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El olmo del paseo. Ignacio Sanz Martín. Editorial Edelvives (Recomendado: 9-11 años)

23 Oct

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Mi pueblo tiene una estación o un apeadero por donde pasan los trenes. Trenes de mercancías y de personas.
Supongo que cuando construyeron la estación, allá en su día, era lo más importante que había pasado en la historia de Piñares. Aquello fue, creo yo, en las últimas décadas del siglo XIX.
O sea que han pasado los últimos años del siglo XIX, todo el siglo XX y los años que llevamos del XXI. Lo de los siglos me lo enseñaron hace unos cuantos cursos.
El Ayuntamiento de esa época, que quería que el pueblo progresara, hizo un paseo arbolado que uniera el pueblo con la estación. Y, para que la gente paseara a la sombra, plantaron olmos, una larga hilera de olmos a cada lado del paseo.
Me imagino a las distinguidas veraneantes llegadas de las ciudades, unas señoritas vestidas con faldas largas y estrechas paseando con la sombrilla, como en los cuadros y en las viejas fotos en blanco y negro, acompañadas de señores muy peripuestos tocados (1) con sombrero de copa y con bastón, yendo y viniendo a la sombra de los olmos.
El paseo quedó muy bonito; qué digo bonito, una verdadera preciosidad. Todo un paseo arbolado por el que iban y venían los carros y los carruajes de caballos con pasajeros y maletas, y luego los coches y los camiones con sus mercancías.
Lo describo con tanto detalle porque en el súper de mi abuelo hay un panel con postales en blanco y negro.
En aquella época, si la gente quería salir a lucirse, como dice mi madre, no le quedaba más remedio que ir de arriba abajo por el paseo de la estación. Hasta que llegó la “grafiosis”. ¿A que suena a enfermedad? Normal, porque es una enfermedad que en vez de atacar a las personas ataca a los árboles.
Y ni eso, porque en realidad sólo ataca a los olmos. Y los mata, no importa lo altos y grandes que sean. Una verdadera plaga. Se los carga.
Y eso fue lo que pasó en el año 1981 o en 1982. No estoy muy segura porque yo todavía no había nacido. Anda que no me quedaban años para venir al mundo. Pero nos lo contó Marcial con todo detalle. Fue una de las mayores catástrofes de la historia de Piñares.
Doña Upe, que sí había nacido, sabía la historia. Por eso invitó a Marcial a nuestra clase la víspera de una primavera para que nos contara la historia del olmo del que intento hablar desde el comienzo.
“Maldita grafiosis”, dice la gente cuando recuerda el paseo de la estación, un paseo frondoso (2) que se convirtió en un paseo de troncos esqueléticos con las ramas secas y ennegrecidas.
Así que, al Ayuntamiento de Piñares, cien años después de plantar los olmos, no le quedó más remedio que contratar una cuadrilla de leñadores para que los talaran.
No sé si estoy dando un rodeo muy grande para explicar esto de los olmos y de la grafiosis.
Pero, en realidad, del que quiero hablar es de Marcial. Así que tampoco es que esté perdida con tantas explicaciones.
Marcial formó parte de aquella cuadrilla de ocho leñadores a quienes se encargó que hicieran leña de todos los olmos del paseo. A todos. Cien en total: cincuenta a un lado y cincuenta al otro. Esa era la orden. Cuatro leñadores a cada lado del paseo. Imagino a los jubilados y a los curiosos que andarían por allí, observando los trabajos en silencio.
Las cuadrillas tenían por delante una buena tarea: talar cien olmos. Claro, un olmo de cien años no es un arbolito cualquiera; aunque estuvieran enfermos, eran unos árboles muy grandes.
El capataz decidió empezar por la estación. Los leñadores, con sus motosierras, hacían una cuña en la parte baja del tronco y daban un corte transversal buscando su caída. El olmo se daba de bruces con el suelo como un gigante desplomado. Luego cortaban las ramas grandes y después el ramaje menudo. Como hacíamos Marcial y yo con el ramaje de los pinos.
Fueron cayendo uno tras otro. Pero al llegar a uno de aquellos olmos, Marcial se dio cuenta de que le brotaban unas ramas verdes y no estaba seco del todo. Entonces él, como si fuera un médico que ve signos de esperanza en un enfermo, les dijo a los compañeros que aquel olmo no se cortaba.
-A este le vamos a dar una tregua.
Pero sus compañeros le recordaron que los habían contratado para talar todos los olmos. Y que aquel tenía unos brotes, sí, pero que, antes o después, le esperaba el mismo destino. Que la grafiosis no lo perdonaría.
-Ya he dicho que no; que a este no –se mantenía en sus trece.
-Marcial, no seas cabezota.
Estuvieron un rato porfiando entre ellos y, como Marcial no cedía, sus compañeros avisaron al capataz, que andaba con la otra cuadrilla.
El capataz dijo con autoridad:
-A todos. A este también.
-No, a este no –respondió Marcial muy sereno.
Pero el capataz no cedía:
-Todos, Marcial. Debemos cortar todos los olmos. Tenemos ese compromiso con el Ayuntamiento.
-A este le vamos a dar unas semanas de tregua. A lo mejor se recupera.
-Si han muerto todos, este no tardará en morir. Una plaga es una plaga. Parece mentira que no lo sepas.
-Este no, todavía no.
-No seas cabezota, Marcial. Tengo orden de cortar todos.
-Este no.
-Este sí, Marcial.
Entonces Marcial trepó tronco arriba y, para dejar claro que no pensaba bajarse de allí, gritó:
-¡Tengo un presentimiento con este olmo, y no me bajo aunque me tenga que comer aquí las uvas de Navidad!
-¿Qué presentimiento vas a tener? Ya estás viendo que padece grafiosis.
-Pero nosotros no vamos a adelantarnos a la enfermedad. No lo vamos a tumbar antes de la grafiosis.
Como todos sabían que Marcial era muy terco, el capataz desistió y no quiso seguir discutiendo.
-Está bien, está bien; entonces, que decida el alcalde.
Y el capataz avisó al alcalde para que supiera de la cabezonería de Marcial.
Poco después llegó el alcalde y le dijo que no quería escenitas, que todos estaban muy tristes por la tala, pero que se bajara de inmediato porque no había más remedio que seguir con la tarea.
-Yo no pienso poner los pies en el suelo –advirtió Marcial sin alterarse- si antes no se me asegura que la vida de ese olmo va a ser respetada.
Marcial es el tipo más terco que he conocido, y supongo que el alcalde de esa época no quería escándalos. De ningún tipo. Y un hombre viviendo en la copa de un árbol durante semanas, meses o incluso años, daría mucho que hablar. A lo mejor pensó que un hombre subido en un árbol podía ser un reclamo (3) para la prensa y hasta la televisión.
Así que se llegó a un compromiso a tres bandas entre alcalde, capataz y leñador. Se respetaría el olmo, pero, si más adelante se secaba, Marcial sería el encargado de tirarlo. Él tendría que asumir la responsabilidad, por su cuenta y sin contraprestaciones (4) por parte del Ayuntamiento. Si necesitaba obreros que le ayudasen, el Ayuntamiento se lavaría las manos. Porque la contrata estaba hecha. Y la contrata incluía todos los olmos.
-De acuerdo –dijo Marcial-. Me comprometo.
Las cuadrillas siguieron tirando olmos un día tras otro hasta dejar el paseo limpio de troncos y ramas. Todos menos uno, gracias a la terquedad de Marcial.
Aquel olmo, poco a poco, se fue recuperando, como un enfermo que deja atrás una gripe. Marcial nos confesó en la clase que al árbol le ayudaron mucho sus abrazos, y cada uno de los cubos de agua con fertilizantes (5) y abonos que derramó al pie del tronco. Así que él salvó el olmo. Precisamente él, que se ganaba la vida tirando árboles.
Hoy el olmo es un ejemplar magnífico con una copa redondeada. Y gracias a que Marcial lo defendió cuando querían tirarlo, todos los que nacimos después de aquel año negro de la grafiosis sabemos lo que es un olmo centenario.

