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El perro Bobby. Luigi Malerba. Editorial Espasa Calpe

6 Jun

hipotenusa

Bobby se ponía detrás de la puerta de cristales de la cocina y miraba a los dueños mientras comían. Bobby tenía hambre y frío, pero sobre todo mucha hambre, porque los dueños al terminar de comer, le daban alguna corteza de queso, algún huesecito de pollo y nada más. Así que Bobby, para llenarse la barriga, tenía que ir a cazar ratones de campo como si fuese un gato, o bien atrapaba al vuelo alguna mosca. Pero su barriga necesitaba otras cosas muy distintas.

Detrás de la puerta de cristales de la cocina Bobby había aprendido a hacer muchas muecas para impresionar a los dueños, que la verdad es que no se impresionaban nunca. Se lamía los bigotes, inclinaba la cabeza a un lado y a otro, entornaba los ojos, lloraba, bostezaba, levantaba la pata derecha, levantaba la pata izquierda, sacudía las orejas, movía la cola de diez maneras distintas, había aprendido también a poner una sonrisa triste que hubiera conmovido hasta a los perros. Pero sus dueños no se conmovían, dejaban la puerta cerrada y al final de la comida le daban las sobras de siempre.

Un día pasó cerca de la casa el carruaje de un circo y Bobby se acercó para pedir de comer desarrollando toda su mímica para conmover a los saltimbanquis que estaban dentro del carruaje. Éstos no solamente le echaron de comer desde la ventanilla, sino que se pararon y le hicieron subir con ellos. Bobby, que no estaba nada encariñado con sus dueños, se unió con mucho gusto a los saltimbanquis y desde aquel día trabajó en el circo. Los espectadores se extasiaban ante aquel perro que interpretaba tan bien, se conmovían, se divertían, y Bobby se convirtió en un perro famoso. Un día la lona del circo quedó destruida por un incendio y Bobby fue vendido a una compañía de teatro. En el escenario, Bobby participaba en las comedias de Pirandello, de Goldoni y hasta de Shakespeare. Los espectadores se entusiasmaban con él y los actores terminaron teniendo celos de él y lo echaron.

Bobby formó una compañía de teatro propia junto a otros perros que había encontrado por la calle e interpretó sus escenitas en las plazas de las ciudades y de los pueblos, y la gente, al final del espectáculo, le daba de comer en abundancia, salchichas de cerdo, filetes crudos, pollos asados, tocino ahumado. Un día, Bobby hizo un número también en la televisión y lo vieron veinte millones de espectadores. Sus ex dueños lo reconocieron, lo buscaron, pero cuando lo encontraron, Bobby y sus compañeros les enseñaron los dientes. Los malos dueños tuvieron que volverse a casa con las orejas gachas.

Luigi Malerba. La hipotenusa del elefante y otros cuentos.  Ed. Espasa Calpe

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

 El autor nos cuenta la vida de un pobre perro, que tenía dueño, pero vivía como si estuviera abandonado. Muchas veces, la vida de los animales es terrible. Esto nos hace preguntarnos: ¿por qué alguien tiene un animal en casa? ¿Para qué y por qué lo quiere tener? ¿Ha pensado lo que significa tener un animal vivo, que necesita cariño, alimento, limpieza, juego, paseo y tantas otras cosas?

Pensemos antes, simplemente, qué cosas necesitamos nosotros para vivir a gusto. Para disfrutar de la vida. ¿Con quién vivimos? ¿Qué pedimos a quienes conviven con nosotros?

Hoy, conocemos a muchas personas que quieren tener una mascota. Porque sí, porque les apetece: tener un perro, un gato, una tortuga, un pez, ¡y hasta un tigre, un león o un oso! Si son pequeños, a lo mejor ni nos devoran ni nada y podemos presumir de ellos.

Lo que sí sabemos es que gran cantidad de animales son abandonados a su suerte, porque ya no nos interesan, nos estorban o por razones que cada una o cada uno saben. Pero el final es trágico. Sabemos que acaban muy mal los últimos días de su vida. Y eso es algo tremendamente injusto. Luchemos contra ello.

Hay personas que dedican mucho tiempo a salvarlos, y a hacer por ellos lo que pueden. Aquí tienes una dirección de gente que trabaja por la vida de los animales.

Palabra magica

La palabra mágica de hoy es:  Dueño.

Hay animales que no tienen dueño. Que viven en libertad. Tienen su territorio. Son animales salvajes. También a ellos debe proteger el ser humano. Hay mucha gente estupenda que se dedica a esa labor. ¿Te gustaría dedicarte a la protección de animales? Ya has visto Salvemos las patitas. Aquí tienes varios videos de animales en libertad. Te sugerimos que busques el que hay de animales en libertad en la Reserva Natural de Sevilla. Quizá esté más cerca de ti que los otros. Disfruta viendo la libertad de los animales.

También los libros nos ayudan a disfrutar, a pasar un buen rato, a pensar, a descubrir, a tantas cosas estupendas para vivir… ¡En libertad! En este libro que te recomendamos, encontrarás una historia que tiene, como en el caso de Bobby, a un protagonista animal: el lobo. Se llama Hambre de lobo. Es del escritor Éric Pintus y está publicado por la editorial Océano.

Cuentame

¿Has vivido alguna aventura con algún animal? La del escritor Luigi Malerba, el autor del texto que has leído, casi seguro que no. Porque es que Bobby, con lo bien que interpretaba, hasta montó una compañía de teatro. A propósito: ¿te gusta el teatro? ¿Has ido alguna vez? ¿Has interpretado alguna obra de teatro en el colegio, en casa, o en algún cumpleaños con amigos?

Si te gusta, como a Bobby interpretar teatro, te sugerimos este libro de Luis García Matilla. La aventura del teatro. Editado por Espasa-Calpe.

Autor

Luigi Malerba

Luigi Malerva es el seudónimo de Luigi Bonardi. Nació el 11 de noviembre de 1927 en Berceto (Italia) y murió el 8 de mayo de 2008 en Roma (Italia)

Estudió Derecho en Roma. Trabajó como periodista.  Colaboró en varios medios como el cine,  la televisión  y la publicidad realizando  guiones.

Era una persona muy inquieta , le gustaba mucho viajar, especialmente a Oriente.  Sentía curiosidad por muchos temas: la lengua, las palabras,  las costumbres, la historia.. la vida, en su conjunto. Todo esas inquietudes se ponen de manifiesto en su obra.  Fue un maestro en el uso de la ironía.

Recibió varios premios en su vida.

Nuestro observatorio

Más datos sobre Luigi Malerba en la página de Wikipedia.

BIbliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor  tomada de  la editorial Gadir.

El descubrimiento del alfabeto
Las rosas imperiales
El agua del mar y El descubrimiento del alfabeto

La llegada del erizo. Pablo Albo. Editorial Everest (Recomendado: 9-11 años)

24 Sep

rinoceronte

Antes de conocer a Flipi, nos parecía que un erizo de tierra era un animal poco adecuado para vivir en un domicilio.
“¿Quién será capaz de tener un bicho de esos en una casa?”, pensábamos cuando lo veíamos en las tiendas de animales. Pero a Flipi no pudimos cerrarle la puerta de nuestra humilde morada (1) por la manera en que llegó a ella. Nos lo trajo un vecino compungido (2) en una noche de luna llena.
-Le he dado un golpe con el coche, pobre –nos dijo-. En vez de salir corriendo y apartarse, cuando me ha visto venir se ha erizado y se ha quedado parado en medio de la carretera. Se le ve aturdido. Espero que no tenga nada grave. Yo salgo de viaje y no puedo atenderle, pero he pensado que a vosotros os deben gustar los animales y podríais haceros cargo de él –todo esto lo dijo en menos de medio minuto. Ese hombre hablaba a la velocidad del rayo.
Su coche estaba parado en medio de la calle y delante de él había una bola de pinchos. Mi hermana fue a casa y volvió con el bolso negro de mi madre, el nuevo. Con ayuda de un palo y mucho cuidado lo metimos en él y nos lo llevamos a casa. El vecino reemprendió la marcha dándonos las gracias a través de la ventanilla.
Los problemas empezaron cuando el erizo se negó a salir del bolso negro de mi madre, el nuevo. No había manera de hacerle entrar en razón. Permanecía como una pelota redonda con la que nunca jugarías descalzo al fútbol. Si te atrevías a acercar la mano, él pegaba unos saltitos que hacían más amenazadoras sus púas.
-Mira, pega espertugás –dijo mi hermana refiriéndose a los saltitos. Entonces, la tortuga, que era bastante cotilla y algo sorda, acudió a su ritmo. Lo hacía siempre que alguien decía una palabra que terminara en “uga” porque pensaba que hablaban de ella. Se llamaba Huga. Aunque, claro, a su velocidad, rara vez llegaba al lugar de los acontecimientos a tiempo de enterarse de algo. Eso le daba rabia, pero como era de gran corazón y buen carácter no tardaba en olvidar el incidente. Además, las tortugas, como todo el mundo sabe, son bastante olvidadizas. Pero tiempo habrá de hablar de la tortuga.
El caso es que el erizo permaneció erizado durante tres días con sus noches. Llegamos a pensar que ese era su estado natural. Pero al cuarto día, la bola empezó a abrirse y de ella asomó una trompita que olisqueaba el aire, unos ojitos saltones que miraban con curiosidad el mundo nuevo que se abría ante ellos y aquellas manitas… Conquistó nuestro corazón y se quedó a vivir con nosotros. Siempre tuvo la puerta abierta a pesar del peligro que seguía representando para él la carretera. “La libertad siempre tiene sus riesgos”, decía mi abuelo. Pero nunca quiso irse, prefería meterse en el bolso negro de mi madre, el nuevo, durante el día y pasar las noches buscando caracoles en el salón de casa. Mientras vivió con nosotros no hubo ni un caracol en el salón (“antes tampoco”, decía mi hermana).
Pensé en llamarle Felipe. Me parecía un nombre muy apropiado para un erizo. Pero mi padre dijo que no estaba bien que se llamara igual que un tío suyo y se quedó con Flipi.
Con el tiempo nos enteramos de que en realidad no era un erizo sino una eriza. Pero esa es ya otra historia.

(1) Humilde morada: casa más bien pobre, sin lujos de ningún tipo.
(2) Compungido: triste, apenado.

Pablo Albo. ¿Rinoceronte? ¿Qué rinoceronte? Editorial Everest

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto
Por si acaso no conoces muy bien a los erizos, a lo mejor, después de esta lectura y de lo que ahora vas a ver, resulta que te conviertes en una o un gran especialista en estos animalitos.

