El cordero negro. Ursula Wölfel. Ed. Noguer

26 Abr

zapatos de fuego

Sobre un prado había un rebaño de corderos, uno de ellos era negro, mientras que todos los demás eran blancos. Estos últimos estaban convencidos de que eran blancos, aunque en realidad eran grises. Pero esto no impedía que le dijesen al corderito negro:
-¡Ooooh! ¡Eres espantosamente negro!
Por lo que el corderito negro se puso muy triste, se apartó de ellos y se escondió.
Un día se fue a un río y se sumergió en sus aguas, durante tres horas, pero el río no pudo volverlo blanco… y solo logró coger un resfriado a causa de la frialdad del agua. Entonces emigró a otro prado, pero en este le sucedió lo mismo que en el anterior. Pues los corderos que había se burlaron de él en cuanto lo vieron.
Y dijeron entre ellos:
-¡Oh! ¿Habéis visto alguna vez algo más negro? ¡Todos los corderos deberían ser blancos!
Por lo que el pobre corderito empezó a pensar que Dios se habría equivocado al darle un color tan negro…
Quiso ir a verlo y pedirle que lo volviera tan blanco como a los demás corderos… Se puso, pues, en camino y logró llegar hasta la puerta del cielo. Al verlo, el portero no quiso dejarlo entrar, por ser tan negro, pero el corderito se agachó tanto que logró hacerse muy pequeño, y consiguió deslizarse por entre las piernas.
El guardián de la segunda puerta del cielo tuvo lástima de él, a causa de su color y lo dejó pasar.
Pero el portero de la tercera y última puerta del cielo dijo al verlo:
-¡Qué cosa tan bonita, un cordero negro! ¡Me gustas mucho! Te voy a conducir ante Dios.
El corderito comenzó a sentir un miedo terrible y se preguntó:
-¿Querrá Dios ver un corderito negro?
Sus delgadas patitas comenzaron a temblar y apenas pudo dar un paso. Pero de pronto oyó cómo el tercer portero decía:
-¿No te parece, Señor, que este corderito negro es muy lindo? ¡Estoy seguro de que lo quieres más que a los demás!
Y Dios miró al corderito y no dijo más que:
– ¡Sí!
Y el corderito no se había sentido nunca tan feliz. Y se apresuró a volver a su prado. Balaron los demás corderos en cuanto lo vieron, y luego dijeron:
-Ha vuelto ese cordero tan feo.
Pero el corderito pensó que Dios lo había hecho negro a él solo, que por eso lo quería más que a los otros y que lo encontraba muy lindo. Por lo que contestó a las burlas de los demás, diciendo con toda calma:
-Ya sé que soy negro, y estoy muy contento de serlo.
Luego se puso a comer la hierba, y siempre fue muy amable con los demás corderos. Estos acabaron por acostumbrarse a su hermano negro y por dejarlo tranquilo.

Ursula Wölfel. Zapatos de fuego y sandalias de viento.  Ed. Noguer

Propuestas para mediadoras y para mediadores.

RECURSOS

Texto

Planteada la situación desde el comienzo, sin ambages, surge el tema que Ursula Wölfel quiere desarrollar: la diferencia. En este caso, el color de la piel. ¿Qué siente, sufre alguien discriminado por su color? ¿Cómo actúan los discriminadores? ¿Qué le queda al discriminado? ¿Habrá alguna vez justicia y verdad sobre la realidad? ¿Se llegarán a superar las discriminaciones? ¿Cómo se podrá vivir, una vez superada la cuestión personal, en la sociedad, en la colectividad que maltrató y discriminó?

Estos son los temas que aparecen en El Cordero negro, cuyo sufrimiento no se debe a planteamientos personales previos, sino que son consecuencia del trato de la colectividad. Temática tan frecuente, hoy, en múltiples circustancias y lugares: en la calle, en el barrio, en la casa, en la ciudad, en los alrededores, en los medios de comunicación y, de forma agria por las consecuencias físicas y psíquicas que conlleva, en la escuela.

Otro tema tratado por Ursula Wölfel con relación a la intolerancia, la incomprensión, el racismo se desarrolla en el libro Historia de Pimmi, (es sobre la etnia gitana) editado por Noguer, en 1983, pero de candente actualidad.