(1) Tocados: que llevaban una prenda en la cabeza. En este caso, un sombrero.
(2) Frondoso: abundante en hojas y ramas.
(3) Reclamo: sistema para llamar la atención.
(4) Contraprestaciones: pagos.
(5) Fertilizante: sustancia para favorecer el crecimiento de los frutos, las hojas, las flores, etc.

Ignacio Sanz Martín. El hombre que abrazaba los árboles.  Editorial Edelvives

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
En el texto que hemos leído, hay una serie de momentos y situaciones claves en la historia de Piñares. Valoraremos, numerando por su importancia, los hechos que sucedieron en este pueblo, lo que nos permitirá evaluar el nivel de comprensión lectora de los lectores. Hay también situaciones falsas, que no son verdaderas o que nunca se produjeron. Señalaremos con una F estas últimas y con una V las que son verdaderas.

El pueblo está situado muy cerca del mar. Casi en la playa. (F)
El pueblo tiene estación de autobuses y aeropuerto. (F)
En el siglo XIX, construyeron la estación de tren. (V)
En el paseo de la estación pusieron olmos y quedó precioso. (V)
Al pueblo llegó una enfermedad que atacaba a personas y animales. (F)
La grafiosis acabó con todos los olmos plantados. (F)
Uno de los vecinos, Marcial, dijo que un olmo había que salvarlo. (V)
Como todos sabían que Marcial era muy terco, el capataz de los leñadores dijo que decidiera el alcalde lo que había que hacer, para no tener pelea. (V)
Marcial se comprometió a que aquel olmo se recuperara. Le dio abrazos y le echó agua con fertilizantes. (V)
Al final, el olmo no se recuperó. (F)
El olmo se recuperó gracias a Marcial y hoy es un maravilloso árbol centenario. (V)


Palabra magica
Hoy la palabra mágica es: centenario. Gracias a Marcial, el olmo sobrevivió y ahora es un ejemplar magnífico. A ver si sobrepasa los cien años. Y es que cien años es mucho tiempo de vida. Por eso, cuando se llega a esa edad, la gente felicita a quien los cumple, porque es difícil tener tanta vida.

Árboles centenarios

Ancianos centenarios

Monumento a la Constitución de 1812

Vayan ahora nuestras felicitaciones a todos y a todas los que han celebrado ese fantástico cumpleaños (quizá tendríamos que decir “cumplesiglos”). Transmite a los mayores que conozcas nuestro deseo de que cumplan muchos más.


Cuentame
Marcial defendió a aquel olmo “contra viento y marea”. Esta expresión significa que todo estaba en contra de que se cumpliera su deseo. Es lo que le puede pasar a un barco, que va por el mar con viento que sopla fuerte y crea un movimiento de las olas, una marea, que puede llegar a hundirlo.

¿Has conseguido alguna vez algo por lo que has luchado contra viento y marea? ¿Cuál ha sido la situación más difícil que has pasado? ¿Por qué sucedió aquello que querías lograr? ¿Te ayudaron a salir bien del problema? ¿Pudiste dar las gracias a quien le correspondía?

Marcial superó la situación y el olmo siguió viviendo. La verdad es que es casi un final feliz del olmo atacado por la grafiosis.

Cuéntanos ahora tu final, en aquella situación tan difícil que viviste y de la que conseguiste salir con bien.


Autor

Ignacio Sanz Martín

Nace en Lastras de Cuéllar (Segovia) en 1953.
Es Licenciado en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.
Ha trabajado como ceramista, etnógrafo, narrador oral y escritor. Desde 1980 visita colegios, institutos de enseñanza secundaria y centros culturales incentivando a los jóvenes a la lectura, y participa en encuentros, contando cuentos.
Amante de las costumbres y tradiciones del pueblo, dedica una parcela de su vida al estudio etnográfico y es experto en cultura tradicional.
Ha recibido varios premios.

Nuestro observatorio

Se pueden consultar más datos biográficos sobre Ignacio Sanz Martín en Canal Lector,  y ver varios videos sobre sus actividades.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros tomada de Canal Lector.

La caja de cerillas. Erich Kästner. Editorial Salvat-Alfaguara (Recomendado: 11-14 años)

