ofrecemos, para ello, esta página, con la que puedes convertirte en ilustradora o ilustrador de Fernando Alonso. Prueba suerte. A lo mejor, lo que pensaba Fernando. Que eres tú quien pone fin o no a esta fantástica historia. ¿Conseguirás hacerlo con esta página ? Inténtalo.  A ver qué te sale. ¡No te olvides de los colores!

15.- Potilla y el ladrón de gorros. Cornelia Funke

Potilla, la reina de las hadas, vivía con su pueblo en un bosque. Un bosque grande, oscuro y antiquísimo.
Así empieza el libro de Potilla y el ladrón de gorros, que está editado por Siruela. Pero ¡ay del pobre Arthur!, que se encuentra con ella y no volverá a tener un segundo de tranquilidad. Un libro que nada tiene que ver con esas hadas que en la literatura y el cine hemos leído y visto. Esas que el diccionario de la RAE define como: “Ser fantástico que se representaba bajo la forma de mujer, a quien se atribuía poder mágico y el don de adivinar el futuro”.

Parece que ese diminutivo en su nombre, la acerca a un ser frágil, delicado, amigable, simpático, cariñoso. Y no. Potilla es todo lo contrario.
Juguemos ahora con los sufijos, tan utilizados en nuestra lengua. Coloca los sufijos diminutivos, aumentativos y despectivos a las siguientes palabras: papel, barca, perro.

Los sufijos diminutivos son: -ito, -ita, -ico, -ica, -illo, -illa, -ete, -eta, -in, ina.
Los sufijos aumentativos son: -on, -ona, -ote, -ota, -azo, -aza.
Los sufijos despectivos son: -orro, -orra, -azo, -aza, -uza, -ucho, -ucha.

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 9-11 años
1: La respuesta correcta es la número 2
2: La respuesta correcta es la número 2
3: Respuesta libre
4: La respuesta correcta es la número 2
5: La respuesta correcta es la número 3
6: Las respuestas correctas son:  1-c,   2-b,   3-b
7: Las palabras completas son las siguientes:  llamar;  collado; ayer; taller; mayo; llano; cayada; yema; yeso
8: Respuesta libre
9. Respuesta libre
10. Respuesta libre
11. Las respuestas correctas son las siguientes: bacalao;  ballena;  venado;  víbora;  besugo;  bisonte
12. Respuesta libre
13. Respuesta libre
14. Respuesta libre
15. Respuesta libre

El faraón Tutankamón . Philippe Nessmann. Editorial Bambú (Recomendado: 16-18 años)

