Archivo | diciembre, 2013

El muro. Gerald Durrell. Editorial Alianza

19 Dic

mifamilia
Un día encontré sobre el muro una obesa (1) hembra de escorpión, vestida con lo que a primera vista parecía un abrigo de piel color crema. Examinada con atención, la extraña vestimenta resultó estar formada por una masa de bebés diminutos agarrados al dorso de su madre. Embelesado (2) ante aquella familia, decidí llevarla a casa de tapadillo para conservarlos en mi cuarto y verlos crecer. Con infinito esmero (3) pasé madre y prole al interior de una caja de fósforos y corrí a la villa. Fue una desdichada coincidencia que en el momento de traspasar yo el umbral se sirviera el almuerzo; por lo cual coloqué con cuidado la caja sobre la repisa del cuarto de estar, para que los escorpiones tuvieran aire en abundancia, y luego me reuní en el comedor con los demás. Jugueteando con la comida, alimentando a Roger subrepticiamente (4) por debajo de la mesa y escuchando las discusiones familiares me olvidé por completo de la emocionante captura del día. Por fin Larry, acabado el almuerzo, fue al cuarto de estar por tabaco, y reclinándose de nuevo en su silla se llevó un cigarrillo a sus labios y echó mano a la caja de fósforos que había traído consigo. Inconsciente de la catástrofe que se venía sobre mí, yo le observaba con interés mientras, charlando aún por los codos, abrió la caja.
Hasta el día de hoy sigo en mis trece de que la hembra de escorpión no llevaba malas intenciones. Lo que pasa es que estaba agitada y un poco molesta por el largo encierro, y aprovechó la primera oportunidad para escapar. En una fracción de segundo se irguió sobre la caja, con los bebés aferrándose desesperadamente, y trepó al dorso de la mano de Larry. Allí, no muy segura de qué partido tomar, se detuvo con el aguijón curvado en estado de alerta. Larry, sintiendo el roce de sus garras, bajó la vista a ver qué era, y a partir de ese instante los acontecimientos se sucedieron de manera cada vez más confusa. 
Larry exhaló (5) un rugido de pavor que hizo que Lugaretzia dejara caer un plato y que Roger saliera como un rayo de debajo de la mesa, ladrando ferozmente. De un manotazo envió al desdichado animal de cabeza a la mesa, donde aterrizó entre Margo y Leslie, esparciendo bebés cual confeti al estrellarse contra el mantel. Ciega de ira ante semejante trato, la criatura se lanzó hacia Leslie, con el aguijón temblando de furia. Leslie se puso en pie de un salto, volcó la silla y empezó a descargar servilletazos a diestro y siniestro, uno de los cuales mandó al escorpión rodando por el mantel en dirección a Margo, quien prestamente (6) dio un alarido que cualquier locomotora se habría sentido orgullosa de producir. Mamá, completamente aturdida por tan repentino e instantáneo paso de la paz al caos, se puso las gafas y oteó buscando la causa del bochinche, y en ese momento Margo, en un esfuerzo vano por detener el avance del escorpión, le arrojó un vaso de agua. La ducha erró (7) su objetivo totalmente, pero empapó con éxito a Mamá, que siendo incapaz de aguantar el agua fría se quedó al punto sin respiración, boqueando (8) inmóvil al otro extremo de la mesa, sin poder protestar siquiera. Para entonces el escorpión había caído al suelo bajo el plato de Leslie, en tanto que sus bebés pululaban desatados por la mesa. Roger, alucinado por el pánico pero resuelto a cumplir con su deber, corría dando vueltas y vueltas a su habitación, ladrando histérico.
          -¡Otra vez ese maldito niño… -vociferó Larry.
          -¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Que vienen! –chillaba Margo.
          -Lo único que necesitamos es un libro –rugía Leslie-; no perdáis la calma, pegadles con un libro.
          -¿Qué demonios os pasa a todos? –seguía implorando Mamá, secándose las gafas.
          -Es ese maldito niño… un día nos va a matar… Fíjate cómo está por debajo de la mesa… hasta la rodilla de escorpiones…
          -Deprisa… deprisa… haz algo… ¡Cuidado, cuidado!
          -Deja de aullar y trae un libro, por lo que más quieras… Eres peor que el perro… ¡Cállate, Roger!
          -Por un milagro de Dios no me ha mordido…
          -Cuidado… ahí hay otro… de prisa, de prisa…
          -Oh, cállate y tráeme un libro o algo…
          -Pero ¿cómo llegaron ahí esos escorpiones, hijo?
          -Ese maldito niño… No hay en toda la casa una caja de fósforos que no sea una trampa mortal…
          -Ay, que me tira… de prisa, haz algo…
          -Dale con el cuchillo… el cuchillo… Venga, dale…
Como nadie se había molestado en explicarle el asunto, Roger sacó la errónea impresión de que la familia estaba siendo atacada, y de que era su deber defenderla. Dado que lo único extraño allí presente era Lugaretzia, lógicamente era ella la responsable, y en consecuencia le mordió en un tobillo. Lo cual no arregló mucho las cosas.
Cuando por fin se pudo restablecer un poco de orden, todos los escorpiones se habían refugiado ya bajo diversos platos y cubiertos. Tras ardientes apologías por mi parte, fecundadas por Mamá, se desestimó la sugerencia de Larry de asesinar a todo el rebaño. Mientras la familia, todavía trémula (9) de ira y espanto, se retiraba al cuarto de estar, yo estuve media hora recolectando los bebés con ayuda de una cucharilla y reintegrándolos al lomo de su madre. Luego los saqué al jardín con un plato y los deposité en el muro con gran pesar. Roger y yo nos fuimos a pasar la tarde al monte, pues me pareció más prudente dejar que la familia durmiese la siesta antes de volver a verme.