2 Jul

elhombrepequenito

Me parece que ya os he contado que Mäxchen dormía por la noche en una caja de cerillas. En lugar de sesenta cerillas que normalmente contenía, dentro había un colchoncito de algodón, un pedacito de manta de pelo de camello y una almohada, que era tan pequeña como la uña de mi dedo medio. La caja se quedaba a medio cerrar, porque si no el niño se hubiera quedado sin aire.
La caja de cerillas estaba encima de la mesilla de noche que había junto a la cama del mago. Y todas las noches, cuando el profesor Jokus von Pokus se volvía hacia la pared y empezaba a roncar suavemente, Mäxchen apagaba la lamparita de la mesilla de noche y no tardaba en dormirse él también.
Aparte de ellos dos, en la habitación del hotel dormían también las dos palomas Mina y Emma, y el conejo blanco Alba, en su cesto de mimbre. Las palomas se acurrucaban arriba, encima del armario. Escondían la cabeza entre las plumas del pecho y arrullaban en sueños.
Los tres animales eran del profesor y le ayudaban cuando actuaba en el circo: las palomas salían de frente aleteando de las mangas de un frac, y al conejo lo sacaba, por arte de magia, del sombrero de copa, que estaba vacío. Minna, Emma y Alba tenían mucho cariño al mago, y estaban también encantadas con el niño. Cuando por las mañanas habían desayunado juntos los cinco, Mäxchen podía incluso algunas veces sentarse encima de Emma, y entonces ella se echaba a volar con él por la habitación.
Una caja de cerillas mide seis centímetros de largo, cuatro centímetros de ancho y dos centímetros de alto. Para Mäxchen era perfecto. Ya que medía, incluso cuando ya tenía diez o doce años, cinco centímetros escasos y cabía dentro perfectamente. Pesaba sesenta gramos en la balanza del portero del hotel, siempre tenía apetito y nunca había estado enfermo. Desde luego había tenido el sarampión. Pero el sarampión no cuenta. Casi todos los niños lo tienen.
Cuando tenía siete años quiso ir a la escuela, como es natural. Pero hubo demasiadas dificultades. En primer lugar tendría que haber tenido que cambiar de colegio cada vez que el circo se mudaba. ¡Y muchas veces incluso de idioma! Pues en Alemania se enseñaba en alemán, en Inglaterra en inglés, en Francia en francés, en Italia en italiano y en Noruega en noruego. Quizá el Hombrecillo hubiera podido arreglárselas, ya que era más listo que la mayoría de los niños de su edad. Pero para colmo todos sus compañeros eran muchísimo más grandes que él y se creían que el ser grande era algo especial. Por eso, el pobrecillo tenía que aguantar de todo.
Por ejemplo, una vez en Atenas, en el recreo, tres niñas griegas le metieron en un tintero. Y en Bruselas, cuando los zoquetes belgas le pusieron encima de la barra de la cortina. Claro, se bajó inmediatamente. Pues en aquellos tiempos trepaba mejor que nadie. Pero esas bromas no le habían gustado nada. Así que un día dijo el mago:
-¿Sabes lo que pienso? Lo mejor será que te dé clases particulares.
-¡Estupendo! –exclamó Mäxchen-. ¡Es una idea fenomenal! ¿Cuándo empezamos?
-Pasado mañana a las nueve –dijo el profesor von Pokus-. ¡Pero no te hagas ilusiones demasiado pronto!
Pasó algún tiempo hasta que descubrieron cómo podría arreglárselas mejor. Poco a poco averiguaron el secreto, y entonces la clase les gustaba cada día más. Lo más importante, a parte del libro de texto y del cuaderno, era una escalera doble con cinco escalones y una potente lupa.
Cuando Mäxchen estaba aprendiendo a leer se subía al peldaño más alto de la escalera, ya que, cuando se sentaba con la nariz delante del libro, las letras eran demasiado grandes para él. Solamente cuando se ponía en cuclillas encima de la escalera podía ver cómodamente las letras impresas.
Para escribir utilizaban otro sistema. Entonces Mäxchen se sentaba en un atril minúsculo. El minúsculo atril lo ponía arriba, encima de la mesa grande. Y el profesor se sentaba junto a la mesa y examinaba con la lupa los garabatos de Mäxchen. Aumentaba siete veces el tamaño de la escritura, y solamente así podía reconocer las letras y las palabras. Sin la lupa él, el camarero y las doncellas, hubieran confundido los garabatos con salpicones de tinta o cagaditas de mosca. Sin embargo se trataba, como se podía ver claramente con la lupa, de unos trazos bonitos y elegantes.