8 Ene

bajolarenadeegipto

“¿Cómo es la vida de un faraón?
Sólo tengo diecisiete años, de modo que no lo sé todo, pero puedo contar la infancia de un faraón.
Unos días después de mi coronación, el divino padre vino a mi encuentro y anunció: “La ciudad de Atón es la capital del doble país. Debemos regresar y vivir allí.”
Al comienzo, me aliviaba que él tomara las decisiones en mi lugar. ¿Cómo habría podido, tan joven, gestionar a solas el más poderoso país del mundo?
Regresé pues a la ciudad de Atón, luego a la escuela donde como por arte de magia, Nakhti nunca más me riñó. Por otra parte, yo no le daba ocasión de hacerlo: procuré no pronunciar las palabras que ensucian la boca –en público al menos-.
El escriba de los dedos ágiles me enseñó la geografía de mi reino, país de arena atravesado por el Nilo, fuente de toda vida. Me enseñó a calcular la cantidad de trigo producida por un campo en función de la altura de las crecidas, y la cantidad que se tomaba en forma de impuesto. Me enseñó el funcionamiento del Estado, “Estado con tres cabezas” decía rascándose la suya: el ejército, que mantiene el orden; los sacerdotes, que se cuidan de las relaciones con los dioses y yo, el faraón, que lo dirige todo.
En el año 4 de mi reinado, el divino padre me confió un problema que le preocupaba: “Majestad, me dijo, debo hablaros de los antiguos dioses. Akenatón quiso suprimirlos pero fracasó. Sus sacerdotes siguen siendo poderosos y el pueblo no deja de venerarlos. Para levantar el país, necesitamos el sostén de todo el mundo. He aquí lo que os propongo…”
Le escuché largo rato y acepté su proposición. Así fue cómo, a los trece años, para mostrar mi afecto por todos los dioses y, sobre todo, por el mayor de todos ellos, Amón, cambié de nombre: de Tutankatón, que significa “imagen viva del dios Atón”, me convertí en Tutankamón, “la imagen viva del dios Amón”. Abandoné igualmente la ciudad de Atón para instalarme en Tebas, donde hice que se abrieran de nuevo los antiguos templos, invadidos ya por las malas hierbas.
En esa ciudad acabé de aprender mi oficio de faraón.
Actualmente, cada mañana, después del aseo real, el divino padre me lee los despachos del día. El rey del Karaduniash me testimonia su fidelidad: pensar en responderle rápidamente. El arquitecto del templo de Faras me pregunta si iré a inaugurarlo: decirle que sí (tomo, cada vez más, solo mis decisiones). El general Horemheb anuncia que ha puesto de nuevo en orden la administración real. Excelente noticia, aunque su método dé que pensar: a los funcionarios corruptos se les corta la nariz…
Por la tarde, para relajarme, voy a veces a cazar patos en compañía de Ankhsenpaatón, la princesa con la que antaño iba a la escuela. Rebautizada como Ankhsentamón, se ha convertido en una hermosísima joven. Mi mujer.”
El otro día, unos servidores bajaron mi trono hasta el gran patio de palacio. A pesar del asfixiante calor, sería más práctico así.
Me senté en él vestido de gala: la túnica de lino plisado con la cola de jirafa, unas sandalias cubiertas de cuentas y la corona azul con la cabeza de cobra. En una mano llevaba el cetro y el látigo real; en la otra, la cruz ankh, símbolo de vida eterna.
Con un imperceptible movimiento de cabeza, di la orden de partida.
Al son de las trompetas, el virrey de Nubia entró en el patio acompañado por numerosos príncipes vestidos de leopardo y plumas de avestruz. Se arrodillaron a mis pies, con la cabeza gacha y los brazos al aire, en señal de respeto.
-¡Levantaos! –les ordené.
Obedecieron.
Unos servidores entraron entonces en el patio, depositando ante mí escudos cubiertos de pieles de felino, un magnífico taburete plegable de ébano con almohadones de pieles, un carro chapado en oro, copas llenas de piedras preciosas, bolsas, bolsas y bolsas de polvo de oro…
Mientras aquellos maravillosos regalos iban amontonándose, sentí que nacía en mí una gran alegría. Los artesanos de Nubia habían realizado un trabajo fabuloso y el virrey Huy, que había recogido los objetos y me los había traído, también.
Un segundo carro tirado por caballos entró en el patio. En él iba una hermosa princesa negra. La seguía un esclavo, con una palma en la mano para protegerla del sol. Tras la ceremonia, la princesa se quedaría en Tebas: formaba parte de los regalos.
Eché una ojeada a la tribuna donde se encontraban los más eminentes miembros de la corte. Encontré la mirada de Ankhsentamón, mi amada esposa, y le dirigí un pequeño guiño que significaba: “No te preocupes, amor mío, esta princesa se alojará en mi harén, pues es la tradición, pero no en mi corazón porque te amo a ti”. Ella me respondió con otro guiño cómplice.
De pronto, unos gritos roncos. En la entrada del patio, un rebaño de bueyes bien cebados, con inmensos cuernos curvos. ¡Monstruosamente impresionante! Pero no tanto como la interminable bestezuela que cerraba el cortejo: con un cuello largo que estuvo a punto de no cruzar el porche, torpe y atemorizada, avanzaba una jirafa.
Me levanté y di un paso hacia el virrey, que se arrodilló.
-Virrey Huy –declaré con voz firme y solemne-, para agradecerte tu fidelidad, he aquí algunos regalos en justa compensación.
Un servidor egipcio me acercó una bandeja llena de collares de oro. Mientras los ponía, uno a uno, en el cuello del virrey, yo buscaba con la mirada a un hombre en la tribuna oficial. ¿Dónde estaba? ¡Ah!, allí. El divino padre Ay inclinó la cabeza, como diciéndome: “Lo estáis haciendo muy bien, Majestad. ¡Estoy orgulloso de vos!” Aquello me caldeó aún más el corazón.
Sé que estoy ahora a la altura de mi función. Durante ocho años, he escuchado mucho, mirado mucho, aprendido mucho. Con la ayuda del divino padre y del conjunto de los dioses, he enderezado la situación del reino. Las fronteras están ya consolidadas, los países aliados tranquilos, los campos verdean, los campesinos son felices y los sacerdotes se han tranquilizado. El Doble País ha recuperado su grandeza de antaño y esto sólo está empezando.
Soy un buen rey y me convertiré en un grandísimo rey, de los que reinan por mucho tiempo, de los que aniquilan a sus enemigos, de los que bautizan templos y dan confianza a su pueblo. Lo haré tan bien que seré recordado eternamente.
Mi imagen aparecerá en los monumentos y jamás, jamás de los jamases, mi nombre desaparecerá.

