Archive | octubre, 2015

Cuento tonto de la brujita que no pudo sacar el carnet. Ángela Figuera Aymerich. Editorial Hiperión (Recomendado: 7-9 años)

29 Oct

cuentos tontos para ninos listos

Era una brujita
tan boba, tan boba,que no conseguía
manejar la escoba.

Todos le decían:
-Tienes que aprender
o no podrás nunca
sacar el carnet.

Ahora, bien lo sabes,
ya no hay quien circule,
por tierra o por aire,
sin un requisito
tan indispensable.

Si tú no lo tienes,
no podrás volar
pues ¡menudas multas
ibas a pagar!
¡Ea! no es difícil.
Todo es practicar.

Bueno… dijo ella
con resignación.
Agarró la escoba,
se salió al balcón,
miró a todos lados…
y arrancó el motor…
Pero era tan boba,
que, sin ton ni son,
de puro asustada,
dio un acelerón
y salió lanzada
contra un paredón.
Como no quería
darse un coscorrón,
frenó de repente…
y cayó en picado
dentro de una fuente:
se dio un remojón,
se hirió una rodilla
sus largas narices
se hicieron papilla
y, como la escoba
salió hecha puré,
pues, la pobrecilla,
además de chata
se quedó de a pie.

Ya no intentó nunca
sacar el carnet.
Se quitó de bruja
y se puso a hacer
labores de aguja.

Ángela Figuera Aymerich. Cuentos tontos para niños listos. Editorial Hiperión

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto

¿Has oído alguna vez hablar de las brujas? ¿Has pensado cómo pueden ser, si es que existen? A lo mejor, cuando eras más pequeña o más pequeño, te daban un poco de miedo. Seguro que no querías ver una bruja ni en pintura. Y es que, si las brujas existen, cosa que nadie sabe, las hemos visto ¡horribles!, ¡terribles!, de esas que es mejor no verlas nunca. En la siguiente página, puedes ver brujas espantosas.

Lo que sí puedes, sin miedo, ver en la siguiente página, es a esa brujita de la que nos habla la poesía de Ángela Figuera. Esa brujita que era un poco boba. Era bastante tonta, si lo que quería es lo que te cuenta este video.

¡Pobre brujita! ¿Te imaginas que a ti te sucede una cosa parecida a la de la brujita? Lo que no creemos que necesites es un carné para manejar la escoba. Pero seguro que sí te pasan cosas que, después de pensarlas, te preguntas: ¿pero cómo me pasa esto a mí? Vamos a ir viendo lo que le sucede a la brujita.
Escribe Verdadero o Falso, V / F, según la poesía.

  1. La brujita ya sabe conducir la escoba. V/ F
  2. Para sacar el carnet de conducir tiene que aprender. V/ F
  3. Lo que no se puede, porque te cae una multa gorda, es conducir sin carnet. V/ F
  4. La brujita encendió el motor de la escoba. Arrancó, pero como no sabía, frenó de repente. V/ F
  5. Se iba a dar un coscorrón contra una pared. Frenó demasiado y cayó en picado. V/ F
  6. Menos mal que se cayó en un colchón. V/ F
  7. Para sacar el carnet había que tener un coche. V/ F
  8. Como se dio un morrón, dejó de ser bruja. Ya no quería el carnet. Hizo labores de aguja. Eso sí que lo sabía hacer. Era mejor coser. V/F

(Solución: 1-F; 2-V; 3-V; 4-F; 5-V; 6-F; 7-F; 8-V)

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es acelerón. Es decir, dar más fuerte al acelerador, de repente, para ir más deprisa.

Estamos acostumbradas y acostumbrados a oír y a leer cosas terribles que pasan en las carreteras. Lo dicen la radio, la televisión, internet, los periódicos y muchos medios de comunicación. Las campañas de vacaciones; los consejos para circular en las ciudades; las revisiones de nuestros medios de transporte (coche, moto, bicicleta, patines, etc.). Todo lo que se intenta hacer, para proteger nuestra vida y la de los que están con nosotros. Hoy, la magia de la palabra nos lleva a unas páginas muy importantes, para quienes utilizamos un medio de transporte.

Tu función ahora es conversar, con quienes nos llevan en un medio de transporte, si se cumplen las cosas que son importantes.

 Cuentame
Como es seguro que los adultos que te llevan y tú cumplís con todas las normas de circulación, podías llevarnos de viaje, con tus palabras, al lugar que más te ha gustado la última vez que has ido. ¿Está muy lejos de donde vives? ¿Por qué fuiste a ese lugar? ¿Qué tipo de transporte nos aconsejas que utilicemos? ¿Cuánto tiempo se tarda en llegar? Si se puede ir por carretera, ¿recuerdas qué carretera llevasteis?

Imagina que eres responsable de organizar el viaje. ¿A cuántas personas llamarías, para que fueran contigo? ¿Crees que es muy caro ese viaje? Es que nosotros no tenemos mucho dinero. Por eso, nos conviene que no sea un sitio muy caro. ¿Qué nos aconsejas que veamos allí? A lo mejor, también sabes qué cosas están riquísimas, para comer, en ese lugar. Puede que también sepas si hay buenos restaurantes, que no son muy caros, hoteles, campings, lugares donde pasar unos días divertidos y todo lo que se te ocurra para organizar nuestro viaje.