En clases de aritmética ocurría lo mismo. Para los números necesitaban también la escalera y la lupa. Así que Mäxchen siempre andaba de un lado para otro, lo que le iba a servir de mucho. Tan pronto estaba sentado en lo alto de la escalera, como en un atril encima de la mesa.
Una hermosa mañana dijo el camarero, que iba a llevarse la vajilla del desayuno:
-Si no supiera que el niño está aprendiendo a leer y escribir, hubiera creído con toda seguridad que tenía clase de gimnasia–todos se rieron. Incluso Minna y Emma, que estaban sentadas encima del armario, también se rieron. Pues eran palomas reidoras.
Mäxhen no tardó mucho en aprender las letras. Al cabo de poco tiempo leía con tanta facilidad, que parecía que siempre había sabido leer. Y en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en un apasionado lector. El primer libro que Jokus von Pokus le regaló fue los cuentos de Grimm. ¡Y seguramente no hubiera tardado ni una semana en leerlos, de no haber sido por la condenada escalera!
Cada vez que tenía que dar la vuelta a la hoja, lo único que podía hacer era bajarse de la escalera, ponerse de un salto encima de la mesa, volver la hoja y encaramarse otra vez encima de la escalera. Solamente así podía enterarse de cómo continuaba el cuento. ¡Y cuando había leído dos páginas tenía que bajar otra vez para alcanzar el libro! Y así todo el rato: dar la vuelta a la hoja, subir la escalera, leer dos páginas, bajar la escalera, saltar encima de la mesa, volver rápidamente la hoja, subir la escalera, leer las dos páginas siguientes, bajar la escalera, volver la hoja, arriba, ¡era como para volver loco a cualquiera!
Una tarde llegó el profesor justamente en el momento en que el niño se encaramaba en la escalera por vigésimo tercera vez, se tiraba de los pelos furioso y gritaba:
-¡Esto es horroroso! ¿Por qué narices no habrá libros pequeños con letras minúsculas?
En primer lugar, el profesor se rió del enfado de Mäxchen. Después se quedó pensativo y dijo:
-En realidad llevas toda la razón. Y si esos libros todavía no existen, los imprimiremos para ti.
-¿Pero hay alguien que pueda hacerlo? –preguntó el niño.
-No tengo ni idea –dijo el mago-, pero en marzo el circo actuará en Munich. Allí vive el relojero Unruh. El nos informará.
-¿Y por qué lo sabe el relojero Unruh?
-No sé si lo sabe. Pero es posible que lo sepa, porque a veces se ocupa de esas cosas. Por ejemplo, hace dos años escribió por detrás de un sello la “Canción de la Campana”, de Schiller. Y eso que el poema tiene 425 líneas.
-¡Qué maravilla! –exclamó Mäxchen, asombrado- libros del tamaño de un sello, ¡me vendrían como anillo al dedo!
Para decirlo en pocas palabras: el relojero Unruh conocía en efecto una imprenta, donde era posible imprimir libros tan pequeños. Desde luego la broma resultaba cara. Pero el profesor ganaba mucho dinero con su trabajo de mago, y los padres de Mäxchen habían dejado algunos ahorros. Así que al cabo de poco tiempo, el niño tenía ya una preciosa biblioteca en miniatura.
Ahora ya no necesitaba hacer malabarismos en la escalera, sino que podía leer cómodamente. Cuando más le gustaba leer era por las noches, cuando estaba acostado en la caja de cerillas y el profesor dormía roncando suavemente. ¡Qué acogedor era! Allá arriba, encima del armario, las dos palomas arrullaban. Y Mäxchen estaba embebido en uno de sus libros preferidos, “La nariz de enano”, “El pequeño Pulgarcito”, “Nils Hofgersson” o, el favorito entre todos, “Gulliver”.
A veces el profesor gruñía medio dormido:
-¡Apaga la luz, granuja!
Entonces Mäxchen susurraba:
-¡En seguida, Jokus!
A veces ese en seguida duraba media hora. Pero al final siempre apagaba la luz, se dormía y soñaba con Gulliver en el país de Liliput, donde los habitantes le habían confundido con un gigante.