(1)  Obesa: muy gorda
(2)  Embelesado: cautivado, asombrado
(3)  Esmero: cuidado
(4)  Subrepticiamente: de manera oculta, a escondidas
(5)  Exhaló: emitió, dio
(6)  Prestamente: de forma rápida
(7)  Erró: equivocó
(8)  Boqueando: abriendo la boca
(9)  Apologías: discurso en favor de algo o alguien
(10) Trémula: temblorosa

Gerald Durrell. Mi familia y otros animales.  Ed. Alianza

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Aunque sea con un naturalista que sabía tanto como Gerald Durrell, el texto nos habla de un animal peligroso. ¡Muy peligroso! Esto es algo en lo que insisten los que saben mucho: cuidado con determinados animales, si no conocemos bien cómo son y lo que nos pueden hacer. Y uno de ellos es, precisamente, ¡el escorpión!

Te puedes imaginar lo que sucedió en aquella casa, cuando Larry echó mano a la caja de fósforos, donde estaba el escorpión con su prole al hombro. Margo, Leslie, Roger, Lugaretzia y, por supuesto, Mamá, que no hacía más que preguntar qué les pasaba a todos. Se montó un cisco tremendo, ante la aparición de tan terrorífico animal allí, en el comedor, con tanta gente. Un verdadero caos.

 Palabra magica
Hoy la palabra mágica es caos.
En el texto de Durrell, encontramos lo siguiente:
“Mamá, completamente aturdida por tan repentino e instantáneo paso de la paz al caos, se puso las gafas y oteó buscando la causa del bochinche, y en ese momento Margo, en un esfuerzo vano por detener el avance del escorpión, le arrojó un vaso de agua”.

Pues bien. Ya hemos hablado de algunos animales muy peligrosos, como el escorpión, la araña y otros. También hemos dicho el cuidado que hay que tener con ellos.
De las palabras siguientes, elige las que también podría haber utilizado el autor, porque son sinónimas de caos. Tienen el mismo o parecido significado. Ten en cuenta que, algo como el caos es lo que se va a producir cuando, después de la siguiente actividad, consigas crear la araña más espantosa y terrible que se ha podido ver.

Barullo     Escándalo     Desorden     Alegría     Desbarajuste

Y ahora, es tu turno. Ten cuidado cuando la enseñes, después de construirla, porque el caos que se producirá será espantoso. Suerte y que no tengas que llamar a una ambulancia, por los desmayos.

Cuentame
¿Has leído algún otro libro de Gerald Durrell? Si te ha gustado este texto, te recomendamos: La excursión y La selva borracha

Pero lo más probable es que hayas leído algún otro libro o visitado alguna página que te haya gustado, sobre animales, lugares donde viven, costumbres que tienen, relación con los humanos, etc. Es ahora el momento de convertirte en alumna o alumno predilecto de quienes siguen al gran naturalista que fue Durrell. A lo mejor no tienes posibilidad de visitar el zoológico que creó pero seguro que nos puedes contar cuál has visitado y cuál te ha gustado más. ¿Qué animales te resultaron los más interesantes? ¿Cuáles te parecieron muy difíciles de cuidar? ¿Había animales peligrosos a los que tenías que ver de lejos? ¿Desde dónde habían traído animales a ese zoológico que viste?