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Ángela Figuera Aymerich

Nació el 30 de octubre de 1902 en Bilbao (España) y murió el 2 de abril de 1984 en Madrid (España).
Estudió Filosofía y Letras. Trabajó en la enseñanza pero no se la reconoció el título después de la guerra civil española. Años más tarde estuvo en la Biblioteca Nacional de Madrid.
Se inició en la poesía dentro de una línea que puede considerarse heredera de Antonio Machado por su apego a lo cotidiano y paisajístico. Posteriormente, la influencia de Gabriel Celaya la llevó a la poesía social.
El nacimiento de sus nietos, Ana y Gabriel, le impulsó a escribir poesía infantil, género al que pertenecen sus dos últimos libros: Cuentos tontos para niños listos y Canciones para todo el año.

Nuestro observatorio
Más datos sobre la autora en las siguientes páginas: La Casa de los poetas y Guía de Lectura.

Bibliografía

Los dos libros escritos por la autora para el publico infantil fueron publicados en la editorial Hiperión.

 

Reunión de ratones. Popular. Editorial Imaginarium (Recomendado: 9-11 años)

22 Oct

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Un día, una comunidad de ratones estaba más que harta, porque había un gato enorme y tragaldabas, que los perseguía sin piedad hasta donde fueran. No había manera de escapar de aquel terrible enemigo. Cualquier lugar donde pudieran esconderse esos animales tan pequeños y escurridizos, lo conocía el terrible gato. Y a por ellos iba. Su crueldad y ganas de zampar ratones eran ya conocidas en todo el país ratonero. Sí, todos lo sabían.
Pero había que encontrar una solución para poder vivir. Por eso, el anciano ratón “Mil Años”, que así lo llamaban, pensó que lo que mejor podían hacer era reunirse en asamblea ratonera, a la que era muy importante acudir. Todos podrían, allí, expresar lo que les sucedía y lo que pensaban que podrían hacer.
Y así se hizo. En la cueva más profunda, que sólo “Mil Años” conocía, se reunieron más de quinientos ratones, para expresar sus opiniones.
“Mil Años” se subió a una piedra muy alta, que había en aquel lugar, dio dos palmadas lo más fuerte que pudo y empezó a hablar:
-¡Silencio!, ¡silencio! Quiero que todos los que aquí estáis, en orden, expliquéis qué os está pasando con ese gato canalla, que nos hace la vida imposible.
Todos los ratones empezaron a decirse, unos a otros, ¡sí, sí! Tiene razón “Mil Años”.
-Mientras no sepamos cuándo va a llegar el gato asesino a acabar con nosotros, no tenemos nada que hacer. Somos débiles y pequeños y él es fuerte y grande. Nunca podremos luchar contra él –dijo Ratonín, un ratón listo que pensaba mucho.
En la asamblea de los ratones, todos se pusieron tristes y se oyó un ¡oooohhhh! Parecía que no iban a encontrar una buena solución, para librarse del horrible gato.
Él llegaba sigiloso, sin hacer ningún ruido y, entonces, de un salto, daba un zarpazo al primer ratón que estaba allí, despistado. Luego, se lo zampaba y a buscar otro.
-Bueno –dijo “Mil Años”. He pensado y pensado, mucho, muchísimo. Creo que lo más importante es enterarnos de cuándo llega el odioso gato, para poder escapar al rincón más oculto que conozcamos. Ese al que nunca podrá llegar el terrible animal.
-¡Bieeeennn! -Gritaron todos los ratones.
Entonces, cuando acabaron de gritar, levantó la mano un ratón que estaba en la fila doce de los ratones. O sea, muy atrás. Casi no podía ver ni oír a “Mil Años”.
-A ver –dijo “Mil Años”. Allí veo una mano que pide la palabra. Escuchemos todos, en silencio, al compañero de la fila doce.
-Es que yo pienso, compañeros, que el secreto para nosotros está en saber cuándo viene el maldito gato.
-¡Perfecto! –dijo “ Mil Años”. Sí señor ratón de la fila doce. Fíjense ahora, todos los que están aquí, lo que tengo en la mano.
-¡A veeer! –dijeron todos.
-¿Qué es eso? –dijo un ratón de la reunión.
-Pues sí –dijo “Mil Años”-. Esto que veis aquí es un cascabel. Eso que llevan los humanos cuando son pequeñitos. Se lo ponen al niño o a la niña y así saben los mayores dónde está.
-¡Hala, qué guay! –dijo un ratón-. Ya lo entiendo. Si le ponemos un cascabel al gato, sabremos si viene o no a zamparse alguno.
-¡Exactamente! -dijo “Mil Años”.
-¡Bien, bien! –gritaron todos, entusiasmados.
Pero una ratoncita vieja y muy delgada alzó la mano y preguntó:
-Y decidme, compañeros, ¿quién le pone el cascabel al gato?