Bajo la arena de Egipto. Philippe Nessmann. Editorial Bambú.

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Con la lectura de este texto, antes de empezar lo que realmente se convierte en una gran novela, entramos en la vida y el mundo de aquel faraón, base de la historia del pueblo egipcio: Tutankamón. Conocemos la vida de su infancia, como nos dice el autor, poniendo las palabras del faraón, con sólo diecisiete años. Quizá puede ser un buen aporte, por lo que conllevan las imágenes comentadas, la visión de este documental sobre Egipto, una de las grandes civilizaciones.

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es Nombre. El final del texto reproduce (no sabemos si es literatura o realmente las grabó en la piedra) las palabras de Tutankamón:
“Mi imagen aparecerá en los monumentos y jamás, jamás de los jamases, mi nombre desaparecerá”.

Hoy vamos a trabajar con palabras. Como si fuéramos dignos descendientes de los constructores de grandes monumentos, pensaremos en palabras, nombres enigmáticos, difíciles de comprender su significado. Sabemos lo que el diccionario de la RAE define como enigmático: Dicho o cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse.

Empezaremos por lo conocido y, luego, nos adentraremos en la magia de lo desconocido, en lo enigmático, en lo que tú consigas.

El entrenamiento con palabras consiste en que descubras, con el plano que ofrecemos, qué forma verbal son cinco palabras. No es difícil. A lo mejor, no necesitas ni el plano del tesoro, porque te sabes a qué forma del verbo ser corresponden las cinco palabras. Hay que indicar: persona (yo, tú, él/ella, nosotros/nosotras, vosotros/vosotras, ellos/ellas); forma (simple o compuesta); el tiempo (presente, pretérito, futuro) y el modo (indicativo o subjuntivo).

Por ejemplo: yo fuere es la primera persona del futuro de subjuntivo del verbo ser. Más adelante, tienes el plano del secreto. Seguro que te resultará más fácil que el trabajo que tuvieron que realizar los egiptólogos, para descubrir todo lo que en Egipto existía. Esta página nos lo muestra.

Y ahora sí que te toca a ti. Estas son las cinco palabras:

Siendo  Fueseis  Éramos   Serías    Sois

Y este es el plano del secreto
Cuentame

Bueno. Pues ya sabemos algo más de aquel hombre que fue Tutankamón. Hemos supuesto que el personaje es tan atractivo y el libro que hemos comentado tan interesante, que nos hemos centrado en hablar de él lo más que hemos podido. Pero pensamos que, a lo mejor, no te atraen demasiado la vida, los personajes o las obras del antiguo Egipto.