 Autor

Gerald Durrell

Durrell nació en Jamshedpur (India) el 7 de enero de 1925 y murió el 3 de enero de 1995.  De su vida en el país natal, Durrell recuerda principalmente su primera visita a un zoo, a la que atribuye su posterior pasión por los animales. La familia se trasladó a Inglaterra y después marchó a la isla de Corfú. En esa época Durrell no asistió a la escuela, sino que recibió sus enseñanzas de varios amigos de la familia y tutores privados. La familiaregresa a Londres en 1939 porque se produce la segunda guerra mundial. Trabajó como ayudante en un acuario y en una tienda de mascotas. Después de la guerra entró como becario en un zoo.
Comenzó a organizar expediciones para la captura de animales, con destino a zoológicos, museos e instituciones dedicadas a la protección de las especies salvajes.  Fue su hermano mayor, Lawrence, el que le animó a escribir las experiencias con los animales y publicó un montón de libros. Su estilo es ameno, anecdótico. Fundó un zoológico y colaboró en programas de televisión.

Nuestro observatorio

Se pueden consultar más datos biográficos sobre Durrell en varias páginas dedicadas al autor.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor tomada de Canal Lector.

Noticias para Pablo Topo. Grégoire Solotareff. Editorial Anaya

12 Dic

cuentosdeverano

-Cógeme, cógeme –gritaba Josefina, cuando de repente desapareció por un hoyo en medio del campo.
Sofía había oído a su amiga Josefina, pero, cuando levantó la cabeza y aguzó el oído, ya no pudo verla ni oírla. Allí estaban esos enormes caballos alazanes, tumbados, como focas, y también Jerónimo Ligero, que perseguía a las moscas gritando como un imbécil; pero ¡Josefina ya no estaba!
“¿Cómo ha podido desaparecer así, en unos segundos? –se preguntó Sofía-. ¡Para mí que esto es magia!”.
Buscó detenidamente, y al cabo de un momento vio un hoyo en el suelo entre las hierbas altas.
“Aquí está”, pensó. Se acercó al hoyo, y, ¡zas!, desapareció ella también.
En realidad, no había desaparecido. Se deslizó por el agujero y encontró a Josefina, un poco más abajo, en compañía de Pablo Topo.
Pablo era gordo y bastante mayor. Hacía hoyos en el campo a derecha e izquierda, y esperaba a que alguien cayese dentro de ellos y le diese noticias del mundo. No veía nada desde hacía mucho tiempo y quería seguir informado de todo lo que pasaba fuera sin arriesgarse a ser atrapado por las garras de Lucas Gavilán o de José Cernícalo. Había encontrado este sistema para tener noticias al menos una vez al día. Era algo así como si recibiese el periódico a domicilio.
-¡Y bien, adorables muchachas! Sois muy amables al venir a saludar al viejo Pablo. ¿Qué hay de nuevo por ahí arriba? Contádmelo todo.
Sofía y Josefina, aún bajo el impacto de su caída, se miraron la una a la otra y, sin duda por los nervios, se echaron a reír. Molesto, creyendo que se reían de él a causa de su ceguera, cosa que no era para nada cierta, Pablo Topo se encerró en el fondo de la galería.
Sofía y Josefina aprovecharon para subir a la superficie y se dirigieron rápidamente a sus casas.
Y Pablo Topo se quedó ese día sin noticias.

Grégoire Solotareff. Cuentos de verano.  Ed. Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
Nos hemos encontrado con alguien “necesitado” de saber lo que sucede en el mundo. Casi un perturbado por informarse. Menos mal que hoy podemos conseguir información de muchísimas maneras. ¿Os imagináis tener que organizar lo que hizo Pablo Topo, para saber qué pasa ahí fuera, en el mundo?
Vamos a echar un vistazo por la historia, en España, de cómo han evolucionado los periódicos.

Lo que sí sabemos es que este cuento de Grègoire Solotareff nos presenta la cosa más extraña del mundo. Un individuo que sólo quería informarse. ¿Te imaginas que, en vez de Sofía y Josefina, eres tú el que cae al hoyo que había hecho Pablo Topo? Piensa un poco y dinos: ¿qué noticia le habrías contado tú a Pablo Topo? ¿De qué manera, en tu casa, en el colegio os informáis? ¿Cuál es el medio de información que usáis: la prensa escrita, la televisión, la radio, internet…? ¿Qué noticia te habría gustado darle a Pablo Topo, después del tiempo que llevaba allí abajo?

