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Las Islas Felices detrás del Viento. James Krüss. Editorial Anaya

25 Jul

islasfelices

Hablando habíamos llegado junto al hombre viejo con barba al que quería llevarnos el pájaro escribano. Estaba sentado al pie de una pequeña roca a la sombra de un pino. Junto a él brotaba un arroyo de la pared de piedra que se iba serpenteando a través de un prado de colores. Un león se había tendido al borde del arroyo y conversaba con el viejo.
Cuando el pájaro escribano nos presentó al anciano, nos saludó amablemente con la cabeza y nos invitó a sentarnos en el césped. Luego nos ofreció cerveza de miel. Echaba la cerveza de un cántaro que guardaba en un hueco hondo de la roca para que se enfriara.
-Precisamente estoy conversando con el león sobre un tema serio –dijo el viejo-. El señor Abdula, el león, afirma que tiene el derecho de comerse a las gacelas.
-Sí, señor –rugió Abdula-. Una ballena que ha pasado por la costa de África me ha contado que los leones de allí se comen a las gacelas.
-Eso es verdad –chilló la ratona Filina-, en todas partes donde hay leones y gacelas, los grandes leones matan a las pequeñas gacelas y se las comen.
-Pero no en las Islas Felices –dijo el viejo.
-Aquí los leones no tienen coraje para eso –resopló Abdula.
-No, aquí no lo necesitan –le corrigió el viejo-. Eso está relacionado con las cualidades especiales de las Islas Felices. Si tienen tiempo y ganas, señores míos, voy a contarles en pocas palabras la historia de estas islas. De todos modos tengo que contársela al león Abdula.
-Me gustaría mucho –exclamó Emma-ojos-de-águila.
-Y también tenemos tiempo –añadió Emma-banco-de-arena.
-Y además nos gusta oír historias –dijo Emma-pico-de-goma.
Entonces el viejo barbudo nos contó la historia de las Islas Felices detrás del Viento como sigue:
Muy al principio de la historia de la humanidad todos los seres de la tierra vivían pacíficamente entre sí. Todos hablaban el mismo lenguaje, ya fueran flores, leones, hombres o peces. Nadie se comía a nadie. Pues había bastante para comer. Los árboles frutales daban su fruto puntualmente en otoño. Los pollos, patos, gansos, avestruces o grifos ponían huevos para sus vecinos cuando hacía falta. Vacas y cabras daban leche. Coles y lechugas ponían a disposición todo lo que de ellas crecía sobre la tierra, y las remolachas y las patatas daban todo lo que de ellas crecía bajo la tierra. Así nadie necesitaba pasar hambre y nadie necesitaba comerse a nadie. El mundo era un paraíso.
Pero ya entonces había seres vivos que iban siempre sobre las patas traseras y las delanteras las usaban para atrapar. Tenían manos en las que podían oponer los pulgares a los otros dedos. Estos seres eran los hombres. Con sus hábiles manos construyeron una serie de cosas prácticas e hicieron diversos inventos provechosos.
Aprendieron a encender el fuego, a sembrar el grano, a trillar y a moler harina e inventaron también el horno. Cuando lo inventaron todo, hicieron el mejor invento de todos, cocer el pan.
Todos se alegraron mucho y ayudaron entonces a la producción del pan: los canguros tomaban la semilla en sus bolsas y la sembraban, los roedores mordían sus granos cuando estaban maduros, los leones los trillaban con sus colas, los elefantes los trituraban con sus patas enormes, y los hombres, al final, amasaban el pan, lo cocían y lo repartían. Los animales ya no tenían necesidad de ocupar sus días en la búsqueda de alimento. Ahora se tenía tiempo para conversaciones y juegos y nuevos inventos, porque su hambre se podía saciar en cada momento con pan.
Pero ahora que uno se podía saciar cada día y no tenía que esforzarse especialmente, los animales se volvieron algo raros. No se sabe exactamente quién comenzó. ¿Fueron los hombres, los leones, los buitres o los osos? En pocas palabras, de repente había fieras que comían a los hombres, y hombres que mataban animales y después los asaban y se los comían.
Comenzaron a comerse mutuamente, se volvieron desconfiados frente al vecino y hablaban entre sí solamente en voz baja.
Se inventaron incluso lenguajes secretos. Los perros hablaban guauguachi y los gatos miamiachi, los pájaros pipiochi e incluso entre los hombres surgieron varios lenguajes. Naturalmente en este tiempo los hombres eran los más felices, porque eran grandes inventores y podían protegerse en casas de piedra de los animales malvados. Inventaron un costal para sembrar, hoces para segar, mayales para trillar y piedras de molino para moler. Y cuando pudieron hacer solos el pan, no les dieron más a los animales.
Sí, aún vinieron cosas peores. Sacaban punta a fuertes ramas y las lanzaban desde lejos sobre el corazón de animales inocentes. Después asaban los animales, se los comían y a menudo consumían más de lo que necesitaban para saciar el hambre. Se volvieron gordos y blandos, perdieron el pelo de su piel y comenzaron a tener frío en invierno. Entonces se pusieron sobre su cuerpo las pieles de los animales que mataban e inventaron chaquetas, pantalones, zapatos, abrigos y gorros.
Desde entonces el mundo fue para abajo. Pues pronto inventaron los hombres el dinero y la pólvora, y el paraíso se convirtió en la enorme confusión que llamamos historia del mundo.
Sólo en un lugar de la tierra no se notó nada de estos cambios. Aquí, en las Islas Felices. Están rodeadas a veinte millas marinas de distancia por una corona de vientos en torbellinos, por la que nadie puede entrar por el agua o por el aire. Sólo muy abajo en el fondo del mar o alto, alto sobre las nubes logran a veces entrar aquí una ballena o un águila. Y porque estamos detrás de los vientos, señores míos, nos quedamos protegidos de la historia del mundo. Entre nosotros hablan todavía todos con todos, uno ayuda al otro cuando es necesario, no nos comemos mutuamente y cada uno obtiene sus beneficios por ello.