También puede ser que no te gusten mucho. Eso depende sólo de ti y de las posibilidades que tengas para vivir con ellos. Lo que pueden costar, cómo es tu casa, qué opinan los mayores y toda la familia y todas esas cosas que debemos tener en cuenta, para tomar decisiones importantes. Y la de tener un animal es muy, pero que muy importante. Que tengas suerte.

En la lectura, ya ha llegado a casa ese nuevo habitante.
Todo comienza con un golpe que un vecino le da al erizo, con el coche. A partir de ahí, el vecino, que sabe que a los otros vecinos les gustan los animales, no duda en llevar al erizo a esa casa. Lo que pasó a partir de ahí, sólo lo saben los hermanos. Lo que sí sabemos es que lo llamaron Flipi, porque iban a llamarlo Felipe y a su padre no le gustó. Un tío suyo se llamaba Felipe y no estaba dispuesto a que un erizo se llamara igual. Lo que sí sabemos es que el erizo acabó en casa, porque lo pusieron en un bolso de su madre, nuevo. Pasó un tiempo en su casa y parece que no quería irse. Tenía la puerta abierta, pero nada. Que de allí no se iba. De hecho, el abuelo dijo una cosa importante, para explicar a los hermanos que lo estaban haciendo bien: “La libertad siempre tiene sus riesgos”. Es decir: ellos ya no podían haber hecho más. Lo llevaron en el bolso nuevo de su madre, lo subieron y le ofrecieron la casa entera, para lo que él quisiera. Era sólo que Flipi quisiera quedarse allí o que se fuera. Lo que también sabemos es que la tortuga iba a su ritmo. O sea, muy despacio. Aquí tienes a una.

Seguro que conoces una expresión que se dice en español.
“Vas más lento que una tortuga”. Y este texto de Pablo Albo que hemos leído, nos permite, también, jugar con las palabras. Puedes ahora, uniendo las expresiones y sus significados, pasar un buen rato con las palabras y demostrar que dominas tu lengua: el español.

1)Habla a la velocidad del rayo a) Duerme mucho tiempo
2)Duerme como una marmota b) No dice nada
3)Hace mucho el ganso c) Me está ya enfadando
4)Me está tocando las narices d) Hace mucho el tonto
5)No dice ni mu e) Habla muy deprisa

(La solución es combinar los siguientes números con las letras, de esta forma: 1- e ;  2 – a ;  3 – d ;  4 – c ;  5 – b).

Palabra magica
La palabra mágica hoy es conquistó. Conquistar, como puedes leer en tu diccionario es ganar, conseguir algo. En este caso, el erizo “conquistó nuestro corazón”. Es decir, se ganó el cariño de los protagonistas. La palabra es tan mágica que consiguió que los dos hermanos se quedaran, por fin, con el erizo en casa. Y ahora, si vas al apartado de cuéntame, lo único que queremos saber es cómo habrías reaccionado tú, si te sucede lo mismo que a los protagonistas de la historia. ¿Crees que también, si te pasa a ti la llegada del erizo, habrías hecho lo mismo?

Cuentame

Ya te hemos anticipado lo que te íbamos a pedir: que nos cuentes tú cuál habría sido tu reacción, si el vecino llega a tu casa con un erizo. Oye. Y una cosa más, para que nos la cuentes: ¿y si en vez de ser un erizo, hubiera sido un perro, que estaba en la calle y casi lo atropella un coche? ¿Y si hubiera sido un gato? ¿Y si hubiera sido un caballo, que se escapó y estaba perdido en tu ciudad? Cuéntanos a qué animal podrías alojar en tu casa, con tu familia, con tus vecinos, con tus amigas y amigos. ¿Dónde crees que habría problemas? ¿Cómo crees que podrías ayudar a algún animal que lo necesitara?

Y otra cosa más fácil. Vamos a pensar ahora en las personas, no en los animales. Seguro que conoces a gente que necesita ayuda. ¿Por qué crees que la necesita? ¿Conoces a alguna organización que ayuda a la gente que lo necesita? ¿Y a alguna persona que haga eso alguna vez?

Autor
Pablo Albo

Nació en  1971 en Alicante (España).
Se diplomó en Trabajo social por la Universidad de Alicante, aunque no ejerció. Simultaneó los estudios con la Animación sociocultural. Es narrador además de escritor y ha participado en numerosos festivales. Ha colaborado también en la radio contando historias y recomendando libros.

Nuestro observatorio

Podemos leer más información sobre el autor en su página web.

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector.

 

La zorra y el tambor. Popular. Editorial Combel (Recomendado: 9-11 años)

18 Jun

elibrodelasfabulas

Una vez, una zorra que hacía no sé cuántas horas que no hincaba el diente a nada, porque corrían malos tiempos y había mucha escasez, merodeaba por una alameda umbría (1) cuando vio un tambor colgado de una rama. No se sabe de quién era, pero seguro que lo habían dejado allí para ir a buscarlo más tarde.
Era la hora del viento marero (2), que llega puntualmente todos los días y alborota las cañas de los cañaverales y las copas de los álamos, los sauces, los chopos y los alisos (3) que crecen a la orilla de los ríos y rieras (4). Al soplar, agitó las ramas del álamo en el que estaba el tambor, y éstas percutieron como baquetas (5) sobre el instrumento y le arrancaron una serie de sonidos alargados y profundos.
El sonido llamó la atención a la zorra y la hizo detenerse. Miró el instrumento y, como le pareció un odre o un pellejo de los que se llenan de cosas de comer, pensó que, seguramente, dentro habría algo aprovechable, quizá carne en conserva o, tal vez, fruta confitada, y que, por tanto, valía la pena intentar atraparlo.
Con ese propósito, dio un salto, golpeó el tambor con el hocico y lo hizo caer al suelo. A continuación, rasgó el tenso parche de piel con los dientes, para ver lo que había dentro, pero…, ¡qué amarga desilusión! ¡No había nada más que aire! Ni carne en conserva, ni fruta confitada, el tambor estaba completamente vacío.
-Ahora que lo pienso, no me extraña –reflexionó-. Bien lo dice el dicho: mucho ruido y pocas nueces, o sea, que quien mucho habla, poco piensa. Y por no pensar, volvemos a tropezar con la misma piedra. Sin más tiempo que perder, se marchó de allí a paso ligero, a ver si encontraba algo menos ruidoso y más sustancioso.

NOTAS

(1) Alameda: conjunto o bosque de árboles que se llaman álamos. Umbría que no le da el sol.
(2) Viento marero: viento que viene del mar.
(3) Aliso: árbol muy alto.
(4) Rieras: lugares por donde pasan las aguas de las lluvias.
(5) Percutieron como baquetas: sonaron como una batería de música.

Albert Jané i Riera (Recopilador). El libro de las fábulas. Editorial Combel

Propuestas para mediadoras y para mediadores
RECURSOS
Texto

Lo que leemos, en las primeras líneas es que la protagonista de la lectura es una zorra. A la que no le resultaba fácil comer, porque hacía bastantes horas que no hincaba un diente a nada. Hincar el diente, como tú ya sabes, significa lo mismo que comer. Es el movimiento que hacemos al comer: hincar el diente o los dientes a los alimentos. Y aquí tienes dos páginas, de un maravilloso programa que tenía Félix Rodríguez de la Fuente, naturalista y protector de los animales. Fueron muchos años los que él trabajó para darnos imágenes, sonidos y la historia real de la fauna en este planeta. Todos los que veíamos sus programas, en televisión española, lloramos su desaparición, en el año 1980. Aún quedan eso sí, maravillosos documentos de lo que fue, con sus compañeros, el trabajo a favor de la vida animal.

La siguiente página, también dedicada al zorro, está realizada por la Fundación amigos del Planeta. La imagen final es muy fuerte, terrible. Si eres muy sensible al dolor de los animales, te recomendamos que no la veas.

Palabra magica

La palabra mágica hoy es un verbo en modo indicativo, tiempo perfecto simple o indefinido (que se llama de las dos maneras), tercera persona en femenino singular del verbo reflexionar. ¡Sí! Lo has conseguido. La palabra mágica es reflexionó. Es lo que hace la zorra, animal listo, muy listo. En la página de BioEnciclopedia.com tienes el resumen de las características del zorro: peso, tamaño, sentidos (vista y oído), lugares de vida, tipos de zorros y alimentación y otras muchas cosas, que te interesarán sobre este animal.

Y como conoces el verbo a que hace referencia la palabra mágica, di cuáles de estas frases son posibles y cuáles imposibles. No olvides el significado que da el diccionario de la palabra reflexionar.

a) Mi reloj reflexiona a cada minuto.
b) Antes de un problema, procuro reflexionar.
c) El banco donde me siento, siempre está reflexionando.
d) Hay que reflexionar mucho para tomar esa decisión.
e) La montaña se pasa la visa reflexionando.

(Solución: las respuestas posibles correctas son la b y la d.)
Cuentame

Hemos visto, después de la lectura de La zorra y el tambor, algunas de las características más sobresalientes del zorro. ¿Te consideras conocedora o conocedor de los animales? ¿Serías capaz de establecer, en una lista, cuáles son los diez animales que los profesionales consideran más inteligentes? La lista de animales es esta:

Pulpo. Elefante. León. Perro. Cuervo. Tigre. Chimpancé. Cerdo. Loro. Rata. Oveja. Delfín.

Selecciona los diez más inteligentes. En la próxima página, puedes ver cuáles son y cómo actúan.

Pero, ¡atención! Es probable que te suceda lo mismo que a nosotros. Sí, hasta aquí, creemos que podríamos llegar a la lista de los animales más inteligentes. Pero nos falta uno. Puede que tú hayas oído o visto a esta ave que nos falta. Para nosotros es una novedad. Es un ave que se llama kea. Y es capaz de hacer cosas más que inteligentes, alucinantes. Echa un vistazo y a ver si estás de acuerdo con el adjetivo alucinante.

Autor

Vamos a ver qué nos dice el texto que has leído hoy, el de La zorra y el tambor. Una pregunta muy fácil, facilísima para ti: ¿qué nombre tiene el autor o la autora de este texto que acabas de leer? Si no lo sabes mira, al principio, lo que pone cuando dice autor. Pone popular. ¿Y a quién corresponde ese nombre? Di cuál de estas respuestas es la correcta:

1.- Es una autora que sabe mucho de animales (2 puntos).
2.- Es un autor que sabe muchísimo de instrumentos, como el tambor. (6 puntos)
3.- Popular quiere decir que es del pueblo. Es una historia que conoce mucha gente y que se va contando de padres a hijos, a nietas y a nietos…, durante años y años. (5 puntos)

Después de decir cuál es la respuesta verdadera, haz una operación matemática, muy sencilla, para comprobar si has dicho lo correcto. Sumamos los puntos de las tres respuestas: 2 + 6 + 5. Si al resultado le restamos 8 puntos, hemos ganado los puntos que da la respuesta correcta. ¡Bravo! ¡Enhorabuena! Sabes muy bien qué es un texto que se denomina popular. Son tus mágicos 5 puntos.