Popular. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Editorial Imaginarium

Texto

Todos los ratones se reunieron en una cueva para decidir qué iban a poder hacer, para librarse del gato que se los comía. Allí estaba Mil Años, un sabio anciano, que iba a ayudar a toda la asamblea de ratones, para encontrar una solución. La cosa iba muy bien y todos parecía que estaban contentos, porque se iba a saber cuándo venía el gato y así, ellos se podrían esconder. Mil Años dijo que había que ponerle un cascabel al gato y así lo oirían. La cosa no terminó del todo, porque una viejecita, que sabía mucho, hizo una pregunta, para ver quién la respondía: “¿Quién le pone el cascabel al gato?”

No sabemos si salió algún valiente o alguna valiente ratona, que se arriesgaría a poner el cascabel al gato. La cosa no era nada fácil. Pero ¿tú crees que alguien le pondría el cascabel al gato? Si crees que sí, porque era algo muy importante, dinos tu opinión. Marca con una X lo que decidas:

NO. No le pondrán el cascabel al gato, porque era muy peligroso.
. Sí le pondrán el cascabel al gato, porque les iba la vida en hacerlo, para salvarse. Oirían el cascabel y se esconderían.
Ni SÍ ni NO, porque era una decisión demasiado difícil para ellos.

Aquí tienes, unas líneas más abajo,una dirección, con dibujos y audio relacionados con la fábula que has leído. Son para gente de menos edad que tú, pero resumen muy bien el pensamiento del texto. Si conoces a niñas o niños de menor edad que tú, puede que le guste esta págins. Seguro que te lo agradecerán.

Y como los ratones son animales que aparecen mucho en los cuentos, en la siguiente página tienes otra historia. Y también encontrarás la moraleja. O sea, la enseñanza que nos da esa historia.

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es solución. Ahora verás una serie de definiciones de palabras. Pero sólo una es la definición de la palabra solución. Delante hay unos números. Une los números con las definiciones:

1. No encontrar lo que buscamos. A. Solución
2. Final de algo en que teníamos dudas. B. Perder
3. Distintas opiniones sobre algo. C. Sigilo
4. Silencio que se hace con cuidado. D. Discusión

(Solución: 1 – b;  2 – a; 3 – d;  4 – c).

Cuentame

Una de las cosas que nos enseña este texto que has leído es la importancia que tiene la comunicación. Esta era entre ratones, pero vale, igualmente, para las personas. Si los ratones hubieran actuado, cada uno por su lado, sin ponerse de acuerdo en cómo actuar, probablemente el terrible gato grande y come-ratones habría ganado la partida. Por eso son tan importantes las asambleas. Sabes que una asamblea es una reunión numerosa de personas (en este caso eran ratones), para discutir determinadas cuestiones y tomar decisiones sobre ellas. En muchos casos, en vez de asamblea se llama reunión. Por ejemplo: reunión de vecinos, reunión de alumnas y alumnos, reunión de profesoras y profesores, reunión de directores de cine, etc.

Y tú, ¿has tenido alguna vez una reunión? ¿Con quién te reuniste? ¿Tomasteis alguna decisión importante, para vosotras y para vosotros? ¿Crees que las reuniones son buenas para hablar y decidir cosas que os afectan?

Puedes contarnos tu opinión sobre esa forma de actuar. ¿Crees que siempre es bueno hablar, aunque no todo el mundo esté de acuerdo? De lo contrario, puedes contarnos cómo crees que es mejor actuar, para tomar las decisiones importantes.

Autor

Ya sabes que, en los textos que proponemos, siempre viene, al principio, después del título de la lectura, un nombre. Es el de la autora o autor que lo han escrito. Pero hoy es diferente. No hay un nombre, sino una palabra: popular. ¿Te acuerdas de lo que significa esa palabra? Vamos a hacer un poco de memoria. Ya verás cómo la recuerdas. Hubo un texto en Los Fundamentales donde pusimos popular, en vez de un nombre de autora o autor fue: Yo tenía diez perritos. Te ponemos ahora, unos versos de esa poesía y ya verás cómo te los sabes:

Yo tenía diez perritos.
Uno se perdió en la nieve:
Solo me quedaron nueve.

De los nueve que tenía,
Uno se tragó un bizcocho:
No me quedan más que ocho.

Y así, con más versos, llegamos al último perro que tenía.

El perro que me quedaba
Se perdió detrás de un cerro.
Ya no tengo ningún perro.

Y hoy has leído la fábula que se llama Reunión de ratones. Te recordamos que una fábula es relato ficticio, es decir, que no ha sucedido en realidad, en prosa o verso, con intención de enseñar. Al final de las fábulas hay una moraleja, o sea, una enseñanza de cómo hacer bien las cosas. En una fábula pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados. Reunión de ratones es, también, un texto popular. Lo que quiere decir que es un texto que conoce el pueblo, la gente, durante años, muchísimos años. Eso es lo que significa que un texto es popular.