James Krüss. Las Islas Felices detrás del Viento.  Ed. Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

 Antes de comentar nuestra lectura de hoy, vamos a ver un poco los orígenes del ser humano. Cómo empezó la historia del hombre. Han pasado millones de años, desde aquellos difíciles comienzos.

Nos dice el autor que allí, en las Islas Felices,
“Aprendieron a encender el fuego, a sembrar el grano, a trillar y a moler harina e inventaron también el horno. Cuando lo inventaron todo, hicieron el mejor invento de todos, cocer el pan. Todos se alegraron mucho y ayudaron entonces a la producción del pan.”
Hoy, fabricamos el pan, eso que nos dice el autor que fue el mejor invento de todos y que tanto nos gusta, de esta manera.

Pues bien. Ahora, vamos a la literatura. Veremos cómo un autor, en este caso James Krüss, nos cuenta su historia. Que no es una historia de la realidad, de lo que los científicos han estudiado sobre el origen del hombre. Es una narración literaria de imaginaciones de lo que hace tanto tiempo pudo quizá pasar.

Cuando leemos este texto, nos suceden dos cosas al tiempo. Primero, pensamos según lo que nos dice el autor, en lo maravillosa que sería, a lo mejor, la vida en la tierra, al principio de los tiempos. Los animales que podían oponer los pulgares a otros dedos, los humanos, empezaron construir cosas prácticas e hicieron buenos inventos, útiles para la vida.

Lo siguiente que pensamos es: ¿y en qué acabará aquella historia del viejo barbudo que la contó, la de de Las Islas Felices detrás del Viento?