 Bibliografía
Más libros sobre fábulas en Canal Lector

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 11-14 años (Época 1)

6 Feb

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 primeros textos publicados, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

El Cuaderno de Preguntas. Textos 11-14 años

1.- El perro Bobby.  Luigi Malerba

No te puedes imaginar lo que supuso el perro Bobby en el teatro y en la Televisión italiana. Porque Bobby era un fantástico actor de teatro. Si echas un vistazo a esta página y, por supuesto a este recomendable libro de Luis Matilla,  a lo mejor encuentras estupendas informaciones sobre el arte teatral.

Quizá las necesarias para unir palabras y definiciones (además del diccionario, naturalmente).

Palabras:
1 Escenario
2 Ensayo
3 Telón
4 Decorados

Definiciones:
a) Lugar donde se representa la obra, a la vista del público.
b) Todos los objetos que se necesitan para la representación: muebles, telas, pinturas, etc.
c) Prueba que se hace para ver qué tal sale la obra.
d) Tela muy grande que se pone en el escenario. Puede bajarse y subirse o ir de derecha a izquierda. Cuando empieza la obra, se dice: “¡Arriba el telón!”

2.-  Las Islas Felices detrás del Viento.  James Krüss

Pues por desgracia, no estamos en las Islas Felices. Dice el autor, James Krüss, que están rodeadas a veinte millas marinas de distancia por una corona de vientos en torbellinos, por la que nadie puede entrar por el agua o por el aire.

Sabemos que una milla marina son 1852 metros. Es decir: Si la distancia entre Madrid y Barcelona es de 621 kilómetros, la distancia en millas marinas sería de 345. Pero como no tenemos que inventar lenguajes secretos, vamos a ver qué nos cuenta el hombre viejo con barba.

Había cosas maravillosas en las Islas felices. Y cuando aparecieron otras, dice el autor que la vida se torció y fueron peores. Verás ahora distintos nombres. Acompaña a Abdula, a Emma ojos de águila, a Emma banco de arena y a Emma pico de goma. Escribe, en dos columnas, cuáles serían, para ti, cosas buenas, en una y cosas malas, en otra.

Frutas, huevos, leche.  Lenguaje secreto.  Pan para todos.  Flechas para cazar.  Comer muchísimo, por si acaso.  Hablar todos con todos.
Tener pieles de animales para ropa.  Tiempo para hablar y jugar.  Paz entre los humanos.   Ganar siempre el más fuerte

3.- Mi año. Roald Dahl

En la lectura de este texto, encontramos dos opiniones del mismo autor. Por una parte, dice que los topos son animales extraordinarios. Se comen asquerosos ciempiés, larvas de mosca y plagas que dañan las flores y las verduras. Por otra, el topo no es un marido nada atento hacia su compañera: deja que ella dé a luz y que críe a los cachorros sola. Como hacen muchos humanos, dice Roald Dahl.

Lo que sí nos dice, para que se vayan pero sin matarlos, es un truco que funciona, como él ha comprobado.

¿Qué truco utiliza el autor? Elige la respuesta correcta.

1) La mejor solución es perseguirlos con un veneno.
2) Pone, en la puerta de la cueva que es la casa de los topos, unos caramelos y cosas dulces. Se espera a que el topo salga a comérselos y entonces se le atrapa con una bolsa de plástico.
3) La mejor solución es buscar una botella vacía. Enterrarla, dejando el cuello arriba, sin enterrar. Esperar a que haya una brisa o un viento. Se producirá en la botella una especie de silbido o murmullo. El topo se irá, porque no soporta el ruido.
4) El mejor truco es marcharse de allí. Regalar la casa y la finca y que venga otro dueño.

4.- Vuelve pronto. Alberto Manzi

Has leído un texto que nos cuenta la relación entre dos jóvenes de distinta raza, distinto color de piel, distintas formas de vivir y de pensar. Son Isa y Filips. Y sabemos que la palabra mágica que hemos elegido es: amigo.

También podríamos poner un título al texto. Por ejemplo: Sí, pero Vuelve pronto, que es la última frase de nuestro texto de hoy.

En la lectura, encontramos muchas palabras relacionadas con el tiempo que pasa. Señala, en las siguientes frases o palabras, cuáles son las que tienen que ver con el tiempo que dura algo que sucede o puede suceder.

1) Durante muchos días
2) ¿Quién dice eso?
3) Isa comenzó a comprender
4) Volverás a verme
5) Ya no le gritaba cuando fallaba un tiro.
6) Ahora llévame a casa

5.- El rastro de “El Caracol”Wolfgang Ecke

Fíjate si es importante conocer el significado de las palabras. En los libros policíacos, en las películas de ese género y en la realidad que nos cuentan los periódicos o la televisión, una sola palabra o una expresión es la mejor arma que suelen utilizar la policía, los detectives y quienes persiguen a los que hacen el mal. El caracol pertenecía al gremio de los ladrones de la gran ciudad. Pero ¿por qué lo llamaban El caracol?

1) Porque cuando robaba algo muy caro, se le caía la baba.
2) Porque iba en un coche que era más lento que un caracol.
3) Porque se ponía a comer con tranquilidad, cuando robaba.

El caracol es un mote, que también se llama apodo. Es un sobrenombre que se da a alguien por una cualidad o condición suya. ¿Tienes tú algún mote? ¿Conoces a alguien que lo tenga? A ver si unes los apodos o motes con los personajes:

1 La reina del pop
2 El Caracol
3 La pulga

a) Leo Messi
b) Madonna
c) Ferdinand Huf

6.- Caperucita en ManhattanCarmen Martín Gaite

El veterano comisario de Harlem, localidad al norte de Manhattan, en la ciudad de Nueva York, conocía muchas cosas de miss Lunatic. ¿Qué quería proponerle aquella tarde de invierno, a cambio de una suma importante de dinero?

1) Que entrara en el cuerpo de policía.
2) Que colaborara con la policía como confidente, o sea, espía.
3) Que jugara con él al póquer y ganaría mucho dinero.

La conversación entre Mis Lunatic y el comisario parece un juego de preguntas y respuestas. Las preguntas de Mis Lunatic son: ¿Para qué necesito yo dinero, mister O’Connor? ¿No le parece que he dado pruebas suficientes de asegurarme yo sola mi vejez? ¿A qué llaman vivir? Es verdad (que no pedía dinero) ¿y qué? Cuando el comisario le dijo que si no tenía ni dinero ni miedo, Mis Lunatic le responde con otra pregunta: Yo no. ¿Y usted?

El comisario, como está bastante alucinado con lo que piensa y dice mis Lunatic, le pregunta (refiriéndose a cuándo llegó): ¿En 1885? ¿El mismo año que trajeron aquí la Estatua de la Libertad? ¿Va a ir usted a casa de Edgard Wolf? ¿El rey de las tartas?

Ahora, nosotros preguntamos y tú respondes. ¿Dónde se escriben los signos de interrogación?

1) Los signos de interrogación se escriben al principio y al final de las oraciones en que se formula una pregunta
2) Los signos de interrogación se escriben al final de la pregunta.
3) No hace falta escribir esos signos. Se sabe que es pregunta.

7.- El cuento de mi vidaHans Christian Andersen

Has leído un texto escrito por el autor que tanto conoces. Sí, lo conoces quizá no por su vida, esa que nos cuenta en el texto. Piensa un poco y responde a estas facilísimas preguntas, en las que sólo te pedimos que nos digas la verdad. ¿Cuál de estos cuentos has leído?

La sirenita, El patito feo, El soldadito de plomo, La tetera, La pequeña cerillera… A lo mejor, has leído alguno que no está en esta lista.

Hay, en este texto, unas palabras muy interesantes, que no dice Andersen. Las dice un poeta que se llamaba Baggesen, y que estaba en una cena donde fue Andersen, que lo que quería era ser cantante. Esas palabras van entre comillas: “Pronostico que este joven llegará un día a ser alguien”. Y siguió diciendo algo que a Andersen le sirvió para siempre: “Pero no te envanezcas cuando el público te dedique sus aplausos”. Es decir, no seas presumido, vanidoso, cuando alguien te aplauda. Dijo que había que ser natural y no presumido.

Has visto que las palabras que dijo el poeta Baggesen van entre comillas. ¿Sabes por qué?

1) Las comillas se ponen cuando no se entiende lo que se dice.
2) Las comillas se ponen cuando se escriben las palabras o frases que ha dicho otra persona.
3) Las comillas se ponen cuando decimos palabras que no están en el diccionario.

8.- El muroGerald Durrell

Algo muy importante que debemos hacer siempre (y más si vamos a alguna excursión a un lugar donde haya animales), es informarnos sobre ellos. Con los que conocemos y sabemos cómo son, no hay problema. Pero ¿y si no sabemos cómo es determinado animal?
Por tanto, lo mejor es informarnos. Tenemos libros, enciclopedias, ordenadores y muchas maneras de obtener lo más valioso. La información.

Empezaremos por rellenar las letras que faltan en estos nombres. Cuando lo tengamos, iremos a nuestras fuentes de información y ellas nos dirán si corremos o no graves peligros con esos animales.