 Palabra magica
Hoy nuestra palabra es más mágica que nunca, porque es la palabra magia

Pero ahora, en el apartado siguiente, nos cuentas si tú crees que Sofía tenía razón y lo que pasó allí es que se produjo un truco de magia y por eso desaparecieron Sofía y Josefina.


Cuentame
¿De verdad crees que Pablo Topo era un mago? ¿Has visto alguna película o leído algún libro donde aparece la magia? Lo que seguro que sabes es un montón de trucos de magia. ¿Qué truco has realizado la última vez? ¿Es un truco con cartas, como este que vas a ver ahora?

Cuéntanos ahora cómo es tu truco favorito y dónde lo realizas.

Por si te interesa la magia, agárrate bien, no vayas a salir a dar un paseo y notes que no estás pisando el suelo. Estás levitando y la gente se espanta, porque no saben que es pura magia. Aquí tienes algunos libros donde la reina de todo es la magia. Desde Perro de cristal, que protege gracias a los encantamientos del hechicero, hasta la chica que, con El dedo mágico consigue transformaciones increíbles en lo que no le gusta. Sin olvidarnos de Harry Potter, desde El cáliz de fuego a La piedra filosofal y tantas otras.

En Canal Lector, encontrarás bastantes libros que te recomendamos.

 Autor

Grégoire Solotareff

Nació en Alejandría (Egipto) en 1953. Pasó su infancia en Egipto, Líbano y Francia. A este último país llego cuando tenía 7 años y desde entonces se ha quedado a vivir allí. Estudió medicina y la ejerció durante cinco años pero ha preferido dedicarse a dibujar y a escribir. Empezó a ilustrar libros porque cuando contaba cuentos a su hijo, este le pedía que se los dibujase, fue en el año 1985. Ha preferido ponerse el apellido de su madre, Solotareff.

Nuestro observatorio

Otros datos biográficos sobre Grégoire Solotareff en la página dedicada al autor.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros del autor  tomada de  Canal Lector.

El enfado. Consuelo Armijo. Editorial Anaya

5 Dic

virivi

-Miau, miau
-Guau, guau.
No sabemos por qué nuestros dos amigos se enfadaron y se fueron cada cual por su lado.
En vista de eso, Margarita y Salustiano también se enfadaron. Margarita defendía a Natillas, y Salustiano a Mamarracho.
-Algo le habrá hecho esa gata para que Mamarracho se enfade–decía Salustiano.
-Mi gata no hace nada. Será Mamarracho el que le habrá hecho algo malo.
Los dos estaban muy enfadados.
Y resultó que ese día Celestino celebró su cumpleaños e invitó a todos los habitantes de Viriviví, incluidos Natillas y Mamarracho, y, naturalmente, Margarita y Salustiano.
Natillas acudió pero, en cuanto vio a Mamarracho, se fue para un lado, y Mamarracho, en cuanto vio a Natillas, se fue para el lado contrario.
Igual hicieron Margarita y Salustiano que, además, nada más hacían que llevarse la contraria.
-Ayer llovió –dijo Salustiano.
Ayer hizo un sol espléndido –dijo Margarita. Y los dos tenían razón, hizo sol por la mañana y llovió por la tarde. Pero ellos se miraban con mucha rabia y Natillas y Mamarracho chillaban:
-Guau.
-Miau.
En esto, apareció doña Botines con una bandeja de pasteles, y Celestino trajo sándwiches, naranjadas y limonadas. Doña Botines, después, trajo para Natillas una pescadilla, y para Mamarracho, de carne un cacho. Todo lo dejaron en una mesa en medio de la habitación.
-Guau –dijo Mamarracho. Y corrió por su cacho y se lo llevó al lado izquierdo.
-Miau –dijo Natillas, y, agarrando su pescadilla, se la llevó al lado derecho.
Salustiano y Margarita también corrían de un lado para otro. Mientras, Salustiano decía:
-¡Qué bueno está el pastel de café!
Y Margarita:
-El que verdaderamente está bueno es el de chocolate.
Por fin acabó la fiesta y cada cual se fue a su casa.
Y a la mañana siguiente, a eso de las doce, todo el mundo pudo ver a Natillas y Mamarracho paseando amigablemente por la calle Real y hablando alegremente.
-Guau, guau –decía uno.
-Miau, miau –contestaba la otra.
¡Habían hecho las paces!
Margarita y Salustiano también les vieron y se quedaron muy parados.
-¡Después que nos hemos enfadado! Y ahora, ¿qué hacemos?
Fue Salustiano el primero que tuvo una idea. Se acercó a casa de Margarita y le dijo:
-Tenías razón, anteayer hizo mucho sol.
-Tú también tenías razón –contestó Margarita- anteayer llovió.
Los dos se echaron a reír y se fueron a pasear por la calle Real, donde se encontraron a Natillas y Mamarracho. Todos se saludaron muy amigos, y así acabó  este enfado, tan tontamente como había empezado.