En cuanto al primer pensamiento, todo depende de quienes leen. Imaginar es algo tremendamente personal, único, irrebatible e insustituible. Las lectoras y los lectores tienen un don maravilloso que da la lectura: la libertad. Por eso soñamos, nos emocionamos, lloramos, cuando nos duele el corazón con lo que la autora o el autor escribe. Por tanto, tuya es la lectura. Siempre hay un ¿qué sucederá? Esa es la razón de que se parezcan tanto la lectura y el cine. Porque da igual el soporte que utilicemos. Puede ser el papel, la pantalla del ordenador o de una sala de cine, un anuncio que vemos en una valla…

Para la segunda pregunta que nos hacemos tenemos una solución facilísima. La lectura de la novela de James Krüss, de la editorial Anaya, nos puede resolver todas las dudas. El final de nuestros pensamientos es como el final de la película.

Sí hemos leído que el avance de la humanidad en los siglos que van pasando, empeora con el tiempo. Se empezaron a comer unos animales a otros, se tenían que proteger de los malvados y cosas peores. El autor nos dice que el mundo fue hacia abajo. Para colmo, los hombres, los humanos, inventaron el dinero y la pólvora. Entonces, “el paraíso se convirtió en la enorme confusión que llamamos historia del mundo”.

Palabra magica

La palabra mágica de hoy es contar. Esto dice el texto que hemos leído:

“Si tienen tiempo y ganas, señores míos, voy a contarles en pocas palabras la historia de estas islas. De todos modos tengo que contársela al león Abdula.
-Me gustaría mucho –exclamó Emma-ojos-de-águila.
-Y también tenemos tiempo –añadió Emma-banco-de-arena.
-Y además nos gusta oír historias –dijo Emma-pico-de-goma
Entonces el viejo barbudo nos contó la historia de las Islas Felices detrás del Viento.”

Los cuentos nos atraen, desde que somos muy pequeños hasta que tenemos más edad, mucha, muchísima edad. Lo dijeron las tres Emmas y quizá también se lo diría el león Abdula, al viejo barbudo. Porque la magia de contar la consiguen los grandes cuentacuentos. Esos o esas que nos emocionan, según cuentan una historia, que nos hace vivir la magia.

Cuentame

A lo mejor tú eres el séptimo lector o la séptima lectora de este séptimo cuentacuentos que te ha contado este séptimo cuento.

Pero se han cambiado las tornas. Hoy te toca a ti ser cuentacuentos. Es muy importante el lugar que elijas para contar el cuento. ¡Atención, mira!  Ya hay bastante público. Hemos pedido prestadas unas sillas en la cafetería bar que hay en la plaza, al lado del parque. Han sido muy amables y sólo nos han pedido una cosa: sentarse ellos también, cuando cuentes el cuento. No olvides que es muy importante llevar una ropa especial, tuya, la que usas cuando cuentas un cuento. ¿Cómo es? ¿Te pones una barba, si eres chico, como la que usas en halloween? ¿Y si eres chica, una larga cabellera muy canosa, blanca y zapatos de tacón de horrible bruja? O vas como siempre, porque es mejor ir como tú eres.

En ese lugar que elijas, pasa como en las Islas Felices. No existe nada más que el cuento que cuentes. Todo transcurre con armonía y paz. Aquí sólo se viene a oír tu cuento. Por eso es muy importante, para no defraudar al auditorio, que pienses lo siguiente:

¿Qué historia crees que le puede gustar a este fantástico auditorio que tienes? No olvides que es muy importante seleccionar bien la historia.

Cómo y cuándo sucedió
Quiénes participaron en la historia.
Dónde sucedió
Qué cosas, las más importantes, ocurrieron en tu historia.
Qué fue lo que más te llamó la atención: un susto, una sorpresa, una alegría, una risa, una tristeza, una alegría, un miedo…
¿A quién se lo contaste y cómo se lo dijiste?

Si ves que no te vas a acordar bien de esa fantástica historia que vas a contar, lo mejor es que cojas un papel y lo apuntes, para no olvidarte de nada. Las actoras y los actores de teatro repasan mucho el papel que tienen que hacer, antes de salir a escena. En algunos teatros, también hay apuntador, la persona que está pendiente de lo que dices, para apuntarte, si se te olvida algo. Tú puedes mirar tu papel, si lo necesitas.

A ver qué nos cuentas, porque estamos deseando escucharte. ¡Mucha suerte! Y ¡A escena! La función va a empezar.

Autor

James Krüss

Nació en 1926 en Helgoland, isla del Mar del Norte (Alemania). Es una isla pequeña que para Krüss fue muy importante en su infancia y juventud y lo convirtió en un convencido isleño durante toda su vida. Tras la segunda guerra mundial, en la que participó como soldado del ejército del aire, Krüss cursó estudios de magisterio, pero nunca trabajó como profesor.

Escribió novelas, poesía y guiones para la radio y televisión. En algunas ocasiones no firmaba con su nombre verdadero y utilizaba estos otros: Polder Markus y Ritter Félix. Un amigo alemán fue el que le animó a escribir para niños. En sus libros insistía mucho en la libertad y la paz.

Ganó varios premios, entre ellos el Hans Christian Andersen en 1968.

Murió en 1997 en la isla de Gran Canaria (España).

Nuestro observatorio

Más datos biográficos y curiosidades sobre James Krüss en Instituto Goethe y el periódico La Provincia

BIbliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor  tomada de  Canal Lector.

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 11-14 años (Época 1)

6 Feb

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 primeros textos publicados, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

El Cuaderno de Preguntas. Textos 11-14 años

1.- El perro Bobby.  Luigi Malerba

No te puedes imaginar lo que supuso el perro Bobby en el teatro y en la Televisión italiana. Porque Bobby era un fantástico actor de teatro. Si echas un vistazo a esta página y, por supuesto a este recomendable libro de Luis Matilla,  a lo mejor encuentras estupendas informaciones sobre el arte teatral.

Quizá las necesarias para unir palabras y definiciones (además del diccionario, naturalmente).

Palabras:
1 Escenario
2 Ensayo
3 Telón
4 Decorados

Definiciones:
a) Lugar donde se representa la obra, a la vista del público.
b) Todos los objetos que se necesitan para la representación: muebles, telas, pinturas, etc.
c) Prueba que se hace para ver qué tal sale la obra.
d) Tela muy grande que se pone en el escenario. Puede bajarse y subirse o ir de derecha a izquierda. Cuando empieza la obra, se dice: “¡Arriba el telón!”

2.-  Las Islas Felices detrás del Viento.  James Krüss

Pues por desgracia, no estamos en las Islas Felices. Dice el autor, James Krüss, que están rodeadas a veinte millas marinas de distancia por una corona de vientos en torbellinos, por la que nadie puede entrar por el agua o por el aire.

Sabemos que una milla marina son 1852 metros. Es decir: Si la distancia entre Madrid y Barcelona es de 621 kilómetros, la distancia en millas marinas sería de 345. Pero como no tenemos que inventar lenguajes secretos, vamos a ver qué nos cuenta el hombre viejo con barba.

Había cosas maravillosas en las Islas felices. Y cuando aparecieron otras, dice el autor que la vida se torció y fueron peores. Verás ahora distintos nombres. Acompaña a Abdula, a Emma ojos de águila, a Emma banco de arena y a Emma pico de goma. Escribe, en dos columnas, cuáles serían, para ti, cosas buenas, en una y cosas malas, en otra.

Frutas, huevos, leche.  Lenguaje secreto.  Pan para todos.  Flechas para cazar.  Comer muchísimo, por si acaso.  Hablar todos con todos.
Tener pieles de animales para ropa.  Tiempo para hablar y jugar.  Paz entre los humanos.   Ganar siempre el más fuerte

3.- Mi año. Roald Dahl

En la lectura de este texto, encontramos dos opiniones del mismo autor. Por una parte, dice que los topos son animales extraordinarios. Se comen asquerosos ciempiés, larvas de mosca y plagas que dañan las flores y las verduras. Por otra, el topo no es un marido nada atento hacia su compañera: deja que ella dé a luz y que críe a los cachorros sola. Como hacen muchos humanos, dice Roald Dahl.

Lo que sí nos dice, para que se vayan pero sin matarlos, es un truco que funciona, como él ha comprobado.

¿Qué truco utiliza el autor? Elige la respuesta correcta.

1) La mejor solución es perseguirlos con un veneno.
2) Pone, en la puerta de la cueva que es la casa de los topos, unos caramelos y cosas dulces. Se espera a que el topo salga a comérselos y entonces se le atrapa con una bolsa de plástico.
3) La mejor solución es buscar una botella vacía. Enterrarla, dejando el cuello arriba, sin enterrar. Esperar a que haya una brisa o un viento. Se producirá en la botella una especie de silbido o murmullo. El topo se irá, porque no soporta el ruido.
4) El mejor truco es marcharse de allí. Regalar la casa y la finca y que venga otro dueño.

4.- Vuelve pronto. Alberto Manzi

Has leído un texto que nos cuenta la relación entre dos jóvenes de distinta raza, distinto color de piel, distintas formas de vivir y de pensar. Son Isa y Filips. Y sabemos que la palabra mágica que hemos elegido es: amigo.

También podríamos poner un título al texto. Por ejemplo: Sí, pero Vuelve pronto, que es la última frase de nuestro texto de hoy.

En la lectura, encontramos muchas palabras relacionadas con el tiempo que pasa. Señala, en las siguientes frases o palabras, cuáles son las que tienen que ver con el tiempo que dura algo que sucede o puede suceder.

1) Durante muchos días
2) ¿Quién dice eso?
3) Isa comenzó a comprender
4) Volverás a verme
5) Ya no le gritaba cuando fallaba un tiro.
6) Ahora llévame a casa

5.- El rastro de “El Caracol”Wolfgang Ecke

Fíjate si es importante conocer el significado de las palabras. En los libros policíacos, en las películas de ese género y en la realidad que nos cuentan los periódicos o la televisión, una sola palabra o una expresión es la mejor arma que suelen utilizar la policía, los detectives y quienes persiguen a los que hacen el mal. El caracol pertenecía al gremio de los ladrones de la gran ciudad. Pero ¿por qué lo llamaban El caracol?

1) Porque cuando robaba algo muy caro, se le caía la baba.
2) Porque iba en un coche que era más lento que un caracol.
3) Porque se ponía a comer con tranquilidad, cuando robaba.

El caracol es un mote, que también se llama apodo. Es un sobrenombre que se da a alguien por una cualidad o condición suya. ¿Tienes tú algún mote? ¿Conoces a alguien que lo tenga? A ver si unes los apodos o motes con los personajes:

1 La reina del pop
2 El Caracol
3 La pulga

a) Leo Messi
b) Madonna
c) Ferdinand Huf

6.- Caperucita en ManhattanCarmen Martín Gaite

El veterano comisario de Harlem, localidad al norte de Manhattan, en la ciudad de Nueva York, conocía muchas cosas de miss Lunatic. ¿Qué quería proponerle aquella tarde de invierno, a cambio de una suma importante de dinero?

1) Que entrara en el cuerpo de policía.
2) Que colaborara con la policía como confidente, o sea, espía.
3) Que jugara con él al póquer y ganaría mucho dinero.