A esta otra página que te presentamos no le pondrás ningún pero, porque te proporciona una importante cantidad de libros que nos ofrecen personajes importantes y de fama mundial. Van desde Tintín hasta Bruce Springsteen, Federico García Lorca, el grupo ACDC, Bob Dylan, y un extenso surtido, hasta 78 libros de personajes o grupos importantes.

A propósito. Si te dijeran, imagínatelo, que has sido tú la nominada o el nominado para elegir los tres libros con el tema que más te apetezca, con los autores o autoras que más te gusten, ¿cuáles elegirías? Pero atención. ¡Sólo tienes unos días para pensarlo! Ponemos una fecha final imaginaria. Por ejemplo, el 23 de abril del presente año. Ya sabes que es el día mundial del libro. Seguro que esa fecha no se te olvida.

 

Autor

Philippe Nessmann

Nació en 1967 en Francia. Estudió ingeniería e historia del arte. Le gustan mucho las ciencias, la historia y la escritura. Trabajó como periodista y la mayoría de sus libros tienen como telón de fondo las ciencias y la historia.

Nuestro observatorio

Más datos biográficos del escritor en Ricochet

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector

Curación. Mario Lodi. Editorial Alfaguara. (Recomendado 9-10 años)

3 Abr

cipi

Yendo y viniendo del campo al matorral, Cipi pasó días de sacrificio, pero no lo sentía, al contrario, estaba más contento porque la gorrioncilla mejoraba cada día.
A veces ésta le decía al compañero:
-¡Qué tristeza tener que estar aquí inactiva, yo que hacía todo sola y volaba más alto que las nubes!
Y lloraba, pobrecita. Otras veces, suspirando, pedía a Cipi:
-Cuéntame lo que ves cuando vuelas, ¿el árbol grande está todavía vestido de blanco? ¿Tienen todavía los prados tantos ojos de colores?
Y Cipi, pacientemente, le explicaba que ya todas las plantas se habían quitado el traje nupcial y se habían puesto el delantal verde de trabajo, estaban atareadas nutriendo a los frutos que todos los días crecían un poco bajo la caricia del sol.
-Bola de fuego está madurando unas bolitas rojas que serán una delicia… -le decía.
Y ella:
-¡Quién sabe si algún día podré salir de este escondrijo y subir a su encuentro! Tengo muchas ganas de calentarme con su fuego, de ver los colores… ¿verdad, Cipi, que los colores son maravillosos? El que más me gusta es el plata de la cinta serpenteante, ¿y a ti?
-A mí el amarillo de los granos de maíz.
-A mí me gustan los mil ojos violetas de una plantita que vive sola en un corralito. Y a ti, ¿qué otra cosa te gusta?
-¡El rojo de las bolitas del árbol grande!
-¡El rojo de las bolitas del árbol grande!
¿Podré todavía ver los colores, Cipi? –suplicaba la gorrioncita desesperada.
-Claro que los verás –explicaba Cipi.
Una vez le dijo:
-Si quieres… yo te acompañaré a verlos cuando estés curada… ¡pero si quieres!
-¡Qué bueno eres! –exclamó la gorrioncilla- no olvidaré lo que has hecho por mí, ¡tú que eres el más hermoso y el más generoso de todos los pájaros!
-Entonces, ¿querrás?
-¡Claro que querré!
-Y luego, si quisieras… -continuó Cipi- me gustaría jugar contigo alguna vez.
-¿Dices alguna vez? ¡Contigo siempre querré jugar si te apetece! Sé un montón de juegos, ¿y tú?
-¡Yo sólo sé hacer carreras!
Tras esta respuesta Cipi se quedó un rato pensando y, de repente, armándose de valor declaró:
-¡Gorrioncita…! ¿Sabes? Creo que sería capaz de hacer otra cosa… si quieres…
¿Un juego?
-¡Más bonito, más bonito!
¿Más bonito que un juego? ¿Qué?
-Juntos… tú y yo… ¿quieres que hagamos una casita de plumas…? Vamos, ¡un nido! Uff, ¿no comprendes?
La gorrioncita no contestó a estas palabras; se acercó a Cipi y con la punta del pico le besó en la cabecita.
-¿Por qué no? –exclamó riendo.
Y por primera vez desde que estaba herida sintió felicidad en el corazón.
-¡Quiero curarme! –gritó.