Palabras a las que les falta una letra:  (letras posibles para poner: v, b, h)

Ti-urón blanco
-íbora mocasín de agua
-ipopótamo africano
Lo-o gris
Perro dó-erman
a-ispa de mar

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 11-14 años
1: La respuesta correcta es: 1 – a     2 – c      3 – d     4 – b
2: Respuesta libre
3: La respuesta correcta es la número 3
4: La respuesta correcta es: 1), 3), 4), 5) y 6). Son adverbios, preposiciones, verbos en futuro que nos indican cuándo se realiza la acción.
5: La respuesta correcta es la número 3
6: Las respuestas correctas son: La primera cuestión es la número 2. La segunda pregunta es la número 1
7: La respuesta correcta es la número 2
8: La respuesta es la siguiente: Tiburón blanco;  víbora mocasín de agua;  hipopótamo africano;  Lobo gris;  Perro dóberman;  avispa de mar

Reunión de ratones. Popular. Editorial Imaginarium (Recomendado: 9-11 años)

22 Oct

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Un día, una comunidad de ratones estaba más que harta, porque había un gato enorme y tragaldabas, que los perseguía sin piedad hasta donde fueran. No había manera de escapar de aquel terrible enemigo. Cualquier lugar donde pudieran esconderse esos animales tan pequeños y escurridizos, lo conocía el terrible gato. Y a por ellos iba. Su crueldad y ganas de zampar ratones eran ya conocidas en todo el país ratonero. Sí, todos lo sabían.
Pero había que encontrar una solución para poder vivir. Por eso, el anciano ratón “Mil Años”, que así lo llamaban, pensó que lo que mejor podían hacer era reunirse en asamblea ratonera, a la que era muy importante acudir. Todos podrían, allí, expresar lo que les sucedía y lo que pensaban que podrían hacer.
Y así se hizo. En la cueva más profunda, que sólo “Mil Años” conocía, se reunieron más de quinientos ratones, para expresar sus opiniones.
“Mil Años” se subió a una piedra muy alta, que había en aquel lugar, dio dos palmadas lo más fuerte que pudo y empezó a hablar:
-¡Silencio!, ¡silencio! Quiero que todos los que aquí estáis, en orden, expliquéis qué os está pasando con ese gato canalla, que nos hace la vida imposible.
Todos los ratones empezaron a decirse, unos a otros, ¡sí, sí! Tiene razón “Mil Años”.
-Mientras no sepamos cuándo va a llegar el gato asesino a acabar con nosotros, no tenemos nada que hacer. Somos débiles y pequeños y él es fuerte y grande. Nunca podremos luchar contra él –dijo Ratonín, un ratón listo que pensaba mucho.
En la asamblea de los ratones, todos se pusieron tristes y se oyó un ¡oooohhhh! Parecía que no iban a encontrar una buena solución, para librarse del horrible gato.
Él llegaba sigiloso, sin hacer ningún ruido y, entonces, de un salto, daba un zarpazo al primer ratón que estaba allí, despistado. Luego, se lo zampaba y a buscar otro.
-Bueno –dijo “Mil Años”. He pensado y pensado, mucho, muchísimo. Creo que lo más importante es enterarnos de cuándo llega el odioso gato, para poder escapar al rincón más oculto que conozcamos. Ese al que nunca podrá llegar el terrible animal.
-¡Bieeeennn! -Gritaron todos los ratones.
Entonces, cuando acabaron de gritar, levantó la mano un ratón que estaba en la fila doce de los ratones. O sea, muy atrás. Casi no podía ver ni oír a “Mil Años”.
-A ver –dijo “Mil Años”. Allí veo una mano que pide la palabra. Escuchemos todos, en silencio, al compañero de la fila doce.
-Es que yo pienso, compañeros, que el secreto para nosotros está en saber cuándo viene el maldito gato.
-¡Perfecto! –dijo “ Mil Años”. Sí señor ratón de la fila doce. Fíjense ahora, todos los que están aquí, lo que tengo en la mano.
-¡A veeer! –dijeron todos.
-¿Qué es eso? –dijo un ratón de la reunión.
-Pues sí –dijo “Mil Años”-. Esto que veis aquí es un cascabel. Eso que llevan los humanos cuando son pequeñitos. Se lo ponen al niño o a la niña y así saben los mayores dónde está.
-¡Hala, qué guay! –dijo un ratón-. Ya lo entiendo. Si le ponemos un cascabel al gato, sabremos si viene o no a zamparse alguno.
-¡Exactamente! -dijo “Mil Años”.
-¡Bien, bien! –gritaron todos, entusiasmados.
Pero una ratoncita vieja y muy delgada alzó la mano y preguntó:
-Y decidme, compañeros, ¿quién le pone el cascabel al gato?

Popular. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Editorial Imaginarium

Texto

Todos los ratones se reunieron en una cueva para decidir qué iban a poder hacer, para librarse del gato que se los comía. Allí estaba Mil Años, un sabio anciano, que iba a ayudar a toda la asamblea de ratones, para encontrar una solución. La cosa iba muy bien y todos parecía que estaban contentos, porque se iba a saber cuándo venía el gato y así, ellos se podrían esconder. Mil Años dijo que había que ponerle un cascabel al gato y así lo oirían. La cosa no terminó del todo, porque una viejecita, que sabía mucho, hizo una pregunta, para ver quién la respondía: “¿Quién le pone el cascabel al gato?”

No sabemos si salió algún valiente o alguna valiente ratona, que se arriesgaría a poner el cascabel al gato. La cosa no era nada fácil. Pero ¿tú crees que alguien le pondría el cascabel al gato? Si crees que sí, porque era algo muy importante, dinos tu opinión. Marca con una X lo que decidas:

NO. No le pondrán el cascabel al gato, porque era muy peligroso.
. Sí le pondrán el cascabel al gato, porque les iba la vida en hacerlo, para salvarse. Oirían el cascabel y se esconderían.
Ni SÍ ni NO, porque era una decisión demasiado difícil para ellos.

Aquí tienes, unas líneas más abajo,una dirección, con dibujos y audio relacionados con la fábula que has leído. Son para gente de menos edad que tú, pero resumen muy bien el pensamiento del texto. Si conoces a niñas o niños de menor edad que tú, puede que le guste esta págins. Seguro que te lo agradecerán.

Y como los ratones son animales que aparecen mucho en los cuentos, en la siguiente página tienes otra historia. Y también encontrarás la moraleja. O sea, la enseñanza que nos da esa historia.

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es solución. Ahora verás una serie de definiciones de palabras. Pero sólo una es la definición de la palabra solución. Delante hay unos números. Une los números con las definiciones:

1. No encontrar lo que buscamos. A. Solución
2. Final de algo en que teníamos dudas. B. Perder
3. Distintas opiniones sobre algo. C. Sigilo
4. Silencio que se hace con cuidado. D. Discusión

(Solución: 1 – b;  2 – a; 3 – d;  4 – c).

Cuentame

Una de las cosas que nos enseña este texto que has leído es la importancia que tiene la comunicación. Esta era entre ratones, pero vale, igualmente, para las personas. Si los ratones hubieran actuado, cada uno por su lado, sin ponerse de acuerdo en cómo actuar, probablemente el terrible gato grande y come-ratones habría ganado la partida. Por eso son tan importantes las asambleas. Sabes que una asamblea es una reunión numerosa de personas (en este caso eran ratones), para discutir determinadas cuestiones y tomar decisiones sobre ellas. En muchos casos, en vez de asamblea se llama reunión. Por ejemplo: reunión de vecinos, reunión de alumnas y alumnos, reunión de profesoras y profesores, reunión de directores de cine, etc.

Y tú, ¿has tenido alguna vez una reunión? ¿Con quién te reuniste? ¿Tomasteis alguna decisión importante, para vosotras y para vosotros? ¿Crees que las reuniones son buenas para hablar y decidir cosas que os afectan?

Puedes contarnos tu opinión sobre esa forma de actuar. ¿Crees que siempre es bueno hablar, aunque no todo el mundo esté de acuerdo? De lo contrario, puedes contarnos cómo crees que es mejor actuar, para tomar las decisiones importantes.

Autor

Ya sabes que, en los textos que proponemos, siempre viene, al principio, después del título de la lectura, un nombre. Es el de la autora o autor que lo han escrito. Pero hoy es diferente. No hay un nombre, sino una palabra: popular. ¿Te acuerdas de lo que significa esa palabra? Vamos a hacer un poco de memoria. Ya verás cómo la recuerdas. Hubo un texto en Los Fundamentales donde pusimos popular, en vez de un nombre de autora o autor fue: Yo tenía diez perritos. Te ponemos ahora, unos versos de esa poesía y ya verás cómo te los sabes:

Yo tenía diez perritos.
Uno se perdió en la nieve:
Solo me quedaron nueve.

De los nueve que tenía,
Uno se tragó un bizcocho:
No me quedan más que ocho.

Y así, con más versos, llegamos al último perro que tenía.

El perro que me quedaba
Se perdió detrás de un cerro.
Ya no tengo ningún perro.

Y hoy has leído la fábula que se llama Reunión de ratones. Te recordamos que una fábula es relato ficticio, es decir, que no ha sucedido en realidad, en prosa o verso, con intención de enseñar. Al final de las fábulas hay una moraleja, o sea, una enseñanza de cómo hacer bien las cosas. En una fábula pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados. Reunión de ratones es, también, un texto popular. Lo que quiere decir que es un texto que conoce el pueblo, la gente, durante años, muchísimos años. Eso es lo que significa que un texto es popular.

Bibliografía
Libros sobre ratones en Canal Lector

Cura para una enfermedad asesina. Dr. Mike Goldsmith. Editorial Siruela (Recomendado: 16-18 años)

17 Sep

eureka

¿Podría Pasteur frenar el virus de la rabia en el momento?

El 6 de julio de 1885, Louis Pasteur se vio metido en una lucha a vida o muerte. El niño de nueve años Joseph Meister, de Alsacia (Francia), llegó al laboratorio de Pasteur en París tras un viaje de 400 kilómetros. Dos días antes, el pequeño había sido salvajemente atacado por un perro rabioso. Había sufrido 14 mordeduras en total. Pasteur pidió a dos médicos franceses, Alfred Vulpian y Jacques-Joseph Grancher, que lo vieran. Los dos coincidieron en que, sin tratamiento, era muy probable que muriera.
Pasteur recordaba el terrible sufrimiento de las víctimas de la rabia que había visto cuando era un colegial. El virus de la rabia, transportado en la saliva del animal, tardaba varias semanas en llegar al sistema nervioso y atacaba a la médula espinal y al cerebro. Las víctimas sufrían espantosos temblores, fiebres y espasmos. También tenían alucinaciones, lo que quiere decir que veían cosas que no existían. Tragar les resultaba enormemente doloroso; al final entraban en coma. Poco después sobrevenía la muerte.
Pasteur y su ayudante, Émile Roux, llevaban unos tres años experimentando con un tratamiento contra la rabia, pero Pasteur pensaba que a su trabajo le faltaba mucho para estar concluido. Aunque había probado su vacuna en unos cuantos perros, aún tenía que probarla en un ser humano. Pasteur y sus ayudantes habían puesto en peligro sus propias vidas recogiendo perros rabiosos y sus babas infectadas.
Durante un período de 10 días terriblemente tenso, Pasteur inoculó a Joseph Meister 13 dosis de la vacuna contra la rabia, cada una más fuerte que la anterior. Esperó con inquietud que el tratamiento resultase eficaz. La reacción de Joseph a la vacuna significaría el triunfo o el fracaso de la carrera de Pasteur. Sin embargo, este sabía que las pruebas científicas estaban de su lado: la rabia no era la primera dolencia mortal que investigaba. En 1877 se había extendido por Europa el ántrax, un virus letal que mató a miles de ovejas.
El ántrax era capaz de infectar y matar seres humanos además de ovejas. Gracias a sus experimentos, Pasteur halló que podía crear una forma debilitada de la enfermedad. Cuando la inoculaba a las ovejas, sus cuerpos producían unas sustancias que combatían la enfermedad con éxito. En 1881, Pasteur inyectó su nueva vacuna contra el ántrax a un rebaño de ovejas.
Veinte días después infectó con ántrax no debilitado a estos mismos animales y a otro grupo no vacunado. Todos los animales que no habían recibido la vacuna de Pasteur murieron. Todos los que la recibieron, vivieron. Pasteur utilizaba esta experiencia para crear su vacuna contra la rabia. Averiguó que la médula espinal de los conejos rabiosos, si se dejaba secar, producía una versión mucho más débil del virus.
Cuando se le inoculaba a un animal, la versión más débil del virus no causaba un brote completo de la enfermedad. ¡Por el contrario, hacía que el cuerpo produjera sustancias llamadas anticuerpos, que combatían la dolencia!
Por la misma razón, el tratamiento aplicado al joven Joseph Meister fue un enorme éxito. Sobrevivió y regresó a su casa. Pasteur fue aclamado y los pacientes acudieron en tropel a París. Entre octubre de 1885 y diciembre de 1886, Pasteur y sus compañeros trataron a 2.682 personas que creían estar infectadas de la rabia. Más del 98 por ciento de aquellos pacientes sobrevivieron. Joseph llegó a ser un adulto sano. Tras servir en el ejército francés durante la 1ª Guerra Mundial, trabajó como portero en el Instituto Pasteur, desde entonces un centro que es líder mundial en la investigación microbiológica y de enfermedades.