Bibliografía
Libros sobre ratones en Canal Lector

Pudin de mar. Tove Jansson. Editorial Siruela (Recomendado: 9-11 años)

15 Oct

lagraninundacion

El barco atracó junto a un prado cubierto de flores silvestres y el Mumintroll bajó a tierra con un cabo (1) de amarre.
-Saludad a los hatifnat y dadles gracias por el viaje –dijo Mamá Mumin. Y el Mumintroll hizo una reverencia solemne y el animalito agitó la cola.
-Muchas gracias –dijeron mamá Mumin y Tulipa antes de bajar a tierra firme. Pero cuando todos volvieron a alzar la cabeza comprobaron que los hatifnat ya se habían marchado.
-Deben de haberse hecho invisibles –dijo el animalito-. Una gente extraña.
Luego los cuatro se adentraron entre las flores. Ahora el sol estaba subiendo y sus rayos se reflejaban y titilaban (2) en el rocío.
-Me gustaría vivir aquí –dijo Tulipa-. Estas flores son aún más bonitas que mi tulipán. Además, mi pelo no terminaba de hacer juego con él.
-¡Mirad, una casa de oro puro! –gritó de repente el animalito y señaló con el dedo. En medio del prado se erguía (3) una torre que reflejaba el sol en una larga fila de ventanas. El último piso estaba hecho entero de cristal y allí el sol rojizo brillaba como oro rojizo incandescente.
-Me pregunto quién vivirá allí –dijo Mamá Mumin-. A lo mejor es demasiado temprano para despertarlos.
-Pero es que tengo un hambre voraz –dijo el Mumintroll.
-Yo también –dijeron el animalito y Tulipa, y todos se quedaron mirando a Mamá Mumin.
-Bueno, en ese caso… -dijo ella dirigiéndose a la torre y llamando a la puerta.
Al cabo de un momento se abrió una trampilla en la puerta y un niño con el pelo rojo asomó la cabeza.
-¿Sois náufragos? –preguntó.
-Casi –dijo Mamá Mumin-. Pero estamos hambrientos, de eso no cabe duda.
Entonces el niño abrió la puerta de par en par y los dejó pasar. Y cuando vio a Tulipa hizo una reverencia, porque nunca había visto un pelo azul tan hermoso. Y Tulipa le hizo también una reverencia, porque su pelo rojo le parecía fascinante. Después todos siguieron al anfitrión por unas escaleras de caracol hasta el último piso, de cristal, desde donde podían ver el mar en todas direcciones. En el centro de la sala había una mesa con una fuente enorme llena de pudin (4) de mar humeante.
-¿De verdad es para nosotros? –preguntó Mamá Mumin.
-Sí, por supuesto –dijo el niño-. Cuando hay tormenta, yo vigilo el mar y todos los que entran en mi puerto para salvarse son invitados a pudin de mar. Así es como siempre ha sido. –Entonces se sentaron a la mesa y pocos instantes después la fuente ya estaba vacía. (El animalito, que a veces no tenía los mejores modales, cogió la fuente y se escondió con ella debajo de la mesa para pasarle la lengua.)
-Muchísimas gracias –dijo Mamá Mumin-. Me parece que ya has invitado a unos cuantos a pudin de mar aquí arriba.
-Vaya que sí –dijo el niño-. A gente de todas las partes del mundo. A snusmumriks, a fantasmas marinos, a bichitos y a gigantes, a snorks y hemules. También a algún que otro marulk.
-¿No habrás visto por casualidad a algún mumintroll? –preguntó Mamá Mumin, y estaba tan expectante que le tembló la voz.
-Sí, a uno –dijo el niño-. Después del ciclón del lunes pasado.
-¿¡Y si era papá!? –gritó el Mumintroll-. ¿Se metía la cola en el bolsillo a menudo?
-Sí, de verdad que sí que lo hacía –dijo el niño-. Lo recuerdo muy bien porque me parecía muy curioso.
Entonces el Mumintroll y su madre se pusieron tan contentos que se fundieron en un abrazo, y el animalito empezó a dar saltos de alegría y a dar vítores (5).
-¿Adónde fue? –preguntó Mamá Mumin-. ¿Dijo algo en especial? ¿Dónde está? ¿Cómo estaba?
-Muy bien –dijo el niño-. Cogió el camino al sur.
-Pues tenemos que partir enseguida –dijo Mamá Mumin-. A lo mejor podemos alcanzarlo. Daos prisa, niños. ¿Dónde está mi zurrón? –Y luego bajó corriendo las escaleras de caracol tan deprisa que los demás apenas pudieron seguirla.
-¡Esperad! –gritó el niño-. ¡Esperad un segundo! –Los alcanzó en la puerta.
-Disculpa que no nos hayamos despedido como es debido –se excusó Mamá Mumin, que estaba dando saltitos de impaciencia-. Pero entenderás que…
-No es eso –dijo el niño, que estaba igual de rojo que su pelo-. Solo estaba pensando… quiero decir, no sé si cabe la posibilidad…
-Venga, suéltalo –le apuró Mamá Mumin.
-Tulipa –dijo el niño-. Bella Tulipa, ¿no te apetecería quedarte aquí conmigo?
-Me encantaría –respondió Tulipa al instante, y se le iluminó la cara-. Allí arriba he estado pensando todo el rato en cómo brillaría mi pelo para los marinos en tu torre de cristal. Y soy una experta preparando pudin de mar. Pero también estaba un poco angustiada. –Y miró a Mamá Mumin-. Por supuesto, también me encantaría ayudaros a buscar… -dijo.
-Ah, seguro que nos las apañamos –le respondió Mamá Mumin-. Os enviaremos una carta para contaros cómo ha ido todo.
Luego se abrazaron todos a modo de despedida y el Mumintroll continuó con su madre y el animalito hacia el sur.