 Palabra magica
La palabra mágica hoy es Negro.
Ésta nos permite adentrarnos en la observación y, por qué no, el juego con el léxico. Pensemos, por ejemplo, en los eufemismos. Definido eufemismo por la RAE como manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.
¿Cuántas veces no hemos oído o leído en los medios de comunicación, las palabras moreno, de color, oscuro, etc.? Todas para evitar la palabra negro. Esa que Ursula Wölfel usa sin ningún miedo aplicando adjetivos como feo: “Ha vuelto ese cordero tan feo…”
Hay palabras, como negro, que parecen rechinar al hablante. Por eso utilizamos los eufemismos. Vamos a buscar eufemismos en nuestra lengua. Los que usamos, escuchamos o leemos habitualmente.

Tengo que ir al baño, al servicio, al aseo (Hacer las necesidades)
¡Menudo angelito! (Un niño o niña difícil, complicado)
Está en sus años dorados (Vejez)
Ganar peso (Engordar)
La tercera edad (Vejez)
Hacer un regalito (Un regalo que no se quiere)
Poco agraciado (Feo)
Agresión verbal (Insulto)
Madre política (Suegra)
Establecimiento penitenciario (Cárcel)

El vocabulario utilizado por Wölfel, que se acerca lo más posible a una realidad, por “malsonante” que esta sea, intenta una fidelidad al lector. De hecho, son abundantes los signos de admiración e interrogación, que aproximan el lenguaje escrito al oral, conversacional. La RAE dedica una página a estos signos

-¡Oooh! ¡Eres espantosamente negro!
-¡Oh! ¿Habéis visto alguna vez algo más negro? ¡Todos los corderos deberían ser blancos!

Conviene recalcar, dada la contaminación por el uso frecuente ya de otras lenguas, sobre todo el inglés, el uso correcto de los signos de admiración y de interrogación. Deben colocarse de forma obligatoria al comienzo y al final del enunciado correspondiente.

Cuentame

Dependiendo del grado de maduración de los lectores, podemos tratar determinados temas algo difíciles, comprometidos, muy acordes con la literatura e incluso el modo de pensar de nuestra autora: Ursula Wölfel. Libros como Campos verdes, campos grises dan paso a la marginación, que sufren los niños y niñas protagonistas de las historias que en el libro se narran.

Pero en el aula hay asuntos de interesante conversación sobre acontecimientos absolutamente habituales y cercanos: Los nuevos en el colegio, la pobreza, las mafias con el tráfico de personas (y más niños), la utilización de gafas, la indumentaria forzada por cuestiones físicas o económicas… Un sinfín de temas perfectamente aceptables para una comunicación entre jóvenes y adultos, del que se podrán obtener interesantes resultados.

Y, a veces, olvidamos racismos existentes, que nacen incluso en la misma infancia. Veamos, si no, este ejemplo, un experimento realizado en México.

La posterior plasmación gráfica de esos resultados dependerá del interés y posibilidades del prescriptor o mediador.

autora

Ursula Wölfel

Nació en 1922 en la cuenca del Rhur (Alemania).  La mayor parte de su vida la ha dedicado a la educación y a escribir. Los temas que trata, social y personalmente  complicados, reflejan su manera de pensar , que no oculta nunca.  Es una autora arriesgada, independiente, cariñosa, con un humor que provoca la sonrisa.  Su primer libro infantil apareció en 1959. Los temas de sus libros son: la vida diaria de los niños, el tercer mundo y los acontecimientos de la actualidad, sin olvidar sus historias de fantasía.

“Escribe historias hiperbreves y disparatadas… A los personajes de Ursula Wölfel siempre les pasa cosas muy raras. Lo que hace en realidad Wölfel es exagerar hasta el límite las manías de sus protagonistas, hasta que surge el absurdo. En realidad, lo que hace es reírse de las costumbres, de las pequeñas manías y de los automatismos que todos tenemos…”

Ha recibido premios nacionales e internacionales, entre otros el Premio Alemán de Literatura Juvenil,  en 1962 y el  Premio especial Alemán de Literatura Infantil y Juvenil por el conjunto de su obra, concedido por primera vez en 1991. Sus libros se han traducido a más de 15 idiomas.

Nuestro observatorio

En la siguiente página se pueden ampliar algunos datos sobre Ursula Wölfel.

Bibliografía 

Ofrecemos, a continuación, una selección de libros de la autora,  tomada de  Canal Lector.

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