Dr. Mike Goldsmith . ¡EUREKA! Los descubrimientos científicos más asombrosos de todos los tiempos. Editorial Siruela

RECURSOS

Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto
Ahora disponemos de una gran herramienta, Internet, que nos permite acercarnos a ideas, conceptos, métodos de trabajo, grandes personajes, soluciones a diferentes problemas y mucho más. En el texto hemos leído cómo Louis Pasteur llegó al descubrimiento y solución del problema de la enfermedad de la rabia.
Lo que parece muy evidente es la importancia que tiene la información, la investigación y el estudio, si queremos llegar a descubrir cosas fundamentales para la Humanidad. Y si nos acercamos a los grandes sabios o a las grandes sabias en el mundo y en el tiempo pasado, presente y quién sabe si también futuro, iremos descubriendo desde quiénes somos hasta quiénes podríamos llegar a ser. Temas tan apasionantes como, por ejemplo, la astrofísica, en la que también trabaja el autor de nuestro texto de hoy, pueden resultarnos más comprensibles y cercanos, escuchando conferencias, charlas, palabras, como las que puedes descubrir hoy, en esta página, donde oiremos al doctor Montesinos, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Palabra magica
Nuestra palabra mágica hoy es información. Gracias a la información de algo o sobre algo podemos llegar al conocimiento. Así se mueven las personas que luego generan el saber, el conocimiento de lo que estudian y nos transmiten.

Hemos llegado, gracias a internet, a “ver”, a leer lo que hizo Louis Pasteur hace muchos años, cuando descubrió la manera de combatir la enfermedad de la rabia. Pero hemos visto y trabajado gracias a un soporte, es decir, el material donde se comunica la información. Porque el soporte es sólo eso, una herramienta. Pero lo trascendental, lo fundamental para el ser humano es leer, o sea, la lectura.

Y para disfrutar de ella y conseguir el conocimiento, nos trasladamos, en un vertiginoso cambio de soporte, a uno que conocemos muy bien. Ese objeto maravilloso, que emplea como material el papel y que denominamos libro. Como lugares donde ir para transitar por esos objetos mágicos, te recomendamos las bibliotecas, las librerías y, también, por supuesto, internet. En la siguiente página puedes comprobarlo.

Cuentame
Queremos, ahora, escucharte, leerte. ¿Has dicho, hace poco, ¡Eureka!, alguna vez? Es decir: ¿has encontrado algo que buscabas con mucho afán o ilusión?

Explícanos en qué ha consistido ese descubrimiento. ¿Ha sido el reencuentro con una persona, que creías desaparecida de tu vida y la has vuelto a ver? ¿Has vuelto a ir a ese lugar, al que hace tanto tiempo que no ibas? ¿Lo has encontrado como lo imaginabas o ha cambiado tanto que casi no lo recuerdas? Si eres amante del deporte, ¿qué te ha satisfecho muchísimo hace muy poco? ¿Has escuchado a tu cantante o a tu grupo favorito y siguen siendo buenísimos? ¿Has visto aquella película que te encantó, cuando eras más joven? La evolución de tu familia y amigas o amigos, ¿sigue por los caminos que tú pensabas? O, por el contrario, ¿te has llevado unos chascos terroríficos?

También nos podrías contar tus impresiones y consejos que nos puedes dar sobre lecturas determinadas. Lo leeremos con mucho cuidado y ya, de antemano, te damos las gracias por ello.

Autor
Mike Goldsmith
Nació el 12 de julio de 1962 en Londres (Inglaterra).
Licenciado en Filosofía y Física en la Universidad de Keele. Se doctoró en astrofísica. Ha trabajado en un Grupo de Acústica en el Laboratorio Nacional de Física de Inglaterra. Ahora trabaja de forma independiente.  Ha publicado muchos artículos científicos e informes técnicos, principalmente sobre astrofísica y acústica.  Ha escrito además 40 libros de ciencia para niños y adultos.

Nuestro observatorio
Se pueden consultar más datos biográficos y otras curiosidades en su página web

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector

La bestia en la cueva (Segunda parte). Howard Phillips Lovecraft. Editorial Juventud (Recomendado 16-18 años)

14 May

cuentosdemonstruos

Así ocupé mi terrible vigilia (1), con grotescas conjeturas sobre las alteraciones que podría haberle producido la vida en la caverna a aquel enigmático animal. Recordé, por ejemplo, la terrible apariencia que la imaginación popular atribuía a los tuberculosos que habían muerto allí tras una larga permanencia en las profundidades. Entonces recordé sobresaltado que, aunque llegase a derrotar a mi enemigo, jamás podría averiguar cuál era su forma y aspecto, ya que mi antorcha se había extinguido hacía tiempo y yo estaba por completo desprovisto de cerillas. La tensión se hizo entonces tremenda. Mi fantasía dislocada hacía surgir formas terribles y terroríficas en medio de la oscuridad que me rodeaba y que parecía verdaderamente apretarse en torno a mi cuerpo. A punto estuve de dejar escapar un agudo grito, aunque aquella hubiera sido la mayor de las temeridades, y si no lo hice fue porque me faltaron el aire o la voz. Me sentía petrificado, clavado al lugar en donde me encontraba. Dudaba de que mi mano derecha pudiera lanzar la piedra contra la cosa que se acercaba cuando llegase el momento.

Aquel decidido “pat, pat” de las pisadas estaba ya casi al alcance de mi mano; luego, más cerca. Podía incluso escuchar la trabajosa respiración del animal y, aunque paralizado por el terror, comprendí que debía de haber recorrido una considerable distancia a juzgar por lo fatigado que estaba.

De pronto se rompió el hechizo. Guiada por mi sentido del oído mi mano lanzó con todas sus fuerzas la piedra afilada hacia el punto en la oscuridad de donde procedía aquella respiración tan intensa y creo que alcanzó su objetivo, porque escuché cómo la cosa saltaba y volvía a caer a cierta distancia y allí pareció detenerse.

Después de reajustar mi puntería, descargué un segundo proyectil, con mayor efectividad esta vez, pues oí caer la criatura, vencida por completo, y estaba seguro de que la había dejado inmóvil en el suelo. Casi agobiado por el alivio que me invadió, me apoyé en la pared. La respiración de la bestia se seguía oyendo en forma de jadeantes y pesadas exhalaciones (2), por eso supuse que no había hecho más que dejarla malherida. Y entonces perdí todo deseo de examinarla.

Finalmente, sentía un miedo tan intenso e irracional, que ni me acerqué al cuerpo yacente (3) ni quise seguir arrojándole piedras para acabar con él. En lugar de esto, decidí echar a correr a toda velocidad por el trayecto por el que creía que había llegado hasta allí. Y de pronto escuché un sonido, o más bien una sucesión de sonidos que al momento se habían convertido en agudos chasquidos metálicos. Esta vez sí que no había duda de que era el guía. Entonces grité, aullé, reí incluso de alegría al contemplar en el techo abovedado el débil fulgor de una antorcha que se acercaba. Corrí al encuentro del resplandor y, antes de que pudiese comprender lo que había ocurrido, me hallaba postrado a los pies del guía y besaba sus botas mientras balbuceaba, sin el menor pudor ni vergüenza, explicaciones sin sentido, como un idiota. Contaba con frenesí mi terrible historia a la vez que abrumaba a quien me escuchaba con exageradas expresiones de gratitud.

Volví por último a mi estado normal de conciencia. El guía había advertido mi ausencia cuando ya regresaba el grupo a la entrada de la caverna y, guiado por su propio sentido de la orientación, se había dedicado a explorar a conciencia los pasadizos laterales que se extendían más allá del lugar en que habíamos hablado juntos. Hasta que localizó mi posición tras una búsqueda de más de tres horas.

Después de que me contó esto, yo, acaso envalentonado por su antorcha y por su compañía, me puse a pensar en la extraña bestia a la que había herido en la oscuridad, a poca distancia de allí, y le sugerí que, con la ayuda de la antorcha, averiguásemos qué clase de criatura había sido mi víctima. Así que volví sobre mis pasos hasta el escenario de la terrible experiencia.

Pronto descubrimos ambos en el suelo un objeto blanco, más blanco incluso que la reluciente piedra caliza. Nos acercamos con cautela y dejamos escapar una simultánea exclamación de asombro. Porque aquel era el más extraño de los monstruos que ninguno de los dos había contemplado en toda nuestra vida.

Resultó tratarse de un mono antropoide (4) de grandes proporciones, escapado quizá de algún zoológico ambulante: su pelaje era blanco como la nieve, cosa que sin duda se debía a la calcinadora acción de una prolongada permanencia en el interior de los negros confines de las cavernas, y era sorprendentemente escaso y escaseaba en casi todo el cuerpo, salvo en la cabeza, donde era tan abundante y tan largo que le caía sobre los hombros. Tenía la cara vuelta del lado opuesto a donde estábamos, pues la criatura yacía en el suelo directamente sobre ella. La inclinación de sus pies y manos era algo peculiar y explicaba por qué la bestia avanzaba a veces a cuatro patas y a veces solo a dos, como había yo apreciado en la oscuridad. De las puntas de sus dedos salían unas uñas largas como de rata. Pero sus pies no eran prensiles (5), como cabía suponer. Eso lo atribuí a su larga residencia en la caverna que, como ya he dicho, parecía también la causa evidente de su absoluta blancura casi ultraterrena. Y parecía carecer de cola.