 

  1. Cabo: Cualquiera de las cuerdas que se utilizan a bordo de un barco, en este caso para sujetar, agarrar.
  2. Titilaban: centelleaban, resplandecían con un pequeño temblor.
  3. Se erguía: se levantaba.
  4. Pudin: especie de dulce, postre.
  5. Vítores: aplausos.

Tove Jansson. La gran inundación. Editorial Siruela

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores

Texto

El barco es el que los lleva. Se detiene, al llegar a tierra. La vista de la naturaleza, cuando llegan es algo maravilloso. Pero al llegar a tierra firme, después de viajar en barco, por el mar, hay una pieza muy importante. No podemos permitirnos que el barco se mueva, sin nosotros y se dirija al mar. Por eso, se pone una cuerda gorda y fuerte, para amarrar. Es decir: para asegurar que el barco no se mueva. Pero, además de esas flores extraordinarias, las que decía Tulipa que eran más bonitas que su tulipán, vieron algo maravilloso. Aquella llegada a tierra fue distinta, diferente, casi mágica. ¿Cuáles de las siguientes cosas sucedieron? Contesta, Verdadero o Falso (V/F) a lo que ahora vas a leer:

1.Cuando bajaron, vieron una casa de oro puro.   V/F    
2.La Mamá Mumin dijo que tenían mucha hambre.  V/F
3.
Tulipa tenía el pelo azul.  V/F
4.Tulipa dijo que era una experta preparando pudin de mar.   V/F

(Solución: 1V; 2V; 3V; 4V)

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es gracias. ¿Te has dado cuenta de la cantidad de veces que los personajes de esta historia dicen gracias? Es que la palabra gracias es fantástica, es mágica. ¿Has hecho tú magia, alguna vez, con las palabras? Ahora sólo tienes que recordar. En los recuerdos encontramos cosas maravillosas. A veces se olvidan, porque no somos capaces de acordarnos de todo. Pero seguro que si lo intentas, lo puedes conseguir. ¿Cuándo fue la última vez que dijiste gracias? ¿Por qué diste las gracias? ¿Sería porque te ayudaron o porque te regalaron algo? Pues explora ahora en tu cabeza y cuéntanos las últimas tres veces que dijiste gracias. Es muy sencillo y lo vas a lograr de un modo rápido. Rellena con tus recuerdos los tres números que aparecen.

1
2
3

¿Cuál de las tres veces que diste gracias fue la más importante para ti? ¿A quién le diste gracias? ¿Le diste también un abrazo? ¿Es una amiga o un amigo? ¿Es un familiar? ¿Es alguien del colegio? ¿Es algún o alguna deportista, que te ayudó a ganar un trofeo?
Cuentame

Los personajes creados por Tove Jansson, la escritora finlandesa, ganadora del premio Andersen de Literatura infantil,  son los Mumin. Y ahora, como si fuera en un concurso para la televisión, vamos a jugar a un “quién es quién”.
Sólo tienes que relacionar el nombre o los nombres de los personajes con el título del libro o de la página web que puedas conseguir. Une números y letras.

1.La madrastra y las hermanastras la trataban muy mal.
2. La mujer que se casó con el leñador quería convencerlo para que abandonara a sus hijos en el bosque.
3. Geppeto era un viejo carpintero. Un día creó un muñeco de madera. Un hada convirtió al muñeco en un niño de verdad.
4. Su amo era el marqués de Carabás. El animal llevaba un calzado mágico y era tan listo, que consiguió hasta que el marqués se casase con la hija del rey.

A. El gato con botas.
B. Hansel y Gretel.
C. Pinocho.
D. La Cenicienta.

(Solución: 1- d; 2-b; 3-c;  4-a)

autora
Tove Jansson
La autora nació el 9 de agosto de 1914 y murió el 27 de junio de 2001 en Helsinki (Finlandia).
Se formó en la Facultad Universitaria de Arte, Artesanía y Diseño de Estocolmo (Suecia) , en la Escuela de Artes Gráficas de la Academia Finlandesa de Bellas Artes y, finalmente, en varias escuelas de París (Francia).
La fama de Jansson se debe principalmente a sus libros sobre los Mumin, una familia de trolls blancos, cubiertos de pelo y de apariencia redondeada, con grandes hocicos, que nos recuerdan a los hipopótamos. Son historias para niños. El primer libro de la saga fue escrito e ilustrado por Jansson en 1945 durante la Segunda Guerra Mundial. Confesó más tarde que la guerra la deprimía y que buscaba algo inocente.
Escribió también novelas para adultos y teatro además de seguir su carrera como pintora.
Ha recibido varios premios, entre ellos destaca el Premio Hans Christian Andersen por su contribución a la literatura infantil.