 Mario Lodi. Cipi.  Ed. Alfaguara

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Muy al principio de este texto, Mario Lodi, el autor, nos plantea una historia entera. Sabemos quién es Cipi.  Con quién está. Con una “chica-pájaro”, su compañera: una gorrioncilla. Parece claro, entonces,  que nuestro protagonista no puede ser otro que un gorrión. Pero ¿te has dado cuenta del título de este capítulo de Cipi? ¿Cuál de estas situaciones tiene relación con la lectura?

1)   Cipi estaba muy cansado y ya no quería ni podía hacer más veces de médico de la gorrioncilla.
2)   Cipi le dice a la gorrioncilla que se vaya con él, rápidamente. Es mejor salir a volar que quedarse ahí, sin moverse.
3)   Cipi le va explicando a la gorrioncilla todo lo que él veía. La gorriona le iba preguntando: cómo está el árbol, las plantas, lo que hacía bola de fuego, que es el sol y todo lo que ella no podía ver ahora.

Vamos a ver una página, (hay varias en esta dirección), en la que aparecen un gorrión y una gorriona. Están haciendo su nido. No sabemos sus nombres, pero puedes dárselos tú.

Y aunque sean tan pequeños, fíjate lo listos que son. Hasta nos permiten jugar un rato. Veremos y oiremos a unos cuantos pájaros. ¿Conseguirás decir a quién corresponde cada sonido?
¡Suerte en el juego!

Y tampoco nuestros cantantes se han olvidado de ellos, de los gorriones. En estas páginas podrás escuchar una canción de Joan Manuel Serrat y otra de Sergio Dalma. Son estilos muy distintos, pero en las dos está presente ese pajarillo pequeño, que podía ser Cipi, el protagonista de la lectura de hoy. Un gorrión.

 Palabra magica
Hoy nuestra palabra mágica es colores. Le dice la gorrioncilla a Cipi: “¿Verdad, Cipi, que los colores son maravillosos? El que más me gusta es el plata de la cinta serpenteante, ¿y a ti?”
Parece que nos lo pregunta a quienes leemos este precioso texto. Pues vamos a comprobar (porque la magia está llena de secretos), que con los colores se pueden hacer miles de cosas: pintar, hablar, cantar y las que a ti se te ocurran.

¿Crees que podrías convertirte en una pintora o en un pintor? ¿Y crear una melodía? Te toca hacer un dibujo, o la letra de una canción, donde utilices los colores. Los que tú quieras. Vamos a pintar o a cantar los colores de los sentimientos. ¿Quééé?, preguntarás.

Tranquilidad. Ya sabemos que no es una cosa fácil. Pero seguro que lo vas a conseguir. Ahora, con lo que te vamos a decir, se te irán ocurriendo cosas bonitas. Tienes que atribuir colores a estos sentimientos:

Si la amistad tuviera un color, ¿cuál sería, para ti?
Si el cariño tuviera un color, ¿cuál sería, para ti?
Si la ayuda tuviera un color, ¿cuál sería, para ti?

Después, a ver si se te ocurre la letra de una canción, para esos sentimientos que tenemos.
Cuentame
¿Has tenido, alguna vez, una conversación con alguien que te planteara algo para hacer los dos, o los tres, o los cuatro, o cuantos seáis tus amigas y tus amigos? ¿Y en casa, con gente de tu familia: hermanas, hermanos, primos y toda la familia que tengas? Cuando te pedimos que participes en este apartado: Cuéntame, es para que pases un buen rato.