Su respiración se había debilitado mucho. Cuando el guía sacó su pistola con intención de dar a la criatura el tiro de gracia para rematarlo, de pronto un extraño e inesperado gemido hizo que el arma se le cayera de las manos. No resulta fácil describir la naturaleza de aquel sonido, pues no tenía el tono de ninguna especie conocida de simios. Yo me preguntaba si aquella especie de estertor (6) no sería sino resultado del silencio que durante tanto tiempo había mantenido, roto ahora por la repentina presencia de la luz que traía la antorcha. Lo cierto es que aquel inquietante gemido que se parecía a un intenso parloteo indescifrable aún continuaba oyéndose, aunque cada vez más débil. De pronto, un fugaz espasmo de energía brotó del cuerpo del animal. Sus garras hicieron un movimiento convulsivo y sus brazos y piernas se contrajeron. Con aquella convulsión, el cuerpo rodó sobre sí mismo, de modo que la cara quedó vuelta hacia nosotros.

Yo me quedé en ese instante tan petrificado de espanto ante aquella mirada que no me percibí de nada más. Eran negros aquellos ojos, de una negrura profunda que contrastaba con la extrema blancura de la piel y el cabello. Como los de otras especies cavernícolas, estaban profundamente hundidos en sus órbitas y completamente desprovistos de iris. Cuando los pude mirar con más atención, vi que asomaban de un rostro menos prominente que el de los monos corrientes, y mucho menos velludo. También la nariz era prominente.

Mientras el guía y yo contemplábamos aquella enigmática visión que se mostraba a nuestros ojos bajo la luz de la tea, sus gruesos labios se abrieron y debajo de ellos brotaron varios sonidos, después de los cuales aquella criatura se sumió en el descanso de la muerte.

El guía se aferró a la manga de mi chaqueta y tembló con tal violencia que la luz se estremeció convulsivamente, proyectando en la pared fantasmagóricas sombras en movimiento. Yo no me moví; me había quedado rígido, con los ojos llenos de horror y fijos en el suelo.

El miedo me había abandonado ya. En su lugar se fueron sucediendo los sentimientos de asombro, de compasión y respeto. Los sonidos que había murmurado aquella criatura abatida que yacía entre las rocas calizas nos revelaron la evidencia más tremenda que podíamos imaginar: la criatura que yo había matado, aquella extraña bestia de la cueva maldita, era, o lo había sido alguna vez, ¡¡¡ un ser humano !!!

NOTAS

(1)Vigilia: acción de estar despierto.
(2)Exhalaciones: suspiros, quejas.
(3)Yacente: echado, tendido.
(4)Antropoide: mono que se parece al humano.
(5)Prensiles: que se cerraban para poder agarrar.
(6)Estertor: respiración fatigosa.

Howard Phillips Lovecraft y otros. Edición y selección de Seve Calleja. Cuentos de monstruos. Editorial Juventud

RECURSOS

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

Texto

Nuestro autor, hoy, nos plantea las dos palabras que marcan un estilo de novela. La novela gótica. Podemos oír, en la página de la UNED, dedicada a dos distinciones, lo siguiente: el terror despierta las facultades. Sin embargo, el horror produce el efecto contrario. Las paraliza. En nuestro texto, parece que Lovecraft escribe sobre esta diferenciación: “La horrible suposición que se había ido abriendo camino en mi ánimo poco a poco era ahora una terrible certeza. Es decir: horrible (que causa horror) pasa a terrible (que causa terror). De una suposición a una certeza. El protagonista pasa por todos los estados anímicos, no perdiendo, por voluntad propia y a pesar de todos los inconvenientes que van surgiendo (hasta se extingue su antorcha que le alumbraba) la lucha por la existencia: “Sin rendirme” –dice. Y un poco más adelante: “Pero el instinto de conservación, que nunca duerme del todo…” y decidí vender mi vida lo más cara posible ante quien me atacara.

Dentro de la terrible situación por la que está pasando, lo que nunca abandona es la lógica, su lógica, aplicada a las más extrañas e inesperadas situaciones: horrendas pisadas de zarpas, qué especie animal sería la que iba por él y un largo etcétera.
Palabra magica

Hoy la palabra mágica es miedo. Sí, quizá lo hayas pasado alguna vez. El miedo, en los humanos, es una “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo real o imaginario”. Es la definición que da el diccionario de la RAE.

El autor nos lo dice de forma clara y rotunda: “finalmente, sentía un miedo tan intenso e irracional…” Sabía que no disponía de una razón para el temor. ¿Será, quizá, ese sentimiento irracional, es decir, que no tiene una razón en la que fundarse, el que aparece en diferentes tipos de seres animales?

Veamos, si no, el siguiente video, que desmonta determinados conceptos que tenemos, en los dos animales protagonistas. Pensemos sólo antes en lo siguiente: ¿Cómo concebimos la relación que existe entre los perros y los gatos? ¿Cuáles de las siguientes palabras utilizaríamos, para definir esa relación perro-gato?

Amistad.  Enemistad.  Juego.  Miedo.  Ayuda.  Ignorancia

Fíjate ahora en la película de esa relación, a ver si coincide con tu pensamiento o es más lo contrario de lo que pensabas.

Cuentame

Seguro que tienes en tu mente y recuerdas historias. Muchas historias de miedo, auténtico miedo. Hoy es tu oportunidad. ¿Se podría hacer una película de tu historia? ¿Crees que habría gente que tuviera que salir del cine agarrándose a un amigo o a una amiga, para poder llegar al autobús o al metro que te lleva a casa? Todo es posible. Puede que sea tu primera experiencia como guionista de películas de cine. Aquí tienes algunas indicaciones de cómo se puede realizar un guión.: Paso a paso, Carlos Bianchi y su propuesta, y un concurso de guiones

Autor

Howard Phillips Lovecraft

Nació el 20 de agosto de 1890 en Providence (Estados Unidos) y murió el 15 de marzo de 1937 en la misma ciudad.
Recitaba poesía a los dos años, leyó a los tres y empezó a escribir a los seis años de edad. Debido a su mala salud, no asistió al colegio hasta los ocho años y lo abandonó al poco tiempo. Fue una persona solitaria que dedicaba su tiempo a la lectura, la astronomía y a cartearse con otros aficionados a la literatura. Innovó el género de terror al acercarlo a la ciencia-ficción.

Nuestro observatorio

Se pueden consultar más datos biográficos en la página de español dedicada al autor.

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector.

Yo tenía diez perritos. Popular. Editorial Edebé (Recomendado: 6 años)

19 Feb

zoovivo

Yo tenía diez perritos,
uno se perdió en la nieve:
solo me quedaron 9.

De los nueve que tenía,
uno se tragó un bizcocho:
no me quedan más que 8.

De los ocho que tenía,
uno se llenó de fiebre:
solo me quedaron 7.

De los siete que tenía,
a uno se lo llevó el rey:
no me quedan más que 6.

De los seis que me quedaban,
a uno le pilló un triciclo:
solo me quedaron 5.

De los cinco que tenía,
uno se cayó en un charco:
no me quedan más que 4

De los cuatro que tenía,
uno se volvió al revés:
solo me quedaron 3.

De los tres que me quedaban,
a uno le atacó la tos:
ya solo me quedan 2.

De los dos que yo tenía,
uno se murió de un susto:
¡ay, que solo queda 1!

El perro que me quedaba
se perdió detrás de un cerro.
Ya no tengo ningún perro.

José Mª Plaza (Recopilador). Zoo vivo. Poemas con animales. Editorial Edebé

Propuestas para mediadoras y mediadores

RECURSOS
Texto
Disponemos, con esta canción, de la posibilidad de acercarnos al vocabulario. ¿Consideramos que es una cosa normal, habitual, corriente, tener diez perritos? Eso sucede en la literatura popular. Podemos jugar, con los versos; no es una locura pensar en las sílabas, por ejemplo, contando nosotros con las manos y marcando con los dedos, en voz alta (también es muy frecuente, marcar con palmadas. Eso es a gusto de la usuaria o del usuario). Yo/te/ní/a/diez/pe/rri/tos. Sí, vamos diciendo, después, señalando claramente con los dedos, y contando, en alto, toda la clase: uno/dos/tres/cuatro/cinco/seis/siete y… ¡Ocho! Nos acercamos, sin ninguna dificultad y sin siquiera mencionar el concepto de sílaba, al verso octosílabo. Como realizamos diferentes sinalefas (y naturalmente ni siquiera lo comentaremos), si los niños consiguen saber que en algunos versos hay siete, en lugar de ocho sílabas, ¡estupendo! Conseguirán un reconfortante hallazgo, que los situará en el descubrimiento de sus posibilidades léxicas y matemáticas.

Y seguimos jugando. Vamos a pensar en algo que sea más fácil que tener diez perritos. Volvemos a sacar nuestra mano en alto, porque vamos a contar. Pe/rri/tos. ¡Sí! ¡Hemos sacado tres dedos!

Ahora, vamos a buscar casi un secreto. Tenemos que encontrar una palabra de animal, que tenga también tres dedos, cuando la decimos.

(Puede haber una cantidad importante de nombres de animales, por lo que tendremos que estar muy pendientes de que sean animales y, también, de que al pronunciarlos nos salgan los tres dedos –tres sílabas-. Por ejemplo, pa/ti/tos. Contamos y “son tres dedos”. Nos valdrían: gatitos, monitos, toritos, cabritos, etc. Lo que hay que hacer, les diremos a la clase, es que terminen igual que perritos. ¿Cuántos animalitos seremos capaces de encontrar?
Palabra magica
Hoy la palabra mágica es perder. Palabra muy dramática en las edades tempranas, y que tan recordada es por los adultos que acompañan a niñas y a niños. La hemos leído dos veces en la poesía. En el verso dos: ¿dónde se pierde el primer perrito?

Respuesta: se perdió en la nieve.

Y al final, en el verso veintinueve, ¿dónde se perdió el último perrito?

Respuesta: se perdió detrás de un cerro.
Cuentame
Una cosa. ¿Tienes en casa una mascota? Si la tienes, cuéntanos qué es. ¿Se te ha perdido alguna vez? Si no la tienes, podías contarnos si te gustaría tener una, que viviera contigo. ¿Cuál te gustaría más? ¿Sabes los cuidados que tendrías que tener con tu mascota?

Teo y también Juan y Tolola tienen animales que conviven en su casa con ellos.