Nuestro observatorio

Más datos biográficos y curiosidades en Imaginaria  y en la web de la autora.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros  sobre los Mumin tomada de Canal Lector

Cuatro estaciones. Leo Lionni. Editorial Kalandraka (Recomendado: 7-8 años)

8 Oct

Sin t’tulo-1

¿Quién esparce (1) la nieve?
¿Quién derrite el hielo?
¿Quién pinta de gris los días? ¿Quién los hace más bellos?
¿Quién siembra la primavera con hojas de trébol?
¿Quién apaga el día? ¿Quién enciende la luna en el firmamento?

Cuatro ratones de campo que viven junto al sol.
Cuatro ratones de campo como tú y como yo.

Uno es Ratónprimavera, que viene con aguaceros.
Otro es Ratónverano, que abraza con fuego.
Después viene otoño con nueces y trigo.
El último es invierno… con los pies fríos.

Cuatro estaciones, ¡qué suerte tenemos!
Ni una de más ni una de menos.

(1) Esparce: de esparcir. Extiende lo que está junto.

Leo Lionni. Frederick. Editorial Kalandraka

RECURSOS
Propuestas para mediadoras y para mediadores
Texto

Frederick, la “forma” del libro sugiere para primeras edades lectoras. Pero la mediadora o el mediador saben que podemos ir un poco más allá. Hay mucha hondura, mucha reflexión, mucha poesía en este libro, que nos permitirá charlar, investigar, analizar y tantas otras cosas, que nos darían incluso para una conversación entre quienes mediamos en la lectura.

Es la vida en la tierra. Y la cercanía a los lectores se consigue con el personaje. Diminuto –y a veces perseguido por los humanos- que es el ratón. Él es quien mueve el paso del tiempo, el de las estaciones, el de la vida, en suma.

Leo Lionni nos plantea primero el quién. Son las cinco primeras líneas. Y junto al quién lo hace está el qué se hace.
La respuesta, la solución a todas las preguntas es inmediata: las dos líneas siguientes, que nos dicen quiénes son los personajes que consiguen todo lo anterior. Por supuesto, con el lector o la lectora incluidos:
Cuatro ratones de campo que viven junto al sol.
Cuatro ratones de campo como tú y como yo.

El número mágico, el que tiene los secretos de la naturaleza es el cuatro. Por eso son cuatro ratones, cuatro estaciones. Podríamos, considerando protagonistas a las lectoras y a los lectores, imaginar -como charla con los oyentes-, que a los ratones los vamos a sustituir por nosotros. Alicia o Luis primavera, Carla o Juan verano, y reservamos, para el otoño y el invierno, a quienes les gusten esas dos estaciones, por los motivos personales de esos dos o tres o más protagonistas. Hagamos realidad la suerte que dice el poeta que tenemos. Juguemos con los deseos, los gustos, las ilusiones.

 Palabra magica

Hoy la palabra mágica es quién. Ya hemos visto cuál es el número mágico: el cuatro. Pero la palabra, no el número, es la palabra quién.

Nos podemos acercar al mundo de los 6-7 a 8 años. La palabra mágica (la que nos puede llevar a infinidad de campos que los lectores conocen, porque es palabra mágica), dependerá de los centros de interés que en ese momento se muevan o de los intereses de quienes median. Nos lleva, por ejemplo, a: Mundo del deporte; Páginas web y sitios de aplicaciones de matemáticas; Libros.

Cuentame

Sigamos con nuestro protagonista de hoy: con Frederick. En el texto que has leído, Frederick dice qué clase de ratón es. ¿Lo recuerdas? Elige, entre estas posibilidades la que crees que elegiría Frederick:

 

Autor
Leo Lionni

Nació el 5 de mayo de 1910 en Ámsterdam (Holanda) y murió el 11 de octubre de 1999 en Toscana (Italia).
Creció en un ambiente artístico, un tío suyo era gran aficionado a la pintura y su madre fue cantante de ópera. Se doctoró en Economía. Viajó bastante. Fue director de arte de varias publicaciones en USA. En 1945 obtuvo la nacionalidad americana. En 1962 se instala en Italia. Desde finales de los años 50 del siglo pasado comenzó a publicar libros infantiles.

Nuestro observatorio
Se pueden consultar más datos biográficos y otras curiosidades en la editorial Kalandraka o en la revista Imaginaria.

Bibliografía

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de Leo Lionni tomada de Canal Lector.

La semifinal. David Walliams. Editorial Montena (Recomendado: 11-14 años)