Consuelo Armijo. En Viriví.  Ed. Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto
¿A que nos parecemos un montón a Natillas y a Mamarracho? ¿Y a Margarita y a Salustiano? Lo que parece es que los dueños de los animales, inmediatamente toman partido por ellos. Y ahí, precisamente ahí, es donde se monta el cisco. El título que le da la autora es perfecto: el enfado. Si te acuerdas de algunos enfados, apúntalos y luego, en el apartado cuéntame, nos dices los más gordos que hayas tenido últimamente.

En los “cumples” pasan casi siempre las cosas que suceden en este texto: te encuentras con alguien a quien quieres mucho y te lo pasas fantásticamente; procuras estar lo más cerca de ella o de él y charlar para reíros lo más posible; y también pasa lo contrario, como a Natillas y a Mamarracho: se van lo más lejos posible, porque estaban enfadadísimos. Igual que Margarita y Salustiano.

Y si se piensa un poco, lo normal es que te lleves las manos a la cabeza y digas: ¡pero cómo es posible que hayamos discutido, por esa tontería! Menos mal que, por lo menos, lo que llevó Doña Botines estaba riquísimo.  Para los del cumple y, ¡cómo no!, para Natillas y Mamarracho. No queremos ni pensar qué  hubiera pasado sin la pescadilla de Natillas y el trozo de carne para Mamarracho.

   Palabra magica
Hoy la palabra mágica es reír. Margarita y Salustiano llegan a la conclusión de que no merece la pena enfadarse. Los dos se echaron a reír y, naturalmente, Natillas y Mamarracho hicieron lo mismo. El paseo final fue fantástico, allí, por la Calle Real. Vamos a ver ahora unas cuantas imágenes que dan risa. Esa cosa tan maravillosa que tanto nos gusta, porque nos deja el cuerpo fantástico. Reír, reír y reír.

Y si hay algo genial es la convivencia entre humanos y también entre animales, ¡como no! Fíjate lo lejos que queda esa frase de “se llevan como el perro y el gato”, después de ver esto que viene. Disfruta y ríete.
Cuentame
¿Te acuerdas de la última discusión que has tenido? ¿Con quién fue? ¿Por qué fue? A lo mejor, con tu buena memoria, puedes recordar cómo acabó aquella discusión.

Y una pregunta, que te dirigen Natillas y Mamarracho: ¿tienes algún animal en casa? ¿Es muy comilón o comilona? ¿Se lleva bien contigo? Dinos cómo es tu mascota. Y si no la tienes, ¿te gustaría tenerla? ¿Qué animal sería tu preferido para que viviera contigo? ¿Crees que tendrías algún problema con ella o con él? ¿Qué crees que le gustaría más a tu mascota?

Pensemos que te han concedido el permiso para tener una mascota en casa. ¿Cómo se llamaría? ¿A dónde la llevarías a pasear? Natillas y Mamarracho iban a la Calle Real. ¿Cómo se llama la calle por donde pasearías? ¿Tienes algún parque cerca para ir con tu mascota?

Aquí tienes una página con un montón de mascotas. Elige la que más te gustaría y a ver si logras tener una. Prepara ya el nombre que le vas a dar. ¡Mucha suerte y que lo consigas!

 vNq6
Consuelo Armijo 

Nace en Madrid el 14 de diciembre de 1940 y fallece en esa misma ciudad el 22 de junio de 2011.
Sus primeros cuentos aparecen en unas revistas infantiles. A veces ha ilustrado alguno de sus libros.
Realizó adaptaciones de cuentos clásicos y colaboró en la creación de algunos libros de texto.
Sus libros se caracterizan por el humor, más bien cercano al absurdo y al “nonsense”.

Recibió varios Premios entre ellos el Lazarillo y CCEI

Nuestro observatorio

Más datos biográficos sobre Consuelo Armijo en Canal Lector.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de la autora tomada de  Canal Lector.