Erich Kästner. El hombre pequeñito (Vol.3) Editorial Salvat- Alfaguara.

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto

Lo que sí parece, después de la lectura, es que a nuestro autor le gustaban las cosas pequeñas. Y lo que más raro nos resulta, casi increíble, es que pudieran entrar el profesor, Mäxchen y todo lo que iba con ellos: dos palomas y el conejo, en el hotel. Pero claro, llegaba el circo y todos y todas con ellos. Había, además del tamaño, algunos problemas que se deberían solucionar.

Pero no podemos olvidar que estamos en el mundo de los cuentos. Sabemos, eso sí, cuál era el preferido de Maschen. Leía muchos aunque había uno sobre todos: Gulliver. En homenaje a él, te ofrecemos este video. Puede que lo conozcas, porque tiene muchos, muchos años o que te resulte algo infantil. Pero consideramos que tiene la calidad suficiente para que lo disfruten las y los amantes de la buena literatura, como puedes ser tú. Está basada en la novela de aventuras de Jonathan Swift, dirigida por Dave Fleis. ¡Fíjate en el año en que se creó!, porque puedes considerarla como una reliquia histórica. Es lo que también piensan usuarias y usuarios, como podrás leer.

Palabra magica
La palabra mágica hoy es circo. Los profesionales que trabajan en el circo, suelen decir, cuando salen a escena: “Señoras y señores. Bienvenidos al circo. Ese lugar mágico, donde todo es posible.”

Lo que sí podemos contemplar ahora, en las ciudades y en los pueblos de nuestra península y de muchos lugares de Europa, es uno de los circos más famosos en el mundo entero. Es el Circo del Sol. Verás ahora unas imágenes que han cautivado a miles y miles de personas. A ver si te gustan a ti.