1 Oct

elmagodelbalon

En cierta ocasión, Dennis faltó a clase un día que había partido porque estaba muy resfriado. Acababa de ver en el programa de Trisha la emocionante historia de una mujer que había descubierto que estaba manteniendo una aventura con su propio marido, y se disponía a comer una sopa de tomate Heinz mientras veía su segundo programa preferido, Loose Women, donde un puñado de señoras con cara de malas pulgas debatían sobre cosas importantes, como dietas y leotardos.
Sin embargo, justo cuando empezaba a sonar la sintonía del programa, alguien llamó a la puerta. Dennis se levantó de mala gana. Era Darvesh, su mejor amigo en la escuela.
-Dennis, tienes que venir a jugar hoy –suplicó.
-Lo siento, Darvesh, pero es que no me encuentro bien. No puedo parar de estornudar y toser. ¡Atchís! ¿Lo ves? –replicó Dennis.
-Pero hoy nos jugamos el pase a cuartos de final. Por favor…
Dennis volvió a estornudar.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaacccccccccccccccccchhhh
Hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhííííííííííís!
Fue un estornudo tan fuerte que Dennis temió que todo su cuerpo fuera a volverse del revés, como un calcetín.
-Por favoooooor… -insistió Darvesh con expresión de súplica mientras limpiaba disimuladamente los mocos de Dennis que habían ido a parar a su corbata.
-De acuerdo, lo intentaré –respondió Dennis sin parar de toser.
-¡Bieeeeeeen! –exclamó Darvesh, como si ya hubiesen ganado el partido.
Dennis engulló a toda prisa unos tragos de sopa, cogió su equipo y salió corriendo de casa.
La madre de Darvesh los estaba esperando en su pequeño Ford Fiesta rojo con el motor al ralentí. Trabajaba como cajera en los almacenes Sainsbury, pero la ilusión de su vida era ver jugar a su hijo. Era la madre más orgullosa del mundo, lo que siempre hacía que su hijo se avergonzara un poquitín de ella.
-¡Menos mal que has venido, Dennis! –le dijo cuando este se subió a toda prisa al asiento trasero del coche-. El equipo te necesita, el de hoy es un partido muy importante. ¡Incluso diría que es el más importante de la temporada!
-¡Vámonos de una vez, mamá! –la apremió Darvesh.
-¡Vale, vale, ya nos vamos! ¡No le hables así a tu madre, Darvesh! –gritó fingiendo estar más enfadada de lo que realmente estaba. Pisó a fondo el acelerador y el coche arrancó a trompicones en dirección al campo de juego.
-Vaya, así que al final has decidido venir… -le soltó Gareth con cara de pocos amigos mientras aparcaban. No solo era más alto que todos sus compañeros de clase, sino que también tenía una voz más grave y una cantidad de vello corporal inquietante para un chico de su edad.
En las duchas parecía un orangután.
-Lo siento, Gareth, pero es que no me encontraba bien. Creo que he pescado un buen…
Antes de que pudiera decir “resfriado” se le escapó otro estornudo, más violento incluso que el anterior.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccchcccccccccccccchhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííís!
-Vaya, lo siento, Gareth –se disculpó Dennis, limpiando un moco de la oreja de Gareth con un pañuelo de papel.
-Acabemos con esto de una vez –dijo Gareth.
Sintiéndose débil y enfermo, Dennis entró corriendo en el campo de juego con sus compañeros de equipo, tosiendo y moqueando sin parar.
-¡Os deseo mucha suerte, chicos! ¡Sobre todo a mi hijo Darvesh, y por supuesto a su amigo Dennis! ¡Vamos a ganar este partido! –gritó la madre de Darvesh a pie de campo.
Me hace pasar una vergüenza… -refunfuño Darvesh.
-A mí me parece genial que venga a vernos –dijo Dennis-. Mi padre nunca ha venido a verme jugar un partido.
-¡A ver si hoy marcas un bonito gol, Darvesh, hijo mío!
-Hummmmm…, vale, ya entiendo –reconoció Dennis.
Esa tarde se enfrentaban al St Kenneth, una de esas escuelas privadas cuyos alumnos miraban a los demás por encima del hombro solo porque sus padres tenían que pagar para que estudiaran allí. Pero hay que reconocer que tenían un equipo muy bueno, y no habían pasado ni diez minutos de partido cuando marcaron el primer gol. A partir de ese momento se desataron los nervios en el equipo local. Darvesh arrebató la pelota a un chico dos veces más alto que él y se la pasó a Dennis.
-¡Muy buena esa entrada, Darvesh, hijo mío! –gritó su madre.
La emoción de controlar el balón hizo que Dennis se olvidara por unos instantes del resfriado. Se abrió paso con agilidad entre los defensas hasta acercarse al guardameta del equipo contrario, un chico de abundante melena que estrenaba equipo y seguramente se llamaba Óscar, Tobías o algo por el estilo. De repente se encontraron cara a cara, y Dennis no pudo reprimir otro estornudo.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaccccccccccccccccccccchhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhíííííííííííííííííííííiííííííííííííííííííííííííííííííís!!!
Una lluvia de mocos explotó en la cara del portero, cegándolo por un momento. Lo único que Dennis tuvo que hacer fue darle un toque a la pelota para que esta entrara mansamente en la portería.
-¡Falta! –gritó el portero, aunque el árbitro no la pitó. Sí que era una falta, pero de educación.
-Oye, lo siento –dijo Dennis. Era verdad que no lo había hecho aposta.
-¡No pasa nada, tengo un pañuelo! –exclamó la madre de Darvesh-. Siempre llevo un paquete encima. –Ni corta ni perezosa, la mujer se lanzó al terreno de juego, remangándose el sari por el camino para no llenarlo de barro, y se acercó al portero del equipo contrario-. Aquí tienes, niño pijo –añadió, tendiéndole el pañuelo al portero. Darvesh puso los ojos en blanco al ver a su madre invadiendo el campo de juego. Entre lágrimas, el portero se limpió los mocos de Dennis de su pelo lacio-. Si quieres saber mi opinión, el St Kenneth tiene todas las de perder –añadió la madre de Darvesh.
-¡Mamáááááááá! –gritó Darvesh.
-¡Lo siento, lo siento! ¡Ya podéis seguir jugando!
Cuatro goles más tarde, de Dennis, de Gareth, de Darvesh y… otro que resultó de una pelota desviada “accidentalmente” por la madre de Darvesh, el equipo de Dennis había ganado el partido.
-¡Habéis pasado a la semifinal, chicos! ¡Qué ilusión! –exclamó la madre de Darvesh mientras llevaba a los chavales de vuelta a casa, aporreando el claxon del Ford Fiesta para celebrar la victoria. Para ella era como si Inglaterra hubiese ganado el mundial de Fútbol.
-Por favor, no vengas a la semifinal, mamá, te lo suplico. ¡No, si vas a montar el numerito otra vez!
-¡Qué cosas se te ocurren, Darvesh! Sabes que no me perdería el siguiente partido por nada del mundo. ¡Ay, qué orgullosa estoy de ti!
Darvesh y Dennis se miraron y sonrieron. Por un momento, su victoria en el campo de juego les hizo sentir como si fueran los amos del universo.
Hasta su padre sonrió cuando Dennis le dijo que su equipo había pasado a la semifinal.