Sólo consiste en rascar suavemente la cabeza, mirar enfrente o cerrar un poco los ojos y hacer memoria de cosas estupendas que hayas hecho. No te preocupes si sólo te salen juegos donde lo has pasado fantásticamente. Lo que sí sabemos, porque nos lo ha dicho un pajarito, es que no has pensado en hacer una casita de plumas, como Cipi y la gorrioncita. ¿O sí? A lo mejor resulta que eres una enamorada o un enamorado del cuidado de pájaros y has hecho un montón de nidos. ¿Es así?

Bueno. Te dejamos que pienses un poco y, cuando se te haya ocurrido algo, nos lo cuentas. ¿Te parece? Gracias, de antemano, por participar.

Autor

Mario Lodi

Nació en Vho di Piadena (Italia) en 1922 y ha muerto el 2 de marzo de 2014 en Drizzona (Italia).  Estudió magisterio.  No le gustaba su primer trabajo y lo dejó para irse a pintar pañuelos y telas con un amigo. Después aprobó las oposiciones de magisterio. Su primer destino fue una escuela rural. Formó parte del Movimiento de cooperación educativa (MCE). Allí descubrió una nueva forma de hacer y pensar la escuela. Se jubiló en 1978. Ha estado realizando actividades muy diversas relacionadas con la educación y la literatura hasta sus últimos días. Sus libros para niños parten de los propios niños. Son ellos los que le inspiran.

Alguna opinión de Lodi: “Los niños en la escuela no deben sentirse en competición con los demás para conseguir buenas notas o premios. Deben, por el con­trario, trabajar conjuntamente por el bien de la comunidad. Me parece un valor importante sobre todo en la sociedad actual fundamentada en la competición que genera violencia, corrupción y frustración”.

Nuestro observatorio

Más datos biográficos y entrevista a Mario Lodi

Bibliografía 

Algunos de sus libros en Canal Lector:
¡Estate quieto!
Cipi

 