Puedes ver, en esta página,  lo importante que puede ser, para los animales (y más los abandonados) que alguien los adopte. Seguro que en tu ciudad, en el pueblo donde vives o donde pasas días de descanso, hay alguna sociedad, alguna veterinaria o algún veterinario de profesión, que protege a estos animales desvalidos: perdidos, abandonados, maltratados… No permitas que ningún animal pase una horrible vida. Coméntalo con los mayores y ayúdalos. Te lo agradecerán siempre.
Autor

Absurdo, casi imposible, según creemos, es introducirnos en el concepto de autoría de esta (o de otras) poesías del acervo popular. Quizá podamos, eso sí, adentrarnos en: “¿quién canta esta canción u otras? ¿La o las has oído alguna vez: padres, abuelos, tíos, primos, amigos…? ¿Cuándo se cantan esas canciones? ¿Te gustan a ti?

Si consideramos que la actividad pudiera ser participativa y de relaciones interpersonales, podríamos ir avanzando en que niñas y niños consigan otras canciones, poesías o, incluso, en combinación con quien detenta la responsabilidad de la educación física, una actividad como la de la página siguiente, muy adaptable a las canciones o versos infantiles.

Bibliografía:

Libros sobre canciones en Canal Lector

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 11-14 años (Época 2)

29 Ene

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 textos publicados de la época segunda, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

1 El cuarto planetaAntoine de Saint Exupéry
El libro del que hemos tomado este texto es El principito, editado por Alianza. Aprovechamos el título de este libro y echamos una ojeada a los diminutivos, como principito. Sabes que indican tamaño pequeño, cariño, juventud, etc. Si ves la página siguiente, la de esas figuras que nos van indicando de forma muy gráfica y ordenada lo que sabemos, verás lo que dice de los diminutivos y, también, de los aumentativos. Algunas palabras, que a lo mejor no conoces, pertenecen al español que se habla en América. Pero verás que lo entiendes inmediatamente.

Ahora te toca a ti conseguir un buen número de puntos, si haces algo muy fácil. Escribe los diminutivos y los aumentativos de las siguientes palabras. Si tienes alguna duda de su escritura, ya sabes que un gran diccionario es el de la Real Academia Española

Te diremos, como truco de la lengua española, que algunas palabras que tienen sólo una sílaba (monosílabas) hacen el diminutivo con la terminación –ecito / –ecita; –ecico / -ecica; -ecillo /-ecilla. Y ahora, tu turno:

Palabra                     Diminutivo

Pueblo                       ————

Pan                            ————

Pie                             ————

Flor                           ————

Mes                           ————

Si consigues los diminutivos de las cinco palabras, ¡enhorabuena! Sumas 10 puntos. Cada palabra tiene un valor de 2 puntos.

2  CincoErik Orsenna.
El libro del que hemos tomado este texto es La isla de las palabras, editado por Salamandra. ¿Vas alguna vez al mercado? ¿Te gusta ver cosas ricas para comer? Pues hoy no te hace falta ir al mercado, porque lo tienes aquí, en el ordenador. Ya imaginamos que te gusta más ir allí, al mercado, porque así sales, caminas, charlas, te encuentras con gente conocida y, a lo mejor, hasta consigues que esté barato lo que te apetece muchísimo. En las siguientes páginas, encontrarás lugares y mercados de España. Si echas un vistazo, a lo mejor ni te hace falta ir al señor Enrique, ni a Diosdado, ni a María Luisa, porque lo resuelves tú.

La cuestión es que tienes que montar varios puestos en el mercado. Sí. Los llevarás tú, con la ayuda de compañeras o compañeros, para que te echen una mano. Alguien que se entienda muy bien contigo y así logréis todo lo necesario para poner los puestos. Pon los alimentos, los nombres de cada uno, el precio por un kilo y lo que consideréis importante. El mercado se puede llamar Mercado de los colores. Tenéis que nombrar una serie de alimentos y sacarlos a exponer. ¡Atención!, porque esta fase es la más importante de la prueba. Los colores son: amarillo, azul, plata, verde, rosado, anaranjado, morado, tierra.

Escribe ocho alimentos de distintos colores. Si lo consigues, obtendrás una buena puntuación. Nada menos que ¡15 puntos!

Mischa. Per Olov Enquist.
El libro del que hemos tomado este texto es La montaña de las tres cuevas, editado por Siruela. Empezaremos, haciéndote unas primeras preguntas, para poder situarnos: ¿has ido, alguna vez, a un lugar parecido al que encontramos en el texto? ¿Y a algún lugar, como una cueva, un sitio que te pareció mágico y que casi nadie conoce? ¿Con quién podrías ir a algún lugar desconocido en tu localidad, en tu Comunidad, en tu lugar de vacaciones? Y ahora: ¿tienes algún animal de compañía: un perro, un gato, un lagarto, un hámster o algún otro? Te proponemos una visita a algún lugar de España, como los que puedes ver en estas páginas. Imagina que llevas, para protegerte, sobre todo, a un animal contigo. Dinos cuál elegirías y cómo lo llamarías. Antes de tomar una decisión, analiza esta página.

Y ahora, la emoción. Vamos a ver adónde podemos ir. No olvides el título del libro donde está este texto que has leído: La montaña de las tres cuevas. Así que tenemos tres lugares donde podemos ir, con la imaginación, en esta página que vas a ver.

Mucha suerte. Hay un premio de 9 puntos. ¡9 fantásticos puntos!

La del once “jota . Elsa Bornemann
Pertenece al libro ¡Socorro! y está editado por Alfaguara.
Hoy vamos a realizar un proyecto de investigación. A ver qué tal estás de detective. Es un entrenamiento para conseguir, luego, asuntos más complicados, como el que vas a ver, si dispones de un utensilio muy importante: las gafas especiales. Para conseguir un buen resultado, empieza ahora por algo fácil. Has visto que aparecen guiones en –la más pequeña de los hermanos-. ¿Para qué crees que sirven? Elige la respuesta correcta:

  • Para llenar la línea con más palabras.
  • Para explicar a la lectora o al lector quién era Lilibeth.
  • Para saber qué era el once J.

Y también sabes que hay un signo más grande que el guión. Es el que llamamos raya (). Se usa en los diálogos de los personajes que intervienen en una narración. Cada vez que habla un personaje, se coloca la raya.

Y ahora, lo prometido. Si sabes de alguien que te preste unas Gafas en 3D (o a lo mejor las tienes tú), conseguirás ver lo inimaginable. ¡Suerte y disfruta!

¿Sabes el nombre de dos animales prehistóricos? En la red puedes encontrarlos, seguro.

Hay en juego 5 puntos  que pueden ser para ti.

5 TistúMaurice Druon.
El libro del que hemos tomado este texto es Tistú el de los pulgares verdes, publicado por la editorial Juventud.
En todo este texto, aparecen, en distintos lugares, unas letras que tienen un mayor tamaño que las demás. Son las letras que denominamos Mayúsculas. Vamos a dar, contigo, un repaso al uso de las letras mayúsculas. El trabajo de hoy es bastante fácil, porque sólo tienes que contestar verdadero o falso. Si consigues más de siete aciertos, ¡enhorabuena! Ganarás 8 puntos, que subirán a tu marcador.

1 Se escribe mayúscula la primera letra de los nombres propios de persona.  V  F
2 Se escriben con mayúscula la primera letra de los apellidos de las personas. V  F
3 Se escriben con mayúscula la primera letra de los nombres de los cuatro puntos cardinales. V  F
4 Se escriben con mayúscula los nombres de cosas muy pequeñas. V  F
5 Se escriben con mayúsculas todas las letras de los carteles de aviso: PROHIBIDO FUMAR. V  F
6 Se escribe con mayúscula la primera letra después de un signo de admiración (¡!) o de interrogación (¿?) V F
7 Se escribe con mayúscula la primera letra de los signos del Zodiaco. V  F
8 Todas las mayúsculas llevan tilde (acento gráfico), cuando se usan obligatoriamente: África, Álvaro, Úrsula, Ángel, etc. V  F

6 Era un niño que soñaba. Antonio Machado.
El poema está tomado de las Obras completas, publicado por la editorial Aguilar. Puedes oírlo cantado por Paco Ibañez en la siguiente página.
El gran poeta, que nos cuenta aquel sueño que tuvo, lo hace en una poesía. Cada uno de los versos de la poesía tiene ocho sílabas. Cuéntalas, para comprobarlo. A lo mejor, en algunos te salen más. Te damos un truco para contarlas: cuando una palabra termina en vocal y la siguiente también empieza por vocal, se cuenta una sola sílaba. Ponemos el ejemplo del primer verso:

Era un niño que soñaba.
Si las contamos, sin saber que es un verso, nos salen 9 sílabas. Pero como es un verso, contamos así:
E-raun-ni-ño-que-so-ña-ba  (1     2   3   4   5   6   7   8)
Ves que la sílaba 2 resulta de unir la sílaba ra con la sílaba un. Y entonces es raun. Prueba a decirlo en alto.

Vamos a probar con otro verso, a ver si nos salen también 8 sílabas:
¡Ahora no te escaparás!
Así son 9 sílabas. Pero si hacemos el truco de antes, uniendo dos vocales en una sílaba, nos salen:
A-ho-ra-no-tes-ca-pa-rás (1   2   3   4   5   6   7   8)
Hemos unido la sílaba te con la siguiente, es, porque acaban y empiezan por la misma vocal. Y por eso suena una sola sílaba: tes. Como has visto, el verso también tiene 8 sílabas.

Y ahora, el más difícil todavía. Pero está en juego, eso sí, el mayor premio que se puede obtener en los fundamentales: 25 puntos. Sí, 25. Podemos contar con que el maravilloso profesor que fue Don Antonio Machado nos permitiría, si queremos usarlos, algún verso de su poesía. Hay veintiocho versos. Elegimos estos dos:

Con un caballito blanco el niño volvió a soñar

Y los transformamos en estos dos versos:
Con una nieve muy fría
la niña salió a jugar.

O en estos otros dos:

Con unas olas muy grandes
el niño se puso a nadar.

(Lógicamente, no entraremos en la explicación de que los versos con palabra aguda, métricamente hacen una sílaba más. Al igual que conceptos como sinalefa u otros de la métrica española. Es sólo un juego de vocabulario y acercamiento a los versos de un poema. Creemos que esta preciosa poesía puede dar mucho de sí, comentando lo que interese más (por la clase, por acontecimientos cercanos a la sociedad, por ilusiones comentadas, por tantas cosas).

Escribe ahora dos versos creados por ti. ¡Mucha suerte!