Viendo todas estas imágenes del famosísimo Circo del Sol, nos damos cuenta de lo que significa montar un espectáculo circense en cualquier ciudad. Y si, además, había que montar todo lo que necesitaba el hombre pequeñito, para algo tan normal como poder leer, las cosas se complicaban terriblemente. Pero, ¿consiguió el profesor Jokus von Pokus que el relojero Unruh imprimiera libros en miniatura? ¿Podría leer Maxchen sin hacer malabarismos, subiéndose a la escalera? Elige, entre las siguientes opciones, la que creas que se acerca más a la realidad de la lectura de hoy.

1) El relojero dijo que él no podía perder el tiempo. Lo primero que tenía que hacer era arreglar relojes. Ese era su oficio.
2) Al cabo de poco tiempo, entre el dinero que ganaba el profesor y los ahorros que habían dejado sus padres, Maxchen disponía de una fantástica biblioteca en miniatura.
3) Decidieron que lo mejor era llevar a Maxchen a una óptica especial. Ponían gafas que servían para leer letras hasta una distancia de cincuenta kilómetros.

(Solución: la respuesta correcta es la número 2.)

Cuentame
Mäxchen tenía una serie de libros preferidos. Pero entre todos ellos, el que más le gustaba, quizá por su tamaño, era Gulliver. ¿Nos dejas, por favor, dar un paseo por tu biblioteca? Suponemos que tienes, en tu habitación, algo más cómodo que la caja de cerillas de Mäxchen, para leer. Antes de hacer tu lista, recuerda cómo se pone la referencia bibliográfica de un libro:

Nombre de la autora o autor.
Nombre del libro.
Nombre de la editorial que lo ha publicado.
Seguro que tienes una buena colección de libros leídos en papel y en documento informático. ¿Hay alguno, en especial, que te interese leer? A lo mejor, podemos indicarte dónde se puede conseguir.

Autor
Erich Kästner
Nació el 23 de febrero de 1899 en Dresde (Alemania) y murió el 29 de julio de 1974 en Múnich (Alemania).
Fue llamado a filas en la primera guerra mundial. La experiencia fue traumática para él y marcó su antimilitarismo. Estudió en varias universidades alemanas Historia, Literatura, Filosofía y lengua alemanas.  Trabajó como periodista y crítico teatral para pagarse los estudios. En el periodo nazi sus libros fueron prohibidos y algunos quemados. Escribió poesía y libros infantiles. Su libro Emilio y los detectives (1928) popularizo el tema de los detectives en la literatura infantil. Recibió varios premios.
En el año 2001 se inauguró un Museo dedicado a Kästner en la casa de un tío suyo. El museo se autocalifica “micromuseo”, debido al poco espacio que ocupa. Los visitantes pueden tocar, leer y probar casi todo.
Nuestro observatorio
En las siguientes páginas se pueden ampliar algunos datos sobre Erich Kästner, además de conocer su museo.

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una relación de libros tomada de Canal Lector.

 

Los Cuadernos de Preguntas. Textos 9-11 años (Época 2)

29 Ene

Los Fundamentales de Canal Lector presenta como actividad complementaria a los 36 textos publicados de la época segunda, unos Cuadernos de preguntas sobre las lecturas ya realizadas. Al final de cada Cuaderno se encuentran las soluciones.

1 CuraciónMario Lodi.
Es un texto precioso y muy sencillo. No aparecen muchos personajes. ¿Sabes qué es un personaje?
Elige, entre estas propuestas, la verdadera (hay un premio de 3 puntos, si lo consigues).

  1. Personaje es alguien muy famoso dedicado a la política.
  2. Personaje es cada uno de los seres humanos, animales, cosas, etc., que intervienen en una obra literaria, teatral o cinematográfica.
  3. Personaje es el nombre que se le pone a los pájaros o a cualquier otro animal, para llamarlo en casa o en el campo.

La siguiente pregunta es todavía más fácil. ¿Cuántos personajes hay en la lectura?  Si eliges la respuesta correcta, ganarás 5 puntos.

  1. En la lectura hay un personaje, un gorrión.
  2. En la lectura hay cinco personajes: Cipi, la gorrioncilla, el color plata, el color amarillo y los ojos violetas de una planta.
  3. En la lectura hay dos personajes: Cipi, que es el gorrión y la gorrioncilla, que no podía salir todavía.

2 Pippi Calzaslargas. Astrid Lindgreen.
¿Recuerdas por qué la protagonista se llama Pippi? ¿Y qué es Pippi? ¿Y Calzaslargas? Elige las respuestas correctas, para conseguir 5 puntos. Te proponemos que veas el video que sigue, porque puede que te ayude.