Won-a-Nee. Scott O´Dell. Editorial Noguer

11 Jul

isladelfines

Un día, cuando me hallaba en el arrecife llenando de mariscos la canoa, vi una manada de nutrias marinas jugando en un banco de algas inmediato. Se perseguían unas a otras, hundiéndose por debajo del banco repentinamente para aparecer de pronto unos metros más allá. Era algo parecido al juego que solíamos emprender los chicos y chicas de mi tribu metiéndonos entre los matorrales de la isla. Busqué a “Mon-a-nee”, pero todos aquellos animales parecían iguales.
Llené, pues, mi canoa de abalones, y empecé a remar hacia la orilla con una de las nutrias siguiéndome. Cuando me paré repentinamente, ella se puso frente a mí. Estaba aún alejada de la embarcación, pero ya sabía quién era. Nunca pensé llegar a distinguirla de sus compañeras, aunque ahora estaba tan convencida de que se trataba de “Mon-a-nee”, que puse en alto, un poco separado de la canoa, uno de los peces que acababa de capturar.
Las nutrias marinas son animales de movimientos rapidísimos dentro del agua, y antes de que pudiera darme cuenta ya me lo había quitado de la mano.
Durante un par de lunas no volví a ver el bicho, y luego una mañana, mientras estaba pescando, emergió de repente en el banco de algas. Llevaba detrás a dos crías. Eran del tamaño de unos perritos de pocos días, y se desplazaban con tal lentitud que “Mon-a-nee” tenía que darles prisa para acelerar sus movimientos. Las nutrias de mar no saben nadar cuando nacen, y su madre tiene que enseñarles en seguida. Poco a poco logra mostrarles lo que tienen que hacer, dándoles golpecitos con sus aletas, y después nadando en círculo alrededor de las crías, hasta que éstas han aprendido a imitar su forma de proceder.
“Mon-a-nee” llegó muy cerca del arrecife, momento que aproveché para arrojar un pez vivo dentro del agua, de los que ya tenía en mi cesto. No lo atrapó instantáneamente, según era su costumbre, sino que estuvo esperando a ver qué harían sus crías. Cuando éstas demostraron interesarse más por mí que por su comida, y el pez empezaba a deslizarse veloz hacia la libertad, lo cogió con sus agudos dientes lanzándolo justo delante de las pequeñas nutrias.
Volví a echar otro pez delante de “Mon-a-nee”, y de nuevo hizo lo mismo. Pese a ello las nutrias pequeñas no supieron lanzarse a por el pez, y al fin, cansada de los juegos de pérdidas de tiempo, nadó hasta ponerse junto a ambas crías y empezó a darles empujones con el hocico. Entonces fue cuando comprendí que “Mon-a-nee” era su madre. Las nutrias escogen compañera para toda la vida, y si muere la madre, el padre se encarga de alimentar y cuidar a las crías. Eso es lo que debía haber ocurrido a “Mon-a-nee”. Miré a la familia de nutrias que nadaba feliz junto al arrecife.
-“Mon-a-nee” –le dije-. Voy a darte un nuevo nombre. El que te corresponde es “Won-a-nee”, porque significa “La chica de los Ojos Grandes”.
Las crías de nutria son animales de un crecimiento muy rápido, y pronto estuvieron aquellas tomando directamente el pescado de mi mano, aunque el abalone por mí lanzado alcanzase el fondo del arrecife, se zambullía, emergiendo con un marisco sujeto al cuerpo con una aleta, y llevando en la boca un pedazo de roca. A continuación se ponía a flotar de espaldas y, colocando el abalone sobre su ancho pecho, lo golpeaba una y otra vez con la roca hasta romper la concha.
Enseño a sus crías a hacer otro tanto. A veces estaba yo sentada en el arrecife la mañana entera, viéndolas a las tres golpear la dura concha contra el pecho. Si no hubiese sabido que todas las nutrias del contorno hacían lo mismo para poderse comer los abalones, me habría parecido que “Won-a-nee” era la inventora de un nuevo juego, sólo por su afán de complacerme. Pero lo cierto es que sus camaradas lo hacían igual. Algo que me maravillaba entonces, y que sigue dejándome perpleja hoy.
Después de aquel verano, una vez que me hice amiga de “Won-a-nee” y sus crías, nunca he vuelto a matar una nutria marina. Tenía a la sazón una capa de piel de ese animal, y la seguí llevando hasta su completo desgaste, pero jamás quise hacerme otra.
Tampoco volví a matar un cormorán para hacerme con sus plumas magníficas, aun siendo pájaros con un cuello largo y delgado, que están siempre emitiendo desagradables sonidos cuando hablan entre sí. Ni siquiera maté ya focas para aprovechar sus tendones; a partir de entonces me serví de algas para ligar o coger lo que necesitaba.
Incluso dejé en paz a los perros salvajes, a los elefantes marinos, a todos.
Ulape se hubiera reído de mí, y lo mismo el resto de la tribu. Pero el que más se hubiese divertido con mi proceder, a buen seguro, habría sido mi padre. Y, sin embargo, así es cómo había llegado a sentir en mis relaciones con los animales que se convirtieron en mis amigos, y también con los que aún no lo eran, pero con el tiempo podían llegar a serlo.
Si Ulape y mi padre hubiesen aparecido riéndose, y todos los demás de la tribu otro tanto, aun entonces hubiera continuado procediendo del mismo modo. Porque lo animales terrestres, los pájaros, son como la gente para mí ahora, aunque no hablen ni hagan otras cosas que nosotros podemos realizar. Sin ellos este mundo sería un lugar muy triste.