David Walliams. La increíble historia de… El mago del balón. Editorial Montena

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Propuestas para mediadoras y para mediadores
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Texto

El texto nos presenta a dos amigos. Muy amigos, de la escuela. El día no iba a ser un día cualquiera. Era un día enormemente importante: el pase a los cuartos de final. Algo importantísimo, como dice Darvesh, el gran amigo de Dennis.

Pero Dennis estaba fatal. Se encontraba mal, muy mal. El catarro era de los que hacen historia. No creemos que pudiera casi ni moverse. Pero fue tal la insistencia de su amigo, ante una cita futbolística tan importante que, al final, consiguió que fueran, en el coche que conducía la madre de Darvesh, hasta el campo. La madre de Darvesh era la más forofa del campo. Incluso a su hijo le daban vergüenza las cosas que hacía y decía su madre. Menos mal que no le dio por jugar al fútbol con algún animalito, como estos que vas a ver. ¿Qué crees que diría su madre? ¿Cómo crees que animaría a su hijo?

Palabra magica
Hoy la palabra mágica es estornudo. Vamos a intentar evitar lo que le sucede al portero del equipo contrario, cuando Dennis hace lo más normal, si se está refriado o resfriada: estornudar. En la página siguiente, vais a ver estornudos de todo tipo.

Después de ver esto, hasta parece lógico que el portero del equipo contrario a Dennis y Darvesh pidiera falta y, de milagro no la pidió. Podría haber sido hasta tarjeta amarilla, por guarro. Lo que no podían entender fue el “tranquilo” paseo que se dio la madre de Darvesh por el campo, con un pañuelito para limpiar al portero. Darvesh ya no podía más. Le pidió a su madre, de todas las maneras posibles, que no se le ocurriera ir a la semifinal. Pero los dos amigos sabían que eso iba a ser absolutamente imposible.

Menos mal que Darvesh y Dennis se lo tomaron a risa. Además de que la madre de Darvesh era buena persona, aunque fuera muy pesada, los dos amigos estaban felices, porque habían conseguido un estupendo resultado.

Cuentame

Hoy te aconsejamos que hagas primero una cosa, antes de contarnos lo que te pedimos. Empezamos con una frase que ha dicho Darvesh a su madre, para que no vaya a la semifinal:  “-Por favor, no vengas a la semifinal, mamá, te lo suplico. ¡No, si vas a montar el numerito otra vez!

Montar el numerito es una frase hecha, que significa decir o hacer algo un poco escandaloso, que no debe hacerse. También significa llamar la atención por lo que se dice o se hace. El próximo ejercicio, consiste en unir las frases hechas con su significado.

1. A buenas horas, mangas verdes A. Es descubrir algo que era secreto
2. Me lo dijo un pajarito B. Me he enterado por alguien que tú no sabes
3. Como Pedro por su casa C. Ya es tarde, para decir o hacer algo
4. Descubrir el pastel D. Dar una cosa mala, por una buena. Son cosas que se parecen, pero no es la buena de verdad
5. Dar gato por liebre E. Algo que se conoce o se lo sabe, mejor que nadie

(La solución es la siguiente:  1-c;  2-b;  3-e;  4-a;  5-d)

Autor

David Walliams
Nació el 20 de agosto de 1971 en Merton, Londres (Inglaterra).
Su nombre verdadero es David Edward Williams pero es más conocido por David Walliams. Le gusta combinar su faceta de actor con la de escritor. Sus libros destacan por su humor. Su estilo literario ha sido comparado con el de Roald Dahl.

Nuestro observatorio
Podemos obtener más información sobre el autor en su web y en twitter.

Bibliografía
Ofrecemos, a continuación, una relación de títulos tomada de Canal Lector.