  1. Pippi es un nombre que le gustaba a la protagonista y por eso se lo puso.
  2. Pippi es la abreviatura de Pippilotta, que según su padre, era demasiado largo. Calzaslargas es porque así se apellidaba el padre de Pippi.
  3. El nombre de Pippi se lo puso porque era muy cortito.

3  Patricia con PCarlos Murciano.
Hoy le vamos a pedir un favor a Carlos Murciano, que seguro que nos lo concede. Y los protagonistas vais a ser vosotros. Os convertiréis en escritoras y escritores, ayudados por Carlos, un gran poeta. Podéis conseguir, si realizáis bien este trabajo de poesía, una fantástica cantidad. Nada menos que 15 puntos. Si en la poesía del autor hay muchas pes (Patricia, pinta, palomo, pillo, panzudo, pequeño…), ahora tienes que elegir otra letra. Por ejemplo la d o la r, o la s y hacer, con la ayuda de la poesía de Carlos Murciano, otro poema. Tienes total libertad para elegir tú la letra que quieras. Ponemos sólo un ejemplo, con la letra d:

Diana dibuja un dado
verde, azul y morado.
Darío no se decide
a dibujar un tejado.

Él prefiere estar callado
y Diana se ha enfadado.
Si no pintas el tejado,
no jugarás con mi dado.

Ahora vas a hacer algo que tú ya sabes hacer. Cuenta las sílabas de cada verso. ¿Cuántas tiene cada uno? Elige la repuesta correcta y conseguirás otros 5 puntos.

  1. Cada verso tiene un total de 9 sílabas.
  2. Cada verso tiene un total de 8 sílabas.
  3. Cada verso tiene un total de 12 sílabas.

4  Los elefantes salvan al becerro. Hilary Ruben.
Konyek, el protagonista, tenía que estar muy atento a su paso. Murciélagos, liebres que echaban a correr y hasta un leopardo, un peligroso leopardo que había pasado, porque Konyek vio sus huellas. Pero lo más tremendo fue cuando observó a aquellos animales rayados, las cebras, que huían de las sanguinarias hienas. La verdad es que hubo mucha suerte. La llegada de aquellos majestuosos elefantes salvó la vida del becerro. Y Koniek estaba feliz. Lo había conseguido.

Hoy nos vamos a convertir en exploradoras y exploradores de nuestro objetivo: las palabras. Aunque el mundo animal y el del hombre que vive en África sean muy distintos a lo que investigaremos ahora, hay algo que nos une. La importancia de la atención y el conocimiento de nuestro entorno.

Nuestro mundo, ahora, son las palabras. Encontrarás varias y tu misión consiste en colocarlas donde les corresponda. Ponemos un ejemplo, para que te sirva de orientación. La palabra para investigar es lentamente. La casilla que le corresponde es la de adverbio.

Las palabras que hay que situar en su sitio son: la / reconocer / a/ ferozmente / rocosa / colina /

1 Nombre
2 Adjetivo
3 Verbo
4 Preposición
5 Adverbio
6 Artículo

La prueba, completada correctamente, tiene un valor de 9 puntos.

5 Pobre Socky. John Newman
La muerte de mamá fue lo más triste que les había sucedido. Papá no sabía ni que estaba en el mundo. Bastante hacía con preparar las pizzas para cenar. Pero ¿les gustaban esas pizzas a Sally, a Mimi y a Conor? La verdad es que como modelo de alimentación no es muy recomendable. A propósito. ¿Qué tal te alimentas tú? Ahora tienes la oportunidad de ver una página, donde algunos profesionales nos cuentan qué cosas son sanas para nuestra dieta. Hoy no vamos a puntuar nosotros tu trabajo. Te vas a puntuar tú. Sí, puedes elegir una valoración del 5 al 10, dependiendo de lo que dicen que es sano para ti y lo que tú comes. Puedes considerarte como una de las personas mayores que intervienen en el programa. No te preocupes. Lo importante es que seas sincera o sincero contigo y compruebes, de verdad, si tu alimentación es saludable o no. Si escribes sin faltas de ortografía y bien puntuados, obtendrás la cantidad de 10 puntos. Sí, 10 puntos. Creemos que merece la pena.

6 Cuentos como pulgas. Beatriz Osés
Vamos a releer algunas frases que ha escrito la autora, Beatriz Osés, como títulos de esos Cuentos como pulgas: Las lágrimas de la jirafa, Esperando la lluvia, Quiero volar y Tobogán. Hay, en las páginas de estos títulos, una serie de letras que, como buenas investigadoras y buenos investigadores, podéis completar.