7 Tor-4. José Antonio del Cañizo.
Pertenece este texto al libro Las cosas del abuelo publicado en la editorial Noguer.
¿Estás preparada o preparado para hacer un viaje? Espera. No tomes todavía la decisión. Vamos a ir a un lugar extraño, para nosotros. Es un lugar donde viven unas máquinas. Que provocan algo terrible, a quien vive con ellos: Aburrimiento. Todo era uniforme, invariable, igual. No se podía contar con algo que les distrajera, que les divirtiera. ¿Crees que te encontrarías bien, a gusto con todos esos vecinos tan perfectos? ¿O estás más de acuerdo con la postura de Torcuato y de su hijo Pepe?

Hoy tienes tres posibilidades. Las vemos ahora, en tu ordenador. Con las opciones primera y segunda, lo único que tienes que hacer es escoger los nombres de las plantas que más te han gustado o que has elegido porque quieres, porque las conoces o porque te recuerdan algo.

La tercera posibilidad la dejamos para amantes de la robótica, que es según el diccionario de la RAE: “Técnica que aplica la informática al diseño y empleo de aparatos que, en sustitución de personas, realizan operaciones o trabajos, por lo general en instalaciones industriales”.

Pues bien. Tuya es la palabra.

Ya te garantizamos que la prueba vale la fabulosa cantidad de 20 puntos. Hasta pronto.

8 El sol y el viento. León Tolstoi
El texto está publicado en Fábulas de la editorial Gadir.
Viento y sol, son dos fuerzas de la naturaleza que, cuando alcanzan todo su poder, difícilmente pueden los seres humanos controlarlas. Por eso, en la fábula del escritor ruso Tolstoi, los dos protagonistas que aparecen en el título comienzan una durísima batalla.

Aquí tenemos el sol abrasador del desierto.
En la siguiente página, el otro protagonista que discutía: el viento terrible con su fuerza:

Para llegar al final de esta fábula vamos a ver una página que nos presenta una historia con moraleja. Ya sabes: la enseñanza que encontramos al final de las fábulas.

Y ahora te toca a ti, después de todas estas informaciones, decir cuál de estas tres definiciones es la de fábula.

1 Una fábula es un libro que no tiene nunca final. Es el que queramos las lectoras y los lectores.
2 Fábula es un relato ficticio, en prosa o en verso, que tiene una intención de enseñar. Esa enseñanza es lo que leemos en la moraleja final.
3 Fábula es una poesía que tiene unos versos larguísimos, de más de cincuenta sílabas cada uno.

Como es casi seguro que aciertes, vas a conseguir 11 puntos. Suerte con el 11. ¡Hasta pronto!

9 Por qué las caracolas se parecen a los sueños.Victoria Pérez Escrivá
Es una lectura que pertenece al libro ¿Por qué nos preguntamos cosas?, editado por Thule.
Vamos a seguir preguntando cosas. Esta vez no es una pregunta a nosotros mismos o a nosotras mismas. Son preguntas que hacemos otros, para que tú las respondas.
Vas a leer ahora una serie de frases que tienen, al final, dos letras. Una V y una F. Significan verdadero (V) y falso (F). Si consigues tres respuestas correctas, obtendrás la estupenda cantidad de 12 puntos. Podrás agregarlos a tu cuenta personal, que ya contiene, casi seguro, los puntos necesarios para que logres un premio.

1 Los signos de interrogación son dos: al principio de la frase (¿) y al final de la frase (?). Por ejemplo: ¿vas a venir con nosotras? La colocación es correcta: V  F
2 Detrás de los signos de interrogación ? y de admiración !, nunca se coloca un punto. V  F
3 Si escribimos varias preguntas que llevan interrogación, como por ejemplo: ¿Por dónde vamos? ¿Estáis seguros? ¿No os parece que es muy difícil? Cada interrogación se iniciará con mayúscula. V F
4 Cuando se escriben sólo dos líneas, no se hacen preguntas ni exclamaciones. V F

Que tengas mucha suerte y ¡hasta pronto!

10 ¿Lo conseguirás? Carlos Borrego Iglesias
El texto pertenece al libro 114 Enigmas para el 2014 y está editado por Montena.
Has conseguido, seguro, encontrar la palabra escondida, saber la cantidad de loros que hay y las jaulas que se necesitan. Y descubrir, también, cómo es posible que al conductor de un camión se le ocurra circular por dirección prohibida. Correcto. Todo eso ya lo has logrado. Una gran interrogante que puedes llegar a descubrir. Mucha gente se ha formulado una pregunta muy fácil de responder, si se tienen los datos oportunos. Grandes estudiosas y estudiosos del tema han llegado a una conclusión: el español es, con el japonés, el idioma más rápido del mundo. Aquí puedes ver los resultados de un estudio que se ha elaborado en Francia. Esta es la presentación.

Y ahora, para conseguir ¡14 puntos!, sí 14, solo tienes que señalar cuál es la definición correcta de la palabra enigma.

  1. Persona que está en un lugar llamado igma.
  2. Dicho o cosa que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse.
  3. Palabra que se dice temblando, con mucho miedo.

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 11-14 años
1 Las respuestas correctas son: Pueblito/Panecillo/Piececito/Florecita/Mesecito
5 Las respuestas correctas son: 1-V/2-V/3-V/4-F/5V/6-V/7-V/8-V
8 La respuesta correcta es la número 2
9 Las respuestas correctas son: 1-V/2-V/3-V/4-F
10 La respuesta correcta es la número 2

Un cesto lleno de palabras. Juan Farias. Editorial Anaya (Recomendado: 9-10 años)

22 Ene

cesto-palabras

Nieve es una palabra leve, que se escribe con v y hay que dejarla caer, despacio, a que no haga ruido al posarse en el suelo.
Leyendo nieve, recién cogida del cesto, Pedro se acordó de la última nevada de aquel invierno.
Nevó toda la noche, nevó en silencio, y por la mañana, la nieve lo cubría todo y los tejados.
En el prado, detrás de la iglesia, Pedro, Paula y los otros rapaces, hicieron un muñeco de nieve y lo llamaron Tomás.
Después, todos tuvieron que ir a cambiarse de calcetines, tomar un vaso de leche caliente y quedarse en casa.
Pedro y Paula, en casa de Paula, se sentaron delante del fuego de leña, a ver un libro de láminas que también estaban nevadas.
En una de las láminas había un lobo gris, un explorador blanco y una princesa esquimal.
El lobo gris se acercaba despacio.
El explorador blanco, que era novato en esto de andar por las nieves eternas, cargó su escopeta, desenfundó su cuchillo, se dispuso a una lucha a muerte.
Pero la princesa esquimal, que de fríos, nieves y lobos lo sabía casi todo, dijo:
-Sólo tiene hambre. Dale tu bocadillo de atún y verás cómo en vez de amenazar, sonríe y da las gracias.
A Pedro le pareció que el final del cuento era poco emocionante.
Pero le gustaba estar allí, con Paula, sentados al calor del fuego.
Pasada la media noche, salió la luna a encender el silencio de la nieve.
Arriba, en el prado, detrás de la iglesia, Tomás, el muñeco, midió la zanahoria que le habían puesto en la nariz.
Me hubiera gustado más corta y algo respingona –pensó.

Juan Farias. Un cesto lleno de palabras. Editorial Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.
RECURSOS
Texto
Cuando lees el texto de Juan Farias, es como si las palabras te dijeran cosas de la vida. No es un mundo que está lejos, que no conocemos. Es nuestra vida, la de todos los días. Lo que de verdad pasa. Los protagonistas podemos ser nosotras o nosotros. Son palabras con las que Juan llena un cesto, como dice el título del libro a que pertenece este texto: Un cesto lleno de palabras.
Pues este texto nos deja, después de leerlo, jugar. Sí. Jugar a las palabras. No es un juego de palabras, sino un juego con palabras.
El juego consiste en llenar un cesto nosotros.
¿Tienes algún cesto grande? Puede valer un cubo de plástico, una papelera, donde echas los papeles que sólo sirven para reciclarlos, una caja que siempre está en casa vacía, pero la guardamos porque es muy bonita… Seguro que encuentras algo para llenar con palabras. Dice el texto: Leyendo nieve, recién cogida del cesto, Pedro se acordó de la última nevada de aquel invierno.
Ahora te toca a ti recordar o, si prefieres, imaginar. ¿A qué te recuerdan o imaginas que dicen estas palabras?

La palabra viento me recuerda a…
La palabra lluvia me recuerda a…
La palabra calor me recuerda a…
La palabra fiesta me recuerda a…
La palabra frío me recuerda a…
La palabra fin me recuerda a…

Palabra magica

Al igual que en la primera época de Los Fundamentales, valoraremos, en cada uno de los textos seleccionados, esa palabra clave, que nos permitirá un aprovechamiento de diferentes aspectos en lugares como, por ejemplo, el aula, la biblioteca, el hogar, etc. Ni que decir tiene que no son sólo para el lugar educativo, sino que se adentran en el desarrollo esencial de la persona, en múltiples facetas. Nos posibilita acercarnos a nuestra lengua, a nuestro Medio Natural y también a la Inteligencia emocional y a las capacidades afectivas de las lectoras y de los lectores.

La palabra mágica de hoy es láminas. Son las láminas de ese libro que veían Pedro y Paula, sentados delante del fuego. No tenemos ese libro, ni estamos delante de un fuego de leña. Pero hemos encontrado unas imágenes que te gustarán. Por eso estamos en una palabra mágica: láminas que se transforman en imágenes en movimiento:
Lobo 
Exploración
Esquimales
Cuentame
A Pedro le pareció que el final del cuento del lobo, el explorador y la princesa esquimal era poco emocionante. ¿Cómo crees que le habría gustado a Pedro que acabara el cuento? ¿Conoces tú alguna historia que te pareció emocionante, cuando te la contaron o cuando la leíste? De lo que sí te acuerdas, a lo mejor, es de alguna película que has visto. Pero lo más difícil: ¿te acuerdas de cómo se llamaba aquella película tan emocionante? ¿Cuándo la viste? ¿La viste con alguien?
Autor
Juan Farias
Nació en Serantes (A Coruña) el 31 de marzo de 1935 y falleció en Villaviciosa de Odón (Madrid) el 11 de junio de 2011.
Estudió náutica y se embarcó en la Marina Mercante. Fue un viajero incansable y dio la vuelta al mundo en dos ocasiones. Comenzó su dedicación a la literatura para niños y jóvenes en la década de los 60 del siglo pasado. Fue autor de guiones para radio y televisión. Ha obtenido varios premios, entre ellos el Premio Nacional de Literatura Infantil en 1980 por la obra Algunos niños, tres perros y más cosas, y fue candidato al Premio Andersen en 2002 y en 2004.

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Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector