Memorias de una gallina. Concha López Narváez. Editorial Anaya

31 May

memorias

Antes de nacer yo estaba formándome, muy poquito a poco, metida en un huevo.
Muy poquito a poco se hicieron mis patas, mis ojos, mi pico y todo mi cuerpo.
Pero de aquel tiempo no recuerdo nada. Mi madre me lo explicó luego. También me explicó que mientras me hacía, yo estaba dormida. Ella se sentaba encima del huevo. Con mucho cuidado para no romperlo. Así me abrigaba.
Un día desperté. Tenía calor y estaba encogida. (…)
Busqué una salida. No encontré ventanas ni tampoco puertas. Me puse nerviosa.
Grité que me abrieran, y nadie me oyó, me moví hacia un lado, me moví hacia otro, no sabía qué hacer. Pero tuve suerte, porque descubrí que tenía pico. Era fuerte y duro. Me podía servir para abrir boquetes.
Pica que te pica, abrí uno pequeño, y se metió el aire dentro de mi huevo. Se me fue el calor, y seguí picando.
Se agrandó el boquete. Saqué la cabeza, y vi que unas plumas, suaves y negras, rozaban mi cara. Eran de mi madre. Y vi sus dos alas, que estaban tapándome (…)
Quería salir pronto, y seguí picando.
Hice un gran esfuerzo, y de pronto ¡crac!: se había roto el huevo y yo había nacido. ¡Qué emoción sentí!
Comencé enseguida a andar por el mundo: salté entre los huevos. Pisé sobre pajas. Revolví las plumas suaves y negras que eran de mi madre.
Terminé muy pronto. No me gustó mucho. El mundo era chico y estaba cerrado. Había dos puertas con la llave echada: eran las dos alas con las que mi madre me tenía tapada. Y otra vez me puse nerviosa, porque me aburría.
Y entonces mi madre ahuecó las alas. El mundo se abrió y yo salí fuera.
Mi madre era guapa. Me estaba mirando con cara contenta y ojos de cariño.
Me acercó a su pecho. A mí me gustaba estar junto a ella. Pero soy inquieta por naturaleza y me cansé pronto:
-¿Por qué no nos vamos? –pregunté.
-Tengo que cuidarlos –dijo, y señaló los nueve huevos que tenía debajo.
-¿Por qué?
-Porque dentro están todos tus hermanos.
-Y ¿qué es un hermano?
-Un hermano es alguien que re quiere mucho. Y vive en tu casa, te lo presta todo, y juega contigo.
Parecía estupendo tener nueve hermanos.
-¿Y por qué no nacen? –pregunté impaciente.
-Porque están dormidos.
-Pues los despertamos. Le voy a ayudar a romper los huevos.
Mi madre movió su cabezo diciendo que no y luego añadió:
-Hay cosas que las debe hacer cada uno solo. Siéntate y espera.
Me senté a esperar. ¡Uf! Como tardaban.
De pronto vi asomar un pico en un cascarón. Di un salto de gozo: ¡mi primer hermano estaba naciendo!
Miré atentamente.
Con mucho trabajo fue abriendo un boquete. Quería ayudarle, pero recordé que hay cosas que las debe hacer uno por sí mismo.
-¡Ánimo! –le dije.
Mi hermano hizo un gran esfuerzo. El huevo crujió. Se abrió por la mitad. Y ¡allí estaba él!, nacido y contento. Y lo consiguió trabajando solo.
Así, más o menos, nacieron mis otros hermanos. Todos con esfuerzo, por sí mismos.

Concha López Narváez.  Memorias de una gallina.  Ed. Anaya

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

 Lo que nos cuenta Concha López Narváez es el nacimiento de un ser vivo: una gallina. Con mucho detalle, muy “poquito a poco”, dice esta gallina. Pero la verdad es que está descrito casi como si fuera un vídeo científico de ese nacimiento:

Eso es lo que tiene la literatura. La buena literatura. Puede transportarnos, hacernos ver, sentir ese calor que tenía la gallina allí dentro. Leer nos permite casi ayudar a aquella gallina a salir pronto, en una incluso asfixiante sensación.

Pero hubo mucha suerte. La gallina disponía de un excelente utensilio, para salir de esa situación. Tenía un pico para ver el mundo. Y eso fue lo que utilizó.

Para quienes estén interesados por el comportamiento, la supervivencia o el aspecto físico de todos los grupos principales de animales: mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces, etc., este es un libro muy interesante y práctico

Se establece, desde el comienzo de la vida, una relación de cariño hija-madre y una enorme sensación de contento por la llegada. Alegría, bienestar, cuidado, acercamiento, disfrute…Todo perfecto, aunque la realidad se impone. Con una verdad, por encima de todo, incontestable:  “pero soy inquieta por naturaleza y me cansé pronto“.

La primera relación familiar la establece la madre, con esos otros nueve huevos que tenía que cuidar. La gallina protagonista era, pues, la primera de los diez hermanos que vendrían al mundo. Como características infantiles de esa gallina, la situación habitual: la ilusión por tener nueve hermanos; el nerviosismo y la pregunta ante la duda; la impaciencia.

Ante trodo ello, las respuestas sabias de una madre y la sentencia final, que deja perfectamente claro el carácter que defiende:   “Hay cosas que las debe hacer cada uno solo”.

Si quieres leer otra historia de hermanos, muy distinta de la que has leído ahora, y que no tiene que ver con gallinas sino con hermanos humanos, te recomendamos la lectura de este libro. Seguro que descubrirás muchas cosas que quizá no conozcas.  Una fábula que nos inspira el amor por la naturaleza y la idea de que todo en ella está conectado.

Palabra magica

La palabra mágica de hoy es: ¡Ánimo!

Todo en la vida cuesta trabajo. Pero es necesario, hasta en el nacimiento, como en el caso de esta gallina, el esfuerzo por conseguir algo. Sí. el esfuerzo es necesario, pero como método de vida para los que enseñan a los jóvenes. El significado que da la RAE a la palabra ánimo es: valor, esfuerzo, energía, intención, voluntad.

En el diccionario de sinónimos (palabras que tienen un significado igual o parecido,  encontramos:

energía, fuerza, ímpetu, atrevimiento, coraje, decisión, entre otros.

Después de la charla con su madre, nuestra gallina protagonista le sugiere al hermano que está haciendo un gran esfuerzo, que tenga ánimo. Ella ya había pasado por el trance y la recomendación es hacia alguien que quiere. Ese hermano que está intentando nacer también.

Cuentame

Seguro que tú también has escuchado esa palabra: ¡animo!, cuando tenías que conseguir algo. ¿Recuerdas la última vez que te lo dijeron? Como no sería una “mamá gallina”, cuéntanos quién te lo recomendó. ¿Fue en el deporte? ¿Fue algo que había que hacer en casa, pero que era difícil? ¿Fue alguna compañera o algún compañero? ¿Conseguiste realizar eso tan difícil, gracias a que alguien te dijo esta palabra mágica: ánimo?

A lo mejor, también te han contado cosas que otras u otros han logrado, gracias a que tú les dijiste: ¡animo! Por eso es una palabra mágica.

Autor

Concha López Narváez

Nació en Sevilla (España), el 27 de agosto de 1939.
Recuerda su niñez como “alegre y libre, plena de sol, de campo y de juegos”.
Estudio Filosofía y Letras (especialidad: Historia de América). Fue profesora durante varios años de Historia y Literatura.  Tiene cuatro hijos. Desde 1983 se dedica a escribir literatura para niños y jóvenes. En sus libros habla del campo, de los animales, de cómo vivían las personas en otros tiempos ya pasados, y algunas veces, de misterio y terror. Obtuvo el premio Lazarillo en 1984.

Nuestro observatorio

En las siguientes páginas se pueden ampliar algunos datos sobre la autora, además de consultar material muy variado

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de Concha López Narváez   tomada de  Canal Lector.

3 comentarios to “Memorias de una gallina. Concha López Narváez. Editorial Anaya”

  1. Maria fernanda barros 29 abril, 2014 a 16:17 #

    estupendo de veras

  2. karen 26 febrero, 2015 a 22:44 #

    guao que cientificos

  3. María José Ruiz 30 septiembre, 2015 a 0:13 #

    Un libro estupendo para enganchar a los niños y niñas a la lectura.

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