Las siguientes páginas que ahora verás, pueden parecerte algo infantiles, en su presentación y realización. Pero quizá os resulten interesantes, para recordar ideas. Estas dos primeras, para la distinción b/v
La tercera, para la distinción  g/j
Y esta cuarta y última, para la distinción ll/y 
No olvidemos la visita al diccionario, que es fundamental, para conseguir lo que necesitas, si se trata de palabras.

Ahora, después ver estas páginas y hacer un entrenamiento con los ejercicios que plantean, nos queda lo más importante para tu contador de puntos. Demuestra que eres capaz de escribir las letras que faltan. Lo puedes hacer en el ordenador,  (como pista, te diremos que son palabras que aparecen en el texto).

Si consigues ponerlas todas, habrás ganado 6 puntos.

Llu-ia
cue-o
hier-as
-igantescas
a-itaron
enco-er
-egar
llo-er
-entana
to-ogán
a-itaron
-irafa

 7 El olmo del paseo. Ignacio Sanz martín

Hoy vamos a recorrer los caminos del vocabulario. Leeremos una serie de Frases hechas, partiendo de “contra viento y marea”, que ya hemos comentado. Dijimos en el apartado cuéntame lo que significa contra viento y marea. ¿Sabes lo que significan las siguientes expresiones? Si consigues unir la frase hecha (en números) a su significado correcto (en letras), lograrás 7 puntos.

  1. Va como una tortuga.
  2. Darse un castañazo.
  3. Vas a criar ranas en la tripa.
  4. Es como una mula.
  5. Duerme como una marmota.

a) Es muy terco o terca. No hay manera de convencerlo o convencerla. b) Va muy despacio. c) Darse un golpe fuerte. d) Duerme muchísimo. e) Bebe muchísimo de todo: agua, refrescos, zumos, etc.

8 Querida abuela. Christine Nöstlinger

¿Qué tal tienes tu memoria? Seguro que estupendamente. Ya lo verás. Vamos a hacer unos ejercicios, como si estuviéramos en un gimnasio, o en un campo de baloncesto, o echando una carrera con amigas y amigos, o lo que más te guste. Pero nuestros ejercicios de hoy son diferentes. A lo mejor, hace tiempo que no practicas uno. Consiste en recordar, durante el tiempo que necesites, una carta. Por ejemplo, la última que escribiste. Responde primero a las siguientes preguntas:

1 ¿A quién le dirigías la carta? ¿Qué pones antes que nada, en tu carta?
2 ¿Cuándo la escribiste? ¿Por qué la escribiste? ¿Era una noticia nueva? ¿Te sucedió algo bueno o, por el contrario, fue una mala noticia?
3 ¿Qué relación tienes con el receptor o receptora de esa carta? ¿Esa un familiar tuyo?
4 ¿Qué sistema utilizaste para escribir la carta? ¿Fuiste a la papelería a comprar papel y sobre, para enviarla? ¿Te acordaste de poner el sello? O, como te lo sabes de memoria, ¿decidiste enviar un correo electrónico?
5 ¿Esperabas la contestación a tu carta?

Y ahora, el gran momento de tu carta. Esta vez va a ser por correo electrónico.
Tú puedes poner: Queridos amigos… Y ahí tu nombre.

9 Un cesto lleno de palabras.  Juan Farias
Nieve. Es una palabra que, cuando cae, pesa poco. Pero ¿y cuando se juntan cientos, miles, millones de copos de nieve? Puede que alguna vez, hayas visto una gran nevada y pudiste hacer unas buenas bolas. Vamos a jugar ahora con palabras que pesen y se escriban con b. Por ejemplo bola. Escribe ahora, tres palabras más que pesen y se escriban con b. Es fácil, porque sólo tienes que rellenar las letras que faltan. ¡Cuidado, porque hay algunas que pesan poco y otra pesa más, pero se escribe con v!

-arco
-aile
o-eja
-icicleta
-i-lioteca

Soluciones del Cuaderno de Preguntas 9-11 años

1 La respuesta correcta es la número 3
2 La respuesta correcta es la número 2
3 La respuesta correcta es la número 2
4 Las respuestas correctas son: la (artículo), reconocer (verbo), a (preposiicón), ferozmente (adverbio), rocosa (adjetivo), colina (nombre).
6 Las respuestas correctas son. lluvia, cuello, hierbas, gigantescas, agitaron, encoger, llegar, llover, ventana, tobogán, agitaron, jirafa.
7 Las respuestas correctas son: 4-a, 1-b, 2-c, 5-d, 3-e
9 Las respuestas correctas son: barco, baile, oveja, bicicleta, biblioteca