Scott O´Dell.  Won-a-Nee.  Ed. Noguer

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

Las primeras palabras de la protagonista, cuando está en su canoa, allí, en el arrecife, nos dan una pista de cómo es este animal marino. Sí, la nutria. Hay una palabra clave que nos define el comportamiento de estos animales: jugando. Son comportamientos que nos parecen casi increíbles, porque desconocemos mucho del mundo animal.

¿Sabes cómo son las nutrias? El diccionario de la RAE nos dice que es un mamífero carnicero, de tres a cuatro decímetros de altura y unos nueve desde el hocico hasta el arranque de la cola. Que tiene pelaje espeso, muy suave y de color pardo rojizo. Vive a orillas de los ríos y arroyos, se alimenta de peces, y se la busca por su piel, muy apreciada en peletería.

Aquí tienes a las nutrias nadando de la mano y jugando, gracias a las imágenes que hemos visto en Youtube.

Y ¿dónde tienen un problema las nutrias? Como dice el diccionario, se la busca por su piel, muy apreciada en peletería. No olvidemos que el ser humano busca también, por la calidad y lo que cuesta su piel, a animales como tigres, leopardos, jaguares, visones, martas, armiños, linces, osos, serpientes, lagartos, iguanas, cocodrilos y, por desgracia, un largo etcétera.

Sí, esto es real y quizá hayas oído hablar de ello. Procura ayudar a esos animales y conservarlos, mientras podamos. Podríais elaborar un cartel, con imágenes que obtengáis de internet o, mejor, dibujándolas, con un mensaje que elaboréis de protección a los animales. Aquí tienes a varios que están en peligro de extinción.

Lo que sí hemos aprendido con este texto de Scott O´Dell, de ese precioso libro que es La isla de los delfines azules, es que las nutrias escogen compañera para toda la vida y si muere la madre, el padre se encarga de alimentar y cuidar a las crías.

Palabra magica

Nos dice la protagonista:

“Ulape se hubiera reído de mí, y lo mismo el resto de la tribu. Pero el que más se hubiese divertido con mi proceder, a buen seguro, habría sido mi padre. Y, sin embargo, así es cómo había llegado a sentir en mis relaciones con los animales que se convirtieron en mis amigos, y también con los que aún no lo eran, pero con el tiempo podían llegar a serlo”.

Nuestra palabra mágica de hoy es amigos. Lo dice, como leemos en la contracubierta del libro de la editorial Noguer, Karana, “que así se llamaba la muchacha india que pasó dieciocho largos años viviendo en completa soledad”.

Si piensas un poco, seguro que en la literatura, en el cine o en la televisión, recordarás un montón de personajes que fueron o son amigos muy famosos. Ahí están Epi y Blas, Batman y Robin, Tom y Jerry, Mortadelo y Filemón…

Cuentame

Seguro que para ti, también la amistad es algo fundamental. Podrías contarnos qué esperas de las amigas y de los amigos. ¿Qué es lo que más valoras en la amistad? ¿Cuándo y con quién empezaste a sentir que había nacido la amistad? ¿Cuáles han sido los momentos más felices en tu relación de amistad? ¿Lo recuerdas?

Si tuvieras que empezar ahora una amistad verdadera con alguien, qué es lo que buscarías, entre toda la gente que conoces. ¿Crees que es lo mismo la familia que los amigos o amigas o son cosas totalmente diferentes? ¿Qué ha sido lo más importante que ha hecho por ti un amigo o una miga? ¿Y tú por ella o por él?

Autor

Scott O’Dell nació en Los Ángeles, California (USA) , el  23 de mayo de 1898 y falleció en Mount Kisco, Nueva York (USA),  el 15 de octubre de 1989. Estudió en varias universidades. Realizó diversos trabajos, especialmente en el mundo del cine y periodismo. Como escritor, destacó con sus libros de aventuras  destinados a los jóvenes.

Recibió numerosos premios entre ellos  el Premio Hans Christian Andersen.
Nuestro observatorio

En la siguiente página se puede ampliar algunos datos sobre Scott O’Dell.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor  tomada de  Canal Lector.