La conversación entre Mis Lunatic y el comisario parece un juego de preguntas y respuestas. Las preguntas de Mis Lunatic son: ¿Para qué necesito yo dinero, mister O’Connor? ¿No le parece que he dado pruebas suficientes de asegurarme yo sola mi vejez? ¿A qué llaman vivir? Es verdad (que no pedía dinero) ¿y qué? Cuando el comisario le dijo que si no tenía ni dinero ni miedo, Mis Lunatic le responde con otra pregunta: Yo no. ¿Y usted?

El comisario, como está bastante alucinado con lo que piensa y dice mis Lunatic, le pregunta (refiriéndose a cuándo llegó): ¿En 1885? ¿El mismo año que trajeron aquí la Estatua de la Libertad? ¿Va a ir usted a casa de Edgard Wolf? ¿El rey de las tartas?

Ahora, nosotros preguntamos y tú respondes. ¿Dónde se escriben los signos de interrogación?

1) Los signos de interrogación se escriben al principio y al final de las oraciones en que se formula una pregunta
2) Los signos de interrogación se escriben al final de la pregunta.
3) No hace falta escribir esos signos. Se sabe que es pregunta.

7.- El cuento de mi vidaHans Christian Andersen

Has leído un texto escrito por el autor que tanto conoces. Sí, lo conoces quizá no por su vida, esa que nos cuenta en el texto. Piensa un poco y responde a estas facilísimas preguntas, en las que sólo te pedimos que nos digas la verdad. ¿Cuál de estos cuentos has leído?

La sirenita, El patito feo, El soldadito de plomo, La tetera, La pequeña cerillera… A lo mejor, has leído alguno que no está en esta lista.

Hay, en este texto, unas palabras muy interesantes, que no dice Andersen. Las dice un poeta que se llamaba Baggesen, y que estaba en una cena donde fue Andersen, que lo que quería era ser cantante. Esas palabras van entre comillas: “Pronostico que este joven llegará un día a ser alguien”. Y siguió diciendo algo que a Andersen le sirvió para siempre: “Pero no te envanezcas cuando el público te dedique sus aplausos”. Es decir, no seas presumido, vanidoso, cuando alguien te aplauda. Dijo que había que ser natural y no presumido.

Has visto que las palabras que dijo el poeta Baggesen van entre comillas. ¿Sabes por qué?

1) Las comillas se ponen cuando no se entiende lo que se dice.
2) Las comillas se ponen cuando se escriben las palabras o frases que ha dicho otra persona.
3) Las comillas se ponen cuando decimos palabras que no están en el diccionario.

8.- El muroGerald Durrell

Algo muy importante que debemos hacer siempre (y más si vamos a alguna excursión a un lugar donde haya animales), es informarnos sobre ellos. Con los que conocemos y sabemos cómo son, no hay problema. Pero ¿y si no sabemos cómo es determinado animal?
Por tanto, lo mejor es informarnos. Tenemos libros, enciclopedias, ordenadores y muchas maneras de obtener lo más valioso. La información.

Empezaremos por rellenar las letras que faltan en estos nombres. Cuando lo tengamos, iremos a nuestras fuentes de información y ellas nos dirán si corremos o no graves peligros con esos animales.

Palabras a las que les falta una letra:  (letras posibles para poner: v, b, h)

Ti-urón blanco
-íbora mocasín de agua
-ipopótamo africano
Lo-o gris
Perro dó-erman
a-ispa de mar

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 11-14 años
1: La respuesta correcta es: 1 – a     2 – c      3 – d     4 – b
2: Respuesta libre
3: La respuesta correcta es la número 3
4: La respuesta correcta es: 1), 3), 4), 5) y 6). Son adverbios, preposiciones, verbos en futuro que nos indican cuándo se realiza la acción.
5: La respuesta correcta es la número 3
6: Las respuestas correctas son: La primera cuestión es la número 2. La segunda pregunta es la número 1
7: La respuesta correcta es la número 2
8: La respuesta es la siguiente: Tiburón blanco;  víbora mocasín de agua;  hipopótamo africano;  Lobo gris;  Perro dóberman;  avispa de mar